#6 Hope Tala (Música)

A veces me gusta cómo ciertas canciones llegan a mi vida. Puede ser durante una fiesta, una sugerencia en internet o al estar buscando una canción de fondo para mis historias de Instagram. Este par de canciones que dejo aquí, las descubrí a través de mi roommie. Ambos coincidimos que la voz de Hope Tala es arrullador y que los ritmos que acompañan su voz, la enaltece más. La canción con la que me enganché con Hope Tala fue D. T. M. (don’t tell me) de su álbum Sensitive soul (que consta de seis canciones muy buenas). D. T. M. habla sobre una ruptura, la voz poética le contesta a los reproches de su pareja cuando este le dice que terminar la relación le es fácil a ella, cuando evidentemente no lo es. La decisión de ruptura surge a partir de esa voz poética, explicándonos por qué no pueden seguir.

Fue una canción que me gustó tanto que hasta hice un proyecto con ella. Lo tuve que quitar de mi Instagram porque una de las personas que me ayudó a hacer el vídeo, no quería que lo compartiera. Pero bueno, les dejo la canción.

Y ahora, luego de escuchar su álbum varias veces, la canción Lovestained me sedujo. Es otra canción que logré apreciar hasta mucho tiempo después:

Esas son mis canciones favoritas de Hope Tala, pero les recomiendo que chequen su álbum Sensitive Soul, para más canciones para escuchar en cualquier momento del día.

Sugiero que esto lo bailemos lento

Tienes el vaivén del ritmo recorriendo tus caderas. Te he tocado las piernas y tu cuerpo me ha electrizado lo suficiente para necesitar un tacto constante. Esta energía que exhalas de tus labios semiabiertos, son el polo opuesto que me hace acercarme a ti. Tacto y exploro el sudor de tu cuerpo que se deshace sobre las yemas de mis dedos y se evapora cuando tu cuerpo cauteloso, va acariciando los sutiles bajeos de la música.

Nos hemos puesto frente a frente y siento los jadeos de tu respiración, a veces escucho como tarareas las melodías impuestas. El titiritero de este antro a decidido un nuevo ritmo y es cuando te sugiero que esto lo bailemos lento…

A veces tienes el cabello largo, a veces corto. En ocasiones eres una Dafne convertida en árbol rogándole a los dioses poder moverte y balancearte sobre tus pies en pistas de dioses y monstruos. Alguna vez fuiste sirena que se movía como huracán dispuesto a destruir puertos. Recuerdo cuando fuiste un testarudo que imploró el efecto dionisíaco en el alcohol y tus besos sabor tequila se volvían igual de fuertes que tu cuerpo inesperadamente salvaje. Personas con las que recorro caminos de música embriagante y con las que comparto el néctar prestado por el ecualizador.

El baile lento nos convierte en animales primitivos, nuestros cuerpos son híbridos silenciosos y violentos. Nuestros brazos sudados son serpientes tornasol que rebotan las luces de los reflectores. Víboras que desean devorar cuerpos, que se enredan y entrelazan compartiendo la hambruna de mano en mano. Las piernas tienen la ligereza de un colibrí y la fuerza de un toro en brama. Los labios se vuelven pichones deseando ser alimentados, aves con enredaderas como lenguas de perenne crecimiento. El pecho y el torso se vuelven terreno hostil de terremotos nocturnos. El lugar donde las enredaderas crean junglas, donde las serpientes susurran promesas, donde los toros se vuelven panteras que se esconden en oscuras sugerencias.

Tú decide si la lluvia cae sobre nuestro ecosistema, si lo quemamos, lo destruimos o civilizamos. Yo disfruto de la variedad de paisajes, pero la selva nos permitirá enredarnos, perdernos, encontrarnos, asustarnos, sorprendernos, infectarnos, enfermarnos, embriagarnos… Por eso te lo digo una vez más: sugiero que esto lo bailemos lento, porque este paraíso caótico es solo nuestro.

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PD: Me la he pasado bien escribiendo este post. El baile es una de las cosas que más disfruto además de escribir, es algo que puedo hacer sólo, que descubrí sólo y que me gusta explorarlo en mi soledad. Pero a veces hay una necesidad de gente, de bailar en pareja, sea hombre o mujer. Simplemente bailar/le con/a alguien en la intimidad o bailarles a muchos sobre escenarios y beber de las miradas ¿no les da ganas de salir hoy en la noche y aterrizar el caos sobre la pista? Si lo hacen, me invitan.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Foto. Pexels: Maurício Mascaro

[Cartas a Diana] Carta II

Seis de marzo del 2017

Querida Diana,
Deseo que te encuentres bien. Me he puesto a pensar si el ajetreo cotidiano de la ciudad donde ahora estas sea la misma que la ciudad donde me encuentro yo ¿las cosas son diferentes pero iguales, tal vez? Aquí, como sabes, los naranjos están floreciendo. Las pequeñas flores blancas de azahar perfuman las calles; encuentro el aroma de estas flores entre las esencias más exquisitas y agradables dentro de mi paradigma de aromas. He pensado en arrancar unas cuantas y guardarlas en un frasco, pero se que eventualmente su aroma se convertirá en algo putrefacto. Pero no importa, lo haré. Las tardes en las que el sol está en su punto, es cuando los árboles desprenden con mayor potencia el aroma de sus flores. Lo digo por las veces cuando voy camino al trabajo en mi bicicleta y paso junto a los naranjos. Huelen delicioso.

Cambiando de tema, hoy una amiga me dijo que esto de las cartas es una mala idea, dice que debo superarte. No sé de qué habla, ¿cómo superas a alguien? digo, si encapsulo las flores de azahar; llegará un punto que las recordaré por la esencia que alguna vez tuvieron. Será inevitable olvidarlas, a menos que corten todos los naranjos de la ciudad, que la primavera nunca llegue o que me vaya lejos donde esos árboles no existan. Es por eso que le digo que no se preocupe, que esto no omite mi sentido del olfato para otros aromas, aunque el azahar sea siempre mi favorito. Supongo que más que superar, prefiero el recuerdo.

With shortness of breath, I’ll explain the infinite
How rare and beautiful it truly is that we exist.

Lo anterior es parte de la letra de una canción que he estado escuchando recientemente. Forma parte de un álbum llamado Space. Te dejo el enlace a la canción por si gustas checarlo. El álbum tiene una canción para cada planeta. Saturno es mi favorito.
Tal vez sea egoísta pensar que el universo solo existe para que pueda ser visto por mí, pero es una idea que me tranquiliza aún cuando pienso que ya estoy tranquilo.

Perdón por la poca profundización de los temas. Espero que las siguientes cartas sigan el hilo de algo en particular.

Espero que te encuentres bien. Te envío un cálido abrazo.

Te quiere,
firmaCAD

PD: Gracias por tomarte el tiempo de leer mis palabras.

El baile como un común denominador

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«…tú métete e improvisa, pero cuando te nazca claro.»

Eran como a las seis treinta de la tarde cuando le decía a un amigo, con un tono de pereza mortal: «Voy a salir… me voy a divertir, voy a llegar y me voy a dormir». De acuerdo, fui, me divertí muchísimo, pero aun no me meto a dormir porque hoy conocí a unas personas súper geniales en Catedral que merecen unos minutos de mi tiempo para escribir acerca de ellos.

Antes de llegar con los jóvenes bailadores de catedral, anduve divagando por las diversas presentaciones programadas para las Fiestas del Pitic. Fui a «Buena Vibra Social Sound», una banda merecedora del nombre que se carga, ya que la música llevaba una tonada que no invitaba a bailar al espectador, no, la música estaba tan buena que tu automáticamente movías el cuerpo. Disfrute mucho la presentación de éste grupo, todos los integrantes se cargaban una onda ligera, contagiadora y vibrante… simplemente genial.

De ahí fui a una presentación al aire libre de un grupo de danza/teatro muy graciosa. Los hombres vestían trajes con diseños de muchos cuadros y las mujeres unos vestidos con patrones similares a la tela de los trajes de los hombres. Fue algo muy agradable y chistoso de ver.

A lo que voy

Bueno, ahora lo que les vengo a compartir. Luego de haberme paseado un rato por presentaciones muy buenas, iba con toda la intensión de regresar a casa, cuando escuché una tonada rápida de música, la sigo y me encuentro con un círculo de mucha gente atenta al baile de jóvenes que ejecutaban unos pasos de bailes geniales. Me quedé a ver.

Yo solía bailar en casi todos los eventos escolares que había, ya que bailar frente a un público, lleva la sensación de bailar a un eslabón más alto. Tu cuerpo se aligera, lo controlas un poco más, te pierdes en la música, te alimentas de las miradas, se crea un anestésico paradójico que hace que no sientas el dolor hasta que terminas, pero extrañamente te cansas más rápido. El caso es que verlos bailar en cierta forma me recordaban a mi.

Una voz de inmediato me empezó a susurrar «Acércate, pídeles la bocina, baila y te vas a casa», no era un mal plan, de hecho ya le había hecho caso a ésta voz antes y el plan salía bien, creo.

Me acerque con uno de ellos, le dije algo como: «Hola… eh, oye, ¿me prestarías la bocina? sólo la quiero para presentar algo… pues yo creo… no sé, pues la primera es medio rara… ¿con quién?, a OK, gracias». El muchacho me había preguntado que si qué bailaba, le dije que no sabía, luego me dijo que sí me prestaría el sonido, que no más le dijera a Kevin, que era el que estaba a cargo de la bocina.Fui con Kevin, le pregunté lo mismo, me dijo que sí, que abriría la siguiente ronda de baile, ya que había anunciado un descanso. Era un descanso de diez minutos y lo que hacían mientras descansaban también se traían el sombrero donde la gente les dejaba una cooperación voluntaria, para contar cuánto había recabado. Ése día les cobraron el piso, normalmente no lo hacen me dijo Kevin, pero supuso que tal vez era por las Fiestas. En esa ronda habían juntado alrededor de setecientos pesos, como dato: habían empezado como a las seis de la tarde, eran aproximadamente las nueve cuando llegué y no sé si ya habían tenido una ronda pasada. Mientras contaban el dinero, mis nervios estaban volviéndome loco, los latidos como siempre comenzaban a acelerarse de alegría creo o de nervios, me mordía las uñas, me quedaba quieto y luego no dejaba de moverme, hasta que acabaron de contar el dinero y Kevin me dijo «Adelante, ocupas auxiliar o…» le dije que la canción lo traía en el celular, le di el teléfono y lo conecto. Temblaba… avancé «She´s the giggle at the funeral», mis manos se elevaban y le proseguía la posesión… mi cuerpo traduciría la canción de Take Me To Church de Hozier en reacciones corporales. A media canción hubo algo que sentía más que nada… mis labios. Mi boca se había secado, en cierto punto toque mi boca y sentía como si tocara la tierra árida del desierto. Fue irónico que durante la interpretación, haya tenido la iglesia en frente de mi… no bailaba solo, el edificio sagrado lo hacía junto conmigo.

Los aplausos nacieron, pero mis oídos les cerraba la puerta, me retiré, ahora seguía irme. Pero antes de, los del grupo me felicitaron, me invitaron a que me quedará y que presentará la siguiente luego que tomara un poco de aire, asentí. Mi boca pedía a gritos un sorbo de agua. Producía saliva en exceso, mi corazón parecía salirse de mi  pecho, sentía mi cuerpo empapado, gotas de sudor caían de mi rostro… me sentía vivo.

Decisión: ¿Me voy o me quedo?

Me intentaba recuperar cuando me preguntaba eso: ¿me voy o me quedo?… me inclinaba por irme, pero yo mismo me decía «Oscar, estás muy cansado, no podrás recuperarte, ni siquiera te puedas parar bien». La gente seguía pasando, en donde solía presentarme, cuando no era en la escuela (a veces), mi reacción inmediata al terminar era salir corriendo, recuperarme a solas. Pero aquí había mucha gente, de las que pasaban a mi lado tal vez me habían visto, tal vez no, nadie me conoce, entonces me decidí por regresar.
Los demás seguían bailando, no había pasado nada. Me acerque, me senté cerca del círculo y empecé a platicar con alguien del grupo. Estuve viendo, me emocionaba, aplaudía cuando me asombraba ante un paso, sonreía, como diría Charlie, en esos momentos me sentía infinito, me sentía parte del grupo. Uno de ellos me dijo, éntrale e improvisa, sin vergüenza, solo métete y baila… cuando te nazca claro. Lo hice, entré, está vez era un poco más consciente de lo que hacía, ya no era posesión, sino creación. La música establece mi actitud y eso es genial. Al terminar mi ronda me felicitaron de nuevo, alguien más entró y así hasta que terminaron. Seguía otra ronda de contar dinero, cuando lo hacían les tomé una foto mientras lo contaban y es la que viene en el inicio de la entrada.

Ven el siguiente domingo

Estaremos desde las siete acá. Fue lo que dijo Kevin cuando me despedía de el, obviamente acepté, me había divertido mucho. Eran varios los integrantes pero sólo recuerdo el nombre de cuatro de ellos: Kevin, Erica, Andrés y Lupita. Como estaré en Hermosillo hasta hacer el examen de admisión para la Universidad, tendré la oportunidad de compartir otro domingo con estás personas que me hicieron ver que el baile puede llegar a ser mejor cuando lo compartes, eso incluye ver a compañeros agotados por bailar y no pasa nada; compartimos un galón de agua todos y ya… esto me hace pensar que la empatía surgió de manera rápida porque el baile fue un común denominador entre ellos y yo.