No sabía que tenía un problema con mi bisexualidad hasta que un psicólogo me hizo las preguntas indicadas


El 05 de septiembre, mientras checaba Twitter, me topé con un tuit de Zachary Zane:

Traducción: Muy bien, hombres bi! Háblenme! Quiero saber qué les ayudó a salir (del clóset)! Mándenme mensaje!

Cabe señalar que Zachary Zane, es lo que se podría considerar como un ícono bisexual, ya que constantemente escribe artículos en diversas revistas y portales importantes en donde aboga por la visibilidad de la bisexualidad. La importancia de su labor radica en exponer y dialogar con una sexualidad que suele ser cuestionada tanto por personas homosexuales y heteros.
Cuando leí su pregunta me puse a pensar en mi propio trayecto de asumir y vivir mi sexualidad. Cuando por fin llegué a la respuesta de algo a lo que realmente no había pensado a detalle, supe que una pieza fundamental para salir al mundo como un hombre bisexual, fue un psicólogo.

Traducción de mi respuesta: Honestamente, fue a través de un psicólogo que me hizo ver lo obvio: Si alguien no es capaz de amar todo lo que eres, tal vez esa persona no sea la persona indicada.

Poco después de haberle contestado, me sorprendió ver un mensaje directo de Zane en mi bandeja de entrada en Twitter. Temía abrir el mensaje, le tomé un screenshot y lo compartí en mis historias de Instagram. En su mensaje me pedía si podía detallar y explicar un poco más mi respuesta. Obviamente le dediqué unas líneas de fanboy y de agradecimiento por la labor que hacia. Le dije que durante mi proceso de investigación acerca de la bisexualidad, me había apoyado en varios de sus artículos. Luego de haberle compartido mi nivel de admiración, le contesté le compartí el cómo llegué a saber que no me sentía cómodo en la manera que vivía mi sexualidad, y no solo eso, sino la idea de que yo mismo no sabía que estaba incómodo.

Imagen que compartí en mis historias cuando recibí el mensaje de Zane.

Ese día le escribí lo que yo veía como el camino que había recorrido para estar viviendo mi bisexualidad fuera del clóset. Me agradeció que le haya compartido mi historia y hasta ahí quedó. Los días pasaron y en un miércoles en la mañana cuando entré a Instagram, vi una historia de Zane, titulado: 9 Men Share What Helped Them Come Out as Bisexual. De inmediato recordé su tuit y dije “¿Será que habrá publicado las historias que le compartieron? ¿habrá publicado la mía?”. Con una velocidad impresionante, le di swipe up a la historia y vi el encabezado, bajé y bajé y me topé con el subtitulo: “Oscar (23)” ¡era mi historia! Habían compartido mi historia y lo había compartido una de las personas bisexuales que más admiro.

Obviamente lo que Zane publicó, fue un extracto de lo que yo le escribí. Pero el testimonio que apareció en el portal de Men’s Health, decía lo siguiente.

OSCAR (23)

El proceso de no solamente aceptar mi identidad sexual, sino también de asimilarlo fue algo lento. Realmente no hablaba mucho sobre mi sexualidad. Cuando ingresé a la universidad, en algún momento probé los servicios que la escuela le proporcionaba a los alumnos: dentista, nutriólogxs, y al final me dirigí con el psicólogo. Realmente no sabía que tenía problemas con aceptarme, hasta que platiqué al respecto. Resulta que era algo que me estaba afectando en mis interacciones sociales y mis relaciones personales. Le compartí [al psicólogo] que temía ser rechazado por mujeres y hombres. [Le dije] que no quería salir porque sentía que muy en el fondo, la voz de mi amigo en la secundaria —que me dijo que la bisexualidad no existía— estaba hablando.

Tuve un par de citas más y al final decidí que saldría ante el mundo. Hasta calendaricé mi salida de clóset para que fuera el día internacional de la bisexualidad [23 de septiembre]. Recuerdo que el psicólogo me dijo “Si a la gente no le gusta el hecho de que puedes tener sentimientos hacia hombres y mujeres, entonces no están dispuesto a quererte en tu totalidad, y pues, esa persona no es la indicada, porque habrá alguien más quien sea capaz de amarte por lo que eres”.

El apoyo psicológico como guía

Creo que a veces subestimamos el poder de las palabras. Así como por mucho tiempo creí las palabras de esa persona que yo consideraba mi amigo que me hizo dudar de mí mismo, fue a través de otras palabras que salí de dudas. Siempre pensé que lo que el psicólogo hizo a través de una plática, fue escuchar y hacer las preguntas indicadas que me inducían a una introspección para rastrear el posible origen de mis temores actuales. Nunca habría pensado que el comentario de un amigo era el motivo del por qué yo no terminaba de aceptarme. Y recuerdo que al llegar, yo venía con la idea de que tal vez era bipolar, pero no, simplemente no estaba aceptándome.
Hoy puedo escribir que mis temores eran absurdos, seguí saliendo con chicas y chicos, nadie me ha atacado, sino todo lo contrario, ha sido un camino ameno con el que me he podido relacionar con personas extraordinarias. Ese paso que di, ha hecho que hablar sobre la bisexualidad sea un tema común para mí y que no temo hablar de ello porque es algo que soy. Me parece que todo recae en el mayor de los clichés: “la fidelidad a uno mismo”. Ser fiel a lo que deseas y enfrentar el sentimiento de miedo y culpa. Porque no hay de qué sentirnos culpables, porque si acaso, una de las cosas que sucedió es que al abrirle la puerta a mi bisexualidad, me di cuenta que viene acompañado de nuevos retos pero también, de personas que seguirán apoyándome en esos retos.


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PD: Se fue el mes de septiembre (BiMonth o mes de la bisexualidad) y no escribí tanto en mi blog como me habría gustado, pero tengo todas las intenciones de entrarle al blogtober y escribir un post al día por todo el mes de octubre, así que aún hay mucha bisexualidad de qué discutir.

Para que crean en tu bisexualidad, tienes que…

Más allá del rosa, del morado y el azul, la bisexualidad transita por los diversos matices que surgen entre esos pigmentos. Una graduación en donde el azul adquiere desde el tono cobrizo de unos mezclillas viejos, hasta el azul de un corazón pintado por un marcador sharpie. Aún tengo presente aquella tarde en la que leía el significado del término “bisexual” y sentí como un calor recorrió mi pecho y emergió en un quedo pero estridente “Ese soy yo”. Me sentía un azul cielo, como el azul delicado prototípico de la ropa de bebé. Hoy, aproximadamente ocho años después de descubrir la palabra y con dos años de vivirla y portarla con orgullo; reconozco los rosas, los morados, y reconozco que soy más que esos colores.

Me habría gustado elegir los colores pero ya están ahí. Me gustan los colores tierra y habría optado por una bandera con una paleta de colores de ese estilo. Pero no son colores tierra, pero aún así decido portarlos porque así como yo no decidí los colores que representan mi orientación sexual, yo no decidí el momento en el que me enamoré de esa chica en la prepa, la de voz suave y ojos seductores; ni cómo, tiempo después, caí de nuevo ante un chico con lunares en los ojos y sonrisa encantadora. Parecería que alguna vez fui heterosexual y que tal vez hoy soy homosexual, pero no, a ella la quise cuando aún no aceptaba que podía amar más allá de lo que me permitía y a él lo quiero porque puedo ser yo, porque me acepta y me quiere como soy: un bisexual.

Lo que debes hacer para que te crean que eres bisexual

Tomando el concepto de “performatividad” que utiliza Judith Butler al hablar sobre género, quiero escribir sobre una performatividad de la sexualidad, en específico: la bisexualidad. Tal vez esté utilizando mal el concepto de Butler, pero me da igual. De todas maneras les dejo un clip al final del post, de ella explicando un poco acerca de lo que se refiere con performatividad, que en palabras muy mundanas y reduccionistas, se refiere a la ejecución de actos cotidianos que reafirmen tu género, en este caso, tu sexualidad.

Esto me llevó a pensar en las cosas que me hicieron sentir taaaan bisexual y auténtico.

  • Bromear acerca de mi sexualidad y ceder al coqueteo hacia hombres y mujeres.
  • Bailar (eufemismo de perrear) con un chico y una chica a la vez.
  • Que recurran a ti porque necesitan de una perspectiva de un bisexual.
  • Usar mis plataformas sociales como un espacio de spam sobre bisexualidad.
  • Consumir contenido de entretenimiento sobre bisexualidad, series en Netflix, música, etc.
  • Esperen, hay un problema…
  • No es cierto
  • El mejor punto que puede haber, es el acto performativo que lleva a que tu exterior te reconozca
  • Porque por más que haga y deshaga,
  • Si mis amigos, mi familia y mi pareja, se niegan a aceptar mi bisexualidad
  • Harían de mi trayecto, un camino difícil
  • Porque cuestionar tu propio ser, es agobiante
  • Por eso, si eres bisexual de clóset o declarado, sólo vive los matices de nuestra sexualidad.
  • Y si no eres bisexual, pero tienes un amigx que lo es, únete a su celebración, a su spameo de posts sobre bisexualidad
  • Porque no hay mejor manera de celebrar este día, que reconocer y hacer visible la bisexualidad.

Tal vez antes de saltar al mar, necesites nadar en una alberca. Pero sigues estando en el agua. Porque sin importar en que tipo de relación estés, si lo saben solamente tus amigos, tu familia o sólo tú, sigues siendo bisexual.

¡Feliz día de la visibilidad bisexual!



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PD: Gracias, Brian, gracias por quedarte este día y por los que vienen. Gracias por tu historia de IG del #BiVisibilityDay… te quiero.





Strip my youth away and hope that somebody watches [Blog]

I was with a friend watching this gay show during the pride march in my city. There was this dude singing with a stripper on each side. My friend told me that she had worked with those strippers in the same type of play/show (which is a monologue with semi naked dudes). She mentioned that they danced in a local gay club. They seemed like they were having a nice time, people were looking at them, and they were just there doing their thing: dancing, entering and exiting when they were ordered to. For a moment, I wanted to be a stripper, but I didn’t really know why. Do I want to be praised like them? Is that some kind of self validation? Do I feel like my youth is no being exploited enough? Do I want to enjoy dancing and make money out of that? Maybe my curiosity was a strange mix of all those questions.

Youth equals beauty?

I may not have the answer to that questions but I can drift away in it. As a 25 year old bisexual male, I feel like I’m in a hot spot. I sometimes ask myself, is this really what I’m doing with my life? Where’s the action? Where’s that heart pumping emotion? Where’s that roller coaster ride that movies sold me and that I naively bought? For god sake, where’s that living knowledge?! I’ve found some delicious stuff in books, wonderful stories, horror, drama, romance… After all that, I want my own story. How much can I write before I get stuck in an office?

Honestly, even though a life like that excites me, it also scares me. I can’t avoid thinking about the speech Elio’s father had on that Call me by your name movie:

We rip out so much of ourselves to be cured of things faster that we go bankrupt by the age of 30 and have less to offer each time we start with someone new. But to make yourself feel nothing so as not to feel anything—what a waste!

I truly admire those close friends who react in a childish way to new experiences, new relationship stuff that spark joy in them. I’ve made love a mathematical dynamic of probabilities. Any life decision that involves a brave jump, is a coin in the air. Heads: an awesome life experience; tails: a rip out process and regret. I’ve had nice and beautiful experiences, but I feel that recently, everything has been “meh”. Is life supposed to be “meh”? Am I not looking to the important stuff? Is my desire for excitement making me not see that maybe it’s right in front of me? Or is it that excitement could be in the quietest life style also?

Maybe I want stories to tell for when my body is old and “nobody wants to come near it”. I guess that I’m relating youth, with a possibility of pain and sorrow, not in a bad way, but more like in a “I’m alive… this feels nice” way.

How you live your life is your business. Just remember, our hearts and our bodies are given to us only once, and before you know it, your heart’s worn out. And as for your body, there comes a point when no one looks at it, much less wants to come near it. Right now, there’s sorrow, pain; don’t kill it, and with it, the joy you’ve felt.

Youth equals beauty because of those first times. The emotion, the physical reaction, the tingling, that weird feeling when you want to cry for someone and realizing that human side, so strong yet so delicate. Being young is beautiful, seeing my teen students brings me joy, feeling not so far away from when I asked myself the same questions that they’re to afraid to ask. Now, a few years later, I have some answers and looking for new questions… The main question: what if?

Look at me

Rihanna found love in a hopeless place. I think hopelessness is OK, it makes me feel that I don’t need to worry. That maybe if I keep going, I’ll eventually find a nice situation that I can cope with. But the coin is still in the air, I’m on the stage and hopefully somebody is watching and walking towards me.

After the loudness and kisses are over, a cup of tea and a good book will do us good. I hope that person will accept these naked feelings and this raw body. And I also hope that I won’t give up on tossing coins in the air.


PD: My friend said that one of the strippers is married and has a child. I think that living that lifestyle in that particular scenario might be different, right? I don’t know.

PD II: Escribí este post para extraer el pie de página para un vídeo que postearé en IG. Espero hacer las notas de la marcha del orgullo que fue el día de hoy.


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Escapar de la identidad o el no tener que ser gay las 24hrs

Photo by Sharon McCutcheon on Pexels.com

Me metí en una prisión terrible, que era ser gay las 24 hrs. Dejé de ser una persona y yo soy una persona. Como cualquier otra persona del mundo soy contradictoria, soy completa, soy compleja- Daniel Molina

Estaba escuchando la lista de descargas de algunos podcasts cuando se empezó a reproducir un episodio titulado “La prisión de la identidad” del podcast Ted en español , era una charla impartida por el escritor y crítico de arte, Daniel Molina. El episodio me gustó y decidí compartirlo en mis historias de Instagram. En la historia escribí acerca de la lucha que implica el encontrar, conocer y reconocer una identidad; y no sólo eso, sino lo que conlleva defenderla a capa y espada frente a una sociedad que constantemente suele cuestionarla. Al finalizar el episodio me di cuenta que tal vez yo también me he estado construyendo una celda. Claro que conocerme me ha resultado benéfico, ya que suelo sentir una cierta fidelidad a mí mismo, pero ¿a qué costo? La bisexualidad, dentro del espacio/tiempo en donde estoy, consiste en ser “hetero” si salgo con una chica o “homo” (homo suena demasiado nice, realmente sólo sería “puto”) si salgo con un chico. El común denominador: la aparente necesidad de ubicar a la gente en una categoría.

Hace unos días estaba platicando con un amigo y le dije “Sabes, a veces cuestiono lo que hago y me pregunto si realmente vale la pena todo esto. Digo, bien pude haber salido sólo con chicas, al fin y al cabo mi bisexualidad lo permitiría. Pude haberme quedado callado y no decirle nada a nadie y seguir así por la vida… creo que habría sido más fácil”. De inmediato yo mismo me dije que lo olvidara, que todo eso sí valía la pena. Porque a veces las cosas van más allá de lo individual, uno no sabe cuántas personas podría ayudar con acciones o palabras. Yo por lo pronto abogo por mis sobrines, por brindarles la posibilidad de reconocerse constantemente, de reconocer su capacidad de amar, y ver que el amor se manifiesta en muchas formas y que a veces no se limita a un solo sexo. Me gusta lo que Daniel Molina dice acerca de la persona como una entidad contradictoria, completa y compleja. Porque es cierto, tal vez no tengas que ser gay las 24 hrs, tal vez sólo te sentiste gay al abrazar o estar con cierta persona, pero eso no es ser gay, eso es ser humano, alguien capaz de querer. En un mundo ideal, mi sobrina puede ser afectuosa con otra jovencita sin que sea vista como lesbiana; o mi sobrino puede tomar clase de baile o ser estilista, sin que sea obligado a “ser” algo que el no quiera ser.

Daniel Molina comenta al inicio de su charla (titulada en Youtube como “La verdad es mentira”, pero que es la misma charla del podcast que escuché) que todo es como un trayecto de acontecimientos, que para que ciertas cosas sucedan, otras deben ocurrir antes. Me parece que el cuestionamiento, la búsqueda, la prueba y error, nos podrían llevar a nuevos acontecimientos que tal vez en un futuro, diversifiquen la manera en la que vivimos nuestra “identidad”.

PD: Esto fue un post pre-mes del orgullo 🏳️‍🌈 


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Carta a un joven bisexual

Recibí tu carta y esta respuesta no busca ser ninguna guía definitiva, aunque, a decir verdad, siento que si alguien se hubiera acercado a mí y me hubiera dicho algunas de las cosas que te voy a compartir, me habría ahorrado muchos desvelos. Te cuento.

Cosa de chicas

Hay personas que aseguran haber sabido su orientación sexual desde pequeños, alguien me dijo que sabía que era homosexual desde el kínder. Me decía que no recordaba a ninguna delas niñas del preescolar, pero que sí recordaba muy bien a los niños. Qué curioso, ¿no? Ese comentario me llevó a pensar acerca de lo que el Oscar peque pensaba cuando aun tenía siete u ocho años. Un “Me gusta” de ese tiempo es difícil de rastrear. La única exposición a una relación de pareja eran las telenovelas que a veces me sentaba a ver en las noches con mi mamá antes de que me dijera que me fuera a dormir.  Y aun así, pensaba que esos besos que salían en la pantalla eran efectos especiales. De mis primeros años de primaria recuerdo a Kalie, una niña que junto con Jazmin, me exigieron que eligiera quien era más bonita. Ambas eran lindas, pero Kalie, a pesar de que tenía chuecos los dientes, me gustaba más. Me llamaba la atención cómo me tomaba de la mano, cuando jugábamos sólos bajo el árbol que se traspasaba por la reja del campo de gol que había a un lado de la escuela; cuando nos trepábamos al domo de barras y quedábamos boca abajo riéndonos y tomándonos de las manos. Pero de todas esas cosas que hizo ella por mí, recuerdo un accidente. Me había sangrado la nariz, en el salón había un lavamanos así que fui a limpiarme y a dejar que la sangre cayera en el lavabo. Ella se paró y estuvo a mi lado, me pasó papel y recuerdo haberla sentido cerca. Kalie no se sentó hasta que regresé a mi mesabanco. Puedo decirte, que fue ella mi primer crush, desde esa vez, no quería separarme de ella y me molestaba que Cody, otro niño del salón se acercara a ella. Ese fue mi primer crush. Luego ella se fue y seguía pensando en chicas, Nayely, Stephanie, Ciara, hasta que…

Cosa de chicos

A lo que iba con la anécdota anterior es sobre las posibilidades de llegar a definir tu sexualidad. Puede que no te hayan gustado los chicos desde pequeño, puede que sí, todos tenemos una manera diferente de aterrizar nuestra identidad y preferencias. Ahora te cuento cómo llegué al punto en el que estoy ahora, en donde chicos y chicas me resultan atractivas. Lo pensé mucho antes de contestarte y decidí dejarlo todo para este día, el día internacional de la bisexualidad, una mamada porque pues te tuve con el suspenso todo este tiempo, per ahí va. Todo empezó por “admiración”, luego caí en cuenta que más que admiración, en realidad empezaba por algo más acertado que la palabra “admirar”. Mi gusto por los chicos parte más bien de la envidia. Cuando mi familia se mudó a México, y entré al aula de cuarto B, noté una gran diferencia al ambiente de la escuela de donde venía. Aquí las cosas solían salirse de control y los alumnos gritaban desde sus espacios para comunicarse, me sorprendí y quedé abrumado. Todo ese año transcurrió de manera rápida, al parecer en México era un alumno de diez, porque yo siempre fui de sietes y ochos. Llevar el título de alumno destacado es agobiante, pero esa es otra historia. Cuando entré a quinto empecé a querer “encajar” mejor en el grupo. En ese tiempo me empezó a gustar una niña que se llamaba Liliana. Pero además de ella, había un chico que me resultaba atractivo. Me atraía porque así era él, lograba que la gente quisiera estar a su lado, era alto y creo que era mayor uno o dos años que los demás. Se llamaba Oscar, igual que yo. Curioso porque yo quería ser igual a él. Solía estar junto a un grupo de chicas a su alrededor y con sus amigos que siempre lo seguían. Era alguien que me caía mal pero que admiraba, me decía “Si tan sólo se fuera del aula y pudiera sustituirlo”. Cabe aclarar que esos pensamientos eran resultado de la inconformidad que sentía hacía mi persona. Espero nunca caigas en esta clase de seguridades, para no dejar la historia así, te cuento que fue hasta en la Universidad donde pude ya moldear un yo con el que me siento más cómodo.

El primer chico que me llegó a gustar fue en segundo de secundaria. Y fue horrible, no por él sino por el conflicto interno por el que uno pasa. Lo primero que pensé fue “Soy gay (?)” en su momento no me agradaba pensar en esa posibilidad pero de alguna forma me decía “Bueno, ni qué hacer”. Pero había chicas que me seguían llamando la atención. Poco después me encontré con la palabra que vendría a resolver y sanar mi angustia: Bisexualidad. Leía la definición una y otra vez, me alegraba por fin tener un término que podía definir lo que estaba sintiendo. Este chico llegó a tener novias, más nunca sentí celos, como que me daba igual. No era algo posesivo, sólo quería verlo de cerca, tocarlo sin que eso resultara raro. Él tenía algo en su forma de sonreír que me agradaba. Decía cosas con las miradas, pero yo no sabía leer. Tal vez, nunca lo sabré, le resultaba divertido tener un admirador discreto en el salón.

Cosa de bisexuales

Se que tu historia es diferente, pero espero te pueda hacer de ayuda. Algunas de las cosas que dejo sobre la mesa son detalles que se resumen en haz lo que tú creas necesario hacer, analiza, observa y acciona (a veces estás cosas ni son necesarias para hacer y las cosas suceden cuando todo parece estar tranquilo), quizá no le quieras decir a nadie y está bien o probablemente sea lo contrario, no hay problema.

  • Si sales con un chico, eres bisexual. Si sales con una chica, sigues siendo bisexual.
  • Puede haber atracción sexual,
  • Puede que haya atracción sentimental y la valoración entre ambas es subjetiva.
  • Si un/a chica/o te deja por haber compartido tus preferencias sexuales, no pasa nada. Tú sexualidad es parte de lo que eres y de nada vale estar con alguien que no te aprecia.
  • Si sales con un chico que te gusta y no tuviste una erección, habrá una punzada en tu pecho que te presionará y probablemente entres en pánico. Sólo relájate, si las cosas no se dan, probablemente se de después. Lo mismo si esto sucede con alguna chica.
  • La erección o las cosas que te excitan no son buenas guías para formar ideas sobre tu sexualidad. Pueden ser tramposas.
  • Recuerda la dimensión afectiva, que no tengas una erección con un chico/a que te gusta, no significa que no quieras estar con esa persona.
  • No hay nada mejor que el autoconocimiento y ser sincero con uno mismo. Conocerte te evitará muchos problemas.
  • La sexualidad no se basa en porcentajes.
  • Aduéñate de tu homosexualidad y heterosexualidad. Vívelas si así lo quieres.
  • Tú eliges si decides seguir el cliché de bisexual que se tiene y no pasa nada. Puedes elegir no seguirlo también.
  • Tú eliges si le eres infiel a tu pareja.
  • Si te invitan a un trío, tienes derecho a arrepentirte y ya no querer participar. De nuevo: no pasa nada.
  • Mientras más claro tengas tu carácter, menos riesgos corres a ser moldeado por tu alrededor.
  • Importante: La bisexualidad no es una fase, si luego decides salir con chicos o chicas, tú decides si seguir llamándote bisexual o no. Es cuestión de ser sincero contigo mismo.
  • Las categorías pueden no ser necesarios, ah pero cómo ayudan a veces.
  • Ve el porno que quieras, pero recuerda que “Dat shit ain´t real life”
  • La bisexualidad no es exclusiva de las mujeres.
  • Prepárate porque los heteros no te bajarán de gay… los gays probablemente hagan lo mismo.
  • Créeme que toparte con otros bisexuales es algo chido.
  • La familia puede ser complicada, lleva las cosas al ritmo que mejor se ajuste a ti.
  • No importa si has salido más con mujeres que con hombres: #StillBisexual
  • Bisexualidad no es sinónimo de infidelidad y finalmente,
  • Bienvenido a la comunidad +LGBTQ

Yo tenía pensado ir por primera vez al antro gay más popular de la ciudad para celebrar este día, pero luego pensé que podía pasarme el tiempo contestándote. Hubo momentos en los que quería hacer los dos: ir a la fiesta y escribir. Pero aquí estoy contestándote y no creas, a mi me falta mucho por ver y personas con las que salir, todo recae en las decisiones.

Algo con lo que me gusta pensar es con quién iré a terminar, ¿una mujer un hombre… solo? Supongo que “el tiempo lo dirá”. Por lo pronto, feliz día, chico.

mi post data


PD: No te fíes si de repente escuchaste un tono de seguridad. No siempre fue así, por más resuelto que lo tengas, el salir y presentarte como bisexual nunca termina por eso creo que vivirlo es más importante que decirlo. Eso es algo en lo que aún sigo trabajando.

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Ser y aceptar una letra del LGBTario

El Mes del Orgullo Gay, Bisexual, Lésbico y Transgénero (Mes del Orgullo LGBT) se celebra cada año en el mes de junio para honrar los disturbios de 1969 en Stonewall en Manhattan. Los disturbios de Stonewall fueron un punto importante para el Movimiento de Liberación Gay en los Estados Unidos. En los Estados Unidos, el último domingo de junio se celebró inicialmente como el “Día del Orgullo Gay”, pero el día real fue flexible. En las principales ciudades de la nación, el “día” pronto creció hasta abarcar una serie de eventos de un mes de duración. Hoy, las celebraciones incluyen desfiles de orgullo, picnics, fiestas, talleres, simposios y conciertos, y los eventos del Mes de Orgullo LGBT atraen a millones de participantes en todo el mundo. Los memoriales se llevan a cabo durante este mes para los miembros de la comunidad que se han perdido por crímenes de odio o VIH / SIDA”- Library of Congress

La información anterior lo acabo de googlear justo antes de empezar a escribir esta entrada. Conocer este tipo de información una vez que te identificas con alguna otra orientación sexual que no sea el hetero, no es obligatoria y queda a elección de la persona qué tanto desea conocer al respecto. El año pasado fue un momento decisivo para la exploración de mi sexualidad y más allá de “explorar”, ha sido un proceso de conocer y aceptar. Continúa leyendo Ser y aceptar una letra del LGBTario

Carta a ÉL

Querido Iván,

Te escribo esta carta que no es una confesión, no es de amor, no es una petición y no es una queja, aunque podría serlo si lo deseas, puede ser lo que quieras. En ese presunto juego de “el que se enamora, pierde” yo ya no tengo nada que perder, tal vez por eso te escribo. Esto no quiere decir que me haya enamorado, a menos que así lo desees. Voy vagando y puedo ser sedentario, si me prometes un espacio en donde sembrar, en donde poblar estos sentimientos y edificarlos. He construido ciudades a las orillas del mar y siempre terminan hundiéndose, he dejado atrás pueblos fantasma y ciudades mediocres. Caminando en tu bosque me he encontrado con espacios que si bien no terminan de convencerme hay algo que me invita a seguir explorándolos.

Tienes algo que quisiera capturar, algo que me termina capturando a mí. Tienes un aroma que deja huellas, una estela que como camino me es irresistible no seguir. Cuando te encuentro, choco, sólo quiero acercarme y cuando te tengo cerca, alejarme y verte de lejos me resulta igual de satisfactorio. Tienes una mirada que dicta sentencias y parece ser que culpable soy de quemar tus máscaras. Detrás de ese juez te he encontrado, sentado, esperando, mirando un escenario a través de una ventana, volteas a verme y regresas la mirada, sigues esperando no se si a mí o a alguien más… tal vez no esperas a nadie. Al verte pienso en lo perfecto que eres como pieza, lo perfecto que serías al estar preso, preso en una fotografía, preso en una pintura. En esta vida de jaulas, tiendo mi mano para ofrecerte cinco llaves con la esperanza de que alguna te sea útil.

Tienes una voz de río recorriendo rocas, tu voz es un secreto dicho bajo el agua. Me llama pero me ahoga, y alégrate que he aprendido a sólo mojar mis pies en tus orillas. Tienes una esencia dispersa, tómala, cúbrete con ella que yo te acompaño después. Por ahora escucharé como las aves cantan y como los lobos aúllan.

Sólo me queda decirte que puedo edificar y construir a tu lado, si no lo deseas así enséñame a sobrevivir a tu bosque o dime que siga mi camino.

Atentamente,

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PD: Hace unos días puse una encuesta en Instagram preguntando si la carta debería dedicarla a ÉL o a ELLA. Espero hacer dinámicas similares más adelante, de igual manera, tal vez la carta para ELLA salga después. Dejaré enlaces a mis redes sociales, pero los invito a que sigamos la interacción por Instagram, prefiero esta red ya que es donde más activo me encuentro y donde pongo encuestas acerca de a quién dedicarle mi siguiente carta 🙂

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