Notas sobre la exploración de materiales en el arte – No. 10

Hoy tuve una sesión del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC) en donde el artista invitado, Irak Morales, nos platicó acerca de sus procesos creativos. Esta entrada recopila notas dispersas de la charla. Algo que resalto de esta reunión fue la manera en la que se discutió el material que decide usar el artista al momento de crear su obra. Una compañera comentó sobre la posible transición a las artes digitales, a lo que Morales le respondió que aun en ese tipo de circunstancias, los minerales necesarios para un dispositivo electrónico, siguen extrayéndose de una mina y no puede haber una «mina digital». Básicamente es aceptar que todxs estamos suscritos a un modelo de producción y que lo más sensato es ver cómo navegamos en él, y cuestionarnos el por qué elegimos ciertos medios y materiales.

Para relacionar la diversidad de medios en cuanto a la elección representativa de una idea, les dejo este video de una de residencia del artista Irak Morales.

Resultados de la primera edición de residencias L.I.C, en colaboración con irak morales, se muestra la exposición ELECTROLOC*S en donde hubo piezas, instalaciones, collage, diseño sonoro, performance y más.

Ver una obra creada con materiales con los que el artista está relacionado, me hace pensar sobre su visión de lo cotidiano. «Donde vivo, trabajo», comenta Morales, y me parece que tener la cotidianidad de cerca te orilla a encontrar diversas asociaciones y discursos. El mismo artista dice que a él le funciona tener libretas pequeñas de 10 pesos que pueda tener en distintos puntos y con la facilidad de traerlas consigo. Gracias a esto surge la pregunta ¿De qué manera generamos nuestra producción artística?». Algo que me llama la atención de la exposición ELECTROLOC*S, son los medios que Morales elige: hay collage, escultura, piezas sonoras, performance. El es consciente que las características de sus exposiciones «no se prestan para un museo», pero tampoco niega que el artista entra a la dinámica de producción: me pagas-produzco (o viceversa). Creo que estas piezas terminan por generar un diálogo sobre la experiencia estética del arte y es ahí donde surgen las posibilidades del cuestionamiento.

Irak Morales tocó el tema de tener la libertad de explorar cualquier cosa, refiriéndose a materiales y medios. Considera que el arte genera demagogia sobre la misma idea de «lo artístico». Propone explorar las diferentes salidas de la práctica artística, considerando cómo resolvemos nuestras obras desde aspectos como la edad, estatus socioeconómico y lugar de producción. Es como repensar la poesía más allá de las letras.

Cuestionamientos

Escuchar a Irak Morales fue como un movimiento oscilatorio entre la visión en la que a veces pienso y que él mencionó: la especialización. Desde mi bagaje actual, opino que sería genial aprender una técnica y especializarme, pero de manera que esto no implique un cierre explorativo de otros medios. No estoy seguro de qué tan pertinente es contrastar las ideas de Avelina Lesper con Irak Morales, pero es interesante cómo chocan en mi cabeza, porque si lo llevo más lejos, me parece que son ideas diferentes sobre el quehacer artístico (?). Desde hace unos meses estoy considerando el entrar a la escuela de artes plásticas, pero pienso en la nula producción visual que tengo, y las charlas como las de hoy me hacen repensar una postura artística a través de la exploración de materiales.

Avelina dice que el arte es inútil, Morales comenta sobre la idea de que el material de sus obras pasen a ser basura (que la pieza quedará luego de un registro de video o foto). Pienso en la pieza del año pasado que me da miedo enfrentar, que por ese motivo ni siquiera fui a recoger del museo. Eso me lleva a hacer la pregunta del cómo generé esa obra y como pienso generar obra en el futuro.

Otras preguntas:

¿He explorado suficientes medios para lo que quiero decir?

¿En qué me aportarían esas exploraciones? ¿Deben aportarme algo?

¿Estoy creando asociaciones entre mi realidad y mi obra? ¿Estoy siendo obvio con esas asociaciones?

¿En qué medida estoy condicionándome en pensar mi obra como algo adaptable para un espacio de museo? ¿Debe ser así? ¿Por qué?

Mi propuesta discursiva era mostrar ciertos oficios que suelen ser de “emergencia”, por ejemplo, mientras vendo mi pieza, pues también vendo jugos o tatúo en mi caso” comentó Irak.
Nota en zonadocsmx

Notas sobre el arte que nos hace pensar – No. 5

Este entrada se compone de una serie de notas que hice durante la charla del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC 2021), con la investigadora y curadora Helena Chávez Mac Gregor. Las intervenciones de Mac Gregor consistieron en compartir su trabajo como curadora y sus procesos de selección y armado de algunas de sus exposiciones. Empezó su charla mostrándonos una especie de marco teórico de lxs autorxs que ella toma en consideración. Desde el inicio nos plantea: ¿Cómo pensar la estética a partir de la política? o la estética como experiencia política. Se refirió a grandes teóricos y entre muchas de sus referencias, la necropolítica me llamó mucho la atención. Mac Gregor hace referencia al trabajo del filósofo camerunés, Achille Mbembe.

Mbembe ideó la noción de necropolítica como complemento crítico al concepto de biopolítica de Michel Foucault. La idea de que en los Estados contemporáneos el poder se ejerce a través de instituciones disciplinarias que intervienen de manera cada vez más intrusiva en los aspectos biológicos de la población, en tanto que especie, con el objetivo de aumentar la productividad y preservar la vida, claramente excluye la realidad de una buena parte del planeta. En lugares como Palestina o Sudáfrica, argumenta Mbembe, la soberanía se ha expresado no como gestión de la vida, sino como distribución de la muerte, e incluso como la creación de lo que el mismo autor llama poblaciones de muertos vivientes.

Fuente: Nexos

¿Cómo se codificaría la vida a partir de la producción de muerte? No pienso ahondar mucho en el tema porque realmente es algo nuevo para mí, pero aún así, me parece muy interesante. Comentó acerca de la necropolítica en México y su característica por no entender y no querer ver el racismo en el país, debido a que el racismo en México no se despliega de la misma manera que en otros países. Se nos olvida que el racismo fue intrínseco durante la época colonial y que se extiende hasta la estructura capitalista actual.

Helena Chávez Mac Gregor es investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene un doctorado en Filosofía por la UNAM y una maestría en Teoría del Arte Contemporáneo por la Universidad Autónoma de Barcelona. De 2009 a 2013 fue curadora académica del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), donde fundó el programa en Teoría Crítica, Campus Expandido. Actualmente da clases en el Posgrado de Historia del Arte de la UNAM y en el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A continuación, resalto algunas de las exposiciones mencionadas en la charla.

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El acto creativo tiene que ver con su contexto (#1 PAAC 2021)

Hoy inició el Programa de Actualización de Arte Contemporáneo y las preguntas junto con las reflexiones, no se hicieron esperar. Entre los propósitos de este espacio está el complejizar el pensamiento crítico para poder explicar el propósito de nuestro trabajo. Coordinados por Octavio Avendaño Trujillo, curador y crítico de arte, se asentaron las primeras preguntas:

  1. ¿Por qué te consideras artista?
  2. ¿Por qué no generas otra cosa o por qué no te dedicas a otra cosa?
  3. ¿Se puede pensar el arte como una forma de filosofía?
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#7 Sobre la transmisión y otras huellas (PAAC 2020)

El siguiente texto surge a partir de las premisas que han sido abordadas con lxs maestrxs en las sesiones del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo. Sin duda, ha sido un espacio enriquecedor que nos permite reflexionar acerca de nuestros procesos creativos y del quehacer artísticos, proporcionando nuevos acercamientos al momento de crear una obra.

TV dinner (2020) de @oliviasteenart

Tomando esta oportunidad de hacer un cambio del concepto a trabajar, he decidido cambiar mi concepto por la palabra “transmitir” complementado por la palabra tradición. No se me ha hecho fácil porque la palabra herencia, al leer sus definiciones, resultaban un tanto objetivas. Las definiciones de “herencia” giraban entorno a la biología y al derecho. Aunque la parte biológica me llama la atención, no me terminaba de convencer. Fue en esa insatisfacción cuando me preguntaba sobre los procesos de la herencia, pensé en la palabra “transmisión”, que significa, según la RAE: 

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El discurso de Barragán

El siguiente texto es un fragmento de el discurso del arquitecto, Luis Barragán. Si desean leer el discurso completo, favor de dar clic aquí.

Este discurso lo pusieron de ejemplo en una de las sesiones del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo. En este discurso el ganador del premio Pritzker delinea el motivo de su obra y hace un ejercicio de lo que ahora conocemos como «statement».


© Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán

Luis Ramiro Barragán Morfín

(Guadalajara, 9 de marzo de 1902 – ciudad de México, 22 de noviembre de 1988)

Ceremonia de Premiación del Premio Pritzker, martes 3 de junio de 1980, Dumbarton Oaks, Estados Unidos.

Deseo dejar constancia, además, de mi respeto y admiración por el pueblo norteamericano, gran mecenas de las ciencias y de las artes, y que sin encerrarse dentro de los límites de sus fronteras las trascendió para distinguir de manera tan honrosa y generosa, en este caso, a un hijo de México. Tengo plena conciencia, por tanto, que el premio que se me otorga es un acto de reconocimiento de la universalidad de la cultura y en particular de la cultura de mi patria.Pero como nunca nadie se debe todo a sí mismo, sería mezquino no recordar en este momento la colaboración, la ayuda y el estímulo que he recibido a lo largo de mi vida por parte de colegas, dibujantes, fotógrafos, escritores, periodistas y personales amigos que han tenido la bondad de interesarse en mis trabajos.

Quisiera valerme de esta ocasión para presentar ante ustedes algunos pensamientos, algunos recuerdos e impresiones que, en su conjunto, expresen la ideología que sustenta mi trabajo. Y a este respecto ya se anticipó –aunque con excesiva generosidad– el señor Jay A. Pritzker cuando explicó a la prensa que se me había concedido el Premio por considerar que me he dedicado a la arquitectura “como un acto sublime de la imaginación poética”. En mí se premia entonces, a todo aquél que ha sido tocado por la belleza. En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretender haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

Religión y Mito. ¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico? Sin lo uno y lo otro no habría pirámides de Egipto y las nuestras mexicanas; no habría templos griegos ni catedrales góticas ni los asombros que nos dejó el renacimiento y la edad barroca; no las danzas rituales de los mal llamados pueblos primitivos ni el inagotable tesoro artístico de la sensibilidad popular de todas las naciones de la Tierra. Sin el afán de Dios nuestro planeta sería un yermo de fealdad. “En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito”, me dijo un día mi amigo Edmundo O’Gorman, y con o sin su permiso me he apropiado sus palabras.

Belleza. La invencible dificultad que siempre han tenido los filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio. La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios templos y palacios, ya, en fin, hasta en los productos industriales de la más alta tecnología contemporánea. La vida privada de belleza no merece llamarse humana.

Silencio. En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis fuentes canta el silencio.

Soledad. Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena compañera, y mi arquitectura no es para quien la tema y la rehuya.

Serenidad. Es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla. En mis proyectos y en mis obras no ha sido otro mi constante afán, pero hay que cuidar que no la ahuyente una indiscriminada paleta de colores. Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.

Alegría. ¡Cómo olvidarla! Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad.

La muerte. La certeza de nuestra muerte es fuente de vida, y en religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.

Arquitectura. Mi obra es autobiográfica, como tan certeramente lo señaló Emilio Ambas en el texto del libro que publicó sobre mi arquitectura el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de niñez y adolescencia, y en mi obra siempre alienta intento de transponer al mundo contemporáneo la magia de esas lejanas añoranzas tan colmadas de nostalgia. Han sido par a mí motivo de permanente inspiración las lecciones que encierra la arquitectura popular de la provincia mexicana: sus paredes blanqueadas con cal; la tranquilidad de sus patios y huertas; el colorido de sus calles y el humilde señorío de sus plazas rodeadas de sombreados portales. Y como existe un profundo vínculo entre esas enseñanzas y las de los pueblos del norte de África y de Marruecos, también éstos han marcado con su sello mis trabajos.

Católico que soy, he visitado con reverencia y con frecuencia los monumentales conventos que heredamos de la cultura y religiosidad de nuestros abuelos, los hombres de la colonia, y nunca ha dejado de conmoverme el sentimiento de bienestar y paz que se apodera de mi espíritu al recorrer aquellos hoy deshabitados claustros, celdas y solitarios patios. Cómo quisiera que se reconociera en algunas de mis obras la huella de esas experiencias, como traté de hacerlo en la capilla de las monjas capuchinas sacramentarias en Tlalpan, ciudad de México.

El arte de ver. Es esencial al arquitecto saber ver; quiero decir ver de manera que o se sobreponga el análisis puramente racional. Y con este motivo rindo aquí un homenaje a un gran amigo que con su infalible buen gusto estético fue maestro en ese difícil arte de ver con inocencia. Aludo al pintor Jesús (Chucho) Reyes Ferreira a quien tanto me complace traer ahora la oportunidad de reconocerle públicamente la deuda que contraje con él por sus sabias enseñanzas. Y a este propósito no está fuera de lugar traer a la memoria unos versos de otro gran y querido amigo, el poeta mexicano Carlos Pellicer: por la vista el bien y el mal nos llegan. Ojos que nada ven, almas que nada esperan.

La nostalgia. Es conciencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal pasado es la fuente de donde emanan sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino para que ese pasado rinda los frutos de que está preñado. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque sólo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vacío que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguir contando entre las bellas artes.

Mi socio y amigo el joven arquitecto Raúl Ferrera y el pequeño equipo de nuestro taller comparten conmigo los conceptos que tan rudimentaria e insuficientemente he intentado presentar ante ustedes. Hemos trabajado y seguiremos trabajando animados por la fe en la verdadera estética de esa ideología y con la esperanza de que nuestra labor, dentro de sus muy modestos límites, coopere en la gran tarea de dignificar la vida humana por los senderos de la belleza y contribuya a levantar un dique contra el oleaje de deshumanización y vulgaridad.


Fragmento de mi intervención al leer el discurso: