Luz verde – No. 4

Existen muchas cosas que siguen ritmos y patrones, son una manera de mantener un cierto «orden». Hace poco me di cuenta de algo: al pasar por la misma calle y por el mismo semáforo que recorro en mi bicicleta cada que voy al trabajo, noté que si pedaleo a una cierta fuerza y velocidad, alcanzo a llegar al momento justo de mi próximo semáforo sin tener que detenerme. Este descubrimiento se fue ampliando hasta lograr predecir los próximos cuatro semáforos. Los días que le siguieron estuve pensando mucho en lo predecible. Hay muchas cosas que no son tan sencillas de descifrar, por ejemplo, las calles de una sonrisa pueden llevar a muchos destinos o las luces de los ojos tienen matices y una variedad de significados, sin tener que cambiar de color.

Una vez cuando nadaba con un piscis para aprendernos una coreografía, me dijeron «Estás pidiendo permiso en donde ya te lo dieron». Me sonrojaba, porque ya lo sabía, pero era como esas veces en las que la luz es amarilla y puede que alcances a llegar… puede que no. Tal vez por eso me emociono y catalogo como un gran descubrimiento el saber qué semáforos en rojo me puedo pasar, debido a la distancia/tiempo que toman los autos del otro carril en avanzar en el cambio de luces. Pero debo recordar que las personas no son calles, porque de haber sido así, podría haber visto la luz verde en su expresión, para así acercarme más.

Tal vez la analogía calles-personas, funcione más si nos imaginamos las calles de un laberinto vivo, que está en constante movimiento, en donde las luces no son verde, amarillo y rojo… no, las luces son gris, azul marino, rosa pastel y lila. Me parece que en ese laberinto que ronca y murmulla, los «Altos» dicen «Espera» en un color oscuro de fondo. Las calles tienen luces neón que llevan a los agujeros negros que te tragan en los «hubiera» y te escupen en el «ya pasó». Porque mientras tus ojos se claven en mis labios, seguiré preguntándome si eso será una luz verde o no.

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Si le bailo a Satán, si beso a Diana o a Alejandro… o si nos casamos

La noche anterior había leído:

Invitación abierta a la comunidad LGBTTTIQ+ y personas aliadas: El Congreso del Estado de Sonora está puesto para votar a favor del matrimonio igualitario, pero los grupos anti-derechos se están organizando para manifestarse en contra (…) ¡Manifestémos a favor de la igualdad y el amor!

El día jueves 23 de septiembre a las 9 de la mañana. «No puedo», pensé, a esa hora ya debo ir al trabajo. Aunque la idea de estar presente en algo tan importante y en el día internacional de la bisexualidad, no sonaba mal. Más tarde, una alumna lo comentó en clase, ella estaba siguiendo la transmisión de los grupos activistas afuera del Congreso y aunque se me recomendó evitar entrar en diálogo sobre ese «tipo de temas», desde la más profunda sinceridad dije «Ojalá lo aprueben», como un deseo que se verbalizó sin mi consentimiento.

Continué con mis clases.

Llovió.

Terminaron las clases y me subí a mi bici.

Me mojé.

El aire corría en mi contra y tardé un poco más en llegar a casa que de costumbre.

Leí las notas, ¡se había aprobado!

Lo que tenía originalmente agendado se pospuso así que mi tarde la podía dedicar a mi clase de danza.

Estando ahí, el maestro puso la canción de Lil Nas X THATS WHAT I WANT, algo que intenté escuchar en una ocasión, pero que no podía porque su álbum aún no había salido.

Estaba estirando cuando la letra del mismo cantante que tiene un video donde desciende al infierno en un tubo para bailarle a Satanás, decía:

I want someone who loves me / Pero quiero que alguien me ame
I need someone who needs me / Pero necesito a alguien que me necesite
'Cause it don't feel right when it's late at night / Porque no se siente bien cuando es tarde en la noche
And it's just me in my dreams / Y solo soy yo en mis sueños
So I want someone to love, that's what I fucking want / Así que quiero alguien a quien amar, eso es lo que jodidamente quiero

Intenté concentrarme, no pensar en lo feliz que han de estar esas personas que sí tienen eso que Lil Nas X quiere, y que ahora podrán casarse. Por un momento, mientras sentía que mis corvas se romperían de tanto estirar, sonreí.

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Me gusta este viaje pero me quiero ir a casa

«¿En qué estabas pensando?»

Esa fue la pregunta que me hice luego de convivir con la Ciudad de México durante las primeras semanas de mi estancia. Resulta que hace aproximadamente cuatro o cinco años, deseaba con todas mis fuerzas venir a estudiar al Distrito Federal, pfff, cuánta ingenuidad y desconocimiento de mi persona.

No es que no me haya gustado la ciudad, pero no me gustó la ciudad (qué cosas, ¿no?). Son esta clase de paradojas las que me hacen tener que explicar el origen del por qué me gusta y no me gusta a la vez. Convivir en una jungla de edificios y diversidad de personas hace que el ambiente urbano me abrume. Me hace desear a la naturaleza, pero me lleva a una realidad inminente: un espacio del todo natural también me resultaría igual de abrumante, creo.

Y no todo es queja, la ciudad tiene mucho movimiento cultural y eso es uno de los aspectos que más disfruto de ella. Sólo digamos que me siento como la vegetación urbana que irrumpe entre el asfalto, que destruye la armonía de las banquetas ante un desesperado «ya váyanse todos». Pero al mismo tiempo me siento como un árbol decorativo y domesticado que se ve embellecido por la creatividad humana.

CDMX como estímulo creativo

Platicaba con una amiga que la Ciudad de México es un espacio que te estimula mucho de manera creativa. Pareciera que todo mundo está envuelto en algún proyecto cultural y eso está chido. El hecho de que haya gente moviéndose hace que también te den ganas de moverte o por lo menos así lo siento. La misma población padece la ciudad, siente un efecto que actúa sobre ellos. La urbe te encamina y estipula un ritmo de vida determinado o adquisición de comportamientos inconscientes. Es como querer pararte en los pasillos del metro durante las horas pico, porque alguien a fuerza pasará y te empujará, y estoy seguro que de empujoncito en empujoncito puedes llegar a tu destino. Si te avientas un clavado a las calles de la ciudad, nadas porque nadas.

Entonces como inspiración, está muy padre. Sinceramente no me gustaría vivir aquí, pero presiento que aunque no me guste, la Ciudad de México, seguirá siendo mi destino para otros viajes más. No hay manera de sacarle la vuelta, más aún cuando hay una fuerte concentración cultural en ella.

El eterno retorno

Estoy listo para regresar a Hermosillo, mi segunda casa. Regreso con una nueva visión, con nuevas historias, rostros que se quedarán tatuados en mi memoria, con las situaciones placenteras y vergonzosas, la gente, la comida, los lugares… en esta ocasión este ha sido un viaje amante, de culpa y silencios acompañados de pequeñas risas pícaras. Me quiero ir a casa para ver qué tanto me llevo, para recordar a la ciudad desde mis experiencias. Tal vez así, aprenda a quererla un poco más.

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PD: Mi prima dice que a ella le gusta mucho la ciudad porque es como un espacio grande con muchas mini-ciudades insertas en un solo punto. Tiene razón…

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¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Photo: Rafael Guajardo (Pexels)

Los sueños transitorios y las pesadillas del ser

Existe un estado de ensoñación, cuando aún logramos construir espacios y dibujar siluetas de lo que se presume como «real». Hay una realidad que sufre la distorsión del tiempo (o donde el tiempo en sí es de otra naturaleza). Sueños transitorios es una exploración del ser representado de manera figurativa por el cuerpo humano y de cómo este habita e interactúa en espacios transitivos que lo llevan a lo onírico. El artista plástico, Jesús Osuna*, con base al carboncillo, lápices, matices degradados, rostros, líneas, rasguños y una semblanza del filósofo Ramsés Leonardo Sánchez, nos invita a una introspección del ser en sus facetas transitivas de lo real al sueño.

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El grito. Carboncillo sobre papel. 57×43 cm. 2017

Por medio de trazos suaves que parecieran efímeros, Osuna logra crear un ambiente, suspender el cuerpo humano y colocarlo bajo las normas de lo transitorio. Más allá de lo que parece un cuerpo distorsionado o violentado por el espacio en el que se coloca, Osuna propone ver a estos objetos reaccionar ante nuevas realidades, nuevas leyes de tiempo y espacio.

Las personas retratadas proyectarán angustia, miedo, nostalgia y hastío de este proceso de transición. Las manchas, las líneas, los trazos, más allá de herir e invadir al sujeto, lo envuelven, lo abrazan y lo invitan a congeniar con el ritual de pasaje.

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El origen de la idea. Mixta sobre tela. 139×139 cm. 2008.

 

 

Los rostros proyectan una reacción al entorno y como consecuencia algunos de los sujetos demuestran un comportamiento aislado. Unos conviven mejor con su ambiente que otros; unos se han rendido al ensueño y hay otros que se reusan a fluir con la nueva realidad que habitan.

Osuna traza las ventanas que nos permiten asomarnos a nuevas dimensiones. Dialogar con las piezas nos permite conocer qué tan sujetos estamos a nuestra realidad y qué tan ajenos nos resulta lo figurativo. Es interesante llevarlo a la interpretación y sentir cómo la razón lucha para reafirmar su propia existencia. Es en esta dinámica donde reside un juego de paradojas interactivas y el espacio interpretativo ya no es el papel y la tela, sino nuestras mentes y la percepción.

Atentamente,

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*Jesús Manuel Osuna es Licenciado en Artes por la Universidad Veracruzana, desde 2007 ha impartido talleres de pintura y dibujo . Cursó dos diplomados en el Instituto Nacional de Bellas Artes que lo acreditan como maestro del Programa Nacional de Escuelas de Iniciación Artística Asociada así como el diplomado en tendencias de la educación artística impartido por la Dirección Municipal de Cultura de Cajeme. (Fuente: Artelista)


PD: No se pueden perder la exposición y la semblanza que la acompaña, llévense a algún amigo con el que deseen reflexionar un rato, contemplar y sentir la experiencia de la transición.

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¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Tristeza. Mixta sobre tela. 90×90 cm. 2018

 

 

 

Quiero que tengas un balcón [poema]

Quiero que tengas un balcón,
para ver a través de tu ventana,
para no cantarte esta canción,
que eso para ti es cosa vana.

Quiero que tengas un balcón,
para ver tus horas de alegría,
ver como suspiras de emoción,
desde abajo pasar la vida mía.

Quiero que tengas un balcón,
adornada de plantas y flores,
ver como nace en ti la pasión,
entre ramas y rosas de colores.

Quiero que tengas un balcón,
para verte pasar nuestro hoy.
Verás mi avergonzada confusión,
Sonrió, ¡tonto enamorado soy!

Quiero que tengas un balcón,
para que me sigas con tu mirada;
Ser súbdito tuyo sin decisión,
tú mi dueña, por siempre amada.

Quiero que tengas un balcón,
para verte en el atardecer del valle;
de sol bañada en dorada loción,
mientras soñador camino por la calle.

Quiero que tengas un balcón,
no porque seas una princesa,
lo quiero para verte a ti;
para contemplar tu belleza.

Algún balcón en Puebla

Notas de un viaje en autobús

Recuerdo que los viajes en autobús eran travesías muy extrañas para mí. Ahora vivo esa extrañeza de una manera diferente. Cuando subí al camión unos niños no tardaron en iniciar una cálida plática preguntándome hacia dónde me dirigía. Nos dirigimos al mismo lugar. Entonces los declaré mi punto de referencia al momento de ver cuál era mi camión. Viajo en una línea de autobuses barata y no puedo evitar notar algunas similitudes entre las centrales. Son semejanzas que hasta cierto punto, hablan mucho acerca de nuestra cultura mexicana. Los altares a la virgen de Guadalupe que hay en cada punto es uno de ellos. Me llamó la atención que por un momento, los foquitos que adornaban un ode esos altares se habían apagado. Resulta que una persona desconectó los foquitos para poder conectar su celular.

Lo otro fue la máquina que cobra para hacer uso de los baños que hay en la central. Uno debe estar bien “abusado”, bien “trucha” (expresiones que hacen referencia a estar atento) al sonido que hace la máquina para queal sonar entres “en chinga” (rapidísimo). Cuando ingresé la primera moneda de cinco pesos, me la devolvió, la segunda vez que metí la moneda sí la aceptó pero yo chequé si no la había devuelto de nuevo. En esa checada me di cuenta que no había sido lo suficientemente rápido ya que la máquina no giró y no pude pasar. Tuve que darle otra moneda, sólo que esta vez ya le había entendido al juego y pude pasar. Las interpretaciones prefiero dejarlas al aire.

Gracias por leer 🙂

Lecturas imprescindibles de un lector respetable

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El Festival Internacional de Pitic 2017 se caracteriza por la inclusión de diversas presentaciones culturales, desde danza, hasta teatro, literatura, música y más. Esta vez no fue la excepción y vaya joyas que me encontré en su sede de la Casa Hoeffer. «Los caminos interminables del lenguaje: plática entorno al libroobjeto» impartida por Verónica Gerber Bicecci, José Manuel Suárez y Judith Ruíz Godoy; «Horror al vacío» impartido por Ricardo Sánchez Riancho y Arturo Delgado y «El efecto mariposa: poesía y traducción» impartido por Hernán Bravo Varela; estas fueron algunas de las charlas que se presentaron en esa sede y «estuvieron geniales» sería una frase que le quedaría corto. Pláticas entorno a la literatura contemporánea, al arte contemporáneo, poesía, traducción y hasta una plática improvisada sobre editoriales y el trabajo del editor. Sin duda, desde mi punto de vista como estudiante de literatura, la información que rescaté de estas charlas fueron muy valiosas. Esta entrada contiene una lista de lecturas que le solicité a José Manuel Suárez, maestro de literatura y arte en la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. José Manuel Suárez se mostró muy amable y me hizo llegar esta lista y específica en su correo que «resalta de otro color las lecturas de autores mexicanos que actualmente escriben y que vale la pena leer»; en este caso, esta entrada resalta a esos autores de color naranja/café (no sé que color sea exactamente). Espero que puedan sacarle mucho provecho a esta lista tal y como lo haré yo. En mi caso, esta lista podrá ayudarme a obtener mayores referentes de autores mexicanos.

Clásicos grecolatinos imprescindibles en el acervo de un lector respetable

Leer a: Homero, Hesíodo, la poesía de Safo, Esopo, Sófocles, Aristófanes, Esquilo, Eurípides, Catulo, Plauto, Tibulo, Petronio, Horacio, Virgilio, Ovidio.


Clásicos (no grecolatinos) imprescindibles en el acervo de un lector respetable

  • Esperando a Godot. Samuel Beckett
  • Hamlet. William Shakespeare
  • Macbeth. William Shakespeare
  • La metamorfosis. Franz Kafka
  • La Sra. Dalloway. Virginia Woolf
  • Orlando. Virginia Woolf
  • Las olas. Virginia Woolf
  • Rayuela. Julio Cortázar
  • Crimen y castigo. F. Dostoievski
  • El Señor Presidente. Miguel Ángel Asturias
  • Retrato del artista adolescente. James Joyce
  • El ruido y la furia. William Faulkner
  • Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
  • La región más transparente. Carlos Fuentes
  • Palinuro de México. Fernando del Paso
  • Los recuerdos del porvenir. Elena Garro
  • A sangre fría. Truman Capote
  • Fausto. Goethe
  • El beso de la mujer araña. Manuel Puig
  • Álbum de familia. Rosario Castellanos
  • Cartucho. Nellie Campobello
  • El mundo alucinante. Reinaldo Arenas
  • El paraíso perdido. John Milton
  • El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde
  • Drácula. Bram Stoker
  • Pedro Páramo. Juan Rulfo
  • El llano en llamas. Juan Rulfo
  • La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca
  • Una temporada en el infierno. Arthur Rimbaud
  • Los cantos de Maldoror. Conde de Lautréamont
  • La vida es sueño. Pedro Calderón de la Barca
  • Las batallas en el desierto. José Emilio Pacheco
  • El libro vacío. Josefina Vicens
  • Los años falsos. Josefina Vicens
  • La Feria. Juan José Arreola
  • Leer a Ernest Hemingway

Novela negra, detectivesca, thriller, thriller psicológico

  • Crimen y castigo. F. Dostoievski
  • A sangre fría. Truman Capote
  • La fila india. Antonio Ortuño
  • Me llamo rojo. Orhan Pamuk
  • El percherón mortal. John Franklin Bardin
  • El quinto hijo. Doris Lessing
  • El huésped. Guadalupe Nettel
  • La balada de los arcos dorados. César Silva Márquez
  • La noche de los alfileres. Santiago Roncagliolo
  • El cuerpo expuesto. Rosa Beltrán
  • La otra cara de Rock Hudson. Guillermo Fadanelli
  • Ensayo sobre la ceguera. José Saramago
  • Salón de belleza. Mario Bellatin
  • Nostalgia de la sombra. Eduardo Antonio Parra
  • La transmigración de los cuerpos. Yuri Herrera
  • La fiesta del Chivo. Mario Vargas Llosa

Fantástico, terror, ciencia ficción, libros extraños

  • Máscara. Stanislaw Lem
  • Toda la sangre. Bernardo Esquinca
  • Mar Negro. Bernardo Esquinca
  • Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina. Liudmila Petrushévskaia
  • El país de las últimas cosas. Paul Auster
  • Árboles petrificados. Amparo Dávila
  • La cresta de Ilión. Cristina Rivera Garza
  • El animal sobre la piedra. Daniela Tarazona
  • Limbo. Agustín Fernández Mallo
  • Nocilla Experience. Agustín Fernández Mallo
  • Confabulario. Juan José Arreola
  • La torre y el jardín. Alberto Chimal
  • Flores. Mario Bellatin
  • No tendrás rostro. David Miklos
  • Señales que precederán al fin del mundo. Yuri Herrera
  • Pájaros en la boca. Samantha Schweblin
  • Ornamento. Juan Cárdenas
  • Ciudad Fantasma I y II. Antología de cuentos fantásticos y de terror (compiladores: Bernardo Esquinca y Vicente Quirarte)
  • Cuentos de Nathaniel Hawthorne, Edgar A. Poe, Cortázar, Jorge Luis Borges.

Contemporáneos imprescindibles en el acervo de un lector respetable

  • El libro de la risa y el olvido. Milan Kundera
  • Todo lo que tengo lo llevo conmigo. Herta Müller
  • La bestia del corazón. Herta Müller
  • La piel del zorro. Herta Müller
  • Purga. Sofi Oksanen
  • Conjunto vacío. Verónica Gerber Bicecci
  • Antes que anochezca. Reinaldo Arenas
  • Yoro. Marina Perezagua
  • La fila india. Antonio Ortuño
  • Nada. Jane Teller
  • Nadie me verá llorar. Cristina Rivera Garza
  • El cuerpo en que nací. Guadalupe Nettel
  • Después del invierno. Guadalupe Nettel
  • Canción de tumba. Julián Herbert
  • Educar a los topos. Guillermo Fadanelli
  • El hombre nacido en Danzig. Guillermo Fadanelli
  • Al final del periférico. Guillermo Fadanelli
  • Los últimos hijos. Antonio Ramos Revillas
  • Muerte en la rúa Augusta. Tedi López Mills
  • Autorretrato de familia con perro. Álvaro Uribe
  • Farándula. Marta Sanz
  • La corte de los ilusos. Rosa Beltrán
  • El vampiro de la colonia Roma. Luis Zapata
  • El lugar sin límites. José Donoso
  • Señorita México. Enrique Serna
  • La doble vida de Jesús. Enrique Serna
  • Te vendo un perro. Juan Pablo Villalobos
  • Umami. Laia Jufresa
  • La marrana negra de la literatura rosa. Carlos Velázquez
  • Los ingrávidos. Valeria Luiselli.
  • Todo nada. Brenda Lozano
  • Había mucha neblina o humo o no sé qué. Cristina Rivera Garza
  • Fuga en Mi menor. Sandra Lorenzano
  • Agua corriente. Antonio Ortuño
  • Temporada de huracanes. Fernanda Melchor
  • El buscador de cabezas. Antonio Ortuño
  • Tela de sevoya. Myriam Moscona
  • No voy a pedirle a nadie que me crea. Juan Pablo Villalobos
  • El amor es hambre. Ana Clavel

Poetas

Rubén Darío, Pablo Neruda, Wislawa Szymborska, Marina Tsviétaieva, Anna Akhmatova, Emily Dickinson, Rilke, Ezra Pound, T.S. Eliot, Fernando Pessoa, Juan Gelman, Juan Ramón Jiménez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Gorostiza, Yeats, D.H. Lawrence, William Blake, E.A. Poe, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, Federico García Lorca, Cernuda, Pedro Salinas, Josefina Storni, José Emilio Pacheco, Myriam Moscona, Tedi López Mills, Hernán Bravo Varela, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Abigael Bohórquez, e.e. Cummings, William Carlos Williams.


 

PD: Aprovechar la disponibilidad de personas como José Manuel Suárez puede darnos la oportunidad de ver lo que nos gusta desde otra perspectiva. En este caso él como docente y yo como estudiante, vagamos por los caminos de la literatura y que coincidimos en el punto de lector junto a muchas personas más. Por mi parte les recomiendo que sea cual sea su gusto artístico, aprovechen este tipo de espacios para acercarse a las personas que asisten a estos eventos para compartir un poco de su tiempo y conocimiento.

 

Quiero ser públicamente privado

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Esta foto la tomé en una de las playas que quedan cerca de la ciudad donde vivo. Me llamó mucho la atención la dimensión que obtiene la pluma ante la majetuosidad del mar.

Luego de tres tazas de yogurt con granola, trabajos inconclusos, lecturas pendientes y con la incertidumbre de ver si me levanto mañana para acompañar a mis roommates mañana al mandado; escribo esto con eso y muchas otras cosas más que revolotean en mi cabeza. Porque luego de haber hecho algunos cambios grandes en el blog; decido dejar este espacio como algo públicamente privado. Pienso en usar este espacio como diario, espacio de notas sobre mis lecturas y reflexiones.

En un principio sí consideré compartir todo lo que escribía aquí con mis amigos y familiares. Algunos me leían y debo admitir que es una sensación muy agradable saber que alguien más lee lo que escribes. Por eso es que probablemente decidí escribir desde un punto en el que mi YO quede descubierto y decir todo lo que no podría decirle o que resulta más difícil de decirle a ellos, los de afuera.

Ahora que escribo esto, me doy cuenta lo relajante que me resulta escribir. Probablemente ahora que llevo cinco meses sin Facebook y algunos días sin Twitter, los cuales eran las redes sociales que tenía vinculado el blog hace que de alguna manera tonta, sienta que puedo escribir con «mayor libertad». Probablemente lo que más pienso es cómo me irá en el intento de plasmar las discuciones morales que atravieso constatemente yde ver si puedo lograr ver las cosas de una forma más clara.

Sin más que decir creo que aquí termino.

Atentamente,

OM.

Entrevista a Gabriel Ledón, ganador del Premio nacional de poesía Alonso Vidal 2015

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El presidente municipal de Hermosillo, Manuel Ignacio Maloro Acosta, acompañado por su epsosa y presidenta de DIF Hermosillo, Martha Antúnez de Acosta y Margarita Torres Ibarra, directora del Instituto municipal de cultura y arte (IMCA), haciendo entrega del Premio nacional de poesía Alonso Vidal 2015 al autor Gabriel Ledón. Fuente/Foto: Central Informativa.

Era un día en el que luego de haber leído varios tuits; me topé con uno en el que salía el ganador del premio nacional de poesía Alonso Vidal 2015. No conocía nada sobre él y es así como decidí buscarlo en Twitter para felicitarlo. Pensé en la probabilidad de una entrevista; así que le mandé un mensaje directo preguntándole si podía contestar algunas preguntas que le escribiría; a lo que Gabriel Ledón dijo que sí. Realmente no tenía idea sobre qué preguntas serían las adecuadas pero intenté que fueran una especia de oscilación entre su vida personal y su vida creativa. A continuación les dejo la entrevista al autor tijuanense.

  1. En términos así generales, sólo para conocernos mejor, escribe un poco de ti ¿cuántos años tienes? ¿dónde radicas? ¿en qué trabajas o qué proyectos te encuentras planeando actualmente? Algo así como un currículum exprés.

Soy Gabriel Ledón, mi trabajo conjuga la danza contemporanea, las artes plásticas y la literatura.  Tengo 30 años  y vivo  en  ciudad Triste Tijuana, de acá soy.  Desde hace un par de años dirijo la compañía de danza contemporánea Cuarto Fractal, es una plataforma que me permite accionar desde el cuerpo diversas manifestaciones artísticas. Por la tarde-noche, escribo en mi casa.  Actualmente trabajo en una novela cuyo título todavía no lo sé, pero tiene que ver con pulpos y sistemas de producción masiva.

A manera exprés obtuve

En 2013 el  Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras /Border of Words, por la novela Cuando todo el mar (Fondo editorial Tierra Adentro)

En 2015 el Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano por la novela Óleo sobre el tiempo (Ediciones Arlequín)
En 2015 Mención honorifica en el concurso de cuanto corto Agustín Monsreal

Y en 2016 el Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal, por el poemario El dron de Nonaka

Premio estatal de la juventud 2013 y he sido beneficiario del PECDA en las emisiones 2009 y 2012, y otros mas que tienen que ver con danza y artes plásticas.

https://www.instagram.com/p/BD1GLc_G9Vu/?taken-by=ledonart

 

  1. Estudiaste la licenciatura en danza escénica en el Instituto universitario de bellas artes de la Universidad de Colima ¿cómo es tu excursión o primer acercamiento a la literatura?

Mi primer contacto con las letras fue a través de mi abuelo, él era  amante de los libros y tenía una enorme biblioteca,  el problema era que sólo lo visitábamos en verano y todavía recuerdo la ansiedad por llegar a su casa en Nayarit. No era un abuelo cálido ni complaciente, supongo que profesaba su amor a través de la lectura.

Un momento importante en mi vida fue cuando decidí estudiar danza y no otra cosa, puesto que, según mi reloj biológico, si no estudiaba danza, no podría hacerlo después. El aprendizaje de la danza en términos de desarrollo y maduración corporal, es una carrera contra el tiempo  y yo dije, bueno, ahora bailo, después escribo.

  1. ¿Cómo fue que de novelas premiadas pasas a hacer poesía?

Soy  enemigo de las limitantes formas establecidas, tampoco me llevo bien con las  etiquetas. Apuesto a  los procesos creativos que parten  de la necesidad y de la intuición para hacer preguntas dentro de las preguntas, y tomar el camino recorrido como una respuesta, si es que la hay, si es que existe.

También hay filtros. Por general me pregunto ¿Qué quieres hacer y de qué forma quieres llevarlo a cabo? Y entonces los caminos se van abriendo o se nublan y entonces sí, me pongo a llorar.

 

  1. ¿Tienes algún poema favorito, así que te guste mucho?

Siempre he tenido problemas con este tipo de preguntas, canciones, libros, películas, etcétera.  Soy pésimo recomendando cosas. Me gusta que la gente haga sus propios descubrimientos, y me gusta hacer los propios.

Pienso en la posibilidad de expectativa, es decir, aunque suene cursi, mis cosas favoritas son las que todavía no he experimentado.

  1. ¿Has tenido proyectos en las que hayas utilizado algún texto literario para armar o inspirarte para la realización de una pieza escénica? Platícame de ello.

La compañía de danza Cuarto Fractal surge de la necesidad de manifestar una estética donde  el   lenguaje corporal se acciona  a partir  de la conjunción, experimentación,  precisamente de textos, imágenes, voz,  en la palabra, medios audiovisuales, etcétera.

La mayor parte del repertorio es una constante exploración que va por los caminos de la interdisciplina, que tampoco es algo nuevo, pero es nuestro hit.  Por otra parte para materializar una idea son necesarios ciertos recursos, a veces intelectuales, a veces materiales o financieros, en ese sentido trato de valorar lo que tengo y lo que puedo hacer a partir de ello.

  1. ¿Qué representa Tijuana para ti en el área creativa?

Tijuana es una ciudad que, partiendo de su estructura multicultural, te permite visualizar un amplio margen de campos de acción. Una conjunción de conceptos que se mezcla ante tus ojos y te permite tomar un poco de esto y un poco de aquello.

  1. Felicidades de nuevo por tu Premio Nacional de Poesía Alfonso Vidal 2015. En tu poemario usaste el seudónimo “Liebre ártica”, ¿existe alguna anécdota o motivo en especial referente al uso particular de ese seudónimo?

Muchas gracias, sí, si existe una anécdota.  Es uno de los recuerdos valiosos que conservo de mi padre.  El automóvil con el que viajábamos de Tijuana a Nayarit se descompuso en pleno desierto, en Sonora. Era tarde y mi padre no tuvo más remedio que caminar hasta la próxima población, mi mamá y mis hermanas nos quedamos en el auto. Yo tenía mucho miedo porque conocía ya la oscuridad y el frío que pronto nos envolvería. Cuando se lo comenté, mi padre me dijo, “No tengas miedo, sé una liebre ártica”. Me lo dijo en relación a un documental de Nat Geo  de  liebres árticas, que sobreviven al peligroso frío (no hibernan) gracias a sus diversas adaptaciones fisiológicas y de comportamiento. Aquella noche me convertí en una, una muy blanca que nunca tembló.

  1. Tu poemario ganador “El dron de Nonaka”, me decías será publicado entre octubre o noviembre, en rasgo generales y sin spoilers ¿con qué nos encontraremos en ese poemario?

Creo que verá la luz el próximo año. Lo que nos podremos encontrar  es una serie de retazos intimistas, de exploración formal, cuya poética  propone, a manera de álbum fotográfico, explorar la relación entre la tecnología y la identidad. El contraste entre las primeras fotografías de Kingo Nonaka, en una Tijuana de 1924, las radiografías de las rodillas de mi papá, y las fotografías en full 4K de un dron que vuela sobre la frontera, son el pretexto para  articular el poemario.

  1. ¿Cómo sabe Gabriel Ledón que es hora de escribir poesía? ¿Tienes algún ritual o proceso creativo?

En este momento estoy esperando mi lonche de comida china. He pedido pollo con piña y arroz con camarón. La señorita que cobra en caja tiene los ojos rasgados, al fondo en la cocina, un mexicano cocina, los meseros también son mexicanos,  pero es comida china. No he viajado a china y no puedo comprobar su sabor. A través de la ventana de derecha a izquierda se puede leer Chinese Fud. De tijuana, pero chinese.

De existir un ritual o proceso creativo, te podría decir que  podría ser muy similar a comprar  comida china. Todo ese cúmulo de incertidumbre literaria se lleva muy bien con la gastronomía oriental.

  1. Miré que en tu cuenta de Instagram tienes pinturas y dibujos de gatos ¿cómo o por qué llegaste a ejercer esa actividad?

Las artes plásticas te permiten diversos tratamientos de expresión a partir de un canal visual, sensorial. Para mí ha sido muy importante complementar mi actividad artística con  estudios teórico prácticos de pintura y dibujo. Me ha permitido acercarme a  una idea desde diferentes ángulos, es  una constante generación de posibilidades. Abres nuevos filtros en la comunicación, exploras sensibilidades.  Fíjate, a veces cuando no puedo terminar un cuento, o cuando lo escribo pero no me gusta del todo, termino haciendo una pintura, un boceto y viceversa.

https://www.instagram.com/p/qcJX9FG9Yl/?taken-by=ledonart

  1. ¿Tienes gatos? ¿Cómo se llaman?

Tengo un gato o él me tiene a mí. Su nombre es King Mishu.

  1. Ahora, pasando a otro tema. Según la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015 los mexicanos leen en promedio 5.3 libros al año. Eso es un promedio un poco más alto que en encuestas anteriores ¿qué opinas al respecto?

    Que el costo de 5.3 libros supera también un montón de salarios mínimos.

 

14. Si te digo: ¡Piensa en un escritor mexicano! ¿Quién es el primer personaje que se te viene a la mente?

Juan José Arreola, un poco por trampa, porque ayer adquirí una edición de narrativa completa y no he podido clavarle el ojo. Es un pendiente ¿sabes?

Ahora, ¡Un poema romántico! 

Cualquiera de romancero gitano, de Lorca.  Menos preciosa y el aire, ese está en otra orbita.

  1. ¡Uno para llorar!

Ese me queda difícil.

  1. Ya para terminar ¿tienes algún blog, página web o redes sociales en donde podamos seguir tu actividad artística?

Tengo facebook  es Gabriel Ledon.


Agradezco de nuevo a Gabriel por tomarse un poco de su tiempo en responder estas preguntas. Sólo para complementar la respuesta de la última pregunta; también está Twitter.

https://twitter.com/gabriel_ledon/status/700112212485013504

 

Reflexiones de corta uñas | Blog personal

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Me comía las uñas, ahora solo me las muerdo. Es un hábito horrible, empiezo a modermelas cuando estoy ansioso, nervioso, feliz, triste, animado, tenso o por nada, realmente no ocupo un motivo. Desde que tengo uso de razón me muerdo las uñas. Es desesperante porque a pesar de que sé lo desagradable que puede resultar, sigo con el hábito. A veces, mientras veo una películas en el cine, cuando estoy en clase o viendo una obra de teatro; luego de morderme la uña, la escupo. A pesar que me molesta hacerlo, a veces me da risa la manera en la que mi uña cae en la persona de enfrente ¡y lo sé! es asqueroso ¡pero me da risa! es un hábito culposo, pero en mi defensa digo que no lo hago a propósito, en realidad no busco tirarle mi uña a nadie.

¿Pero, por qué escribo al respecto? Porque me di cuenta de algo el día de ayer, ¡mis uñas están largas! es extraño verlas largas, pero lo curioso es que no siento esa ansiedad típica de querer mordermelas. Ahora, solo las veo, están chuecas debido a la última ocasión en las que me las haya mordido, que no recuerdo cuándo fue. Tienen mugre en las orillas y creo que ese es el motivo por el que no me las que mordido. Siento que esta es una oportunidad más para abandonar este hábito, así como abandoné las sabritas y sodas.

Ahora me iré a buscar el corta uñas, para aprender a cortarme las uñas de las manos.