La deambulación del cuerpo en “50 años/ 50 obras” de Eva Laura Moraga

Imagen publicitaria de la inauguración de “50 años/ 50 obras”

“Duelos”, así se llama la primera obra que vi de Eva Laura Moraga (Monterrey, 1946), la cual se encuentra en la sala 1 del Museo de Arte de Sonora, titulada “Sonora 1.0 Apuntes para una colección”. En esa sala se encuentran condensados los trabajos de diversos artistas sonorenses, mexicanos y extranjeros en la que su obra se desenvolvía en temáticas del desierto o que simplemente habían desarrollado parte de su obra en Sonora. No había pensado en tener la oportunidad de ver otros trabajos de aquella artista que pintó aves cayendo cerca de rostros melancólicos.

“Duelos” Acrílico 2016. Fuente: MUSAS

50 años/ 50 obras

El día 11 de abril del 2019, el museo inauguró “50 años/ 50 obras”, misma que estará en exhibición durante todo el verano. A través de esta exposición curada por Octavio Avedaño Trujillo, surge la posibilidad de conocer más de cerca el trabajo de Moraga y observar su evolución por medio de las obras selectas. Pero más que armar una crónica de la inauguración, lo que propongo en esta entrada es dialogar con la semblanza de la sala, comentar la forma que propone Avedaño en el acomodo de las piezas y finalmente, hacer breves bosquejos analíticos de las obras presentadas en esta exposición.

“Magia nocturna” Monotipo 76×58 cm 2008

Notas sobre la semblanza

“El espíritu de esas múltiples propuestas temáticas y formales de los creadores surgió a partir del periodo posrevolucionario, entorno favorecedor a la conciencia social de los artistas que, posteriormente y con los ideales nacionalistas de modernidad, modificó gradualmente sus contenidos, sus aspiraciones individuales y a la vez sus deseos cosmopolitas” – Sofía Neri. Fuente: Siempre!

Ese es un concepto con el que inicia la semblanza de la exposición: “arte posrevolucionario”. El curador inicia desde los maestros de Moraga tales como José Lascarro, Mariano Paredes, Arturo Estrada y Nunik Sauret, y añade notas acerca del imaginario que manejaban; esto con el fin de conocer los antecedentes de la artista. Más adelante se comenta acerca de su estancia en Ciudad de México y la solidificación de un lenguaje propio al estar en Hermosillo, Sonora. Se hacen referencias en un lenguaje poético acerca de la manipulación de diversas técnicas como el monotipo, resinas de aguafuerte, la xilografía, grabado y otras más como la tinta china. Algo que muchos de los presentes pasaron por alto al leer la semblanza (me apoyo en comentarios que escuché: “Se empieza por aquí” “¿por qué hay una del 2003 por acá?”) es que Avedaño no propone un acomodo cronológico de las obras, sino que explora el lado discursivo y simbólico de las piezas, invitando al espectador que se atreva a generar interpretaciones ya sean lecturas eróticas, políticas o poéticas. Queda para los curiosos ir trazando la cronología artística por cuenta propia. Aunque cabe señalar que hay una línea de tiempo incluida en la exposición, pero que se enfoca solamente en acontecimientos familiares y de eventos relevantes en la vida artística de Moraga.

“Refiguraciones” Óleo sobre tela. 80×60 cm. 2000

Cuerpos deambulantes

Pienso que mi bagaje de estudiante de literatura hace que intente buscar los aspectos narrativos en las obras plásticas que veo. La narración en las obras de Moraga trascienden los límites de una pieza y lo que esta exposición facilita, es ver esta antología como un todo. Los cuerpos en sus piezas parecen deambulantes, lo cual es curioso ya que la artista tiene una colección titulada “Deambular urbano”. Esta deambulación es curiosa, explorativa, frágil, torpe y brusca. Algunos cuerpos parecen haber encontrado la tranquilidad dentro del mundo que habitan, eso o simplemente se rinden. Esto se ve reflejado en las miradas de alguna de las piezas como “Personajes” (imagen 4) o “Cuarto rojo” (imagen 1). El cuerpo nos lleva luego a la fisionomía, en este caso: el cuerpo femenino, que juega un papel preponderante en su obra. Gran parte de los cuerpos que remiten lo femenino, suelen estar de espaldas, de perfil, envueltas, escondidas o a veces presionadas sobre otras. Pero esta característica de cerrarse al espectador no se compara por cómo se ven influenciadas por el cuerpo masculino, cuando este llega a estar en el mismo espacio.

La existencia de la figura masculina en el cuadro puede ser corpórea o simbolizada a través del color rojo, mismo que también aparece para sugerir algún aspecto violento. Tal como lo hace en “Tiempos y lugares V” (imagen 3), “Cuarto rojo”, “Ventana” y la imagen 5, la cual me parece una de las más violentas debido a la manera en la que el color se desborda de los márgenes delineados por Moraga. Esta deambulación es de carácter ambiguo, uno no puede decir que son cuerpos torpes (aunque ya lo escribí y pueden ser vistos así), porque estos cuerpos parecen seguir una extraña dinámica dentro del mundo que habitan, una dinámica que a veces queda al descubierto y es cuando encontramos rostros viéndonos fijamente, no con temor, sino con angustia, tal vez odio, como si la armonía corpórea que proponen algunas piezas, fuera algo que no deberíamos estar viendo. Es en ese momento cuando el espectador es la pieza y deambula a ver la siguiente obra de la sala. Pareciera que vemos a través de distintas piezas, el funcionamiento de un mismo mundo y es ahí donde se resguarda el lenguaje de Moraga.

“Pertinaz distancia” 48×59 cm. 2001

PD: La imagen superior fue una de mis piezas favoritas. Partiendo desde el sujeto aparentemente despierto, ¿cuál podría estar más lejos, esa constelación o el cuerpo que está a su lado?…


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Los sueños transitorios y las pesadillas del ser

Existe un estado de ensoñación, cuando aún logramos construir espacios y dibujar siluetas de lo que se presume como “real”. Hay una realidad que sufre la distorsión del tiempo (o donde el tiempo en sí es de otra naturaleza). Sueños transitorios es una exploración del ser representado de manera figurativa por el cuerpo humano y de cómo este habita e interactúa en espacios transitivos que lo llevan a lo onírico. El artista plástico, Jesús Osuna*, con base al carboncillo, lápices, matices degradados, rostros, líneas, rasguños y una semblanza del filósofo Ramsés Leonardo Sánchez, nos invita a una introspección del ser en sus facetas transitivas de lo real al sueño.

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El grito. Carboncillo sobre papel. 57×43 cm. 2017

Por medio de trazos suaves que parecieran efímeros, Osuna logra crear un ambiente, suspender el cuerpo humano y colocarlo bajo las normas de lo transitorio. Más allá de lo que parece un cuerpo distorsionado o violentado por el espacio en el que se coloca, Osuna propone ver a estos objetos reaccionar ante nuevas realidades, nuevas leyes de tiempo y espacio.

Las personas retratadas proyectarán angustia, miedo, nostalgia y hastío de este proceso de transición. Las manchas, las líneas, los trazos, más allá de herir e invadir al sujeto, lo envuelven, lo abrazan y lo invitan a congeniar con el ritual de pasaje.

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El origen de la idea. Mixta sobre tela. 139×139 cm. 2008.

 

 

Los rostros proyectan una reacción al entorno y como consecuencia algunos de los sujetos demuestran un comportamiento aislado. Unos conviven mejor con su ambiente que otros; unos se han rendido al ensueño y hay otros que se reusan a fluir con la nueva realidad que habitan.

Osuna traza las ventanas que nos permiten asomarnos a nuevas dimensiones. Dialogar con las piezas nos permite conocer qué tan sujetos estamos a nuestra realidad y qué tan ajenos nos resulta lo figurativo. Es interesante llevarlo a la interpretación y sentir cómo la razón lucha para reafirmar su propia existencia. Es en esta dinámica donde reside un juego de paradojas interactivas y el espacio interpretativo ya no es el papel y la tela, sino nuestras mentes y la percepción.

Atentamente,

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*Jesús Manuel Osuna es Licenciado en Artes por la Universidad Veracruzana, desde 2007 ha impartido talleres de pintura y dibujo . Cursó dos diplomados en el Instituto Nacional de Bellas Artes que lo acreditan como maestro del Programa Nacional de Escuelas de Iniciación Artística Asociada así como el diplomado en tendencias de la educación artística impartido por la Dirección Municipal de Cultura de Cajeme. (Fuente: Artelista)


PD: No se pueden perder la exposición y la semblanza que la acompaña, llévense a algún amigo con el que deseen reflexionar un rato, contemplar y sentir la experiencia de la transición.

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Tristeza. Mixta sobre tela. 90×90 cm. 2018