#10 Los conjuros en prosa

Los artistas eran los antiguos chamanes, y no recuerdo si eso me lo dijo un artista o un chamán ¿Conoces el mal de ojo? ¿Has pensado si existe algo opuesto a ello? Una mirada tan fuerte, que te vean con tal amor, que sana toda enfermedad y herida. Nací en la noche y por eso siempre busco el cobijo del silencio, la melodía de los grillos o el canto de los perros. Te conocí en agosto, te conjuré a principios de octubre y te sujeté a mediados de ese mismo mes. Cuando bebiste ese brebaje, fui torpe e impaciente al besarte al instante. Tropecé con mi hechizo, te besé y absorbí de tus labios la pócima. Fueron mi palabras, mis acentos y sonidos guturales los que barajeaban nuestra suerte. Me doy cuenta que no te he dedicado los poemas suficientes, ni te he tomado las suficientes fotos o videos. Todo está en mi cabeza, cuando sonríes, cuando paras los labios, cuando cierras los ojos, cuando me ves o cuando observas, la serenidad de tu rostro al usar tu teléfono… esta mañana te vi observando al vacío. Lo quise captar y no lo hice. Ni el mismo tarot me advirtió sobre esto. Cada que te vas y me encuentro solo otra vez, suelo pensar dos cosas: lo tranquilo que me resulta tu noche y el coraje de no habernos enredado en un conjuro o de embriagarnos entre hechizos. Por ahora, querido, no hay nada que temer. No te preguntes si soy bruja, hechicero, alquimista, poeta, bailarín o pintor… que al fin y al cabo, no hay diferencia.

#7 Sobre la transmisión y otras huellas (PAAC 2020)

El siguiente texto surge a partir de las premisas que han sido abordadas con lxs maestrxs en las sesiones del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo. Sin duda, ha sido un espacio enriquecedor que nos permite reflexionar acerca de nuestros procesos creativos y del quehacer artísticos, proporcionando nuevos acercamientos al momento de crear una obra.

TV dinner (2020) de @oliviasteenart

Tomando esta oportunidad de hacer un cambio del concepto a trabajar, he decidido cambiar mi concepto por la palabra “transmitir” complementado por la palabra tradición. No se me ha hecho fácil porque la palabra herencia, al leer sus definiciones, resultaban un tanto objetivas. Las definiciones de “herencia” giraban entorno a la biología y al derecho. Aunque la parte biológica me llama la atención, no me terminaba de convencer. Fue en esa insatisfacción cuando me preguntaba sobre los procesos de la herencia, pensé en la palabra “transmisión”, que significa, según la RAE: 

Continúa leyendo #7 Sobre la transmisión y otras huellas (PAAC 2020)

#4 El sol en escorpio y otras predicciones

Hace un año tomé las manos de un muchacho y coloqué una conchita de mar entre ellas. Esa noche saldríamos a un cumpleaños con mis amigxs de teatro. Lo vi y entre titubeos logré decirle que esa conchita me devolvería el día que le pidiera que fuera mi novi y que a pesar de que aún no lo seríamos, ese día llevaría ese “título”. Cinco de octubre y un escorpiano dudoso, viendo fijamente a un impaciente ariano quien días después me devolviera la conchita él mismo… se me había adelantado y dije que sí.

A veces me ponía a pensar sobre algunas cosas:

Luego pensaba en otras:

Cuando lo escuchaba hablar con ese tonito singular que hace al pronunciar ciertas palabras, seguía pensando en otras cosas:

Finalmente decidí buscar ayuda. Seguía pensando y pensando…

Como que no terminaba de aceptar que estaba enamorado de ese muchacho, del alto, el del cabello genial, el de carácter fuerte, ese chico guapo e impaciente, el fan de Ru Paul, el que se sabe todos los diálogos de Shrek, el biólogo, el fan de Lady Gaga, al obsesivo compulsivo, el buen conductor, el que no se da cuenta que grita cuando está emocionado, el bebé adulto, al que le irrita la gente lenta, quien tiene pesadillas por las noches y muchos sueños en el día, al consejero que niega consejos… dije: estoy enamorado del ariano con luna en Cáncer…

En una ocasión, una en particular, me preguntaste si te quería… empecé a pensar y buscando ser lo más preciso posible, contesté: Sí, aunque siento que te puedo querer aún más. A pesar de ser consciente de mis temores e inseguridades, te abrí la puerta y te dejé entrar a mi hogar. En ocasiones te corría, solo para salir deprisa a buscarte. A veces eras paciente, te quedabas afuera un momento y tocabas de nuevo a la puerta. Cuando noté que tu estancia se prolongaba, no sabía qué hacer. No pasabas más allá del recibidor de la casa. Luego de un tiempo decidí mostrarte el interior. Te mostré las fotos de la sala, los platos cuarteados de la cocina, los cuadros del pasillo, los cristales rotos de mi taller y mi pequeña biblioteca. Eran espacios que me enorgullecía mostrarte y yo amaba ver tus reacciones ante cada cuarto. Pensaba que sería suficiente con que solo vieras esas habitaciones… no lo fue. Al pasar los días, fuiste viendo los detalles, los aparatos descompuestos, lo descuidado que estaba la pintura del cuarto de dormir, el sarro del baño y la humedad de los techos. Conociste el cuarto de lavar, el sótano, el jardín descuidado y el cuarto del basurero. Me molestaba que lo vieras y decidí esconder ciertos detalles de la descuidada estructura de mi casa. Pero los encontrabas, o tal vez yo no lo escondía tan bien.

Al tiempo me tocó ir a visitarte y para mi sorpresa, el interior de tu casa era un espacio diferente al de la fachada. Resulta que hasta el día de hoy sigo recorriendo tus pasillos, tocando las paredes. Te comento que traje resistol para ayudarte a pegar los figuritas rotas que adornan tu sala. Sentados en tu patio, te tomo de las manos y te digo que entiendo tu preocupación y que a pesar de todo, sigo queriéndote cada vez más.

Te sonrío, te digo que por ahora sigamos regando tus plantas, que hay un predicción en forma de dicho que dice que mi casa es tu casa.

#2 Inktober y los beneficios de garabatear

Estaba revisando Instagram, cumpliendo mi tiempo promedio que paso en la app, que según los registros, ¡oscila entre tres y cuatro horas! Considerando que es la única red social que uso, aparte de Whatsapp, creo que está bien. Aunque sí quisiera reducir ese tiempo promedio, pero bueno, ese será tema para otro post. El caso es que mientras veía algunas historias, una amiga publicó el Inktober de este año ¿Pero qué es el Inktober? Según totenart:

Creado por el artista Jake Parker en 2009, el Inktober es un reto que busca mejorar sus habilidades de dibujo. Este challenge consiste en publicar en redes sociales un dibujo realizado con tinta cada día del mes de octubre, es muy sencillo:

1.- Realiza tu dibujo con tinta siguiendo (o no) la temática del día.

2.- Súbelo a tus redes sociales.

3.- Utiliza los hashtags #inktober y #inktober2020

Es una actividad que hasta ahorita estoy entre participar o no. Quiero pero con los pendientes del taller, de los cursos y de mi trabajo como maestro de dos grupos… Aún lo estoy debatiendo. No recuerdo quién lo dijo, pero en el curso de arte contemporáneo nos decían sobre la importancia de pensar en imágenes y tomar notas con dibujos ¡Y es cierto! Recuerdo que en la secundaria, mis notas siempre tenían algún garabato a los lados y conforme fui avanzando en mis estudios, lo fui abandonando. Es un estimulante creativo muy bueno. Me da risa porque ahora mismo mientras escribo esto, me han dado ganas de unirme a este reto de Inktober.

Te comparto las premisas de este año:

Premisas oficiales del Inktober 2020

Giulia Forsythe, apunta que garabatear es una forma de pensamiento externo que conecta personas e ideas, tanto conscientes como inconscientes. Es una forma de soñar despierto que lleva a asociaciones al azar que permiten alcanzar soluciones creativas (Fuente: Verne).

Este reto se supone que lo hacen los que se dedican a dibujar o algo similar, pero la verdad, yo creo que todos deberíamos tomarnos el tiempo de dibujar. Además, me llaman mucho la atención las premisas como “mareado”, “esperanza”, conceptos más abstractos ¿Cómo representar esas cosas? Ese es el reto, y yo creo que explorar nuestros lado creativo es redescubrir algo que el mismo caos cotidiano y el bombardeado de comerciales e información, han hecho que olvidemos.

Y bien, ¿le entras?

Si quieres saber más sobre los beneficios de dibujar y pintar, te recomiendo leer “Los beneficios de dibujar y colorear de adulto, aunque no tengas ni idea” publicado por Jaime Rubio Hancock. Creo que después de leerlo tendrás ganas de entrarle al Inktober 2020.

Blogtober 2020

Blogtober ha llegado y me ha encontrado en un momento en la que me siento como una esponja porque quiero aprender mucho sobre varios temas. Además de que tengo ganas de vaciar en algún lugar la información que he recibido en estas últimas semanas. Este año, quisiera que blogtober fuera una pausa. La nueva realidad o todo lo que implica un traslado de nuestras vidas habituales a los entornos digitales, me ha hecho pensar que en realidad las formas son nuevas pero las sensaciones son las mismas: seguimos corriendo, solo que ahora parece que lo hacemos sobre una caminadora. Pero no solo eso, ya que la pandemia no detiene la injusticia y no lo se, me gustaría tener un momento de reflexión porque a veces no quisiera que mi realidad me sobrepasara, no quisiera sentirme indefenso y creo que el arte, sea lo que sea que hagas, es una vía de expresión y ahora más que nunca debe ser estridente. Me pregunto cómo ser estridente en impacto, quisiera escribir sobre eso, plantear miles de dudas y ver a dónde me llevan.

Actualmente formo parte del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo y muchos de los artistas que han asistido me han conmovido en niveles que no esperaba y han hecho que mis ideales choquen y que llegue a muchas reflexiones sobre nuestra sociedad actual y la forma en la que el arte puede atender a esas problemáticas.

Quisiera escribir sobre las sesiones de mi taller de lectoescritura sobre arte, y compartir lo bonito que la señora María Lourdes leía los versos de Manuel Acuña.

Quiero compartir la música nueva que ha llegado a mí e intentar descifrar por qué me gusta la música que me gusta.

Tal vez algunas entradas sean solo pasajes breves, una imagen que me haya gustado o un vídeo que quiero compartir en este espacio y con ustedes para que así lo puedan ver y juzgar o disfrutar.

El arte ha jugado un papel importante en estos momentos y qué mejor que un blogtober para juntar todas esas ideas dispersas, esos corajes, esos “extraño cuando”, visitar los recuerdos de la otra normalidad, sacar las adivinanzas y predecir el futuro. Saquemos las cartas del tarot, el violín o la guitarra, los pinceles o la cámara, o en mi caso el teclado de mi laptop y convirtamos este torbellino de momentos en un registro de este año tan inesperado.

No rechace su confusión, señora

El sábado 26 de octubre, a eso de las 6:40 pm, estaba repartiendo programas para la presentación que habría del grupo de Núcleos de Antares. Caminaba alrededor de la puerta y le decía a la gente que iba entrando “¡Hola! ¿viene al evento?… bien, aquí le doy el programa… bienvenido” y les sonreía, la combinación de palabras variaba pero las palabras en sí, eran las mismas. Seguía caminando, cuando a ratos notaba que empezaba a seguir a alguien de manera psicótica para ver si ya tenía un programa. Me di cuenta de lo ansioso que estaba. Seguía dando vueltas como perrito atrapado, cuando llegó la muchacha que me orientó hacia mi tarea como voluntario “Ya es hora, ven”, me dijo mientras me indicaba con un ademán de que me acercara a la entrada para recoger boletos.

La primera presentación se llevó a cabo en el lobby del teatro, los intérpretes iban con pantalones de mezclilla y camisas/playeras blancas. Los veía mejor desde el lugar en el que me habían movido. Mientras observo a la gente, tanto a los que bailan como a los que no, siento como una señora se me acerca y la oigo murmurar algo, me había dirigido la palabra pero no la había escuchado. Luego de haberle pedido que me repitiera, si no me falla la memoria dijo algo como “Qué raro, ¿verdad?”. Opté por decirle “¿Qué cosa?”, aunque sabía que tendría algo que ver con lo que estábamos viendo. “Pues la danza, este tipo de presentaciones sólo me confunden y no las entiendo”, dijo con un gesto entre molestia y reproche. Le dije que su confusión era válida, pero que no la diera por sentado, que al contrario, buscara y hurgara dentro de esa confusión. Le comenté que las interpretaciones pueden partir de los gestos faciales de lxs danzantes, de los movimientos, el vestuario, los colores y hasta del título de la pieza. “No rechace la confusión, yo por ejemplo, veo el mar con la mezcla de colores entre azul marino y blanco… sus movimientos me recuerdan a las olas. Pero eso es sólo una interpretación que parte de yo querer ver una imagen”. Recuerdo que le comenté que su interpretación es válida, que la confusión no tiene nada de malo, pero que si decide quedarse ahí, en lugar de explorar esas dudas, se podría estar perdiendo de mucho.


PD: Creo que este Blogtober no salió como lo esperaba, pero al menos tengo algunas notas interesantes sobre la dinámica que pienso compartir,

9 preguntas, 9 respuestas en 9 pasos

Hace unos días una amiga publicó una historia en Instagram preguntando si había algún(a) bailarín(a) que le pudiera ayudar a contestar unas preguntas. Le pregunté si era necesario tener una formación dancística, a lo que ella me contestó que no. Me ofrecía a ayudarle. Durante el día de hoy me mandó las preguntas y a penas hace un momento se las mandé de regreso. Se los comparto, ya que hubieron algunas preguntas que me hicieron pensar en el camino que he tenido con la danza.


¿A qué edad iniciaste en el baile?

Desde pequeño, tengo muy claro que a mi mamá le gustaba/daba risa cómo bailaba. En ese entonces me gustaba mucho bailar la de “Más que tu amigo” de Marco Antonio Solís (en ese entonces tendría entre 6 u 8  años), una canción que mi mamá escuchaba mucho. Yo bailaba por gusto. Un día me hizo que bailara esa canción en casa de un tío en donde me vieron mis primas, primos, tía, tíos y no se quién más. También les gustaba/daba risa. Si algo noté desde esa vez, es que siempre buscaba crear una imagen. Esa canción tiene una parte que dice “en esta noche no hay más luna”, recuerdo que con mis brazos y manos, hacia movimientos circulares, aludiendo a la luna. No pensaba en el movimiento, sino en la imagen, lo demás lo resolvía mi cuerpo.

¿Por qué bailas en la actualidad?

Lo sigo haciendo por gusto. Nunca he recibido una educación dancística, pero siempre he bailado. Aquella ocasión que bailé en casa de mis tíos, algunos primos se rieron de mí, yo seguía bailando en mi cuarto y en la casa. No fue hasta en mi primer año de secundaria, entre cuatro y cinco años después de haber bailado en casa de mi tío, que volví a bailar a mi manera (descartando los bailables escolares). En esa ocasión fue para una calificación para mi clase de artes (estaba en otra etapa y escuchaba otra música: en esa clase bailé “Pose” de Daddy Yankee). Sigo bailando porque la danza ha sido un espacio que considero íntimo, es en donde conecto con la variedad de personalidades que fui, soy y busco ser. Actualmente, esta semana ha sido mi primer semana en Núcleo Antares, porque estoy en otro momento y esta vez deseo juntar lo que he hecho desde chico, con algo de técnica para ya no lastimarme al bailar y así prolongar el tiempo de baile a mi cuerpo.Ha sido un proceso de conocer géneros y explorar los movimientos de mi cuerpo.

¿Crees que la danza tiene su propio lenguaje?

Sí, creo que es el movimiento. Su pincel o su pluma, es el cuerpo mismo, porque pues al final de cuentas es a través del cuerpo en donde se genera y proyecta el movimiento.

¿Expresas sentimientos al momento de bailar?

Prefiero decir que son imágenes. La imagen como algo que te provoca a pensar en una secuencia. Como el ver un fotograma o pintura e imaginar el movimiento, la situación y el querer interpretar qué siente la persona o que está sucediendo en la escena ahí retratada. Eventualmente estas imágenes serán catalizadores a ciertos sentimientos, así que yo creo que sí hay algo de expresar sentimientos.

¿Qué sentimientos crees que tienen más protagonismo en la danza?

Los mismos que se proyectan en otras disciplinas artísticas como la literatura, la pintura o el cine: el miedo, el amor, la angustia, la felicidad, el orgullo, el poder y la debilidad, la vida y la muerte.

¿Qué sentimiento te resulta más fácil de expresar al momento de bailar?

El sufrimiento, con la música indicada, ya que es algo tan cotidiano y algo con lo que todos nos podemos conectar. Es un sentimiento indiscriminatorio, algo de lo que nadie puede escapar.

¿Qué tipo de movimientos utilizas para expresar ese sentimiento?

El apretarme y querer arrancar algo de mi piel (o arrancarme la piel), algo que no quiero tener y que se pega a mí, y yo sólo intento quitarmelo. O a veces es el alcanzar algo que se me escapa. No había caído en cuenta que el sufrimiento surge del deseo a algo: deseo de quitarme algo, de alcanzar algo, y esto, al no ser cumplido, provoca sufrimiento. 

Cuando haces esos movimientos ¿piensas en algún color? Si es así ¿cuál es?
No exactamente, pero pienso que el color es un catalizador importante que influye en el movimiento. A veces sí tomo en consideración el color de lo que traigo puesto, porque a veces me apoyo en ello al momento de bailar. Nunca será lo mismo bailar de noche o de día, con una playera blanca que con una camisa negra. Veo al color como  un escalón que me acerca a generar la imagen, pero el color como algo explícito, que está ahí, a diferencia de la imagen, que es algo que yo debo dibujar y que a veces llega al espectador y otras no.


PD: La danza es algo que atesoro y que a través de ella he logrado accesar a ese lugar al que las personas dejan de visitar cuando crecen. Es un espacio en donde soy yo y no soy nadie.

PD II: Esto ha hecho que me den ganas de entrevistar a gente…

Aplaudiéndole a los peces

Estos últimos días han sido algo apresurados, y es que han acontecido tantas cosas en tan poco tiempo que hasta parece que este 2019 condensó todo para lo último del año. Cosas que no esperaba, como el que de mis labios salieron las palabras “mi novio” o que mi cuerpo pisara el aula de Núcleos Antares. Sin duda, es lo primero lo que ha ocupado la mayor parte de mi tiempo. A mediados de agosto, alguien me dijo “No le aplaudas al pez por nadar”, la misma persona a la que hoy le contesto sus “¿Me quieres?” con un “Siento que te puedo querer más”.


¿Por qué te sorprenderías del cariño de una madre? Es lo que ellas hacen, ¿no? ¿Por qué apreciar ese abrazo, ese apoyo y esas palabras de ánimo? Es normal, me dices, eso hacen las parejas. Y sigo pensando porque creo que sí es necesario aplaudirle a los peces, aplaudirte.

Como inexperto a la entrega, como niño ingenuo, demonio juguetón y ángel prejuicioso, te comento que entendería por qué los dioses clásicos descendían del Olimpo para tocarnos.

Había visto nadar a peces hermosos sobre el pequeño canal al que salía a jugar. Me alegraba cuando los veía saltar hacia la corriente, huir de ese estanque en donde los tenía e irse al río que los arrastraba, tal vez a un lugar mejor. Aplaudía. Claro que hubo peces con los que me habría gustado ver por siempre en mi pequeño charco. Cuando esos se iban, yo lloraba. Aplaudía entre lágrimas. Acostumbrado estaba a este proceso que había momentos en los que me metía al agua a patalear y hacer pequeños huracanes, los ahuyentaba y les mostraba el camino hacia la corriente que eventualmente los arrastraría.

Fue después de una rabieta tonta cuando la arena fina debajo del agua empezaba a calmarse, el agua se aclaró… ahí te vi. Tranquilo y sin presunción, nadabas a mi alrededor. Te veía a través del velo acuático, te pateaba y seguías ahí. Brillabas y quise ver tus colores de cerca. Tenía miedo, porque no sabía nadar ni respirar bajo el agua. Dudé. Preferí no acercarme tanto, y mientras otros peces seguían saltando, vi que seguías ahí. Más grande, más bello, tan peculiar. Empezaste a ser necesario y fue ahí cuando quise ser pez. Tu nado despreocupado me calmaba. Un día, sin esperarlo, seguí las ondas de tus aletas y asome mi cara al agua.


Dicen que ya no ven al niño llorar sobre su charco. Ya no lo ven saltar. Pero en el canal se ven dos peces nadar, los mismos que a veces se van a nadar en el río y en el mar. Siempre regresan a ese pequeño oasis.


PD: Por estar enseñándome a nadar, por eso te aplaudo, B.

Notas de un cumple

El otro día estaba pensando en el cumpleaños ideal. Para algunos esto tal vez implica reunirse en familia en una cálida cena y para otros es tener una peda/borrachera masiva en donde no sepas nada de ti al final de la noche. He tenido ambas experiencias y aunque me la paso bien en ambas situaciones, he pensado que no me ubico mucho en ninguna de las dos. Así que últimamente he reflexionado acerca de cómo sería la dinámica de festejo idónea.

Este bosquejo parte de mis gustos personales. Me da la impresión que los cumpleaños deberían condensar los múltiples gustos que tiene una persona. Está descripción está viva y podría cambiar según mi estado de humor, pero hasta ahorita, la noche de cumpleaños:

  • Tendría que ser en un espacio amplio
  • Deberá haber un equipo de sonido potente
  • No habría sillas ni mesas, sino un área con sábanas y cobijas para tirarse en el suelo
  • No habría comida (porque qué hueva lidear con comida)
  • Las bebidas tendrían un área reducida en donde más que alcohol, deberá haber bebidas hidratantes, sueros y agua
  • Habría un lugar especial para depositar las latas
  • Habrías muchas gomitas de ositos y gusanos
  • Habría luces, tal vez no de colores, pero la iluminación deberá ser tenue, lo suficiente para que esté oscuro pero que sirva para que salgan fotos bien
  • La playlist lo armaría yo
  • Es requisito que los invitados propongan y bailen lo que hayan propuesto
  • El regalo de cumpleaños será que todos bailen
  • Se podrá platicar en el área de almohadas y cobijas
  • Deberá haber registros de vídeo con filtros de videocasetera noventera
  • Se aceptará el consumo de alcohol sólo si esto es indispensable para que el asistente se anime a bailar

Wow, voy viendo que mi lista necesita mucho trabajo. Además ¿qué de los amigxs que no les gusta bailar? Tal vez esta lista de cosas sería para una fiesta destinada al fracaso… o tal vez no. Realmente no es algo que me quite el sueño, pero debo admitir que últimamente pienso en el cumpleaños y le voy modificando cosas.

Saben, se nota que sólo quiero celebrar mi cumpleaños mientras bailo. Tal vez quiera bailar con él, o con mis amigos, o sólo… porque cumplir años me pone nervioso y me emociona, pero a mi cuerpo le asusta.


PD: Por eso dicen que escribir es bueno, porque a veces muchas ideas parecen tener sentido y una vez sobre el papel, pierde toda forma. Tal vez yo hice que perdiera su forma, eso podría ser también.

Una charla queer disfrazada de “Teoría de la recepción”

¿Por qué los temas de mis compañeros van acorde a sus clubs de lectura y el mío no?

Hace dos días, Elvis me mandó la imagen del foro de las jornadas de lectura que organiza la Biblioteca Fernando Pesqueira en mi universidad. Anteriormente publiqué una entrada en donde escribía acerca de cómo mi club de lectura, por tratar temas LGBT+, fue reubicado a otra biblioteca, diciendo que “los de artes son más abiertos”. Tiempo después supe que en realidad, quien coordina los eventos de la Biblioteca Pesqueira, que es donde se llevan a cabo todos los demás clubs de lectura, no quería “Arruinar todo el trabajo que llevan hecho” por incorporar temas como la diversidad sexual. Esto me sorprendió y hasta la fecha no he discutido al respecto con la coordinadora. Siendo muy honesto, le tengo cariño y respeto a la coordinadora, y entiendo que su opinión parte de un conservadurismo que (perdonen la generalización) suele caracterizar a los de su generación. Listo, lo dije.

Debemos hacer todo parejo, ¿no?

La imagen del evento, muestra a otros dos de mis compañeros que tienen un club de lectura; el de Ramón, sobre etnias sonorenses y el de mi amiga Elvis, que es sobre mujeres cuentistas. El mío se trata sobre el cuento “Lucy y el monstruo” de Ricardo Bernal, que aparece en el libro de lecturas de quinto grado de primaria de la Secretaría de Educación Pública en México. A finales del año pasado, este texto se vió envuelto en una polémica a raíz de un tweet que lo juzgaba como “pederasta”.
Pero la pregunta aquí es ¿qué tiene que ver ese cuento con mi club de lectura LGBT+? La verdad: nada. O al menos, eso pensé. Recordé que ese proyecto lo hice en colaboración con otra compañera. Cuando le planteé la idea, ella se mostró muy entusiasmada. Ese semestre, nuestro trabajo nos aseguró una buena nota en esa clase. El caso es que para presentar ese texto, tomamos de la teoría de la recepción ¿De qué trata esta teoría? En muy grandes rasgos: sobre el papel que juega el lector al rellenar los huecos o rasgos implícitos que contiene un texto. Estos vacíos se verán complementados por parte del lector, mismo que tomará de sus lecturas previas, experiencias personales y todo el bagaje necesario para armar y completar la lectura. Esto implica una reflexión de cómo leemos, juzgamos y asimilamos un texto, o en este caso, ideologías y formas de vida diversas. Pero más que nada, este tema se presta a poner bajo el foco, los prejuicios basados en experiencias o adopciones de modos de pensar que pasan de generación en generación.

Despacito para que nadie se moleste

La realidad es que tuve suerte. El año pasado participé en una edición de este evento, sólo que en aquella ocasión había leído “El corazón delator” de Edgar Allan Poe. Recuerdo que la audiencia estaba fascinada y yo junto con ellos. Tal vez la coordinadora busca que replique algo así, y espero hacerlo. Mi deseo no es irrumpir sino buscar de la manera más amena, las preguntas que lleven a la reflexión. ¿Qué caso tiene seguir sacándole la vuelta a temas tan a flor de piel en nuestra sociedad? Los temas de género están a la orden del día o por lo menos, deberían estarlo. Temo que los prejuicios de los adultos, tenga repercusiones en los más pequeños y que esas creencias se prolonguen. Pero he visto casos que me hacen creer lo contrario, que ahora los niños crecen con una mayor gama de plataformas que promueven el respeto al otro. Es por eso que me parece crucial el llevar a padres e hijos, a dialogar sobre la diversidad sexual, temas de género, violencia y la importancia del respeto.

Entiendo que tomará tiempo, pero quiero pensar que esto sólo es un paso para que se abra más el espectro para que haya debates densos que sean generados en las bibliotecas ¿y saben que me da gusto? que todo este “diálogo” surja a través de la literatura, a través del arte. No es imposición política, ni ideológica, sino que lo veo más como un estímulo a conversar y visibilizar a eso que se empeñan por ignorar o reubicar.


PD: Espero tener la sabiduría de emplear bien mis palabras, las imágenes y todo lo necesario para que mi mensaje sea recibido de la mejor manera. Porque hace falta hablar de estos temas, no se puede seguir como si no estuviera pasando nada, como si mañana el 10 de octubre del 2019, no vaya a haber una protesta pacífica a favor del matrimonio igualitario. Porque hay movimientos diversos que la literatura puede introducir.

PD II: Una amiga que tiene el club de lectura de literatura erótica ni siquiera se presentará. This one is for you too, G.