No rechace su confusión, señora

El sábado 26 de octubre, a eso de las 6:40 pm, estaba repartiendo programas para la presentación que habría del grupo de Núcleos de Antares. Caminaba alrededor de la puerta y le decía a la gente que iba entrando “¡Hola! ¿viene al evento?… bien, aquí le doy el programa… bienvenido” y les sonreía, la combinación de palabras variaba pero las palabras en sí, eran las mismas. Seguía caminando, cuando a ratos notaba que empezaba a seguir a alguien de manera psicótica para ver si ya tenía un programa. Me di cuenta de lo ansioso que estaba. Seguía dando vueltas como perrito atrapado, cuando llegó la muchacha que me orientó hacia mi tarea como voluntario “Ya es hora, ven”, me dijo mientras me indicaba con un ademán de que me acercara a la entrada para recoger boletos.

La primera presentación se llevó a cabo en el lobby del teatro, los intérpretes iban con pantalones de mezclilla y camisas/playeras blancas. Los veía mejor desde el lugar en el que me habían movido. Mientras observo a la gente, tanto a los que bailan como a los que no, siento como una señora se me acerca y la oigo murmurar algo, me había dirigido la palabra pero no la había escuchado. Luego de haberle pedido que me repitiera, si no me falla la memoria dijo algo como “Qué raro, ¿verdad?”. Opté por decirle “¿Qué cosa?”, aunque sabía que tendría algo que ver con lo que estábamos viendo. “Pues la danza, este tipo de presentaciones sólo me confunden y no las entiendo”, dijo con un gesto entre molestia y reproche. Le dije que su confusión era válida, pero que no la diera por sentado, que al contrario, buscara y hurgara dentro de esa confusión. Le comenté que las interpretaciones pueden partir de los gestos faciales de lxs danzantes, de los movimientos, el vestuario, los colores y hasta del título de la pieza. “No rechace la confusión, yo por ejemplo, veo el mar con la mezcla de colores entre azul marino y blanco… sus movimientos me recuerdan a las olas. Pero eso es sólo una interpretación que parte de yo querer ver una imagen”. Recuerdo que le comenté que su interpretación es válida, que la confusión no tiene nada de malo, pero que si decide quedarse ahí, en lugar de explorar esas dudas, se podría estar perdiendo de mucho.


PD: Creo que este Blogtober no salió como lo esperaba, pero al menos tengo algunas notas interesantes sobre la dinámica que pienso compartir,

9 preguntas, 9 respuestas en 9 pasos

Hace unos días una amiga publicó una historia en Instagram preguntando si había algún(a) bailarín(a) que le pudiera ayudar a contestar unas preguntas. Le pregunté si era necesario tener una formación dancística, a lo que ella me contestó que no. Me ofrecía a ayudarle. Durante el día de hoy me mandó las preguntas y a penas hace un momento se las mandé de regreso. Se los comparto, ya que hubieron algunas preguntas que me hicieron pensar en el camino que he tenido con la danza.


¿A qué edad iniciaste en el baile?

Desde pequeño, tengo muy claro que a mi mamá le gustaba/daba risa cómo bailaba. En ese entonces me gustaba mucho bailar la de “Más que tu amigo” de Marco Antonio Solís (en ese entonces tendría entre 6 u 8  años), una canción que mi mamá escuchaba mucho. Yo bailaba por gusto. Un día me hizo que bailara esa canción en casa de un tío en donde me vieron mis primas, primos, tía, tíos y no se quién más. También les gustaba/daba risa. Si algo noté desde esa vez, es que siempre buscaba crear una imagen. Esa canción tiene una parte que dice “en esta noche no hay más luna”, recuerdo que con mis brazos y manos, hacia movimientos circulares, aludiendo a la luna. No pensaba en el movimiento, sino en la imagen, lo demás lo resolvía mi cuerpo.

¿Por qué bailas en la actualidad?

Lo sigo haciendo por gusto. Nunca he recibido una educación dancística, pero siempre he bailado. Aquella ocasión que bailé en casa de mis tíos, algunos primos se rieron de mí, yo seguía bailando en mi cuarto y en la casa. No fue hasta en mi primer año de secundaria, entre cuatro y cinco años después de haber bailado en casa de mi tío, que volví a bailar a mi manera (descartando los bailables escolares). En esa ocasión fue para una calificación para mi clase de artes (estaba en otra etapa y escuchaba otra música: en esa clase bailé “Pose” de Daddy Yankee). Sigo bailando porque la danza ha sido un espacio que considero íntimo, es en donde conecto con la variedad de personalidades que fui, soy y busco ser. Actualmente, esta semana ha sido mi primer semana en Núcleo Antares, porque estoy en otro momento y esta vez deseo juntar lo que he hecho desde chico, con algo de técnica para ya no lastimarme al bailar y así prolongar el tiempo de baile a mi cuerpo.Ha sido un proceso de conocer géneros y explorar los movimientos de mi cuerpo.

¿Crees que la danza tiene su propio lenguaje?

Sí, creo que es el movimiento. Su pincel o su pluma, es el cuerpo mismo, porque pues al final de cuentas es a través del cuerpo en donde se genera y proyecta el movimiento.

¿Expresas sentimientos al momento de bailar?

Prefiero decir que son imágenes. La imagen como algo que te provoca a pensar en una secuencia. Como el ver un fotograma o pintura e imaginar el movimiento, la situación y el querer interpretar qué siente la persona o que está sucediendo en la escena ahí retratada. Eventualmente estas imágenes serán catalizadores a ciertos sentimientos, así que yo creo que sí hay algo de expresar sentimientos.

¿Qué sentimientos crees que tienen más protagonismo en la danza?

Los mismos que se proyectan en otras disciplinas artísticas como la literatura, la pintura o el cine: el miedo, el amor, la angustia, la felicidad, el orgullo, el poder y la debilidad, la vida y la muerte.

¿Qué sentimiento te resulta más fácil de expresar al momento de bailar?

El sufrimiento, con la música indicada, ya que es algo tan cotidiano y algo con lo que todos nos podemos conectar. Es un sentimiento indiscriminatorio, algo de lo que nadie puede escapar.

¿Qué tipo de movimientos utilizas para expresar ese sentimiento?

El apretarme y querer arrancar algo de mi piel (o arrancarme la piel), algo que no quiero tener y que se pega a mí, y yo sólo intento quitarmelo. O a veces es el alcanzar algo que se me escapa. No había caído en cuenta que el sufrimiento surge del deseo a algo: deseo de quitarme algo, de alcanzar algo, y esto, al no ser cumplido, provoca sufrimiento. 

Cuando haces esos movimientos ¿piensas en algún color? Si es así ¿cuál es?
No exactamente, pero pienso que el color es un catalizador importante que influye en el movimiento. A veces sí tomo en consideración el color de lo que traigo puesto, porque a veces me apoyo en ello al momento de bailar. Nunca será lo mismo bailar de noche o de día, con una playera blanca que con una camisa negra. Veo al color como  un escalón que me acerca a generar la imagen, pero el color como algo explícito, que está ahí, a diferencia de la imagen, que es algo que yo debo dibujar y que a veces llega al espectador y otras no.


PD: La danza es algo que atesoro y que a través de ella he logrado accesar a ese lugar al que las personas dejan de visitar cuando crecen. Es un espacio en donde soy yo y no soy nadie.

PD II: Esto ha hecho que me den ganas de entrevistar a gente…

Aplaudiéndole a los peces

Estos últimos días han sido algo apresurados, y es que han acontecido tantas cosas en tan poco tiempo que hasta parece que este 2019 condensó todo para lo último del año. Cosas que no esperaba, como el que de mis labios salieron las palabras “mi novio” o que mi cuerpo pisara el aula de Núcleos Antares. Sin duda, es lo primero lo que ha ocupado la mayor parte de mi tiempo. A mediados de agosto, alguien me dijo “No le aplaudas al pez por nadar”, la misma persona a la que hoy le contesto sus “¿Me quieres?” con un “Siento que te puedo querer más”.


¿Por qué te sorprenderías del cariño de una madre? Es lo que ellas hacen, ¿no? ¿Por qué apreciar ese abrazo, ese apoyo y esas palabras de ánimo? Es normal, me dices, eso hacen las parejas. Y sigo pensando porque creo que sí es necesario aplaudirle a los peces, aplaudirte.

Como inexperto a la entrega, como niño ingenuo, demonio juguetón y ángel prejuicioso, te comento que entendería por qué los dioses clásicos descendían del Olimpo para tocarnos.

Había visto nadar a peces hermosos sobre el pequeño canal al que salía a jugar. Me alegraba cuando los veía saltar hacia la corriente, huir de ese estanque en donde los tenía e irse al río que los arrastraba, tal vez a un lugar mejor. Aplaudía. Claro que hubo peces con los que me habría gustado ver por siempre en mi pequeño charco. Cuando esos se iban, yo lloraba. Aplaudía entre lágrimas. Acostumbrado estaba a este proceso que había momentos en los que me metía al agua a patalear y hacer pequeños huracanes, los ahuyentaba y les mostraba el camino hacia la corriente que eventualmente los arrastraría.

Fue después de una rabieta tonta cuando la arena fina debajo del agua empezaba a calmarse, el agua se aclaró… ahí te vi. Tranquilo y sin presunción, nadabas a mi alrededor. Te veía a través del velo acuático, te pateaba y seguías ahí. Brillabas y quise ver tus colores de cerca. Tenía miedo, porque no sabía nadar ni respirar bajo el agua. Dudé. Preferí no acercarme tanto, y mientras otros peces seguían saltando, vi que seguías ahí. Más grande, más bello, tan peculiar. Empezaste a ser necesario y fue ahí cuando quise ser pez. Tu nado despreocupado me calmaba. Un día, sin esperarlo, seguí las ondas de tus aletas y asome mi cara al agua.


Dicen que ya no ven al niño llorar sobre su charco. Ya no lo ven saltar. Pero en el canal se ven dos peces nadar, los mismos que a veces se van a nadar en el río y en el mar. Siempre regresan a ese pequeño oasis.


PD: Por estar enseñándome a nadar, por eso te aplaudo, B.

Notas de un cumple

El otro día estaba pensando en el cumpleaños ideal. Para algunos esto tal vez implica reunirse en familia en una cálida cena y para otros es tener una peda/borrachera masiva en donde no sepas nada de ti al final de la noche. He tenido ambas experiencias y aunque me la paso bien en ambas situaciones, he pensado que no me ubico mucho en ninguna de las dos. Así que últimamente he reflexionado acerca de cómo sería la dinámica de festejo idónea.

Este bosquejo parte de mis gustos personales. Me da la impresión que los cumpleaños deberían condensar los múltiples gustos que tiene una persona. Está descripción está viva y podría cambiar según mi estado de humor, pero hasta ahorita, la noche de cumpleaños:

  • Tendría que ser en un espacio amplio
  • Deberá haber un equipo de sonido potente
  • No habría sillas ni mesas, sino un área con sábanas y cobijas para tirarse en el suelo
  • No habría comida (porque qué hueva lidear con comida)
  • Las bebidas tendrían un área reducida en donde más que alcohol, deberá haber bebidas hidratantes, sueros y agua
  • Habría un lugar especial para depositar las latas
  • Habrías muchas gomitas de ositos y gusanos
  • Habría luces, tal vez no de colores, pero la iluminación deberá ser tenue, lo suficiente para que esté oscuro pero que sirva para que salgan fotos bien
  • La playlist lo armaría yo
  • Es requisito que los invitados propongan y bailen lo que hayan propuesto
  • El regalo de cumpleaños será que todos bailen
  • Se podrá platicar en el área de almohadas y cobijas
  • Deberá haber registros de vídeo con filtros de videocasetera noventera
  • Se aceptará el consumo de alcohol sólo si esto es indispensable para que el asistente se anime a bailar

Wow, voy viendo que mi lista necesita mucho trabajo. Además ¿qué de los amigxs que no les gusta bailar? Tal vez esta lista de cosas sería para una fiesta destinada al fracaso… o tal vez no. Realmente no es algo que me quite el sueño, pero debo admitir que últimamente pienso en el cumpleaños y le voy modificando cosas.

Saben, se nota que sólo quiero celebrar mi cumpleaños mientras bailo. Tal vez quiera bailar con él, o con mis amigos, o sólo… porque cumplir años me pone nervioso y me emociona, pero a mi cuerpo le asusta.


PD: Por eso dicen que escribir es bueno, porque a veces muchas ideas parecen tener sentido y una vez sobre el papel, pierde toda forma. Tal vez yo hice que perdiera su forma, eso podría ser también.

Una charla queer disfrazada de “Teoría de la recepción”

¿Por qué los temas de mis compañeros van acorde a sus clubs de lectura y el mío no?

Hace dos días, Elvis me mandó la imagen del foro de las jornadas de lectura que organiza la Biblioteca Fernando Pesqueira en mi universidad. Anteriormente publiqué una entrada en donde escribía acerca de cómo mi club de lectura, por tratar temas LGBT+, fue reubicado a otra biblioteca, diciendo que “los de artes son más abiertos”. Tiempo después supe que en realidad, quien coordina los eventos de la Biblioteca Pesqueira, que es donde se llevan a cabo todos los demás clubs de lectura, no quería “Arruinar todo el trabajo que llevan hecho” por incorporar temas como la diversidad sexual. Esto me sorprendió y hasta la fecha no he discutido al respecto con la coordinadora. Siendo muy honesto, le tengo cariño y respeto a la coordinadora, y entiendo que su opinión parte de un conservadurismo que (perdonen la generalización) suele caracterizar a los de su generación. Listo, lo dije.

Debemos hacer todo parejo, ¿no?

La imagen del evento, muestra a otros dos de mis compañeros que tienen un club de lectura; el de Ramón, sobre etnias sonorenses y el de mi amiga Elvis, que es sobre mujeres cuentistas. El mío se trata sobre el cuento “Lucy y el monstruo” de Ricardo Bernal, que aparece en el libro de lecturas de quinto grado de primaria de la Secretaría de Educación Pública en México. A finales del año pasado, este texto se vió envuelto en una polémica a raíz de un tweet que lo juzgaba como “pederasta”.
Pero la pregunta aquí es ¿qué tiene que ver ese cuento con mi club de lectura LGBT+? La verdad: nada. O al menos, eso pensé. Recordé que ese proyecto lo hice en colaboración con otra compañera. Cuando le planteé la idea, ella se mostró muy entusiasmada. Ese semestre, nuestro trabajo nos aseguró una buena nota en esa clase. El caso es que para presentar ese texto, tomamos de la teoría de la recepción ¿De qué trata esta teoría? En muy grandes rasgos: sobre el papel que juega el lector al rellenar los huecos o rasgos implícitos que contiene un texto. Estos vacíos se verán complementados por parte del lector, mismo que tomará de sus lecturas previas, experiencias personales y todo el bagaje necesario para armar y completar la lectura. Esto implica una reflexión de cómo leemos, juzgamos y asimilamos un texto, o en este caso, ideologías y formas de vida diversas. Pero más que nada, este tema se presta a poner bajo el foco, los prejuicios basados en experiencias o adopciones de modos de pensar que pasan de generación en generación.

Despacito para que nadie se moleste

La realidad es que tuve suerte. El año pasado participé en una edición de este evento, sólo que en aquella ocasión había leído “El corazón delator” de Edgar Allan Poe. Recuerdo que la audiencia estaba fascinada y yo junto con ellos. Tal vez la coordinadora busca que replique algo así, y espero hacerlo. Mi deseo no es irrumpir sino buscar de la manera más amena, las preguntas que lleven a la reflexión. ¿Qué caso tiene seguir sacándole la vuelta a temas tan a flor de piel en nuestra sociedad? Los temas de género están a la orden del día o por lo menos, deberían estarlo. Temo que los prejuicios de los adultos, tenga repercusiones en los más pequeños y que esas creencias se prolonguen. Pero he visto casos que me hacen creer lo contrario, que ahora los niños crecen con una mayor gama de plataformas que promueven el respeto al otro. Es por eso que me parece crucial el llevar a padres e hijos, a dialogar sobre la diversidad sexual, temas de género, violencia y la importancia del respeto.

Entiendo que tomará tiempo, pero quiero pensar que esto sólo es un paso para que se abra más el espectro para que haya debates densos que sean generados en las bibliotecas ¿y saben que me da gusto? que todo este “diálogo” surja a través de la literatura, a través del arte. No es imposición política, ni ideológica, sino que lo veo más como un estímulo a conversar y visibilizar a eso que se empeñan por ignorar o reubicar.


PD: Espero tener la sabiduría de emplear bien mis palabras, las imágenes y todo lo necesario para que mi mensaje sea recibido de la mejor manera. Porque hace falta hablar de estos temas, no se puede seguir como si no estuviera pasando nada, como si mañana el 10 de octubre del 2019, no vaya a haber una protesta pacífica a favor del matrimonio igualitario. Porque hay movimientos diversos que la literatura puede introducir.

PD II: Una amiga que tiene el club de lectura de literatura erótica ni siquiera se presentará. This one is for you too, G.

What if I want a kiss?

I would write a poem, but the dust in my keyboard just told me to look at the blank page. “Give the soil the water it deserves”, said letter B. These sand flakes arrive unexpected, similar as when I met you during those hot August days. Now I’m here, about to write how much I wish to kiss you, not inside our secret rooms, but outside where people push, kill, cry and laugh. Last night, I wandered in a warm what if and I smiled. I imagined my snaked fingers, drawing on the tip of your sea stones: so bright, hard and yet, so small. I praised death, and blew the candles of the Bible pages to die between the grace of your lips, to be crushed by them. I begged for a rock to land on my head and make me eat the dust of the Q W E R T Y…

Then the question comes back, what if I kissed you? There, where the Gods kneel upon destiny. It wouldn’t be a safe place, but you whispered enough protection. “We’ve battled greater wars”, said your eyes to mine. My Hydriaic tongue was cut again and again. No amount of words were enough. Being crushed by your lips is now a blessing. During cold nights I remember your warmth, typing to remove the sand out of these letters. I want you, but the statues you created will not move. A desert of your perpetual gaze, I run and find an arm of stone. I desire the day in which I find your lips over the dust. Maybe a flower will grow, or a tear might fall from the heavens… maybe you’ll stay forever, if I kiss you.


PD: First Blogtober post in English

¿Quién decides ser?

Un fragmento de La caída de los ángeles rebeldes (1660/1665) de Luca Giordano, justo a un lado de la puerta de mi cuarto

Recuerdo que ese día, en la app me salió esa pintura, era la pintura del día. Quedé enganchado de inmediato. La descargué y por mucho tiempo lo tuve como fondo de pantalla. Hay algo que me resulta fascinante de esa pintura. Ese algo tal vez sea el resplandor del arcángel Miguel, su gracia, su despreocupación, la sensación de que todo está bajo control, bajo su control. Su grandeza se ve enaltecida por las miradas de horror de los ángeles caídos. Miguel tiene porte, elegancia y parece acariciar el espacio que lo rodea, ¿o el espacio desea tocarlo a él? Su vestidura flotante sólo lo hace ver más etéreo, como si la escena quedara congelada y ante todo ese caos, su mirada es apacible, aún y cuando pareciera estar a punto de dar un golpe certero.

Cuando veía a Miguel, me decía “Yo quiero ser ese arcángel, quiero sobrellevar cada uno de mis propósitos y salir victorioso de mis obstáculos”, quería estar en la cima. Ahí, a esa altura, Miguel no se preocupa sobre tareas, si el amor verdadero llegará o no, si ya habrán depositado, si se va en bici o en camión a la escuela, si debería venderlo todo y escapar o si simplemente debería quedarse dormido todo el día. Esas cosas son preocupaciones terrenales. Pasado el tiempo, me di cuenta que había días en las que no me sentía como Miguel, sino más como ese ángel caído que está siendo pisado por él. A ratos simpatizo con ese ser aplastado. Cuando todo iba mal, deseaba con muchas ansias el ser ejecutado por una espada. Pero luego recordaba mis victorias, las veces en las que me caía una pizca de la gracia que porta Miguel en la pintura. Me daba cuenta que era una cuestión de perspectiva. Un día, imprimí la foto y de hecho a un amigo le regalé una igual. Hace un mes me mudé a un nuevo departamento, y luego de sentirme aplastado todo el mes de julio, para finales de septiembre le encontré un espacio clave en mi habitación. Lo pegué justo en la salida/entrada. La idea es que antes de salir a la calle, me pregunto “¿Quién decides ser hoy?” y hay días que me siento como ese ángel sentenciado, pero mi meta siempre será ser como el arcángel Miguel, porque la neta está cabrón que te anden aplastando a cada rato.


PD: Espero un día no sólo tener su porte, sino su físico también.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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45 libros con elementos queer [Compilación]

Tenía pendiente desde hace unas semanas, el hacer una compilación de lecturas para mi club de lectura con temática LGBT+ y hasta ahora he logrado hacer una lista de textos con elementos queer. No quise utilizar tema o personajes, para que no se acotara. Me habría gustado tener más variedad en textos con elementos lésbicos, bisexuales y transexuales, ya que lo gay es más común, pero bueno, supongo que me i´re topando con más texto en el camino. Los textos los recopile de la plataforma de Lectulandia y los junté en una carpeta de Drive que pueden entrar si le dan clic aquí. Los archivos están en formato epub, ya que a diferencia del pdf, el epub pesa menos. Esta es una selección que hice y que espero pueda ir enriqueciéndose. La lista sólo contiene el título, el autor y una breve sinopsis del texto, que en su mayoría son novelas. Cada texto se encuentra en la carpeta de Drive. Y si eres uno de los integrantes del club, perdón por tardar tanto en recopilar estos textos.

1. El amante ingenuo y sentimental de John Le Carré

Géneros: Intriga, novela, policíaco

Aldo Cassidy es un monótono ciudadano y próspero industrial que aplica todo su ingenio a perfeccionar de un modo rentable el funcionamiento de los cochecitos y sillitas para niños. Un día conoce a Shamus, un genio en el arte de atormentar, humillar y pisotear a burgueses insatisfechos. Entre los dos surge una relación sadomasoquista teñida de homosexualidad latente, que tiene como un extraño sabor a libertad. Y entre los dos hombres está Helen, la compañera de Shamus, que completa un disparatado triángulo amoroso que transforma al protagonista.

2. Queer de William S. Burroughs

Géneros: Novela, realista

Se suele catalogar a esta novela como una secuela o, en parte, una sobredosis de la anterior, Yonqui. Pero bien leída, es mucho más. A pesar de las contribuciones de Burroughs a la simbolización de lo raro en el siglo XX, lo fuera de la norma, incluyendo aquello que desafíe a las leyes, no suele considerarse a este autor en el canon de la literatura queer. Con esta historia inaugura un estante admirable y pionero si tenemos en consideración que lo escribió en los años cincuenta, aunque haya resultado editada recién treinta años más tarde. Si Yonqui terminaba con la ambición de encontrar una droga superior a la heroína, esta continuación, que incluye un viaje a Latinoamérica entre otras perdiciones y divagues, es el reencuentro del autor con su propia homosexualidad. El protagonista sigue siendo drogadicto y contracultural, pero ahora es dulcemente patético y siempre al borde de la crisis. Capaz de protagonizar una historia de amor con una buena dosis de hartazgo y de sexo como sólo un alter ego de Burroughs podía hacerlo.

3. La reina de oros de Horacio Vázquez-Rial

Géneros: Drama, novela

La reina de oros debe su título a uno de los arcanos menores de Tarot. La carta representa a Mila, protagonista de la historia, una prostituta adolescente en la Barcelona de la posguerra. Mila es una encarnación del Mal, un puro objeto de pasión y servidumbre, una forma de tentación. Vázquez Rial trasciende de la falsilla del relato folletinesco o de serial radiofónico, sostén aparente de la novela, para delinear una meditación ética y astética, en que no se rehuyen la mayor crudeza en el tratamiento de lo erótico, ni en el franco pesimismo en la consideración de lo político. Mila es el eje en torno del cual giran otros personajes: Elena Vargas, maestra, protectora, celestina e instrumento del destino de la muchacha; Fernando, el Niño de las Palmas, audaz traficante del submundo homosexual; Dalmau, el amante imposible; Rego, un resistente antifranquista atenazado por la duda y el miedo; Servando Laín, un sacerdote obsesionado por el Demonio; el Miserere Gorkin, pintor de santos y antiguo simpatizante del POUM, que pierde su alma en nombre del amor absoluto. Todos aman, desean y rechazan alternativamente a Mila, y ella traza el rumbo de sus vidas.

4. El hombre bravo de Patricia Nell Warren

Géneros: Ficción, novela, romántico

Antonio es un torero atractivo y desencantado, miembro de una familia aristócrata. Juan un campesino joven y lleno de vida, y a finales de los 60, en plena dictadura Franquista, a un hombre le puede costar muy caro enamorarse de otro, pero cuando Juan y Antonio descubren sus sentimientos, ni la familia, ni la iglesia ni el régimen de Franco se lo van a poner fácil. Solo dos personas conocen el peligroso secreto: la intrépida hermana gemela de Antonio y la hermosa muchacha con la que su familia quiere que se case. No es solo una simple historia de amor en tiempo de Franco, es un valiente repaso a la institución familiar, sus conflictos y heridas, una extraordinaria y a la vez amarga crónica de una época turbulenta en el pasado reciente de España. Warren nos hace una descripción fascinante de la vida homosexual durante el régimen Franquista. Una novela ambiciosa que no cae en fáciles concesiones, escrita con rigor histórico, llena de detalles. Un texto de importante contribución para la reflexión y para entender una época y una realidad.

5. La balada de la cárcel de Reading de Oscar Wilde

Género: Poesía

Aunque casado y padre de dos hijos, Wilde se movía en ambientes homosexuales, y sus relaciones y su enfrentamiento a los convencionalismo victorianos le llevaron a un conocido proceso en el que perdió cuanto tenía y fue condenado a dos años de trabajos forzados, condena que cumplió en la cárcel de Reading. Su paso por la prisión acabó con él. Aunque allí escribió las que sin duda son sus obras maestras: esta «Balada de la cárcel de Reading» y una larga carta a su ex-amante, que conocemos con el título de «De profundis (In carcere et vinculis)», dos obras escritas desde el absoluto desgarro y el más hondo dolor. Debemos a la dura prisión de Oscar Wilde sus obras más destacables, pero también el acabamiento de un autor que, en los dos años de libertad que aún le permitió la vida, fue incapaz de volver a la creación. Sin embargo, de su experiencia del abismo nació el mejor Wilde.

6. De profundis de Oscar Wilde

Género: Crónica

«La tragedia de mi vida» es la forma en que Oscar Wilde define a la dolorosa pasión homosexual que lo unió a lord Alfred Douglas, a quien cariñosamente apodaba «Bosie» y que le costó, por denuncia de su padre, el oprobio, la cárcel, la ruina económica, la destrucción de su hogar, y el posterior destierro en el que encontraría la muerte. El libro es, en realidad, una larga carta a su amante, escrita a principios de 1897, en la cárcel de Reading y publicada en 1905, luego de su muerte. Llena de quejas y reproches por su egoísmo y su ingratitud, es, al mismo tiempo, la narración de la historia de esa trágica relación, contada con una precisión de detalles provistos por el largo tiempo de reflexión y confinamiento, más la larga memoria desde el dolor. Ese prolongado encierro le permitió también una revisión de sus propios conceptos morales y los de su época, en páginas memorables que podrían constituir de por sí un tratado de ética, por las profundas reflexiones sobre la moral cristiana, el evangelio y el ejemplo de la vida y muerte de Cristo. El hombre que se permitió todo en su lucha contra lo convencional, revisa la relación que le hizo perder todo, y de la que sin embargo no se arrepiente, como un héroe trágico, que seguirá cautivando por su entrega y su expiación, al margen de la perplejidad que provoca la indignidad del objeto de su amor, el lugar mismo de su destino trágico. En mayo de 1895, Wilde es acusado de sodomía por el marqués de Queensberry. El romance entre su hijo y Wilde había escandalizado al marqués y la consecuencia fue una sentencia de dos años de trabajos forzados por «cometer actos sumamente indecentes con otras personas de sexo masculino». Wilde fue liberado el 19 de mayo de 1897, totalmente abatido por el encierro, el desprestigio y el abandono de sus seres queridos. De Profundis es la última obra que Wilde escribiera en prosa, dándole la forma de una extensa carta dirigida a Bosie (Alfred Douglas), donde a la vez reclama y declara el amor que por él sentía. En las primeras líneas, Wilde escribe: «Tras una espera larga e infructuosa he decidido ser yo quien te escriba, tanto por ti como por mí mismo, ya que me disgustaría pensar que he tenido que soportar dos penosos años de prisión sin haber recibido ni una sola línea tuya, ni noticias, ni siquiera un mensaje, como no sean los que tanto me apenaron». En este libro, Wilde intenta hacer un recuento del romance que vivió con Alfred Douglas, convencido de que la amistad entre ellos ha terminado en los hechos, y le ha dejado en la ruina y la infamia pública. Sin embargo, no puede evitar sentir una enorme simpatía hacia su Bosie. Wilde no podía negarse a ninguna petición de Douglas, le era imposible quedarse sin concederle el perdón a costa de todo. Lo escribe así: «[…] quizá tu absoluta confianza en mi perdón era lo que más me había agradado siempre de ti, y una de las características más atractivas de tu carácter». Es sumamente notorio que en última instancia Wilde no fue sino presa de sus emociones. Describe con gran pasión su punto de vista dentro de una relación tormentosa y destructiva que vivió durante un período de dos años. Sus palabras están cargadas de sentimientos de culpa ante sí mismo; su texto expresa una derrota irrevocable ante las exigencias de Douglas. Para él, cualquier capricho del joven estudiante de Oxford era un mandato divino, y encerrado en la cárcel de Reading, recuerda con amargo dolor su camino hacia el encierro y la ruina.

7. Testamento de Josep Maria Benet i Jornet

Género: Teatro

El protagonista, un maduro profesor homosexual, sintiendo próxima su muerte a consecuencia de una enfermedad, intenta decidir a quien dejar su herencia: un ensayo sobre «El libro del amigo y del amado» de Ramon Llull. Decide que la mejor persona para heredar tan curioso legado es su mejor alumno, del cual está enamorado.

8. Los tipos duros no bailan de Norman Mailer

Género: Novela

El protagonista, un maduro profesor homosexual, sintiendo próxima su muerte a consecuencia de una enfermedad, intenta decidir a quien dejar su herencia: un ensayo sobre «El libro del amigo y del amado» de Ramon Llull. Decide que la mejor persona para heredar tan curioso legado es su mejor alumno, del cual está enamorado.

9. El beso de la mujer araña de Manuel Puig

Género: Novela

Si la chica-gata es «La mujer pantera», en la primera película que en la novela le cuenta Molina a Valentín, la mujer-araña es el propio Molinita, el homosexual que quiere ser mujer. En sus relatos, con nocturnidad y algo de alevosía, Molina va sacando al radical y recalcitrante revolucionario Valentín de su abstracción. Para envolverle en la fantasía, en la ilusión, en el refugio que para un ser tan basureado como él es su único escape de la realidad. Pero si Molina es un marginado, también lo es Valentín. Dos seres tan diametralmente diversos de entrada, en un proceso sutil y casi ritual, van evolucionando de tal modo que cada uno acaba asumiendo la personalidad opuesta. […] «La mujer araña», madre, mujer, amante, la que uno quiso ser y el otro quiso tener, acogerá a los dos. (Pepe Martín)

10. La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo

Género: Novela

«La Virgen de los Sicarios es una descarnada parodia de la violencia que afectó a Medellín durante el auge del cartel dirigido por Pablo Escobar. Aquí Vallejo se representa como un anciano homosexual de conservadoras costumbres y de espíritu elitista que se dedica a la gramática y que regresa a su ciudad natal después de largos años de exilio en busca de amantes adolescentes y en espera de la muerte. Con humor cáustico describe la ciudad y sus habitantes, nada escapa a su afán desacralizador y a su mirada critica»

11. Confesiones de una máscara de Yukio Mishima

Género: Novela autobiográfica

‘Confesiones de una máscara’, publicada en 1948, es una de las novelas más autobiográficas de Yukio Mishima y se la considera un clásico de la narrativa moderna. Muy polémica por la temática que aborda, fue su primer gran éxito literario y lo catapultó a la fama a los 25 años de edad. Escrita con deslumbrante emotividad y el culto a la palabra y a la estética que siempre fueron rasgos característicos en su obra, Mishima describe el camino de luces y sombras de Koo-chan, quien, para sobrevivir en aquel Japón de los años treinta y cuarenta, debe ocultarse tras una máscara de corrección, convirtiendo su vida en un escenario, en una mascarada en la que confluyen la realidad con las apariencias. Koo-chan, el joven narrador, es un alma atormentada por una sensibilidad turbadora, un ser que va creciendo con el estigma de saberse diferente a los demás. De aspecto débil y enfermizo, solitario y taciturno, va descubriendo sus inclinaciones homosexuales cuando se siente atraído por Omi, un chico de fuerte constitución. Pero, esclavo de lo convencional, no puede aceptar que trasciendan sus diferencias y deseos, por lo que establece una relación con Sonoko, la hermana de su amigo Kasuno, intentando convencerse de que está enamorado de ella. Mientras asume su escaso poder para amar, irán aflorando sus fantasías y su fascinación por la belleza, entremezclada con la sangre, la violencia y la muerte…

12. Hollywood queer de Leandro Palencia

Género: Referencia

“HOLLYWOOD QUEER” presenta un recorrido biográfico y temático por la historia de las sexualidades cinematográficas tradicionalmente designadas como “gay”, lesbiana, bisexual y/o travestí. Identidades sexuales variadas y fluidas como las de Jean Arthur, Marión Brando, Marcel Carné, Montgomery Clift, R.W. Fassbinder, Jodie Foster, Greta Garbo, Cary Grant, Todd Haynes, Katharine Hepbura, Derek Jarman, Charles Laughton, Vincente Minnelli, Marilyn Monroe, Nicholas Ray, etc. Sin olvidar otras imágenes que construyeron espacios “queer” como Howard Hawks, Mae West o Bing Crosby & Bob Hope. Desde las imágenes negativas del cine pre-homosexual hasta la generación “queer” post sida pasando por lo “camp”, el cine negro, las “arag queens”, los invertidos, el homoerotismo, o el “new queer cinema”. Un rico mosaico con miles de ejemplos que conjugan de un modo conciso información, análisis y anécdotas. Para todos los aficionados al cine. Una introducción para comprender la emergencia de la teoría “queer” en el campo de los estudios fílmicos durante los últimos quince años. La primera guía de referencia en castellano.

13. Entrevista con el vampiro de Anne Rice

Género: Novela, Fantástico

Entrevista con el vampiro es el primer titulo de la famosa e inquietante serie de Cronicas Vampiricas. En esta novela, Anne Rice narra la conversion de un joven de Nueva Orleans en eterno habitante de la noche. El protagonista, llevado por el sentimiento de culpabilidad que le ha causado la muerte de su hermano menor, anhela transformarse en un ser maldito. Sin embargo, ya desde el inicio de su vida sobrenatural, se siente invadido por los sentimientos mas humanos, una pasión no exenta de dependencia sexual y psicológica.

14. Los chicos de alquiler no lloran de Richie McMullen

Género: Novela, romántica, drama

Corre el año 1958 y Richie. de quince años de edad, se escapa de su hogar en Liverpool para dirigirse a Londres. una vez allí descubre un mundo de chaperos, explotados por las bandas locales pero capaces de ofrecerse consuelo y apoyo unos a otros. El autor nos narra la agitada vida del Soho en los años del rock & roll y el amor por un chico de su misma edad. de buena familia. cuando los padres de éste deciden enviarlo a Singapur, Richie se alista en la marina mercante comenzando así la búsqueda de su amigo. Esta historia no es sólo la fuga de Richie McMullen, sino un viaje de la prostitución al amor.

15. Señorita tacones altos – Anónimo

Género: Novela

Impreso por primera vez en forma privada en París, en 1931, Señorita Tacones Altos, cuyo autor sigue queriendo permanecer en el anonimato, narra la historia de un joven hermafrodita de dieciocho años, nacido en una familia inglesa de clase alta. A instancias de su hermanastra, el narrador cuenta cómo él, Dennis Evelyn Beryl, se convirtió en Denise, la “Señorita Tacones Altos” del título.
Su padre soñaba con que un día Dennis fuera ministro, e incluso Primer Ministro. Sin embargo, a la muerte de éste, Dennis cae bajo la influencia de su hermanastra, Helen, quien descubre sutilmente sus secretas fantasías. Esta se las arregla para que Dennis sea enviado a un colegio de jovencitas durante dos años. Allí lo mantienen alejado de los espejos y lo convierten en una hermosa joven.
A su regreso a la mansión familiar, lo visten con delicados rasos y sedas, lo cubren de joyas y lo calzan con zapatillas adornadas de hebillas de brillantes: pasa a ser un «fetichista del pie». Bajo la supervisión de Miss Priscilla, la vieja ama de llaves, nuestro(a) protagonista es iniciado así en los placeres exquisitos del látigo y las varillas de abedul —así como a someterse al ingenioso castigo de la caja de espejos—. Dennis acaba abandonándose totalmente a los caprichos de Helen y de sus aristócratas amigas.
Con el tiempo, Dennis cae en la cuenta de cuán más placentera es su vida desde que es mujer y, por su propia voluntad, entrega su nombre, su fortuna y su vida a Helen, quien, como prueba final de su sumisión, le obliga a escribir estas memorias.
Se trata de un libro insólito que, pese a lo aparentemente escabroso del caso, refleja una inmensa sensibilidad por la delicadeza con que se narran los hechos, y es sin duda una de las obras literarias que mejor describen esas naturales tendencias sexuales —que solemos rechazar y condenar en nuestras mentes inhibidas y abotargadas de prejuicios— que son el transexualismo, por una parte, y el fetichismo, por otra.

16. Monstruos invisibles de Chuck Palahniuk

Género: Novela, Humor

Shannon parece tenerlo todo en la vida: belleza, fama, un novio, una gran amiga… pero cuando un «accidente» la deja completamente desfigurada e incapaz de hablar, pasa de ser un hermoso centro de atracción a convertirse en un monstruo invisible, tan horrible que nadie parece percatarse de su existencia. Nadie, salvo Brandy Alexander, un transexual a quien conoce en el hospital y que le ofrece la oportunidad de encontrar su nuevo destino, a partir de olvidar su pasado y construirse infinitos y simultáneos presentes. Así, tras secuestrar a Manus, su actual ex novio, partirán en una carrera desenfrenada que solo puede conducirlos hacia su aniquilación. Monstruos invisibles es una road movie alucinada cuyos protagonistas se lanzan en una aventura contra la imposición social de la belleza. Palahniuk, dueño de un universo muy personal, sacude y agita nuestras mentes de un modo brutal.

17. El arte de ser normal de Lisa Williamson

Género: Novela, juvenil

David Piper ha sido siempre un rarito. Sus padres piensan que es gay y el matón de la escuela lo considera un friki. Únicamente sus dos amigos saben realmente la verdad: David quiere ser una chica.
El primer día en su nueva escuela Leo Denton sólo tiene un objetivo: pasar desapercibido, Pero, en cuanto llega, llama la atención de la chica más bonita de la clase. Y así su amistad comienza a fraguarse.
Todo en sus vidas está a punto de cambiar porque ¡qué dificil es mantener secretos en la escuela Eden Park!
¿Qué significa para ti ser normal?

18. La casa del sueño de Joanathan Coe

Género: Novela, drama

Entre 1983 y 1984, un grupo de estudiantes universitarios urde la compleja coreografía de sus relaciones en Ashdown, una residencia universitaria situada en una antigua mansión victoriana en lo alto de un acantilado, junto al mar. Allí se aloja Sarah, que sufre de narcolepsia, y en ocasiones no puede distinguir entre lo que ha vivido y lo que ha soñado; Gregory, su novio, estudiante de medicina, que ha hecho de los ojos, la puerta del sueño, un fetiche sexual; Veronica, una lesbiana que le sucederá en el lecho de Sarah; y Robert, que está dispuesto a amar para siempre a la bella durmiente. Por la residencia merodea también Terry, un cinéfilo obsesivo, que duerme al menos catorce horas al día e idolatra a Ortese, oscuro y escatalógico neorrealista italiano, director de una película perdida y maldita que sería el terrible antecedente de Salo, de Pasolini. Todos ellos se encuentran y desencuentran, y se dejan mensajes entre las páginas de La casa del sueño, un novelón de principios de siglo.
El tiempo pasa y llega el momento de dejar la residencia universitaria y entrar en la vida. Las coreografías sentimentales y sexuales se complican, y finalmente el grupo terminará por estallar; cada uno se marchará por su lado, ya deshecha la frágil trama de amores y amistades. Pero doce años más tarde sus caminos volverán a cruzarse en la siniestra clínica que el doctor Gregory Dudden, un científico obsesionado por encontrar la fórmula que permita vivir sin dormir, ha abierto en Ashdown, donde todos ellos vivieron y soñaron…

19. Las sopranos de Alan Warner

Género: Novela, realista

Las Sopranos son un grupo de alumnas de un colegio católico de una pequeña ciudad portuaria escocesa que cantan en el coro y viajan en autocar a Edimburgo para participar en un concurso de coros escolares. Pero las chicas no están interesadas en ganar premio alguno, sino en ser eliminadas lo antes posible para regresar a su ciudad, porque en el puerto ha fondeado un submarino nuclear y por la noche los marineros de permiso se pavonearán en la discoteca. Pero antes de volver a casa, hay que pasárselo bien en Edimburgo…
Aunque no todo son juergas para estas chicas. La vida es dura en la Escocia de los 90 y ser adolescente en esta sociedad marcada por el paro, las drogas y el excesivo consumo de alcohol no es un alegre paseo por una bucólica campiña de postal. Cada una de las Sopranos tiene su historia: una ha padecido leucemia, otra lleva en las entrañas un hijo no deseado, otra es tan pobre que la casa en la que vive parece a punto de derrumbarse, otra descubre que probablemente sea lesbiana…
Integrante de la nueva hornada de airados narradores escoceses, Alan Warner se mete en esta novela radical y arrebatadora en la piel de cinco adolescentes con ganas de transgredir la rígida moral católica en la que son educadas, de experimentar con el sexo, de hacerse adultas antes de tiempo…
«Sean cuales sean los reparos que el lector liberal pueda tener con el interés del autor por las adolescentes, lo cierto es que éste es incapaz de escribir una frase insípida» (Andrew Biswell, Literary Review)
«Calculadamente escandalosa, endiabladamente divertida y escrita con una vena visionaria» (Robert Crawford, The Independenf)
«Su penetrante visión del mundo de las adolescentes es sorprendente… Escrito con sensibilidad y pasión» (Maggie OFarrell, Independent on Sunday).
«Una subversiva afirmación de la vida» (Phil Baker, The Sunday Times).
«Alan Warner es una de las voces más talentosas, originales e interesantes de nuestro tiempo» (Irvine Welsh).

20. Tiempo de tormentas de Boris Izaguirre

Género: Crónica, memorias

Desde muy niño, Boris sabe que es diferente. Muy temprano se detectan problemas de motricidad y dislexia, y el pequeño actúa con unos gestos y una forma de hablar amaneradas. Los adultos dicen que su madre, Belén, una bailarina de renombre, y su padre, crítico de cine, rodean al niño de malas compañías. En Caracas se habla de sus amigos intelectuales y de toda esa gente homosexual con la que ella trabaja. También que Boris está enamorado de Gerardo, el hijo de la influyente periodista Altagracia Orozco. Sin embargo, Belén no se rinde al prejuicio y por más golpes que llegan de fuera, convierte su casa en un refugio para esa diferencia. Primero cara a cara, luego unidos por la línea telefónica, pero siempre juntos bajo el inquietante influjo de un cuadro lleno de historia, Tiempo de tormentas.
Los días de escuela, un amor, una violación, el silencio; sus primeros pasos como columnista o escritor de telenovelas, el salto a la fama en España con Crónicas Marcianas y el finalista del Premio Planeta, el glamour, los abismos, de nuevo el amor y la violencia. Una enternecedora y envolvente novela autobiográfica donde Boris Izaguirre construye una vida a veces complicada, siempre apasionante, a caballo entre dos países que también estaban creciendo.

21. Un hombre soltero de Christopher Isherwood

Género: Novela

Cuando en 1964 se publicó Un hombre soltero, su descripción vívida, franca, enternecedora y empática de la vida de un homosexual pasados los cincuenta causó sensación. George está adaptándose a vivir solo tras la muerte repentina de su novio en un accidente de tráfico. Decidido a continuar con las rutinas de su vida diaria hace muecas a los niños del vecindario, da sus clases sobre Aldous Huxley, chismorrea, bebe demasiado, se perturba ante la vista de un joven jugador de tenis, y se ilusiona por una cita con uno de sus estudiantes. Este inglés afincado en el sur de California y profesor universitario es un forastero, y tanto sus reflexiones internas como su relación con los otros revelan a un hombre que, a pesar de las injusticias cotidianas y de la soledad, ama la vida.
Esta edición incluye la entrevista que Winston Leyland, director de la revista Gay Sunshine, le hiciera a Christopher Isherwood en 1973.
«Un testimonio del indudable genio de Isherwood como novelista». Anthony Burgess.

22. El cuarto oscuro de Louise Welsh

Género: Intriga, novela, policíaco

Se llama Rilke pero no es un poeta. Es un experto en arte, y viste siempre de negro, con un aire levemente vampírico. Trabaja en la casa de subastas de Rose, su amiga y a veces su enemiga, que podría ser su novia si Rilke no fuera homosexual. Y un día lo llaman para tasar y vender el contenido de la última gran mansión de Glasgow, la casa de los McKindless. Entre las joyas más ocultas, Rilke encuentra una espléndida biblioteca de primeras ediciones de libros prohibidos, pornografía mítica, netsukes eróticos que ilustran escenas de sexo y muerte. Y, en medio del arte, irrumpe lo real, la imagen de una joven desnuda, atada a un altar erótico y sacrificial, con heridas sangrantes. ¿Realidad o espléndida ficción, como los libros que lo rodean? Rilke decide descubrir la verdad…

23. Manor de Karl Heinrich Ulrichs

Género: Erótico, fantástico, romántico

Manor es un relato corto publicado en 1884 por el autor alemán Karl Heinrich Ulrichs, donde por primera vez el vampirismo se asocia con la homosexualidad masculina.
El relato cuenta la historia de amor entre dos jóvenes, y utiliza el vampirismo y su rechazo como una metáfora de la homosexualidad y la reacción pública ante ella. Pese a la desaprobación social, manifestada en las estacas que atraviesan el cuerpo del vampiro y la voluntad de destruirlo, el amor entre ambos jóvenes sobrevive incluso tras la muerte.
Esta breve obra relata una historia homoerótica de vampirismo, situada en las inhóspitas islas Feroe, en medio del Atlántico Norte. Es el primer cuento de vampiros que podría considerarse abiertamente homosexual. En él se narra la relación amorosa entre dos jóvenes marineros, uno de quince años y el otro de diecinueve. La muerte en un dramático naufragio de uno de ellos hará que este, escapando de su tumba, visite por las noches al amado del que no quiere separarse, en una serie de terroríficos encuentros cargados de un peculiar erotismo. Como comprobará el lector, esta triste y bella historia, melancólica como el permanente canto de las gaviotas en las agrestes costas de las islas Feroe donde transcurre, pero tan valiente como todo lo escrito por su autor, es una metáfora sobre la homosexualidad y su criminalización, que lleva a la poética conclusión que el amor entre los muchachos era más poderoso que la intransigencia y la represión de la sociedad dominante, llegando a vencer, incluso, a la muerte. El libro se completa con tres bellos poemas de amor a soldados escritos por el mismo autor y un extenso prólogo donde se analiza la vida y la obra de este excepcional personaje.

24. Poderes terrenales de Anthony Burgess

Género: Novela

Saga panorámica del siglo XX centrada en la relación tormentosa entre un respetado escritor homosexual y un hombre de fe. Kenneth Tommey, escritor encumbrado y ya improductivo, agnóstico, homosexual y declarado apóstata, es requerido para que confirme una supuesta curación milagrosa de la que fue testigo hace medio siglo. El autor del prodigio es Carlo Campanati, elegido Papa con el nombre de Gregorio XVII y en proceso de canonización tras su fallecimiento. Obra maestra de Burgess, Poderes terrenales combina una penetrante e irónica visión de la historia con un humor absolutamente original.

25. Máscaras de Leonardo Padura

Género: Novela, policíaco

En la tupida arboleda del Bosque de La Habana aparece un 6 de agosto, día en que la Iglesia celebra la transfiguración de Jesús, el cuerpo de un travesti con el lazo de seda roja de la muerte aún al cuello. Para mayor zozobra del Conde, aquella mujer «sin los beneficios de la naturaleza», vestida de rojo, resulta ser Alexis Arayán, hijo de un respetado diplomático del régimen cubano. La investigación se inicia con la visita del Conde al impresionante personaje del Marqués, hombre de letras y de teatro, homosexual desterrado en su propia tierra en una casona desvencijada, especie de excéntrico santo y brujo a la vez, culto, inteligente, astuto y dotado de la más refinada ironía. Poco a poco, el Conde va adentrándose en el mundo hosco en el que le introduce ladinamente el Marqués, poblado de seres que parecen todos portadores de la verdad de Alexis Arayán… ¿Pero dónde, en semejante laberinto, encontrará el Conde su verdad?

26. Tiresias de Marcel Jouhandeau

Génerp: Erótico, Novela

Cuenta el mito que Tiresias encontró dos serpientes copulando y, por atreverse a desenlazarlas, se convirtió en mujer. Siete años después volvió a encontrárselas; cuando las separó, recobró sus atributos masculinos. Más adelante, tras afirmar ante Júpiter y Juno que las mujeres gozaban más que los hombres en el acto sexual, la diosa lo castigó por su indiscreción con la ceguera, pero Júpiter, para consolarlo, le otorgó el poder de la adivinación.
Hombre y mujer, ciego y adivino: ésa es la ambigua y compleja figura que el escritor francés Marcel Jouhandeau utiliza como referencia para relatar sus citas secretas con cuatro hombres: Richard, Philippe, Pierre y un joven al que apoda el Enano, que le ofrecen sus cuerpos por dinero. Así, entre el delirio de los encuentros y las iluminaciones de la carne, se desarrolla esta narración, de gran contenido autobiográfico, que transmite la experiencia de la homosexualidad tal como la vivió su autor: mortificante, obscena, liberadora y, sobre todo, profundamente estética.
Publicada con el pseudónimo de Théophile en 1977, y por primera vez con el nombre del autor en 1988, la obra fue considerada por el también escritor Roger Martin du Gard «una observación clínica, turbadora y del mayor interés para ahondar en el conocimiento del hombre», y su primer editor, Jean-Jacques Pauvert, aseguró con gran acierto que, en Tiresias, Marcel Jouhandeau jugó, «en el mejor sentido del término, con el fuego que incendió su vida». Con Tiresias, se ofrece a los lectores una de las más peculiares obras eróticas de este autor, «uno de los grandes y singulares escritores homosexuales del siglo XX francés», al decir de Luis Antonio de Villena.

27. ¿Qué haré cuando todo arde? de António Lobo Antunes

Género: Novela

António Lobo Antunes se adentra en el mundo marginal y desconocido del travestismo, la homosexualidad y la drogadicción para narrarnos la historia de una familia llena de conflictos y rupturas, a través de los recuerdos de Paulo, un joven que creció bajo la tutela de un padre travesti y una madre alcohólica. Su vida discurre entre las calles de un humilde barrio lisboeta, donde consigue las drogas que le ayudan a evadirse de una realidad que le supera y el centro psiquiátrico en que los doctores tratan de encarrilar su existencia.

28. Un fin de semana de Peter Cameron

Género: Drama, Novela

Un fin de semana de verano, en una casa en el campo, tres amigos se reúnen en el primer aniversario de la muerte de Tony: su hermano, John, su cuñada, Marian, y su antiguo compañero, Lyle. El apacible reencuentro se ve perturbado por la presencia de un extraño, el joven pintor que ahora sale con Lyle. Lo quieran o no, los rituales del verano —un baño en el río, una cena al fresco con invitados o un paseo nocturno— estarán marcados por la figura del amigo ausente y cada uno de los tres deberá buscar su manera de encajar la pérdida.
Peter Cameron combina como pocos autores la sátira social con la intimidad y la ternura, y obliga al lector a reflexionar sobre la propia experiencia, la dificultad de conocer verdaderamente a alguien o lo ambiguo de las relaciones sociales. Publicada originalmente en 1994, Un fin de semana sigue siendo, sin duda, una de las mejores novelas de su autor.

29. Juliana los mira de Evelio Rosero

Género: Novela

Juliana es la hija de un ministro de gobierno y de una ama de casa alcohólica, quien engaña a su marido con Esteban, su chofer. Determinada por este entorno de doble moral y apariencias, la pequeña protagonista y narradora encuentra refugio en su amiga Camila, con quien lleva a cabo juegos eróticos descubriendo su verdadera inclinación sexual, al tiempo que sus padres se consumen en un mundo de apariencias, drogas, alcohol e infidelidad.
Rosero brinda en esta historia —traducida al sueco, noruego, danés, finés y alemán— terribles facetas de personajes pertenecientes a la política y la religión, mediante una narración fluida que construye todo un mundo en el transcurrir de unos minutos en la vida de los personajes. Desde la perspectiva de una niña de diez años, la hipocresía, la apariencia social, la banalidad y la homosexualidad son los temas que se tejen en esta bella trama, reivindicando el carácter funcional de la literatura como espejo del comportamiento humano.

30. La biblioteca de la piscina de Alan Hollinghurst

Género: Novela

William Beckwith es un joven de veinticinco años, homosexual, aristócrata, razonablemente rico, alegremente promiscuo y decididamente hedonista. Una tarde en que está ligando en unos lavabos públicos salva la vida de Lord Nantwich, un excéntrico personaje, homosexual también pero con tantos años como el siglo, que acudió a los urinarios a recordar pasadas glorias y ha sufrido un paro cardíaco.

31. Los misterios de Pittsburgh de Michael Chabon

Género: Novela

El joven Art Bechstein ha terminado sus estudios en un college de Pittsburgh. Se inicia entonces un verano que resultará decisivo para su asentamiento en el mundo de los adultos. Art es hijo de un gánster que actúa como asesor financiero de una poderosa familia de la Mafia y él tiene plenamente asumida esta circunstancia cuando inicia la búsqueda de su propia identidad.
Así, Art empieza a asomarse a un mundo insospechado. Se enamora de Phlox, una joven bibliotecaria, y también de Arthur, otro empleado de la Biblioteca Pública. Una serie de personajes fascinantes se instalan también en el universo de Art: Cleveland, un motorista que ha despilfarrado su herencia; Jane, una acaudalada burguesa; el libanés Mohamed… Junto a ellos, el joven protagonista va descubriendo algunas de las claves que han condicionado hasta entonces su existencia: por un lado, la misteriosa dependencia que tiene respecto a su padre; por otro, el reconocimiento de su homosexualidad.
Con un estilo muy directo, “Los misterios de Pittsburgh” capta eficazmente esos momentos mágicos que jalonan el paso de la adolescencia a la madurez.

32. La canción de Aquiles de Madeline Miller

Género: Histórico

El joven príncipe Patroclo mata por accidente a un muchacho. Repudiado por su padre, es exiliado al reino de Ftía, donde lo acoge el rey Peleo, un hombre bendecido por los dioses, inteligente, apuesto, valiente y reconocido por su piedad. Tanto que se le concedió el más alto honor, la posibilidad de engendrar un hijo con una diosa: Aquiles. Aquiles es fuerte, noble, luminoso. Patroclo no puede evitar admirar hasta el último de sus gestos; su belleza y perfección hacen que sea incapaz de contemplarlo sin una punzada de dolor. Por eso no se explica que Aquiles lo escoja como hermano de armas, un puesto de la más alta estima que lo unirá a él por lazos de sangre y lealtad, pero también de amor. Así emprenden juntos el camino de la vida, compartiendo cada instante, cada experiencia, cada aprendizaje y preparándose para el cumplimiento de una profecía: el destino de Aquiles como mejor guerrero de su generación. Especializada en cultura clásica, Madeline Miller acomete una relectura del mito de Troya, demostrando su plena actualidad y vigencia. Todos los elementos que tan familiares nos resultan y que forman una parte tan esencial de nuestra cultura tienen cabida en ella: la belleza de Helena, la fuerza de Áyax, la astucia de Ulises, la nobleza de Héctor, el sacrificio de Ifigenia, la obstinación de Agamenón… Y, sin embargo, toman una nueva dimensión, moderna y actual, en un estilo tan firme y fluido, desarrollando una trama tan inteligente y bien perfilada que resulta imposible abandonar su lectura ya desde la primera página.

33. Carol de Patricia Highsmith

Género: Intriga, novela, romántico

Claire Morgan, una autora desconocida y que eligió permanecer en el más absoluto anonimato, publicó en 1952 una novela, El precio de la sal, notablemente audaz para la época. Los críticos trataron al libro con una mezcla de desconcierto y respeto, pero el éxito de público fue inmediato, y se vendieron más de un millón de ejemplares de la edición de bolsillo. La novela no volvió a editarse, y reaparece con el título, Carol, que originariamente le había dado su autora, y firmada por ésta con su verdadero nombre. Carol es una novela de amor entre mujeres —de ahí la decisión de ubicarla bajo un seudónimo, para no ser clasificada como una «escritora lesbiana»—, que se lee con la misma fascinada atención que despiertan las novelas «policiacas» de su autora. Highsmith concibió Carol en 1948, cuando tenía veintisiete años y había terminado su primera novela, Extraños en un tren. Se encontraba sin dinero, y se empleó durante una temporada en la sección de juguetes de unos grandes almacenes. Un día, una elegante mujer rubia envuelta en visones entró a comprar una muñeca, dio un nombre y una dirección para que se la enviaran y se marchó. Patricia Highsmith se fue a casa y, escribió de un tirón el argumento completo de Carol, que comienza precisamente con el encuentro entre Therese, una joven escenógrafa que trabaja accidentalmente como vendedora, y Carol, la elegante y sofisticada mujer, recién divorciada, que entra a comprar una muñeca para su hija y cambia para siempre el curso de la vida de la joven vendedora.

34. El lustre de la perla de Sarah Waters

Género: Erótico, romántico

Los padres de Nancy Astley tenían una ostrería, y no le dijeron que había nacido dentro de un repollo sino que la habían encontrado en una concha. Y la joven vendía ostras en una pequeña ciudad portuaria en la costa de Kent como si ese fuera su destino para siempre. Hasta que un día llegó a la ciudad una compañía de variedades donde cantaba un joven encantador. Nancy se dejó seducir por su voz y por su gracia… y descubrió que en realidad era también una jovencita, como ella. La siguió a Londres, primero como su asistenta, luego como su amante, y más tarde, cuando ella también se puso los pantalones, como su compañera de actuación, la mitad de un dúo do falsos hombres que se hizo famoso en los escenarios del West End. Pero esto no fue más que el primer paso de una larga y muy peculiar educación sentimental. Porque en la Inglaterra victoriana como sucede siempre en las sociedades y en las familias más respetuosas del orden y la moral establecidos, la transgresión, los —vicios— más secretos, surgían a cada paso que Nancy daba…

35. Afinidad de Sarah Waters

Género: Intriga, romántico

Margaret Prior es aún joven, pero parece destinada a una solitaria soltería. Tras la muerte de su padre ha intentado suicidarse, y ahora, para acabar de reponerse, y tal vez para huir de la asfixiante vida junto a su madre, se dedica a las obras de caridad. La sensible y refinada señorita Prior comenzará a visitar la prisión de mujeres de Millbank e intentará ayudar a las internas a mejorar su vida espiritual. Y allí, en ese geométrico laberinto de celdas, entre asesinas, prostitutas y ladronas, la aguarda Selina Dawes, una médium espiritista. Acusada de estafa, y de atacar y vejar a una jovencita en una de sus sesiones, Selina, enigmática, de etérea belleza, insiste en su inocencia, y sostiene que fue el robusto espíritu de Peter Quick el autor de la agresión. Las visitas de Margaret se suceden, y crece su interés por la misteriosa joven. Siente que ambas se parecen, prisioneras en celdas diferentes, pero igualmente oscuras y sofocantes. Y cuando la persuasiva Selina le anuncia que son los espíritus quienes han dispuesto que ella caiga presa para que las dos puedan encontrarse, puesto que son las dos mitades de una misma sustancia, Margaret sólo desea creerla, y está dispuesta a aceptar absolutamente todas sus sugerencias…

36. Beatriz y los cuerpos celestes de Lucía Etxebarría

Género: Romántico

Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica, devorahombres compulsiva, y Beatriz, que considera que el amor no tiene género, y dos ciudades, Edimburgo y Madrid, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes.

37. Donde nadie te encuentre de Alicia Giménez Bartlett

Género: Drama, relato

Un psiquiatra de La Sorbona especializado en mentes criminales viaja a la Barcelona de 1956. Quiere realizar un estudio sobre el caso de Teresa Pla Meseguer, llamada La Pastora, una mujer acusada de veintinueve muertes. Se trata del maquis más buscado por la Guardia Civil, y se ha convertido en una leyenda popular porque sigue libre. Sólo un periodista barcelonés parece tener claves importantes en torno al personaje, pero lo que el viajero francés le propone es algo fuera de lo normal: no desea datos sobre Teresa, sino un encuentro cara a cara. El idealista Lucien Nourissier y el cínico Carlos Infante emprenderán ese viaje a las tierras del Maestrazgo, donde se esconde su casi imposible objetivo. A lo largo de su investigación deberán sortear la vigilancia de los guardias, distinguir las pistas verdaderas de las falsas y esquivar los mil obstáculos que les salen al paso. La novela se convierte entonces en una búsqueda, en una huida, en una aventura que nos descubre las miserias y la humanidad de una España terrible. Y en el centro de este relato crudo y fascinante que se lee sin tregua, más allá del mito del guerrillero, emerge el personaje insospechado de la Pastora, histórico y real, que fue tanto mujer como hombre, y siempre estuvo en fuga del mundo y de sí mismo. Donde nadie te encuentre es una novela sobre el redescubrimiento de nuestro pasado y la infinita soledad del ser humano.

38. La chica danesa de David Ebershoff

Género: Drama, novela

Copenhague, en 1925. Greta y Einar son una pareja de jóvenes pintores. Ella es conocida, sobre todo, por sus delicados, sugestivos retratos de mujeres. Pero aquella tarde, la modelo no ha venido. Y Greta le pregunta a Einar si por una vez, para que ella pueda terminar la parte de abajo de un cuadro, él se pondría un par de medias de seda, se calzaría unos zapatos de tacón, acaso también un vestido que le permitiera acabar de pintar los pliegues de la falda. Einar acepta, y el instante en que la seda del vestido se desliza por su cuerpo supone una revelación, el momento de la sensación más verdadera, como cuando se sumerge en el mar en verano. Pero el océano de esta zambullida, que ya no tendrá vuelta atrás, es un mundo de sueños, el sueño por ser Otro. Y así, acompañado por Greta —porque ambos habitan ese oscuro espacio secreto entre dos personas que constituye un matrimonio—, Einar recorrerá un arduo camino al final del cual se encuentra una mujer llamada Lily Elbe, que fue Einar, y que ahora es una chica danesa.

39. El final del hombre de Antonio Mercero

Género: Novela, policíaca

Antonio Mercero irrumpe con fuerza en la novela negra española con una trama brillante que no da tregua al lector y con unos personajes que se graban a fuego en la memoria.
El final del hombre es la primera entrega de esta explosiva serie de novela negra protagonizada por Sofía Luna.
«El mundo es de las mujeres».
La mañana en que el policía Carlos Luna se dispone a dejar para siempre su antigua identidad para presentarse como Sofía Luna, con su flamante nuevo DNI y una peluca rubia, o quizá morena, un asesinato terrible sacude la Brigada de Homicidios: Jon, el hijo de un famoso escritor de novelas históricas, ha sido asesinado. Todas las personas relacionadas con la víctima ocultan algo.
Mientras avanza en la investigación, acompañada por su colega, y antigua amante, Laura, Sofía deberá lidiar con una sociedad que se resiste a los nuevos tiempos, y luchar por conservar su trabajo y el amor de su hijo adolescente.

40. Orlando de Virginia Woolf

Género: Fantástico, romántico

Antonio Mercero irrumpe con fuerza en la novela negra española con una trama brillante que no da tregua al lector y con unos personajes que se graban a fuego en la memoria.
El final del hombre es la primera entrega de esta explosiva serie de novela negra protagonizada por Sofía Luna.
«El mundo es de las mujeres».
La mañana en que el policía Carlos Luna se dispone a dejar para siempre su antigua identidad para presentarse como Sofía Luna, con su flamante nuevo DNI y una peluca rubia, o quizá morena, un asesinato terrible sacude la Brigada de Homicidios: Jon, el hijo de un famoso escritor de novelas históricas, ha sido asesinado. Todas las personas relacionadas con la víctima ocultan algo.
Mientras avanza en la investigación, acompañada por su colega, y antigua amante, Laura, Sofía deberá lidiar con una sociedad que se resiste a los nuevos tiempos, y luchar por conservar su trabajo y el amor de su hijo adolescente.

41. Personas como yo de John Irving

Género: Drama, novela

En el pequeño teatro de aficionados de la localidad de First Sister, y también en el Club de Teatro del colegio, al adolescente Billy Dean suelen caerle en suerte papeles complejos y ambiguos, pero sin duda nunca serán tan valientes y comprometidos como los que tendrá que interpretar en ese otro gran teatro que es la vida. Lo cierto es que, a sus trece años, su existencia da un vuelco tras conocer al atractivo Richard Abbott, su futuro padrastro y figura clave en su educación sentimental. Richard también le presentará a la señorita Frost, la maravillosa bibliotecaria del pueblo, quien guía sus primeras lecturas antes de acabar convirtiéndose en fiel cómplice. A medida que avanzan los cursos escolares, y mientras se forja como escritor, Billy se embarca en la búsqueda de su identidad sexual al tiempo que vive cada vez de manera más apremiante la necesidad de conocer a su verdadero padre, ese eterno ausente del que nadie habla. Tardará toda una vida en dar con él, y será en Madrid.

42. Yo también tuve una novia bisexual de Guillermo Martínez

Género: Novela

Agosto de 2001. Un profesor argentino llega a una universidad en el sur de los Estados Unidos para dar un curso de literatura en español. Todo parece perfecto y en su primera clase descubre algo prohibido pero irresistible: una de sus alumnas, Jennifer, una chica deslumbrante y ambigua, con la que inicia una serie de encuentros sexuales cada vez más arriesgados, en medio del secreto y el disimulo. Ninguno de los dos sabe que ese breve período juntos cambiará sus vidas para siempre y que un acontecimiento brutal acabará por trastocar su mundo de la manera más inesperada.
Intensamente carnal, irónica y dramática, Yo también tuve una novia bisexual registra, con la precisión de un diario, «el pasaje ensimismado de los cuerpos que de la nada llega a todo» y recobra para el sexo con audacia toda su complejidad y dimensión literaria.

43. La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin

Género: Ciencia ficción

Los habitantes de Gueden son andróginos, biológicamente humanos bisexuales; durante aproximadamente tres semanas del mes son biológicamente neutros y en la semana restante son machos o hembras, hecho determinado por la influencia feromonal de su compañero sexual. Nadie sabe que sexo le tocará, aunque en ocasiones el individuo puede elegir el sexo, según su preferencia, por medio de drogas. Así pues, un individuo puede tanto ser el padre como dar a luz hijos, hecho que se da aun en las parejas estables. En el momento histórico que transcurre la historia los investigadores suponen que los guedenianos fueron creados mediante ingeniería genética, posiblemente para maximizar el éxito reproductivo en el severo mundo glacial de Gueden, bien como un experimento destinado a determinar si una sociedad sin relaciones de dominación sexual podía dedicarse a la guerra, o simplemente porque los antiguos ingenieros biológicos sentían curiosidad por la manera en que se comportarían tales gentes.

44. Llámame por tu nombre de André Aciman

Género: Drama, novela

En una localidad de la costa de Italia, durante la década de los ochenta, la familia de Elio instauró la tradición de recibir en el verano a estudiantes o creadores jóvenes que, a cambio de alojamiento, ayudaran al cabeza de familia, catedrático, en sus compromisos culturales. Oliver es el elegido este verano, un joven escritor norteamericano que pronto excita la imaginación de Elio. Durante las siguientes semanas, los impulsos ocultos de obsesión y miedo, fascinación y deseo intensificarán su pasión.

45. Brenda Berenice o el diario de una loca de Luis Montaño

Género: Novela

Brenda Berenice o el diario de una loca es una novela moderna, ágil y fresca. De esa que tiene garra, de esas que se leen de principio a fin sin un hiato.
Una novela que narra la transformación de un homosexual en trasveti y de como su cambio físico se acompaña de una inversión de su conciencia, hasta concebir su masculinidad como algo que se le enfrenta, que ha dejado de pertenecerle, que le resulta remota y ajena.
Una novela que desgarra el lenguaje y lo somete a los caprichos “gay” del personaje, de esa Brenda Berenice que aflora sus sentimientos más íntimos, desde la pasión y la frivolidad hasta la soledad y la búsqueda incesante de la pareja ideal.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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PD: Este post es el no. 5 del Blogtober, un poco atrasado, pero ahí está. Les dejo el enlace de la carpeta de los libros, por si llegaron hasta aquí y no tengan que subir. Si se animan a leer algo de lo que aquí se incluyó, me dicen qué les pareció.

Las posibilidades comunitarias y de diversidad expresiva en el K-pop

Era una noche como cualquier otra, pasé junto al edificio del poder judicial del estado, cuando vi a ese grupo de personas bailando al ritmo de lo que se conoce como K-pop. Cada vez que pasaba y los veía bailar, yo quería bailar también. Un día, las ganas de bailar fueron tan grandes que me acerqué a una de las muchachas que en ese momento descansaba y le pregunté “¿Sabes quién es la encargada del grupo o dueña/dueño de la bocina?”, fue ahí cuando señaló hacia Albeira, una de las integrantes del grupo Soul Dance. No imaginaba que ahí en ese espacio, conocería a personas tan simpáticas, agradables y fiesteras (porque, hago un énfasis especial, a través de ellos he asistido a un par de fiestas en donde me la he pasado genial. Mejor que cualquier fiesta de artes escénicas, que en su momento pensé que solían tener fiestas chidas) que he conocido. Pero más allá de las fiestas, he pensado que mi comodidad alrededor de estos grupos se debe a dos cosas muy importantes: 1) comunidad y 2) la diversidad de expresión.

Así es un domingo de KT (Catedral, porque antes solían bailar más cerca de la Catedral y cuando se reubicaron, mantuvieron el nombre. Aunque esto no es información verificable, me gusta pensar que ese es el motivo)

Aquella noche me prestaron su sonido y bailé una canción. Me sentía muy bien y empecé a visitar a este grupo de manera esporádica. Tiempo después, empecé a hablar más con Albeira. Resulta que habíamos estudiado lo mismo: literaturas hispánicas. Aparte de que sentíamos la misma necesidad de bailar y que muy probablemente, sienten todxs esas personas que se reúnen cada domingo en esa plaza. Fue en una de esas visitas que me habló sobre Soul Dance. Luego de un tiempo, empecé a darme cuenta de la atmósfera interpersonal que se generaba en esos espacios. Las siguientes palabras parten desde mi perspectiva: una persona que ha compartido momentos y escenario con este grupo.

K-pop como generador de comunidad

No se realmente cómo se conocieron, ni cómo empezar, pero cuando pienso en Soul Dance, pienso en comunión. Y tal vez me refiera mucho a este grupo que hace covers de coreografías del K-pop, pero ha sido con el que más contacto he tenido. Si no mal me equivoco, también es de los que más tiempo tiene. Resulta que ya ha habido la conformación de otros grupos y me atrevería a decir que la comunión es el elemento constante en estos grupos. Bailan juntos, conviven y se enfiestan juntos. Estoy seguro que la certeza de saber que perteneces a un grupo que te respalda, ha de ser de las cosas más cool que una persona puede sentir.

Cuando me tocó colaborar con ellxs para bailar “News” de Nine Muses, me la pasé muy bien. Un gran porcentaje de los ensayos se iba en risas. Recuerdo que para sacar la canción, había momentos en los que requería un empoderamiento, y en donde se decían comentarios como “No eres Oscar, eres Oscarina”. Es por eso que reafirmo lo que digo, porque a pesar de no ser un integrante del grupo, me hacían sentir que lo era.

Aunque el evento en donde nos presentamos no me gustó, tengo bonitos recuerdos de los ensayos y la oportunidad de haber compartido el escenario con ellxs.

K-pop como catalizador de la diversidad

Quisiera referirme a diversidad como una cuestión de estilos, personas y sexualidad. Los estilos tal vez se ven apoyados por la estética de los íconos K-poperos y eso es lo que me hace pensar que este género musical provoca una emulación por parte de sus seguidores. No digo que el K-pop como tal, abogue por la diversidad (aunque muy probablemente sí lo haga), sino es a través de la apropiación en donde se descubre lo monótono que es el mundo. Una vez dentro de un vídeo musical de alta producción, como suelen ser los vídeos del K-pop, ¿quién querría regresar a lo aburrido del mundo real? Es por eso que en el entorno, K-popero, los colores y lo “extravagante” es el común. Me parece que esta aceptación se replica en otras áreas, llegando a la sexualidad de los que conforman el grupo, porque el juicio queda “suspendido”, por lo menos en ese espacio. De esta manera, un nuevo integrante, tiene la seguridad de una incorporación orgánica y que con el tiempo, se reafirma gracias a la comunidad que puede llegar a surgir entre la persona y el grupo.

Los covers del K-pop no se quedan en la mera imitación

Si algo aprendí al momento de colaborar con Soul Dance, es el darme cuenta que montar un cover de un vídeo tiene sus complejidades. Cuando los veo bailar en KT, noto como la esencia de cada persona se deposita en la representación que hacen. Cuando la persona que baila se apropia de la melodía, se vuelve creador. Claro que habrá ejemplos de personas que no se permiten crear y que reflejan su “sigue este paso” en la cara, pero suele ocurrir con personas que a penas se están acercando a esto. He visto como algunxs muchachxs pasan de no lucir en el espacio, a volverse una estrella acaparadora del escenario. Siento que este género musical y la dinámica de los covers de baile, tienen un potencial para que las personas reconozcan sus capacidades y adquieran confianza en sí mismos. Creo que si esa confianza escénica se reproduce en el día a día escolar, en casa, en donde sea; el K-pop estaría formando personas que realmente crean que pueden contra todo. No lo se, tal vez como el caso de Andrea, una integrante de Soul Dance quien ahorita está en Ciudad de México en busca de ser artista y que siendo la que produce los vídeo covers, es evidente que su conocimiento en edición y grabación ha evolucionado y seguirá evolucionando.

Vídeo grabado por Andrea

Andrea es un ejemplo de cómo el K-pop, la comunidad y la colaboración, generan material creativo.

Nota final

El primer acercamiento que tuve hacia el K-pop, fue a través de una amiga de la preparatoria, en su momento se me hacía hasta repulsivo, y ahora estoy aquí, abogando por el K-pop y por las posibilidades que ofrece para crear comunidades incluyentes. Tal vez sea cursi, o ni siquiera sea el caso, pero recuerden: perspectiva.


PD: Hace mucho tiempo que quería dedicarle una entrada a estas reflexiones. Tal vez regrese a ellas un día y las desarrolle más. Por lo pronto, me pregunto si Soul Dance pensará en estas cosas que aquí he escrito.

PD II: Estos son algunos clips que tengo por ahí, de las veces que he bailado con los chicxs K-pop. Y aunque no baile K-pop (aunque sí colaboré con ellos en alguna ocasión), igual me gusta ver la entrega y la fuerza con la que bailan.

¿Qué es el blogtober?

El año pasado, una amiga me pasó una imagen con un reto que se llama Inktober, que consistía en dibujar algo según una premisa diaria que venía en la imagen. 31 dibujos para cada día de octubre. Me llamó la atención la idea, pero olvidé considerar que en lo personal, no soy muy fan del dibujo. Tengo la libreta que usé en ese reto y acabo de verificar que solamente llegué al día siete. Para mediados de octubre del año pasado, cuando me di por vencido ante el Inktober, en Twitter me topé con un hashtag: #Blogtober18. Entré y vi que mientras estaba perdiendo el tiempo en el Inktober, a la par estaba corriendo el Blogtober. Me dije “¿Por qué no me encontré esto antes?” y fue ahí cuando me propuse participar en la edición del 2019. No se cómo llegamos a octubre tan pronto, pero en fin, ya está aquí junto con el Blogtober y estoy muy emocionado.

Antes de continuar escribiendo sobre el Blogtober, les comparto la imagen del Inktober, para los que sí sepan dibujar o pintar y que les interese participar.

Hay palabras muy abstractas que creo que son un buen ejercicio para estimular la creatividad

¿De qué trata el #Blogtober19?

“Escribir un post al día durante todo el mes de octubre”, eso es el blogtober. La única diferencia con el Inktober es que aquí no hay restricción temática sobre qué escribir. Eso para algunos les puede resultar bueno, tal vez para otros bloggers no tanto. En lo personal, escribir me resulta algo relajante, es un momento de conexión con mi interior y simplemente observar la gamma de ideas que pueden surgir. Aunque de igual manera estoy consciente de las implicaciones que hay en participar en esta dinámica, como crear un espacio en la agenda para dedicarle tiempo a escribir, rescatar ideas viejas que nunca vieron la luz y estar al acecho de nuevas historias que podría compartir.

Últimamente mi blog a sido un espacio en donde he dejado mucho de mi persona al hablar y abordar temas de mi sexualidad, pero además de eso, para este blogtober, quisiera incorporar más temas de literatura y arte, que son cosas de los que yo disfruto. Tengo planeado escribir posts compartiendo mis podcasts favoritos y posts en donde comparta algunas de mis cuentas favoritas de Instagram. Espero poder hacer reflexiones acerca del acto de bailar y tal vez hasta alguno que otro intento de escritura creativa con poemas o cuentos. El caso es que esta dinámica del blogtober me tiene muy entusiasmado.

Acá entre nos, también me gustaría escribir sobre el chico con el que estoy saliendo…

Blogtober como pretexto para al fin empezar un blog

Me parece que el blogtober es un pretexto excelente para empezar un blog y de compartir esas notas introspectivas que tienes en tu PC o en tus cuadernos. Tal vez sea momento de sacar esos bosquejos a la luz y buscarles un espacio en la web. Yo no le dedico el tiempo que me gustaría a mi blog, pero se que es un espacio al que puedo recurrir cuando la urgencia de escribir se vuelve insoportable. Así que ahí les dejo la invitación para las personas interesadas en escribir o empezar un blog ¡Ahora es cuando!


PD: Este es el primer post del mes.