*guiño, guiño* – No. 11

Admiro a las personas por las habilidades particulares que llegan a tener, y en muchas ocasiones me he enamorado de quienes suelen tener un atributo que deseo tener para mí. Es posible que siga confundiendo admiración y amor, pero creo que hay un terreno pequeño o grande, no sabría decirlo, en donde estos dos aspectos habitan. Hay un gesto que si bien no he analizado a profundidad, me parece una acción de la cual no cualquiera puede autodenominarse “bueno” o “buena” al hacerlo. Me refiero al guiño, ese pequeño pero poderoso gesto que puede invitar a la complicidad, la picardía o al coqueteo.

Puedo recordar a diferentes personas de las que admiré por la agilidad de sus guiños: la mamá de una amiga, una mentora, mi maestro de química, el maestro de español, la vecina y la señora que empacaba el jamón en la tienda departamental. Tal vez estas personas no piensen en el impacto de un guiño, es más, no creo que piensen que aquel chico al que le guiñaban, está escribiendo sobre ello en un pequeño espacio del internet.

Pienso en mis reacciones al ver ese minúsculo movimiento facial: sonrisa nerviosa, la idea de caerle bien a esa persona e inmediatamente pensar que yo no podría hacer algo así. Algunos años después, hoy considero que sí lo podría hacer. La intención de esto no tendría otra más que la idea de haber logrado dominar un pequeño gesto que me parecía divertido e inalcanzable.

Este gesto me hacía sentir que trataba con alguien de gran carisma, que en la mayoría de los casos, era cierto. Eran personas donde la sonrisa, era una constante.

La práctica de este gesto me hace pensar si mis ojos un tanto rasgados por mi ascendencia asiática, ayuden a hacer notorio este gesto ¿Debería añadir un ligero movimiento de cabeza? ¿No estaré cerrando mucho el ojo contrario? ¿Debería aprender a cerrar tanto el ojo derecho como el izquierdo? ¿En qué momentos sería indicado hacer este gesto? ¿Estoy listo para sentirme incómodo?

Tal vez el guiño tan espontáneo que admiré de estas personas, no me salga igual. También creo, justo ahorita mientras escribo esto: es probable que me tope con nuevos hilos narrativos. Espero que sean anécdotas agradables, supongo que el tiempo dirá:

Notas sobre la exploración de materiales en el arte – No. 10

Hoy tuve una sesión del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC) en donde el artista invitado, Irak Morales, nos platicó acerca de sus procesos creativos. Esta entrada recopila notas dispersas de la charla. Algo que resalto de esta reunión fue la manera en la que se discutió el material que decide usar el artista al momento de crear su obra. Una compañera comentó sobre la posible transición a las artes digitales, a lo que Morales le respondió que aun en ese tipo de circunstancias, los minerales necesarios para un dispositivo electrónico, siguen extrayéndose de una mina y no puede haber una “mina digital”. Básicamente es aceptar que todxs estamos suscritos a un modelo de producción y que lo más sensato es ver cómo navegamos en él, y cuestionarnos el por qué elegimos ciertos medios y materiales.

Para relacionar la diversidad de medios en cuanto a la elección representativa de una idea, les dejo este video de una de residencia del artista Irak Morales.

Resultados de la primera edición de residencias L.I.C, en colaboración con irak morales, se muestra la exposición ELECTROLOC*S en donde hubo piezas, instalaciones, collage, diseño sonoro, performance y más.

Ver una obra creada con materiales con los que el artista está relacionado, me hace pensar sobre su visión de lo cotidiano. “Donde vivo, trabajo”, comenta Morales, y me parece que tener la cotidianidad de cerca te orilla a encontrar diversas asociaciones y discursos. El mismo artista dice que a él le funciona tener libretas pequeñas de 10 pesos que pueda tener en distintos puntos y con la facilidad de traerlas consigo. Gracias a esto surge la pregunta ¿De qué manera generamos nuestra producción artística?”. Algo que me llama la atención de la exposición ELECTROLOC*S, son los medios que Morales elige: hay collage, escultura, piezas sonoras, performance. El es consciente que las características de sus exposiciones “no se prestan para un museo”, pero tampoco niega que el artista entra a la dinámica de producción: me pagas-produzco (o viceversa). Creo que estas piezas terminan por generar un diálogo sobre la experiencia estética del arte y es ahí donde surgen las posibilidades del cuestionamiento.

Irak Morales tocó el tema de tener la libertad de explorar cualquier cosa, refiriéndose a materiales y medios. Considera que el arte genera demagogia sobre la misma idea de “lo artístico”. Propone explorar las diferentes salidas de la práctica artística, considerando cómo resolvemos nuestras obras desde aspectos como la edad, estatus socioeconómico y lugar de producción. Es como repensar la poesía más allá de las letras.

Cuestionamientos

Escuchar a Irak Morales fue como un movimiento oscilatorio entre la visión en la que a veces pienso y que él mencionó: la especialización. Desde mi bagaje actual, opino que sería genial aprender una técnica y especializarme, pero de manera que esto no implique un cierre explorativo de otros medios. No estoy seguro de qué tan pertinente es contrastar las ideas de Avelina Lesper con Irak Morales, pero es interesante cómo chocan en mi cabeza, porque si lo llevo más lejos, me parece que son ideas diferentes sobre el quehacer artístico (?). Desde hace unos meses estoy considerando el entrar a la escuela de artes plásticas, pero pienso en la nula producción visual que tengo, y las charlas como las de hoy me hacen repensar una postura artística a través de la exploración de materiales.

Avelina dice que el arte es inútil, Morales comenta sobre la idea de que el material de sus obras pasen a ser basura (que la pieza quedará luego de un registro de video o foto). Pienso en la pieza del año pasado que me da miedo enfrentar, que por ese motivo ni siquiera fui a recoger del museo. Eso me lleva a hacer la pregunta del cómo generé esa obra y como pienso generar obra en el futuro.

Otras preguntas:

¿He explorado suficientes medios para lo que quiero decir?

¿En qué me aportarían esas exploraciones? ¿Deben aportarme algo?

¿Estoy creando asociaciones entre mi realidad y mi obra? ¿Estoy siendo obvio con esas asociaciones?

¿En qué medida estoy condicionándome en pensar mi obra como algo adaptable para un espacio de museo? ¿Debe ser así? ¿Por qué?

Mi propuesta discursiva era mostrar ciertos oficios que suelen ser de “emergencia”, por ejemplo, mientras vendo mi pieza, pues también vendo jugos o tatúo en mi caso” comentó Irak.
Nota en zonadocsmx

Vampiro vaquero – No. 6

Hoy durante una clase, una alumna me preguntó de qué me vestiría en Halloween. Es una pregunta en la que me gusta divagar a pesar de que haya un 99.5% de probabilidad que no ejecute ninguna de esas ideas. Aunque la de disfrazarme de Ariana Grande me agradaba, luego pensé en una idea que haría feliz a mi yo actual, y a mi yo de primaria/secundaria. Sería un vampiro vaquero. Reflexiono en el sonido de la letra “V” en inglés, se pronuncia como /vi/, y así llega: Vivian, un “Vi” de Vampiro y el otro de Vaquero. El sonido de su nombre me conecta a la palabra vena en inglés, vein. Sería Vivian Vein, un vampiro vaquero que habita en el universo de Anne Rice, pero que vive en alguna parte de Sonora o Baja California.

Galoparía sobre un caballo color púrpura galáctico de ojos color blanco mármol. Vein montaría ese caballo proyectando una gran sombra, sin importarle que su capa no combine con su camisa y pantalones negros, sus botas camperas, sombrero negro y su hebilla que tiene una luna tallada sobre el metal… ah, y su amatista incrustada en la corbata de bolo. Vein a veces pasea con su caballo, quien lleva el nombre de la roca en su corbata, pero cuando no lo acompaña, le gusta visitar los parques, bibliotecas y las casas de los lugares que no llegan a los 1000 habitantes.

No lo conozco en persona pero estoy seguro que es alguien cool que baila canciones pop en las fiestas, que hace su mejor intento por bailar cumbias y reggaeton. Habita en las sombras y destellos de las luces de un antro y bajo el secreto de las velas de aceite.

Por alguna razón, siento que sería interesante ser Vivian Vein por un rato, una noche sería suficiente.

Vampyr II, 1895-1902 Edvard Munch

Edvard Munch creó un par de versiones de este tema. Otro título es Amor y dolor, pero fue llamado Vampiro por el amigo de Munch, el crítico Stanisław Przybyszewski. Przybyszewski vio la pintura en exhibición y la describió como “un hombre que se ha vuelto sumiso”, y en su cuello “una cara de vampiro mordaz”.

Munch pintó seis versiones diferentes del tema en el período 1893–95; tres versiones se encuentran en el Museo Munch en Oslo, una en el Museo de Arte de Gotemburgo, otra es propiedad de un coleccionista privado y la última no se cuenta. También pintó varias versiones y derivados en su carrera posterior.

En la litografía que presentamos hoy vemos a una mujer con el pelo largo color rojo fuego besando a un hombre en el cuello, mientras la pareja se abraza. Aunque otros han visto en ella “un hombre atrapado en el torturado abrazo de un vampiro, con el pelo rojo fundido que corre por su suave piel desnuda”, el propio Munch siempre afirmó que no mostraba más que “solo una mujer que besa a un hombre en el cuello”.

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Notas sobre el arte que nos hace pensar – No. 5

Este entrada se compone de una serie de notas que hice durante la charla del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC 2021), con la investigadora y curadora Helena Chávez Mac Gregor. Las intervenciones de Mac Gregor consistieron en compartir su trabajo como curadora y sus procesos de selección y armado de algunas de sus exposiciones. Empezó su charla mostrándonos una especie de marco teórico de lxs autorxs que ella toma en consideración. Desde el inicio nos plantea: ¿Cómo pensar la estética a partir de la política? o la estética como experiencia política. Se refirió a grandes teóricos y entre muchas de sus referencias, la necropolítica me llamó mucho la atención. Mac Gregor hace referencia al trabajo del filósofo camerunés, Achille Mbembe.

Mbembe ideó la noción de necropolítica como complemento crítico al concepto de biopolítica de Michel Foucault. La idea de que en los Estados contemporáneos el poder se ejerce a través de instituciones disciplinarias que intervienen de manera cada vez más intrusiva en los aspectos biológicos de la población, en tanto que especie, con el objetivo de aumentar la productividad y preservar la vida, claramente excluye la realidad de una buena parte del planeta. En lugares como Palestina o Sudáfrica, argumenta Mbembe, la soberanía se ha expresado no como gestión de la vida, sino como distribución de la muerte, e incluso como la creación de lo que el mismo autor llama poblaciones de muertos vivientes.

Fuente: Nexos

¿Cómo se codificaría la vida a partir de la producción de muerte? No pienso ahondar mucho en el tema porque realmente es algo nuevo para mí, pero aún así, me parece muy interesante. Comentó acerca de la necropolítica en México y su característica por no entender y no querer ver el racismo en el país, debido a que el racismo en México no se despliega de la misma manera que en otros países. Se nos olvida que el racismo fue intrínseco durante la época colonial y que se extiende hasta la estructura capitalista actual.

Helena Chávez Mac Gregor es investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene un doctorado en Filosofía por la UNAM y una maestría en Teoría del Arte Contemporáneo por la Universidad Autónoma de Barcelona. De 2009 a 2013 fue curadora académica del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), donde fundó el programa en Teoría Crítica, Campus Expandido. Actualmente da clases en el Posgrado de Historia del Arte de la UNAM y en el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A continuación, resalto algunas de las exposiciones mencionadas en la charla.

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Luz verde – No. 4

Existen muchas cosas que siguen ritmos y patrones, son una manera de mantener un cierto “orden”. Hace poco me di cuenta de algo: al pasar por la misma calle y por el mismo semáforo que recorro en mi bicicleta cada que voy al trabajo, noté que si pedaleo a una cierta fuerza y velocidad, alcanzo a llegar al momento justo de mi próximo semáforo sin tener que detenerme. Este descubrimiento se fue ampliando hasta lograr predecir los próximos cuatro semáforos. Los días que le siguieron estuve pensando mucho en lo predecible. Hay muchas cosas que no son tan sencillas de descifrar, por ejemplo, las calles de una sonrisa pueden llevar a muchos destinos o las luces de los ojos tienen matices y una variedad de significados, sin tener que cambiar de color.

Una vez cuando nadaba con un piscis para aprendernos una coreografía, me dijeron “Estás pidiendo permiso en donde ya te lo dieron”. Me sonrojaba, porque ya lo sabía, pero era como esas veces en las que la luz es amarilla y puede que alcances a llegar… puede que no. Tal vez por eso me emociono y catalogo como un gran descubrimiento el saber qué semáforos en rojo me puedo pasar, debido a la distancia/tiempo que toman los autos del otro carril en avanzar en el cambio de luces. Pero debo recordar que las personas no son calles, porque de haber sido así, podría haber visto la luz verde en su expresión, para así acercarme más.

Tal vez la analogía calles-personas, funcione más si nos imaginamos las calles de un laberinto vivo, que está en constante movimiento, en donde las luces no son verde, amarillo y rojo… no, las luces son gris, azul marino, rosa pastel y lila. Me parece que en ese laberinto que ronca y murmulla, los “Altos” dicen “Espera” en un color oscuro de fondo. Las calles tienen luces neón que llevan a los agujeros negros que te tragan en los “hubiera” y te escupen en el “ya pasó”. Porque mientras tus ojos se claven en mis labios, seguiré preguntándome si eso será una luz verde o no.

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Escribiendo y dibujando (Blogtober e Inktober) No.1

Mi dúo favorito del año, octubre-noviembre, ha llegado. El clima me parece más agradable, mis colores favoritos se vuelven protag´´onicos, la vibra temeraria de las decoraciones del día de brujas inunda las tiendas, y llega también el blogtober y el inktober. He participado en dos ocasiones en el blogtober (¿Qué es el blogtober?), que básicamente es escribir una entrada por cada día del mes de octubre. Entré a mi blog para ver cómo me había ido en los años pasados y hubo mejora, pero nunca he logrado escribir por los treinta días consecutivos. En el 2019 publiqué 13 entradas y en el 2020 subí el número a 27, el más cercano a los 31. Creo que el número del año pasado es mi inspiración para que este año sí concluya una entrada por día. Este año hice una lista de posibles temas que podría abordar, cosas del cotidiano que a veces encapsulo en una historia de Instagram o un tuit.

Si piensas participar, mi recomendación es que si puedes predecir qué días estarás con muchos pendientes, que podrían boicotear tu progreso de escritura, intenta programar tus entradas y así puede tener un margen de apoyo. La plataforma de Medium tiene muchos artículos sobre escritura que me inspiran mucho, recomiendo que lo chequen también.

Inktober

El Inktober es una dinámica más específica hacia el dibujo y en la que solo he participado en una ocasión. Esa vez no me fue muy bien, ya que solo hice cuatro dibujos. Este año es diferente, o me gustaría pensar que lo será, porque a diferencia de los anteriores, hoy soy maestro de artes visuales a nivel secundaria y estuve animando a mis estudiantes que voluntariamente participaran. Les comenté que si ellos participaban, yo también lo haría. Me agradó ver que algunxs sí querían, de hecho un estudiante ya me mandó un mensaje con su dibujo de la palabra del día uno: Cristal. A continuación comparto las instrucciones que se leen en la página oficial de Inktober:


Reglas de Inktober:

1) Haz un dibujo con tinta (puedes hacer un dibujo a lápiz si quieres).

2) Publícalo *

3) Etiquétalo con #inktober y # inktober2021

4) Repite

Nota: puedes hacerlo a diario, o ir a la ruta del medio maratón y publicar cada dos días, o simplemente hacer los 5K y publicar una vez a la semana. Decidas lo que decidas, se constante con ello. Inktober se trata de crecer, mejorar y formar hábitos positivos, por lo que cuanto más consistente sea, mejor.

¡Eso es todo! Ahora ve a hacer algo hermoso.

* Publícalo en cualquier cuenta de redes sociales que desees o simplemente publícalo en tu refrigerador. El punto es compartir tu arte con alguien. :)}

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Si le bailo a Satán, si beso a Diana o a Alejandro… o si nos casamos

La noche anterior había leído:

Invitación abierta a la comunidad LGBTTTIQ+ y personas aliadas: El Congreso del Estado de Sonora está puesto para votar a favor del matrimonio igualitario, pero los grupos anti-derechos se están organizando para manifestarse en contra (…) ¡Manifestémos a favor de la igualdad y el amor!

El día jueves 23 de septiembre a las 9 de la mañana. “No puedo”, pensé, a esa hora ya debo ir al trabajo. Aunque la idea de estar presente en algo tan importante y en el día internacional de la bisexualidad, no sonaba mal. Más tarde, una alumna lo comentó en clase, ella estaba siguiendo la transmisión de los grupos activistas afuera del Congreso y aunque se me recomendó evitar entrar en diálogo sobre ese “tipo de temas”, desde la más profunda sinceridad dije “Ojalá lo aprueben”, como un deseo que se verbalizó sin mi consentimiento.

Continué con mis clases.

Llovió.

Terminaron las clases y me subí a mi bici.

Me mojé.

El aire corría en mi contra y tardé un poco más en llegar a casa que de costumbre.

Leí las notas, ¡se había aprobado!

Lo que tenía originalmente agendado se pospuso así que mi tarde la podía dedicar a mi clase de danza.

Estando ahí, el maestro puso la canción de Lil Nas X THATS WHAT I WANT, algo que intenté escuchar en una ocasión, pero que no podía porque su álbum aún no había salido.

Estaba estirando cuando la letra del mismo cantante que tiene un video donde desciende al infierno en un tubo para bailarle a Satanás, decía:

I want someone who loves me / Pero quiero que alguien me ame
I need someone who needs me / Pero necesito a alguien que me necesite
'Cause it don't feel right when it's late at night / Porque no se siente bien cuando es tarde en la noche
And it's just me in my dreams / Y solo soy yo en mis sueños
So I want someone to love, that's what I fucking want / Así que quiero alguien a quien amar, eso es lo que jodidamente quiero

Intenté concentrarme, no pensar en lo feliz que han de estar esas personas que sí tienen eso que Lil Nas X quiere, y que ahora podrán casarse. Por un momento, mientras sentía que mis corvas se romperían de tanto estirar, sonreí.

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Dos botellas y un termo

Recuerdo que esa tarde Juan C. tenía los ojos muy abiertos, con el tiempo descubriría que era su costumbre cuando platicaba sobre anécdotas que lo entusiasmaban. Aquella ocasión me decía sobre el cumpleaños de su mamá y lo que planeaba obsequiarle. Unos pastelillos… yo lo he dicho de una forma poco ilustrativa, pero Juan C. no lo dijo como lo he dicho yo, no, Juan C. podía describir cualquier platillo de una manera atractiva y exquisita. Sus ojos tan abiertos como siempre, describiendo el color del pastelillo, la textura de la cubierta, el sabor de cada elemento que lo componía, así como el motivo por el que eligió esa pastelería en particular. Tiempo después me di cuenta que no era su manera de describir platillos lo que era atractivo… era él.

La última vez que vi a Juan C. bebimos un par de cervezas, dos botellas retornables de caguamas y unos cuartitos. Bebimos, nadamos y compensamos el tiempo que no habíamos conversado. Su complexión había cambiado pero seguía hablando con ese entusiasmo magnético. Cedía a su proyección, yo no era más que una polilla atraída por su incandescencia. Lo escuchaba y me gustaba amarrar el hilo de su voz ya seca, con los sonidos mojados del mar en el que nadamos. Escuchaba palabras: La Prohibida, trabajo, fumar, música, pago, Guaymas, hermano, casa, renta, fruta, barco, pizza, rico, morro… supongo que a veces se me notaba que estaba buscando algo en su mirada mientras él hablaba porque de la nada soltaba un “¿qué?”. Me preguntaba con una sonrisa nerviosa. Yo solo inventaba algo coherente con las palabras y gestos que tenía registrados mientras lo veíescuchaba.

Ese último día, atrapé a Juan C. observándose en el espejo, algo común de él… es Leo. El caso es que era un espectáculo, como si se tratara de alguien moldeando el barro, pero el moldeaba su sonrisa. Me causaba cierta repulsión ver los malabares de sus gestos. Me burlaba, le pregunté “¿por qué haces esa cara cuando te ves al espejo o cuando te tomas selfies?”, siempre me decía “No se”, y yo le creía, porque siento que en ese performance de muecas, él solo se buscaba. No estaba tranquilo, tal vez. La mayoría de sus fotos tenían esa sonrisa performativa… hoy creo que sonríe de esa manera porque su sonrisa natural es melancólica y llena de pasillos. Creo que es ahí donde a veces Juan C. se pierde al verse en el espejo, y no lo culpo, a veces yo mismo me he perdido al querer acercarme.

Hace un mes que Juan C. dejó su termo, dos botellas que ahora son mías y un par de dudas que no se a quién le pertenecen.

Botella de Oporto y Vidrio 1919, Pablo Picasso (Museo de Arte de Dallas)

La “Botella de Oporto y Vidrio” de Picasso de 1919 ejemplifica al segundo periodo del cubismo—el cubismo sintético—que data de aproximadamente 1912, y en el caso de Picasso, duró hasta su estilo clásico monumental de los 1920s. En el cubismo sintético, los artistas buscaban la liberación del arte a partir de la imitación de la naturaleza, haciendo referencia a los elementos básicos de percepción y notación pictórica. El perfil de la copa de vidrio tiene una calidad parecida a la de un dibujo primitivo. La pipa y bolsa de tabaco están altamente simplificadas, casi esquematizadas. Las palabras y letras (una característica y elemento esencial de la exploración de la realidad y de creación de imágenes de los cubistas) se introducen en la composición en un pasaje central, un tanto pintoresco, que parece estar suspendido del lado central izquierdo. La forma tan compleja de Picasso de jugar con distintos niveles de la realidad es aparente en su introducción de algún marco color blanco o margen, que contiene su firma del lado inferior derecho.

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El discurso de Barragán

El siguiente texto es un fragmento de el discurso del arquitecto, Luis Barragán. Si desean leer el discurso completo, favor de dar clic aquí.

Este discurso lo pusieron de ejemplo en una de las sesiones del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo. En este discurso el ganador del premio Pritzker delinea el motivo de su obra y hace un ejercicio de lo que ahora conocemos como “statement”.


© Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán

Luis Ramiro Barragán Morfín

(Guadalajara, 9 de marzo de 1902 – ciudad de México, 22 de noviembre de 1988)

Ceremonia de Premiación del Premio Pritzker, martes 3 de junio de 1980, Dumbarton Oaks, Estados Unidos.

Deseo dejar constancia, además, de mi respeto y admiración por el pueblo norteamericano, gran mecenas de las ciencias y de las artes, y que sin encerrarse dentro de los límites de sus fronteras las trascendió para distinguir de manera tan honrosa y generosa, en este caso, a un hijo de México. Tengo plena conciencia, por tanto, que el premio que se me otorga es un acto de reconocimiento de la universalidad de la cultura y en particular de la cultura de mi patria.Pero como nunca nadie se debe todo a sí mismo, sería mezquino no recordar en este momento la colaboración, la ayuda y el estímulo que he recibido a lo largo de mi vida por parte de colegas, dibujantes, fotógrafos, escritores, periodistas y personales amigos que han tenido la bondad de interesarse en mis trabajos.

Quisiera valerme de esta ocasión para presentar ante ustedes algunos pensamientos, algunos recuerdos e impresiones que, en su conjunto, expresen la ideología que sustenta mi trabajo. Y a este respecto ya se anticipó –aunque con excesiva generosidad– el señor Jay A. Pritzker cuando explicó a la prensa que se me había concedido el Premio por considerar que me he dedicado a la arquitectura “como un acto sublime de la imaginación poética”. En mí se premia entonces, a todo aquél que ha sido tocado por la belleza. En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretender haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

Religión y Mito. ¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico? Sin lo uno y lo otro no habría pirámides de Egipto y las nuestras mexicanas; no habría templos griegos ni catedrales góticas ni los asombros que nos dejó el renacimiento y la edad barroca; no las danzas rituales de los mal llamados pueblos primitivos ni el inagotable tesoro artístico de la sensibilidad popular de todas las naciones de la Tierra. Sin el afán de Dios nuestro planeta sería un yermo de fealdad. “En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito”, me dijo un día mi amigo Edmundo O’Gorman, y con o sin su permiso me he apropiado sus palabras.

Belleza. La invencible dificultad que siempre han tenido los filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio. La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios templos y palacios, ya, en fin, hasta en los productos industriales de la más alta tecnología contemporánea. La vida privada de belleza no merece llamarse humana.

Silencio. En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis fuentes canta el silencio.

Soledad. Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena compañera, y mi arquitectura no es para quien la tema y la rehuya.

Serenidad. Es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla. En mis proyectos y en mis obras no ha sido otro mi constante afán, pero hay que cuidar que no la ahuyente una indiscriminada paleta de colores. Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.

Alegría. ¡Cómo olvidarla! Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad.

La muerte. La certeza de nuestra muerte es fuente de vida, y en religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.

Arquitectura. Mi obra es autobiográfica, como tan certeramente lo señaló Emilio Ambas en el texto del libro que publicó sobre mi arquitectura el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de niñez y adolescencia, y en mi obra siempre alienta intento de transponer al mundo contemporáneo la magia de esas lejanas añoranzas tan colmadas de nostalgia. Han sido par a mí motivo de permanente inspiración las lecciones que encierra la arquitectura popular de la provincia mexicana: sus paredes blanqueadas con cal; la tranquilidad de sus patios y huertas; el colorido de sus calles y el humilde señorío de sus plazas rodeadas de sombreados portales. Y como existe un profundo vínculo entre esas enseñanzas y las de los pueblos del norte de África y de Marruecos, también éstos han marcado con su sello mis trabajos.

Católico que soy, he visitado con reverencia y con frecuencia los monumentales conventos que heredamos de la cultura y religiosidad de nuestros abuelos, los hombres de la colonia, y nunca ha dejado de conmoverme el sentimiento de bienestar y paz que se apodera de mi espíritu al recorrer aquellos hoy deshabitados claustros, celdas y solitarios patios. Cómo quisiera que se reconociera en algunas de mis obras la huella de esas experiencias, como traté de hacerlo en la capilla de las monjas capuchinas sacramentarias en Tlalpan, ciudad de México.

El arte de ver. Es esencial al arquitecto saber ver; quiero decir ver de manera que o se sobreponga el análisis puramente racional. Y con este motivo rindo aquí un homenaje a un gran amigo que con su infalible buen gusto estético fue maestro en ese difícil arte de ver con inocencia. Aludo al pintor Jesús (Chucho) Reyes Ferreira a quien tanto me complace traer ahora la oportunidad de reconocerle públicamente la deuda que contraje con él por sus sabias enseñanzas. Y a este propósito no está fuera de lugar traer a la memoria unos versos de otro gran y querido amigo, el poeta mexicano Carlos Pellicer: por la vista el bien y el mal nos llegan. Ojos que nada ven, almas que nada esperan.

La nostalgia. Es conciencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal pasado es la fuente de donde emanan sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino para que ese pasado rinda los frutos de que está preñado. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque sólo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vacío que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguir contando entre las bellas artes.

Mi socio y amigo el joven arquitecto Raúl Ferrera y el pequeño equipo de nuestro taller comparten conmigo los conceptos que tan rudimentaria e insuficientemente he intentado presentar ante ustedes. Hemos trabajado y seguiremos trabajando animados por la fe en la verdadera estética de esa ideología y con la esperanza de que nuestra labor, dentro de sus muy modestos límites, coopere en la gran tarea de dignificar la vida humana por los senderos de la belleza y contribuya a levantar un dique contra el oleaje de deshumanización y vulgaridad.


Fragmento de mi intervención al leer el discurso:

Episodio 1- ¿De quién a quién? (De artista a artista)

Les comparto el primer episodio de un proyecto que llevo rato planeando.

Descripción del episodio:

Hola, mi nombre es Oscar Mares, seré el anfitrión del podcast y en este episodio te platico un poco acerca de mí y del objetivo del podcast.

La finalidad de este proyecto es conocer los procesos creativos de los artistas invitados, divulgar el trabajo que realizan y buscar que sean inspiración para quienes aspiran a formar parte de algún área artística o para artistas noveles. La idea es charlar con lxs invitadxs acerca de las dificultades y satisfacciones del área artística en el que se desenvuelven.

Recuerden: El 17 de abril del 2020 se estrena la primera entrevista… Y de una vez les comento que estará muy buena.

Recuerden seguir la página de Instagram del podcast.

Pueden escuchar el episodio en Anchor o en Spotify.

Da clic en el reproductor para escuchar episodio completo.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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