Reseña: “Momo” de Michael Ende

Autor: Michael Ende
Título: Momo
Fecha de publicación: Enero 2016 (Originalmente publicado 1973)
País: Alemania
Editorial: Alfaguara
Formato: Físico
No. Páginas: 320 páginas
Género: Literatura infantil y juvenil

Sinopsis

Momo es una niña muy especial, posee la maravillosa cualidad de hacer sentir bien a todo aquel que la escucha. Pero la llegada de los hombres grises, que pretenden apoderarse del tiempo de las personas, va a cambiar su vida. Será la única en no dejarse engañar y con la ayuda de la tortuga Casiopea y del Maestro Hora, emprenderá una aventura fantástica contra los ladrones de tiempo.

Reseña

Momo es una historia que puse en pausa a lo largo del año y me parece que lo he terminado en el momento perfecto: en un fin de año. Lleno de personajes entrañables que narran las diferentes maneras en la que una vida sin juego, sin rumbo y sin una clara visión de nosotros mismos, es solo una vida monótona, de apuros, cansancio, frustraciones y en donde el tiempo pareciera nunca ser suficiente. Momo nos cuenta sobre la llegada de los hombres grises a un pequeño pueblo y cómo logran convencer a todas las personas que la calidez de sus tratos y costumbres de convivencia, les está ocasionando “perdida de tiempo”. Esta en manos de Momo y sus amigos en hacerle ver a la gente el daño que esos hombres grises están ocasionando. Esta misión se vuelve más y más difícil, y no será hasta la llegada de otros fascinantes personajes; entre ellos una carismática tortuga llamada Casiopea, cuando Momo tendrá la posibilidad de salvar a las personas de esos fríos y cenizos hombres grises.

Continúa leyendo Reseña: “Momo” de Michael Ende

Una taza caliente de estrofas y otras “Palabras de desayuno” [Reseña]

Autora: Laura Fernanda
Título: Palabras de desayuno
Fecha de publicación: 2018
País: México
Editorial: Grupo Rodrigo Porrúa
Formato: Físico
No. Páginas: 65 páginas
Género: Poesía

Sinopsis

Son todas las recetas de mis amores, inquietudes, respuestas y preguntas sin signos de interrogación
Los ingredientes son mis derechos, mis izquierdos, mis frentes que van en alto y las que van al borde de la zona donde crece mi cabello y mis locuras; son pizcas de mis miedos que nunca se atrevieron a salir y jugaban en mi cabeza a saberlo todo; cucharadas de mis ganas ahorradas e invertidas; son gotas de suposiciones y sus posiciones.
Son medicina sin prescripción y mi refugio sin descripción.
Son espacios separados de caracteres. Son espacios unidos de carácter.
Son palabras que alimentaron mis mañanas, sazonaron mi razón y nutrieron mi corazón.
Son para ti, lector. que desayunas cereal y rutina todas las mañanas, agarres y cocines tus huevos como te pegue la chingada gana.

Reseña

La mesa está servida entre las 65 páginas que conforman la variedad de platillos de este poemario. Publicado por el Grupo Rodrigo Porrúa, Laura Fernanda o como la llegué a conocer por Instagram, La Pinche Fer, nos presenta un texto como vía de escape de esta ajetreada realidad. Pero más allá de un “escape” es un camino a ver desde su fresca perspectiva y elección de palabras, esas situaciones que compartimos todos: ganas de ser fuertes, débiles, ganas de coger, de cuestionar o de mandar todo a la chingada. Laura toma algunos sentimientos y sensaciones universales y las ensambla de manera que tengamos un flashback a ese momento incómodo, a ese minuto placentero, a esa sensación de inutilidad, de plenitud y de inconsistencia. En una entrevista para el portal de Playboy México, Iván Montejo anota ” buena parte de los poemas siguen lo que Laura Fernanda llama “Polisemia Emocional”, un signo lingüístico donde una palabra tiene dos o más significados, las emociones no son las mismas”. Así, como en busca de nuevos sabores, Laura experimenta a través de la búsqueda para encontrar una estética sencilla, una propuesta agradable y fácil de digerir por las mañanas en el desayuno, durante el caos de la comida o el agotamiento de la cena.

Palabras de desayuno deja un espacio para esos pensamientos que a veces se oyen bien en nuestras cabezas y que no es hasta que lo leemos en papel cuando vemos que lucen mucho mejor. Es en ese momento cuando vemos que la sinceridad es poesía en sí misma.

Gracias

por abrirme
tu puerta
tu corazón

y tus piernas

——–apio y piña en cuadros

O ¿qué tal la reiteración de los hechos para superar los miedos?

Ya no me da miedo
saber que existes
y no saber quién eres
ni dónde estás.

——– media toronja y tostada con hummus

Tal vez hasta esa angustia irrazonable que narra “——–parfait de frutas” (fragmento):

En el momento que
acogí,
acepté
y amé
mi parte romántica
y cursi,
(esa parte que se comparte)
comprendí
que vivo el riesgo
de enamorarme
en cualquier momento.

Se puede observar mi afinidad por las frutas, partiendo de la selección de poemas que elegí, pero de igual forma hay otros más agridulces, salados y otros sin sabor (sin que este llegué a saber mal).

Ante la alta competencia entre los medios de comunicación para capturar al espectador, la estructura y forma de la poesía de Laura, se adhiere a las dinámicas fugaces y rápidas impuestas por las alternativas de entretenimiento. El libro como objeto se enfrenta a esta característica de “fugacidad” y el texto llega a suplir este aspecto para dar pie a las relecturas y redescubrimientos en las palabras de los poemas.

Palabras de desayuno es un buen libro para llevar, acompañar esos pequeños espacios vacíos del día y un buen sustituto a las pantallas pequeñas. Palabras que se adaptan a los desayunos tranquilos o apresurados. Tal vez, a los lectores habidos, el libro les llegue parecer breve, dependiendo que tanto quieran detenerse en cada platillo. Otra característica del texto es que lo considero como un buen inicio para los lectores interesados en la poesía y para aquellos que buscan sin intenciones de encontrar.

Pueden conseguir el libro en Otros mundos café dentro de Casa Madrid en Hermosillo, a través de la página oficial de la autora o mandando un mensaje directo a a su cuenta de Instagram. Es fácil de distinguir el libro con su color amarillo madrugador. En fin, no se pueden perder la oportunidad de leerlo y para cuando lo encuentren, les deseo un “buen provecho”.

PD: Sólo anoto que encontrar a autores es uno de mis hobbies favoritos. Laura Fernanda es originaria de Cananea, Sonora; muy cerca de “El Charco”, el nombre por el que conocemos a la ciudad donde nací: Agua Prieta, Sonora.

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Naves, robots y los escenarios posibles de lo fantástico

Portada Los visitantes

Autora: Reina, Claudia
Título: Las visitantes
Fecha de publicación: Abril, 2017
País: México
Editorial: Color
Formato: Físico
No. Páginas: 96 páginas
Género: Narrativa, cuento, fantástico, ciencia ficción.

Sinopsis: En este compendio de cuentos Claudia Reina privilegia la escritura mediante la imaginación fantástica y los escenarios posibles. Cada uno de los textos comprende un mundo de historias entrelazadas por la consistencia de los enigmas. Más allá de una postura mística, la narrativa fantástica de Los visitantes nos comunica los cuestionamientos que nos hemos hecho todos, alguna vez, respecto a la realidad. ¿Qué fue lo que vi? ¿Soy un afortunado? ¿Me estoy volviendo loco? ¿Qué está pasando allá afuera? ¿Colonizar para qué? Estas y otras preguntas nos hará Claudia Reina para sujetarnos con el cinturón narrativo a su film interpretativo de la sociedad, respecto a los conflictos que nos visitan a diario. Nos «queda poco tiempo». Empecemos.

Reseña

“También [tengo] un libro de cuentos que se llama Los visitantes, pero la fecha de publicación de este libro es incierta”, decía la escritora sonorense, Claudia Reina (Nogales, Sonora, 1980) durante una entrevista en el 2016 para la revista Pez Banana. Hoy sabemos que fue casi un año exacto, el tiempo que transcurrió entre la fecha de la entrevista y el momento en el que su libro se terminó de imprimir en los talleres gráficos de la Editorial Color en la Ciudad de México.

Claudia Reina es reconocida por mantenerse al margen de las relaciones públicas del mundo literario lo que repercute en un escaso número de entrevistas o páginas que permitan conocer un poco más de cerca a la escritora. Si bien la autora se mantiene reservada, es su pluma la que atrae los reflectores. Gracias a su habilidad e interés por contar historias y crear mundos, Claudia Reina ha sido acreedora de varios premios literarios. Algo que es importante destacar sobre Reina, son los temas y espacios en las que decide desarrollar sus relatos. Siendo Sonora uno de los espacios geográficos por antonomasia de la literatura fronteriza, algunas generaciones no han podido deslindarse de los espacios desérticos y su respectivo imaginario, o han tenido un mínimo interés en hacerlo. Y aunque en La visita del  señor Morhl (Fondo editorial Tierra Adentro, 2012), novela escrita por Reina, se hace mención a Sonora pero más que nada como un elemento subordinado a las meras características esenciales del espacio pertinente para la obra “Nunca menciona el nombre de la capital, ni el de la playa donde fue rescatado: al igual que Roberto Bolaño alude a Sonora como un lugar abarcador. Daniel llega a su destino, cuyo intolerable calor parece ser su rasgo más notable” (Gil, 2013). Si bien esta novela ha llegado a ser un vehículo de reconocimiento luego de ser galardonado por el III Premio Nacional de Novela para Escritoras Nellie Campobello, Reina ya había demostrado en el 2007, su dominación por la escritura, siendo ganadora del Concurso del libro sonorense en tres categorías: teatro, cuento y novela. Los visitantes, llega en un momento justo para poner el nombre de Claudia Reina sobre la mesa junto a diversos cuestionamientos de lo que se está escribiendo actualmente. Este texto pasa a ser un elemento más que contribuye al proceso de consolidación de la autora.

Las 96 páginas que conforman Los visitantes transitan en el campo de lo fantástico, género que ya ha sido excursionado por la autora en obras anteriores. Algo importante de resaltar es que por medio de los cinco cuentos  que conforman la obra, no sólo se abordan los temas fantásticos, sino que además propone espacios y elementos de la ciencia ficción. De este modo, la obra genera un punto de convergencia entre ambos géneros. La literatura fantástica, partiendo del planteamiento que Todorov establece en Introducción a la literatura fantástica, tiende a evolucionar y cambiar conforme a las nuevas propuestas. Entonces “un texto no es tan solo el producto de una combinatoria preexistente, sino también una transformación de esa combinatoria” (Todorov, 08). Pero a pesar de que Todorov prevé la hibridación y la evolución del género fantástico, cabe leer a Ana María Barrenechea en “Ensayo de una Tipología de la Literatura Fantástica” en donde argumenta sobre los parámetros establecidos por Todorov, mismos que no han logrado seguir las manifestaciones contemporáneas de lo fantástico: “los requisitos de Todorov hacen que sólo haya un período histórico muy reducido en el que florece la literatura fantástica pura (desde fines del XVIII con Cazotte, hasta fines del XIX con Maupassant [..])” (Barrenechea, 295). Los cambios eran de esperarse ya que “La literatura se crea a partir de la literatura” (Todorov, 10), según la cita que hace Todorov de “Ethical Criticism: Theory of Symbols” de Frye. Por este lado, Reina ha dejado claro que su escritura surge a raíz de sus lecturas y su trabajo se desenvuelve en una reformulación narrativa, brindándonos este agradable  conjunto de cuentos.

El cuentario inicia con “Noche estrellada”, la historia de Tomás López, un niño poco común que recibe el rechazo de sus compañeros y que su aparente extrañeza permea hasta perturbar a las personas adultas. Una narración que despega ante una aparente cotidianidad, para luego pasar al extrañamiento y terminar en la revelación final. Contada por una voz narrativa aparentemente adulta o consciente que rememora la interacción que tuvo con ese niño durante su niñez. Todo girará alrededor al secreto que el niño escondía y que ella llegó a conocer.

“Luces en el horizonte” nos brinda la historia de un hombre violento y alcohólico que murmura que “la vida iba más allá del espacio infinito”. Contada desde la voz de una mesera en modo de confesión y recurriendo a un hecho pasado. Ella trabaja en la cantina al que recurre este misterioso hombre, su relación tendrá origen a partir de esa frase que escucha murmurar al hombre. Al estilo de un escoltamiento similar al de Juvencio Nava en el cuento “Diles que no me maten” de Juan Rulfo, acá el hombre se lleva a la mesera y el cuento gira en torno a la incertidumbre de ella al no saber qué le hará ese sujeto; sólo para desembocar en un sorpresivo encuentro del que ahora ella también es testigo.

“R400” establece la dinámica entre el hombre y la máquina, Reina explora esta psicología desde la perspectiva de un hombre que no confía en estos seres metálicos que son cada vez más analíticos hasta llegar a conclusiones que chocan con las creencias humanas. Pero en este juego de máquina-hombre, las relaciones empiezan a asemejarse tanto que surgen preguntas acerca de quién es el hombre y quién es la máquina.

“Meteorito”, el cuento que en lo personal se me hizo el más entrañable, narra la historia de una pareja de adultos mayores, los López, y su cotidianidad. Los apellidos pueden ser un juego con el primer cuento, o no. Ante los sueños que parecen comunicarle algo, la señora López recurre al pasado, vive su presente, y recurre al futuro en sus sueños, en donde alguien le dice que “le queda poco tiempo”. Aún así, y en invierno, ella sigue saliendo a regar sus flores.

Finalmente “¿Qué harías si vieras naves espaciales en el cielo?”, brinda una continuidad al cuento anterior, respecto al espacio y tiempo. Se establece una atmósfera onírica y de realidad en donde se empieza a inclinar una cierta preferencia por el espacio onírico. Esto nos lo cuenta un narrador omnisciente con un enfoque en el personaje de María, una joven que vive una vida monótona y en donde sus sueños adquieren una realidad más agradable que la propia. Consciente de que el espacio al que recurre a manera de escape no es del todo “real”, la joven empieza a tomarle cariño a ese lugar que parece ser un Edén donde se resguardan sus padres ya fallecidos. Un día descubre que ese espacio de aparente ensoñación está regido bajo normas propias y que las consecuencias por haber accedido  a él puede llegar a ser más real de lo que cree.

Claudia Reina propone la narración de lo fantástico ante nuevos escenarios. La sutileza de su escritura permite un lectura fluida y envolvente. Las veces en las que los elementos de la ciencia ficción quedan expuestos de manera explícita, es porque el cuento lo amerita, pero en la mayoría de los casos, opta por alejar al presunto concepto. Este recurso de omisión configura la parte fantástica de sus relatos.

Gracias al estímulo del FORCA (Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noroeste) y su respectiva alianza de los organismos culturales que la conforman: Instituto Sonorense de Cultura, Instituto de Cultura de Baja California, Centro Cultural Tijuana, Instituto Sinaloense de Cultura, Instituto Sudcaliforniano de Cultura y la Secretaría de Cultura; se ha hecho posible que Los visitantes (2017), pueda ser adquirido en línea o librerías. Este cuentario se perfila como una propuesta a las posibilidades de lo que el centro del país se empeña en clasificar como “literatura fronteriza/del norte” y brinda las posibilidades de diálogo no sólo a lo fantástico sino que por medio de esta, se abren puertas a otros géneros. El libro crea una propuesta y amplía el panorama actual de la creación literaria sonorense y brinda una alternativa al encasillamiento de los géneros literarios que se basan en los espacios geográficos. Los visitantes se presenta ante los ojos de los críticos que han seguido a Reina, pero existe toda una audiencia de estudiantes y público en general, ansioso por conocer qué otras posibilidades brinda la literatura local.

Claudia Reina dictamina su escritura y los temas que ella desea abordar. La Universidad de Sonora, la institución literaria más grande de Sonora forma licenciados ejemplares, que se dividen en múltiples áreas pero que rara vez llegan a la escritura creativa. Se  ha etiquetado a nuestra literatura desde una perspectiva centralizada; son los casos como Reina y otros más los que brindan voz a la literatura del estado. Si queremos que nos escuchen, critiquen y que se generen diálogos en el área de la escritura creativa, se necesita formar y estimular figuras establecidas. También es necesario ver cómo se percibe la creación literaria en las instituciones y actuar por una reformulación de la misma y la presencia que esta tiene en los programas educativos, todo en busca de una voz como la de Reina y los creadores de Sonora.

Al final del día Los visitantes es propuesta, convergencia, ejemplo, irrupción, extrañamiento y cómo dice Barrenechea “el ámbito de los desconocido se reduce cada vez más con los avances de la ciencia, porque el psicoanálisis ha acabado con ciertos tabúes que alimentaban lo fantástico” (Barrenechea, 402) pero ella misma anota lo siguiente como un acto de fe a la continuidad del género “el miedo a la muerte inevitable continuará alimentando la posibilidad de imaginaciones fantásticas” (Barrenechea, 402). Reina ejemplifica esto y lo hace a su modo ante el género de la ciencia ficción, género que sigue captando la atención de los lectores. Los visitantes termina siendo, irónicamente, un texto digno de ser visitado.

03/12/18

Hermosillo, Sonora.

Bibliografía:

  • Reina, Claudia. Los visitantes. Ciudad de México, México: Editorial Color, 2017.
  • Todorov, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica (1970). España: Editor digital 17ramsor ePub baser r1.0, 2014.

Sígueme en

Instagram: Soy Oscar Cartero
Twitter: Oscar sin acento

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Portada de Los visitantes

Reseña: “Las buenas noches de las vírgenes” de Cecilia Pablos

Autor: Pablos, Cecilia
Título: Las buenas noches de las vírgenes
Fecha de publicación: Abril 2017
País: México
Editorial: Instituto Sinaloense de Cultura. Serie Ex-Libris
Formato: Físico
No. Páginas: 92 páginas
Género: Narrativa, cuento, fantástico.

Sinopsis

Este libro de relatos explora un mundo que, en los límites de la realidad, parece desgajarse de entre los sueños y las pesadillas: todo aquello que percibimos, nos dice la autora, debe ser objeto de sospecha: en nada podemos creer ciegamente porque toda apariencia, como escribió Juan Filloy, oculta en su seno una serpiente.
Así, entre las derivas del desamor, el abandono y el silencio, los personajes de Las buenas noches de las vírgenes han asimilado la pesadilla como si se tratara de la vida misma y juegan con sus reglas sin cuestionarlas: somos nosotros, los lectores, quienes desde fuera de esta mascarada atestiguamos el absurdo del cual también formamos parte. Cecilia Pablos logra, en este libro de relatos, que la función poética se haga presente en la narrativa: al despertar no sabemos si el sueño y la pesadilla siguen acechándonos sin remedio.

Reseña

Compuesto por 16 cuentos y acompañado de 7 ilustraciones, Las buenas noches de las vírgenes es una exploración de voces poéticas que desnudan realidades para vestirlas de fantasía y construcciones oníricas. Cuentos que se pasean alrededor de diversas situaciones de violencia, amor y abandono. Vemos a la autora jugar con mundos propios y confeccionar otros mundos preexistentes en la literatura pero con el aporte de su estilo de voces enigmáticas y espacios etéreos. Cuentos que contorsionan al personaje bíblico David y a Alicia, la habitante de ese país de maravillas y les brinda nuevos matices en un cuento para cada uno. Continúa leyendo Reseña: “Las buenas noches de las vírgenes” de Cecilia Pablos

Reseña: “Algún día este dolor te será útil” de Peter Cameron

Autor: Cameron, Peter
Título: Algún día este dolor te será útil
Título original: Someday this pain will be useful to you
Fecha de publicación: Septiembre 2007
País: EE UU AA
Editorial: Libros del Asteroide
Formato: Digital
No. Páginas: 166 páginas
Género: Narrativa, novela, literatura juvenil, literatura LGBT

Sinopsis

James Sveck, el narrador de esta novela, es un adolescente inteligente y precoz, ha terminado el colegio y durante el verano trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan yen la que casi nunca entra nadie. Pese a haber sido admitido en la prestigiosa Universidad de Brown no está seguro de querer ir; lo que de verdad le gustaría es comprarse una casa en el campo y pasarse el día leyendo, sin ser molestado; detesta relacionarse con gente de su edad, a la que evita y con la que piensa que no tiene nada en común.La narración de James nos ofrece una sarcástica y divertida mirada sobre su confusa vida, sobre cómo su desestructurada familia y su psiquiatra tratan en vano de ayudarle, o sobre cómo intenta,torpemente, aclararse y salir de su aislamiento.Considerada por la crítica estadounidense como una de las mejores novelas que se han publicado en los últimos años sobre Nueva York, Algún día este dolor te será útil es una aguda y emotiva novela sobre un joven capaz de cuestionarse a sí mismo,a su familia y al tiempo que le ha tocado vivir. (Fuente: Casa del libro)

Reseña

Continúa leyendo Reseña: “Algún día este dolor te será útil” de Peter Cameron

Reseña: “Conjunto vacío” de Verónica Gerber Bicecci

Autor: Gerber Bicecci, Verónica
Título: Conjunto vacío
Fecha de publicación: 2015
País: México
Editorial: Almadía
Formato: Físico. Pasta blanda.
No. Páginas: 213 páginas
Género: Narrativa, Novela, Literatura contemporánea

Sinopsis

A través de múltiples pasajes, este libro construye una historia de agujeros que aparecen dentro de otros agujeros. Es la historia de una ruptura amorosa que desemboca en un viaje a las raíces familiares. Verónica, hija de exiliados argentinos radicados en la Ciudad de México, debe regresar a vivir en el departamento del que su madre desapareció paulatinamente. Cuando las palabras son insuficientes, balbucean o se descomponen, dejan su lugar a dibujos y abstracciones. Conjunto vacío ensaya un idioma propio, hecho de letras, diagramas y espacios vacíos.

Reseña

La narrativa tiene sus recursos literarios de los cuales cada uno cumple algún propósito en específico dentro de la historia. Verónica Gerber utiliza no sólo los recursos literarios, sino los plásticos también. Dentro de la novela, las ilustraciones no tienen acompañamiento de texto, ni el texto previo alude al cien por ciento a la ilustración. Se trata de un juego de lecturas en donde la representación plástica no queda sometido al texto, al contrario, adquiere un nivel narrativo igual de importante. Haciendo uso de los diagramas de Venn, la autora nos propone aventurarnos en el espacio matemático y adjudicarle tintes narratológicos a cada ilustración.

cats

Continúa leyendo Reseña: “Conjunto vacío” de Verónica Gerber Bicecci

Reseña: “Crimen y misterio. Antología de relatos de suspenso”

Autor: Varios autores.
Título: Crimen y misterio. Antología de relatos de suspenso
Título original: Crimen y misterio
Selección de textos: Fabiana A. Sordi
Fecha de publicación: marzo 2006
País: México
Editorial: Alfaguara
Formato: Papel. Tapa blanda.
No. Páginas: 144
Género: Cuento, suspenso, policíaco.

Sinopsis

La antología reúne seis cuentos, un prólogo que los comenta y un estudio que presenta la biografía de cada autor y un análisis del género policial. El relato de Hardy “Los ladrones que no podían dejar de estornudar” cuenta, con el registro enunciativo tradicional, el curioso episodio de un robo en Navidad. “El regalo de Navidad del chaparral” de O Henry traslada una acción, también navideña, al ámbito del Lejano Oeste. “La historia del Hombre Leopardo” de Jack London cuenta un divertido episodio de celos y leones que hacen trizas las cabezas de los domadores. “El corazón delator” de Poe es un clásico que presenta un narrador que, bajo la excusa de su salud mental, narra un crimen y la alucinación de su propio remordimiento. “Markheim” de Stevenson relata un episodio dostoievskiano de un criminal que se entrega por propia voluntad a su castigo y así logra redimir su existencia. Cierra el volumen “El crimen de Arthur Saville” que, con el tono irónico y distante de Wilde, cuenta las peripecias de un hombre que no desea otra cosa que ver cumplido el destino que le han augurado. (Fuente: Guía de lectura Lo que leo)

Continúa leyendo Reseña: “Crimen y misterio. Antología de relatos de suspenso”

Reseña: “Perico” de Arcadio Zentella

perico ar

Autor: Zentella, Arcadio
Título: Perico
Título original: Perico
Fecha de publicación: 1885-86
País: México
Editorial: “Club del libro”. Mérida, Yucatán, México. 3ra. edición
Formato: Digital (Scan)
No. Páginas: 179
Género: Narrativa, novela, realismo romántico

Sinopsis

Perico es un joven arriero que tiene que soportar el ser tratado como si fuera algo menos que un animal. Carente de educación, se deja guiar sólo por los instintos que a pesar de estar tan poco controlados no llegan a opacar totalmente lo que es la inteligencia humana. (Goodreads)

Continúa leyendo Reseña: “Perico” de Arcadio Zentella

Reseña: “Diarios de Adán y Eva” de Mark Twain

9788420678153

Autor: Twain, Mark
Título: Diarios de Adán y Eva
Título original: Diaries of Adan and Eve
Fecha de publicación: 1892-1905
País: EE.UU.A.
Editorial: ePub base v2.0 [bercachifo (v1.0)]
Formato: Digital
No. Páginas: 39 páginas
Género: Relato, Religión, Literatura contemporánea

Sinopsis

Con su ingenio y encanto habituales, Mark Twain, uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo, presenta la historia del Jardín del Edén. He aquí los diarios de Adán, padre legendario, y Eva, madre de la raza humana. Las relaciones entre sexo femenino y masculino ¿han sido las mismas? Rememora el mito del paraíso o jardín del Edén utilizando humor, sarcasmo, inteligencia incisiva y sutiles toques de patetismo para mostrarnos las ancestrales debilidades y modos de ser de la naturaleza humana.

Reseña

Quise averiguar un poco más acerca de este relato y vaya sorpresa que me llevé. El diario de Adán fue escrito en 1892. El diario de Eva fue la declaración de amor de Twain hacia su esposa Olivia Langdon, luego de su fallecimiento.

El libro está estructurado en dos partes que en su día fueron publicadas de manera independiente. El propio autor quiso verlas juntas, al escribir el diario de Eva poco después del fallecimiento de su esposa Olivia, homenaje que queda manifiesto en las últimas palabras a modo de epitafio.- Nueva Tribuna

El texto narra las andanzas y primeras vivencias de Eva y las costumbres que Adán tenía para cuando llegó su nueva compañera. La historia nos lleva a través de la naturaleza contrastante entre ambos personajes. Por un lado Eva es sensible a las bellezas del mundo, los colores, los aromas y las formas “[…] el punto central de mi naturaleza es el amor por lo bello […]”-Eva pg. 19. Por el otro lado, Adán sólo vaga por el Jardín del Edén, construyendo refugios. A pesar de que el texto pueda llegar a tener tintes sexistas, son usados de forma pertinente y que resulta necesario para la historia. Hay un punto de la historia que permite que toda esta ideología primitiva se excuse.

Esto es lo que yo opino. Pero yo no soy más que una simple muchacha, y la primera en analizar este asunto, y es posible que mi ignorancia e inexperiencia no me hayan permitido comprenderlo como es debido- Eva, 36

Pero no siempre es así, de hecho se logra rescatar una sensación de compañerismo más que de superioridad de uno sobre el otro. Adán reconoce el lado científico y reflexivo de Eva y reconoce los beneficios que esto le trae a ambos. Desde su llegada, en el diario de Eva se hace énfasis a su naturaleza curiosa y exploradora. Es ella quien le asigna nombres a los animales y es ella quien empieza a reconocer las diferencias físicas que hay entre cada reino animal.

En un principio, Adán rechaza y huye de Eva. Luego descubre que poco a poco se desprende del yo para hacer referencia a él mismo y pasa a usar el nosotros para incluirla a ella en todo. Sin duda el descubrimiento de Eva le causa problemas ya que se  nota que se le dificulta saber acerca de ella. Las interacciones iniciales entre ambos son muy simpáticas. Pero es todavía más graciosa la ingenuidad de Adán cuando nace Caín. Nunca habían visto a un bebé o bueno, a un ser humano en esa etapa. La exploración de sus hipótesis por descubrir qué es esa cosa llorona es de los fragmentos más graciosos del libro.

A pesar de que Eva tiene momentos recurrentes de lucidez reflexiva, ella forma parte de Adán y llegan a un punto que el amor surge entre ambos. Adán reflexiona también, pero las líneas más significativas, bellas y elaboradas surgen cuando reflexiona sobre Eva. Aunque esas palabras no se comparan con el epitafio que graba Adán para Eva y que es la frase que concluye el libro.

En Resumen

Es una lectura inteligente y agradable. Digna de una charla sobre la construcción que Twain hace del hombre y la mujer. Apta para pasear pensamientos acerca de las dimensiones que puede tomar Adán y Eva. Es un texto que nos puede permitir extender a estos personajes y ver cómo permanecen y siguen latentes en la sociedad actual. Si buscan algo rápido y con ingenio, este es el libro indicado.

Puntuación

3/5

20170626_114337-01

Frases favoritas

“no hay modo de probarlo… por el momento”- Eva

“es mejor vivir fuera del Jardín con ella que dentro sin ella”- Adán

“Es un autodidacta, y sabe verdaderamente muchas cosas. aunque no sean como él se cree”- Eva

“ella es mi consuelo y refugio cuando mi vida es dura, y casi siempre lo es”- Adán

“pero puesto que se trata de sufrir un daño con el fin de complacerle, ¿qué puede importarme eso a mí?”- Eva

 

 

Reseñas para qué, maldita sea | Tierra Adentro

photo-1441448770220-76743f9e6af6

por Eduardo Huchín Sosa

Pueden parecer banales

mis instintos naturales.

G. Grignani

Es fácil imaginar un mundo sin literatura pero no un mundo sin reseñas. Para decirlo de otro modo: en las próximas horas es posible que escribas, leas o recibas un correo electrónico donde algún conocido te pregunte si puedes escribir una reseña. Mientras lees tus propios libros, ¿ese globo de pensamiento que sale de tu cabeza no tiene con frecuencia forma de reseña? Están presentes en los sueños de gloria de los escritores y en las pesadillas que se prolongan en años y años de rencor. Han sabido mudarse de los suplementos culturales a internet y del cintillo de un libro a su contraportada. Como la novela y ciertos asesinos del cineslasher, las hemos visto reaparecer cuando todos las dábamos por muertas.

¿Por qué, entonces, estamos tan seguros de que son malas, inútiles, perversas? De un tiempo a la fecha, he renunciado a usar el término “crítica literaria” para cualquier cosa que signifique atender las novedades editoriales. Ahora hablo de “comentario de libros”, “disertación breve con una ficha bibliográfica en algún lado” o “resumen que me librará del tortuoso trámite de leer un ejemplar para tener una opinión al respecto”. Si bien, en otro tiempo, esos textos necesarios, sí, pero menores habían sido tratados de “crítica”, investigaciones recientes, y un tropel de críticos auténticos, han aclarado el malentendido. La crítica y la reseña —incluso cuando comparten cierto tufo de pedantería— son dos cosas distintas.

Para no confundirla con géneros más interesantes, como el ensayo corto o el artículo de opinión de tema literario, es preciso saber de qué hablamos cuando hablamos de una reseña. A mi entender, toda reseña literaria está obligada a cumplir estos cuatro requisitos:

1. Debe mencionar con demasiada insistencia un libro y un autor. Yo diría que desmesuradamente. Nada ilustra mejor esta desmesura como el uso de la expresión “nuestro autor”, que delata cuando alguien ya se excedió del número de alusiones permitidas.

2. Debe decirte si un libro es bueno o malo. No con descaro, por supuesto, ni con esos adjetivos, pero siempre debe hacerlo. En ocasiones, una reseña te lleva casi de la mano a la librería y en otras, sin que estés muy consciente de cómo lo logra, te produce compasión por un escritor que no conoces en persona. Por fortuna esos dos sentimientos nunca se presentan de manera simultánea.

3. Debe hablar de libros que por lo general pueden encontrarse en el espacio más iluminado de las librerías. Es decir, no habla de manuscritos perdidos ni de la edición “buena” del Ferdydurke, que lleva más de medio siglo sin reimprimirse.

4. La distancia entre la fecha del lanzamiento de un libro y la reseña debe ser razonable. De un mes a un año es reseña. De uno a cinco años es revaloración. De cinco a veinte años es estudio generacional. De veinte a cien años es crítica literaria. De cien años en adelante es “hago esto por los puntos del Sistema Nacional de Investigadores” o “puedo darme ciertos lujos porque soy un crítico de verdad”.

Después de las anteriores precisiones y de enterarte de que no se trata de crítica literaria —repito: no se trata de crítica literaria— te aconsejo tomar la publicación cultural más cercana que tengas, buscar la sección de reseñas y reconciliarte con el género. Obsérvalas ahí, un tanto solas, rodeadas de ensayos sobre muertos recientes. ¿No experimentas de repente que toda la ira literaria se ha ido, que ya no es necesario poner comentarios amargados en tu muro de Facebook, que decir: “la reseña es el género de los que carecen de imaginación” se parece mucho a los berrinches que hacemos por los vuelos retrasados? Una vez que no las tratas como crítica literaria, las reseñas empiezan a mostrar sus cualidades.

Para reconciliarnos con ellas hay que estar conscientes de todo el desenfreno y la inmoralidad que les hemos atribuido. Se ha insistido que la reseña concentra, en seis mil caracteres con espacios o menos, los peores vicios de la república de las letras: la envidia, la lectura deficiente, el egocentrismo, el pánico por la teoría reciente, cierta tendencia al drama, y una desagradable emanación de superioridad y autocomplacencia. Es más, se estima que desde los Salmos la humanidad no había encontrado un género que ensalzara con tanta ardor a alguien mientras se lamentaba por el estado actual de las cosas hasta que se popularizaron las reseñas de libros. Dicho lo anterior, me parece que si la reseña tiene tantos aspectos negativos, la única manera de leerla es con maldad. Es decir, con dolo. Es decir, pensando en la maldad y el dolo como en miembros honorarios de la discusión literaria. Cada que leas una reseña o escribas una breve nota impresionista, debes hacerlo con la convicción de que estás saboteando, por igual, literatura y crítica. Y que sólo por eso, vale la pena hacerlo.

La reseña, ha dicho el crítico Guillermo Espinosa Estrada en una conversación con el también crítico Jorge Téllez, debería “arrebatarle al libro algo que es inherente: su carácter de mercancía”. No estoy tan seguro. Si de verdad le queremos arrebatar a los libros su carácter de mercancía, lo mejor sería no venderlos. Es curioso: aun con el pleno conocimiento de que hay toda una serie de transacciones comerciales y tratos mercantiles detrás de unas cuantas páginas encuadernadas, lo único que se nos ocurre es fingir que no existen, que la literatura es aséptica y responde únicamente a intereses superiores. Las reseñas son incapaces de librarse del carácter mercantil de la literatura, aun así se enfoquen en el lenguaje prístino o en “un narrador en pleno dominio de sus recursos”. Y han prevalecido porque representan un producto práctico, popular gracias al más vil capitalismo y que responde a cuestiones tenebrosas pero no por ello menos reales, como la novedad, la presencia social, el amiguismo y el canon. Si bien es una tarea loable del reseñista intentar arrancar a los libros del sistema comercial al que pertenecen, sospecho que por el lugar que ocupa la reseña, todo valor que nos sirva para hablar de esos libros se convertirá de manera inexorable en un valor de venta.

Esto perjudica incluso nuestra idea más básica de lo que es recomendar un libro. Decía Ruth Franklin, y me parece que con justicia, que el vocabulario para expresar el entusiasmo en una reseña “ha sido colonizado por la jerga de las relaciones públicas”. Así, todo es “imperdible” o “está escrito con precisión de relojería”. Por eso, en algún lugar detrás de esas líneas que hablan de la vida psicológica de los personajes y la prosa poética, una reseña está diciéndote que compres algo o que no lo compres, y que después vayas a decirles a tus amigos algunas palabras que los acerquen o alejen de la caja registradora. No es tan sencillo pensar en la animada fiesta monetaria que se lleva a cabo debajo de lo que llamamos literatura, pero la reseña es una buena forma de tenerlo en cuenta. Su discurso, en ocasiones insultantemente comercial, te recuerda que la reseña se expresa en esos términos porque se encuentra atrapada en una red de relaciones de mercado. Piensa un poco en la última vez que escribiste, leíste o compartiste una. Pregúntate por qué no pagaste por el último lote de libros sobre los cuales escribiste. Posiblemente no sepas el origen de esa fuerza que te llevó a redactar dos cuartillas y media sobre un libro inane, pero es posible que el contexto mercantil sea la respuesta.

Poner un pequeño libro a discusión cumple, es indudable, algunos propósitos publicitarios. No a la manera de un anuncio de la televisión, pero sí un poco como esa ropa de vestir cuya mayor virtud es que sabes identificar qué compañía las produce. Su función no es en esencia anunciar, pero anuncian. Y cada reseña condescendiente, impresionista y sospechosamente entusiasta, pone en el centro del reflector que los libros no son meras epifanías que acontecen en el vacío.

Esta situación es indispensable para entender por qué los reseñistas usan los adjetivos que usan. Pero también nos da pie a preguntarnos por qué unas expresiones y no otras se han convertido en las categorías críticas para valorar un libro aquí y ahora. Según mis propias apreciaciones, “tensión” —ya sea narrativa, del lenguaje o de cualquier cosa que pueda representar fuerzas en conflicto— es un término que se encuentra a la alza, mientras que “condición humana” ha estado cuesta abajo desde hace unos años, pero no tantos como “virilidad”, a la que hemos desterrado, espero que, para siempre. Lo que nos ofrecen las reseñas es la posibilidad de comprender a qué conjunto de valores se ha echado mano para describir la buena literatura. O si todavía tiene validez hablar de algo llamado “buena literatura”.

Si, como hemos apuntado, una reseña es práctica, no pierde tiempo en explicar conceptos nuevos sino que saquea el amplio o estrecho, según se vea, baúl del comentario de novedades. ¿Qué provechosas simplificaciones encierra decir de alguien que es “el nuevo Proust” o “la Chéjov canadiense”? ¿Cuáles características definen a los “personajes creíbles”, a las “voces verosímiles”, a los “ensayos estimulantes”? ¿Qué alucinante pirueta ejecutan los escritores para hablar de una novela sin trama, de un libro donde nada sucede salvo los signos vitales del ensayista lírico o de poetas que nunca tendrán una línea memorable pero a los que hay que volver porque tuvieron gestos definitorios para la literatura mexicana? Todas esas son preguntas que me parecen pertinentes después de leer una, dos o diez reseñas al mes. Y después de eso, podemos incluso contrastar esos vocablos de apreciación con aquellos que utilizan quienes escriben de política o vida cultural. El acercamiento minucioso a una reseña puede arrojar luz sobre el misterioso hecho de que un novelista que divide al mundo en buenos y malos, resulta aborrecible para personas que se entusiasman con articulistas políticos que hacen exactamente lo mismo.

Uno quisiera creer que no fue la concesión del premio Nobel a Mo Yan lo que nos hizo acercarnos a uno de sus libros, pero eso es lo que sucedió en mayor o menor medida. La actualidad oportunista que de repente adquiere una obra es como las hormonas de los alimentos: queremos pensar en ella como algo añadido, antinatural, incluso dañino, pero lo cierto es que ya formaba parte de los libros cuando llegamos aquí. Las reseñas responden a ese sentido de la oportunidad, pero también ayudan a construirlo. Y no se trata de algo en esencia antiliterario. He leído a mucha gente quejarse de que hoy día las publicaciones no atiendan a la verdadera literatura sino sólo a las efemérides, pero para contrarrestar esa tendencia sería una gran ayuda que los escritores dejaran de cumplir años o morirse.

Contrario a lo que comúnmente se cree una reseña apresurada no es simplemente la reunión de sensaciones a partir de una lectura. La nota impresionista reacciona a un contexto y también a una oportunidad. Si hacemos a un lado el juicio del escritor, el mero examen de conciencia, y nos concentramos en las palabras que utiliza para dar a entender ese juicio estamos llevando la reseña a otro nivel. Por desgracia, vivimos absorbidos por enterarnos quién le pega a quién, o quién avala tal o cual título.

Por supuesto que la diferencia entre crítica y reseña no tiene tanto que ver con la profundidad de la lectura como con los lugares de discusión a los que llevamos los libros (eso significa que siempre se pierde y se gana algo en cada lugar de discusión: la tesis, el congreso académico, el ensayo corto de revista, el ensayo extenso del libro, etcétera). Hay algo ridículamente pretencioso en pensar que una reseña no es uno de esos lugares. Es capaz, por supuesto, de plantear un problema literario e, incluso en sus momentos más grises, revela eso que llamamos “la sensibilidad de una época”. Como todo texto escrito bajo presión, camina en los confortables territorios del análisis superficial, pero nada en sus términos y condiciones prohíbe que también pueda ser producto del arrojo crítico y la erudición. Sería insensato pensar en la reseña como en la forma predominante de evaluar, relacionar, explicar lecturas —funciones esenciales de la crítica literaria— porque nace, crece y se reproduce dentro de la lógica del mercado. Pero, ¿por qué renunciar a ellas como géneros válidos para hablar de libros? Las reseñas nos dicen cómo estamos leyendo los libros que todavía no han sido bendecidos por el canon y, si somos lo bastante perspicaces, podemos leer en ellas la tradición a la que se enfrenta un libro cuando aparece. Dos extremos: excluir la reseña o no admitir más que la reseña, porque no importa qué tanto desprecio le manifestemos o qué tantas rabietas hagamos en público, todo indica que —tras el berrinche— va a permanecer ahí.

(Y ahora una confesión.

Es bien sabido que —atendiendo a lo dicho por Heriberto Yépez en su columna “¿Quién puede reseñar?”: “El reseñista debe ser un autor no sólo con un amplio conocimiento, sino una persona emocionalmente madura”— una de las cosas que yo no debería hacer en la vida es hablar de libros. Sucede, sin embargo, que tampoco me considero apto para alguna otra labor y no por falta de carácter: en realidad, no tengo ni el talento de mamá para la sastrería, ni el de mi hermana Martha para la educación ni el de mi hermana Estephanía para la cocina. De entre todas las cosas que podría echarte a perder —tu ropa, tus hijos o tu comida— prefiero aventurarme a estropear tus lecturas. Puedes dejar el libro a medio leer, revenderlo o regalárselo al próximo cumpleañero del taller literario, pero no puedes hacer ese tipo de cosas con un platillo recién servido. Es más, existe la enorme posibilidad de que no abras ninguno de los libros de los que he hablado a lo largo de mi vida y eso no me quitará el sueño. De entre todos los placeres humanos, la recomendación de libros es uno de los pocos que no causan traumas cuando no son correspondidos. Por tanto no pienso pedir perdón por cada una de las reseñas que he escrito o que he leído en lugar de dedicarle más tiempo a la crítica literaria de verdad.)


AUTORES

(Campeche, 1979) publicó Ni siquiera es un trabajo, pero alguien tiene que hacerlo (Posdata, 2014), el primer tomo de su pentalogía sobre qué significa ser un hombre blanco heterosexual (algo de lo que nunca se había escrito).

Originalmente Publicado en Tierra Adentro