Vampiro

Querido Munch,

Hoy mientras observaba tu obra Vampiro (1893), recordé a una vieja amiga. Su nombre era (¿es?) Irania, era alta y muy blanca, de ojos almendrados… pero lo que más recuerdo de ella es su larga, larga cabellera negra. La punta de sus cabellos coquetaban con sus tobillos. Se decían muchas cosas sobre ella, y sobre su gusto por las jóvenes de la ciudad. Se escabullía en los antros, pero una vez adentro, pocos la habían podido encontrar. Una vez creí verla y recuerdo haberme preguntado, cómo es que todos en ese lugar no la rendían tributo, ante las luces de colores y el sonido estridente de las bocinas, parecía una aparición divina. Pero era como si no estuviera ahí, como si ella no se permitiera ser vista. Parecía como si las personas estuvieran en un trance que ella misma ejecutaba y en donde ella elegía quiénes la podían ver. Me sentí afortunado… aunque siempre que cuento esto olvido que ese día iba con mi novia. Fue la primera vez que vi a Irania y la última en la que vi a Mariana.

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Soy un gerundio

Querido *,

Creo que nunca te conté aquella historia en donde logré evitar una vergüenza muy grande en la clase de español superior. Aunque debo aclarar unas cosas que tal vez podrían interpretarse como “justificar mi ignorancia” (aunque admito que hay algo de eso):

  • No soy muy bueno en gramática (ni español, ni en inglés).
  • Hasta en el momento de ese acontecimiento, no solía tener el prúrito/curiosidad de resolver mis dudas gramaticales.
  • En el trancusro del bachillerato técnológico, mi cercánía a la gramática y a la lectura, era escaza.

Un día, mi roommie estaba contando una anécdota en donde su mamá había tenido una discusión con su vecino. El pleito tomó vuelo y pronto empezaron a salir los insultos y una de las cosas que le gritó su mamá al vecino fue “¡Gerundio!”. Mi roommie también utiliza la palabra gerundio con frecuencia para referirse a las personas vagas o a los indigentes. El caso es que empecé a relacionar la palabra gerundio al aspecto descuidado o personas vagas, y pronto empezaba a utilizar la palabra con esa connotación.

Tiempo después, en la clase de español, los comentarios se dirigieron hacia “el gerundio”. “Porque estarán hablando sobre indigentes”, pensé “De seguro, la palabra gerundio tiene otro significado”. Luché un poco por no preguntar qué era un gerundio enfrente de la clase, y hasta preferí ni siquiera preguntárselo al maestro, porque al escuchar a mis compañeros, obvio que era un término con el que yo ya debería haber estado familiarizado. Me esperé y en cuanto llegué a casa, busqué la definición. No aparecieron fotos de indigentes o jóvenes vagos. Pero sí habían definiciones similares a esta

El Gerundio es una forma no personal del verbo (como el Infinitivo o el Participio) que indica que una acción está en desarrollo.

En español el gerundio se forma añadiendo al lexema del verbo los siguientes sufijos:
-ando: caminando, cantando, jugando,…
-iendo: corriendo, entreteniendo, riendo,…
-yendo: oyendo, proveyendo,…

Fuente: Gramaticas.net

Fui prudente en no preguntar, igual y no hubiera pasado nada, ni se hubieran burlado de mí, eso nunca lo sabré. Hasta la fecha, suelo contar esta historia entre risas. Te la he contado a ti porque siento que ya tenemos la confianza suficiente para contarnos estas cosas. Espero que estes bien.

Atentamente,

El gerundio.


“Mamá, deja que ellas también cometan errores”

Recuerdo esa horrible chamarra, la camisa de motos, el disfraz de luchador para Halloween, las botas en uno de mis cumpleaños. No sólo recuerdo las prendas, también vienen a mí las preguntas, los reproches, la incomodidad y otras veces, la vergüenza. Pero había algo que a esa edad no consideraba: la intención y las batallas detrás de cada gesto que mi madre hacía. “Mamá, los hombres también me atraen” “Mamá, me voy a ir a dar clases a un pueblo” “Mamá, creo que tengo herpes” “Mamá, ¿se acuerda que le hablé sobre las relaciones poli?… ah, pss…”, antes que todo eso, creo que la reacción que nunca olvidaré es cuando le dije: “mamá, no voy a ir, no quiero ir”, seguida de la última bofetada que mi madre me dio. Esa fue la forma más torcida en la que ella me decía que me quería, y que no estaba a gusto con la realidad que se avecinaba: cuando los permisos se vuelven notificaciones.

Muchas veces, más allá de un sí o un no, buscamos un “te entiendo” “te apoyo” o un pinche regañadon que cierre con un “pero bueno, es tu vida, no me queda más que apoyarte” … estoy agradecido que así haya sido a veces. Luego pienso en lo tonto y egoísta que fui al reprochar, cuando detrás de cada “pero mira que bonito está este” “te ves bien guapo en él” “se parece al que querías” “¿este es el que quieres?” se escondía una realidad de escasez económica.

Desafortunadamente, atiendo a la realidad de que, al ser hombre, las cosas suelen ser distintas cuando se trata de las “mala decisiones”. “Siento que es un poco más dura con ustedes, y no debería ser así”, le dije y mi hermana me siguió contando…

¿Por qué al cabrón no le dicen nada por salir con alguien y a ella sí?

Cuando das un consejo, debes tener en cuenta que la persona puede elegir tomarlo o no. La decisión final es de la persona, uno no puede imponer, porque a veces así surgen los rencores.

La sociedad no nos brinda un margen para cometer errores y a veces es lo que más necesitamos hacer, las veces que sean necesarias.

“Mamá, déjelas cometer errores” … así como yo en alguna ocasión cometí el error de sentir vergüenza de alguien que lo ha dado todo por sacarnos adelante.

Dos comentarios que enaltecieron mi bisexualidad

Hace un año empecé a respetar mi bisexualidad al no ignorarlo más y exponerlo en la medida de lo posible. Todo es fiesta y colores hasta que llegan situaciones como la que viví en el verano al conocer a mi papá. Fue un momento en el que tenía la opción de irrumpir y cambiar los paradigmas del pequeño poblado donde vive mi padre al decirles que a su hijo también le gustan los chicos y que ya ha tenido relaciones con mujeres y hombres. La otra opción era el silencio y la omisión. Me sentía algo decepcionado de mí mismo porque ese presunto “respeto” a mi sexualidad lo omití durante toda mi estancia en Chiapas. Después entendí que fue lo mejor para todos, ya que yo sólo estaría quince días junto a posibles pláticas incómodas y comentarios a mis espaldas, en cambio, mi papá seguiría en ese espacio donde se seguirían gestando comentarios acerca de su hijo, que muy probablemente no iban a ser de su agrado.

El apoyo familiar

Una vez en Sonora y que los azares del destino me llevaran a casa por una semana en compañía de mis sobrinos, mi hermana y mi mamá; tuve la oportunidad de dialogar sobre sexualidad con mi familia inmediata. El pretexto fue la serie de La casa de las flores, ya que en ella se aborda el tema de la bisexualidad con uno de sus personajes. La oportunidad se presentaba de vez en vez para explicarle a mi mamá algunas dinámicas amorosas como el poliamor y cosas sobre bisexualidad. La aceptación que mi familia nuclear me da, es algo que valoro muchísimo. Siento que tengo mucha suerte al poder hablar de mis relaciones con ellas y que el consejo que me dan es el mismo, independientemente si la pareja es hombre o mujer. Eso es algo que agradezco infinitamente.

Los amigos

Más allá del apoyo asegurado con mi familia, la visibilización que me dan mis amigos o compañeros también es otra cosa que valoro mucho. A algunos se les hace fácil hablar o hacer mención de mi bisexualidad. Tal es el caso de los dos comentarios que recibí por parte de una amiga y un amigo.

Comentario 1

Ella es heterosexual y es alguien que ha seguido de cerca mi proceso de exploración de mi sexualidad. Una amiga que conoce mucho de mí y que por un momento se mostró renuente en aceptar mi bisexualidad y que me decía que encajaba mejor en la categoría de pansexual. Pero el comentario que recientemente hizo, me dio a entender de que ya acepta lo que soy. Un día venía caminando con ella y otra amiga. Ellas venían un poco adelante hablando algo entre dientes y al momento de preguntarles de qué hablaban, una de ellas dijo “Cosas de chicas, Oscar” a lo que mi amiga añadió:

“Y aunque seas bisexual, no entenderías…”

Ese fue el comentario y más que molestarme del por qué no me querían decir, me puse feliz. Así de simple. Me di cuenta que el reconocimiento nos hace bien a todos o que por lo menos, a mí me hizo sentir muy bien.

Comentario 2

Él es homosexual y es alguien que conocí a principios de año en una fiesta. Yo no sabía que era gay hasta tiempo después que volvimos a coincidir en otra fiesta. Hubo un momento cuando le hablé sobre mi sexualidad y noté cierta reacción que preferí ignorar. Tiempo después supe que él no creía en la bisexualidad y en una ocasión lo escuché decir “Mi etapa de bisexual la tuve en la secundaria”, un comentario que encierra la bisexualidad como una “fase” de vida que eventualmente “se va”. A pesar de que parecía mantenerse en la incredulidad hace algunas semanas dijo algo que realmente me hizo sentir bien no sólo por mí, sino por todos los que se identifican como bi. En una noche mientras le hablaba de mis últimos intentos de salir con alguien, me dijo:

“La verdad yo no creía en la bisexualidad hasta que te conocí a ti, Oscar…”

Este comentario en particular me hizo sentir súper bien. El ser visible para alguien que no creía en la bisexualidad fue genial y me parece que da pie a un mayor respeto mutuo.

En fin, espero que con el tiempo, los comentarios de este tipo sean tan comunes que no tenga que escribir un post sobre ello.


PD: Si tienes unx amigx que está pasando por broncas de identidad sexual, apoyarlx es una de las mejores manifestaciones de amistad que le puedes ofrecer.

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¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

 

invitación al artista

Ven, pintora e ilustra los matices de los pensamientos oscuros.

Acércate, escritor y narra los cuentos paganos que los fieles no lograron quemar.

Ven, bailarín e interpreta el movimiento intangible del deseo.

Acércate, escultora y moldea con tus manos los secretos que te cuenta el miedo.

Ven, músico y con tus melodías levanta a los titanes de su prolongado sueño.

Acércate, actor y haz que crean ciegamente en nuestra religión.

Vuelve, artista y retoma el poder divino de la creación.

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PD: Siempre le he tenido una especie de miedo inexplicable a publicar entradas tan breves, tontas y que no tiene mucho caso publicar. Siento una especie de obligación de escribir más. Pero creo que esa concepción la desplazo para darle entrada a las posibilidades, al breviario explorativo y a la oportunidad de perpetuar lo efímero. Nos leemos luego 🙂

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¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Querido sexto semestre

Querido sexto semestre,

Quisiera empezar por hablarte de mi relación anterior con el quinto semestre. Las cosas no estuvieron muy bien, aunque quedamos en buenos términos. Cuando empezamos a salir, todo parecía indicar una exitosa relación. Platicábamos, salíamos al siglo XVIII, fuimos a Perú, nos decíamos miles de cosas románticas, le escribía cartas y leía las suyas, íbamos al cine, me tomaba de la mano y me pedía que leyera; que le leyera “Lee, lee”, me decía. Hubo un momento en la que caí a sus pies llorando, hubo otros en los que pensaba en el suicidio, pero eso era demasiado romántico, más tarde descubrí que ella intentaría arrojarse a las vías del tren. Viajamos al Siglo de Oro, le recité los más hermoso poemas y me di cuenta de que la femme fatale estaba en todas partes. Me fue infiel múltiples veces. Al final, a pesar de que sentía que todo iba a nuestro favor, al culminar nuestra relación me di cuenta que fue la relación más baja y vil que había tenido en la universidad.

Te escribo esto para que entiendas mi fatiga, pero a pesar de eso, me gustaría que viajemos a otro siglo, llévame a conocer otras letras, otras páginas, nuevas historias y mundos que me apoyen en el descubrimiento del nuestro. Llévame a Cuba, Argentina, Uruguay, viaja conmigo a México, a su siglo XIX y descubre conmigo los secretos aun por descubrir. Pasemos por el romanticismo y así otorgarle una nueva oportunidad. Vayamos a Rusia, a Japón, Francia donde nadie conozca de nosotros. Querido sexto semestre disfrutaré de ti porque siento que hay más por venir.

Te odio 💚

Atentamente,

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Notas de un viaje en autobús

Recuerdo que los viajes en autobús eran travesías muy extrañas para mí. Ahora vivo esa extrañeza de una manera diferente. Cuando subí al camión unos niños no tardaron en iniciar una cálida plática preguntándome hacia dónde me dirigía. Nos dirigimos al mismo lugar. Entonces los declaré mi punto de referencia al momento de ver cuál era mi camión. Viajo en una línea de autobuses barata y no puedo evitar notar algunas similitudes entre las centrales. Son semejanzas que hasta cierto punto, hablan mucho acerca de nuestra cultura mexicana. Los altares a la virgen de Guadalupe que hay en cada punto es uno de ellos. Me llamó la atención que por un momento, los foquitos que adornaban un ode esos altares se habían apagado. Resulta que una persona desconectó los foquitos para poder conectar su celular.

Lo otro fue la máquina que cobra para hacer uso de los baños que hay en la central. Uno debe estar bien “abusado”, bien “trucha” (expresiones que hacen referencia a estar atento) al sonido que hace la máquina para queal sonar entres “en chinga” (rapidísimo). Cuando ingresé la primera moneda de cinco pesos, me la devolvió, la segunda vez que metí la moneda sí la aceptó pero yo chequé si no la había devuelto de nuevo. En esa checada me di cuenta que no había sido lo suficientemente rápido ya que la máquina no giró y no pude pasar. Tuve que darle otra moneda, sólo que esta vez ya le había entendido al juego y pude pasar. Las interpretaciones prefiero dejarlas al aire.

Gracias por leer 🙂

No confío en las personas que se enamoran de mí

Los motivos por la cual le puedes gustar a alguien son distintas y suelen ser parámetros de características variables. A veces reflexiono sobre qué es lo que encuentro de atractivo en las personas que me gustan y ante cada descripción de cuerpo y comportamiento que le adjudico a esa persona, siento la plena confianza de que es cierto. Cuando les llego a mencionar alguna característica que me gusta, éstas suelen rechazar o negar lo que les digo. En su momento me pongo a pensar acerca de cómo es que no se dan cuenta de la bellezan que portan. Me parece algo poco creíble. 

Eventualmente uno aprende a ver las cosas de distintas perspectivas. Me sucede que al recibir halagos de otras personas, siempre sospecho de ellas ¿Será cierto lo que dicen? ¿Cómo es que yo no puedo ver eso que ellos ven en mí? Es ahí cuándo empiezo  a desconfiar en las personas a las que les gusto. Algo anda mal. No confiaría en esa persona al momento de elegir una película, no confiaría en esa persona al momento de ver qué aguacates están maduros, no confiaría en esa persona para elegir el nombre para un bebé, no confiaría en esa persona para que me recomendara una serie, no confiaría en esa persona a la hora de salir un viernes por la noche. No confío en una cosa solamente: su capacidad de elección. Siento que de alguna forma me estoy llamando una película mal hecha, un aguacate podrido, una fiesta aburrida o una serie cancelada.  Lo bueno que de todo esto me salva la subjetividad. Gracias a que todos somos diferentes y percibimos las cosas de manera distinta, el aguacate pueda aún servir para un buen guacamole. Puede que no confíe en las personas que se enamoran de mí, pero tampoco confío en las palabras que escribo en el porche de mi tía en una día de verano caluroso. 

Tarea de verano: Leer el Quijote [Diario de un estudiante de letras]

No tengo problema con leer. Me gusta leer. El problema está cuando tienes muchas lecturas que quieres leer y cuando mucho del tiempo que debes invertir leyendo, lo inviertes armando un plan de lectura que termina siendo ignorado ante la llegada de algún otro libro que te interese. Hoy en la mañana tomé mi lector digital y empecé a gestionar mis libros, busqué aquellos que tuvieran menos de doscientas páginas para empezar a leerlas. Luego recordé la tarea que me dejó mi maestro de literatura española “Empieza a leer el Quijote”, ¡ni siquiera dijo terminen! simplemente dijo “empieza”.

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Por el momento no se qué tan eficiente me resulte brincarme la nota introductoria, que es casi otro libro, y empezar directamente con la obra. Pero bueno, eso es lo que haré.

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PD: Esto fue solo una mini entrada de pánico para compartirles esta tarea que me fue encomendada ¡muchas gracias por leer!

[Diario] ¿Y cómo vas en el amor?

And, how’s your love life?

Hablaba por teléfono con un amigo acerca de cómo un amigo suyo estaba sufriendo de amor no correspondido. Le dije que le dijera que se relajara, que así como lo rechazaron; lo seguirán rechazando, pero que eso no significa que no vaya a encontrar a nadie. Le mencioné la importancia de que él como amigo; debe hacerle ver la cruda realidad y también: las bellezas y oportunidades que se esconden bajo esa realidad. Algo motivador (más o menos). Me sentía muy satisfecho del consejo que le estaba brindando. Hasta que me preguntó como iba yo en el aspecto amoroso. Creo que el efecto de sonido de un disco rayado habría sido el más adecuado para el momento. Me había sorprendido del consejo que acababa de dar: parecieran de un gurú del amor. Oí una voz decir en mi cabeza: Hm, qué cosas. No me había percatado del verdadero desastre que era (soy) en esa área. 

El año pasado había tenido propuestas muy buenas, personas verdaderamente encantadoras; más ninguna de ellas logro consolidarse en algo más allá de un “hay que salir y tratarnos; luego veremos que resulta”. Los resultados no me fueron favorables. Poquito a poquito me fui dando cuenta de los errores que iba cometiendo y moldeando mi comportamiento. Pero bueno, eso es otro tema y no era esa la pregunta. Pensaba contestarle algo igual de “elaborado” que lo anterior, pero no lo hice, sino todo lo contrario. Pensé en mis propósitos y le contesté: “Sabes, tengo muchas cosas nuevas que quisiera intentar este año. Muchas cosas que quiero lograr y sinceramente buscar a alguien no está entre mis prioridades. (Pausa) Quiero decir que, la neta; yo voy a hacer lo que tenga que hacer y si en el camino conozco a alguien, pues adelante. De lo contrario, seguiré con lo mío”. Luego de eso, intercambiamos alguno que otro comentario y tuve que colgar porque ya había comenzado mi otra clase. 
Reflexioné sobre el asunto el resto del día. Me preguntaba qué tan cierto era lo que acababa de decir.

LA PROPUESTA

Ya en la noche después de ir al mandado; pasamos por la Catedral de la ciudad. Ahí se encontraba un mimo que estaba haciendo sus cosas de mimo. Este mimo le pidió a mi roommie y a mí que pasaramos. Nos puso una actividad y al terminar nos agradeció. Estabamos por irnos cuando una señora nos dice algo. Ese algo hizo que cambiaramos de plan y que prefirieramos seguir ahí. Ese algo involucraba una caja grande que se encontraba detrás del mimo. 

El acto principal lo logré grabar (empieza desde el minuto 1:00):

Fue algo muy emocionante. Este acto hizo que pensara de nuevo las cosas respecto a lo que le había comentado a mi amigo esta mismo mañana, pero no fue así. Seguí en pie con eso de continuar trabajando y dejar el resto al destino. Lo hago así porque creo que una pareja es alguien con la que compartes cosas y en donde se apoyan mutuamente para que cada uno logre sus objetivos y juntos; logren ser mejores personas y las versiones más bellas de ellos mismos. Así veo las cosas.

Muchas gracias por leer.

PD: Hace unos días hubo una clase sobre el racionalismo. El racionalismo es una corriente filosófica en donde el conocimiento se adquiere por medio de la razón. Se decía que las ideas no pueden existir si no han sido puestas por una causa que contenga algo de realidad. Entonces podría decirse que el amor existe (?).