Reseña: “Conjunto vacío” de Verónica Gerber Bicecci

Autor: Gerber Bicecci, Verónica
Título: Conjunto vacío
Fecha de publicación: 2015
País: México
Editorial: Almadía
Formato: Físico. Pasta blanda.
No. Páginas: 213 páginas
Género: Narrativa, Novela, Literatura contemporánea

Sinopsis

A través de múltiples pasajes, este libro construye una historia de agujeros que aparecen dentro de otros agujeros. Es la historia de una ruptura amorosa que desemboca en un viaje a las raíces familiares. Verónica, hija de exiliados argentinos radicados en la Ciudad de México, debe regresar a vivir en el departamento del que su madre desapareció paulatinamente. Cuando las palabras son insuficientes, balbucean o se descomponen, dejan su lugar a dibujos y abstracciones. Conjunto vacío ensaya un idioma propio, hecho de letras, diagramas y espacios vacíos.

Reseña

La narrativa tiene sus recursos literarios de los cuales cada uno cumple algún propósito en específico dentro de la historia. Verónica Gerber utiliza no sólo los recursos literarios, sino los plásticos también. Dentro de la novela, las ilustraciones no tienen acompañamiento de texto, ni el texto previo alude al cien por ciento a la ilustración. Se trata de un juego de lecturas en donde la representación plástica no queda sometido al texto, al contrario, adquiere un nivel narrativo igual de importante. Haciendo uso de los diagramas de Venn, la autora nos propone aventurarnos en el espacio matemático y adjudicarle tintes narratológicos a cada ilustración.

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[Sorteo Actualizado] Día internacional del libro

Actualización: Ganadora del sorteo

Usando la herramienta “Random Name Picker” que pueden consultar en la página classtools.net, el día 28 de abril alrededor de las 14:oo hrs, Mía Cancio resultó ganadora del sorteo ¡Muchas felicidades! y gracias por participar 🙂

De igual forma los invito a que estén pendientes a las reseñas del blog porque la idea es que mis libros circulen y ya sea los ponga en préstamo o los regale una vez que los lea y los reseñe 🙂

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La dinámica del sorteo

Querido lector,

El siguiente sorteo es a nivel local en Hermosillo, Sonora, México, en honor al día internacional del libro que se celebra el día 23 de abril del 2018.

El ganador del sorteo se llevará los siguientes títulos:

  • Un libro de relatos de Conan Doyle (escritor de las historias de Sherlock Holmes) en un libro de pasta dura. Ediciones Orbis.
  • Un librito de pasta blanda de una versión tipo cómic de “La Celestina” por Fernando de Rojas.
  • Libro sobre Hume de filosofía contemporánea editado por la Universidad Autónoma de México.
  • El poemario “Y es entonces cuando con furia te amo” de Alonso Vidal.
  • Un libro en inglés que contiene relatos de los héroes clásicos como Odiseo, el Cid, el Rey Arturo, Robin Hood, entre otros.
  • Novela colombiana “María” de Jorge Isaacs
  • Obra de teatro “El panfleto del rey y su lacayo” de Cutberto López y
  • Cinco separadores de @milibromx

¿Cómo participar?

Para participar solo sigue estos tres sencillos pasos:

  1. Seguir al cartero Oscar en Instagram➡ El cartero Oscar
  2. Mandar un DM de una captura de pantalla en donde salga que sigues o te has suscrito a este blog (oscartero.wordpress.com). En la barra lateral puedes ingresar tu correo y quedas suscrito.
  3. Mandar otro DM con una captura de pantalla donde hayas compartido esto en alguna red social (la que sea, hasta por Whatsapp si quieres, no importa, el chiste es que lo compartas).

*en caso de no contar con cuenta de Instagram, las capturas de pantalla me lo puedes mandar al siguiente correo oscarmares9@gmail.com

¿Cuándo se realizará el sorteo?

El sorteo se llevará a cabo el sábado 28 de abril del 2018. Se notificará al ganador a través de un DM por Instagram o correo electrónico.

Plus

Si deseas que tu nombre salga más de una vez en la lista puedes hacerlo subiendo una foto de tu libro favorito a Instagram con el #LibroCartero

¡Celebremos el día internacional del libro, leyendo!

Atentamente,

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PD: Te dejo esta fotito con los títulos de los libros. Los libros de las orillas son una chulada de pasta dura y el libro de Young Folks tiene ilustraciones geniales. El librito de La Celestina tiene el formato de los libritos de vaquero, es una joyita muy raro de encontrar. El libro de filosofía está en un nivel pro, puedes aventarte un tiro leyéndolo o guardarlo para una lectura en el futuro. 

PD II: Estén atentos ya que es probable que haya más títulos que se integren al paquete del sorteo.

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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¿Qué siente un lector cuando le regalas un separador?

Los separadores de libros son un elemento recurrente en la vida de un lector. Hay separadores de diferentes diseños y dimensiones. Incluso hay veces que ante la falta de un separador, una hoja de árbol, un ticket, un lápiz, un trozo de papel, alguna tela ¡muchas cosas pueden ser separadores durante una emergencia! Luego del libro, el separador es otro acompañante de la persona que lee. He sabido de gente que los colecciona. Librerías como Gandhi y Educal siempre te obsequian un separador luego de hacer una compra. Pero los separadores, más cuando se trata de un obsequio, adquieren o más bien, les atribuimos valores sentimentales por varios motivos: porque me lo regaló mi mejor amigo, porque me lo regaló alguien en un momento crítico o equis. Los separadores que me regalan en las tiendas suelo dejarlos en los libros de la biblioteca para que los use alguien más. Es un hábito nuevo que estoy poniendo en práctica. Los separadores que nos regalan, suelen capturar tal y como lo hace la fotografía, el tiempo. Captura el recuerdo de cómo y cuándo nos lo obsequiaron. Sabemos que un libro puede ser muy caro, pero a veces un separador puede causar un efecto similar al del libro. Explicaré esto más adelantito.

Un separador nuevo

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Este separador me lo regaló una amiga luego de su viaje a Puebla, Querétaro y México. Visitó junto con su novio el Museo Nacional de Antropología y me trajo un separador del Calendario Azteca o Piedra del Sol. Es un separador muy bonito con un adorno (tal vez tenga un nombre y significado pero por el momento desconozco lo que representa) en la parte de arriba. Hace unos meses, en Semana Santa si no me equivoco, la misma amiga fue a Yucatán y me trajo un imán. Las dos ocasiones en las que fue solo le mencioné que me trajera algo, nunca le especifiqué nada. Ahora que me trajo este separador, noté que mi reacción fue muy distinta que cuando vi el imán. Prefiero por mucho el separador que el imán. Definitivamente le diré que prefiero los separadores como recuerdo de sus viajes. Entonces si tienes un amigo lector y no sabes qué regalarle como recuerdito: compra un separador (es la vieja confiable).

¿Qué siente un lector cuando tiene un separador nuevo?

Mencioné que tener un separador nuevo puede causar un efecto similar al de tener un libro nuevo. Esto se debe a que el separador remite a un libro y aunque no tengamos un libro nuevo, siempre tenemos uno por ahí que está en nuestra lista de “por leer”. Entonces cuando un lector adquiere un separador, quiere a la vez empezar un libro nuevo para usarlo o usarlo con el libro que actualmente está leyendo. Un separador es casi como un recordatorio a ese hábito que tanto disfrutamos. Un separador te remite a la persona que te lo regaló. Un separador te es útil. Un separador te hace pensar en el tiempo que la persona dedicó para hacerlo o para elegir cuál era el separador indicado para ti. A veces ver cómo es el separador que te regalan puede darte un idea de cómo te percibe la otra persona. Así que para la otra no menosprecies el potencial de un separador.

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Algunos de los separadores que me han obsequiado.

PD: ¿Te gustan los separadores? ¿Los coleccionas? ¿Tienes algún tipo de separador que prefieras? ¡Muchas gracias por leer!

Lecturas imprescindibles de un lector respetable

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El Festival Internacional de Pitic 2017 se caracteriza por la inclusión de diversas presentaciones culturales, desde danza, hasta teatro, literatura, música y más. Esta vez no fue la excepción y vaya joyas que me encontré en su sede de la Casa Hoeffer. “Los caminos interminables del lenguaje: plática entorno al libroobjeto” impartida por Verónica Gerber Bicecci, José Manuel Suárez y Judith Ruíz Godoy; “Horror al vacío” impartido por Ricardo Sánchez Riancho y Arturo Delgado y “El efecto mariposa: poesía y traducción” impartido por Hernán Bravo Varela; estas fueron algunas de las charlas que se presentaron en esa sede y “estuvieron geniales” sería una frase que le quedaría corto. Pláticas entorno a la literatura contemporánea, al arte contemporáneo, poesía, traducción y hasta una plática improvisada sobre editoriales y el trabajo del editor. Sin duda, desde mi punto de vista como estudiante de literatura, la información que rescaté de estas charlas fueron muy valiosas. Esta entrada contiene una lista de lecturas que le solicité a José Manuel Suárez, maestro de literatura y arte en la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. José Manuel Suárez se mostró muy amable y me hizo llegar esta lista y específica en su correo que “resalta de otro color las lecturas de autores mexicanos que actualmente escriben y que vale la pena leer”; en este caso, esta entrada resalta a esos autores de color naranja/café (no sé que color sea exactamente). Espero que puedan sacarle mucho provecho a esta lista tal y como lo haré yo. En mi caso, esta lista podrá ayudarme a obtener mayores referentes de autores mexicanos.

Clásicos grecolatinos imprescindibles en el acervo de un lector respetable

Leer a: Homero, Hesíodo, la poesía de Safo, Esopo, Sófocles, Aristófanes, Esquilo, Eurípides, Catulo, Plauto, Tibulo, Petronio, Horacio, Virgilio, Ovidio.


Clásicos (no grecolatinos) imprescindibles en el acervo de un lector respetable

  • Esperando a Godot. Samuel Beckett
  • Hamlet. William Shakespeare
  • Macbeth. William Shakespeare
  • La metamorfosis. Franz Kafka
  • La Sra. Dalloway. Virginia Woolf
  • Orlando. Virginia Woolf
  • Las olas. Virginia Woolf
  • Rayuela. Julio Cortázar
  • Crimen y castigo. F. Dostoievski
  • El Señor Presidente. Miguel Ángel Asturias
  • Retrato del artista adolescente. James Joyce
  • El ruido y la furia. William Faulkner
  • Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
  • La región más transparente. Carlos Fuentes
  • Palinuro de México. Fernando del Paso
  • Los recuerdos del porvenir. Elena Garro
  • A sangre fría. Truman Capote
  • Fausto. Goethe
  • El beso de la mujer araña. Manuel Puig
  • Álbum de familia. Rosario Castellanos
  • Cartucho. Nellie Campobello
  • El mundo alucinante. Reinaldo Arenas
  • El paraíso perdido. John Milton
  • El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde
  • Drácula. Bram Stoker
  • Pedro Páramo. Juan Rulfo
  • El llano en llamas. Juan Rulfo
  • La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca
  • Una temporada en el infierno. Arthur Rimbaud
  • Los cantos de Maldoror. Conde de Lautréamont
  • La vida es sueño. Pedro Calderón de la Barca
  • Las batallas en el desierto. José Emilio Pacheco
  • El libro vacío. Josefina Vicens
  • Los años falsos. Josefina Vicens
  • La Feria. Juan José Arreola
  • Leer a Ernest Hemingway

Novela negra, detectivesca, thriller, thriller psicológico

  • Crimen y castigo. F. Dostoievski
  • A sangre fría. Truman Capote
  • La fila india. Antonio Ortuño
  • Me llamo rojo. Orhan Pamuk
  • El percherón mortal. John Franklin Bardin
  • El quinto hijo. Doris Lessing
  • El huésped. Guadalupe Nettel
  • La balada de los arcos dorados. César Silva Márquez
  • La noche de los alfileres. Santiago Roncagliolo
  • El cuerpo expuesto. Rosa Beltrán
  • La otra cara de Rock Hudson. Guillermo Fadanelli
  • Ensayo sobre la ceguera. José Saramago
  • Salón de belleza. Mario Bellatin
  • Nostalgia de la sombra. Eduardo Antonio Parra
  • La transmigración de los cuerpos. Yuri Herrera
  • La fiesta del Chivo. Mario Vargas Llosa

Fantástico, terror, ciencia ficción, libros extraños

  • Máscara. Stanislaw Lem
  • Toda la sangre. Bernardo Esquinca
  • Mar Negro. Bernardo Esquinca
  • Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina. Liudmila Petrushévskaia
  • El país de las últimas cosas. Paul Auster
  • Árboles petrificados. Amparo Dávila
  • La cresta de Ilión. Cristina Rivera Garza
  • El animal sobre la piedra. Daniela Tarazona
  • Limbo. Agustín Fernández Mallo
  • Nocilla Experience. Agustín Fernández Mallo
  • Confabulario. Juan José Arreola
  • La torre y el jardín. Alberto Chimal
  • Flores. Mario Bellatin
  • No tendrás rostro. David Miklos
  • Señales que precederán al fin del mundo. Yuri Herrera
  • Pájaros en la boca. Samantha Schweblin
  • Ornamento. Juan Cárdenas
  • Ciudad Fantasma I y II. Antología de cuentos fantásticos y de terror (compiladores: Bernardo Esquinca y Vicente Quirarte)
  • Cuentos de Nathaniel Hawthorne, Edgar A. Poe, Cortázar, Jorge Luis Borges.

Contemporáneos imprescindibles en el acervo de un lector respetable

  • El libro de la risa y el olvido. Milan Kundera
  • Todo lo que tengo lo llevo conmigo. Herta Müller
  • La bestia del corazón. Herta Müller
  • La piel del zorro. Herta Müller
  • Purga. Sofi Oksanen
  • Conjunto vacío. Verónica Gerber Bicecci
  • Antes que anochezca. Reinaldo Arenas
  • Yoro. Marina Perezagua
  • La fila india. Antonio Ortuño
  • Nada. Jane Teller
  • Nadie me verá llorar. Cristina Rivera Garza
  • El cuerpo en que nací. Guadalupe Nettel
  • Después del invierno. Guadalupe Nettel
  • Canción de tumba. Julián Herbert
  • Educar a los topos. Guillermo Fadanelli
  • El hombre nacido en Danzig. Guillermo Fadanelli
  • Al final del periférico. Guillermo Fadanelli
  • Los últimos hijos. Antonio Ramos Revillas
  • Muerte en la rúa Augusta. Tedi López Mills
  • Autorretrato de familia con perro. Álvaro Uribe
  • Farándula. Marta Sanz
  • La corte de los ilusos. Rosa Beltrán
  • El vampiro de la colonia Roma. Luis Zapata
  • El lugar sin límites. José Donoso
  • Señorita México. Enrique Serna
  • La doble vida de Jesús. Enrique Serna
  • Te vendo un perro. Juan Pablo Villalobos
  • Umami. Laia Jufresa
  • La marrana negra de la literatura rosa. Carlos Velázquez
  • Los ingrávidos. Valeria Luiselli.
  • Todo nada. Brenda Lozano
  • Había mucha neblina o humo o no sé qué. Cristina Rivera Garza
  • Fuga en Mi menor. Sandra Lorenzano
  • Agua corriente. Antonio Ortuño
  • Temporada de huracanes. Fernanda Melchor
  • El buscador de cabezas. Antonio Ortuño
  • Tela de sevoya. Myriam Moscona
  • No voy a pedirle a nadie que me crea. Juan Pablo Villalobos
  • El amor es hambre. Ana Clavel

Poetas

Rubén Darío, Pablo Neruda, Wislawa Szymborska, Marina Tsviétaieva, Anna Akhmatova, Emily Dickinson, Rilke, Ezra Pound, T.S. Eliot, Fernando Pessoa, Juan Gelman, Juan Ramón Jiménez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Gorostiza, Yeats, D.H. Lawrence, William Blake, E.A. Poe, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, Federico García Lorca, Cernuda, Pedro Salinas, Josefina Storni, José Emilio Pacheco, Myriam Moscona, Tedi López Mills, Hernán Bravo Varela, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Abigael Bohórquez, e.e. Cummings, William Carlos Williams.


 

PD: Aprovechar la disponibilidad de personas como José Manuel Suárez puede darnos la oportunidad de ver lo que nos gusta desde otra perspectiva. En este caso él como docente y yo como estudiante, vagamos por los caminos de la literatura y que coincidimos en el punto de lector junto a muchas personas más. Por mi parte les recomiendo que sea cual sea su gusto artístico, aprovechen este tipo de espacios para acercarse a las personas que asisten a estos eventos para compartir un poco de su tiempo y conocimiento.

 

¿Podrá Wattpad salvarme de una crisis de escritura?

A finales de diciembre del año pasado, mi hermana me dijo que había estado leyendo unas historias en Wattpad. Tuve que buscar una definición de Wattpad. Vagué por la página oficial pero preferí la descripción que me brindó Wikipedia: 

Wattpad es una aplicación que permite compartir nuevas historias con otras de personas. Puede ser usado por medio de su sitio web, por medio de un ordenador o desde la app en el móvil. Los usuarios pueden publicar artículos, relatos y poemas sobre cualquier cosa, ya sea en línea o a través de la aplicación Wattpad (iOS, Android,Windows Phone, Online). El contenido incluye obras tanto de autores desconocidos como conocidos. Los usuarios pueden comentar y votar por las historias o unirse a grupos asociados con el sitio web.

Hace unos años consideré escribir en esta plataforma, pero temía que plagiaran mis historias. Ha pasado mucho tiempo y ahora que estoy en la carrera le temo más a la idea de no escribir nada. Tuve varios intentos para lograr escribir y hasta tuve una clase en la que debía entregar textos de los temas que yo quisiera. Ahí es donde aproveche para escribir sobre las historias que deambulan en mi cabeza, pero nunca estaba satisfecho con los textos resultantes. Me gusta crear pero en ese momento la incertidumbre de escribir “mal” fue más fuerte y empecé a escribir sólo cuando mis clases lo requerían.

Esta vez mi hermana me dijo que si porque no publicaba en Wattpad una de las historias que le solía narrar a ella de chica. No hizo falta pensarlo dos veces, me dije “¿por qué no?” digo, las historias son vagas y poco congruentes pero no me pareció mala idea. Entonces para este 2017, Wattpad aparece dentro de uno de mis propósitos de año nuevo. Esta necesidad de escribir ya llegó a tope. Pero hay existe otra razón más por el que siento que me sentiría cómodo escribiendo en Wattpad: mis errores de escritura serían un poquito más tolerados que en otra parte. Esto no quiere decir que no me vaya a preparar para crear una historia, sino todo lo contrario; siento que este es el impulso necesario para empezar ese camino hacia la práctica constante de la escritura. Y además los personajes de mis historias exigen salir de mi cabeza para que así obtener vida propia en otros imaginarios. 

Mi propósito dice que crearía una historia diferente al mes, pero nunca se si me clavaría con una historia en particular. No lo sé.

Usar la plataforma de Wattpad brinda muchas posibilidades de escritura. Es algo nuevo para mí. Así que pienso publicar fragmentos de mis escritos aquí en mi blog con redireccionamiento a Wattpad y también escribir sobre mi experiencia al usar esta app.

Espero que los siguiente pasos sean mostrar mis textos a amigos y familiares para obtener su opinión. Esta es la parte que más me pone nervioso. Pero por más que lo intente evadir: los nervios y la crítica son parte del show.

Los géneros están puestos sobre la mesa, las herramientas están listas, yo me siento listo; así que espero pronto escribir una entrada del primer capítulo de mi primera historia en Wattpad.

Muchas gracias por leer 🙂

Momento de crear algo nuevo

PD: Aquí les dejo el enlace a mi perfil. En realidad no encontraran nada, pero se los dejo de todas formas. Wattpad Oscar Mares.



III Concurso literario de autores indie

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REQUISITOS DE PARTICIPACIÓN

El Concurso está abierto a individuos mayores de 18 años de edad o que hayan alcanzado la mayoría de edad en su jurisdicción de residencia en el momento de la inscripción. El Concurso y estas Reglas Oficiales son nulas en Québec y cuando lo prohíba la ley, y están sujetas a las leyes aplicables. Los participantes no podrán tener la nacionalidad de ninguno de los siguientes países, ni disponer de residencia legal permanente en ninguno de ellos: Cuba, Irán, Corea del Norte, Sudán, Sudán del Sur, Siria o la Región de Crimea. Los participantes no pueden ser miembros de ningún gremio, sindicato u otra organización que les prohíba participar en este Concurso y que pudiera restringir, establecer obligación de pago o de otro modo tener derecho a oponerse a la participación de ese participante en este Concurso. El Concurso no está abierto a empleados ni contratistas independientes, ni a familiares directos (cónyuges, padres, abuelos, hermanos, hijos y nietos) ni personas que vivan en la misma residencia que los empleados o contratistas independientes del Patrocinador, Unidad Editorial Información General, S.L.U., cualquier entidad involucrada en cualquier aspecto del Concurso (incluyendo la financiación o administración), y cada una de sus respectivas empresas matrices, subsidiarias, asesores o agencias de publicidad/promoción.

CÓMO INGRESAR.

El plazo de inscripción en el Concurso comenzará a las 12 horas (hora del Pacífico oeste) el 1 de julio de 2016, y finalizará a las 24 horas (hora del Pacífico oeste) el 31 de agosto de 2016 (el “Plazo de Inscripción”). Para participar, deberá dirigirse a la página de acceso a la plataforma KDP (https://kdp.amazon.com) durante el Plazo de Inscripción (podrá seleccionar el idioma en la esquina superior derecha de la página) y seguir las instrucciones para subir y publicar en Kindle Direct Publishing (“KDP”) un libro original e inédito en idioma español cuya autoría corresponda únicamente al participante (el “Libro” o la “Inscripción”), y deberá incluir “concursoindie2016” en el campo de palabras clave (paso incluido en el proceso de publicación de su libro en KDP). Tras subir su libro a la plataforma de KDP, podrá demorar hasta 4 días en aparecer publicado en la página del Concurso http://www.amazon.com/concursoindie . La participación en el Concurso exigirá asimismo que usted sea titular de una cuenta Amazon y de una cuenta KDP (la cual comparte sus credenciales de usuario de Amazon), y que haya aceptado las Condiciones de Servicio de KDP disponibles en http://amzn.to/1MzRb84.

PREMIOS

Los Finalistas recibirán un Kindle Paperwhite con Ofertas Especiales, Wi-Fi + 3G gratuito (precio de venta aproximado $209,00 USD).

El Ganador recibirá el paquete de Primer Premio, que tiene un precio de venta aproximado (ARV, approximate retail value) de $5.209,00 USD, e incluye el premio mencionado anteriormente, más:

    1. Un acuerdo de publicación que, entre otras cosas, le otorga a Amazon Publishing los derechos exclusivos a nivel mundial de publicación del Libro en todos los formatos e idiomas, incluyendo los derechos de:
      a. traducción del Libro al inglés, y
      b. publicación del libro en español; y
    2. un premio en efectivo de $5.000,00 USD que será depositado directamente o mediante transferencia electrónica a la cuenta del Ganador.

PARA MÁS INFORMACIÓN DE LAS BASES CLIC AQUÍ

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Libro de Jorge Magano: La mirada de piedra

Libro de Myriam Millán: La hija del dragón

 

¿Por qué no se pueden censurar libros en México?

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De izquierda a derecha: Eduardo Parra, Vicente Alfonso e Imanol Caneyada. Charla sobre literatura norteña y la novela negra.

El día de hoy en Casa Madrid en el marco del Festival Internacional del Pitic 2016, asistí a la charla que hubo con los escritores Eduardo Parra, Vicente Alfonso e Imanol Caneyada en donde se tocaron temas acerca la novela negra, la literatura norteña, el oficio del escritor, el lector y otros temas que fueron surgiendo conforme la charla se desenvolvió. Mucho se dijo sobre la novela negra como el hecho de que no necesariamente debe haber un asesinato o algún otro crimen para que la novela sea considerada como novela negra, sino que la ambientación y los recursos utilizados en la narración, importan mucho (Caneyada). Se mencionó la actividad de los escritores que impulsan este género que a penas hace poco se va reconociendo como un género literario.

La novela negra nace junto con la nota roja

Sabiendo que la novela negra narra historias variadas como el crimen organizado, secuestros, asesinatos, violaciones, asaltos, etcétera; hubo quien pregunto si este género es propenso a la censura a lo que el escritor Eduardo Antonio Parra contestó: “En México nunca van a censurar un libro porque los mexicanos no leen”. Le puse el título a la entrada relacionado con lo que se dijo sobre este comentario porque es un comentario poco alentador, pero en términos generales, muy realista.
Luego que dijeran que la novela es lo más leído en México, seguido del cuento, que son muy pocos, y de la poesía; que son aun menos; se dijo cómo en México los géneros más populares son la superación personal, la novela histórica y recientemente: la novela negra. Me interesaron muchos esos comentarios, así como aquellos en donde mencionaron que en la novela negra no se trata de catalogarla según el acto que se cometa en la novela, sino como se abarca. Mencionaron que la violencia es tanta en el país, que sale sola a través de la literatura por medio de los escritores, ante la urgencia de justicia y en querer retratar el panorama actual. Cabe admitir la realidad de un país que ha diferencia de las novelas de detectives de Estados Unidos y Reino Unido donde los policías resuelven el caso, aquí no existe la confianza en la autoridad; ese es otro comentario digno de reflexión.

Otras notas:

  • El sismo de 1985 fue un factor de descentralización poblacional en el país.
  • El norte está siendo representado por autores muy buenos de la novela negra.
  • Cada autor debe escribir de un tema que le interese. Si hay un tema de violencia en el país, del que no se ha escrito, es porque a nadie la ha interesado
  • La novela negra está ganando popularidad
  • Los mexicanos tienen una fascinación por lo real y lo ficticio, y de cómo convergen; es por eso que la novela histórica tiene éxito.

Yo he leído muy poco de novela negra, pero esta charla hizo que surgiera un repentino interés por explorar ese género. La charla fue muy enriquecedora. A continuación dejo alguno de los títulos de novelas que se mencionaron en la charla.

  • “Un asesino solitario” de Élmer Mendoza
  • “Luna de escarlata” de Rolo Diez
  • “Los niños de colores” de Eugenio Aguirre

Y aquí les comparto las cuentas de Twitter de dos de los invitados.

Gracias por leer.

 

Reseñas para qué, maldita sea | Tierra Adentro

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por Eduardo Huchín Sosa

Pueden parecer banales

mis instintos naturales.

G. Grignani

Es fácil imaginar un mundo sin literatura pero no un mundo sin reseñas. Para decirlo de otro modo: en las próximas horas es posible que escribas, leas o recibas un correo electrónico donde algún conocido te pregunte si puedes escribir una reseña. Mientras lees tus propios libros, ¿ese globo de pensamiento que sale de tu cabeza no tiene con frecuencia forma de reseña? Están presentes en los sueños de gloria de los escritores y en las pesadillas que se prolongan en años y años de rencor. Han sabido mudarse de los suplementos culturales a internet y del cintillo de un libro a su contraportada. Como la novela y ciertos asesinos del cineslasher, las hemos visto reaparecer cuando todos las dábamos por muertas.

¿Por qué, entonces, estamos tan seguros de que son malas, inútiles, perversas? De un tiempo a la fecha, he renunciado a usar el término “crítica literaria” para cualquier cosa que signifique atender las novedades editoriales. Ahora hablo de “comentario de libros”, “disertación breve con una ficha bibliográfica en algún lado” o “resumen que me librará del tortuoso trámite de leer un ejemplar para tener una opinión al respecto”. Si bien, en otro tiempo, esos textos necesarios, sí, pero menores habían sido tratados de “crítica”, investigaciones recientes, y un tropel de críticos auténticos, han aclarado el malentendido. La crítica y la reseña —incluso cuando comparten cierto tufo de pedantería— son dos cosas distintas.

Para no confundirla con géneros más interesantes, como el ensayo corto o el artículo de opinión de tema literario, es preciso saber de qué hablamos cuando hablamos de una reseña. A mi entender, toda reseña literaria está obligada a cumplir estos cuatro requisitos:

1. Debe mencionar con demasiada insistencia un libro y un autor. Yo diría que desmesuradamente. Nada ilustra mejor esta desmesura como el uso de la expresión “nuestro autor”, que delata cuando alguien ya se excedió del número de alusiones permitidas.

2. Debe decirte si un libro es bueno o malo. No con descaro, por supuesto, ni con esos adjetivos, pero siempre debe hacerlo. En ocasiones, una reseña te lleva casi de la mano a la librería y en otras, sin que estés muy consciente de cómo lo logra, te produce compasión por un escritor que no conoces en persona. Por fortuna esos dos sentimientos nunca se presentan de manera simultánea.

3. Debe hablar de libros que por lo general pueden encontrarse en el espacio más iluminado de las librerías. Es decir, no habla de manuscritos perdidos ni de la edición “buena” del Ferdydurke, que lleva más de medio siglo sin reimprimirse.

4. La distancia entre la fecha del lanzamiento de un libro y la reseña debe ser razonable. De un mes a un año es reseña. De uno a cinco años es revaloración. De cinco a veinte años es estudio generacional. De veinte a cien años es crítica literaria. De cien años en adelante es “hago esto por los puntos del Sistema Nacional de Investigadores” o “puedo darme ciertos lujos porque soy un crítico de verdad”.

Después de las anteriores precisiones y de enterarte de que no se trata de crítica literaria —repito: no se trata de crítica literaria— te aconsejo tomar la publicación cultural más cercana que tengas, buscar la sección de reseñas y reconciliarte con el género. Obsérvalas ahí, un tanto solas, rodeadas de ensayos sobre muertos recientes. ¿No experimentas de repente que toda la ira literaria se ha ido, que ya no es necesario poner comentarios amargados en tu muro de Facebook, que decir: “la reseña es el género de los que carecen de imaginación” se parece mucho a los berrinches que hacemos por los vuelos retrasados? Una vez que no las tratas como crítica literaria, las reseñas empiezan a mostrar sus cualidades.

Para reconciliarnos con ellas hay que estar conscientes de todo el desenfreno y la inmoralidad que les hemos atribuido. Se ha insistido que la reseña concentra, en seis mil caracteres con espacios o menos, los peores vicios de la república de las letras: la envidia, la lectura deficiente, el egocentrismo, el pánico por la teoría reciente, cierta tendencia al drama, y una desagradable emanación de superioridad y autocomplacencia. Es más, se estima que desde los Salmos la humanidad no había encontrado un género que ensalzara con tanta ardor a alguien mientras se lamentaba por el estado actual de las cosas hasta que se popularizaron las reseñas de libros. Dicho lo anterior, me parece que si la reseña tiene tantos aspectos negativos, la única manera de leerla es con maldad. Es decir, con dolo. Es decir, pensando en la maldad y el dolo como en miembros honorarios de la discusión literaria. Cada que leas una reseña o escribas una breve nota impresionista, debes hacerlo con la convicción de que estás saboteando, por igual, literatura y crítica. Y que sólo por eso, vale la pena hacerlo.

La reseña, ha dicho el crítico Guillermo Espinosa Estrada en una conversación con el también crítico Jorge Téllez, debería “arrebatarle al libro algo que es inherente: su carácter de mercancía”. No estoy tan seguro. Si de verdad le queremos arrebatar a los libros su carácter de mercancía, lo mejor sería no venderlos. Es curioso: aun con el pleno conocimiento de que hay toda una serie de transacciones comerciales y tratos mercantiles detrás de unas cuantas páginas encuadernadas, lo único que se nos ocurre es fingir que no existen, que la literatura es aséptica y responde únicamente a intereses superiores. Las reseñas son incapaces de librarse del carácter mercantil de la literatura, aun así se enfoquen en el lenguaje prístino o en “un narrador en pleno dominio de sus recursos”. Y han prevalecido porque representan un producto práctico, popular gracias al más vil capitalismo y que responde a cuestiones tenebrosas pero no por ello menos reales, como la novedad, la presencia social, el amiguismo y el canon. Si bien es una tarea loable del reseñista intentar arrancar a los libros del sistema comercial al que pertenecen, sospecho que por el lugar que ocupa la reseña, todo valor que nos sirva para hablar de esos libros se convertirá de manera inexorable en un valor de venta.

Esto perjudica incluso nuestra idea más básica de lo que es recomendar un libro. Decía Ruth Franklin, y me parece que con justicia, que el vocabulario para expresar el entusiasmo en una reseña “ha sido colonizado por la jerga de las relaciones públicas”. Así, todo es “imperdible” o “está escrito con precisión de relojería”. Por eso, en algún lugar detrás de esas líneas que hablan de la vida psicológica de los personajes y la prosa poética, una reseña está diciéndote que compres algo o que no lo compres, y que después vayas a decirles a tus amigos algunas palabras que los acerquen o alejen de la caja registradora. No es tan sencillo pensar en la animada fiesta monetaria que se lleva a cabo debajo de lo que llamamos literatura, pero la reseña es una buena forma de tenerlo en cuenta. Su discurso, en ocasiones insultantemente comercial, te recuerda que la reseña se expresa en esos términos porque se encuentra atrapada en una red de relaciones de mercado. Piensa un poco en la última vez que escribiste, leíste o compartiste una. Pregúntate por qué no pagaste por el último lote de libros sobre los cuales escribiste. Posiblemente no sepas el origen de esa fuerza que te llevó a redactar dos cuartillas y media sobre un libro inane, pero es posible que el contexto mercantil sea la respuesta.

Poner un pequeño libro a discusión cumple, es indudable, algunos propósitos publicitarios. No a la manera de un anuncio de la televisión, pero sí un poco como esa ropa de vestir cuya mayor virtud es que sabes identificar qué compañía las produce. Su función no es en esencia anunciar, pero anuncian. Y cada reseña condescendiente, impresionista y sospechosamente entusiasta, pone en el centro del reflector que los libros no son meras epifanías que acontecen en el vacío.

Esta situación es indispensable para entender por qué los reseñistas usan los adjetivos que usan. Pero también nos da pie a preguntarnos por qué unas expresiones y no otras se han convertido en las categorías críticas para valorar un libro aquí y ahora. Según mis propias apreciaciones, “tensión” —ya sea narrativa, del lenguaje o de cualquier cosa que pueda representar fuerzas en conflicto— es un término que se encuentra a la alza, mientras que “condición humana” ha estado cuesta abajo desde hace unos años, pero no tantos como “virilidad”, a la que hemos desterrado, espero que, para siempre. Lo que nos ofrecen las reseñas es la posibilidad de comprender a qué conjunto de valores se ha echado mano para describir la buena literatura. O si todavía tiene validez hablar de algo llamado “buena literatura”.

Si, como hemos apuntado, una reseña es práctica, no pierde tiempo en explicar conceptos nuevos sino que saquea el amplio o estrecho, según se vea, baúl del comentario de novedades. ¿Qué provechosas simplificaciones encierra decir de alguien que es “el nuevo Proust” o “la Chéjov canadiense”? ¿Cuáles características definen a los “personajes creíbles”, a las “voces verosímiles”, a los “ensayos estimulantes”? ¿Qué alucinante pirueta ejecutan los escritores para hablar de una novela sin trama, de un libro donde nada sucede salvo los signos vitales del ensayista lírico o de poetas que nunca tendrán una línea memorable pero a los que hay que volver porque tuvieron gestos definitorios para la literatura mexicana? Todas esas son preguntas que me parecen pertinentes después de leer una, dos o diez reseñas al mes. Y después de eso, podemos incluso contrastar esos vocablos de apreciación con aquellos que utilizan quienes escriben de política o vida cultural. El acercamiento minucioso a una reseña puede arrojar luz sobre el misterioso hecho de que un novelista que divide al mundo en buenos y malos, resulta aborrecible para personas que se entusiasman con articulistas políticos que hacen exactamente lo mismo.

Uno quisiera creer que no fue la concesión del premio Nobel a Mo Yan lo que nos hizo acercarnos a uno de sus libros, pero eso es lo que sucedió en mayor o menor medida. La actualidad oportunista que de repente adquiere una obra es como las hormonas de los alimentos: queremos pensar en ella como algo añadido, antinatural, incluso dañino, pero lo cierto es que ya formaba parte de los libros cuando llegamos aquí. Las reseñas responden a ese sentido de la oportunidad, pero también ayudan a construirlo. Y no se trata de algo en esencia antiliterario. He leído a mucha gente quejarse de que hoy día las publicaciones no atiendan a la verdadera literatura sino sólo a las efemérides, pero para contrarrestar esa tendencia sería una gran ayuda que los escritores dejaran de cumplir años o morirse.

Contrario a lo que comúnmente se cree una reseña apresurada no es simplemente la reunión de sensaciones a partir de una lectura. La nota impresionista reacciona a un contexto y también a una oportunidad. Si hacemos a un lado el juicio del escritor, el mero examen de conciencia, y nos concentramos en las palabras que utiliza para dar a entender ese juicio estamos llevando la reseña a otro nivel. Por desgracia, vivimos absorbidos por enterarnos quién le pega a quién, o quién avala tal o cual título.

Por supuesto que la diferencia entre crítica y reseña no tiene tanto que ver con la profundidad de la lectura como con los lugares de discusión a los que llevamos los libros (eso significa que siempre se pierde y se gana algo en cada lugar de discusión: la tesis, el congreso académico, el ensayo corto de revista, el ensayo extenso del libro, etcétera). Hay algo ridículamente pretencioso en pensar que una reseña no es uno de esos lugares. Es capaz, por supuesto, de plantear un problema literario e, incluso en sus momentos más grises, revela eso que llamamos “la sensibilidad de una época”. Como todo texto escrito bajo presión, camina en los confortables territorios del análisis superficial, pero nada en sus términos y condiciones prohíbe que también pueda ser producto del arrojo crítico y la erudición. Sería insensato pensar en la reseña como en la forma predominante de evaluar, relacionar, explicar lecturas —funciones esenciales de la crítica literaria— porque nace, crece y se reproduce dentro de la lógica del mercado. Pero, ¿por qué renunciar a ellas como géneros válidos para hablar de libros? Las reseñas nos dicen cómo estamos leyendo los libros que todavía no han sido bendecidos por el canon y, si somos lo bastante perspicaces, podemos leer en ellas la tradición a la que se enfrenta un libro cuando aparece. Dos extremos: excluir la reseña o no admitir más que la reseña, porque no importa qué tanto desprecio le manifestemos o qué tantas rabietas hagamos en público, todo indica que —tras el berrinche— va a permanecer ahí.

(Y ahora una confesión.

Es bien sabido que —atendiendo a lo dicho por Heriberto Yépez en su columna “¿Quién puede reseñar?”: “El reseñista debe ser un autor no sólo con un amplio conocimiento, sino una persona emocionalmente madura”— una de las cosas que yo no debería hacer en la vida es hablar de libros. Sucede, sin embargo, que tampoco me considero apto para alguna otra labor y no por falta de carácter: en realidad, no tengo ni el talento de mamá para la sastrería, ni el de mi hermana Martha para la educación ni el de mi hermana Estephanía para la cocina. De entre todas las cosas que podría echarte a perder —tu ropa, tus hijos o tu comida— prefiero aventurarme a estropear tus lecturas. Puedes dejar el libro a medio leer, revenderlo o regalárselo al próximo cumpleañero del taller literario, pero no puedes hacer ese tipo de cosas con un platillo recién servido. Es más, existe la enorme posibilidad de que no abras ninguno de los libros de los que he hablado a lo largo de mi vida y eso no me quitará el sueño. De entre todos los placeres humanos, la recomendación de libros es uno de los pocos que no causan traumas cuando no son correspondidos. Por tanto no pienso pedir perdón por cada una de las reseñas que he escrito o que he leído en lugar de dedicarle más tiempo a la crítica literaria de verdad.)


AUTORES

(Campeche, 1979) publicó Ni siquiera es un trabajo, pero alguien tiene que hacerlo (Posdata, 2014), el primer tomo de su pentalogía sobre qué significa ser un hombre blanco heterosexual (algo de lo que nunca se había escrito).

Originalmente Publicado en Tierra Adentro

Donación e intercambio en la “Biblioteca de Intercambio”

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Ella intercambió tres libros por otros tres de Smallville

¿Sabías que en Hermosillo puedes intercambiar libros o donarlos? Un grupo de jóvenes se han organizado y han hecho un proyecto social llamado “Biblioteca de Intercambio”, con el fin de compartir la cultura de la lectura por medio del intercambio de acervo bibliográfico gratuitamente, esta iniciativa estará ubicada en la plaza Hidalgo del sábado 23 de abril al 23 de mayo las 24 horas del día. Te esperamos, dona, intercambia y participa.- Biblioteca de Intercambio

El día de ayer fui con una amiga a las afueras del Instituto Sonorense de la Cultura, en la plaza Hidalgo, en donde están colocadas varias javas de colores con libros. Abierto las 24 horas del día, estas javas conforman la Biblioteca de Intercambio, una propuesta dinámica en la que puedes intercambiar libros o donarlos para seguir disfrutando de la lectura. Actualmente el coordinador de esta actividad hace una atenta invitación a donar libros para obtener una mayor y mejor circulación de títulos. Luego de una llamada breve con el coordinador, otra de sus intenciones es fomentar la confianza hacia la comunidad hermosillense. Él está consciente de que habrá casos en la que alguna persona llegue, deje un libro y llevarse dos; es por eso que en estos momentos necesita una mayor cantidad de donadores.

Ubicación de la Biblioteca de Intercambio

Les dejo la ubicación de la plaza Hidalgo para que puedan llevar sus libros para donar o intercambiar.

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Desde literatura infantil hasta específicas para carreras como física e ingenierías.

Más información y reglas sobre la “Biblioteca de Intercambio”

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¿Qué libros traje de la Biblioteca de Intercambio?

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Los títulos que me traje fueron los siguientes:

  • “El Mexicano P…” de C. P. Víctor E. Molina Aznar.
  • Poema de Mío Cid
  • “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury
  • “Por qué no soy Cristiano” de Bertrand Russell
  • “La belleza y el dolor de la batalla” de Peter Englund

Mi selección es un claro ejemplo de la variedad de títulos disponibles en la Biblioteca de Intercambio, desde ensayos hasta narrativa.

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Diccionarios, manuales, novelas, cuentos, ensayos, revistas y más.

¿Tienes algún libro en mente para intercambiar?

Reseña: “La Tregua” por Mario Benedetti

La Tregua por Mario Benedetti

Autor: Benedetti, Mario
Título: La Tregua
Título original: La Tregua
Fecha de publicación: 1960
País: Uruguay
Editorial: Alfaguara
Formato: Digital
No. Páginas: 138 páginas
Género: Novela

Sinopsis

Relata un breve periodo de la vida de un empleado viudo, próximo a la jubilación, cuya existencia se divide entre la oficina, la casa, el café y una precaria vida familiar dominada por una difícil relación con unos hijos ya adultos. Una inesperada relación amorosa, que parece ofrecer al protagonista un horizonte de liberación y felicidad personal, se abrirá como una tregua en su lucha cotidiana contra el tedio, la soledad y el paso del tiempo.

Lo que pienso…

Bueno, lo que me salga del corazón, con una pizca de cerebro a ver qué tal. OK, antes de empezar quisiera escribir que yo de Benedetti soy un completo novato, he leído uno que otro poema y leí un libro de el llamado Vivir Adrede, bueno, pensándolo bien tal vez no sea tan “novato”.

La historia es narrada por un señor de 49 años, Martín Santomé, que está por jubilarse. El señor Santomé empezará escribir en su diario, donde por medio de éste se identificará su cotidianidad, al parecer sin sorpresa aparente. Por medio del diario conoceremos a un Martín Santomé quien se ve interrogado por el tiempo ¿qué hacer? ¿qué sigue? Es ahí donde conoceremos su reflexión sobre la vida, los recuerdos de su pasado, su tedioso presente y su angustiante futuro.

Santomé escribirá acerca de sus hijos, Blanca, Esteban y Jaime, cada interacción entre ellos hará notoria un posible rencor por parte de sus hijos hacia él por no haberles brindado más afecto. Ésta carencia de apreciación hace que las demostraciones de amor entre los hijos y el padre, sean más sorprendentes y disfrutables.


La vida de éste hombre gira entorno su trabajo, sus memorias y su tensa comunicación con su hijo mayor. Dirán “puaj, que aburrido”, tal vez, pero les digo que la belleza del libro en cierta forma radica en lo cotidiano. Además si algo estoy aprendiendo de Benedetti, es que con palabras sencillas puede llegar a ser profundo.

Bueno, un día llegan tres nuevos empleados de quien estará a cargo el señor Santomé dándoles una introducción a sus áreas de trabajo y explicarles qué harán. Entre los tres aparecerá Laura Avellaneda, un chica promedio tal vez, bonita, pero de una belleza usual. Poco a poco Santomé se verá atraído por esta mujer, quien cabe destacar, es casi 25 años menor que él. Lo genial es ver como nosotros, o sea el mismo lector, se va enamorando de Avellaneda también, de su personalidad apacible, de su juventud y de sus deseos.

La narrativa es tan buena, que te sumerge en el personaje, yo de hecho me sentí Martín Santomé, me enamore de Avellaneda, tenía tres hijos y extrañaba a mi esposa quien había muerto al dar a luz a mi último hijo Jaime. Llegue a sentirme muy identificado con Santomé, en sus ideologías en relación al amor, su historia en lo personal a mí me dejó una lección.

Yo, no sé si los demás lo sepan, pero por lo menos yo tuve que buscar la definición de Tregua, así que se los dejo por acá:

Tregua es un concepto que hace referencia al cese de hostilidades por un tiempo determinado entre dos o más adversarios. La tregua no supone el final de la guerra o del conflicto, sino una suspensión momentánea.

No es muy importante conocer la definición pero sí podría ayudar en captar mejor el mensaje.

Entonces por medio de esas páginas Santomé compartirá los recuerdos de su esposa, su confusión ante la llegada de alguien más a su vida luego de muchos años de soledad. La presión de parte de sus hijos. El ambiente laboral. Sus ideas, sus anhelos… bueno, cada parte, cada personaje tiene algo que decir y Martín Sontomé una muy buena reflexión al respecto.

En Resumen

La Tregua es de esos libros que me recuerdan el por qué me gusta leer. Debo decir que a veces me resultó pesado la cotidianidad, pero pensé, pero si a veces lo cotidiano es pesado, pero Benedetti logra plasmarla como algo no tan malo. Además las relaciones que se crean son un tipo de amor diferente, porque ¿en dónde pones a alguien que amas con locura cuando ya amaste a alguien con la misma intensidad? Tal vez no la misma, tal vez más, tal vez menos, pero se amaba. Benedetti como mencioné te transporta a la mente de éste señor y por medio de él conocemos el amor de otra manera que tal vez se le atribuya solamente a la gente mayor, pero que yo noté que no debía ser así, que en realidad tal vez no hay edad para el amor que Benedetti describe. Cuando terminé el libro me sentí raro, me sentía mal por abandonar al señor Santomé ¡y ojo! ésta clase de apegos no me pasa muy seguido. Pero bueno, para eso existen las re-lecturas, en caso que quiera revivir ésta maravillosa historia.

Puntuación

Cinco de cinco estrellas es obvio. Me voy con una idea mucho mejor de Benedetti, con ganas de seguir leyéndolo y conocer más de sus obras. De igual manera te invito a que leas La Tregua.

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Citas

“Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir a la suya”.- Santomé

“tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre”.- Santomé

“De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha”.- Santomé

“Ojalá te sientas a la vez protector y protegido, que es una de las más agradable sensaciones que puede permitirse el ser humano”.- Santomé

“A mí me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservado el máximo sólo para las grandes ocasiones”.- Santomé

Remate

Para ya terminar, les quiero compartir la película de La Tregua. La película es Argentina y se estrenó en el año de 1974.
Fue la primera película argentina y sudamericana en conseguir una nominación al Óscar a mejor película. Yo aun no le he visto, pero la voy a ver. Disfruten.