Si le bailo a Satán, si beso a Diana o a Alejandro… o si nos casamos

La noche anterior había leído:

Invitación abierta a la comunidad LGBTTTIQ+ y personas aliadas: El Congreso del Estado de Sonora está puesto para votar a favor del matrimonio igualitario, pero los grupos anti-derechos se están organizando para manifestarse en contra (…) ¡Manifestémos a favor de la igualdad y el amor!

El día jueves 23 de septiembre a las 9 de la mañana. «No puedo», pensé, a esa hora ya debo ir al trabajo. Aunque la idea de estar presente en algo tan importante y en el día internacional de la bisexualidad, no sonaba mal. Más tarde, una alumna lo comentó en clase, ella estaba siguiendo la transmisión de los grupos activistas afuera del Congreso y aunque se me recomendó evitar entrar en diálogo sobre ese «tipo de temas», desde la más profunda sinceridad dije «Ojalá lo aprueben», como un deseo que se verbalizó sin mi consentimiento.

Continué con mis clases.

Llovió.

Terminaron las clases y me subí a mi bici.

Me mojé.

El aire corría en mi contra y tardé un poco más en llegar a casa que de costumbre.

Leí las notas, ¡se había aprobado!

Lo que tenía originalmente agendado se pospuso así que mi tarde la podía dedicar a mi clase de danza.

Estando ahí, el maestro puso la canción de Lil Nas X THATS WHAT I WANT, algo que intenté escuchar en una ocasión, pero que no podía porque su álbum aún no había salido.

Estaba estirando cuando la letra del mismo cantante que tiene un video donde desciende al infierno en un tubo para bailarle a Satanás, decía:

I want someone who loves me / Pero quiero que alguien me ame
I need someone who needs me / Pero necesito a alguien que me necesite
'Cause it don't feel right when it's late at night / Porque no se siente bien cuando es tarde en la noche
And it's just me in my dreams / Y solo soy yo en mis sueños
So I want someone to love, that's what I fucking want / Así que quiero alguien a quien amar, eso es lo que jodidamente quiero

Intenté concentrarme, no pensar en lo feliz que han de estar esas personas que sí tienen eso que Lil Nas X quiere, y que ahora podrán casarse. Por un momento, mientras sentía que mis corvas se romperían de tanto estirar, sonreí.

Sigue leyendo Si le bailo a Satán, si beso a Diana o a Alejandro… o si nos casamos

No sabía que tenía un problema con mi bisexualidad hasta que un psicólogo me hizo las preguntas indicadas


El 05 de septiembre, mientras checaba Twitter, me topé con un tuit de Zachary Zane:

Traducción: Muy bien, hombres bi! Háblenme! Quiero saber qué les ayudó a salir (del clóset)! Mándenme mensaje!

Cabe señalar que Zachary Zane, es lo que se podría considerar como un ícono bisexual, ya que constantemente escribe artículos en diversas revistas y portales importantes en donde aboga por la visibilidad de la bisexualidad. La importancia de su labor radica en exponer y dialogar con una sexualidad que suele ser cuestionada tanto por personas homosexuales y heteros.
Cuando leí su pregunta me puse a pensar en mi propio trayecto de asumir y vivir mi sexualidad. Cuando por fin llegué a la respuesta de algo a lo que realmente no había pensado a detalle, supe que una pieza fundamental para salir al mundo como un hombre bisexual, fue un psicólogo.

Traducción de mi respuesta: Honestamente, fue a través de un psicólogo que me hizo ver lo obvio: Si alguien no es capaz de amar todo lo que eres, tal vez esa persona no sea la persona indicada.

Poco después de haberle contestado, me sorprendió ver un mensaje directo de Zane en mi bandeja de entrada en Twitter. Temía abrir el mensaje, le tomé un screenshot y lo compartí en mis historias de Instagram. En su mensaje me pedía si podía detallar y explicar un poco más mi respuesta. Obviamente le dediqué unas líneas de fanboy y de agradecimiento por la labor que hacia. Le dije que durante mi proceso de investigación acerca de la bisexualidad, me había apoyado en varios de sus artículos. Luego de haberle compartido mi nivel de admiración, le contesté le compartí el cómo llegué a saber que no me sentía cómodo en la manera que vivía mi sexualidad, y no solo eso, sino la idea de que yo mismo no sabía que estaba incómodo.

Imagen que compartí en mis historias cuando recibí el mensaje de Zane.

Ese día le escribí lo que yo veía como el camino que había recorrido para estar viviendo mi bisexualidad fuera del clóset. Me agradeció que le haya compartido mi historia y hasta ahí quedó. Los días pasaron y en un miércoles en la mañana cuando entré a Instagram, vi una historia de Zane, titulado: 9 Men Share What Helped Them Come Out as Bisexual. De inmediato recordé su tuit y dije «¿Será que habrá publicado las historias que le compartieron? ¿habrá publicado la mía?». Con una velocidad impresionante, le di swipe up a la historia y vi el encabezado, bajé y bajé y me topé con el subtitulo: «Oscar (23)» ¡era mi historia! Habían compartido mi historia y lo había compartido una de las personas bisexuales que más admiro.

Obviamente lo que Zane publicó, fue un extracto de lo que yo le escribí. Pero el testimonio que apareció en el portal de Men’s Health, decía lo siguiente.

OSCAR (23)

El proceso de no solamente aceptar mi identidad sexual, sino también de asimilarlo fue algo lento. Realmente no hablaba mucho sobre mi sexualidad. Cuando ingresé a la universidad, en algún momento probé los servicios que la escuela le proporcionaba a los alumnos: dentista, nutriólogxs, y al final me dirigí con el psicólogo. Realmente no sabía que tenía problemas con aceptarme, hasta que platiqué al respecto. Resulta que era algo que me estaba afectando en mis interacciones sociales y mis relaciones personales. Le compartí [al psicólogo] que temía ser rechazado por mujeres y hombres. [Le dije] que no quería salir porque sentía que muy en el fondo, la voz de mi amigo en la secundaria —que me dijo que la bisexualidad no existía— estaba hablando.

Tuve un par de citas más y al final decidí que saldría ante el mundo. Hasta calendaricé mi salida de clóset para que fuera el día internacional de la bisexualidad [23 de septiembre]. Recuerdo que el psicólogo me dijo «Si a la gente no le gusta el hecho de que puedes tener sentimientos hacia hombres y mujeres, entonces no están dispuesto a quererte en tu totalidad, y pues, esa persona no es la indicada, porque habrá alguien más quien sea capaz de amarte por lo que eres».

El apoyo psicológico como guía

Creo que a veces subestimamos el poder de las palabras. Así como por mucho tiempo creí las palabras de esa persona que yo consideraba mi amigo que me hizo dudar de mí mismo, fue a través de otras palabras que salí de dudas. Siempre pensé que lo que el psicólogo hizo a través de una plática, fue escuchar y hacer las preguntas indicadas que me inducían a una introspección para rastrear el posible origen de mis temores actuales. Nunca habría pensado que el comentario de un amigo era el motivo del por qué yo no terminaba de aceptarme. Y recuerdo que al llegar, yo venía con la idea de que tal vez era bipolar, pero no, simplemente no estaba aceptándome.
Hoy puedo escribir que mis temores eran absurdos, seguí saliendo con chicas y chicos, nadie me ha atacado, sino todo lo contrario, ha sido un camino ameno con el que me he podido relacionar con personas extraordinarias. Ese paso que di, ha hecho que hablar sobre la bisexualidad sea un tema común para mí y que no temo hablar de ello porque es algo que soy. Me parece que todo recae en el mayor de los clichés: «la fidelidad a uno mismo». Ser fiel a lo que deseas y enfrentar el sentimiento de miedo y culpa. Porque no hay de qué sentirnos culpables, porque si acaso, una de las cosas que sucedió es que al abrirle la puerta a mi bisexualidad, me di cuenta que viene acompañado de nuevos retos pero también, de personas que seguirán apoyándome en esos retos.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

PD: Se fue el mes de septiembre (BiMonth o mes de la bisexualidad) y no escribí tanto en mi blog como me habría gustado, pero tengo todas las intenciones de entrarle al blogtober y escribir un post al día por todo el mes de octubre, así que aún hay mucha bisexualidad de qué discutir.

Carta a un joven bisexual

Recibí tu carta y esta respuesta no busca ser ninguna guía definitiva, aunque, a decir verdad, siento que si alguien se hubiera acercado a mí y me hubiera dicho algunas de las cosas que te voy a compartir, me habría ahorrado muchos desvelos. Te cuento.

Cosa de chicas

Hay personas que aseguran haber sabido su orientación sexual desde pequeños, alguien me dijo que sabía que era homosexual desde el kínder. Me decía que no recordaba a ninguna delas niñas del preescolar, pero que sí recordaba muy bien a los niños. Qué curioso, ¿no? Ese comentario me llevó a pensar acerca de lo que el Oscar peque pensaba cuando aun tenía siete u ocho años. Un “Me gusta” de ese tiempo es difícil de rastrear. La única exposición a una relación de pareja eran las telenovelas que a veces me sentaba a ver en las noches con mi mamá antes de que me dijera que me fuera a dormir.  Y aun así, pensaba que esos besos que salían en la pantalla eran efectos especiales. De mis primeros años de primaria recuerdo a Kalie, una niña que junto con Jazmin, me exigieron que eligiera quien era más bonita. Ambas eran lindas, pero Kalie, a pesar de que tenía chuecos los dientes, me gustaba más. Me llamaba la atención cómo me tomaba de la mano, cuando jugábamos sólos bajo el árbol que se traspasaba por la reja del campo de gol que había a un lado de la escuela; cuando nos trepábamos al domo de barras y quedábamos boca abajo riéndonos y tomándonos de las manos. Pero de todas esas cosas que hizo ella por mí, recuerdo un accidente. Me había sangrado la nariz, en el salón había un lavamanos así que fui a limpiarme y a dejar que la sangre cayera en el lavabo. Ella se paró y estuvo a mi lado, me pasó papel y recuerdo haberla sentido cerca. Kalie no se sentó hasta que regresé a mi mesabanco. Puedo decirte, que fue ella mi primer crush, desde esa vez, no quería separarme de ella y me molestaba que Cody, otro niño del salón se acercara a ella. Ese fue mi primer crush. Luego ella se fue y seguía pensando en chicas, Nayely, Stephanie, Ciara, hasta que…

Cosa de chicos

A lo que iba con la anécdota anterior es sobre las posibilidades de llegar a definir tu sexualidad. Puede que no te hayan gustado los chicos desde pequeño, puede que sí, todos tenemos una manera diferente de aterrizar nuestra identidad y preferencias. Ahora te cuento cómo llegué al punto en el que estoy ahora, en donde chicos y chicas me resultan atractivas. Lo pensé mucho antes de contestarte y decidí dejarlo todo para este día, el día internacional de la bisexualidad, una mamada porque pues te tuve con el suspenso todo este tiempo, per ahí va. Todo empezó por “admiración”, luego caí en cuenta que más que admiración, en realidad empezaba por algo más acertado que la palabra “admirar”. Mi gusto por los chicos parte más bien de la envidia. Cuando mi familia se mudó a México, y entré al aula de cuarto B, noté una gran diferencia al ambiente de la escuela de donde venía. Aquí las cosas solían salirse de control y los alumnos gritaban desde sus espacios para comunicarse, me sorprendí y quedé abrumado. Todo ese año transcurrió de manera rápida, al parecer en México era un alumno de diez, porque yo siempre fui de sietes y ochos. Llevar el título de alumno destacado es agobiante, pero esa es otra historia. Cuando entré a quinto empecé a querer “encajar” mejor en el grupo. En ese tiempo me empezó a gustar una niña que se llamaba Liliana. Pero además de ella, había un chico que me resultaba atractivo. Me atraía porque así era él, lograba que la gente quisiera estar a su lado, era alto y creo que era mayor uno o dos años que los demás. Se llamaba Oscar, igual que yo. Curioso porque yo quería ser igual a él. Solía estar junto a un grupo de chicas a su alrededor y con sus amigos que siempre lo seguían. Era alguien que me caía mal pero que admiraba, me decía “Si tan sólo se fuera del aula y pudiera sustituirlo”. Cabe aclarar que esos pensamientos eran resultado de la inconformidad que sentía hacía mi persona. Espero nunca caigas en esta clase de seguridades, para no dejar la historia así, te cuento que fue hasta en la Universidad donde pude ya moldear un yo con el que me siento más cómodo.

El primer chico que me llegó a gustar fue en segundo de secundaria. Y fue horrible, no por él sino por el conflicto interno por el que uno pasa. Lo primero que pensé fue “Soy gay (?)” en su momento no me agradaba pensar en esa posibilidad pero de alguna forma me decía “Bueno, ni qué hacer”. Pero había chicas que me seguían llamando la atención. Poco después me encontré con la palabra que vendría a resolver y sanar mi angustia: Bisexualidad. Leía la definición una y otra vez, me alegraba por fin tener un término que podía definir lo que estaba sintiendo. Este chico llegó a tener novias, más nunca sentí celos, como que me daba igual. No era algo posesivo, sólo quería verlo de cerca, tocarlo sin que eso resultara raro. Él tenía algo en su forma de sonreír que me agradaba. Decía cosas con las miradas, pero yo no sabía leer. Tal vez, nunca lo sabré, le resultaba divertido tener un admirador discreto en el salón.

Cosa de bisexuales

Se que tu historia es diferente, pero espero te pueda hacer de ayuda. Algunas de las cosas que dejo sobre la mesa son detalles que se resumen en haz lo que tú creas necesario hacer, analiza, observa y acciona (a veces estás cosas ni son necesarias para hacer y las cosas suceden cuando todo parece estar tranquilo), quizá no le quieras decir a nadie y está bien o probablemente sea lo contrario, no hay problema.

  • Si sales con un chico, eres bisexual. Si sales con una chica, sigues siendo bisexual.
  • Puede haber atracción sexual,
  • Puede que haya atracción sentimental y la valoración entre ambas es subjetiva.
  • Si un/a chica/o te deja por haber compartido tus preferencias sexuales, no pasa nada. Tú sexualidad es parte de lo que eres y de nada vale estar con alguien que no te aprecia.
  • Si sales con un chico que te gusta y no tuviste una erección, habrá una punzada en tu pecho que te presionará y probablemente entres en pánico. Sólo relájate, si las cosas no se dan, probablemente se de después. Lo mismo si esto sucede con alguna chica.
  • La erección o las cosas que te excitan no son buenas guías para formar ideas sobre tu sexualidad. Pueden ser tramposas.
  • Recuerda la dimensión afectiva, que no tengas una erección con un chico/a que te gusta, no significa que no quieras estar con esa persona.
  • No hay nada mejor que el autoconocimiento y ser sincero con uno mismo. Conocerte te evitará muchos problemas.
  • La sexualidad no se basa en porcentajes.
  • Aduéñate de tu homosexualidad y heterosexualidad. Vívelas si así lo quieres.
  • Tú eliges si decides seguir el cliché de bisexual que se tiene y no pasa nada. Puedes elegir no seguirlo también.
  • Tú eliges si le eres infiel a tu pareja.
  • Si te invitan a un trío, tienes derecho a arrepentirte y ya no querer participar. De nuevo: no pasa nada.
  • Mientras más claro tengas tu carácter, menos riesgos corres a ser moldeado por tu alrededor.
  • Importante: La bisexualidad no es una fase, si luego decides salir con chicos o chicas, tú decides si seguir llamándote bisexual o no. Es cuestión de ser sincero contigo mismo.
  • Las categorías pueden no ser necesarios, ah pero cómo ayudan a veces.
  • Ve el porno que quieras, pero recuerda que “Dat shit ain´t real life”
  • La bisexualidad no es exclusiva de las mujeres.
  • Prepárate porque los heteros no te bajarán de gay… los gays probablemente hagan lo mismo.
  • Créeme que toparte con otros bisexuales es algo chido.
  • La familia puede ser complicada, lleva las cosas al ritmo que mejor se ajuste a ti.
  • No importa si has salido más con mujeres que con hombres: #StillBisexual
  • Bisexualidad no es sinónimo de infidelidad y finalmente,
  • Bienvenido a la comunidad +LGBTQ

Yo tenía pensado ir por primera vez al antro gay más popular de la ciudad para celebrar este día, pero luego pensé que podía pasarme el tiempo contestándote. Hubo momentos en los que quería hacer los dos: ir a la fiesta y escribir. Pero aquí estoy contestándote y no creas, a mi me falta mucho por ver y personas con las que salir, todo recae en las decisiones.

Algo con lo que me gusta pensar es con quién iré a terminar, ¿una mujer un hombre… solo? Supongo que “el tiempo lo dirá”. Por lo pronto, feliz día, chico.

mi post data


PD: No te fíes si de repente escuchaste un tono de seguridad. No siempre fue así, por más resuelto que lo tengas, el salir y presentarte como bisexual nunca termina por eso creo que vivirlo es más importante que decirlo. Eso es algo en lo que aún sigo trabajando.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento