Lecturas imprescindibles de un lector respetable

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El Festival Internacional de Pitic 2017 se caracteriza por la inclusión de diversas presentaciones culturales, desde danza, hasta teatro, literatura, música y más. Esta vez no fue la excepción y vaya joyas que me encontré en su sede de la Casa Hoeffer. «Los caminos interminables del lenguaje: plática entorno al libroobjeto» impartida por Verónica Gerber Bicecci, José Manuel Suárez y Judith Ruíz Godoy; «Horror al vacío» impartido por Ricardo Sánchez Riancho y Arturo Delgado y «El efecto mariposa: poesía y traducción» impartido por Hernán Bravo Varela; estas fueron algunas de las charlas que se presentaron en esa sede y «estuvieron geniales» sería una frase que le quedaría corto. Pláticas entorno a la literatura contemporánea, al arte contemporáneo, poesía, traducción y hasta una plática improvisada sobre editoriales y el trabajo del editor. Sin duda, desde mi punto de vista como estudiante de literatura, la información que rescaté de estas charlas fueron muy valiosas. Esta entrada contiene una lista de lecturas que le solicité a José Manuel Suárez, maestro de literatura y arte en la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. José Manuel Suárez se mostró muy amable y me hizo llegar esta lista y específica en su correo que «resalta de otro color las lecturas de autores mexicanos que actualmente escriben y que vale la pena leer»; en este caso, esta entrada resalta a esos autores de color naranja/café (no sé que color sea exactamente). Espero que puedan sacarle mucho provecho a esta lista tal y como lo haré yo. En mi caso, esta lista podrá ayudarme a obtener mayores referentes de autores mexicanos.

Clásicos grecolatinos imprescindibles en el acervo de un lector respetable

Leer a: Homero, Hesíodo, la poesía de Safo, Esopo, Sófocles, Aristófanes, Esquilo, Eurípides, Catulo, Plauto, Tibulo, Petronio, Horacio, Virgilio, Ovidio.


Clásicos (no grecolatinos) imprescindibles en el acervo de un lector respetable

  • Esperando a Godot. Samuel Beckett
  • Hamlet. William Shakespeare
  • Macbeth. William Shakespeare
  • La metamorfosis. Franz Kafka
  • La Sra. Dalloway. Virginia Woolf
  • Orlando. Virginia Woolf
  • Las olas. Virginia Woolf
  • Rayuela. Julio Cortázar
  • Crimen y castigo. F. Dostoievski
  • El Señor Presidente. Miguel Ángel Asturias
  • Retrato del artista adolescente. James Joyce
  • El ruido y la furia. William Faulkner
  • Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
  • La región más transparente. Carlos Fuentes
  • Palinuro de México. Fernando del Paso
  • Los recuerdos del porvenir. Elena Garro
  • A sangre fría. Truman Capote
  • Fausto. Goethe
  • El beso de la mujer araña. Manuel Puig
  • Álbum de familia. Rosario Castellanos
  • Cartucho. Nellie Campobello
  • El mundo alucinante. Reinaldo Arenas
  • El paraíso perdido. John Milton
  • El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde
  • Drácula. Bram Stoker
  • Pedro Páramo. Juan Rulfo
  • El llano en llamas. Juan Rulfo
  • La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca
  • Una temporada en el infierno. Arthur Rimbaud
  • Los cantos de Maldoror. Conde de Lautréamont
  • La vida es sueño. Pedro Calderón de la Barca
  • Las batallas en el desierto. José Emilio Pacheco
  • El libro vacío. Josefina Vicens
  • Los años falsos. Josefina Vicens
  • La Feria. Juan José Arreola
  • Leer a Ernest Hemingway

Novela negra, detectivesca, thriller, thriller psicológico

  • Crimen y castigo. F. Dostoievski
  • A sangre fría. Truman Capote
  • La fila india. Antonio Ortuño
  • Me llamo rojo. Orhan Pamuk
  • El percherón mortal. John Franklin Bardin
  • El quinto hijo. Doris Lessing
  • El huésped. Guadalupe Nettel
  • La balada de los arcos dorados. César Silva Márquez
  • La noche de los alfileres. Santiago Roncagliolo
  • El cuerpo expuesto. Rosa Beltrán
  • La otra cara de Rock Hudson. Guillermo Fadanelli
  • Ensayo sobre la ceguera. José Saramago
  • Salón de belleza. Mario Bellatin
  • Nostalgia de la sombra. Eduardo Antonio Parra
  • La transmigración de los cuerpos. Yuri Herrera
  • La fiesta del Chivo. Mario Vargas Llosa

Fantástico, terror, ciencia ficción, libros extraños

  • Máscara. Stanislaw Lem
  • Toda la sangre. Bernardo Esquinca
  • Mar Negro. Bernardo Esquinca
  • Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina. Liudmila Petrushévskaia
  • El país de las últimas cosas. Paul Auster
  • Árboles petrificados. Amparo Dávila
  • La cresta de Ilión. Cristina Rivera Garza
  • El animal sobre la piedra. Daniela Tarazona
  • Limbo. Agustín Fernández Mallo
  • Nocilla Experience. Agustín Fernández Mallo
  • Confabulario. Juan José Arreola
  • La torre y el jardín. Alberto Chimal
  • Flores. Mario Bellatin
  • No tendrás rostro. David Miklos
  • Señales que precederán al fin del mundo. Yuri Herrera
  • Pájaros en la boca. Samantha Schweblin
  • Ornamento. Juan Cárdenas
  • Ciudad Fantasma I y II. Antología de cuentos fantásticos y de terror (compiladores: Bernardo Esquinca y Vicente Quirarte)
  • Cuentos de Nathaniel Hawthorne, Edgar A. Poe, Cortázar, Jorge Luis Borges.

Contemporáneos imprescindibles en el acervo de un lector respetable

  • El libro de la risa y el olvido. Milan Kundera
  • Todo lo que tengo lo llevo conmigo. Herta Müller
  • La bestia del corazón. Herta Müller
  • La piel del zorro. Herta Müller
  • Purga. Sofi Oksanen
  • Conjunto vacío. Verónica Gerber Bicecci
  • Antes que anochezca. Reinaldo Arenas
  • Yoro. Marina Perezagua
  • La fila india. Antonio Ortuño
  • Nada. Jane Teller
  • Nadie me verá llorar. Cristina Rivera Garza
  • El cuerpo en que nací. Guadalupe Nettel
  • Después del invierno. Guadalupe Nettel
  • Canción de tumba. Julián Herbert
  • Educar a los topos. Guillermo Fadanelli
  • El hombre nacido en Danzig. Guillermo Fadanelli
  • Al final del periférico. Guillermo Fadanelli
  • Los últimos hijos. Antonio Ramos Revillas
  • Muerte en la rúa Augusta. Tedi López Mills
  • Autorretrato de familia con perro. Álvaro Uribe
  • Farándula. Marta Sanz
  • La corte de los ilusos. Rosa Beltrán
  • El vampiro de la colonia Roma. Luis Zapata
  • El lugar sin límites. José Donoso
  • Señorita México. Enrique Serna
  • La doble vida de Jesús. Enrique Serna
  • Te vendo un perro. Juan Pablo Villalobos
  • Umami. Laia Jufresa
  • La marrana negra de la literatura rosa. Carlos Velázquez
  • Los ingrávidos. Valeria Luiselli.
  • Todo nada. Brenda Lozano
  • Había mucha neblina o humo o no sé qué. Cristina Rivera Garza
  • Fuga en Mi menor. Sandra Lorenzano
  • Agua corriente. Antonio Ortuño
  • Temporada de huracanes. Fernanda Melchor
  • El buscador de cabezas. Antonio Ortuño
  • Tela de sevoya. Myriam Moscona
  • No voy a pedirle a nadie que me crea. Juan Pablo Villalobos
  • El amor es hambre. Ana Clavel

Poetas

Rubén Darío, Pablo Neruda, Wislawa Szymborska, Marina Tsviétaieva, Anna Akhmatova, Emily Dickinson, Rilke, Ezra Pound, T.S. Eliot, Fernando Pessoa, Juan Gelman, Juan Ramón Jiménez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Gorostiza, Yeats, D.H. Lawrence, William Blake, E.A. Poe, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, Federico García Lorca, Cernuda, Pedro Salinas, Josefina Storni, José Emilio Pacheco, Myriam Moscona, Tedi López Mills, Hernán Bravo Varela, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Abigael Bohórquez, e.e. Cummings, William Carlos Williams.


 

PD: Aprovechar la disponibilidad de personas como José Manuel Suárez puede darnos la oportunidad de ver lo que nos gusta desde otra perspectiva. En este caso él como docente y yo como estudiante, vagamos por los caminos de la literatura y que coincidimos en el punto de lector junto a muchas personas más. Por mi parte les recomiendo que sea cual sea su gusto artístico, aprovechen este tipo de espacios para acercarse a las personas que asisten a estos eventos para compartir un poco de su tiempo y conocimiento.

 

La semblanza dios-hombre en «Anfitrión» de Plauto

Mucho se ha hablado acerca del determinismo de los dioses; mandatos preestablecidos para el beneficio del individuo que suplica el favorecimiento de los dioses, para un conjunto de tropas durante la guerra o bien, todo un imperio quien le implora a los dioses los debidos favores de protección, a los que este cede o no; según las circunstancias. En la obra adjudicada al comediógrafo latino Plauto; Anfitrión, el tema sobre los designios de los dioses se transporta al género cómico del teatro. Como lo menciona Mercurio en un inicio de la obra, al haber dioses involucrados en la trama, no puede ser totalmente comedia ya que es una falta grave, reírse de un dios; lo cual en este caso sería Zeus, uno de los participantes de la obra. Por este motivo se le adhiere una especie de mezcla de tragedia y comedia; Mercurio lo llamaría: la tragicomedia.

El determinismo y los designios, son en esta obra dónde su valor se vuelve, hasta cierto punto, trivial. Zeus desea estar con Alcmena, esposa de Anfitrión quien al principio de la obra se glorifica ante el triunfo de sus tropas tebanas durante una reciente batalla. Zeus tendrá la ayuda de su hijo Mercurio para llevar a cabo su plan, el cual implica a Zeus tomar la forma de Anfitrión y Mercurio el del esclavo de Anfitrión, Sosia. Este acto abre la posibilidad de generar un tema de conversación que ya ha sido dialogado muchas veces: el estatus y las semejanzas. Dentro de la obra, el poder supremo de Zeus sería el que ocupa el lugar más alto de lo que llamaremos “la cadena alimenticia”, en este caso, justo debajo de él está su hijo Mercurio; hasta aquí podríamos decir que la continuidad de este esquema pasa hacia los humanos, pero en este caso no es necesario porque el hecho que los dioses hayan tomado la forma de estos hombres, no fue lo único que se refleja en ambos dioses durante su imitación. El otro factor que es transferible o “imitable” por los dioses además de la forma, es el comportamiento; el trato del superior hacia su inferior, como Anfitrión-Sosia, siguiendo ese esquema se evidencia un comportamiento semejante de sometimiento por parte de Mercurio hacia su padre, en este caso ¿el gesto de sumisión fue para la interpretación de Sosia o fue del hijo? Según la obra Mercurio intentó ayudar a su padre a lo cual éste rechaza.

La semejanza por parte de los dioses es fuerte, si se crea un flujo de acción las flechas serían iguales. Llamaremos “flujo” a toda aquella acción recreada por el personaje o acción de la cual se esté consciente del cómo han sucedido los hechos. Zeus se apoya en su hijo Mercurio, tal como Anfitrión se apoya de Sosia; Zeus y Anfitrión han estado con Alcmena, quien resulta ser el centro del conflicto pero se presenta igual de consternada ante la confusión, ya que al estar en el centro se percibe un flujo semejante por parte de las dos formas de Anfitrión. Todos tienen conflicto de duda hasta el mismo Sosia y Anfitrión, al verse reflejado en otro ser idéntico a ellos. En este caso solo los mortales son quienes padecen de esto ya que ambas figuras del lado derecho del diagrama, los dioses, son conscientes de lo sucedido desde un plano más amplio en donde las diferencias sí son percibidas.

A lo largo de la obra se intenta llevar esta confusión a una resolución por parte de Sosia, Anfitrión, Alcmena y el que abogaría por intentar resolver el conflicto, pero quien eventualmente también se da por vencido, al ser otro mortal que percibe una alta semejanza en el flujo de los hechos. Si bien los dioses nunca se ven en la necesidad de explicaciones, ni de interrogar sino más bien de ser interrogados, es esta la característica que denota cierta supremacía de roles y el único indicio de quién es dios y quién no.

En Anfitrión se repite el determinismo el cual conlleva al daño sentimental o físico del hombre. Pero dentro de ese flujo, ¿qué tan semejante es Zeus y Anfitrión o Mercurio Sosia? Fuera de los fantásticos medios utilizados por los dioses para confundir al humano ¿no es Anfitrión dueño de un hogar en dónde hay esclavos que le obedecen, no es glorioso en el combate, no es respetado por los que combatían a su lado?  El flujo de conocimiento de hechos y el poder de copiar la semblanza física es una ventaja de los dioses debido a su estado mismo de deidad, pero ¿Mercurio no es el mensajero a disposición de su padre y otros dioses, sabemos que es un dios por sí mismo, pero esa característica de disponibilidad casi obligada no la porta Sosia también? A lo cual lleva a considerar la semejanza entre los dioses y los hombres de la obra (Zeus-Anfitrión y Mercurio-Sosia), parecidas en cuestión de temperamento y acción, contribuyendo al conflicto y dificultando el proceso de identificación.

Flujo

Finalmente, la conclusión de la obra es una resolución hecha por el mismo Zeus, quien al ver la perturbación de los hombres por la semejanza de flujos, le brinda a Anfitrión, una explicación desde su perspectiva de deidad. Anfitrión se muestra agradecido y el desenlace de la obra resulta abrupta. Si bien el hecho que los dioses obtengan o imiten formas diversas es algo constantemente aludido, pero hay dentro de cada caracterización una luz por parte del dios que se percibe; en este caso, al ser el dios semejante al hombre imitado, resulta más complicado identificar las diferencias entre el flujo de los hechos. Pero son los dioses y el lector quien percibe esa diferencia.

 

 

 

“Ni Júpiter en persona ni todos los dioses juntos,
por más que se empeñen, podrán impedirme que
ponga por obra lo que me he propuesto”- Anfitrión*

 

 

 

Por: Oscar Fabian Jimenez Mares

 

*Aquí, Anfitrión denota su ansiedad y desespero de haber sido menospreciado en su propia casa siendo él quien debe tener el poder en su hogar, ¿cambiarían las cosas si cambiamos el nombre de Júpiter por el de algún otro dios y pusiéramos Júpiter o Zeus como el autor de la cita?

 

 


Si durante la lectura de este texto has notado alguna falta de ortografía, por favor házmelo saber en los comentarios; te lo agradecería bastante.