Notas sobre el arte que nos hace pensar – No. 5

Este entrada se compone de una serie de notas que hice durante la charla del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC 2021), con la investigadora y curadora Helena Chávez Mac Gregor. Las intervenciones de Mac Gregor consistieron en compartir su trabajo como curadora y sus procesos de selección y armado de algunas de sus exposiciones. Empezó su charla mostrándonos una especie de marco teórico de lxs autorxs que ella toma en consideración. Desde el inicio nos plantea: ¿Cómo pensar la estética a partir de la política? o la estética como experiencia política. Se refirió a grandes teóricos y entre muchas de sus referencias, la necropolítica me llamó mucho la atención. Mac Gregor hace referencia al trabajo del filósofo camerunés, Achille Mbembe.

Mbembe ideó la noción de necropolítica como complemento crítico al concepto de biopolítica de Michel Foucault. La idea de que en los Estados contemporáneos el poder se ejerce a través de instituciones disciplinarias que intervienen de manera cada vez más intrusiva en los aspectos biológicos de la población, en tanto que especie, con el objetivo de aumentar la productividad y preservar la vida, claramente excluye la realidad de una buena parte del planeta. En lugares como Palestina o Sudáfrica, argumenta Mbembe, la soberanía se ha expresado no como gestión de la vida, sino como distribución de la muerte, e incluso como la creación de lo que el mismo autor llama poblaciones de muertos vivientes.

Fuente: Nexos

¿Cómo se codificaría la vida a partir de la producción de muerte? No pienso ahondar mucho en el tema porque realmente es algo nuevo para mí, pero aún así, me parece muy interesante. Comentó acerca de la necropolítica en México y su característica por no entender y no querer ver el racismo en el país, debido a que el racismo en México no se despliega de la misma manera que en otros países. Se nos olvida que el racismo fue intrínseco durante la época colonial y que se extiende hasta la estructura capitalista actual.

Helena Chávez Mac Gregor es investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene un doctorado en Filosofía por la UNAM y una maestría en Teoría del Arte Contemporáneo por la Universidad Autónoma de Barcelona. De 2009 a 2013 fue curadora académica del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), donde fundó el programa en Teoría Crítica, Campus Expandido. Actualmente da clases en el Posgrado de Historia del Arte de la UNAM y en el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A continuación, resalto algunas de las exposiciones mencionadas en la charla.

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[Entrevista] Daniela Cueva y el textil como material, medio de expresión y salvación

Espectadora durante la inauguración de la exposición Adaptación/Petrofilia

La industria de la moda ha derivado en un alto consumo y contaminación del agua y explotación de mano de obra. La artista Daniela Cueva, originaria de Ciudad Obregon, Sonora, hace un reflexión sobre la evolución y la manera en la que el hombre ha adoptado una ideología geocentrista con relación a su espacio natural. A través de su exploración con el material textil y sus conocimientos obtenidos en su formación académica en Ciencias de la fibra y diseños de ropa que estudió en Nueva York, Cueva se aproxima a las problemáticas globales así como a las individuales.

El 20 de febrero en el auditorio del Museo de Arte de Sonora se inauguró la sala Adaptación/Petrofilia. Previa a la inauguración, se llevó a cabo un conservatorio introductorio a la exposición con el curador Octavio Avendaño y la artista Daniela Cueva. En este espacio, la artista comparte un poco acerca del significado de la evolución dentro de su persona, como mujer, artista y mamá. Cueva compara a las rocas con el textil en un paralelismo naturaleza-modernidad. El textil representa para la artista una serie de capas que cubren y salvan, algo que brinda comodidad y que eventualmente se convierte en un hogar.

Durante la exposición, Daniela Cueva me regaló unos minutos para conversar acerca de su obra. Debido al ajetreo del momento, Cueva respondió a las preguntas con su hija Emilia en brazos, quien vestía un vestido con patrones cuadrados de color azul y blanco. Fue un momento en donde no pude evitar empezar con una pregunta respecto a la familia.

Me llama la atención que en la semblanza y de lo que parece abordar la exposición, es el elemento del espacio. Comentabas sobre tu lugar de origen y el lugar en dónde resides actualmente, ¿cómo es que proyectas en tu obra los conceptos del espacio-hogar y familia? 

Es sumamente importante en mi obra porque el hogar viene dentro de mí, yo soy mi propio hogar. No creo que mi familia como tal, físicamente, sea mi hogar, aunque tradicionalmente se hable así. Son más bien como mi zona de confort, o bueno, no se si zona de confort, pero son como mi estabilidad emocional, tal como lo es el textil en mi obra. Básicamente es la reflexión del textil.  

¿Cuáles fueron las posibilidades que te brindo el textil? A través de tu exploración con el material, ¿cómo lo fuiste descubriendo y perfilando para crear? 

Muchos años de manejo del textil como tal. Aparte de que estudié la ciencia de las fibras, el filamento, lo que hay detrás del textil, su peso, su movimiento… tiene vida propia, es algo que a mí me cautivó desde el primer momento que trabajé con él. Y sigo trabajando con él porque sigo fascinada.  

Izquierda: Emilia (hija de Daniela Cueva), Daniela Cueva y yo. Derecha: Superior- Detalle de “Selección Natural” (2020). Inferior- Instalación de “El tiempo de las piedras” (2019)

¿Qué han significado para ti o qué valores les has atribuido a los tipos de textiles y telas? ¿Cómo te apoya el material como tal y su diversidad para llevar a cabo tu obra? 

Es una excelente pregunta, para esta exposición utilicé materiales pesados porque para mí, la evolución es tiempo y una degradación de mucho tiempo. Como lo pueden ver, una evolución de piedras es de miles y miles, y miles de años, de capas y capas de distintos minerales. Eso lo quería reflexionar en el textil, usé textiles muy pesados, por ende, mucho overlapping (como se puede observar en la instalación “El tiempo de las piedras”), o sea que son muchas capas. También se puede ver en los bordados, en donde pasé la máquina como una desquiciada. Quería darle grumo y dimensión. 

¿Cómo extrapolas las características individuales de tu obra hacia lo “universal”? ya sea en cuestión temática o de material. 

El uso del material es algo muy importante en mi trabajo. En los temas, sí creo que tengo temas específicos que quiero abordar, políticos y emocionales. Es lo que está sucediendo con mi persona en ese momento en mi vida. Creo que la biología es un tema que lo pongo mucho en mi trabajo porque amo la naturaleza; es y será parte de mi trabajo siempre. Algo que está sucediendo en el mundo actual es que estamos en guerra con el desastre natural. Es un tema que seguiré trabajando, quizá toda mi vida. 

Sería muy interesante ver hacía dónde se dirigirá tu trabajo debido a las problemáticas de cambio climáticocalentamiento global… 

Sí, y como especies, tal vez no lo dije muy claro, pero nos hemos puesto como el centro del universo, como los invencibles. Según nosotros teniendo responsabilidad, pero realmente no somos más que uno más de ellos, o sea, compartimos los mismos microorganismos que una planta. Estamos compuestos de los mismos elementos que estuvieron compuestos todos los seres vivos en este planeta. Para mí es una necesidad hablar de eso y creo que seguiré en el tema por mucho tiempo. 

¿Cómo llegaste a ese punto? Porque hablas acerca del consumismo con respecto a la moda y el diseño. Quisiera saber sobre ese momento en el que te detuviste y cuestionaste lo que hacías para luego dar un giro hacia el arte y comunicar tus mensajes a través de lo que haces. 

Como tú mismo lo dijiste, me di cuenta en un punto específico de mi vida. Estudié y trabajé en la industria por varios años. Sí pude haber seguido pero el arte para mí, siempre ha estado en mi vida. Pero sí fue como un “¿qué vas a hacer para solucionar este problema?”, por el que estamos pasando todos. Y yo no podía dejar de pensar en otra cosa más que crear, expresarme, sacar todo este enojo que traigo adentro; y fue a través del textil, mi medio.  

Durante la exposición tuvimos la oportunidad de hablar con tu cuñada y nos comentaba que todas las prendas son recicladas y que algunas son de tu familia ¿Cómo crees que se haya visto reflejado la idea de las generaciones familiares y la etapa de mamá que estás viviendo? 

Todo. De hecho, una de las obras se llama “Selección natural” y justo lo dice todo. Es una obra hecha de un vestido que era mío, que mi mamá me donó para Emilia (hija de Daniela Cueva), pero dije “creo que le voy a dar un mejor uso”; lo recorté y lo puse en la obra. Esa pieza de eso habla, del ADN y de que estamos compuestos de todas nuestras trayectorias y hasta compartimos memoria de nuestros antecedentes.  

Detalle de “Selección Natural” (2019)

Muchas de las telas que utilizas tienen patrones, ¿qué valor le atribuyes como lenguaje plástico? Para ti ¿qué significado tienen los patrones? 

El patrón es todo para mí, es parte de mi esencia. No nomás nosotros los seres humanos, todos los organismos en este mundo se manejan por patrones; lo ves en los pájaros cuando danzan, ese tipo de cosas que ni siquiera hemos investigado y que según nosotros tenemos la responsabilidad de hacer. No sabemos ni porque bailan, pero bailan en patrones, en los árboles existen patrones en las raíces y todo, según yo, ya sería física cuántica, pero sí, es un tema que me llama mucho la atención y definitivamente está en mi trabajo.  


PD: Espero que tengan la oportunidad de visitar esta exposición, que para mí fue una oportunidad de dialogar con mi pareja debido a que fue un punto convergente entre nuestras disciplinas académicas: ciencia y arte.


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La deambulación del cuerpo en “50 años/ 50 obras” de Eva Laura Moraga

Imagen publicitaria de la inauguración de “50 años/ 50 obras”

“Duelos”, así se llama la primera obra que vi de Eva Laura Moraga (Monterrey, 1946), la cual se encuentra en la sala 1 del Museo de Arte de Sonora, titulada “Sonora 1.0 Apuntes para una colección”. En esa sala se encuentran condensados los trabajos de diversos artistas sonorenses, mexicanos y extranjeros en la que su obra se desenvolvía en temáticas del desierto o que simplemente habían desarrollado parte de su obra en Sonora. No había pensado en tener la oportunidad de ver otros trabajos de aquella artista que pintó aves cayendo cerca de rostros melancólicos.

“Duelos” Acrílico 2016. Fuente: MUSAS

50 años/ 50 obras

El día 11 de abril del 2019, el museo inauguró “50 años/ 50 obras”, misma que estará en exhibición durante todo el verano. A través de esta exposición curada por Octavio Avedaño Trujillo, surge la posibilidad de conocer más de cerca el trabajo de Moraga y observar su evolución por medio de las obras selectas. Pero más que armar una crónica de la inauguración, lo que propongo en esta entrada es dialogar con la semblanza de la sala, comentar la forma que propone Avedaño en el acomodo de las piezas y finalmente, hacer breves bosquejos analíticos de las obras presentadas en esta exposición.

“Magia nocturna” Monotipo 76×58 cm 2008

Notas sobre la semblanza

“El espíritu de esas múltiples propuestas temáticas y formales de los creadores surgió a partir del periodo posrevolucionario, entorno favorecedor a la conciencia social de los artistas que, posteriormente y con los ideales nacionalistas de modernidad, modificó gradualmente sus contenidos, sus aspiraciones individuales y a la vez sus deseos cosmopolitas” – Sofía Neri. Fuente: Siempre!

Ese es un concepto con el que inicia la semblanza de la exposición: “arte posrevolucionario”. El curador inicia desde los maestros de Moraga tales como José Lascarro, Mariano Paredes, Arturo Estrada y Nunik Sauret, y añade notas acerca del imaginario que manejaban; esto con el fin de conocer los antecedentes de la artista. Más adelante se comenta acerca de su estancia en Ciudad de México y la solidificación de un lenguaje propio al estar en Hermosillo, Sonora. Se hacen referencias en un lenguaje poético acerca de la manipulación de diversas técnicas como el monotipo, resinas de aguafuerte, la xilografía, grabado y otras más como la tinta china. Algo que muchos de los presentes pasaron por alto al leer la semblanza (me apoyo en comentarios que escuché: “Se empieza por aquí” “¿por qué hay una del 2003 por acá?”) es que Avedaño no propone un acomodo cronológico de las obras, sino que explora el lado discursivo y simbólico de las piezas, invitando al espectador que se atreva a generar interpretaciones ya sean lecturas eróticas, políticas o poéticas. Queda para los curiosos ir trazando la cronología artística por cuenta propia. Aunque cabe señalar que hay una línea de tiempo incluida en la exposición, pero que se enfoca solamente en acontecimientos familiares y de eventos relevantes en la vida artística de Moraga.

“Refiguraciones” Óleo sobre tela. 80×60 cm. 2000

Cuerpos deambulantes

Pienso que mi bagaje de estudiante de literatura hace que intente buscar los aspectos narrativos en las obras plásticas que veo. La narración en las obras de Moraga trascienden los límites de una pieza y lo que esta exposición facilita, es ver esta antología como un todo. Los cuerpos en sus piezas parecen deambulantes, lo cual es curioso ya que la artista tiene una colección titulada “Deambular urbano”. Esta deambulación es curiosa, explorativa, frágil, torpe y brusca. Algunos cuerpos parecen haber encontrado la tranquilidad dentro del mundo que habitan, eso o simplemente se rinden. Esto se ve reflejado en las miradas de alguna de las piezas como “Personajes” (imagen 4) o “Cuarto rojo” (imagen 1). El cuerpo nos lleva luego a la fisionomía, en este caso: el cuerpo femenino, que juega un papel preponderante en su obra. Gran parte de los cuerpos que remiten lo femenino, suelen estar de espaldas, de perfil, envueltas, escondidas o a veces presionadas sobre otras. Pero esta característica de cerrarse al espectador no se compara por cómo se ven influenciadas por el cuerpo masculino, cuando este llega a estar en el mismo espacio.

La existencia de la figura masculina en el cuadro puede ser corpórea o simbolizada a través del color rojo, mismo que también aparece para sugerir algún aspecto violento. Tal como lo hace en “Tiempos y lugares V” (imagen 3), “Cuarto rojo”, “Ventana” y la imagen 5, la cual me parece una de las más violentas debido a la manera en la que el color se desborda de los márgenes delineados por Moraga. Esta deambulación es de carácter ambiguo, uno no puede decir que son cuerpos torpes (aunque ya lo escribí y pueden ser vistos así), porque estos cuerpos parecen seguir una extraña dinámica dentro del mundo que habitan, una dinámica que a veces queda al descubierto y es cuando encontramos rostros viéndonos fijamente, no con temor, sino con angustia, tal vez odio, como si la armonía corpórea que proponen algunas piezas, fuera algo que no deberíamos estar viendo. Es en ese momento cuando el espectador es la pieza y deambula a ver la siguiente obra de la sala. Pareciera que vemos a través de distintas piezas, el funcionamiento de un mismo mundo y es ahí donde se resguarda el lenguaje de Moraga.

“Pertinaz distancia” 48×59 cm. 2001

PD: La imagen superior fue una de mis piezas favoritas. Partiendo desde el sujeto aparentemente despierto, ¿cuál podría estar más lejos, esa constelación o el cuerpo que está a su lado?…


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Los sueños transitorios y las pesadillas del ser

Existe un estado de ensoñación, cuando aún logramos construir espacios y dibujar siluetas de lo que se presume como “real”. Hay una realidad que sufre la distorsión del tiempo (o donde el tiempo en sí es de otra naturaleza). Sueños transitorios es una exploración del ser representado de manera figurativa por el cuerpo humano y de cómo este habita e interactúa en espacios transitivos que lo llevan a lo onírico. El artista plástico, Jesús Osuna*, con base al carboncillo, lápices, matices degradados, rostros, líneas, rasguños y una semblanza del filósofo Ramsés Leonardo Sánchez, nos invita a una introspección del ser en sus facetas transitivas de lo real al sueño.

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El grito. Carboncillo sobre papel. 57×43 cm. 2017

Por medio de trazos suaves que parecieran efímeros, Osuna logra crear un ambiente, suspender el cuerpo humano y colocarlo bajo las normas de lo transitorio. Más allá de lo que parece un cuerpo distorsionado o violentado por el espacio en el que se coloca, Osuna propone ver a estos objetos reaccionar ante nuevas realidades, nuevas leyes de tiempo y espacio.

Las personas retratadas proyectarán angustia, miedo, nostalgia y hastío de este proceso de transición. Las manchas, las líneas, los trazos, más allá de herir e invadir al sujeto, lo envuelven, lo abrazan y lo invitan a congeniar con el ritual de pasaje.

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El origen de la idea. Mixta sobre tela. 139×139 cm. 2008.

 

 

Los rostros proyectan una reacción al entorno y como consecuencia algunos de los sujetos demuestran un comportamiento aislado. Unos conviven mejor con su ambiente que otros; unos se han rendido al ensueño y hay otros que se reusan a fluir con la nueva realidad que habitan.

Osuna traza las ventanas que nos permiten asomarnos a nuevas dimensiones. Dialogar con las piezas nos permite conocer qué tan sujetos estamos a nuestra realidad y qué tan ajenos nos resulta lo figurativo. Es interesante llevarlo a la interpretación y sentir cómo la razón lucha para reafirmar su propia existencia. Es en esta dinámica donde reside un juego de paradojas interactivas y el espacio interpretativo ya no es el papel y la tela, sino nuestras mentes y la percepción.

Atentamente,

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*Jesús Manuel Osuna es Licenciado en Artes por la Universidad Veracruzana, desde 2007 ha impartido talleres de pintura y dibujo . Cursó dos diplomados en el Instituto Nacional de Bellas Artes que lo acreditan como maestro del Programa Nacional de Escuelas de Iniciación Artística Asociada así como el diplomado en tendencias de la educación artística impartido por la Dirección Municipal de Cultura de Cajeme. (Fuente: Artelista)


PD: No se pueden perder la exposición y la semblanza que la acompaña, llévense a algún amigo con el que deseen reflexionar un rato, contemplar y sentir la experiencia de la transición.

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Tristeza. Mixta sobre tela. 90×90 cm. 2018