Me voy a graduar… ayuda

Hace aproximadamente cuatro años, en una noche templada, en la barra de una cafetería, mientras escuchaba los poemas de unos amigos; conocí a tres adultos mayores con los que tuve la suerte de coincidir cuando yo me encontraba en un momento de muchas dudas. El Oscar de aquel entonces estaba por graduarse de la preparatoria y preparándose mentalmente para visitar una comunidad rural a las afueras de su ciudad. Estaría ejerciendo un servicio comunitario para obtener un apoyo económico para seguir estudiando. Pero Oscar tenía dudas sobre qué iba a hacer una vez que terminara ese servicio. Ahí es donde entran en acción estas tres personas.


La importancia de un mentor

Quise escribir esta entrada para hacer énfasis en la importancia de tener un mentor o guía. En mi caso estas tres personas me ayudaron a aclarar muchas dudas a través de sus palabras, sus perspectivas más amplias y enriquecidas de experiencia. Sentía que veían en mí algo que yo no lograba distinguir. Sus anécdotas me dieron ánimos y hacían que los obstáculos se vieran pequeños.

Hace unos días visité a uno de ellos y a pesar de que la plática fue muy agradable, me quedé con dudas acerca de qué debía hacer. Estas cuestiones que merodean desde hace ya unos meses en mi cabeza, tiene que ver con el hecho de que ya estoy por graduarme de la universidad y quiero tener alternativas de lo que podría hacer después. Me preguntaba si debía regresar a mi ciudad natal o si debía seguir preparándome o seguir trabajando en esa otra ciudad que ya pasó a ser como otro hogar. Mis pensamientos, viendo cada vez más cerca el final de la licenciatura, divagaban en cosas relacionadas al trabajo, rentas, hobbies, sueños, lo que deseo hacer y «lo que debo hacer». Ante tantas interrogantes, pensé en ellos, «Si me ayudaron hace cuatro años cuando salí de la prepa, tal vez puedan ayudarme ahora». Si uno de ellos no logró disipar todas mis dudas, aún podía ir con las otras dos personas, la pareja que me motivó a irme a estudiar lo que quería. Lo que me agradaba de conversar con esta pareja, es que ambos comparten la característica de una mirada atenta al escuchar al interlocutor, y una forma de hablar que oscila entre la comprensión, intelecto y lo provocador. Una voz interior me pedía a gritos que los buscara, necesitaba escucharlos.

Una tarde, decidí mandarle un mensaje a la señora, me contestó, agendamos día, llegó ese día, toqué el timbre y de pronto ya estaba en la sala de estas dos personas, intentando responder a la pregunta «¿Cómo has estado?». Decido no profundizar y espero el momento indicado para decirles «Quería platicar con ustedes porque los veo como mis mentores y esperaba que al escucharlos podría aclarar un poco mis dudas». Les compartí mis inquietudes sobre querer explorar la danza, mi interés por el sector cultural de mi ciudad natal, sobre mis temas de tesis y lo importante que es para mí el decidir por lo mejor (tanto profesionalmente como a nivel personal). Pasaron las dos horas que pensé que tardaría mi visita y pasaron otras dos más y la plática pudo haber seguido. Pero luego del café y la comida que me invitaron y más que nada, luego de esas palabras que tal vez para ellos resultaba irrelevante o como un consejo más para un joven, para mí eran joyas que iluminaban un poco la oscuridad de la duda.

Salí revitalizado, con una motivación desempolvada y una sonrisa. A ratos pienso que parte de lo que ellos me aconsejaban, son palabras en mi interior que yo ignoro por temor a cometer un error, pero al escucharlo desde otra voz, me hace sentir que todo saldrá bien. Ver que ellos creen en mí, me hace reconocer que tiendo a menospreciar mis capacidades. Ahí con ellos, las barreras pasan a ser oportunidades para ser un mejor profesionista y mejor persona.

Me di cuenta que regresar a mi ciudad natal, era eso, un retroceso y que lo había considerado por ser «práctico» (mediocre, pues). De pronto, la idea de incorporarme a una academia de danza no parecía errado, el querer seguir con la maestría, hacer tesis, aplicar para un posgrado en el extranjero, de pronto todas y cada una de esas opciones están al alcance de mi mano. Solo debo ser sincero conmigo mismo, hacer una introspección y analizar qué es lo queyo quiero.

Finalmente, me agrada saber que a pesar de todo, mi realidad sigue ahí y la contemplo como un medio, no como obstáculo. La finalidad de esta entrada es compartirles a muy grandes rasgos la experiencia que me llevo cuando tengo contacto con gente tan sabia, moral e intelectualmente. Ellos mismos me dijeron que no viera sus comentarios y consejos como algo que debía hacer, sino que tomara lo que me sirviera cuando tuviera que elegir un camino. Eso es un mentor, alguien que te aconseja, guía, que te hace ver tus fortalezas y que te impulsa a ser mejor. Puede que ese mentor sea un familiar, un amigo, un maestro o alguien que conozcas en un café durante la lectura de poesía de tus amigos.


PD: Tal vez para algunos, el relacionarse con adultos mayores, lo vean como algo "anticuado", pero en mi experiencia, yo he recibido los mejores consejos de parte de ellos.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Querido sexto semestre

Querido sexto semestre,

Quisiera empezar por hablarte de mi relación anterior con el quinto semestre. Las cosas no estuvieron muy bien, aunque quedamos en buenos términos. Cuando empezamos a salir, todo parecía indicar una exitosa relación. Platicábamos, salíamos al siglo XVIII, fuimos a Perú, nos decíamos miles de cosas románticas, le escribía cartas y leía las suyas, íbamos al cine, me tomaba de la mano y me pedía que leyera; que le leyera «Lee, lee», me decía. Hubo un momento en la que caí a sus pies llorando, hubo otros en los que pensaba en el suicidio, pero eso era demasiado romántico, más tarde descubrí que ella intentaría arrojarse a las vías del tren. Viajamos al Siglo de Oro, le recité los más hermoso poemas y me di cuenta de que la femme fatale estaba en todas partes. Me fue infiel múltiples veces. Al final, a pesar de que sentía que todo iba a nuestro favor, al culminar nuestra relación me di cuenta que fue la relación más baja y vil que había tenido en la universidad.

Te escribo esto para que entiendas mi fatiga, pero a pesar de eso, me gustaría que viajemos a otro siglo, llévame a conocer otras letras, otras páginas, nuevas historias y mundos que me apoyen en el descubrimiento del nuestro. Llévame a Cuba, Argentina, Uruguay, viaja conmigo a México, a su siglo XIX y descubre conmigo los secretos aun por descubrir. Pasemos por el romanticismo y así otorgarle una nueva oportunidad. Vayamos a Rusia, a Japón, Francia donde nadie conozca de nosotros. Querido sexto semestre disfrutaré de ti porque siento que hay más por venir.

Te odio 💚

Atentamente,

firmaCAD

 

📚Joyas de 20 pesos💚[Diario de un estudiante de letras]

Querido *,
No acostumbro a compartir las compras de los libros que voy adquiriendo; y es que con todo eso del estilo de vida minimalista, se supone que ya no compraré tantos libros como antes. Entonces creo que aprovecharé más estas ocasiones para mostrarte mis adquisiciones. Si bien transmito el mensaje de los préstamos, creo que esta compra fue excelente. Aunque el libro está algo viejo,su contenido se parece a las clases de literatura española que llevé en el tercer y cuarto semestre ¿sabes lo emocionante que es encontrar un libro que te ayude a repasar o que sintetiza lo que viste en dos semestres? yo siento que me saco la lotería porque es conocer bibliografía y encontrar lo mismo, pero dicho de otra forma. El título original del libro es Literatura española. Tercer curso de español. Manual para uso de los alumnos de segunda enseñanza escrito por Soledad Anaya Solorzano, maestra en letras graduada en la Universidad de México y profesora de español en las escuelas secundarias de México. El libro se imprimió el 12 de agosto de 1968 y su primera edición se escribió en 1941, la edición que tengo es la vigésima edición. Es de la editorial Porrúa. Entre sus página hay ilustraciones de Imelda Calderón.

Te dejo algunas fotografías de su índice para que te des una idea de su contenido:

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El libro está rayado, tiene estampas y dibujos. Es un libro viejo que ha pasado ya por algunas manos. Es en sí uno de esos libros que ubicas de manera rápida por el contenido que tiene. Este es un libro que reúne el panorama de la literatura española que desde su primera edición fue pensada para servir a maestros y alumnos para cubrir el “tercer curso de literatura española”. Habría que reflexionar cómo eran construidos los programas de literatura española en aquel entonces, ya que el contenido del libro estaba destinado para alumnos de secundaria. Yo nunca vi temas de ese tipo en la secundaria. Es ahora en la universidad y en la carrera de literaturas hispánicas donde veo algunas de las cosas que este libro presenta. Me gusta porque al ser un manual de “temas por ver”, tiene la ventaja de argumentar cada tema nuevo que se empieza. No digo que mis maestros no hayan sido buenos, pero creo que libros como este pueden ser un complemento para sus clases.

Espero te encuentres bien *. Hasta pronto.

firmaCAD

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PD:Insisto que los libros de segunda mano son cajas misteriosas en las que nunca sabes qué puedes encontrar. Te invito a que ubiques y visites algún espacio similar 🙂

[Blog personal] Un maestro me acusó de plagio y así reaccioné…

Creo que la labor de maestro es muy compleja, muchas veces se necesita de intuición, de un sexto sentido que logré descifrar los problemas de un alumno aún y cuando este no de indicios de necesitar ayuda. Mucho se ha dicho acerca de los maestros y el favoritismo. Eso de mostrar cierta inclinación hacia algunos alumnos ¡y es normal! No voy a negar que el comportamiento de crear alumnos favoritos es un proceso casi inconsciente y es ahí donde se resguarda el problema. Estar inconsciente de este comportamiento puede lidiar a un menosprecio o prejuicio no voluntario al resto del grupo si no se detecta. Brindar el apoyo y la ayuda necesaria que el alumno necesita hará que muchas veces el maestro se lleve una sorpresa y que algún alumno tenga una calificación que contraste con calificaciones anteriores. El caso aquí es no crear ningún prejuicio cuando se trata de alumnos, porque el proceso de aprendizaje es complejo y no todos aprenden al mismo ritmo, sin embargo eso no quiere decir que los que parecen ir un poco atrás no puedan rendir resultados igual o a veces mejores que sus demás compañeros. Desafortunadamente mi profesor que argumentaba no tener favoritos, no sólo mostró un comportamiento contrario sino que se basaba solamente en los números que anteceden a sus alumnos para medir su “nivel competente”.

¿Cómo hiciste tu trabajo?

Esa fue la pregunta que me hizo mi maestro al entrar a su cubículo. Entonces de forma rápida para crear contexto les cuento que con este maestro nunca había obtenido una calificación menor a nueve pero que en una ocasión cuando las actividades del trabajo coincidieron con los de la escuela, decidí no hacer uno de los exámenes que aplicó. Fue curioso que el maestro en ningún momento se acercara a preguntar qué era lo que pasaba porque cabe señalar que no fui el único que no hizo su examen. Su preguntas más bien, giraban entorno a hacer el examen y no al factor que nos orillaba a decidir no hacer dicha evaluación. Ese fue el momento donde me construí una imagen ante el maestro. De alguna forma el ir en contra del funcionamiento tradicional siempre tiene sus efectos.

Continuaré mi narración en forma de cuento en primera persona.

 

Pensé y recordé que había elegido ese tema porque me había gustado. Entonces empecé desde el principio.

—Pues elegí escribir sobre santa Teresa de Jesús por el fragmento de “muero porque no muero”, profe. Encontré siete artículos de los cuales me quedé con tres porque los demás hablaban de otras cosas. Creo que uno era sobre la música y otro sobre sus reformas.

 

El maestro me miraba con mucha atención.

 

—Los artículos eran… bueno, uno era sobre el misticismo, otro sobre santa Teresa y la literatura y religión; el último era sobre el análisis de santa Teresa desde una perspectiva psicoanalítica. Entonces lo que hice fue llevar una línea argumental donde tocara estos tres puntos.

 

El maestro seguía atento, me miraba fijamente.

 

—¿Por qué? — había tenido la curiosidad de saber, tal vez mi trabajo estaba muy bien hecho.

—Es que tuve algunos problemas con tu trabajo, ¿sabrías decirme cuáles crees que hayan sido esos problemas?

Lo que sí podía decir en ese momento es que soy muy optimista.

—¿El tema?

Solo movió su cabeza en negación y agregó un “No” al final. Yo seguí pensando y pensé que tal vez no estructuré bien mis ideas o…

—Mira, te lo pondré más fácil; yo te lo voy a decir. No oigo tu voz en tu trabajo.

Yo sonreí y creo que hasta reí un poco.

—Ah, sí, profe es que puse varias citas, ¿es eso?

—No, no es ese el problema, las citas están bien, sino que no escucho a Oscar cuando leo tu trabajo. Y es que es delicado creo que tu trabajo es… plagio.

No podía ver mi reacción pero estoy segurísimo que fruncí el ceño.

—¿Q…qué, por qué lo dice profe?— mi tono de voz había cambiado al ver que no era broma.

—Lo que pasa es que hay partes en las que no pareces ser tú y usas términos que aún no hemos visto…

—¿Cómo cuáles…?— mi molestia hizo que lo interrumpiera y seguí mientras el me mencionaba no sé qué cosas — porque si acaso me equivoque en algo, puede que sea en las citas y le haya atribuido la autoría de un artículo a la persona equivocada, pero no creo porque yo lo releí antes de mandarselo y corregí un error que encontré de ese tipo. O a ver, léame algún fragmento que según usted no es mío.

Solo me veía y creo que su bigote se movía.

—Pues mira, por aquí hay una parte— su atención se focalizó en encontrar ese fragmento— ah, aquí está: “De esta manera se justifica que el contacto de Santa Teresa con las escrituras bíblicas fue constante. Una característica de la literatura es su interpretación múltiple, así que se puede establecer un entorno de recurrencia a los estudios eclesiásticos. La lectura y estudio de los pasajes se ven complementados por los círculos sociales que funcionan como catalizadores en el ánimo de Santa Teresa”.

Yo ni siquiera reaccioné, esas palabras eran mis palabras. Y para no ser el cuento muy largo, recuerdo haberle dicho al maestro al maestro la materia, el semestre y el tema que vi según los términos que él creía que “aún no veíamos”.


Tuve que salir en defensa de mi texto y si algo aprendí de ese encuentro con mi maestro es que ser pre-juicioso puede cegar a un docente en ver las capacidades de un alumno.

Admito que después de analizar el asunto me sentí un poco mal porque el profesor tenían una concepción no muy competente de mi parte para poder escribir algo así y que la única forma de obtener un texto así es copiarlo. Pero bueno, siempre busca sacarle una buena lección a estos momentos desagradables. Yo aprendí algo sobre qué hacer y qué no hacer con mis alumnos.

PD: Debo señalar que aunque en esta entrada se vea algo de enojo (que lo hubo, un poco), al final del día respeto mucho a ese maestro porque es muy bueno en su área y de no ser por ese detalle en su comportamiento, sería un verdadero ejemplo a seguir en cuestión de disciplina.

¡Es que no sabes escribir!

Lo que están por leer es algo que estaba rondando en mi cabeza desde hace unos días, para ser más específicos, tenía ganas de escribirlo casi a la vez que escribí la entrada 7 Pasos Para una Discusión Efectiva porque, en sí, la situación se había dado ese mismo día, en las mismas circunstancias y con la misma persona de la que escribo en esa entrada.

Exactamente ¿qué sucedió? Pues resulta que
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