¿Existen las buenas maneras?

Las buenas maneras

El presente texto busca explorar una posibilidad interpretativa de lo que se desarrolla en la pieza dancística Las buenas maneras, partiendo de la premisa que propone su sinopsis: “El espectador completa lo que en escena sucede, crea junto al intérprete”. Las buenas maneras sigue el hilo conductor que define a Antares Danza Contemporánea, en donde propone hacer una (re)visita a la dimensión pasional y animalesca del “alma humana”. La pieza inicia desde que el público ingresa al auditorio: tres bailarines sentados sobre las braceras de las butacas, observan y parecen juzgar. Mientras la audiencia se acomoda, los tres parecen escanear la sala lentamente y en el escenario entran y salen otros bailarines que caminan tan rígidamente que parecen marchar. Llegado el momento, los que se encuentran entre la audiencia, se paran sobre las braceras de los asientos, misma mirada. Cuando los tres que se encuentran debajo suben al escenario, el espectador habrá visto ya una sinopsis de la obra, en donde los juicios del observador expondrá la supuesta moral del mismo. 

Para hacer la lectura de la obra, me apoyo en una referencia que me parece pertinente a la temática que Las buenas maneras explora. Me refiero al prefacio escrito por Oscar Wilde para su libro El retrato de Dorian Gray. Un texto atemporal que en su momento describió una realidad de finales del siglo XIX. Entre las muchas frases citables que tiene el prefacio, elijo el siguiente para conectarlo con la obra que Antares propone: “Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida”. Wilde al escribir sobre el artista, los críticos y el espectador, pone sobre la mesa que la moralidad no habita en la obra en sí, sino en quién lo observa. La vida es diversa y cada sociedad suele establecer lo que para ellos son “buenas maneras”, así como las conductas básicas para la interacción entre los individuos que la conforman. Pero hasta la fecha, la humanidad se sigue dando de golpes al ver que por más avances científicos y tecnológicos que haya conquistado o que esté en proceso de conquistar, aún no logra domar la animalidad intrínseca en sí mismos. 

Los bailarines en un inicio parecen seguir una rutina, un engranaje mecánico que debe seguir y cuando un bailarín tambalea, duda o cae, la estructura social no hará nada para readaptar a ese individuo, sino que el bailarín deberá ser quien por sí sólo se adhiera de nuevo. Esta rigidez no es tan fija como parece, nuevas tendencias y expresiones son adoptadas con el paso del tiempo de la obra, pasando de faldas y tacones a sacos, pantalones y zapatos. El vestuario resulta esencial porque finaliza en una individualización y mezclando las prendas protípicamente femeninos y masculinos, resultando en una serie de híbridos en donde el género pasa a un plano indistinguible. Algo importante de resaltar es que el color rojo que simboliza entre otras cosas, el erotismo y lo sexual, se encuentra en el interior de las faldas y sacos, y en la base de los tacones. El rojo es el instinto sexual que se esconde y se reprime, ya que la sociedad no te permitiría mostrarlo, por no ser un acto de “buenas maneras”. Una de las secuencias que ilustra esta vorágine social es cuando entre varios levantan a una bailarina que parece rehusarse a la transición de atuendo falda-tacones a pantalones-zapatos. Este fragmento de la obra muestra la nostalgia, negación, violencia y adoctrinamiento. La estructura social, a través de la fuerza, obliga a sus integrantes a la adaptación de la mayoría dominante. Las vestiduras de la bailarina son removidas y ante su mirada de angustia y lucha para no ceder, termina formando parte del tumulto.
Además de la represión, un elemento que se repite a lo largo de la obra y que conforma la parte climática de Las buenas maneras, es el instinto, lo carnal y primitivo. A pesar de que las estructuras dancísticas absorben a sus integrantes, había a lo largo de la obra, algún integrante intentando reprimir los movimientos que sugieren el acto sexual o salvajismo. No es hasta en la parte caótica del final en donde parece haber cierta liberación y en donde los atuendos cambian, los pasos militarizados quedan reemplazados por pasos extensos y saltos. Mientras esta hibridación del vestuario sucede en el fondo; en  el primer plano, sobre un área verde con pasto, que no había sido explorada en toda la obra, hay dos personas con sólo ropa interior y tacones. Cuando estos cuerpos ingresan al pasto, ambos quedan en un plano distinto, un espacio en donde las vestiduras no existen, donde las apariencias y las máscaras no están. Ahí en el pasto conviven dos cuerpos, dos animales que retratan lo primitivo del ser humano, que se retuercen, se tocan y exploran. Esta secuencia resulta cruda y crea un fuerte contraste con el inicio de la obra. Es ese el momento en el que se prueban las supuestas verdades y en donde el espectador queda aún más expuesto que los bailarines sobre el pasto, aunque todo desde la seguridad del imaginario propio, donde nadie ve lo que por nuestra mente pasa. Las buenas maneras cuestiona si realmente existen “las buenas maneras”. Una pieza que no concluye al apagarse las luces y cerrarse el telón, sino que sigue en el escenario mental. En un tiempo de censura y represión, a través del arte y el símbolo, Antares propone que el público visite sus propias censuras y represiones. Y ya para concluir, me apoyo una vez más del prefacio de Oscar Wilde para contestar a la pregunta que este texto lleva por título; Wilde anota que “La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar”.

3 ejes centrales que no deben faltar en tu reseña

Un día la maestra de la clase de crítica literaria nos proyectó la siguiente imagen acerca de los ejes centrales de una reseña crítica y los elementos que la componen. Como trabajo final de la materia, teníamos que escribir una reseña crítica que tuviera las características necesarias para ser publicada en alguna revista académica.

Vimos diversos ejemplos de cómo algunos críticos abordan la reseña crítica. La mayoría cumplía con los aspectos anteriores. Ahí es donde me di cuenta que las reseñas de libros que antes hacía en el blog, son más como una manera informal de hacer reseñas. Entonces pude ver la diferencia entre el tipo de reseña que hacía y la reseña crítica. Pero en general, ambas coinciden en sus tres aspectos fundamentales: 1) contextualización, 2) descripción y evaluación, y 3) conclusiones y recomendación.

La primera reseña que subí en el blog que sigue una estructura similar que se propone en la imagen anterior, fue la reseña de Los visitantes, de Claudia Reina. Los invito a que lean la entrada, en busca de que les pueda servir como guía.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Reseña: “Las buenas noches de las vírgenes” de Cecilia Pablos

Autor: Pablos, Cecilia
Título: Las buenas noches de las vírgenes
Fecha de publicación: Abril 2017
País: México
Editorial: Instituto Sinaloense de Cultura. Serie Ex-Libris
Formato: Físico
No. Páginas: 92 páginas
Género: Narrativa, cuento, fantástico.

Sinopsis

Este libro de relatos explora un mundo que, en los límites de la realidad, parece desgajarse de entre los sueños y las pesadillas: todo aquello que percibimos, nos dice la autora, debe ser objeto de sospecha: en nada podemos creer ciegamente porque toda apariencia, como escribió Juan Filloy, oculta en su seno una serpiente.
Así, entre las derivas del desamor, el abandono y el silencio, los personajes de Las buenas noches de las vírgenes han asimilado la pesadilla como si se tratara de la vida misma y juegan con sus reglas sin cuestionarlas: somos nosotros, los lectores, quienes desde fuera de esta mascarada atestiguamos el absurdo del cual también formamos parte. Cecilia Pablos logra, en este libro de relatos, que la función poética se haga presente en la narrativa: al despertar no sabemos si el sueño y la pesadilla siguen acechándonos sin remedio.

Reseña

Compuesto por 16 cuentos y acompañado de 7 ilustraciones, Las buenas noches de las vírgenes es una exploración de voces poéticas que desnudan realidades para vestirlas de fantasía y construcciones oníricas. Cuentos que se pasean alrededor de diversas situaciones de violencia, amor y abandono. Vemos a la autora jugar con mundos propios y confeccionar otros mundos preexistentes en la literatura pero con el aporte de su estilo de voces enigmáticas y espacios etéreos. Cuentos que contorsionan al personaje bíblico David y a Alicia, la habitante de ese país de maravillas y les brinda nuevos matices en un cuento para cada uno. Continúa leyendo Reseña: “Las buenas noches de las vírgenes” de Cecilia Pablos

Reseña: “Perico” de Arcadio Zentella

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Autor: Zentella, Arcadio
Título: Perico
Título original: Perico
Fecha de publicación: 1885-86
País: México
Editorial: “Club del libro”. Mérida, Yucatán, México. 3ra. edición
Formato: Digital (Scan)
No. Páginas: 179
Género: Narrativa, novela, realismo romántico

Sinopsis

Perico es un joven arriero que tiene que soportar el ser tratado como si fuera algo menos que un animal. Carente de educación, se deja guiar sólo por los instintos que a pesar de estar tan poco controlados no llegan a opacar totalmente lo que es la inteligencia humana. (Goodreads)

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Reseñas para qué, maldita sea | Tierra Adentro

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por Eduardo Huchín Sosa

Pueden parecer banales

mis instintos naturales.

G. Grignani

Es fácil imaginar un mundo sin literatura pero no un mundo sin reseñas. Para decirlo de otro modo: en las próximas horas es posible que escribas, leas o recibas un correo electrónico donde algún conocido te pregunte si puedes escribir una reseña. Mientras lees tus propios libros, ¿ese globo de pensamiento que sale de tu cabeza no tiene con frecuencia forma de reseña? Están presentes en los sueños de gloria de los escritores y en las pesadillas que se prolongan en años y años de rencor. Han sabido mudarse de los suplementos culturales a internet y del cintillo de un libro a su contraportada. Como la novela y ciertos asesinos del cineslasher, las hemos visto reaparecer cuando todos las dábamos por muertas.

¿Por qué, entonces, estamos tan seguros de que son malas, inútiles, perversas? De un tiempo a la fecha, he renunciado a usar el término “crítica literaria” para cualquier cosa que signifique atender las novedades editoriales. Ahora hablo de “comentario de libros”, “disertación breve con una ficha bibliográfica en algún lado” o “resumen que me librará del tortuoso trámite de leer un ejemplar para tener una opinión al respecto”. Si bien, en otro tiempo, esos textos necesarios, sí, pero menores habían sido tratados de “crítica”, investigaciones recientes, y un tropel de críticos auténticos, han aclarado el malentendido. La crítica y la reseña —incluso cuando comparten cierto tufo de pedantería— son dos cosas distintas.

Para no confundirla con géneros más interesantes, como el ensayo corto o el artículo de opinión de tema literario, es preciso saber de qué hablamos cuando hablamos de una reseña. A mi entender, toda reseña literaria está obligada a cumplir estos cuatro requisitos:

1. Debe mencionar con demasiada insistencia un libro y un autor. Yo diría que desmesuradamente. Nada ilustra mejor esta desmesura como el uso de la expresión “nuestro autor”, que delata cuando alguien ya se excedió del número de alusiones permitidas.

2. Debe decirte si un libro es bueno o malo. No con descaro, por supuesto, ni con esos adjetivos, pero siempre debe hacerlo. En ocasiones, una reseña te lleva casi de la mano a la librería y en otras, sin que estés muy consciente de cómo lo logra, te produce compasión por un escritor que no conoces en persona. Por fortuna esos dos sentimientos nunca se presentan de manera simultánea.

3. Debe hablar de libros que por lo general pueden encontrarse en el espacio más iluminado de las librerías. Es decir, no habla de manuscritos perdidos ni de la edición “buena” del Ferdydurke, que lleva más de medio siglo sin reimprimirse.

4. La distancia entre la fecha del lanzamiento de un libro y la reseña debe ser razonable. De un mes a un año es reseña. De uno a cinco años es revaloración. De cinco a veinte años es estudio generacional. De veinte a cien años es crítica literaria. De cien años en adelante es “hago esto por los puntos del Sistema Nacional de Investigadores” o “puedo darme ciertos lujos porque soy un crítico de verdad”.

Después de las anteriores precisiones y de enterarte de que no se trata de crítica literaria —repito: no se trata de crítica literaria— te aconsejo tomar la publicación cultural más cercana que tengas, buscar la sección de reseñas y reconciliarte con el género. Obsérvalas ahí, un tanto solas, rodeadas de ensayos sobre muertos recientes. ¿No experimentas de repente que toda la ira literaria se ha ido, que ya no es necesario poner comentarios amargados en tu muro de Facebook, que decir: “la reseña es el género de los que carecen de imaginación” se parece mucho a los berrinches que hacemos por los vuelos retrasados? Una vez que no las tratas como crítica literaria, las reseñas empiezan a mostrar sus cualidades.

Para reconciliarnos con ellas hay que estar conscientes de todo el desenfreno y la inmoralidad que les hemos atribuido. Se ha insistido que la reseña concentra, en seis mil caracteres con espacios o menos, los peores vicios de la república de las letras: la envidia, la lectura deficiente, el egocentrismo, el pánico por la teoría reciente, cierta tendencia al drama, y una desagradable emanación de superioridad y autocomplacencia. Es más, se estima que desde los Salmos la humanidad no había encontrado un género que ensalzara con tanta ardor a alguien mientras se lamentaba por el estado actual de las cosas hasta que se popularizaron las reseñas de libros. Dicho lo anterior, me parece que si la reseña tiene tantos aspectos negativos, la única manera de leerla es con maldad. Es decir, con dolo. Es decir, pensando en la maldad y el dolo como en miembros honorarios de la discusión literaria. Cada que leas una reseña o escribas una breve nota impresionista, debes hacerlo con la convicción de que estás saboteando, por igual, literatura y crítica. Y que sólo por eso, vale la pena hacerlo.

La reseña, ha dicho el crítico Guillermo Espinosa Estrada en una conversación con el también crítico Jorge Téllez, debería “arrebatarle al libro algo que es inherente: su carácter de mercancía”. No estoy tan seguro. Si de verdad le queremos arrebatar a los libros su carácter de mercancía, lo mejor sería no venderlos. Es curioso: aun con el pleno conocimiento de que hay toda una serie de transacciones comerciales y tratos mercantiles detrás de unas cuantas páginas encuadernadas, lo único que se nos ocurre es fingir que no existen, que la literatura es aséptica y responde únicamente a intereses superiores. Las reseñas son incapaces de librarse del carácter mercantil de la literatura, aun así se enfoquen en el lenguaje prístino o en “un narrador en pleno dominio de sus recursos”. Y han prevalecido porque representan un producto práctico, popular gracias al más vil capitalismo y que responde a cuestiones tenebrosas pero no por ello menos reales, como la novedad, la presencia social, el amiguismo y el canon. Si bien es una tarea loable del reseñista intentar arrancar a los libros del sistema comercial al que pertenecen, sospecho que por el lugar que ocupa la reseña, todo valor que nos sirva para hablar de esos libros se convertirá de manera inexorable en un valor de venta.

Esto perjudica incluso nuestra idea más básica de lo que es recomendar un libro. Decía Ruth Franklin, y me parece que con justicia, que el vocabulario para expresar el entusiasmo en una reseña “ha sido colonizado por la jerga de las relaciones públicas”. Así, todo es “imperdible” o “está escrito con precisión de relojería”. Por eso, en algún lugar detrás de esas líneas que hablan de la vida psicológica de los personajes y la prosa poética, una reseña está diciéndote que compres algo o que no lo compres, y que después vayas a decirles a tus amigos algunas palabras que los acerquen o alejen de la caja registradora. No es tan sencillo pensar en la animada fiesta monetaria que se lleva a cabo debajo de lo que llamamos literatura, pero la reseña es una buena forma de tenerlo en cuenta. Su discurso, en ocasiones insultantemente comercial, te recuerda que la reseña se expresa en esos términos porque se encuentra atrapada en una red de relaciones de mercado. Piensa un poco en la última vez que escribiste, leíste o compartiste una. Pregúntate por qué no pagaste por el último lote de libros sobre los cuales escribiste. Posiblemente no sepas el origen de esa fuerza que te llevó a redactar dos cuartillas y media sobre un libro inane, pero es posible que el contexto mercantil sea la respuesta.

Poner un pequeño libro a discusión cumple, es indudable, algunos propósitos publicitarios. No a la manera de un anuncio de la televisión, pero sí un poco como esa ropa de vestir cuya mayor virtud es que sabes identificar qué compañía las produce. Su función no es en esencia anunciar, pero anuncian. Y cada reseña condescendiente, impresionista y sospechosamente entusiasta, pone en el centro del reflector que los libros no son meras epifanías que acontecen en el vacío.

Esta situación es indispensable para entender por qué los reseñistas usan los adjetivos que usan. Pero también nos da pie a preguntarnos por qué unas expresiones y no otras se han convertido en las categorías críticas para valorar un libro aquí y ahora. Según mis propias apreciaciones, “tensión” —ya sea narrativa, del lenguaje o de cualquier cosa que pueda representar fuerzas en conflicto— es un término que se encuentra a la alza, mientras que “condición humana” ha estado cuesta abajo desde hace unos años, pero no tantos como “virilidad”, a la que hemos desterrado, espero que, para siempre. Lo que nos ofrecen las reseñas es la posibilidad de comprender a qué conjunto de valores se ha echado mano para describir la buena literatura. O si todavía tiene validez hablar de algo llamado “buena literatura”.

Si, como hemos apuntado, una reseña es práctica, no pierde tiempo en explicar conceptos nuevos sino que saquea el amplio o estrecho, según se vea, baúl del comentario de novedades. ¿Qué provechosas simplificaciones encierra decir de alguien que es “el nuevo Proust” o “la Chéjov canadiense”? ¿Cuáles características definen a los “personajes creíbles”, a las “voces verosímiles”, a los “ensayos estimulantes”? ¿Qué alucinante pirueta ejecutan los escritores para hablar de una novela sin trama, de un libro donde nada sucede salvo los signos vitales del ensayista lírico o de poetas que nunca tendrán una línea memorable pero a los que hay que volver porque tuvieron gestos definitorios para la literatura mexicana? Todas esas son preguntas que me parecen pertinentes después de leer una, dos o diez reseñas al mes. Y después de eso, podemos incluso contrastar esos vocablos de apreciación con aquellos que utilizan quienes escriben de política o vida cultural. El acercamiento minucioso a una reseña puede arrojar luz sobre el misterioso hecho de que un novelista que divide al mundo en buenos y malos, resulta aborrecible para personas que se entusiasman con articulistas políticos que hacen exactamente lo mismo.

Uno quisiera creer que no fue la concesión del premio Nobel a Mo Yan lo que nos hizo acercarnos a uno de sus libros, pero eso es lo que sucedió en mayor o menor medida. La actualidad oportunista que de repente adquiere una obra es como las hormonas de los alimentos: queremos pensar en ella como algo añadido, antinatural, incluso dañino, pero lo cierto es que ya formaba parte de los libros cuando llegamos aquí. Las reseñas responden a ese sentido de la oportunidad, pero también ayudan a construirlo. Y no se trata de algo en esencia antiliterario. He leído a mucha gente quejarse de que hoy día las publicaciones no atiendan a la verdadera literatura sino sólo a las efemérides, pero para contrarrestar esa tendencia sería una gran ayuda que los escritores dejaran de cumplir años o morirse.

Contrario a lo que comúnmente se cree una reseña apresurada no es simplemente la reunión de sensaciones a partir de una lectura. La nota impresionista reacciona a un contexto y también a una oportunidad. Si hacemos a un lado el juicio del escritor, el mero examen de conciencia, y nos concentramos en las palabras que utiliza para dar a entender ese juicio estamos llevando la reseña a otro nivel. Por desgracia, vivimos absorbidos por enterarnos quién le pega a quién, o quién avala tal o cual título.

Por supuesto que la diferencia entre crítica y reseña no tiene tanto que ver con la profundidad de la lectura como con los lugares de discusión a los que llevamos los libros (eso significa que siempre se pierde y se gana algo en cada lugar de discusión: la tesis, el congreso académico, el ensayo corto de revista, el ensayo extenso del libro, etcétera). Hay algo ridículamente pretencioso en pensar que una reseña no es uno de esos lugares. Es capaz, por supuesto, de plantear un problema literario e, incluso en sus momentos más grises, revela eso que llamamos “la sensibilidad de una época”. Como todo texto escrito bajo presión, camina en los confortables territorios del análisis superficial, pero nada en sus términos y condiciones prohíbe que también pueda ser producto del arrojo crítico y la erudición. Sería insensato pensar en la reseña como en la forma predominante de evaluar, relacionar, explicar lecturas —funciones esenciales de la crítica literaria— porque nace, crece y se reproduce dentro de la lógica del mercado. Pero, ¿por qué renunciar a ellas como géneros válidos para hablar de libros? Las reseñas nos dicen cómo estamos leyendo los libros que todavía no han sido bendecidos por el canon y, si somos lo bastante perspicaces, podemos leer en ellas la tradición a la que se enfrenta un libro cuando aparece. Dos extremos: excluir la reseña o no admitir más que la reseña, porque no importa qué tanto desprecio le manifestemos o qué tantas rabietas hagamos en público, todo indica que —tras el berrinche— va a permanecer ahí.

(Y ahora una confesión.

Es bien sabido que —atendiendo a lo dicho por Heriberto Yépez en su columna “¿Quién puede reseñar?”: “El reseñista debe ser un autor no sólo con un amplio conocimiento, sino una persona emocionalmente madura”— una de las cosas que yo no debería hacer en la vida es hablar de libros. Sucede, sin embargo, que tampoco me considero apto para alguna otra labor y no por falta de carácter: en realidad, no tengo ni el talento de mamá para la sastrería, ni el de mi hermana Martha para la educación ni el de mi hermana Estephanía para la cocina. De entre todas las cosas que podría echarte a perder —tu ropa, tus hijos o tu comida— prefiero aventurarme a estropear tus lecturas. Puedes dejar el libro a medio leer, revenderlo o regalárselo al próximo cumpleañero del taller literario, pero no puedes hacer ese tipo de cosas con un platillo recién servido. Es más, existe la enorme posibilidad de que no abras ninguno de los libros de los que he hablado a lo largo de mi vida y eso no me quitará el sueño. De entre todos los placeres humanos, la recomendación de libros es uno de los pocos que no causan traumas cuando no son correspondidos. Por tanto no pienso pedir perdón por cada una de las reseñas que he escrito o que he leído en lugar de dedicarle más tiempo a la crítica literaria de verdad.)


AUTORES

(Campeche, 1979) publicó Ni siquiera es un trabajo, pero alguien tiene que hacerlo (Posdata, 2014), el primer tomo de su pentalogía sobre qué significa ser un hombre blanco heterosexual (algo de lo que nunca se había escrito).

Originalmente Publicado en Tierra Adentro

Reseña: “Lestat el vampiro” por Anne Rice

Lestat el Vampiro

Autora: Rice, Anne
Título: Lestat el Vampiro
Título original: The Vampire Lestat
Fecha de publicación: 1985
País: E. E. U. U. A
Editorial: Random House Publishing Group
Formato: Físico
No. Páginas: 481 páginas
Género: Novela Fantástica

Sinopsis

Muy diferente de los vampiros clásicos, aunque también sea inmortal y se alimente de sangre humana, el vampiro Lestat tiene poco que ver con los muertos: al contrario, es un personaje lleno de vida cuya apasionante biografía abarca desde el lascivo París del siglo XVIII a la Roma de Augusto y la Bretaña de los druidas; desde el Egipto satánico de la prehistoria al mundo frenético de las estrellas del rock… Toda la historia, prácticamente, mientras busca el secreto de su propia inmortalidad.

Lo que pienso…

Entrevista con el Vampiro fue el libro con el que tuve mi primer acercamiento a la autora Anne Rice y debo decir que fue de forma inesperada, era para una lectura conjunta y realmente no sabía a qué iba.
Luego de leer el primer libro, terminé con una extraña sensación, no sabía si me había gustado o no, pero llegué a la conclusión de que acababa de leer algo diferente que no estaba tan mal y pensé “Pues ojalá pueda leer toda la serie”, cuando uno dice eso, espera que pase mucho tiempo, lo cual no fue el caso. En un día cualquiera, como un mes después, fui a la biblioteca a devolver unos préstamos, cuando cerca del escritorio de la bibliotecaria veo una pila pequeña de libros recién donados que proseguí a ojear los títulos y esta vez Anne Rice me buscó y encontró a mi, porque entre los libros estaba Lestat el Vampiro, la segunda parte de la serie. Me lo llevé.


En esta segunda entrega conoceremos más acerca de Lestat, el vampiro que en el primer libro llega a ser el más egoísta y malvado. Ahora con un libro sólo para él, Lestat nos abrirá su mente y podremos ver el mundo a través de sus ojos.

Si hay algo que Rice mantiene en este libro de forma casi impecable es su narración descriptiva, ya que de nuevo demuestra que es capaz de traducir la perspectiva de sus personajes de manera especial.
Aquí conocemos parte del Lestat mortal, un Lestat de espíritu alternativo, libre y cuestionador. Pareciera no encajar con su entorno hasta que conoce a Nicolas, de carácter que permite el equilibrio con el suyo. Ambos se unen para juntos lograr escapar de un futuro predecible para vivir una vida espontánea, Lestat no imaginaría que desde ese momento es observado por algo que vive entre las sombras.
Lestat nos mostrará un mundo que desconoce pero que se dispone a enfrentar.


En esta ocasión Rice nos trae personajes nuevos, diferentes e interesantes por sí solos que complementarán las piezas al libro y para equilibrar a Lestat.

Origen

Lestat el Vampiro es un libro ambicioso y lleno de información, ya que además de ser una plataforma para conocer más a fondo al misterioso y egocéntrico Lestat, nos narra la historia del origen del vampiro que Rice propone. Un génesis vampírico que Lestat irá descubriendo junto al lector.

Fallas

Comparar “Entrevista con el vampiro” con “Lestat el vampiro” no tiene sentido, ambos tienen sus pros y contras de manera individual. En este caso a pesar de la narración agradable de Rice, en este libro, a diferencia del primero, conlleva una serie de altibajos en el ritmo, ya que hay momentos en las que el relato pierde sentido. Todos los personajes atraviesan una etapa donde pasan de ser un personaje plano a uno que conforme fluye la historia, va obteniendo forma y dimensión.

En Resumen

Lestat el vampiro es tres cosas:

  1. Un trasfondo biográfico a Lestat de su mortalidad y sus primeros años como vampiro.
  2. Un relato histórico acerca del origen del vampiro en el mundo de Rice.
  3. Detonador para la tercera parte de la serie

Puntuación

El libro obtiene una puntuación distinta según el capítulo en el que te encuentres, variando entre las 2 y las 4 estrellas. Pero hay algo claro, el final del libro detona e introduce la trama del tercer libro, de tal manera que se siente la necesidad de querer leer la continuación de inmediato.

4

¿Seguiré con la serie? Sí, porque si bien la valoración sube y baja, el final casi es una puntuación de cinco estrellas.

Autora de la serie “Crónicas vampíricas”.

Reseña: “Antología del Caos al Orden” por Bárbara Jacobs

Antología del Caos al Orden (Libro)

Autora: Jacobs, Bárbara
Título: Antología del Caos al Orden
Título original: Antología del Caos al Orden
Fecha de publicación: Enero del 2013
País: México
Editorial: Joaquín Mortiz M. R.
Formato: Físico
No. Páginas: 375 páginas
Género: Antología

Sinopsis

Enfermedad, locura, guerra, muerte, pobreza y exilio rodearon a algunos de los más grandes creadores en la historia de la humanidad, personajes geniales que en las bellas artes encontraron refugio y destino. Antología del Caos al Orden reúne el testimonio escrito de 22 artistas entre músicos, bailarines, escritores, pintores y cineastas, que consiguieron transformar la adversidad en creación. Historias brillantes que nos estremecen y conducen por un sendero de esperanza y aprendizaje hacia un cuadro, un libro, una escultura, una sinfonía, un ballet, una película…

Lo que pienso…

Una exquisita compilación general de artistas que hicieron surgir su arte en medio de o gracias a, el caos.

Más de 20 artistas, un sólo libro.

(Da clic en la imagen para aumentar tamaño de la imagen)

Fragmentos de libros, cartas y una que otra obra completa, Antología del Caos al Orden copila una selección de obras de artistas relacionados a diversos campos artísticos. La autora nos proporciona breves introducciones generales acerca de cada unos de los personajes al inicio de cada capítulo, que de igual manera marca el inicio de otra historia.

El enfoque de recopilación de la autora es reunir fragmentos o situaciones de vida, de parte de cada uno de los artistas seleccionados, dejando al descubierto los momentos de mayor adversidad vividas por cada uno de ellos y del cómo utilizan esa adversidad como elemento circunstancial en la creación del arte de cada uno.

“pueden dramatizar la vida de un creador, pero no imposibilitar su creación”.- Bárbara Jacobs


Ya sentadas las bases y el enfoque caótico, cada relato de vida se verá relacionada con el tema planteado, hasta llegar, en cierto punto, a relacionarse en ciertos aspectos, con las historias de las demás, a pesar de no tener ninguna relación.

En Resumen

El libro es muy bueno para introducir al lector y otorgar un vista panorámica al lector de las bellas artes. También, porque por lo menos es lo que sucedió en mi caso, fue una puerta a autores extranjeros que desconocía y que sus textos me hicieron querer buscar más información sobre ellos.

Los textos elegidos por Jacobs son amigables en cuestión de extensión, siendo La Metamorfosis de Franz Kafka, el texto más extenso.

Ya para finalizar, cabe destacar que hay probabilidad, como en cualquier antología o libro en general, que en el contenido habrá historias que sean de mayor o menor agrado.

Puntuación

La puntuación oscilaría entre tres o cuatro estrellas. Las historias son muy buenas, los artistas concentrados en éste libro reconocidos por su aportación a las bellas artes. Definitivamente vale la pena si deseas conocer el lado adverso del arte-artista.

3

“A nadie le sucede nada que no pueda enfrentar”.- Bárbara Jacobs

Reseña: “Harry Potter y la Cámara Secreta” por J. K. Rowling

Harry Potter y la Cámara Secreta

Autor: Rowling, Joanne (J. K. Rowling)
Título: Harry Potter y la Cámara Secreta
Título original: Harry Potter and the Chamber of Secrets
Fecha de publicación: 2 de julio 1998
País: Reino Unido
Editorial: Scholastic
Formato: Físico
No. Páginas: 352 páginas
Género: Ficción, Fantasía, Juvenil/Infantil

Sinopsis

Tras derrotar una vez más a Lord Voldemort, su siniestro enemigo en Harry Potter y la piedra filosofal, Harry espera impaciente en casa de sus insoportables tíos el inicio del segundo curso del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Sin embargo, la espera dura poco, pues un elfo aparece en su habitación y le advierte que u na amenaza mortal se cierne sobre la escuela. Así pues, Harry no se lo piensa dos veces y, acompañado de Ron, su mejor amigo, se dirige a Hogwarts en un coche volador. Pero ¿puede un aprendiz de mago defender la escuela de los malvados que pretenden destruirla? Sin saber que alguien ha abierto la Cámara de los Secretos, dejando escapar una serie de monstruos peligrosos, Harry Potter y sus amigos Ron y Hermione tendrán que enfrentarse con arañas gigantes, serpientes encantandas, fantasmas enfurecidos y, sobre todo, con la mismísima reencarnación de su más temible adversario.

Lo que pienso…

¿Por qué molestarme en leer un libro que ya es bastante conocido hasta ahora? o ¿por qué hacer una reseña de algo tan popular? Bien, aquí va el motivo: los leo porque un hueco de mi infancia me lo pide (trauma) y hago la reseña para despejar bien mis ideas respecto a ésta aclamada serie.

De toda la saga de Harry Potter sólo tengo el libro dos y tres ¿cómo le haré para leer los demás? pues espero que la biblioteca tenga los demás si no es así, de todas formas pienso comprar la serie algún día. Tal vez sigan insistiendo ¿pero por qué? eso ya está muy “pasado”. Resulta que ésta serie la quiero leer desde que miraba una sección especial dedicada solamente a los libros de Harry Potter en las estanterías de la librería de mi primaria, además, recuerdo perfectamente ver al niño que solía llevárselos, yo lo consideraba genial. El niño iba conmigo y por alguna extraña razón pensaba que el grosor del libro tenía alguna relación en lo difícil que podría ser leerlos y en ese entonces yo decía: “Paso”, pero la idea de leerlos se mantuvo. Otro motivo es que yo apenas pasaba a conocer libros con capítulos y estaba en la transición de dejar los libros ilustrados, pero esa espina siempre estuvo ahí, nunca me dejó y ahora, después de casi diez años, voy con todo para leerme ésta serie del que tanto se ha hablado y del que se estará hablando en el 2016 con el spin-off  de la serie, con la película basada en el libro:

El 15 de octubre de 2014 Warner Bros. anunció oficialmente que Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos sería una trilogía con fechas de estreno en 2016, 2018 y 2020.

Pero bueno, prácticamente la sinopsis engloba la trama general del segundo libro de Harry Potter, el niño que es maltratado por sus tíos, huérfano luego del ataque de uno de los magos oscuros más temibles del mundo mágico, Lord Voldemort. Harry regresará a cursar su segundo año, pero Dobby, un elfo de casa (del que en un principio se desconoce el origen) vendrá a advertirle al joven mago que no debe regresar ya que su vida podría correr peligro. Haciendo caso omiso a las advertencias y luego de unas cuantas aventuras peligrosas, Harry regresa a Hogwarts, las escuela de brujas y magos, junto a sus mejores amigos Hermione Granger y Ron Weasley.

Más adelante, ante los ataques frecuentes de un monstruo desconocido, surgirán rumores de que la Cámara Secreta de la escuela y del que nadie conoce su ubicación exacta, se ha abierto, desencadenado el terror ante la temible leyenda del heredero de Slytherin (El Colegio Hogwarts de Magia y Hechiceria utiliza el sistema de Casas. El cuerpo estudiantil de Hogwarts se divide en cuatro Casas, las cuales son: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin), de un monstruo y la de una posible purga de toda aquel mago y bruja que no sea de “sangre pura”.

No me adentraré mucho a la leyenda, ya que es uno de los pedazos más interesantes del libro pero sí podría dejarles una definición de los tipos de ascendencia, términos usados en el libro:

  • Sangre pura o Sangre limpia (España) es el nombre con que se conoce a los magos que poseen una ascendencia totalmente mágica.
  • Un squib es una persona no mágica nacida al menos de un progenitor mago. La mayoría de ellos viven como y con muggles (humano con ninguna ascendencia mágica).
  • Cuando un mago tiene un padre muggle y otro mago, se lo llama Sangre mestiza.
  • Sangre Sucia es un término despectivo que usan los magos al referirse a los magos que provienen de padres muggles.

Puntos fuertes 

Uno de los puntos fuertes de la trama es la velocidad de los acontecimientos y de una acción que no decae, sino todo lo contrario, va en aumento conforme se pasan las páginas. La amistad de los personajes es entrañable y considero que ése es un punto muy importante en la historia, la postura y la valoración de la amistad.

J. K. Rowling decide muy bien a quién amamos y a quienes odiamos.

La autora hace un trabajo espléndido en moldear sus personajes, ya que con un par de párrafos deja en claro que ése es un personaje odiado. Es inevitable.

Ya para terminar, algo que me llama la atención es el mensaje moral de dos puntas que contiene el libro, por un lado Harry y sus amigos siempre terminan venciendo al mal, con valentía, inteligencia, unión y muchos valores muy buenos; pero en el camino no pueden evitar quebrantamiento de muchas reglas de la escuela y de las normas que rigen sus vidas de estudiantes y magos. Esto podría conllevar a preguntas como: ¿Por qué recibir un castigo si hice un bien, a pesar de haber algo malo? ¿Qué tal si es un revolucionario? Jajaja. Pero personalmente ésto no es algo que me quite el sueño, aun así me gustó mucho el libro.

En Resumen

Una historia fascinante que rompe con las edades, porque por lo menos en mi caso me divertí como niño y con éste segundo libro le empiezo a agarrar cariño a los personajes de Rowling. Lo recomendaría a niños que quieran conocer un mundo mágico y todo lo maravilloso y temible que ésto conlleva, porque dentro de cada aspecto hermoso y horrible del relato, se esconde un nuevo valor y una enseñanza.

Puntuación

A pesar de haber visto la película me alegro de casi no recordar de qué iba, ya que logré disfrutar más el libro. Dejé de ver las películas después de “La Orden del Fénix”, lo cual me alegra. Referente a las que sí miré, casi no recuerdo muy bien las tramas (a excepción de “El Cáliz de Fuego” que fue la película que vi más veces). Así que tengo mayor posibilidad de disfrutar más de esta saga 🙂

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Citas

Como el libro lo leí en inglés les dejaré la traducción, probablemente habrá un ligero cambio de palabras comparado con el texto traducido al español.

“Porque eso es lo que Hermione hace cuando tiene alguna duda, ir a la biblioteca“.- Ronald Weasly *¡20 puntos para Gryffindor! bien hecho Hermione jajaja*

“Son nuestras decisiones Harry, las que nos muestran lo que realmente somos, no nuestras habilidades”.- Albus Dumbledore

Hasta pronto 😀

Entrada 2 del "Reto de Escritura 1 pieza=1 entrada"

Reseña: “La Guerra de los Mundos” por H. G. Wells

La Guerra de los Mundos

Autor: Wells, Herbert George
Título: La Guerra de los Mundos
Título original: War of the Worlds
Fecha de publicación: 1898
País: Reino Unido
Editorial: Demes (v1.0)
Formato: Digital
No. Páginas: 175 páginas
Género: Novela de Ciencia Ficción

Sinopsis

El hombre aún no había aprendido a volar cuando H. G. Wells concibió esta historia de un ataque marciano en Inglaterra. Cilindros gigantes chocan con la Tierra, que traerán enormes criaturas sobrenaturales, armados con rayos de calor y máquinas de combate. En medio de la destrucción sin límites que causan, parece como si el fin del mundo ha llegado.

Lo que pienso…

La película adaptada de Spielberg la miré hace ya tanto tiempo que sinceramente no recordaba nada de nada. Así que por alguna extraña razón pensé que ésto sería algo similar a lo de aquella película, obviamente, estaba equivocado.

La Guerra de los Mundos es un verdadero clásico de la ciencia ficción. En aquel entonces ni siquiera se conquistaba el cielo con máquinas voladoras, ya que aún se andaba en carroza y en alguno que otro automóvil. Pero para ese entonces la imaginación de H. G. Wells puso a la humanidad en un tremendo jaque ante una invasión alienígena. Ésta historia ha sido adaptada muchas veces, algunas muy buenas, otras no tanto. Ante esa realidad, pongo a pensar “¿qué tan necesario es una reseña de La Guerra de los Mundos sí todos parecen conocer de qué va (de forma directa o indirecta)?”, tal vez ni siquiera sea necesario, pero una opinión más, de una generación diferente, perspectiva probablemente “distinta”, no le hará mal a nadie.

Así que ¿de qué trata la Guerra de los Mundos? Bueno, precisamente de eso, una guerra e intento de colonización terrestre por parte de los habitantes de Marte.
Todo empezará luego de unas extrañas explosiones en dicho planeta, lo cual llama la atención de algunos científicos en la Tierra, pero ninguno le llega a prestar mucha importancia. Es hasta que cae un objeto del cielo, que en un principio creen ser un asteroide, luego verán que es más que eso. La historia es narrada por un escritor de ciencia especulativa, del cual nunca conocemos nombre; será él quien nos narrará que lo que cayó no era sólo un cilindro, nos dirá acerca de la aparición de los primeros marcianos, del primer trípode que destruye a todo lo que se interponga ante su rayo calórico; nos narrará también, los vanos intentos humanos primero para radicar, luego para intentar defender a la población londinense, lugar en el que se desarrollarán los sucesos. La narración es fluida aunque con mucha mención a pueblos de Londres.

Después de los primeros ataques el escritor se separará de su esposa aventurándose (¿aventura o desventura?) a riesgos que nunca imaginó tener. Esto le servirá para conocer más a fondo por medio de la vivencia presencial el cómo se lleva a cabo la interacción, comunicación y alimentación de los marcianos.

Básicamente en eso transcurre la historia después que su empresa no salió como planeaba, buscará regresar a casa pero ¿qué le pasó a la esposa? ¿seguirá viva? ¿tienen alguna debilidad esa raza extraterrestre? ¿qué hará la humanidad ante la destrucción del sistema político, económico y de sus ciudades?

Las preguntas anteriores las dejo para crear un suspenso (tan, taaaan) porque igual puedo escribir acerca del final del libro pero prefiero evitar los spoilers.

Ahora les relataré mi experiencia al leer ésta maravillosa obra de Wells. Si bien mucho de lo que leí no me tomó por sorpresa, debido a tanta película, libro y medio que ya ha succionado mucho a la trama que La Guerra de los Mundos se carga, la invasión alienígena, la guerra contra una raza exterminadora, las muertes, la destrucción de ciudades grandes y todo eso, si realmente logras meterte más o menos en el marco histórico, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, notarás la genialidad que esconde éste libro. Entiendo por qué es un clásico, ya que considero que Wells mantiene viva esa duda (certeza dirán algunos) de que sí haya vida extraterrestre fuera de nuestro mundo, peor aun, de la posibilidad de estar siendo observados. Precisamente ése es el ingrediente, por eso se le nombró un clásico, porque hasta la fecha uno aprecia la gran imaginación del autor y de la visualización que tuvo.

Además al ser éste un clásico, se puede encontrar a precios muy accesibles en librerías o de forma gratuita en descarga digital y cómo verán en la ficha no es muy extenso. Así que no hay peros jajaja.

Termino mi “Lo que pienso..” con las siguientes dos palabras: Lectura Imprescindible.

En Resumen

Creo que no dejé nada para éste espacio, pero ahí les va: ¿te gusta la ciencia ficción? necesitas leer La Guerra de los Mundos, que es una de las lecturas imprescindibles del género. El autor se posiciona entre los grandes como: Isaac Asimov, George Orwell y Ray Bradbury. Puede resultar un poco tedioso porque ya se ha visto mucho acerca de invasiones alienígenas que uno no se sorprende, pero intenta ponerte en la mente de aquellas gentes que no estaban rodeados por la tecnología actual (quiero hacer hincapié que esto no es estrictamente necesario, ya que Spielberg logró llevar a la pantalla una buena adaptación cinematográfica sin irse a principios del siglo XX). El final no fue muy satisfactorio para mí, pero me alegra haberlo leído.

Puntuación

Tuve trabas al leerlo, el final no fue de mi total agrado pero no dejo de pensar en la genialidad del autor en plasmar tan espeluznantes criaturas, de su habilidad de trascender y seguir sembrando la curiosidad por la vida extraterrestre en las mentes de muchos lectores. Es por eso que se lleva las 4/5 estrellas.

4

Remate

Les dejo un fragmento sobre una interpretación adaptada al relato de Wells:

El libro fue interpretado como una crítica a las acciones coloniales en África, Asia y América. La justificación de la conquista de pueblos no europeos fue normalmente “el poder de la razón”; por ejemplo, Europa siempre ha tenido una tecnología superior, lo cual ha otorgado a los europeos la condición de seres superiores, cuya misión era conquistar todos los países y pueblos. Este argumento se desvaneció con la llegada de unos marcianos, que a su vez estaban tecnológicamente mucho más avanzados. Haciendo caso de los argumentos de los colonizadores, deberían subyugar a Europa. Wells parece disfrutar con la destrucción literaria de lugares donde pasó una infancia infeliz. Si bien la historia narra una invasión extraterrestre procedente de Marte, la verdadera intención del autor es, en realidad, criticar los usos y costumbres de la sociedad victoriana. Para ello, Wells se vale de unos marcianos que aplastan la Inglaterra de finales del siglo XIX para denunciar las prácticas colonialistas de sus conciudadanos, la hipocresía de la sociedad victoriana, y hasta la cobardía y displicencia de sus conciudadanos.

Interesante ¿no? Y tú, ¿ya leíste La Guerra de los Mundos? ¿Qué te pareció?

Reseña: “Boy (Relatos de la Infancia)” por Roald Dahl

Boy, (Tales of Childhood)

Autor: Dahl, Roald
Título: Boy (Relatos de la Infancia)
Título original: Boy (Tales of Childhood)
Fecha de publicación: 1984
País: Reino Unido
Editorial: Scholastic
Formato: Físico
No. Páginas: 176 páginas
Género: Narrativa, Literatura juvenil/infantil, Autobiografía

Sinopsis

Rolad Dahl en su libro Boy relata sus días como un niño que crece en Inglaterra. Desde sus años como un bromista en el internado a su posición envidiable como probador de chocolate para Cadbury, la infancia de Roald Dahl fue tan lleno de emoción y lo inesperado como lo son sus libros más vendidos de fama mundial. Repleto de anécdotas – algunas divertidas, algunas dolorosas, todos interesantes – se trata de un libro que asegura satisfacer.

Reseña

Recuerdo con mucho cariño aquellos días de primaria en donde la maestra nos sentaba a todos en círculo y nos leía, dos o tres capítulos al día, de algún libro de este autor. Los libros de Roald Dahl, fueron parte fundamental de mi infancia, todos sus libros venían con suspenso, personajes entrañables y muchas sonrisas incluidas. Recuerdo que uno de mis libros preferidos del autor es The BFG, o en su traducción al español: El Gran Gigante Bonachón (espero reseñar este libro también).


El libro de Boy, lo había adquirido hace años, habré tenido unos 10 o 8 años cuando me compraron un box set de los libros de Dahl y entre ellos venía este. Hace unos días me anime a por fin empezarlo y sólo diré que no fue mala idea leerlo hasta ahora. Re-descubrí al Roald Dahl niño, conocí más acerca de él y del por qué de algunas de sus historias.

En un principio pensé que sería un tipo de autobiografía y de cierta manera lo es, sólo que desde sus primeras páginas, el autor aclara que más que “autobiografía”, el libro consiste de los acontecimientos de su infancia que más recuerda .
El libro empieza introduciéndonos a su papá, hablándonos un poco de él, de su mamá, de sus hermanos y hermanas.

El libro se divide en cuatro bloques o etapas de la vida del autor, que son las siguientes:

  • Starting Point (Punto de Partida).- Es el bloque más corto, que es donde hace una breve introducción de su familia.
  • Llandaff Cathedral School (Escuela Catedrática Llandaff) 1923-25 (de 7-9 años).- En esta etapa de la vida de Roald Dahl conocemos parte de su vida de pequeño. Relata anécdotas muy marcadas para él, ya que no son muchas las personas que pueden revivir una etapa tan lejana una vez que son adultos. Aquí conocemos a la abuelita de Dahl, que según fue en ella quien se inspiró para la abuelita que vemos en el libro de “Las Brujas”. En éste mismo bloque nos encontramos con capítulos muy divertidos acerca de las travesuras que hacía de niño junto con sus amigos, pero además también las feas consecuencias de portarse  mal como un estudiante de una escuela británica de aquella época.
  •  St. Peter´s (San Pedro), 1925-29 (de 9-13 años).- En éste bloque Dahl nos relatará las historias que se desarrollan en la escuelas, que para él fueron como internados.
  • Repton and Shell (Repton y Shell), 1926-36 (de 13-20 años).- Aquí el autor nos lleva más allá de la infancia para adentrarnos a su adolescencia. Aquí sus relatos son más detallados, debido a una mayor inclusión de nombres, lugares y acontecimientos. Además este es el bloque final del libro y el de los más emocionantes, porque Dahl, de muy joven le pinta un futuro muy prometedor, aparte de que es por el final del libro donde nos habla un poco más acerca de la profesión de escribir.

La vida de un escritor es un absoluto infierno comparado con la vida de un hombre de negocios.

Claro, habla más sobre el tema cosa que hace que lo admire más.

En Resumen

Boy me ha dado una mejor idea del autor, me he acercado un poco más y ha incrementado mi admiración por él. No es una lectura complicada, es muy sencillo, fácil de leer y las fotografías e ilustraciones complementan muy bien el texto. Debo decir que algo que siempre he admirado de Dahl es su forma de narrar su historias, siento que me lo cuenta un adulto o abuelo, en consecuencia, sus libros hacen que me siento niño de nuevo.
Lo recomendaría a cualquier fan del autor, ya que aquí nos narra el origen de alguna de sus entrañables historias como Charlie y la Fábrica de Chocolates, Las Brujas y Matilda. Espero que lo puedan leer y si no conoce al autor, es muy probable que conozcan las películas basadas en sus obras. En caso de que la literatura infantil no sea para ti, Roald Dahl también escribe cosas para adultos, así que, hay de donde escoger.

Puntuación

4/5


PD: Bueno ya para acabar, ésta reseña les dejo un vídeo que hice en donde podrán ver algunas de las fotografías e ilustraciones de Quentin Blake que vienen en el libro de Boy.
Disfrútenlo.