El placer estético de una obra… falsa

Recibí el correo con dos pdfs, uno de ellos se titula “¿Cómo te quedas ante esa pintura de 10 millones de dólares cuyo valor cae al descubrirse que es una falsificación?”. El maestro nos invita a hacer ejercicios de reflexión sobre las lecturas que nos estará mandando y relacionarlo con algo que hayamos escuchado o visto. Empezaré por algo tal vez muy burdo: Hace un tiempo me estuve topando con una serie de videos de Tik Tok en donde ponían la foto de algún cachorrito del cual pensaban era de una cierta raza; doberman, pitbull o french poodle. En estos videos se burlaban de las expectativas porque en cada caso resultaba que el cachorro no era de la raza que creían. Creo que todos podríamos familiarizarnos con eso. Recuerdo cuando pasó en la casa. Se trataba de un cachorro que se supone que sería un pastor alemán, pero que al crecer no tenía muchas de las características físicas de esa raza. Pero igual era bravo, un excelente guardián de la casa (que era lo que mi mamá buscaba), juguetón y obediente. Mi mamá no pagó por él pero de haber sido así, supongo que se habría molestado, ¿no? Pero eso no quita el hecho de que ese perrito ha sido uno de los que más ha querido ¿pero qué tiene que ver esto con el arte? Creo que precisamente sobre las cosas que damos por hecho y el valor que le damos a las obras. El artículo comenta las concepciones de arte de Platón, Aristóteles, Derrida y Searle. 

Platón dice que el arte es una representación tosca de algo que de por sí no es más que una imitación defectuosa de la perfección que solo existe en el reino de las ideas. Es probable que esto hayan sentido todo esos dueños de aquellos perros. Para Platón, el arte no tiene más fin que su propia perfección. Pero imagínate la cantidad de decepciones que habría si fuéramos por el mundo basándonos en el reino de las ideas y la perfección de ellas. Paso. 

Aristóteles plantea que una obra de arte se crea para estimular las emociones y el intelecto ¿pero acaso una obra falsa no logra precisamente eso hasta que demuestren lo contrario a su estatus de originalidad? Hay una implicación del placer estético y si nos vamos por ese lado, pues habrá muchas obras que generan esa sensación. Aquí más bien vamos a culpar a quiénes nos venden esa obra (o cachorro), porque nos sentimos estafados. Esa ausencia del atributo de “original”, expone nuestra respuesta a ello como algo menos genuino ¿pero por qué? El artículo dice que el falsificador tal vez no se proponía a excitar nuestras emociones y nosotros pensábamos que sí ¿eso no te hace sentir mal? 

¿Habrá sucedido eso cuando se ponía/pone en duda la autenticidad del Salvator Mundi?, obra que se la atribuyen a Leonardo Da Vinci. Jacques Derrida rechazaba la idea de que el autor (en este caso, el artista, porque Derriba era crítico literario) y sus intenciones tuvieran alguna relación con el significado de la obra de arte o en cómo tenían que considerarse sus méritos. Sugería que a pesar de que una obra de arte tiene que juzgarse por sus méritos, el contexto lo es todo. Searle lo viene a tachar de falso. 

A pesar de este diálogo entre estas posturas, el artículo propone que la obra falsificada pudiera interpretarse de otras formas. Un ejemplo sería verla como una obra conceptual (como declaración sobre la autenticidad o como crítica al sistema capitalista por ceder valores monetarios de manera arbitraria).

Creo que hay casos como la supuesta obra de Da Vinci, que expone al mundo del arte y su sistema de valoración ¿quien propuso que los dueños antiguos de la obra es un factor que eleva el precio? No digo que esté bien o mal, pero ¿qué sentido tiene? En fin, el placer estético a nadie se lo quita, al igual que nadie le quitará el cariño que mi mamá tuvo por aquel cachorro que pensaba que sería un pastor alemán. 

Cómo se mira un cuadro

El historiador y crítico de arte Lionello Venturi hace las siguiente anotaciones acerca de la observación de un cuadro y de la apreciación del arte en general. Venturi comenta que probablemente alguien prefiera una obra de Renoir sobre Cézanne. Escribe que las preferencias individuales son siempre arbitrarias. Aunque por su característica individual, esta preferencia nunca se equivoca, más nunca es exacta. En el proceso de formación de un juicio en el arte, la preferencia individual no puede evitarse. Dentro de estas preferencias, la persona deberá reconocer la cualidad de Cézanne aún y cuando tenga una inclinación por Renoir. De esta forma, la cualidad de una obra de arte no depende de la atracción que ejerce en la gente. La pieza tendrá una cualidad objetiva, una cualidad en sí misma; estas características la convierten en arte.
Al reconocer las cualidades y dejar de ser dominados por la preferencia arbitraria, comenzamos a penetrar en la crítica de arte.

La crítica de arte

Las declaraciones orientadas en preferencias no tienen margen de error debido a su individualidad. En cambio, las conclusiones críticas son correctas o equivocadas. No todo puede comprobarse por el razonamiento, pero deben estar fundadas en cierta prueba. Para que un juicio artístico sea posible hace falta la sensibilidad artística. Para enriquecer la sensibilidad:

  • Se debe observar el arte (mucho arte)
  • Hacer ejercicios de comparación entre los criterios externos y los propios
  • Esto conlleva a un desarrollo de criterio

Esta sensibilidad se transformará en ideas. Sin ideas, la sensibilidad no puede desarrollarse. Debe haber un equilibrio recíproco entre sensibilidad e ideas, ya que demasiada sensibilidad podría terminar en lecturas impresionistas y sin fundamento; lo contrario a ello es una lectura erudita llena de datos y hechos que no exploran la base de las emociones.

Para acercarnos a lo bello de cada obra y explorar un juicio crítico, debemos reconocer que la belleza no tiene el mismo valor entre las personas. Para Van Gogh la belleza no es lo mismo que para Dalí o Monet. Para comprender la belleza, debemos comprender la imaginación del artista.

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La pintura no es artística hasta que…

La pintura ha sido valorada por la crítica por diversos motivos. La crítica clásica se guiaba a través de los temas. Si el tema de la pintura se alineaba a los del crítico y la sociedad, la pintura era bella. Por un tiempo se buscó que la pintura tuviera características realistas para atender a las necesidades de las áreas científicas. Afortunadamente se llegó a la conclusión que el arte tiene un valor por su contribución humana a nuestra vida, su sugestión a nuestras sensaciones, a nuestro sentimiento e imaginación. La pintura a pesar de tener temas semejantes, hay representaciones diversas de lo mismo. Si buscamos imágenes de Madonna y el niño, los resultados serán variados.

Venturi anota acerca del concepto tema, contenido y forma al hablar sobre el arte.

Tema: Lo que el artista ha reproducido – Madonna y el niño. El tema puede tener valor intelectual, moral y económico, pero no artístico hasta que haya sido transformado por el artista.

Contenido: La forma en la que concibe el tema – el amor que el pinto siente al elegir a una amada como modelo para la Madonna o puede que sea la devoción. Puede tener valor sentimental pero no artístico hasta que la imaginación del artista lo realice en una forma individual.

Debemos recordar la relación entre la imaginación del pintor y la plasticidad. La representación particular que constituye el estilo del artista, es también símbolo de su imaginación.

Este principio de la unidad de contenido y la forma hace que el crítico se aferre a la obra de arte y no a la forma de creación. Cada pintura que no es una obra de arte ha sido hecha con algún propósito fuera del campo de arte, ya sea científico o moral, económico o pasional.

Lionello Venturi

Todos esos factores morales, económicos, pasionales, etcétera, guiarán al crítico como un reactivo que dejará más claro el tipo de personalidad artística del autor del cuadro que este frente a nuestros ojos.