III Concurso literario de autores indie

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REQUISITOS DE PARTICIPACIÓN

El Concurso está abierto a individuos mayores de 18 años de edad o que hayan alcanzado la mayoría de edad en su jurisdicción de residencia en el momento de la inscripción. El Concurso y estas Reglas Oficiales son nulas en Québec y cuando lo prohíba la ley, y están sujetas a las leyes aplicables. Los participantes no podrán tener la nacionalidad de ninguno de los siguientes países, ni disponer de residencia legal permanente en ninguno de ellos: Cuba, Irán, Corea del Norte, Sudán, Sudán del Sur, Siria o la Región de Crimea. Los participantes no pueden ser miembros de ningún gremio, sindicato u otra organización que les prohíba participar en este Concurso y que pudiera restringir, establecer obligación de pago o de otro modo tener derecho a oponerse a la participación de ese participante en este Concurso. El Concurso no está abierto a empleados ni contratistas independientes, ni a familiares directos (cónyuges, padres, abuelos, hermanos, hijos y nietos) ni personas que vivan en la misma residencia que los empleados o contratistas independientes del Patrocinador, Unidad Editorial Información General, S.L.U., cualquier entidad involucrada en cualquier aspecto del Concurso (incluyendo la financiación o administración), y cada una de sus respectivas empresas matrices, subsidiarias, asesores o agencias de publicidad/promoción.

CÓMO INGRESAR.

El plazo de inscripción en el Concurso comenzará a las 12 horas (hora del Pacífico oeste) el 1 de julio de 2016, y finalizará a las 24 horas (hora del Pacífico oeste) el 31 de agosto de 2016 (el “Plazo de Inscripción”). Para participar, deberá dirigirse a la página de acceso a la plataforma KDP (https://kdp.amazon.com) durante el Plazo de Inscripción (podrá seleccionar el idioma en la esquina superior derecha de la página) y seguir las instrucciones para subir y publicar en Kindle Direct Publishing (“KDP”) un libro original e inédito en idioma español cuya autoría corresponda únicamente al participante (el “Libro” o la “Inscripción”), y deberá incluir “concursoindie2016” en el campo de palabras clave (paso incluido en el proceso de publicación de su libro en KDP). Tras subir su libro a la plataforma de KDP, podrá demorar hasta 4 días en aparecer publicado en la página del Concurso http://www.amazon.com/concursoindie . La participación en el Concurso exigirá asimismo que usted sea titular de una cuenta Amazon y de una cuenta KDP (la cual comparte sus credenciales de usuario de Amazon), y que haya aceptado las Condiciones de Servicio de KDP disponibles en http://amzn.to/1MzRb84.

PREMIOS

Los Finalistas recibirán un Kindle Paperwhite con Ofertas Especiales, Wi-Fi + 3G gratuito (precio de venta aproximado $209,00 USD).

El Ganador recibirá el paquete de Primer Premio, que tiene un precio de venta aproximado (ARV, approximate retail value) de $5.209,00 USD, e incluye el premio mencionado anteriormente, más:

    1. Un acuerdo de publicación que, entre otras cosas, le otorga a Amazon Publishing los derechos exclusivos a nivel mundial de publicación del Libro en todos los formatos e idiomas, incluyendo los derechos de:
      a. traducción del Libro al inglés, y
      b. publicación del libro en español; y
    2. un premio en efectivo de $5.000,00 USD que será depositado directamente o mediante transferencia electrónica a la cuenta del Ganador.

PARA MÁS INFORMACIÓN DE LAS BASES CLIC AQUÍ

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Libro de Jorge Magano: La mirada de piedra

Libro de Myriam Millán: La hija del dragón

 

¿Por qué no se pueden censurar libros en México?

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De izquierda a derecha: Eduardo Parra, Vicente Alfonso e Imanol Caneyada. Charla sobre literatura norteña y la novela negra.

El día de hoy en Casa Madrid en el marco del Festival Internacional del Pitic 2016, asistí a la charla que hubo con los escritores Eduardo Parra, Vicente Alfonso e Imanol Caneyada en donde se tocaron temas acerca la novela negra, la literatura norteña, el oficio del escritor, el lector y otros temas que fueron surgiendo conforme la charla se desenvolvió. Mucho se dijo sobre la novela negra como el hecho de que no necesariamente debe haber un asesinato o algún otro crimen para que la novela sea considerada como novela negra, sino que la ambientación y los recursos utilizados en la narración, importan mucho (Caneyada). Se mencionó la actividad de los escritores que impulsan este género que a penas hace poco se va reconociendo como un género literario.

La novela negra nace junto con la nota roja

Sabiendo que la novela negra narra historias variadas como el crimen organizado, secuestros, asesinatos, violaciones, asaltos, etcétera; hubo quien pregunto si este género es propenso a la censura a lo que el escritor Eduardo Antonio Parra contestó: «En México nunca van a censurar un libro porque los mexicanos no leen». Le puse el título a la entrada relacionado con lo que se dijo sobre este comentario porque es un comentario poco alentador, pero en términos generales, muy realista.
Luego que dijeran que la novela es lo más leído en México, seguido del cuento, que son muy pocos, y de la poesía; que son aun menos; se dijo cómo en México los géneros más populares son la superación personal, la novela histórica y recientemente: la novela negra. Me interesaron muchos esos comentarios, así como aquellos en donde mencionaron que en la novela negra no se trata de catalogarla según el acto que se cometa en la novela, sino como se abarca. Mencionaron que la violencia es tanta en el país, que sale sola a través de la literatura por medio de los escritores, ante la urgencia de justicia y en querer retratar el panorama actual. Cabe admitir la realidad de un país que ha diferencia de las novelas de detectives de Estados Unidos y Reino Unido donde los policías resuelven el caso, aquí no existe la confianza en la autoridad; ese es otro comentario digno de reflexión.

Otras notas:

  • El sismo de 1985 fue un factor de descentralización poblacional en el país.
  • El norte está siendo representado por autores muy buenos de la novela negra.
  • Cada autor debe escribir de un tema que le interese. Si hay un tema de violencia en el país, del que no se ha escrito, es porque a nadie la ha interesado
  • La novela negra está ganando popularidad
  • Los mexicanos tienen una fascinación por lo real y lo ficticio, y de cómo convergen; es por eso que la novela histórica tiene éxito.

Yo he leído muy poco de novela negra, pero esta charla hizo que surgiera un repentino interés por explorar ese género. La charla fue muy enriquecedora. A continuación dejo alguno de los títulos de novelas que se mencionaron en la charla.

  • «Un asesino solitario» de Élmer Mendoza
  • «Luna de escarlata» de Rolo Diez
  • «Los niños de colores» de Eugenio Aguirre

Y aquí les comparto las cuentas de Twitter de dos de los invitados.

Gracias por leer.

 

Reseñas para qué, maldita sea | Tierra Adentro

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por Eduardo Huchín Sosa

Pueden parecer banales

mis instintos naturales.

G. Grignani

Es fácil imaginar un mundo sin literatura pero no un mundo sin reseñas. Para decirlo de otro modo: en las próximas horas es posible que escribas, leas o recibas un correo electrónico donde algún conocido te pregunte si puedes escribir una reseña. Mientras lees tus propios libros, ¿ese globo de pensamiento que sale de tu cabeza no tiene con frecuencia forma de reseña? Están presentes en los sueños de gloria de los escritores y en las pesadillas que se prolongan en años y años de rencor. Han sabido mudarse de los suplementos culturales a internet y del cintillo de un libro a su contraportada. Como la novela y ciertos asesinos del cineslasher, las hemos visto reaparecer cuando todos las dábamos por muertas.

¿Por qué, entonces, estamos tan seguros de que son malas, inútiles, perversas? De un tiempo a la fecha, he renunciado a usar el término “crítica literaria” para cualquier cosa que signifique atender las novedades editoriales. Ahora hablo de “comentario de libros”, “disertación breve con una ficha bibliográfica en algún lado” o “resumen que me librará del tortuoso trámite de leer un ejemplar para tener una opinión al respecto”. Si bien, en otro tiempo, esos textos necesarios, sí, pero menores habían sido tratados de “crítica”, investigaciones recientes, y un tropel de críticos auténticos, han aclarado el malentendido. La crítica y la reseña —incluso cuando comparten cierto tufo de pedantería— son dos cosas distintas.

Para no confundirla con géneros más interesantes, como el ensayo corto o el artículo de opinión de tema literario, es preciso saber de qué hablamos cuando hablamos de una reseña. A mi entender, toda reseña literaria está obligada a cumplir estos cuatro requisitos:

1. Debe mencionar con demasiada insistencia un libro y un autor. Yo diría que desmesuradamente. Nada ilustra mejor esta desmesura como el uso de la expresión “nuestro autor”, que delata cuando alguien ya se excedió del número de alusiones permitidas.

2. Debe decirte si un libro es bueno o malo. No con descaro, por supuesto, ni con esos adjetivos, pero siempre debe hacerlo. En ocasiones, una reseña te lleva casi de la mano a la librería y en otras, sin que estés muy consciente de cómo lo logra, te produce compasión por un escritor que no conoces en persona. Por fortuna esos dos sentimientos nunca se presentan de manera simultánea.

3. Debe hablar de libros que por lo general pueden encontrarse en el espacio más iluminado de las librerías. Es decir, no habla de manuscritos perdidos ni de la edición “buena” del Ferdydurke, que lleva más de medio siglo sin reimprimirse.

4. La distancia entre la fecha del lanzamiento de un libro y la reseña debe ser razonable. De un mes a un año es reseña. De uno a cinco años es revaloración. De cinco a veinte años es estudio generacional. De veinte a cien años es crítica literaria. De cien años en adelante es “hago esto por los puntos del Sistema Nacional de Investigadores” o “puedo darme ciertos lujos porque soy un crítico de verdad”.

Después de las anteriores precisiones y de enterarte de que no se trata de crítica literaria —repito: no se trata de crítica literaria— te aconsejo tomar la publicación cultural más cercana que tengas, buscar la sección de reseñas y reconciliarte con el género. Obsérvalas ahí, un tanto solas, rodeadas de ensayos sobre muertos recientes. ¿No experimentas de repente que toda la ira literaria se ha ido, que ya no es necesario poner comentarios amargados en tu muro de Facebook, que decir: “la reseña es el género de los que carecen de imaginación” se parece mucho a los berrinches que hacemos por los vuelos retrasados? Una vez que no las tratas como crítica literaria, las reseñas empiezan a mostrar sus cualidades.

Para reconciliarnos con ellas hay que estar conscientes de todo el desenfreno y la inmoralidad que les hemos atribuido. Se ha insistido que la reseña concentra, en seis mil caracteres con espacios o menos, los peores vicios de la república de las letras: la envidia, la lectura deficiente, el egocentrismo, el pánico por la teoría reciente, cierta tendencia al drama, y una desagradable emanación de superioridad y autocomplacencia. Es más, se estima que desde los Salmos la humanidad no había encontrado un género que ensalzara con tanta ardor a alguien mientras se lamentaba por el estado actual de las cosas hasta que se popularizaron las reseñas de libros. Dicho lo anterior, me parece que si la reseña tiene tantos aspectos negativos, la única manera de leerla es con maldad. Es decir, con dolo. Es decir, pensando en la maldad y el dolo como en miembros honorarios de la discusión literaria. Cada que leas una reseña o escribas una breve nota impresionista, debes hacerlo con la convicción de que estás saboteando, por igual, literatura y crítica. Y que sólo por eso, vale la pena hacerlo.

La reseña, ha dicho el crítico Guillermo Espinosa Estrada en una conversación con el también crítico Jorge Téllez, debería “arrebatarle al libro algo que es inherente: su carácter de mercancía”. No estoy tan seguro. Si de verdad le queremos arrebatar a los libros su carácter de mercancía, lo mejor sería no venderlos. Es curioso: aun con el pleno conocimiento de que hay toda una serie de transacciones comerciales y tratos mercantiles detrás de unas cuantas páginas encuadernadas, lo único que se nos ocurre es fingir que no existen, que la literatura es aséptica y responde únicamente a intereses superiores. Las reseñas son incapaces de librarse del carácter mercantil de la literatura, aun así se enfoquen en el lenguaje prístino o en “un narrador en pleno dominio de sus recursos”. Y han prevalecido porque representan un producto práctico, popular gracias al más vil capitalismo y que responde a cuestiones tenebrosas pero no por ello menos reales, como la novedad, la presencia social, el amiguismo y el canon. Si bien es una tarea loable del reseñista intentar arrancar a los libros del sistema comercial al que pertenecen, sospecho que por el lugar que ocupa la reseña, todo valor que nos sirva para hablar de esos libros se convertirá de manera inexorable en un valor de venta.

Esto perjudica incluso nuestra idea más básica de lo que es recomendar un libro. Decía Ruth Franklin, y me parece que con justicia, que el vocabulario para expresar el entusiasmo en una reseña “ha sido colonizado por la jerga de las relaciones públicas”. Así, todo es “imperdible” o “está escrito con precisión de relojería”. Por eso, en algún lugar detrás de esas líneas que hablan de la vida psicológica de los personajes y la prosa poética, una reseña está diciéndote que compres algo o que no lo compres, y que después vayas a decirles a tus amigos algunas palabras que los acerquen o alejen de la caja registradora. No es tan sencillo pensar en la animada fiesta monetaria que se lleva a cabo debajo de lo que llamamos literatura, pero la reseña es una buena forma de tenerlo en cuenta. Su discurso, en ocasiones insultantemente comercial, te recuerda que la reseña se expresa en esos términos porque se encuentra atrapada en una red de relaciones de mercado. Piensa un poco en la última vez que escribiste, leíste o compartiste una. Pregúntate por qué no pagaste por el último lote de libros sobre los cuales escribiste. Posiblemente no sepas el origen de esa fuerza que te llevó a redactar dos cuartillas y media sobre un libro inane, pero es posible que el contexto mercantil sea la respuesta.

Poner un pequeño libro a discusión cumple, es indudable, algunos propósitos publicitarios. No a la manera de un anuncio de la televisión, pero sí un poco como esa ropa de vestir cuya mayor virtud es que sabes identificar qué compañía las produce. Su función no es en esencia anunciar, pero anuncian. Y cada reseña condescendiente, impresionista y sospechosamente entusiasta, pone en el centro del reflector que los libros no son meras epifanías que acontecen en el vacío.

Esta situación es indispensable para entender por qué los reseñistas usan los adjetivos que usan. Pero también nos da pie a preguntarnos por qué unas expresiones y no otras se han convertido en las categorías críticas para valorar un libro aquí y ahora. Según mis propias apreciaciones, “tensión” —ya sea narrativa, del lenguaje o de cualquier cosa que pueda representar fuerzas en conflicto— es un término que se encuentra a la alza, mientras que “condición humana” ha estado cuesta abajo desde hace unos años, pero no tantos como “virilidad”, a la que hemos desterrado, espero que, para siempre. Lo que nos ofrecen las reseñas es la posibilidad de comprender a qué conjunto de valores se ha echado mano para describir la buena literatura. O si todavía tiene validez hablar de algo llamado “buena literatura”.

Si, como hemos apuntado, una reseña es práctica, no pierde tiempo en explicar conceptos nuevos sino que saquea el amplio o estrecho, según se vea, baúl del comentario de novedades. ¿Qué provechosas simplificaciones encierra decir de alguien que es “el nuevo Proust” o “la Chéjov canadiense”? ¿Cuáles características definen a los “personajes creíbles”, a las “voces verosímiles”, a los “ensayos estimulantes”? ¿Qué alucinante pirueta ejecutan los escritores para hablar de una novela sin trama, de un libro donde nada sucede salvo los signos vitales del ensayista lírico o de poetas que nunca tendrán una línea memorable pero a los que hay que volver porque tuvieron gestos definitorios para la literatura mexicana? Todas esas son preguntas que me parecen pertinentes después de leer una, dos o diez reseñas al mes. Y después de eso, podemos incluso contrastar esos vocablos de apreciación con aquellos que utilizan quienes escriben de política o vida cultural. El acercamiento minucioso a una reseña puede arrojar luz sobre el misterioso hecho de que un novelista que divide al mundo en buenos y malos, resulta aborrecible para personas que se entusiasman con articulistas políticos que hacen exactamente lo mismo.

Uno quisiera creer que no fue la concesión del premio Nobel a Mo Yan lo que nos hizo acercarnos a uno de sus libros, pero eso es lo que sucedió en mayor o menor medida. La actualidad oportunista que de repente adquiere una obra es como las hormonas de los alimentos: queremos pensar en ella como algo añadido, antinatural, incluso dañino, pero lo cierto es que ya formaba parte de los libros cuando llegamos aquí. Las reseñas responden a ese sentido de la oportunidad, pero también ayudan a construirlo. Y no se trata de algo en esencia antiliterario. He leído a mucha gente quejarse de que hoy día las publicaciones no atiendan a la verdadera literatura sino sólo a las efemérides, pero para contrarrestar esa tendencia sería una gran ayuda que los escritores dejaran de cumplir años o morirse.

Contrario a lo que comúnmente se cree una reseña apresurada no es simplemente la reunión de sensaciones a partir de una lectura. La nota impresionista reacciona a un contexto y también a una oportunidad. Si hacemos a un lado el juicio del escritor, el mero examen de conciencia, y nos concentramos en las palabras que utiliza para dar a entender ese juicio estamos llevando la reseña a otro nivel. Por desgracia, vivimos absorbidos por enterarnos quién le pega a quién, o quién avala tal o cual título.

Por supuesto que la diferencia entre crítica y reseña no tiene tanto que ver con la profundidad de la lectura como con los lugares de discusión a los que llevamos los libros (eso significa que siempre se pierde y se gana algo en cada lugar de discusión: la tesis, el congreso académico, el ensayo corto de revista, el ensayo extenso del libro, etcétera). Hay algo ridículamente pretencioso en pensar que una reseña no es uno de esos lugares. Es capaz, por supuesto, de plantear un problema literario e, incluso en sus momentos más grises, revela eso que llamamos “la sensibilidad de una época”. Como todo texto escrito bajo presión, camina en los confortables territorios del análisis superficial, pero nada en sus términos y condiciones prohíbe que también pueda ser producto del arrojo crítico y la erudición. Sería insensato pensar en la reseña como en la forma predominante de evaluar, relacionar, explicar lecturas —funciones esenciales de la crítica literaria— porque nace, crece y se reproduce dentro de la lógica del mercado. Pero, ¿por qué renunciar a ellas como géneros válidos para hablar de libros? Las reseñas nos dicen cómo estamos leyendo los libros que todavía no han sido bendecidos por el canon y, si somos lo bastante perspicaces, podemos leer en ellas la tradición a la que se enfrenta un libro cuando aparece. Dos extremos: excluir la reseña o no admitir más que la reseña, porque no importa qué tanto desprecio le manifestemos o qué tantas rabietas hagamos en público, todo indica que —tras el berrinche— va a permanecer ahí.

(Y ahora una confesión.

Es bien sabido que —atendiendo a lo dicho por Heriberto Yépez en su columna “¿Quién puede reseñar?”: “El reseñista debe ser un autor no sólo con un amplio conocimiento, sino una persona emocionalmente madura”— una de las cosas que yo no debería hacer en la vida es hablar de libros. Sucede, sin embargo, que tampoco me considero apto para alguna otra labor y no por falta de carácter: en realidad, no tengo ni el talento de mamá para la sastrería, ni el de mi hermana Martha para la educación ni el de mi hermana Estephanía para la cocina. De entre todas las cosas que podría echarte a perder —tu ropa, tus hijos o tu comida— prefiero aventurarme a estropear tus lecturas. Puedes dejar el libro a medio leer, revenderlo o regalárselo al próximo cumpleañero del taller literario, pero no puedes hacer ese tipo de cosas con un platillo recién servido. Es más, existe la enorme posibilidad de que no abras ninguno de los libros de los que he hablado a lo largo de mi vida y eso no me quitará el sueño. De entre todos los placeres humanos, la recomendación de libros es uno de los pocos que no causan traumas cuando no son correspondidos. Por tanto no pienso pedir perdón por cada una de las reseñas que he escrito o que he leído en lugar de dedicarle más tiempo a la crítica literaria de verdad.)


AUTORES

(Campeche, 1979) publicó Ni siquiera es un trabajo, pero alguien tiene que hacerlo (Posdata, 2014), el primer tomo de su pentalogía sobre qué significa ser un hombre blanco heterosexual (algo de lo que nunca se había escrito).

Originalmente Publicado en Tierra Adentro

Diario de un estudiante de letras | De cuando repruebo

Querido *,

El fin de semana está por terminar y sólo faltan tres días para entregar los trabajos de Dionisio ¿recuerdas que te dije que estaba batallando un poco? Pues, ahora ya no sé qué pasa. Es muy probable que haya cedido a la idea de no poder formular nada para un análisis decente. Entonces sustituí los intentos de análisis para hacer una evaluación e intentar ver  qué diablos pasa por mi cabeza cuando decido no hacer un trabajo que sé que si no entrego, me hará reprobar.
Bueno, empecé por una recapitulación académica; recordando el número de veces que haya reprobado una materia. Me di cuenta que en realidad, así de «reprobar», pues no, nunca. Sí hubo calificaciones que rosaban demasiado con el cinco, pero de ahí en fuera, no. La única explicación que encuentro es que, como ha sucedido en casos anteriores, me abrumo por la cantidad de trabajo y en lugar de terminarlos, no mas no lo hago.

Dionisio impartió su clase, yo asistí, participé y en verdad disfruté de los poemas que se analizaron en clase. Creo que el problema fue que terminé estrellándome con la pared abstracta de la poesía, de su consistencia semántica y el caótico mundo de interpretaciones. No logré sentar ideas concretas. Como digo, no es que no me haya gustado la materia; todo lo contrario, creo que ha sido una base fundamental para explorar a fondo el material bibliográfico de la materia y conocer más de lo que es la poesía. No sé si repruebe en sí, pero será algo muy similar… creo. Sólo sé que esta incertidumbre terminará junto con el semestre, y para eso aun faltan unos cuantos días.

¿Recuerdas los viajes interpretativos con Dionisio?

… me pregunto si no me embriague de poesía.

No lo sé, ahí luego te digo.

Hasta pronto, *, espero que esté bien. Saludos.

Atentamente,

Firma

Estudiante de Letras

 

Recomiéndame un libro

 

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«la lectura no debería ser una obligación, algo impuesto. Debería, a mi parecer, ser una actividad consciente, elegida; por ende: disfrutable».

Por Elvia Isabel Castro Cruz

Siempre que menciono que estudio literaturas hispánicas, automáticamente se abre una puerta al mundo de los libros en el oyente. La parte incómoda es cuando dan por sentado que conozco todo el mundo literario: géneros, autores, premios, etc. La plática se dirige a una especie de entrevista que debo sortear lo mejor que puedo. Una de las preguntas que me causa más desasosiego es: ¿puedes recomendarme un libro? Juro que no sé la respuesta. Mi cabeza da vueltas unos segundos intentando adivinar qué tipo de lectura puedo recomendar, trato, a menudo, que sea contemporánea. Quisiera poder ayudar, desmitificar que la lectura es aburrida, pero sin tener conocimiento previo de los gustos de la persona, es arriesgado.  Y por si esto no fuera lo suficientemente molesto, el receptor inicia un diálogo de reciprocidad recomendándome libros; sin yo pedírselo, sin conocer mis gustos. Sé que podría resultar en una charla agradable, pero la mayoría de las veces no es así.

Admiro a los promotores del fomento a la lectura, a los que hacen posible la siembra de libros, a los que crean clubes de lectura, a los que les leen a otros, a los que traducen libros a otras lenguas para hacerlos accesibles a todos, a los que organizan ventas de viejo. No admiro a los que crean programas para leer 20 minutos al día, como si la lectura pudiera contabilizarse como una vil mercancía, a los que creen y comparten la idea de que leer te hace un ser superior, a los que van por la vida comprándose libros para adornar su biblioteca. A ésos, no.

Me he dado a la tarea de investigar, y superar el trago amargo de la sentencia: Recomiéndame un libro. Ha sido una bella sorpresa encontrar la página web http://unlibrocadadia.es/ (hoy en desuso); la sección de libros de la revista Letras libres y, algunas más por ahí.

En conclusión, la lectura no debería ser una obligación, algo impuesto. Debería, a mi parecer, ser una actividad consciente, elegida; por ende: disfrutable.

 

Hoy inicia el décimo segundo Foro Internacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura

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Hoy a las nueve de la mañana da inició el décimo segundo Foro Internacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura, mismo que promete una alta variedad de temas en las ponencias y mesas que componen este evento, que se llevará a cabo los días 17, 18 y 19 de febrero.

El siguiente documento Issuu contiene el programa del evento en donde se puede apreciar la variedad de temas lingüísticos y literarios que se estarán abordando.


 

Lo que se escucha por el pasillo

Desde finales del año pasado, el FIELL se ha estado mencionando, es más desde que el Coloquio de literatura en donde sólo participaron maestros o estudiantes de maestría, se nos mencionaba mucho acerca de este foro. Han sido días en la los alumnos de semestres más alto han estado invitando a otros alumnos a reseñar las mesas, en donde se han estado comentando acerca de algunas ponencias, el floricanto, la ceremonia de inauguración, en fin, de cosas buenas y malas. Realmente no sabría decir nada acerca de sus ediciones pasadas, espero poder escribir acerca de lo que fue el evento en general. A pesar de no poder asistir a todas las ponencias debido a que trabajo, muchos de mis compañeros se harán presentes.

Para más información acerca de este foro, da clic en el siguiente enlace: Foro Internacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura.

Concurso literario: Consejos para un autor (México)

La tienda de libros en línea “Péndulo“, en éste caso  traen un concurso que consiste en escribir, en máximo 1000 caracteres, un consejo que le darías a tu autor favorito respecto a su próximo libro. Les dejo con más detalle, las bases del concurso.

Da clic aquí para visitar página de convocatoria

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Recuerden

  • La convocatoria se cierra el 23 de noviembre
  • Son máximo 1000 caracteres
  • Debes tener un correo electrónico y cuenta de Facebook
  • La convocatoria es para cualquier persona dentro de la República Mexicana.

 

Introducción al análisis de textos

Uno de las primeros temas abordados por el maestro al entrar a su clase, fue la introducción y explicación acerca de cómo analizaríamos los textos en clase.

Para aclarar el método de análisis el maestro anoto un esquema parecido al siguiente en el pintarrón.
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Primer piso

En el primer piso del proceso de análisis está el texto por analizar, que estará constituido por un lenguaje literario, haciendo uso de recursos literarios como la repetición, la rima o la metáfora. Es en este nivel dónde encontraremos textos como la novela, el cuento, el poema y cualquier otro texto que haga uso de los recursos mencionados.

Estos textos harán uso de un lenguaje literario particular para narrar lo que se quiera decir, es por eso que en el análisis, no se podrá hacer uso de ese mismo lenguaje, ya que se pierde objetividad y sólo se estaría creando otro texto literario no un texto de análisis.

Segundo piso

Uno de los factores más importante del análisis es, como ya se mencionó, es evitar mimetizar el lenguaje del texto por analizar. El motivo por el que se recalca mucho esto es porque en el momento de leer el análisis, la voz del crítico se pierde entre la voz del autor, lo que conlleva a que la identidad de la persona que esté analizando, se difumine.

Los estudios literarios se apoyan en la utilización de ciertos términos o, como diría el profe, de una nomenclatura técnica; que sirven para contribuir a la objetividad. Otro de los elementos de apoyo para el análisis son la diversidad de disciplinas existentes utilizados para consultar, respaldar o ejemplificar la información; logrando enriquecer y complementar el análisis. Las disciplinas o campos de estudio más recurrentes por la literatura son la historia, la psicología, la sociología, la antropología, entre otras más que pueden ser de utilidad según el texto que se esté analizando. De las disciplinas se obtienen los términos para armar el discurso, atribuyéndolo al texto literario.

«Estamos obligados en el esfuerzo de entender los textos»- Dionisio del Olimpo 15.9

Citas de «Antología del Caos al Orden» por Bárbara Jacobs.

Normalmente no dedico entradas exclusivas a las citas de los libros, pero para éste libro lo considero hasta pertinente hacerlo. Más adelante sabrán porque. Adjunto imágenes de diferentes ilustradores, mismos de los cuales podrás conocer más sobre sus trabajos al darle clic a la imagen.

«El arte es lo contrario al caos».- Ígor Stravinski

Imagen: SlimeSunday

«Pueden dramatizar la vida de un creador, pero no imposibilitar su creación».- Bárbara Jacobs

«A nadie la sucede nada que no pueda enfrentar».- Bárbara Jacobs

Imagen: Giulio Rossi

«No es música lo que ellos buscan, sino el efecto agresivo, la sensación que embota los sentidos».- Ígor Straviski

Imagen: SlimeSunday

«Hacen falta escuelas, un periódico local que sea honesto en sus miras, un teatro, lecturas públicas, una unión de las fuerzas intelectuales; hace falta que la sociedad se mire conscientemente a sí misma y se horrorice».- Anton Chéjov en El Pabellón No. 6

«Para la miseria y la prisión siempre hay tiempo y ocasión».- Anton Chéjov en El Pabellón No. 6

Imagen: Masao Yamamoto

«-La paz y la satisfacción del hombre no están fuera de él, sino en su propio interior.
-¿Cómo dice?
-El hombre vulgar espera que el bien y el mal le lleguen desde fuera, es decir del coche y el despacho, pero el pensador los busca en sí mismo.».- Anton Chéjov en El Pabellón No. 6

Imagen: Kari Günther

«Mi cuerpo no es el que baila, es mi espíritu».- Isadora Duncan

Imagen: Conrad Roset

«He eludido el deber de arribar a una conclusión; las mujeres y la novela son dos problemas que no he resuelto».- Virginia Woolf en Un cuarto propio.

Imagen: Conrad Roset

» (El yo) no es más que un símbolo cómodo para alguien que no existe realmente. De mis labios fluirán mentiras, pero tal vez se mezclara con ellas alguna verdad; a ustedes les toca buscar esta verdad y resolver si vale la pena guardarla».- Virginia Woolf en Un cuarto propio.

Imagen: Masao Yamamoto

«Yo soy un hombre de movimiento, no de inmovilidad. Mis costumbres son diferentes de las de Cristo. A él le gustaba la inmovilidad, mientras que a mí me gustan el movimiento y la danza».- Vaslav Nijinsky

«Soy Dios en forma de regalo».- Vaslav Nijinsky

«Yo le busco, pues puedo sentir a Dios. Dios me busca y por eso nos encontraremos el uno al otro».- Vaslav Nijinsky

Imagen: Andreas Lie

«Y todo el mundo sabe que una vez que el hombre ha experimentado el éxtasis de la creación probablemente nunca se podrá liberar de la dominación del arte».- Sergei Eisenstein


Cada autor mencionado, junto a muchos más forman parte de la selección que la autora Bárbara Jacobs reúne para mostrarnos que el arte, tal vez la moneda tiene más de dos caras.

Caos al Orden

Reseña: «Antología del Caos al Orden» por Bárbara Jacobs

Antología del Caos al Orden (Libro)

Autora: Jacobs, Bárbara
Título: Antología del Caos al Orden
Título original: Antología del Caos al Orden
Fecha de publicación: Enero del 2013
País: México
Editorial: Joaquín Mortiz M. R.
Formato: Físico
No. Páginas: 375 páginas
Género: Antología

Sinopsis

Enfermedad, locura, guerra, muerte, pobreza y exilio rodearon a algunos de los más grandes creadores en la historia de la humanidad, personajes geniales que en las bellas artes encontraron refugio y destino. Antología del Caos al Orden reúne el testimonio escrito de 22 artistas entre músicos, bailarines, escritores, pintores y cineastas, que consiguieron transformar la adversidad en creación. Historias brillantes que nos estremecen y conducen por un sendero de esperanza y aprendizaje hacia un cuadro, un libro, una escultura, una sinfonía, un ballet, una película…

Lo que pienso…

Una exquisita compilación general de artistas que hicieron surgir su arte en medio de o gracias a, el caos.

Más de 20 artistas, un sólo libro.

(Da clic en la imagen para aumentar tamaño de la imagen)

Fragmentos de libros, cartas y una que otra obra completa, Antología del Caos al Orden copila una selección de obras de artistas relacionados a diversos campos artísticos. La autora nos proporciona breves introducciones generales acerca de cada unos de los personajes al inicio de cada capítulo, que de igual manera marca el inicio de otra historia.

El enfoque de recopilación de la autora es reunir fragmentos o situaciones de vida, de parte de cada uno de los artistas seleccionados, dejando al descubierto los momentos de mayor adversidad vividas por cada uno de ellos y del cómo utilizan esa adversidad como elemento circunstancial en la creación del arte de cada uno.

«pueden dramatizar la vida de un creador, pero no imposibilitar su creación».- Bárbara Jacobs


Ya sentadas las bases y el enfoque caótico, cada relato de vida se verá relacionada con el tema planteado, hasta llegar, en cierto punto, a relacionarse en ciertos aspectos, con las historias de las demás, a pesar de no tener ninguna relación.

En Resumen

El libro es muy bueno para introducir al lector y otorgar un vista panorámica al lector de las bellas artes. También, porque por lo menos es lo que sucedió en mi caso, fue una puerta a autores extranjeros que desconocía y que sus textos me hicieron querer buscar más información sobre ellos.

Los textos elegidos por Jacobs son amigables en cuestión de extensión, siendo La Metamorfosis de Franz Kafka, el texto más extenso.

Ya para finalizar, cabe destacar que hay probabilidad, como en cualquier antología o libro en general, que en el contenido habrá historias que sean de mayor o menor agrado.

Puntuación

La puntuación oscilaría entre tres o cuatro estrellas. Las historias son muy buenas, los artistas concentrados en éste libro reconocidos por su aportación a las bellas artes. Definitivamente vale la pena si deseas conocer el lado adverso del arte-artista.

3

«A nadie le sucede nada que no pueda enfrentar».- Bárbara Jacobs