¡Que vergüenza que te lean!

Querido *,

Hoy en el Olimpo 15.9 nos reunimos yo y algunos compañeros de una revista literaria perteneciente al departamento de letras. Te escribo para que seas testigo de la vergüenza y angustia que sentí, como todo un escritor novato.

Llegue casi al medio día a la escuela, estuve dando vueltas por el Olimpo hasta que me encontré con el compañero que, podría decirse, coordina la revista y gracias a él pude dar con el lugar donde estaban los demás. Habíamos quedado en reunirnos para escoger los textos que pasarían a ser publicados en la XX edición de la revista, había cuentos, ensayos, poemas, poemas y más poemas por revisar. Pero el problema era que dentro de la pila de hojas había un trabajo mío que realmente ya no quería que estuviera ahí ¿Por qué?

Aproximadamente 10 días antes

Tengo ideas muy vagas acerca de la poesía, es un género que no he explorado mucho, pero que me agrada. Admito que he intentado escribir poesía, aquí mismo en el blog le dedico un espacio, pero me suele ser un poco difícil compartir mis escritos, porque en cierta forma considero que el acto de escribir puede llegar a delatar a las personas.
Pero ni mi propia ideología me detuvo en mandar uno de mis poemas a la revista, en ese momento pensé «Eh, pues… hmmm, no está tan mal, creo», entonces, antes de considerar lo contrario, di clic en Enviar y mi mensaje había despegado al correo que recibía los textos para la revista, pensé «Listo», todo parecía estar bien.

Tiempo después hubo un evento en la escuela donde conocí con más profundidad a la poesía, al arte poético, a la acción de pulir la palabra, moldearla, conocí su musicalidad, aprecié el arte de colocar cada palabra en su lugar para dar como resultado un poema capaz de abatir al lector. Fue durante esa reflexión en donde menosprecie mi creación enviada, me di cuenta que un poema es más que el primer instinto de escribir. Llegue a la conclusión de que tal vez se trata de reflexión, delicadeza, angustia, reproche, sentimiento filtrado, algo más que reacción instintiva.


Hoy

Yo no me había tomado tiempo en escribir lo que había enviado, empecé a asegurar de que mi poema no estaba a la altura como para ser publicado, de que tal vez podría ser mejor (estaba paranoico).

Cuando llegamos al cubículo donde estaba el resto del equipo, el coordinador sacó de su maletín muchas hojas blancas.

-¿Imprimiste todo?- preguntó una de las muchachas.
-Sí
-¡¿Todo los correos recibidos?!
-Todos.

Recordé mi poema y me dio ansiedad. Mi texto estaba en esa pila de hojas, quería encontrarlo… necesitaba recuperar mi «poema», ¿pero cómo?

Quise persuadirme diciéndome que todos necesitan recibir críticas, dije «Ni modo, que lo lean», pero sabía que en el fondo no quería que lo hicieran. Tomé unas hojas, no había probabilidad de tomar el mío. Empecé a leer los primeros poemas, todos con ideas muy buenas, pero la idea de que mi poema estaba por ahí no me dejaba en paz y por un momento volteé a ver a mis compañeros. Me preguntaba quién podría ser el que leyera el mío y diga algo como «No manches güey, checa esto», no exactamente en el tono de admiración sobre genialidad. Miré las hojas que tenía, empecé a hojear cada uno en busca de una posibilidad… luego observé la familiaridad de palabras, ahí estaba ¡había encontrado mi texto! Rápidamente lo separé de los demás, nadie iba a leerlo.
Mi problema no terminaba ahí, ¿cómo lo tomo sin que se den cuenta? ¿cómo lo guardo sin levantar sospecha?

Saqué un carpeta de mi mochila, la coloque debajo de todos los textos para poder «detener los trabajos», luego, cuando nadie volteaba, cuando todos estaban concentrados en alguna de las lecturas ¡zas! meto mi poema a la carpeta, ufff. Como sea ya dentro de la carpeta ya queda fuera del juego. Así fue.

Sentí un tipo de remordimiento pero lo considere necesario, no creo estar listo, además, el escrito era muy cursi.
Gracias al conjunto de experiencias ahora veo a la poesía con más seriedad, supongo que la magia misma pueda que se esconda en el moldeado del escrito.

Es curioso como suelo animar a las personas a que manden sus textos, siendo que yo a la hora de la hora me hecho para atrás. Ahora mi meta será leer más poesía y crear poseía con más seriedad (ojo, seriedad no es sinónimo de aburrido).


Algún día tendré que hacer público lo que escriba y puede resultar contradictorio ya que ahora mismo estoy escribiendo, pero esto es distinto ¿no? bueno tal vez no lo sea, entonces pueda que ya esté dando un paso hacia adelante.

Creo que la poesía necesita su propio poema.

Atentamente,

Firma

Estudiante de Letras.

Concurso Literario: Instrucciones para la Vida Diaria (México)

En mi entrada pasada (Se busca: ¡Inspiración Inmediata!) mencioné que iba estar publicando y compartiendo Convocatorias a Concursos Literarios, sea lo que sea el fin, el premio o la características del texto, ya que como dije, me hace falta mucha práctica de escritura y siento que éstos concursos pueden ser retos en los que podría descubrir muchas, muchas cosas referente a mi forma de escribir.

Ésta convocatoria corre por cuenta de la tienda de libros en línea «Péndulo«, que consiste en escribir en máximo 1000 caracteres, instrucciones para realizar cualquier acción de la vida cotidiana. Pero para que lo vean ustedes con sus propios ojos, aquí les dejo un par de imágenes de la convocatoria.

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Para la convocatoria he pensado en acciones como tomar una foto con un smartphone, cepillarte los dientes, caminar por la calle y cosas así. Aun no tengo ideado de qué lo voy a escribir pero pienso subir el texto que envíe de mi participación.
Ojalá se anime también a participar.


Recuerden

  • La convocatoria se cierra el 2 de agosto
  • Son máximo 1000 caracteres
  • Debes tener correo electrónico y cuenta de Facebook
  • La convocatoria es para cualquier persona dentro de la República Mexicana

Sé que esto es algo tarde de proponer, ya que el 2 de agosto está a la vuelta de la esquina, pero ¿qué más da? igual y habrá más convocatorias, de eso no cabe duda.

Nos leemos 🙂

Entrada 7 del "Reto de Escritura 1 pieza=1 entrada"

Reseña: «La Tregua» por Mario Benedetti

La Tregua por Mario Benedetti

Autor: Benedetti, Mario
Título: La Tregua
Título original: La Tregua
Fecha de publicación: 1960
País: Uruguay
Editorial: Alfaguara
Formato: Digital
No. Páginas: 138 páginas
Género: Novela

Sinopsis

Relata un breve periodo de la vida de un empleado viudo, próximo a la jubilación, cuya existencia se divide entre la oficina, la casa, el café y una precaria vida familiar dominada por una difícil relación con unos hijos ya adultos. Una inesperada relación amorosa, que parece ofrecer al protagonista un horizonte de liberación y felicidad personal, se abrirá como una tregua en su lucha cotidiana contra el tedio, la soledad y el paso del tiempo.

Lo que pienso…

Bueno, lo que me salga del corazón, con una pizca de cerebro a ver qué tal. OK, antes de empezar quisiera escribir que yo de Benedetti soy un completo novato, he leído uno que otro poema y leí un libro de el llamado Vivir Adrede, bueno, pensándolo bien tal vez no sea tan «novato».

La historia es narrada por un señor de 49 años, Martín Santomé, que está por jubilarse. El señor Santomé empezará escribir en su diario, donde por medio de éste se identificará su cotidianidad, al parecer sin sorpresa aparente. Por medio del diario conoceremos a un Martín Santomé quien se ve interrogado por el tiempo ¿qué hacer? ¿qué sigue? Es ahí donde conoceremos su reflexión sobre la vida, los recuerdos de su pasado, su tedioso presente y su angustiante futuro.

Santomé escribirá acerca de sus hijos, Blanca, Esteban y Jaime, cada interacción entre ellos hará notoria un posible rencor por parte de sus hijos hacia él por no haberles brindado más afecto. Ésta carencia de apreciación hace que las demostraciones de amor entre los hijos y el padre, sean más sorprendentes y disfrutables.


La vida de éste hombre gira entorno su trabajo, sus memorias y su tensa comunicación con su hijo mayor. Dirán «puaj, que aburrido», tal vez, pero les digo que la belleza del libro en cierta forma radica en lo cotidiano. Además si algo estoy aprendiendo de Benedetti, es que con palabras sencillas puede llegar a ser profundo.

Bueno, un día llegan tres nuevos empleados de quien estará a cargo el señor Santomé dándoles una introducción a sus áreas de trabajo y explicarles qué harán. Entre los tres aparecerá Laura Avellaneda, un chica promedio tal vez, bonita, pero de una belleza usual. Poco a poco Santomé se verá atraído por esta mujer, quien cabe destacar, es casi 25 años menor que él. Lo genial es ver como nosotros, o sea el mismo lector, se va enamorando de Avellaneda también, de su personalidad apacible, de su juventud y de sus deseos.

La narrativa es tan buena, que te sumerge en el personaje, yo de hecho me sentí Martín Santomé, me enamore de Avellaneda, tenía tres hijos y extrañaba a mi esposa quien había muerto al dar a luz a mi último hijo Jaime. Llegue a sentirme muy identificado con Santomé, en sus ideologías en relación al amor, su historia en lo personal a mí me dejó una lección.

Yo, no sé si los demás lo sepan, pero por lo menos yo tuve que buscar la definición de Tregua, así que se los dejo por acá:

Tregua es un concepto que hace referencia al cese de hostilidades por un tiempo determinado entre dos o más adversarios. La tregua no supone el final de la guerra o del conflicto, sino una suspensión momentánea.

No es muy importante conocer la definición pero sí podría ayudar en captar mejor el mensaje.

Entonces por medio de esas páginas Santomé compartirá los recuerdos de su esposa, su confusión ante la llegada de alguien más a su vida luego de muchos años de soledad. La presión de parte de sus hijos. El ambiente laboral. Sus ideas, sus anhelos… bueno, cada parte, cada personaje tiene algo que decir y Martín Sontomé una muy buena reflexión al respecto.

En Resumen

La Tregua es de esos libros que me recuerdan el por qué me gusta leer. Debo decir que a veces me resultó pesado la cotidianidad, pero pensé, pero si a veces lo cotidiano es pesado, pero Benedetti logra plasmarla como algo no tan malo. Además las relaciones que se crean son un tipo de amor diferente, porque ¿en dónde pones a alguien que amas con locura cuando ya amaste a alguien con la misma intensidad? Tal vez no la misma, tal vez más, tal vez menos, pero se amaba. Benedetti como mencioné te transporta a la mente de éste señor y por medio de él conocemos el amor de otra manera que tal vez se le atribuya solamente a la gente mayor, pero que yo noté que no debía ser así, que en realidad tal vez no hay edad para el amor que Benedetti describe. Cuando terminé el libro me sentí raro, me sentía mal por abandonar al señor Santomé ¡y ojo! ésta clase de apegos no me pasa muy seguido. Pero bueno, para eso existen las re-lecturas, en caso que quiera revivir ésta maravillosa historia.

Puntuación

Cinco de cinco estrellas es obvio. Me voy con una idea mucho mejor de Benedetti, con ganas de seguir leyéndolo y conocer más de sus obras. De igual manera te invito a que leas La Tregua.

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Citas

«Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir a la suya».- Santomé

«tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre».- Santomé

«De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha».- Santomé

«Ojalá te sientas a la vez protector y protegido, que es una de las más agradable sensaciones que puede permitirse el ser humano».- Santomé

«A mí me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservado el máximo sólo para las grandes ocasiones».- Santomé

Remate

Para ya terminar, les quiero compartir la película de La Tregua. La película es Argentina y se estrenó en el año de 1974.
Fue la primera película argentina y sudamericana en conseguir una nominación al Óscar a mejor película. Yo aun no le he visto, pero la voy a ver. Disfruten.

12 razones para salir con una chica que lee

Originalmente publicado en EL HUFFINGTON POST por 

El cineasta John Waters dijo una vez, «Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te acuestes con esa persona».

Alguna cuenta de Instagram ya ha demostrado que no hay nada más sexy que un hombre leyendo un libro pero, ¿qué hay de las mujeres? Aquí hay doce buenas razones para salir con una chica que lee:

1. Sabes que no le importa pasar tiempo a solas. Las personas que leen se entretienen por su cuenta durante horas. Sí, puede que ignore durante un par de días si se engancha a una buena novela, pero lo bueno es que alguien que sabe pasar horas sola no se disgustará cuando te toque trabajar hasta tarde.

2. Es empática. Algunos estudios han demostrado que los lectores de ficción son especialmente más empáticos. Tiene todo el sentido del mundo, ya que saben ponerse en la piel de cualquier personaje. Al leer, constantemente se está intentando entender por qué actúa de determinada manera cada personaje.

3. Tiene pensamiento crítico. Es alguien con quien puedes hablar cuando tengas que tomar una decisión difícil, porque te dará su visión desde todos los ángulos. Los lectores tienen habilidades analíticas más fuertes, por lo que están mejor preparados para evaluar una situación y encontrar la mejor solución.

4. Tiene sentido de la perspectiva. Sabe que su horrible trayecto hasta el trabajo no es nada comparado con la sociedad totalitaria y las historias de niños robados que se describe en El cuento de la criada (Margaret Atwood).

5. Es fácil hacerla feliz. Ir con ella a una librería o pararse para rebuscar en un puesto de libros de segunda mano es un paraíso para ella. Todo lo que un lector necesita para vivir una aventura es un lugar para sentarse y una buena historia.

6. Te enseñará cosas. Los amantes de los libros acumulan gran cantidad de datos en su cabeza y normalmente son capaces de explicarse de manera clara y concisa. ¡Nadie mejor para tener en tu equipo del Trivial!

7. Es curiosa. Alguien con sed de sacarle jugo a la vida —más historias, más información, más experiencias— tiene un toque interesante.

8. Probablemente sepa escuchar bien. Si puede pasar horas y horas leyendo las historias de otras personas, estará seguramente igual de interesada o más en lo que tengas que decir.

9. Es fácil de regalar.

10. Tiene gran memoria para los detalles. ¿Tu bebida favorita? ¿El cumpleaños de tu madre? Leer mejora la memoria y, seamos sinceros, es útil estar con alguien que recordará cosas como comprar papel higiénico de camino a casa.

11. Está involucrada con el mundo. Eso no significa que sea con el universo ficticio en el que esté inmersa en ese momento. Los lectores suelen ir más a votar, asisten a más eventos culturales y están más comprometidos con la comunidad.

12. ¿Y sabes qué es lo mejor? Probablemente te animará a que cojas un libro para que tú también puedas disfrutar de todos los beneficios que tiene la lectura. Además, estar leyendo los dos en la cama es mucho mejor que estar jugando al Candy Crush.


Éste artículo me ha parecido muy interesante y divertido, el hecho de que lo haya escrito una mujer me parece que no podría haber un mejor argumento, pero me pregunto cuál es será la opinión de alguien que realmente esté saliendo con una chica que lee.- Oscar M.

¿Cómo puedo llegar a ser escritor, abuelo?

El siguiente fragmento, fue extraído de la novela «Los Ojos de Mi Princesa» por Carlos Cuauhtémoc Sánchez, con la única finalidad de difundir lo que yo consideré adecuado para cualquier persona que deseé ser escritor(a), con ningún fin de lucro. La conversación es entablada entre José Carlos y su abuelo. José Carlos anhela con algún día ser escritor y pide consejo a su abuelo, quien es o fue durante su época, un escritor. La conversación empieza así:

-¿Cómo puedo llegar a ser escritor, abuelo?

-¿Perdón?

-Hoy tuve problemas con alguien…

El anciano frunció la cara.

-¿Y?

-No pude discutir. En persona me cuesta mucho trabajo expresarme, pero a veces escribiendo, las palabras me salen con facilidad. Quisiera aprender a escribir de manera profesional, como tú.

-Ajá…-el abuelo tosió y se estiró para tomar un poco de agua. Luego comenzó a explicar con su voz ronca-. Sinclair Lewis dio un discurso a un enorme grupo de universitarios que deseaban ser escritores. Se paró frente al auditorio repleto y preguntó «¿quién de ustedes desea de verdad ser escritor?» Todos levantaron la mano. «Entonces Sigue leyendo ¿Cómo puedo llegar a ser escritor, abuelo?

¡Es que no sabes escribir!

Lo que están por leer es algo que estaba rondando en mi cabeza desde hace unos días, para ser más específicos, tenía ganas de escribirlo casi a la vez que escribí la entrada 7 Pasos Para una Discusión Efectiva porque, en sí, la situación se había dado ese mismo día, en las mismas circunstancias y con la misma persona de la que escribo en esa entrada.

Exactamente ¿qué sucedió? Pues resulta que
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Reto de Lectura. Yo Soy Lector 2015

Una de las cosas que hice en cuanto entró el año fue establecer mi meta de lectura en Goodreads, la cual constaba de aventarme cincuenta libros antes de finalizar el año. La verdad no sé que pensar al respecto, mi meta del 2014 fue igual y me quedé a medias, literal, fueron sólo 25, casi 26… ¡mentira! acabo de entrar a la página de Goodreads, y me apareció esto:  Sigue leyendo Reto de Lectura. Yo Soy Lector 2015