*guiño, guiño* – No. 11

Admiro a las personas por las habilidades particulares que llegan a tener, y en muchas ocasiones me he enamorado de quienes suelen tener un atributo que deseo tener para mí. Es posible que siga confundiendo admiración y amor, pero creo que hay un terreno pequeño o grande, no sabría decirlo, en donde estos dos aspectos habitan. Hay un gesto que si bien no he analizado a profundidad, me parece una acción de la cual no cualquiera puede autodenominarse “bueno” o “buena” al hacerlo. Me refiero al guiño, ese pequeño pero poderoso gesto que puede invitar a la complicidad, la picardía o al coqueteo.

Puedo recordar a diferentes personas de las que admiré por la agilidad de sus guiños: la mamá de una amiga, una mentora, mi maestro de química, el maestro de español, la vecina y la señora que empacaba el jamón en la tienda departamental. Tal vez estas personas no piensen en el impacto de un guiño, es más, no creo que piensen que aquel chico al que le guiñaban, está escribiendo sobre ello en un pequeño espacio del internet.

Pienso en mis reacciones al ver ese minúsculo movimiento facial: sonrisa nerviosa, la idea de caerle bien a esa persona e inmediatamente pensar que yo no podría hacer algo así. Algunos años después, hoy considero que sí lo podría hacer. La intención de esto no tendría otra más que la idea de haber logrado dominar un pequeño gesto que me parecía divertido e inalcanzable.

Este gesto me hacía sentir que trataba con alguien de gran carisma, que en la mayoría de los casos, era cierto. Eran personas donde la sonrisa, era una constante.

La práctica de este gesto me hace pensar si mis ojos un tanto rasgados por mi ascendencia asiática, ayuden a hacer notorio este gesto ¿Debería añadir un ligero movimiento de cabeza? ¿No estaré cerrando mucho el ojo contrario? ¿Debería aprender a cerrar tanto el ojo derecho como el izquierdo? ¿En qué momentos sería indicado hacer este gesto? ¿Estoy listo para sentirme incómodo?

Tal vez el guiño tan espontáneo que admiré de estas personas, no me salga igual. También creo, justo ahorita mientras escribo esto: es probable que me tope con nuevos hilos narrativos. Espero que sean anécdotas agradables, supongo que el tiempo dirá:

Cartas y caminos – No. 9

Fue en mi cumpleaños 25, era una caja pequeña de la cual ya intuía lo que había dentro: Un juego de cartas, mi primer tarot. El diseño era algo anticuado y la impresión era muy austera, di las gracias. Las observé y leí el “manual” que venía con las cartas. El librito empieza con su primer apartado introductorio “¿Qué es el Tarot?”:

El tarot es una baraja de 78 cartas, que se emplea para la adivinación, para la meditación en la practica de la magia ritual, y además como poderoso agente psicoterapéutico en el análisis y consejos psicológicos.

Hay algo magnético y fascinador en el Tarot, No hay dos personas que reaccionan del mismo modo frente a estas extrañas cartas, pero lo que no cabe duda es que nadie olvida la primera vez que las ve, o que se sientan como consultante a la mesa de un intérprete experimentado. Sirven para analizar la mente, el espíritu. Sacan del subconsciente temores y angustias.

Me acerqué a las cartas por un mero juego. Alguna vez estaba sintiéndome como un payaso, así que tomé las cartas de la baraja española e hice como si le fuera a “leer” las cartas a mi mamá. Al terminar, ella pensó que mi lectura había sido acertada. Ahora que lo pienso, creo que es algo de esperarse, considerando que es mi mamá y que la conozco de cerca. El caso es que mi mensaje resonó en ella. A esto le siguieron otras ocasiones esporádicas de lectura, luego serían lecturas con mi hermana también. Entre juego y juego, en ese cumpleaños me regalaron mi primer tarot.

Quise escribir sobre esto porque ayer hice una lectura de cartas en donde posiblemente tenga una retribución económica. Algo que no planeaba que pasara. Antes de esto, había hecho lecturas por mera diversión, a mis familiares y amigxs. Recuerdo haberle hecho una lectura a mi ex. Una vez hasta leí las cartas en una cita.

No se si mi interés por las cartas de Yu-Gi-Oh sean un antecedente a la manera en la que me llama la atención el Tarot. Ni siquiera he pensado si habrá un recorrido de aprendizaje. Tal vez solo deba seguir adelante, para ver hasta dónde llega este caminito.

Ilustración: @glaciars

¿Qué estarían pensando mis maestrxs de secundaria? – No. 8

El mes pasado, los grupos a los que les doy clase participaron en un concurso de dibujo “infantil y juvenil”, y si no mal recuerdo, el rango de edades era de 8-24 años. La idea de que el año pasado aún tenía la posibilidad de participar en una convocatoria de ese tipo, me emocionó y lo compartí con mis estudiantes. Fue extraño porque de inmediato recordé cuando yo iba en la secundaria. Por eso días pensé si la edad en las que yo les veía realmente se acercaba a la realidad. Recordé lo bonitas que me parecían mis maestras de matemáticas e inglés, el maestro de biología y lo mal que me caía el de geografía ¿Habrán tenido más o menos mi edad? ¿Estarían en sus treintas? Claro que había cosas que en su momento no entendía y que ahora tienen más sentido, como por ejemplo, el hecho de que la mayoría de los docentes venían de Ciudad Obregón o Navojoa… mi ciudad está lejos de donde ellos eran. Hoy se que así es el sistema para el trabajo en escuelas públicas, a veces tú no tienes total libertad de elegir en dónde impartir clase.

Hace un par de días discutía el tema de las generaciones con dos amigxs. Hablamos de cómo el contenido que consumen las nuevas generaciones, se nos empezará a hacer más y más ajeno, a menos que convivamos de cerca con ellos.

Pensé en la vez que una persona me decía que le gustaban las películas clásicas, y que al preguntarle cuáles, contestó: “¿Y dónde están las rubias?”, la película del 2004. No me esperaba esa respuesta.

Hoy se me acercan estudiantes para mostrarme sus dibujos, y empiezo a hablar como un lunático que viene del futuro para advertirles “¡Eres muy buenx! No lo dejes de hacer. Yo tenía la costumbre de dibujar en las orillas de mis libros y en mis notas, hasta que un maestro me dijo que lo dejara de hacer. Tú no lo dejes, ¡sigue!”. Lo digo con desespero, y a veces siento que lo digo hacia mis adentros, con una pasión tan grande que desearía que mi voz dejara escapar un hilo audible de mi grito para que el Oscar que dibujaba en sus clases de Historia Universal en la secundaria, nunca lo deje de hacer.

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Resiliencia – No. 7

El abuelo

Visité a mi abuelo en el 2018, casi pierde su capacidad de escuchar y la vista ya la perdió desde hace un tiempo. Su piel es delicada como el pétalo que cuelga de una flor a la que no han regado en 17 días durante el verano. Aún así, no deja de tener una enorme sonrisa en su rostro, que a veces acompaña con una voz fuerte, grave y acogedora diciendo “Mírame, yo estoy bien, y de seguro también tú lo estás”. Me sentía tan fuerte y joven a su lado, pero emocionalmente, sabía que él era más sabio y grandioso. Una vez lo vi llorar, pero ya nadie sabe el motivo de su llanto. Admiro cómo no se rinde, siempre buscando estar limpio, pidiendo que le pongan perfume y su camisa favorita… “Es todo un coqueto ese don Juan”, decía mi tía mientras lo aseaba. Por el otro lado, también estoy en contacto con mi sobrino de cuatro años que sigue creciendo, y me resulta fascinante ver como aprende a sobrellevar sus miedos. Hay veces en la que yo puedo ser testigo de momentos de ese tipo, comparando las cosas a las que le temía y ahora no, o las palabras que no podía pronunciar. Supongo que a veces necesitamos de un pequeño empujón, un comentario, o alguien que crea en nosotros y que nos diga “Todo estará bien”. Mientras esa persona o situación llegue, deseo seguir creciendo, seguir cayendo, como lo hace mi sobrino, intentar sonreír en cada caída, tal y como lo hace mi abuelo.

Esbozo de varias figuras, flores y animal, 1887 Paul Gauguin

Descontentos con lo que consideraban que era el estilo de vida decadente de París, Paul Gauguin (1848 – 1903) and Charles Laval (1861 – 1894) viajaron a la isla francesa de Martinica. En el corto tiempo que permanecieron en la “exótica” isla caribeña, realizaron una serie de exquisitas obras de arte. El viaje tuvo un enorme impacto en sus posteriores desarrollos artísticos.

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Vampiro vaquero – No. 6

Hoy durante una clase, una alumna me preguntó de qué me vestiría en Halloween. Es una pregunta en la que me gusta divagar a pesar de que haya un 99.5% de probabilidad que no ejecute ninguna de esas ideas. Aunque la de disfrazarme de Ariana Grande me agradaba, luego pensé en una idea que haría feliz a mi yo actual, y a mi yo de primaria/secundaria. Sería un vampiro vaquero. Reflexiono en el sonido de la letra “V” en inglés, se pronuncia como /vi/, y así llega: Vivian, un “Vi” de Vampiro y el otro de Vaquero. El sonido de su nombre me conecta a la palabra vena en inglés, vein. Sería Vivian Vein, un vampiro vaquero que habita en el universo de Anne Rice, pero que vive en alguna parte de Sonora o Baja California.

Galoparía sobre un caballo color púrpura galáctico de ojos color blanco mármol. Vein montaría ese caballo proyectando una gran sombra, sin importarle que su capa no combine con su camisa y pantalones negros, sus botas camperas, sombrero negro y su hebilla que tiene una luna tallada sobre el metal… ah, y su amatista incrustada en la corbata de bolo. Vein a veces pasea con su caballo, quien lleva el nombre de la roca en su corbata, pero cuando no lo acompaña, le gusta visitar los parques, bibliotecas y las casas de los lugares que no llegan a los 1000 habitantes.

No lo conozco en persona pero estoy seguro que es alguien cool que baila canciones pop en las fiestas, que hace su mejor intento por bailar cumbias y reggaeton. Habita en las sombras y destellos de las luces de un antro y bajo el secreto de las velas de aceite.

Por alguna razón, siento que sería interesante ser Vivian Vein por un rato, una noche sería suficiente.

Vampyr II, 1895-1902 Edvard Munch

Edvard Munch creó un par de versiones de este tema. Otro título es Amor y dolor, pero fue llamado Vampiro por el amigo de Munch, el crítico Stanisław Przybyszewski. Przybyszewski vio la pintura en exhibición y la describió como “un hombre que se ha vuelto sumiso”, y en su cuello “una cara de vampiro mordaz”.

Munch pintó seis versiones diferentes del tema en el período 1893–95; tres versiones se encuentran en el Museo Munch en Oslo, una en el Museo de Arte de Gotemburgo, otra es propiedad de un coleccionista privado y la última no se cuenta. También pintó varias versiones y derivados en su carrera posterior.

En la litografía que presentamos hoy vemos a una mujer con el pelo largo color rojo fuego besando a un hombre en el cuello, mientras la pareja se abraza. Aunque otros han visto en ella “un hombre atrapado en el torturado abrazo de un vampiro, con el pelo rojo fundido que corre por su suave piel desnuda”, el propio Munch siempre afirmó que no mostraba más que “solo una mujer que besa a un hombre en el cuello”.

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Notas sobre el arte que nos hace pensar – No. 5

Este entrada se compone de una serie de notas que hice durante la charla del Programa de Actualización de Arte Contemporáneo (PAAC 2021), con la investigadora y curadora Helena Chávez Mac Gregor. Las intervenciones de Mac Gregor consistieron en compartir su trabajo como curadora y sus procesos de selección y armado de algunas de sus exposiciones. Empezó su charla mostrándonos una especie de marco teórico de lxs autorxs que ella toma en consideración. Desde el inicio nos plantea: ¿Cómo pensar la estética a partir de la política? o la estética como experiencia política. Se refirió a grandes teóricos y entre muchas de sus referencias, la necropolítica me llamó mucho la atención. Mac Gregor hace referencia al trabajo del filósofo camerunés, Achille Mbembe.

Mbembe ideó la noción de necropolítica como complemento crítico al concepto de biopolítica de Michel Foucault. La idea de que en los Estados contemporáneos el poder se ejerce a través de instituciones disciplinarias que intervienen de manera cada vez más intrusiva en los aspectos biológicos de la población, en tanto que especie, con el objetivo de aumentar la productividad y preservar la vida, claramente excluye la realidad de una buena parte del planeta. En lugares como Palestina o Sudáfrica, argumenta Mbembe, la soberanía se ha expresado no como gestión de la vida, sino como distribución de la muerte, e incluso como la creación de lo que el mismo autor llama poblaciones de muertos vivientes.

Fuente: Nexos

¿Cómo se codificaría la vida a partir de la producción de muerte? No pienso ahondar mucho en el tema porque realmente es algo nuevo para mí, pero aún así, me parece muy interesante. Comentó acerca de la necropolítica en México y su característica por no entender y no querer ver el racismo en el país, debido a que el racismo en México no se despliega de la misma manera que en otros países. Se nos olvida que el racismo fue intrínseco durante la época colonial y que se extiende hasta la estructura capitalista actual.

Helena Chávez Mac Gregor es investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene un doctorado en Filosofía por la UNAM y una maestría en Teoría del Arte Contemporáneo por la Universidad Autónoma de Barcelona. De 2009 a 2013 fue curadora académica del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), donde fundó el programa en Teoría Crítica, Campus Expandido. Actualmente da clases en el Posgrado de Historia del Arte de la UNAM y en el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A continuación, resalto algunas de las exposiciones mencionadas en la charla.

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Luz verde – No. 4

Existen muchas cosas que siguen ritmos y patrones, son una manera de mantener un cierto “orden”. Hace poco me di cuenta de algo: al pasar por la misma calle y por el mismo semáforo que recorro en mi bicicleta cada que voy al trabajo, noté que si pedaleo a una cierta fuerza y velocidad, alcanzo a llegar al momento justo de mi próximo semáforo sin tener que detenerme. Este descubrimiento se fue ampliando hasta lograr predecir los próximos cuatro semáforos. Los días que le siguieron estuve pensando mucho en lo predecible. Hay muchas cosas que no son tan sencillas de descifrar, por ejemplo, las calles de una sonrisa pueden llevar a muchos destinos o las luces de los ojos tienen matices y una variedad de significados, sin tener que cambiar de color.

Una vez cuando nadaba con un piscis para aprendernos una coreografía, me dijeron “Estás pidiendo permiso en donde ya te lo dieron”. Me sonrojaba, porque ya lo sabía, pero era como esas veces en las que la luz es amarilla y puede que alcances a llegar… puede que no. Tal vez por eso me emociono y catalogo como un gran descubrimiento el saber qué semáforos en rojo me puedo pasar, debido a la distancia/tiempo que toman los autos del otro carril en avanzar en el cambio de luces. Pero debo recordar que las personas no son calles, porque de haber sido así, podría haber visto la luz verde en su expresión, para así acercarme más.

Tal vez la analogía calles-personas, funcione más si nos imaginamos las calles de un laberinto vivo, que está en constante movimiento, en donde las luces no son verde, amarillo y rojo… no, las luces son gris, azul marino, rosa pastel y lila. Me parece que en ese laberinto que ronca y murmulla, los “Altos” dicen “Espera” en un color oscuro de fondo. Las calles tienen luces neón que llevan a los agujeros negros que te tragan en los “hubiera” y te escupen en el “ya pasó”. Porque mientras tus ojos se claven en mis labios, seguiré preguntándome si eso será una luz verde o no.

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Una mariposa en la llanta de mi bici – No. 2

El sol de otoño se siente diferente, no es un grito, no es silencio, es más como la voz tímida que canta en el karaoke con las suficientes notas agradables como para decir que canta bien. Eso pensaba mientras sentía el calor a mis espaldas al pedalear rumbo a mi destino. También pienso en lo mucho que disfruto el otoño y el invierno, veo pasar una mariposa color naranja. Había visto varias mariposas últimamente, de varios colores: azules, amarillas, las mariposas monarcas y negras. La mariposa naranja volaba a mi velocidad y altura, con un par de gotas en mi frente, vi cómo se acercó volando a la llanta de mi bici y de repente ya no estaba. Pensé que tal vez la había matado con los giros de la llanta, porque cuando volteé para buscarla, no la podía visualizar. La idea de matar una mariposa con mi bici, sentía que demeritaba las capacidades de estos insectos, luego recordaba que yo no sé nada sobre mariposas. Tampoco se nada de física como para calcular que las dimensiones de una mariposa puedan ser afectadas en comparación con el tamaño y la velocidad de una bicicleta en movimiento. Curiosamente, no es la primera vez que una mariposa vuela a mi lado mientras voy en bici, me acompañan y de repente desaparecen. Solo sigo mi camino, pensando si fueron los giros de mis llantas la que la ahuyentaron o fue en un parpadear, tal vez un descuido en el que la mariposa tomó otro camino.

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Escribiendo y dibujando (Blogtober e Inktober) No.1

Mi dúo favorito del año, octubre-noviembre, ha llegado. El clima me parece más agradable, mis colores favoritos se vuelven protag´´onicos, la vibra temeraria de las decoraciones del día de brujas inunda las tiendas, y llega también el blogtober y el inktober. He participado en dos ocasiones en el blogtober (¿Qué es el blogtober?), que básicamente es escribir una entrada por cada día del mes de octubre. Entré a mi blog para ver cómo me había ido en los años pasados y hubo mejora, pero nunca he logrado escribir por los treinta días consecutivos. En el 2019 publiqué 13 entradas y en el 2020 subí el número a 27, el más cercano a los 31. Creo que el número del año pasado es mi inspiración para que este año sí concluya una entrada por día. Este año hice una lista de posibles temas que podría abordar, cosas del cotidiano que a veces encapsulo en una historia de Instagram o un tuit.

Si piensas participar, mi recomendación es que si puedes predecir qué días estarás con muchos pendientes, que podrían boicotear tu progreso de escritura, intenta programar tus entradas y así puede tener un margen de apoyo. La plataforma de Medium tiene muchos artículos sobre escritura que me inspiran mucho, recomiendo que lo chequen también.

Inktober

El Inktober es una dinámica más específica hacia el dibujo y en la que solo he participado en una ocasión. Esa vez no me fue muy bien, ya que solo hice cuatro dibujos. Este año es diferente, o me gustaría pensar que lo será, porque a diferencia de los anteriores, hoy soy maestro de artes visuales a nivel secundaria y estuve animando a mis estudiantes que voluntariamente participaran. Les comenté que si ellos participaban, yo también lo haría. Me agradó ver que algunxs sí querían, de hecho un estudiante ya me mandó un mensaje con su dibujo de la palabra del día uno: Cristal. A continuación comparto las instrucciones que se leen en la página oficial de Inktober:


Reglas de Inktober:

1) Haz un dibujo con tinta (puedes hacer un dibujo a lápiz si quieres).

2) Publícalo *

3) Etiquétalo con #inktober y # inktober2021

4) Repite

Nota: puedes hacerlo a diario, o ir a la ruta del medio maratón y publicar cada dos días, o simplemente hacer los 5K y publicar una vez a la semana. Decidas lo que decidas, se constante con ello. Inktober se trata de crecer, mejorar y formar hábitos positivos, por lo que cuanto más consistente sea, mejor.

¡Eso es todo! Ahora ve a hacer algo hermoso.

* Publícalo en cualquier cuenta de redes sociales que desees o simplemente publícalo en tu refrigerador. El punto es compartir tu arte con alguien. :)}

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