No sabía que tenía un problema con mi bisexualidad hasta que un psicólogo me hizo las preguntas indicadas


El 05 de septiembre, mientras checaba Twitter, me topé con un tuit de Zachary Zane:

Traducción: Muy bien, hombres bi! Háblenme! Quiero saber qué les ayudó a salir (del clóset)! Mándenme mensaje!

Cabe señalar que Zachary Zane, es lo que se podría considerar como un ícono bisexual, ya que constantemente escribe artículos en diversas revistas y portales importantes en donde aboga por la visibilidad de la bisexualidad. La importancia de su labor radica en exponer y dialogar con una sexualidad que suele ser cuestionada tanto por personas homosexuales y heteros.
Cuando leí su pregunta me puse a pensar en mi propio trayecto de asumir y vivir mi sexualidad. Cuando por fin llegué a la respuesta de algo a lo que realmente no había pensado a detalle, supe que una pieza fundamental para salir al mundo como un hombre bisexual, fue un psicólogo.

Traducción de mi respuesta: Honestamente, fue a través de un psicólogo que me hizo ver lo obvio: Si alguien no es capaz de amar todo lo que eres, tal vez esa persona no sea la persona indicada.

Poco después de haberle contestado, me sorprendió ver un mensaje directo de Zane en mi bandeja de entrada en Twitter. Temía abrir el mensaje, le tomé un screenshot y lo compartí en mis historias de Instagram. En su mensaje me pedía si podía detallar y explicar un poco más mi respuesta. Obviamente le dediqué unas líneas de fanboy y de agradecimiento por la labor que hacia. Le dije que durante mi proceso de investigación acerca de la bisexualidad, me había apoyado en varios de sus artículos. Luego de haberle compartido mi nivel de admiración, le contesté le compartí el cómo llegué a saber que no me sentía cómodo en la manera que vivía mi sexualidad, y no solo eso, sino la idea de que yo mismo no sabía que estaba incómodo.

Imagen que compartí en mis historias cuando recibí el mensaje de Zane.

Ese día le escribí lo que yo veía como el camino que había recorrido para estar viviendo mi bisexualidad fuera del clóset. Me agradeció que le haya compartido mi historia y hasta ahí quedó. Los días pasaron y en un miércoles en la mañana cuando entré a Instagram, vi una historia de Zane, titulado: 9 Men Share What Helped Them Come Out as Bisexual. De inmediato recordé su tuit y dije “¿Será que habrá publicado las historias que le compartieron? ¿habrá publicado la mía?”. Con una velocidad impresionante, le di swipe up a la historia y vi el encabezado, bajé y bajé y me topé con el subtitulo: “Oscar (23)” ¡era mi historia! Habían compartido mi historia y lo había compartido una de las personas bisexuales que más admiro.

Obviamente lo que Zane publicó, fue un extracto de lo que yo le escribí. Pero el testimonio que apareció en el portal de Men’s Health, decía lo siguiente.

OSCAR (23)

El proceso de no solamente aceptar mi identidad sexual, sino también de asimilarlo fue algo lento. Realmente no hablaba mucho sobre mi sexualidad. Cuando ingresé a la universidad, en algún momento probé los servicios que la escuela le proporcionaba a los alumnos: dentista, nutriólogxs, y al final me dirigí con el psicólogo. Realmente no sabía que tenía problemas con aceptarme, hasta que platiqué al respecto. Resulta que era algo que me estaba afectando en mis interacciones sociales y mis relaciones personales. Le compartí [al psicólogo] que temía ser rechazado por mujeres y hombres. [Le dije] que no quería salir porque sentía que muy en el fondo, la voz de mi amigo en la secundaria —que me dijo que la bisexualidad no existía— estaba hablando.

Tuve un par de citas más y al final decidí que saldría ante el mundo. Hasta calendaricé mi salida de clóset para que fuera el día internacional de la bisexualidad [23 de septiembre]. Recuerdo que el psicólogo me dijo “Si a la gente no le gusta el hecho de que puedes tener sentimientos hacia hombres y mujeres, entonces no están dispuesto a quererte en tu totalidad, y pues, esa persona no es la indicada, porque habrá alguien más quien sea capaz de amarte por lo que eres”.

El apoyo psicológico como guía

Creo que a veces subestimamos el poder de las palabras. Así como por mucho tiempo creí las palabras de esa persona que yo consideraba mi amigo que me hizo dudar de mí mismo, fue a través de otras palabras que salí de dudas. Siempre pensé que lo que el psicólogo hizo a través de una plática, fue escuchar y hacer las preguntas indicadas que me inducían a una introspección para rastrear el posible origen de mis temores actuales. Nunca habría pensado que el comentario de un amigo era el motivo del por qué yo no terminaba de aceptarme. Y recuerdo que al llegar, yo venía con la idea de que tal vez era bipolar, pero no, simplemente no estaba aceptándome.
Hoy puedo escribir que mis temores eran absurdos, seguí saliendo con chicas y chicos, nadie me ha atacado, sino todo lo contrario, ha sido un camino ameno con el que me he podido relacionar con personas extraordinarias. Ese paso que di, ha hecho que hablar sobre la bisexualidad sea un tema común para mí y que no temo hablar de ello porque es algo que soy. Me parece que todo recae en el mayor de los clichés: “la fidelidad a uno mismo”. Ser fiel a lo que deseas y enfrentar el sentimiento de miedo y culpa. Porque no hay de qué sentirnos culpables, porque si acaso, una de las cosas que sucedió es que al abrirle la puerta a mi bisexualidad, me di cuenta que viene acompañado de nuevos retos pero también, de personas que seguirán apoyándome en esos retos.


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PD: Se fue el mes de septiembre (BiMonth o mes de la bisexualidad) y no escribí tanto en mi blog como me habría gustado, pero tengo todas las intenciones de entrarle al blogtober y escribir un post al día por todo el mes de octubre, así que aún hay mucha bisexualidad de qué discutir.

Para que crean en tu bisexualidad, tienes que…

Más allá del rosa, del morado y el azul, la bisexualidad transita por los diversos matices que surgen entre esos pigmentos. Una graduación en donde el azul adquiere desde el tono cobrizo de unos mezclillas viejos, hasta el azul de un corazón pintado por un marcador sharpie. Aún tengo presente aquella tarde en la que leía el significado del término “bisexual” y sentí como un calor recorrió mi pecho y emergió en un quedo pero estridente “Ese soy yo”. Me sentía un azul cielo, como el azul delicado prototípico de la ropa de bebé. Hoy, aproximadamente ocho años después de descubrir la palabra y con dos años de vivirla y portarla con orgullo; reconozco los rosas, los morados, y reconozco que soy más que esos colores.

Me habría gustado elegir los colores pero ya están ahí. Me gustan los colores tierra y habría optado por una bandera con una paleta de colores de ese estilo. Pero no son colores tierra, pero aún así decido portarlos porque así como yo no decidí los colores que representan mi orientación sexual, yo no decidí el momento en el que me enamoré de esa chica en la prepa, la de voz suave y ojos seductores; ni cómo, tiempo después, caí de nuevo ante un chico con lunares en los ojos y sonrisa encantadora. Parecería que alguna vez fui heterosexual y que tal vez hoy soy homosexual, pero no, a ella la quise cuando aún no aceptaba que podía amar más allá de lo que me permitía y a él lo quiero porque puedo ser yo, porque me acepta y me quiere como soy: un bisexual.

Lo que debes hacer para que te crean que eres bisexual

Tomando el concepto de “performatividad” que utiliza Judith Butler al hablar sobre género, quiero escribir sobre una performatividad de la sexualidad, en específico: la bisexualidad. Tal vez esté utilizando mal el concepto de Butler, pero me da igual. De todas maneras les dejo un clip al final del post, de ella explicando un poco acerca de lo que se refiere con performatividad, que en palabras muy mundanas y reduccionistas, se refiere a la ejecución de actos cotidianos que reafirmen tu género, en este caso, tu sexualidad.

Esto me llevó a pensar en las cosas que me hicieron sentir taaaan bisexual y auténtico.

  • Bromear acerca de mi sexualidad y ceder al coqueteo hacia hombres y mujeres.
  • Bailar (eufemismo de perrear) con un chico y una chica a la vez.
  • Que recurran a ti porque necesitan de una perspectiva de un bisexual.
  • Usar mis plataformas sociales como un espacio de spam sobre bisexualidad.
  • Consumir contenido de entretenimiento sobre bisexualidad, series en Netflix, música, etc.
  • Esperen, hay un problema…
  • No es cierto
  • El mejor punto que puede haber, es el acto performativo que lleva a que tu exterior te reconozca
  • Porque por más que haga y deshaga,
  • Si mis amigos, mi familia y mi pareja, se niegan a aceptar mi bisexualidad
  • Harían de mi trayecto, un camino difícil
  • Porque cuestionar tu propio ser, es agobiante
  • Por eso, si eres bisexual de clóset o declarado, sólo vive los matices de nuestra sexualidad.
  • Y si no eres bisexual, pero tienes un amigx que lo es, únete a su celebración, a su spameo de posts sobre bisexualidad
  • Porque no hay mejor manera de celebrar este día, que reconocer y hacer visible la bisexualidad.

Tal vez antes de saltar al mar, necesites nadar en una alberca. Pero sigues estando en el agua. Porque sin importar en que tipo de relación estés, si lo saben solamente tus amigos, tu familia o sólo tú, sigues siendo bisexual.

¡Feliz día de la visibilidad bisexual!



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PD: Gracias, Brian, gracias por quedarte este día y por los que vienen. Gracias por tu historia de IG del #BiVisibilityDay… te quiero.





letter to my bisexual mid-20s

Photo by Ikhsan Sugiarto on Pexels.com

Dear almost mid-20s,

I’m writing this letter because recently I’ve been feeling pretty anxious. You see, it’s been almost three years since I came out as bisexual and it has been awesome, I would’ve never guessed that being me could be so… joyful. But I guess that my anxiety is something personal that I don’t think has anything to do with my sexual orientation, or maybe it does, who knows? Point is, I just wanna share a few things that I’ve been thinking about lately.

  1. Body issues. Not that I hate my body, but you know, I could get in better shape. Sometimes when I’m scrolling on my Instagram feed I see these super buff, lean and hot dudes, which I really don’t mind checking out. Usually what I think about when I see them is “Am I ever going to get a bod like that?” and depending on the picture, I tend to fall in a internal debate of how my body type might look if I got buff. Then, I get pissed, yeah, fucking angry when I see that some of those guys are fucking 22-year-old people, like DUDE, I AM 24! And my pecs, abs and biceps do not look like that. Then I remember I’m a painter, but still. Although deep down, I know that the reason of me looking like that is a mere superficial desire, that will eventually lead me to hook up with guys with a similar physic. Then it gets more twisted when I wander and get to a conclusion that maybe I like people to like me and to not like them back with the same intensity. Then I feel bad, then I say “fuck it”. All that while I’m looking at some random semi naked hunk.
  2. Girls…. And relationships in general. My brother gets jealous of the girls I’ve been hooking up lately. Take that, Brian! Now who’s the playboy?! And you thought I was gay (honestly, for a moment there, I thought so too). I wouldn’t mind being gay… but then I remember Kalie’s soft lips, how here skin trembles when I gently pull her body against mine, how her exhales become heavier, how her back makes a soft curve and how she looks at me. Oh that stare, those eyes that I mirror in lust, that scream: “What the fuck, Carlos?! Look, I’m going to the bathroom, and when I come back, THAT has to be hard…” During those minutes, everything was hard, except my dick. Out of our multiple encounters, that scenario happened a few times. I like to think I did well during the occasions that I did get a boner. Worst case is, it’s not only with girls… sometimes it’s with the guys also. But I’ve discovered something during a trip to Tucson.  You see, I was browsing on Tinder and hooked up with this cute looking doctor that worked near by my Airbnb. We scheduled a date on a local coffee shop downtown. It was nice, we then had another date, and another. By that third date, we went to a club. He seemed like a guy that doesn’t go out that much, and I understood, being a doctor looks tiring. I heard a few stories of his job and it sounded exhausting. So that day we were with his friend. The line to enter was too long so we decided to go back to his friend’s house. Bought some beer on the way and when we got there, -thank god I wasn’t kidnapped- his friend put some music, we got some snacks and after a few shots of tequila and some cans of beer: we danced. Long story short: we got super drunk and all three ended up on the same bed, HOLD ON! No, it wasn’t a trio. At first, we cuddled, the doctor and I, took our clothes off and did it there. But the discovery was regarding a bite. The doctor bit me, you can not imagine how that turned me on, we tried to do it silently because of his friend who was right next to us. That bite felt good, and now that I remember, the best sex I’ve had with Kalie, have small gestures similar to that bite. And I wonder if I could own and embrace that possible knowledge regarding sex, maybe that would brighten up a few things with Kalie.
  3. Adulting… I ain’t even going to talk about that.
  4.  I love being in my 20s! I just love it. I can hear depressing teenage music and move around a bigger spectrum of people. A slut…

I hope it gets better. See you in a year.

Yours truly,

Carlos

“mientras lo bueno llega” [Microrrelato]

El siguiente texto forma parte de un proyecto de escritura creativa y compilación en donde abordo la exploración sentimental y sexual de personajes LGBT+, en especial los bisexuales. Más en “Sobre gritos y silencios” y Sweek.


Photo by Sigrid Abalos on Pexels.com

Una vez que conoces tu lugar en el mundo, todo empieza a fluir. Algo así como saber que serás sacrificado en una cruz y que serás salvador de almas. Cuando lo asimilas, todo se vuelve predecible y ya nada te toma por sorpresa, o al menos eso pensaba. Saber amar es bonito, dejar de hacerlo también, uno me arranca sonrisas nerviosas y el otro traza lágrimas sobre mis mejillas.

He visitado varias habitaciones, cuartos, algunos muy bonitos con luces de colores y muebles increíbles. Había ocasiones en las que el espacio no era bello, pero nada de eso importaba, no mientras la cama estuviera cómoda. Porque hasta las camas conocen su propósito en este mundo.

Yo aprendí mi lugar desde hace algún tiempo. Yo soy el desahogo, el mientras lo bueno llega, el deseo cumplido o las ganas satisfechas. Al principio era el coraje de no tener a alguien a mi lado, detestar esta presunta incapacidad de amar. Ahora es escuchar las anécdotas que caen como copos de nieve sobre las sábanas blancas, cuando llegan a ser de ese color. Es generar en unas horas lo que a muchos les toma años, en unos días lo que otros invierten toda una vida. Es una carrera en el tiempo por rayar las hojas blancas del otro, sólo para asegurarme que aun tenía tinta para escribir cartas de amor.

Había acariciado cabelleras largas, cortas y medianas… piel lisa y tosca… voces graves y agudas… había arremetido contra cuerpos que cedían y otros que fueron buenos contendientes. Todas estas personas se llevaban algo mío, un secreto o una máscara.

Una vez clavadas las uñas podía colgar los cuadros y los círculos amorosos. Todo era una danza que se extendía hasta el cansancio. Pero te aseguro que no me la pasaba mal, no en el momento… en el momento nunca te la pasas mal. Es hasta que las botellas están vacías, cuando todo ha sido quemado y el confeti pierde su color; es ahí cuando ansío un mudo abrazo, ahí es cuando pongo en duda mis victorias.

Y tal vez se oiga loco pero suelo tener un buen instinto con las personas, y se que andas por ahí viviendo las mismas cosas que yo, lo puedo ver en tus ojos. Veo que sabes de lo que estoy hablando, y si no me has callado es porque la locura es algo que necesitas también. Y de no estar tan cansado, me hincaría… ahí están, las risas nerviosas, pensé que nunca las oiría salir de mí, no a esta edad. Creí que ya no sentiría esto de nuevo… ¿te casarías conmigo?

Ahí van las lágrimas, ¿ves por qué es tan placentero el querer?


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Soy LGBT+, ¿dónde te lo anoto?

Hace algunas semanas me adherí a un taller de escritura creativa. Durante la segunda sesión, la instructora nos pidió que eligiéramos el género que trabajaríamos: cuento o novela. Yo me inclinaba al cuento por miedo a enfrentarme a la novela. Ella me sugirió que mejor me fuera directo a la novela, le hice caso Pero me llegué a preguntar ¿qué hay de las demás voces y personajes que quieren ser narrados? Así nace Sobre gritos y silencios, una compilación episódica de voces en relatos y cuentos independientes que tratan de temas de exploración sexual y sentimental.

Estos textos los estaré publicando en la categoría “Sobre gritos y silencios”. Pienso explorar personajes a que se encuentran a lo largo de las siglas LGBT+, pero haciendo un énfasis especial sobre la B, los bisexuales.

La plataforma alterna en la que estaré publicando es en Sweek, aunque la mayoría estarán por aquí en mi blog también. En caso de que decida dejar de repostearlos aquí, yo lo notificaré, pero por lo pronto, todo lo que aparezca en Sweek, aparecerá aquí también. De momento, los textos serán breves, rayando el microrrelato.

Cuando publique esta entrada, la primera historia ya habrá sido publicada. Ojalá me puedan seguir en mi Instagram todo bisexual y letroso, lleno de reggaeton, gifs, música y vídeos.


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Sugiero que esto lo bailemos lento

Tienes el vaivén del ritmo recorriendo tus caderas. Te he tocado las piernas y tu cuerpo me ha electrizado lo suficiente para necesitar un tacto constante. Esta energía que exhalas de tus labios semiabiertos, son el polo opuesto que me hace acercarme a ti. Tacto y exploro el sudor de tu cuerpo que se deshace sobre las yemas de mis dedos y se evapora cuando tu cuerpo cauteloso, va acariciando los sutiles bajeos de la música.

Nos hemos puesto frente a frente y siento los jadeos de tu respiración, a veces escucho como tarareas las melodías impuestas. El titiritero de este antro a decidido un nuevo ritmo y es cuando te sugiero que esto lo bailemos lento…

A veces tienes el cabello largo, a veces corto. En ocasiones eres una Dafne convertida en árbol rogándole a los dioses poder moverte y balancearte sobre tus pies en pistas de dioses y monstruos. Alguna vez fuiste sirena que se movía como huracán dispuesto a destruir puertos. Recuerdo cuando fuiste un testarudo que imploró el efecto dionisíaco en el alcohol y tus besos sabor tequila se volvían igual de fuertes que tu cuerpo inesperadamente salvaje. Personas con las que recorro caminos de música embriagante y con las que comparto el néctar prestado por el ecualizador.

El baile lento nos convierte en animales primitivos, nuestros cuerpos son híbridos silenciosos y violentos. Nuestros brazos sudados son serpientes tornasol que rebotan las luces de los reflectores. Víboras que desean devorar cuerpos, que se enredan y entrelazan compartiendo la hambruna de mano en mano. Las piernas tienen la ligereza de un colibrí y la fuerza de un toro en brama. Los labios se vuelven pichones deseando ser alimentados, aves con enredaderas como lenguas de perenne crecimiento. El pecho y el torso se vuelven terreno hostil de terremotos nocturnos. El lugar donde las enredaderas crean junglas, donde las serpientes susurran promesas, donde los toros se vuelven panteras que se esconden en oscuras sugerencias.

Tú decide si la lluvia cae sobre nuestro ecosistema, si lo quemamos, lo destruimos o civilizamos. Yo disfruto de la variedad de paisajes, pero la selva nos permitirá enredarnos, perdernos, encontrarnos, asustarnos, sorprendernos, infectarnos, enfermarnos, embriagarnos… Por eso te lo digo una vez más: sugiero que esto lo bailemos lento, porque este paraíso caótico es solo nuestro.

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PD: Me la he pasado bien escribiendo este post. El baile es una de las cosas que más disfruto además de escribir, es algo que puedo hacer sólo, que descubrí sólo y que me gusta explorarlo en mi soledad. Pero a veces hay una necesidad de gente, de bailar en pareja, sea hombre o mujer. Simplemente bailar/le con/a alguien en la intimidad o bailarles a muchos sobre escenarios y beber de las miradas ¿no les da ganas de salir hoy en la noche y aterrizar el caos sobre la pista? Si lo hacen, me invitan.

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Foto. Pexels: Maurício Mascaro

Ser y aceptar una letra del LGBTario

El Mes del Orgullo Gay, Bisexual, Lésbico y Transgénero (Mes del Orgullo LGBT) se celebra cada año en el mes de junio para honrar los disturbios de 1969 en Stonewall en Manhattan. Los disturbios de Stonewall fueron un punto importante para el Movimiento de Liberación Gay en los Estados Unidos. En los Estados Unidos, el último domingo de junio se celebró inicialmente como el “Día del Orgullo Gay”, pero el día real fue flexible. En las principales ciudades de la nación, el “día” pronto creció hasta abarcar una serie de eventos de un mes de duración. Hoy, las celebraciones incluyen desfiles de orgullo, picnics, fiestas, talleres, simposios y conciertos, y los eventos del Mes de Orgullo LGBT atraen a millones de participantes en todo el mundo. Los memoriales se llevan a cabo durante este mes para los miembros de la comunidad que se han perdido por crímenes de odio o VIH / SIDA”- Library of Congress

La información anterior lo acabo de googlear justo antes de empezar a escribir esta entrada. Conocer este tipo de información una vez que te identificas con alguna otra orientación sexual que no sea el hetero, no es obligatoria y queda a elección de la persona qué tanto desea conocer al respecto. El año pasado fue un momento decisivo para la exploración de mi sexualidad y más allá de “explorar”, ha sido un proceso de conocer y aceptar. Continúa leyendo Ser y aceptar una letra del LGBTario

Carta a ÉL

Querido Iván,

Te escribo esta carta que no es una confesión, no es de amor, no es una petición y no es una queja, aunque podría serlo si lo deseas, puede ser lo que quieras. En ese presunto juego de “el que se enamora, pierde” yo ya no tengo nada que perder, tal vez por eso te escribo. Esto no quiere decir que me haya enamorado, a menos que así lo desees. Voy vagando y puedo ser sedentario, si me prometes un espacio en donde sembrar, en donde poblar estos sentimientos y edificarlos. He construido ciudades a las orillas del mar y siempre terminan hundiéndose, he dejado atrás pueblos fantasma y ciudades mediocres. Caminando en tu bosque me he encontrado con espacios que si bien no terminan de convencerme hay algo que me invita a seguir explorándolos.

Tienes algo que quisiera capturar, algo que me termina capturando a mí. Tienes un aroma que deja huellas, una estela que como camino me es irresistible no seguir. Cuando te encuentro, choco, sólo quiero acercarme y cuando te tengo cerca, alejarme y verte de lejos me resulta igual de satisfactorio. Tienes una mirada que dicta sentencias y parece ser que culpable soy de quemar tus máscaras. Detrás de ese juez te he encontrado, sentado, esperando, mirando un escenario a través de una ventana, volteas a verme y regresas la mirada, sigues esperando no se si a mí o a alguien más… tal vez no esperas a nadie. Al verte pienso en lo perfecto que eres como pieza, lo perfecto que serías al estar preso, preso en una fotografía, preso en una pintura. En esta vida de jaulas, tiendo mi mano para ofrecerte cinco llaves con la esperanza de que alguna te sea útil.

Tienes una voz de río recorriendo rocas, tu voz es un secreto dicho bajo el agua. Me llama pero me ahoga, y alégrate que he aprendido a sólo mojar mis pies en tus orillas. Tienes una esencia dispersa, tómala, cúbrete con ella que yo te acompaño después. Por ahora escucharé como las aves cantan y como los lobos aúllan.

Sólo me queda decirte que puedo edificar y construir a tu lado, si no lo deseas así enséñame a sobrevivir a tu bosque o dime que siga mi camino.

Atentamente,

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PD: Hace unos días puse una encuesta en Instagram preguntando si la carta debería dedicarla a ÉL o a ELLA. Espero hacer dinámicas similares más adelante, de igual manera, tal vez la carta para ELLA salga después. Dejaré enlaces a mis redes sociales, pero los invito a que sigamos la interacción por Instagram, prefiero esta red ya que es donde más activo me encuentro y donde pongo encuestas acerca de a quién dedicarle mi siguiente carta 🙂

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