Dos clases de ballet y un dolor en las corvas – No. 3

La semana pasada tomé dos clases de ballet ya que mis maestrxs de contemporáneo estaría fuera debido a las presentaciones de la compañía de danza. Fue la primera vez que tomé una clase de ballet y fue genial (?). Mi cuerpo parecía reconocer algunas cosas gracias a las clases de danza contemporánea y aún así era algo completamente desconocido. Ubicaba algunos nombres como el plié, tendu o relevé. Pero había uno que solo conocía como tipo de presentación de un café frío: frappé. Ambos docentes que tuve en cada uno de esos dos días, tenían un carácter fuerte y me daba la impresión de un desespero constante. Tal vez querían encontrar algo o buscaban la manera de mostrarnos cómo encontrar el camino para lograr ejecutar un paso en particular.

Mi elasticidad es algo con lo que estoy trabajando, sobre todo la parte de mis corvas. Cuando uso la bici no suelo calentar ni enfriar, por eso mis corvas están contraídas y tiesas; y lo siento aún más cuando intento estirar. Pero hubo algo interesante en esas clases: sentí una presión estimulante, y no es como que no lo sienta con mis otros instructores, pero aquí fue diferente. Reconocí el largo trayecto que mi cuerpo caminará y que solo con disciplina puedo llegar a acercarme un poco.

Las pequeñas conversaciones con mi cuerpo al momento de estirar, suelen decir: “Muy bien, ya pudiste tocar tus dedos de los pies sin que te duelan tanto las corvas”
“Exhala…y… un… poco… más…adelan-te”
“Ahora, relájate y quédate así”
“Ella ya tiene rato en esto, se paciente contigo”
“A la próxima llega más temprano para que puedas estirar”
“Ándale, ya ves, por no estirar antes de usar la bici”

Intento ser amable conmigo y permitir que el cuerpo me vaya diciendo cómo apoyarlo sin dejar de exigirle un mejoramiento constante.

¿Cuándo podré recostar mi abdomen sobre el suelo al estar estirando?

Definitivamente no será en este Blogtober, pero ojalá sea el título de alguna entrada futura.

Ballet español, 1862, Édouard Manet

Ballet español refleja la fascinación por el arte y la cultura española manifiesta en la obra de Édouard Manet de fines de la década de 1850 y durante toda la de 1860. La exploración por parte del artista de estos estereotipos románticos reflejaba el exótico atractivo de las cosas españolas que resultaron tan populares en Francia hasta la década de 1830. En 1862, Manet quedó cautivado por la compañía de bailarines españoles del Teatro Real de Madrid, encabezada por el veterano bailarín principal Don Mariano Camprubí, que ya había entusiasmado por primera vez al público parisino en 1834, bailando boleros. Durante esta época, Manet consiguió que varios bailarines principales de la compañía posaran para él en el estudio de su amigo Alfred Stevens. Esto dio lugar a la realización de varias pinturas de temas y artistas españoles, incluyendo esta obra que muestra a los principales bailarines del Teatro Real de Madrid en el escenario, como si estuvieran en pleno acto.

DailyArt app

#8 Trasmitir y otros actos de amor (PAAC)

Cuando fui seleccionado para formar parte del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC), mi interés era conocer las metodologías que tienen los artistas al momento de crear sus obras, desde una perspectiva de la crítica de arte. Afortunadamente así ha sido, he aprendido mucho de todxs lxs artistas invitadxs. Algo que sí no me esperaba era que nos pusieran a hacer ejercicios que se encaminaban a presentar una obra al final del programa. Esto al principio me asustaba un poco porque yo, a diferencia de la mayoría de mis compañeros, no soy arista plástico. Mi formación está apegada hacia la literatura y mis conocimientos muy básicos de mi interés en la danza contemporánea y recientemente, en las artes plásticas desde la teoría y no la práctica.

Uno de los primeros ejercicios que nos asignaron, fue hacer un video utilizando el concepto que trabajaríamos. El video lo hice pensando en el concepto de herencia, palabra que después lo cambiaría por transmisión/tradición. En este pequeño clip, tuve la suerte de tener a mi madre en casa por ese tiempo y recurrí a ella para que me apoyara. Hacer este video me permite no solo acercarme a mi idea de una nueva manera, sino a las historias que mi madre conserva.

La secuencia intenta hacer un registro simbólico a través del movimiento y de los objetos que incluyo, tales como la planta, las flores marchitas, las conchas de mar, el cuerpo, las plantas secas, el agua, y así hablar sobre la genealogía y la herencia biológica por medio de las características corporales.

En ese momento aún no incorporaba el elemento tecnológico con el que estoy trabajando actualmente. Ha sido muy enriquecedor hacer estos ejercicios, que igual espero seguir haciendo aún y después de concluirse el programa.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

“La danza es un acto de amor”: Notas sobre Antares Danza Contemporánea

El siguiente texto se basa en las cápsulas Fases: La construcción del cuerpo de Antares Danza Contemporánea en el marco de las Fiestas del Pitic 2020 / Edición Virtual. Empezaré haciendo una reflexión sobre mi acercamiento al trabajo de Antares para contextualizar un poco desde dónde escribo. Luego haré algunas notas sobre cada una de las cápsulas de Fases.

Necesidad de movimiento

La primera vez que vi el trabajo de la compañía Antares, fue precisamente en las Fiestas del Pitic en su edición del 2016 o 2017 con Desatados. En ese momento no sabía lo que tenía frente a mí, era mi primer año como estudiante en la universidad y el movimiento artístico de Hermosillo creaba un amplio contraste con Agua Prieta, mi ciudad natal.

Durante mi último año de la carrera de literaturas hispánicas, mi cuerpo me empezó a pedir que lo moviera. Sí lo había hecho, siempre he bailado, pero nunca le había dedicado el tiempo para entrenarlo con el fin de bailar. Por mucho tiempo veía a la danza como mi lugar privado, mi intimidad. Me presentaba en todos los Floricantos (evento artístico de la carrera que se realizaba alrededor de 3 veces por semestre) y otros eventos; en cada presentación mi cuerpo generaba una energía que partía desde la catarsis. Hubo personas que se me acercaban diciéndome que lo que hacía estaba bien pero que me hacía falta entrenamiento para no lastimarme. Con el tiempo me di cuenta que era cierto, no solo me empecé a dar cuenta de las emociones que sentía, sino que fui consciente de el dolor de mis piernas, la brusquedad de mis movimientos, el impacto que tenía sobre mis rodillas al tirarme en el suelo, el dolor ocasional en mis hombros, así como raspones y moretones.

Al pasar el tiempo me di cuenta que debía darle algo de danza a mi cuerpo, así que empecé a asistir a las presentaciones de danza contemporánea de lo estudiantes de escénicas. Las comentaba, a veces aquí mismo en mi blog o con mis compañerxs. Un día, al estar viendo una presentación de danza (no recuerdo exactamente cuál fue) en el Foro de Bellas Artes, sentí que mi cuerpo empezaba a reaccionar ante lo que veía: mis piernas se movían impacientes, mi piel se me erizaba y empecé a sentir una presión en el pecho. Mientras sentía todo eso, pensaba “Yo debería estar allá arriba y no aquí. Mi cuerpo debería estar ahí, moviéndose”. A raíz de esa experiencia, empecé a movilizar todo para ver si ingresaba a la carrera de escénicas, decidí escuchar a mi cuerpo y a hacer un lado la idea egocéntrica de ver a la danza como un supuesto autodidactismo. Vi el programa, hablé con la coordinadora y maestrxs. Todo parecía decidido hasta que asistí a la semana de Letras y Cuerpos del 2018 que organizó Antares. Fue durante una charla de Diego Mur y Mauricio Rico en la que empecé a reflexionar sobre lo que realmente quería. Me di el tiempo de empezar a asistir a más presentaciones de Antares y opté por querer ingresar a la escuela de Núcleo Antares. En el 2019 me apunté al verano del Núcleo y ese fue mi primer acercamiento a un entrenamiento como tal. Me permití dejar a mi cuerpo ser, con todo y mis limitantes.

Un día mientras caminaba en el centro, decidí ir a la escuela de Núcleos. No sabía realmente a qué iba si aún no tenía con que pagar. Pensé “tal vez pueda empezar un tipo de entrenamiento por mi cuenta mientras llegue el momento de entrar”. Estaba nervioso, feliz y con miedo. Al llegar, fui al segundo piso y vi al maestro Isaac Chau, le dije que quería información acerca de la escuela. El maestro le habló a la maestra Ana Paula Ornelas, quien fue una de mis maestras durante el verano, para que me atendiera. Estaba todo sudado por la caminata, empecé hablar rápido y con nervios. La maestra me pidió que primero tomara aire y me tranquilizara. Una vez que me relajé, le empecé a contar una versión aún más sintetizada de lo que estoy escribiendo en este momento. Le pregunté qué podía hacer de aquí a que tuviera la posibilidad de entrar. Ella me dijo que entendía y me explico que la escuela estaría abierta y que si quería, podía empezar al día siguiente. Recuerdo lo feliz que salí luego de conversar con la maestra. A pesar de que tuve que abandonar la escuela en un punto debido a mi carga laboral (esto era ya finales de año)m administré todo y me propuse retomar clases en enero del 2020.

Luego de escribir sobre Las buenas maneras, de asistir estos meses a clases, de entrevistar algunos de lxs maestrxs y de actualmente estar llevando clase por Zoom debido a la situación actual de contingencia por el COVID-19, siento que simplemente no esperaba incorporarme de esta forma en la danza, aunque estoy contento por el recorrido que fui trazando.


I. El entrenamiento y camino hacia la puesta en escena, el detonador

La reflexión a la que llega esta primera cápsula me parece genial. El director Miguel Mancillas junto a los bailarines y maestros de danza Isaac Chau, David Salazar, Diana Salazar y Omar Romero; hacen un ejercicio de reflexión acerca de las percepciones del cuerpo, partiendo del entrenamiento al que se ve sometido. Me llama la atención el hecho que durante la fundación de Antares en 1987, cada integrante que lo conformaba venía de una formación diferente. Los maestros se han ido incorporando en distintos momentos, unos con una preparación distinta al del otro.

La maestra Diana hace hincapié en el conocimiento de nuestros propios límites para así poder trabajar sobre ellos. El maestro Isaac propone el buscar entender cómo va cambiando el cuerpo en el día a día. Los bailarines y los alumnos del Núcleo Antares, somos personas que hemos pasado por una variedad de procesos, edades y orígenes. Para el maestro, en cada clase hay un cuerpo lleno de información. Esto me llevó a pensar acerca de las imágenes que a veces nos dan durante la clase: imanes, el agua sobre nuestra espalda, la suspensión con un hilo, aplastar naranjas con los talones, nadar en una alberca con miel. Cada una de estas referencias será interpretada de una manera distinta en cada uno de los diferentes cuerpos de la clase. Pero los movimientos no cambian, quiénes cambian, comenta el maestro Isaac, somos nosotros. Él dice “La pintura no cambia, nosotros cambiamos y la vemos diferente”. Es por eso que también nos pide abordar la formación desde el humor y la reflexión, la inteligencia y la crítica responsable. Todo esto, al final nos lleva a un proceso de transformación.

En esta misma cápsula el maestro pone sobre la mesa la pregunta sobre la posibilidad de agotar un método. Comenta que las cosas se han desenvuelto de manera que el método no queda obsoleto, al contrario, genera un estímulo circular de parte de quiénes lo asumen.
Aboga por la vulnerabilidad ante lo que se interpreta y de la protección de las emociones durante la interpretación, ya que estas al igual que el cuerpo, también se pueden lastimar. Entonces sabemos que el entrenamiento no es solo físico, sino que incluye un aspecto emocional.
El maestro comenta que existe una búsqueda de empatía y que toda la preparación del cuerpo para la danza, sea antes, durante y después, es un acto de amor. Es este encuentro y reencuentro lo que nos hace recorrer el círculo de un constante reconocimiento de nuestra corporeidad.

Cápsula I:


II. Los espacios alternativos (la cercanía con el espectador)

Los ejemplos que se incluyen en esta cápsula nos muestra la variedad de lugares en la que Antares ha presentado sus obras. Me gusta que el maestro Miguel Mancillas haya comentado sobre su experiencia al usar el espacio exterior en una presentación en el ’86 por motivo del terremoto de 1985. Habla sobre los impactos físicos en los bailarines.
Me quedo con la cuestión de adaptabilidad. La capacidad de adaptarse a los lugares con todo y sus características: si es sobre concreto, una tarima improvisada, bajo la lluvia o con los sonidos que haya en ese momento. Decían sobre cómo cada espacio le va enseñando algo al bailarín.

Creo que el aspecto importante de este tipo de actividades es la posibilidad de acercarse al público, de observar de cerca el cuerpo y la mirada. Este acercamiento me parece que puede llegar a impactar, a levantar preguntas: ¿qué hacen? ¿por qué se mueven así? ¿eso es bailar?
Esto podría representar una creación de públicos.

Cápsula II:


III. El uso del teatro (pruebas escénicas)

Esta cápsula aborda un tema que en ocasiones se pasa por alto: la iluminación. Ivonne Ortiz, quien se encarga de la iluminación y quien ha colaborado con el maestro Miguel Mancillas para las obras de Antares, comparte sus piezas favoritas e historias sobre aspectos técnicos de las obras. Va un poco de la mano con la cápsula anterior sobre la capacidad de adaptarse a las circunstancias. Fue interesante ver cómo Víctor Ledesma trabajó con el hecho de bailar sobre los escalones en Las buenas maneras. Aquí el maestro recalca la importancia de cumplir con la adaptación sin afectar la ejecución. Me llevo lo que comentaban acerca de ensayar usando objetos reales desde el inicio y hacer que las cosas suceden.


Mi obra favorita es la que sigue

Miguel Mancillas

Partiendo de la cita pasada, creo que las lecciones favoritas de parte de Antares Danza Contemporánea son las que me esperan hoy en la tarde, la de mañana, la siguiente. Aprendo algo nuevo de mi cuerpo y de mí en cada clase, en cada corrección que me hacen al hacer los ejercicios y en cada proceso. Así como hay muchos tipos de amor, la danza no tiene un vía exclusiva para llegar a ella. En ese acto de amar se viven altibajos, requiere de decisiones firmes y es un proceso que se reinventa ante cada nuevo descubrimiento que hacemos sobre nostroxs mismxs. Todo afecta a nuestro cuerpo. Lo bueno es que la danza siempre estará ahí, sin prejuicio alguno… amando.

“Lado a lado”, Antares danza Contemporánea. Fotografía: Edith Reyes

Episodio 3- Isaac Chau (Bailarín)

Estoy emocionado porque en el archivo tengo listo otros dos episodios. En esta ocasión les comparto la entrevista que tuve con el maestro Isaac Chau. Espero que les guste y por favor, no olviden compartir 🙂
Descripción del episodio:

Issac Chau es bailarín en la compañía independiente de Hermosillo Sonora, Antares Danza Contemporánea, fundada en 1987. 

En este episodio hablamos sobre si incorporación en la compañía, las enseñanzas de sus maestras y maestros, las obras de Antares por las que tiene mayor inclinación, la forma en la que convivió su vida académica y artística, y mucho más.

De verdad es un episodio rico en referencias dancísticas y llena de premisas para reflexionar sobre la danza. Instagram de Isaac Chau: @chau74 Instagram Antares: @antares_danza Facebook Antares: Antares Danza

¡Nos vemos en el próximo episodio!

Recuerden seguir la página de Instagram del podcast.

Pueden escuchar el episodio en Anchor o en Spotify.

Da clic en el reproductor para escuchar episodio completo.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

[Charla] De la imaginación al movimiento #QuédateEnCasa

El día de hoy el Instituto Sonorense de Cultura subió un vídeo que grabé, en donde exploro mis aproximaciones a la danza. Lo que pueden encontrar es lo siguiente:

De la imaginación al movimiento busca guiar y estimular la exploración de un proceso creativo para la danza a partir de la creación de personajes, argumentos narrativos y abstracción de movimientos comunes.

Dividí el vídeo en 4 partes.

  1. Utilería y espacio
  2. Personajes
  3. Narrativas
  4. Sonido y reacción

Hasta hoy aterricé e hice este ejercicio de reflexión. Espero les sea de utilidad.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

¿Existen las buenas maneras?

Las buenas maneras

El presente texto busca explorar una posibilidad interpretativa de lo que se desarrolla en la pieza dancística Las buenas maneras, partiendo de la premisa que propone su sinopsis: “El espectador completa lo que en escena sucede, crea junto al intérprete”. Las buenas maneras sigue el hilo conductor que define a Antares Danza Contemporánea, en donde propone hacer una (re)visita a la dimensión pasional y animalesca del “alma humana”. La pieza inicia desde que el público ingresa al auditorio: tres bailarines sentados sobre las braceras de las butacas, observan y parecen juzgar. Mientras la audiencia se acomoda, los tres parecen escanear la sala lentamente y en el escenario entran y salen otros bailarines que caminan tan rígidamente que parecen marchar. Llegado el momento, los que se encuentran entre la audiencia, se paran sobre las braceras de los asientos, misma mirada. Cuando los tres que se encuentran debajo suben al escenario, el espectador habrá visto ya una sinopsis de la obra, en donde los juicios del observador expondrá la supuesta moral del mismo. 

Para hacer la lectura de la obra, me apoyo en una referencia que me parece pertinente a la temática que Las buenas maneras explora. Me refiero al prefacio escrito por Oscar Wilde para su libro El retrato de Dorian Gray. Un texto atemporal que en su momento describió una realidad de finales del siglo XIX. Entre las muchas frases citables que tiene el prefacio, elijo el siguiente para conectarlo con la obra que Antares propone: “Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida”. Wilde al escribir sobre el artista, los críticos y el espectador, pone sobre la mesa que la moralidad no habita en la obra en sí, sino en quién lo observa. La vida es diversa y cada sociedad suele establecer lo que para ellos son “buenas maneras”, así como las conductas básicas para la interacción entre los individuos que la conforman. Pero hasta la fecha, la humanidad se sigue dando de golpes al ver que por más avances científicos y tecnológicos que haya conquistado o que esté en proceso de conquistar, aún no logra domar la animalidad intrínseca en sí mismos. 

Los bailarines en un inicio parecen seguir una rutina, un engranaje mecánico que debe seguir y cuando un bailarín tambalea, duda o cae, la estructura social no hará nada para readaptar a ese individuo, sino que el bailarín deberá ser quien por sí sólo se adhiera de nuevo. Esta rigidez no es tan fija como parece, nuevas tendencias y expresiones son adoptadas con el paso del tiempo de la obra, pasando de faldas y tacones a sacos, pantalones y zapatos. El vestuario resulta esencial porque finaliza en una individualización y mezclando las prendas protípicamente femeninos y masculinos, resultando en una serie de híbridos en donde el género pasa a un plano indistinguible. Algo importante de resaltar es que el color rojo que simboliza entre otras cosas, el erotismo y lo sexual, se encuentra en el interior de las faldas y sacos, y en la base de los tacones. El rojo es el instinto sexual que se esconde y se reprime, ya que la sociedad no te permitiría mostrarlo, por no ser un acto de “buenas maneras”. Una de las secuencias que ilustra esta vorágine social es cuando entre varios levantan a una bailarina que parece rehusarse a la transición de atuendo falda-tacones a pantalones-zapatos. Este fragmento de la obra muestra la nostalgia, negación, violencia y adoctrinamiento. La estructura social, a través de la fuerza, obliga a sus integrantes a la adaptación de la mayoría dominante. Las vestiduras de la bailarina son removidas y ante su mirada de angustia y lucha para no ceder, termina formando parte del tumulto.
Además de la represión, un elemento que se repite a lo largo de la obra y que conforma la parte climática de Las buenas maneras, es el instinto, lo carnal y primitivo. A pesar de que las estructuras dancísticas absorben a sus integrantes, había a lo largo de la obra, algún integrante intentando reprimir los movimientos que sugieren el acto sexual o salvajismo. No es hasta en la parte caótica del final en donde parece haber cierta liberación y en donde los atuendos cambian, los pasos militarizados quedan reemplazados por pasos extensos y saltos. Mientras esta hibridación del vestuario sucede en el fondo; en  el primer plano, sobre un área verde con pasto, que no había sido explorada en toda la obra, hay dos personas con sólo ropa interior y tacones. Cuando estos cuerpos ingresan al pasto, ambos quedan en un plano distinto, un espacio en donde las vestiduras no existen, donde las apariencias y las máscaras no están. Ahí en el pasto conviven dos cuerpos, dos animales que retratan lo primitivo del ser humano, que se retuercen, se tocan y exploran. Esta secuencia resulta cruda y crea un fuerte contraste con el inicio de la obra. Es ese el momento en el que se prueban las supuestas verdades y en donde el espectador queda aún más expuesto que los bailarines sobre el pasto, aunque todo desde la seguridad del imaginario propio, donde nadie ve lo que por nuestra mente pasa. Las buenas maneras cuestiona si realmente existen “las buenas maneras”. Una pieza que no concluye al apagarse las luces y cerrarse el telón, sino que sigue en el escenario mental. En un tiempo de censura y represión, a través del arte y el símbolo, Antares propone que el público visite sus propias censuras y represiones. Y ya para concluir, me apoyo una vez más del prefacio de Oscar Wilde para contestar a la pregunta que este texto lleva por título; Wilde anota que “La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar”.

9 preguntas, 9 respuestas en 9 pasos

Hace unos días una amiga publicó una historia en Instagram preguntando si había algún(a) bailarín(a) que le pudiera ayudar a contestar unas preguntas. Le pregunté si era necesario tener una formación dancística, a lo que ella me contestó que no. Me ofrecía a ayudarle. Durante el día de hoy me mandó las preguntas y a penas hace un momento se las mandé de regreso. Se los comparto, ya que hubieron algunas preguntas que me hicieron pensar en el camino que he tenido con la danza.


¿A qué edad iniciaste en el baile?

Desde pequeño, tengo muy claro que a mi mamá le gustaba/daba risa cómo bailaba. En ese entonces me gustaba mucho bailar la de “Más que tu amigo” de Marco Antonio Solís (en ese entonces tendría entre 6 u 8  años), una canción que mi mamá escuchaba mucho. Yo bailaba por gusto. Un día me hizo que bailara esa canción en casa de un tío en donde me vieron mis primas, primos, tía, tíos y no se quién más. También les gustaba/daba risa. Si algo noté desde esa vez, es que siempre buscaba crear una imagen. Esa canción tiene una parte que dice “en esta noche no hay más luna”, recuerdo que con mis brazos y manos, hacia movimientos circulares, aludiendo a la luna. No pensaba en el movimiento, sino en la imagen, lo demás lo resolvía mi cuerpo.

¿Por qué bailas en la actualidad?

Lo sigo haciendo por gusto. Nunca he recibido una educación dancística, pero siempre he bailado. Aquella ocasión que bailé en casa de mis tíos, algunos primos se rieron de mí, yo seguía bailando en mi cuarto y en la casa. No fue hasta en mi primer año de secundaria, entre cuatro y cinco años después de haber bailado en casa de mi tío, que volví a bailar a mi manera (descartando los bailables escolares). En esa ocasión fue para una calificación para mi clase de artes (estaba en otra etapa y escuchaba otra música: en esa clase bailé “Pose” de Daddy Yankee). Sigo bailando porque la danza ha sido un espacio que considero íntimo, es en donde conecto con la variedad de personalidades que fui, soy y busco ser. Actualmente, esta semana ha sido mi primer semana en Núcleo Antares, porque estoy en otro momento y esta vez deseo juntar lo que he hecho desde chico, con algo de técnica para ya no lastimarme al bailar y así prolongar el tiempo de baile a mi cuerpo.Ha sido un proceso de conocer géneros y explorar los movimientos de mi cuerpo.

¿Crees que la danza tiene su propio lenguaje?

Sí, creo que es el movimiento. Su pincel o su pluma, es el cuerpo mismo, porque pues al final de cuentas es a través del cuerpo en donde se genera y proyecta el movimiento.

¿Expresas sentimientos al momento de bailar?

Prefiero decir que son imágenes. La imagen como algo que te provoca a pensar en una secuencia. Como el ver un fotograma o pintura e imaginar el movimiento, la situación y el querer interpretar qué siente la persona o que está sucediendo en la escena ahí retratada. Eventualmente estas imágenes serán catalizadores a ciertos sentimientos, así que yo creo que sí hay algo de expresar sentimientos.

¿Qué sentimientos crees que tienen más protagonismo en la danza?

Los mismos que se proyectan en otras disciplinas artísticas como la literatura, la pintura o el cine: el miedo, el amor, la angustia, la felicidad, el orgullo, el poder y la debilidad, la vida y la muerte.

¿Qué sentimiento te resulta más fácil de expresar al momento de bailar?

El sufrimiento, con la música indicada, ya que es algo tan cotidiano y algo con lo que todos nos podemos conectar. Es un sentimiento indiscriminatorio, algo de lo que nadie puede escapar.

¿Qué tipo de movimientos utilizas para expresar ese sentimiento?

El apretarme y querer arrancar algo de mi piel (o arrancarme la piel), algo que no quiero tener y que se pega a mí, y yo sólo intento quitarmelo. O a veces es el alcanzar algo que se me escapa. No había caído en cuenta que el sufrimiento surge del deseo a algo: deseo de quitarme algo, de alcanzar algo, y esto, al no ser cumplido, provoca sufrimiento. 

Cuando haces esos movimientos ¿piensas en algún color? Si es así ¿cuál es?
No exactamente, pero pienso que el color es un catalizador importante que influye en el movimiento. A veces sí tomo en consideración el color de lo que traigo puesto, porque a veces me apoyo en ello al momento de bailar. Nunca será lo mismo bailar de noche o de día, con una playera blanca que con una camisa negra. Veo al color como  un escalón que me acerca a generar la imagen, pero el color como algo explícito, que está ahí, a diferencia de la imagen, que es algo que yo debo dibujar y que a veces llega al espectador y otras no.


PD: La danza es algo que atesoro y que a través de ella he logrado accesar a ese lugar al que las personas dejan de visitar cuando crecen. Es un espacio en donde soy yo y no soy nadie.

PD II: Esto ha hecho que me den ganas de entrevistar a gente…

bailar, romper y apostar

así como se lanza el dado y gira, cuando cae y alza el vuelo para volver a caer, uno, dos, tres y un-dos-tres y un-dos-tres, caen siete pecados capitales menos un cuerpo.

te escribí una carta de amor, ¡de verdad! me movía para acariciar el aire e invocar tu espíritu. por eso te emocionabas, sin importar donde estuvieras. leías algo, recordabas aquello, sentías que un ritual se llevaba a cabo y sólo abrías los ojos en asombro.

tracé las formas de tu piel sobre las hojas secas de los árboles profetas. tú habitaste mi cuerpo durante algunos minutos y deseabas quemarte ahí mismo porque los tambores hacían que te retorcieras de lo que ellos llamaban catársis y que tú lo pronunciaste en un sonido, en un alivio que salió de tus labios a través de esa exhalación tibia y ajetreada.

yo bailaba, escribía, te extrañaba, te recreaba y te amaba de nuevo.

ante la torre de cartas que construyen mi cuerpo, bastó el murmullo de una bocina para derrumbarme…

ahí tirado las apuestas se escriben con saltos, círculos y líneas, espacios violentados, la suspensión de lo que creíamos haber sido y que sólo fue una carta: la reina de espadas.

te escribí una ceremonia sobre el azar de mis movimientos, jugué con el vacío y ahora sigo lleno de apuestas personas que vigilan el sueño de la danza que solíamos bailar…


PD: La danza es algo que con el tiempo ha cobrado una mayor importancia en mi vida, es un medio de expresión y un lenguaje que me ha gustado explorar y experimentar partiendo desde mis sentimientos y valores. Realmente le desearía a cualquier persona poder tener ese espacio íntimo en la danza o en cualquier arte, porque nos vuelve y nos desenvuelve más sensibles. Feliz día internacional de la danza 🙂


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

Festival Viso Out: Cosas que debes saber de este evento [Entrevista]

Hoy es el último día de la convocatoria Viso, festival que este 2019 realizará su quinta edición. A pesar de esto, sigue siendo un espacio desconocido para algunos. Es por eso que en esta entrada anoto las palabras y datos que me ha compartido Edgar García Véjar, uno de los coordinadores del evento, para que así puedan conocer un poco más acerca de este festival, así como su funcionamiento y evolución.


¿Qué es VISO?

Viso es una plataforma, un festiva y un espacio en el que los artistas de todas las disciplinas, todas las experiencias y todas las edades tienen la posibilidad de presentar su trabajo y convivir con otros artistas y con el público. Es un espacio que se abre para responder a una necesidad de infraestructura y de apertura a distintas visiones artísticas, a distintos tipos de expresión, distintos caminos de experimentación y para que cualquiera, sin restricciones, pueda presentar su trabajo.

Aquí, de alguna manera incluyes el objetivo de este espacio y plataforma.

Sí, creo que sí, pero quisiera esclarecerlo más. El objetivo por el que nace el festival y por lo que sigue siendo la bandera principal, es lo de responder a una necesidad de acceder a espacios que de pronto es difícil hacerlo de manera convencional, sobre todo los espacios institucionales. Es complicadísimo acceder a ellos, más aún si no tienes experiencia o renombre. De pronto también, a los festivales ya consolidados, es complicado entrar si no tienes cierto tipo de experiencia o apoyos a los que no puedes acceder por la misma razón. Entonces el festival responde a una necesidad de este tipo: a una complicación con respecto a la infraestructura cultural. Pero no sólo es para visibilizar el problema, sino que responde a una noción de que responder a estas problemáticas no es sólo responsabilidad de las instituciones públicas, sino que también es una responsabilidad de la sociedad civil, sobre todo los artistas. Es nuestra responsabilidad tener el dónde presentarnos y abrir espacios, abrir camino para los que van empezando, los que ya tienen trabajo hecho.

¿Qué edición es?

Estamos por empezar la edición número cinco. Cada edición ha sido muy distinta de la otra, con cada una han surgido objetivos y metas nuevas. Entre ellos: crear comunidad, por ejemplo, ha sido un tema interesante, ha sido una palabra que ha surgido en varias ocasiones, durante varias de las ediciones ¿Qué es eso de “comunidad”? ¿para qué sirve? ¿con qué se come? ¿será que somos comunidad o somos un gremio? ¿será que ser comunidad nos lleva a un lado? si lo somos, ¿fortalece y desarrolla el arte? ¿Somos una comunidad local, tenemos impacto aquí y en otros estados o en otras entidades de la república? Han sido muchas dudas que han surgido para eso a lo largo de las cinco ediciones, para lanzar dudas al aire, a partir de los que vemos y platicamos dentro de la convivencia del evento.

La edición pasada la sede fue Quinta de Anza…

No solo la vez pasada, Quinta de Anza ha sido la casa de Viso desde el primero. En ese entonces no se llamaba Quinta de Anza, era el Colegio Central, me parece. Era un espacio rescatado que recién había adquirido la nueva dueña de este espacio. Era una escuela primaria, me parece, que todavía estaba en ruinas cuando el festival lo adoptó. Fue un festival interesante porque no solo se trató de crear espacios para presentaciones, no solo se trató de comunidad, sino del rescate y la reapropiación de espacios. Todavía estaban los mesabancos, pizarrones, la biblioteca estaba intacta, por ejemplo, algunas áreas del espacio todavía conservan ciertas ruinas.

Vista actual de Quinta de Anza

Hay ahí una mezcla entre la remodelación y lo que estaba ahí…

¡Y es bonito! El festival ha ido avanzando junto con el espacio. Para el segundo año ya estaban empezando la remodelación, entonces lo que nos tocó ese año, fue un edificio que estaba como obra gris. Ya tenía paredes nuevas, tenía enjarres, era gris e interesante. Había plastas de cemento y de yeso sobre las paredes, montoncitos de grava por aquí y por allá, nuevos laberintos, escaleras que no llevaban a ningún lado, cuartos sin puertas. Era muy interesante.

Para el tercer año, ya Quinta de Anza era Quinta de Anza, pero todavía no abría tal cual, pero ya se parecía un poco más a como es hoy, como te tocó ver el año pasado. Y para la cuarta edición que te tocó visitarla, 2018, pues ya era Quinta de Anza con todos sus poderes y en forma. Es un salón de eventos muy particular, muy bonito.

Definitivamente, Quinta de Anza sigue siendo nuestra casa. Ayer tuvimos nuestra primer rueda de prensa en la que presentamos la convocatoria y fue ahí. Ese espacio no se va. La Universidad de Sonora desde el principio ha estado. El tercer año fue en el que más sedes hubo: el museo de la UNISON, el préstamo de sus espacios para los talleres del festival. Este año hay un compromiso de nuestra parte para involucrar de manera más activa a la Universidad y sus dependencias. Estamos viendo si nos unimos con otros lugares también. El festival regresa a distintas sedes para compartir junto a Quinta de Anza.

Y la convocatoria ya la presentaron…

Sí, la convocatoria tiene abierta casi un mes, ayer hicimos una presentación oficial para atraer a más gente y ya nos han estado llegando varias propuestas de diversas disciplinas.

¿Dónde encuentro la convocatoria?

En nuestras redes, puede ser en Facebook, Instagram o en Twitter. Igual también ya la están compartiendo distintos medios, en la página de Instituto Sonorense de Cultura, la página del Instituto Municipal de Cultura y Arte de Hermosillo y en otros medios de divulgación que ya la están compartiendo también, no va a ser difícil de encontrar. Es muy fácil acceder a la inscripción, y de hecho es un elemento que ha tenido la convocatoria desde el inicio, ha ido creciendo y perfeccionándose. La característica principal del festival es este, que no hay una curaduría tal cual. No hay un proceso que diga “esta obra sí, esta obra no” y tratamos que el acceso a la plataforma sea lo más fácil posible, para que pueda entrar quien quiera entrar y quien tenga el interés y el compromiso de mostrar su trabajo para hacerlo crecer. En este año es un formulario en línea que es muy sencillo de llenar. El formulario se encuentra en nuestra página o lo pueden solicitar directamente a nuestro correo electrónico visooutfestival@gmail.com

Dime la fecha en la que se llevará a cabo este festival, lo que esperas de esta quinta edición y las problemáticas a las que responde.

El mismo festival nos dice. Cada año es una lucha y es un reto mantenerlo vivo porque cada año es distinto y responde a necesidades diferentes. El festival ha tenido la constante de tener por lo menos cuatro o cinco días de programación.

La tercera edición fue la más larga, me parece; el año pasado fueron seis, casi una semana. En esta edición, decidimos que van a ser sólo dos jornadas, dos días en las que decidimos condensar la programación con el afán de atender a otros sectores que se han abierto en el festival: las actividades académicas, las actividades de reflexión, los talleres y los espacios de diálogo. Revisar cuales son los objetivos y metas que tenemos que replantearnos. A cinco años de haber empezado con este evento que definitivamente tiene que transformarse para responder a las necesidades del gremio artístico y de la sociedad en la que estamos ahorita; que no es la misma de hace cinco años, que parecen pocos pero son muchos para la vida de un festival. No todos llegan a cinco y estamos muy conscientes de eso y de que tiene que mejorar.

Se está elaborando un diagnóstico de los objetivos que se han cumplido en estos cinco años, de las necesidades que en verdad ha respondido, porque una cosa es lo que se planificó en principio y otras es lo que realmente ha pasado. Tenemos muchas ideas como por ejemplo, extender las actividades del festival durante el año o tal vez replantearnos si el espacio sirve sólo para presentarse o si habría que abrirlo a otras posibilidades como generar producciones, ciclos de conferencias… tenemos que ver en qué se va a transformar y ante qué va a responder esa transformación. De principio no queremos soltar la muestra artística porque creemos que es una característica que prima y que vuelve especial al festival: poder presentar tu trabajo sin curaduría, sin juicio, con la libertad y apertura de que tu trabajo se exponga ante artistas y público.


PD: Da clic aquí para ver algunos de los momentos de la cuarta edición de VISO (2018).


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

Ladoalado: pasos para la reacción y los planos dimensionales

La importancias de los teatros, las manifestaciones artísticas en la sociedad, de la responsabilidad de asistir a eventos artístico culturales y que la danza no debería explicarse, fueron algunos de los temas mencionados por Miguel Mancillas, coreógrafo y director de Ladoalado, durante una breve intervención introductoria a la puesta en escena. Otro motivo de discusión y que a mí en lo personal me resulta un elemento importante a considerar a la hora de aproximarse a esta obra, fue el título, que si bien puede sugerir una aproximación contigua (Lado a lado), también tiene lugar para una lectura diferente: Lado alado.

Incluida en el marco de la “Semana de letras y cuerpos” organizado por el grupo de Antares, Ladoalado da inicio a diversas actividades que se llevarán a cabo del 20 al 27 de octubre, entre ellas: conferencias, talleres, funciones de danza y exposiciones.

78ee6091-6fef-4872-ae11-2a0669f794fd-768x994

Sobre planos y dimensiones

Algo que me parece muy interesante es la “acción fantasmal a distancia“. Se trata de un concepto acuñado por Einstein que consiste de un entrelazamiento cuántico, en donde “un par o grupo de partículas se entrelazan de tal forma que el comportamiento de una, determina el comportamiento de la otra”. Si tuviera que describir la pieza de Mancillas, diría que fue una representación de la acción fantasmal a distancia. Pero aquí entran en juego algunos elementos que hace de la lectura y apreciación de la obra, algo agradable. Factores como la iluminación, el espacio delimitado por cuatro cuadrículas grandes y el vestuario que en un principio me sugería una especie de estampado del juego de Twister, contribuyen a una mayor abstracción del mensaje.

Más allá de hablar sobre el trabajo coreográfico y la ligereza en ciertos movimientos de pareja o grupales en las que el ensamblaje de cuerpos parecía un tipo de interacción del mundo que nos presentaba la obra, quisiera ahondar sobre los planos y las dimensiones (enfoques). A continuación establezco un par de analogías que podrían ser sustentadas por Ladoalado o que simplemente, funciona como puerta a un diálogo.

Siguiendo el hilo interpretativo de la acción y reacción, podemos llevarlo al plano de la cotidianidad. Por ejemplo: caminar por la calle, pasar por la casa del vecino, saludarlo y seguir ¿Pero y si no me saluda? ¿Cómo afecta eso a mi comportamiento? ¿Cómo afecto a los demás a raíz de mi cambio de conducta? Todo porque el vecino no me saludó. Una cadenita que se origina por estímulos externos pero que se desarrolla en un plano interno. Si me paso a otra cuadricula y me sumerjo al plano digital donde un tuit puede destruir o popularizar personas, donde todos se sienten con la responsabilidad de contestar y defender una postura que posiblemente le interese a pocos (solo para evitar el absoluto “a nadie”). Ante un entorno que celebra al “ser único”, individual e independiente, se nos olvida lo estrechamente ligados que estamos los unos a los otros, Ladoalado brinda la oportunidad de ver esta dinámica interpersonal en escena.

Miguel Mancillas, quien estrenó esta pieza en el 2009 ha creado una obra atemporal que es pertinente hasta nuestros días. Sólo hace falta voltear hacia el norte para ver cómo se intenta fortalecer una división en las que sus consecuencias trascienden el plano terrenal. Volteamos al sur y vemos al hermano centroamericano recorrer kilómetros en busca de mejores condiciones de vida. Conflictos que solemos seguir a través de planos digitales que parecieran darnos seguridad como si fueramos inalcanzables, sólo para caer en cuenta que esos problemas también nos afectan. Estímulos que nos llegan de lado a lado y convergen en un “por todos lados”.

mi post data


PD: Foto de la imagen destacada es de Juan Casanova.

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Fragmento de Ladoalado (2010)