«La danza es un acto de amor»: Notas sobre Antares Danza Contemporánea

El siguiente texto se basa en las cápsulas Fases: La construcción del cuerpo de Antares Danza Contemporánea en el marco de las Fiestas del Pitic 2020 / Edición Virtual. Empezaré haciendo una reflexión sobre mi acercamiento al trabajo de Antares para contextualizar un poco desde dónde escribo. Luego haré algunas notas sobre cada una de las cápsulas de Fases.

Necesidad de movimiento

La primera vez que vi el trabajo de la compañía Antares, fue precisamente en las Fiestas del Pitic en su edición del 2016 o 2017 con Desatados. En ese momento no sabía lo que tenía frente a mí, era mi primer año como estudiante en la universidad y el movimiento artístico de Hermosillo creaba un amplio contraste con Agua Prieta, mi ciudad natal.

Durante mi último año de la carrera de literaturas hispánicas, mi cuerpo me empezó a pedir que lo moviera. Sí lo había hecho, siempre he bailado, pero nunca le había dedicado el tiempo para entrenarlo con el fin de bailar. Por mucho tiempo veía a la danza como mi lugar privado, mi intimidad. Me presentaba en todos los Floricantos (evento artístico de la carrera que se realizaba alrededor de 3 veces por semestre) y otros eventos; en cada presentación mi cuerpo generaba una energía que partía desde la catarsis. Hubo personas que se me acercaban diciéndome que lo que hacía estaba bien pero que me hacía falta entrenamiento para no lastimarme. Con el tiempo me di cuenta que era cierto, no solo me empecé a dar cuenta de las emociones que sentía, sino que fui consciente de el dolor de mis piernas, la brusquedad de mis movimientos, el impacto que tenía sobre mis rodillas al tirarme en el suelo, el dolor ocasional en mis hombros, así como raspones y moretones.

Al pasar el tiempo me di cuenta que debía darle algo de danza a mi cuerpo, así que empecé a asistir a las presentaciones de danza contemporánea de lo estudiantes de escénicas. Las comentaba, a veces aquí mismo en mi blog o con mis compañerxs. Un día, al estar viendo una presentación de danza (no recuerdo exactamente cuál fue) en el Foro de Bellas Artes, sentí que mi cuerpo empezaba a reaccionar ante lo que veía: mis piernas se movían impacientes, mi piel se me erizaba y empecé a sentir una presión en el pecho. Mientras sentía todo eso, pensaba «Yo debería estar allá arriba y no aquí. Mi cuerpo debería estar ahí, moviéndose». A raíz de esa experiencia, empecé a movilizar todo para ver si ingresaba a la carrera de escénicas, decidí escuchar a mi cuerpo y a hacer un lado la idea egocéntrica de ver a la danza como un supuesto autodidactismo. Vi el programa, hablé con la coordinadora y maestrxs. Todo parecía decidido hasta que asistí a la semana de Letras y Cuerpos del 2018 que organizó Antares. Fue durante una charla de Diego Mur y Mauricio Rico en la que empecé a reflexionar sobre lo que realmente quería. Me di el tiempo de empezar a asistir a más presentaciones de Antares y opté por querer ingresar a la escuela de Núcleo Antares. En el 2019 me apunté al verano del Núcleo y ese fue mi primer acercamiento a un entrenamiento como tal. Me permití dejar a mi cuerpo ser, con todo y mis limitantes.

Un día mientras caminaba en el centro, decidí ir a la escuela de Núcleos. No sabía realmente a qué iba si aún no tenía con que pagar. Pensé «tal vez pueda empezar un tipo de entrenamiento por mi cuenta mientras llegue el momento de entrar». Estaba nervioso, feliz y con miedo. Al llegar, fui al segundo piso y vi al maestro Isaac Chau, le dije que quería información acerca de la escuela. El maestro le habló a la maestra Ana Paula Ornelas, quien fue una de mis maestras durante el verano, para que me atendiera. Estaba todo sudado por la caminata, empecé hablar rápido y con nervios. La maestra me pidió que primero tomara aire y me tranquilizara. Una vez que me relajé, le empecé a contar una versión aún más sintetizada de lo que estoy escribiendo en este momento. Le pregunté qué podía hacer de aquí a que tuviera la posibilidad de entrar. Ella me dijo que entendía y me explico que la escuela estaría abierta y que si quería, podía empezar al día siguiente. Recuerdo lo feliz que salí luego de conversar con la maestra. A pesar de que tuve que abandonar la escuela en un punto debido a mi carga laboral (esto era ya finales de año)m administré todo y me propuse retomar clases en enero del 2020.

Luego de escribir sobre Las buenas maneras, de asistir estos meses a clases, de entrevistar algunos de lxs maestrxs y de actualmente estar llevando clase por Zoom debido a la situación actual de contingencia por el COVID-19, siento que simplemente no esperaba incorporarme de esta forma en la danza, aunque estoy contento por el recorrido que fui trazando.


I. El entrenamiento y camino hacia la puesta en escena, el detonador

La reflexión a la que llega esta primera cápsula me parece genial. El director Miguel Mancillas junto a los bailarines y maestros de danza Isaac Chau, David Salazar, Diana Salazar y Omar Romero; hacen un ejercicio de reflexión acerca de las percepciones del cuerpo, partiendo del entrenamiento al que se ve sometido. Me llama la atención el hecho que durante la fundación de Antares en 1987, cada integrante que lo conformaba venía de una formación diferente. Los maestros se han ido incorporando en distintos momentos, unos con una preparación distinta al del otro.

La maestra Diana hace hincapié en el conocimiento de nuestros propios límites para así poder trabajar sobre ellos. El maestro Isaac propone el buscar entender cómo va cambiando el cuerpo en el día a día. Los bailarines y los alumnos del Núcleo Antares, somos personas que hemos pasado por una variedad de procesos, edades y orígenes. Para el maestro, en cada clase hay un cuerpo lleno de información. Esto me llevó a pensar acerca de las imágenes que a veces nos dan durante la clase: imanes, el agua sobre nuestra espalda, la suspensión con un hilo, aplastar naranjas con los talones, nadar en una alberca con miel. Cada una de estas referencias será interpretada de una manera distinta en cada uno de los diferentes cuerpos de la clase. Pero los movimientos no cambian, quiénes cambian, comenta el maestro Isaac, somos nosotros. Él dice «La pintura no cambia, nosotros cambiamos y la vemos diferente». Es por eso que también nos pide abordar la formación desde el humor y la reflexión, la inteligencia y la crítica responsable. Todo esto, al final nos lleva a un proceso de transformación.

En esta misma cápsula el maestro pone sobre la mesa la pregunta sobre la posibilidad de agotar un método. Comenta que las cosas se han desenvuelto de manera que el método no queda obsoleto, al contrario, genera un estímulo circular de parte de quiénes lo asumen.
Aboga por la vulnerabilidad ante lo que se interpreta y de la protección de las emociones durante la interpretación, ya que estas al igual que el cuerpo, también se pueden lastimar. Entonces sabemos que el entrenamiento no es solo físico, sino que incluye un aspecto emocional.
El maestro comenta que existe una búsqueda de empatía y que toda la preparación del cuerpo para la danza, sea antes, durante y después, es un acto de amor. Es este encuentro y reencuentro lo que nos hace recorrer el círculo de un constante reconocimiento de nuestra corporeidad.

Cápsula I:


II. Los espacios alternativos (la cercanía con el espectador)

Los ejemplos que se incluyen en esta cápsula nos muestra la variedad de lugares en la que Antares ha presentado sus obras. Me gusta que el maestro Miguel Mancillas haya comentado sobre su experiencia al usar el espacio exterior en una presentación en el ’86 por motivo del terremoto de 1985. Habla sobre los impactos físicos en los bailarines.
Me quedo con la cuestión de adaptabilidad. La capacidad de adaptarse a los lugares con todo y sus características: si es sobre concreto, una tarima improvisada, bajo la lluvia o con los sonidos que haya en ese momento. Decían sobre cómo cada espacio le va enseñando algo al bailarín.

Creo que el aspecto importante de este tipo de actividades es la posibilidad de acercarse al público, de observar de cerca el cuerpo y la mirada. Este acercamiento me parece que puede llegar a impactar, a levantar preguntas: ¿qué hacen? ¿por qué se mueven así? ¿eso es bailar?
Esto podría representar una creación de públicos.

Cápsula II:


III. El uso del teatro (pruebas escénicas)

Esta cápsula aborda un tema que en ocasiones se pasa por alto: la iluminación. Ivonne Ortiz, quien se encarga de la iluminación y quien ha colaborado con el maestro Miguel Mancillas para las obras de Antares, comparte sus piezas favoritas e historias sobre aspectos técnicos de las obras. Va un poco de la mano con la cápsula anterior sobre la capacidad de adaptarse a las circunstancias. Fue interesante ver cómo Víctor Ledesma trabajó con el hecho de bailar sobre los escalones en Las buenas maneras. Aquí el maestro recalca la importancia de cumplir con la adaptación sin afectar la ejecución. Me llevo lo que comentaban acerca de ensayar usando objetos reales desde el inicio y hacer que las cosas suceden.


Mi obra favorita es la que sigue

Miguel Mancillas

Partiendo de la cita pasada, creo que las lecciones favoritas de parte de Antares Danza Contemporánea son las que me esperan hoy en la tarde, la de mañana, la siguiente. Aprendo algo nuevo de mi cuerpo y de mí en cada clase, en cada corrección que me hacen al hacer los ejercicios y en cada proceso. Así como hay muchos tipos de amor, la danza no tiene un vía exclusiva para llegar a ella. En ese acto de amar se viven altibajos, requiere de decisiones firmes y es un proceso que se reinventa ante cada nuevo descubrimiento que hacemos sobre nostroxs mismxs. Todo afecta a nuestro cuerpo. Lo bueno es que la danza siempre estará ahí, sin prejuicio alguno… amando.

«Lado a lado», Antares danza Contemporánea. Fotografía: Edith Reyes

Piénsalo, luego piénsalo de nuevo pero desde otro punto

Este primero de junio marca la llegada del mes del orgullo 2020, acompañado de muchos acontecimientos sociales. De momento no me interesa nadar en motivos específicos de cada uno de estos movimientos, sino escribir acerca del pensamiento crítico, la solidaridad y por el aspecto general que nos toca a los que a veces no formamos parte de las comunidades o minorías que luchan por justicia. Es importante saber que aún así tenemos un papel muy importante a pesar de que pareciera que estamos lejos del epicentro del problema. La realidad es que por más «ajeno» que alguien podría considerarse a las protestas en EEUU, a las marchas feministas, a las marchas de la comunidad LGBTTIQ+ y a las protestas contra las empresas y países, a favor del cuidado del medio ambiente; todos y cada uno de estos acontecimientos nos incumbe como sociedad.

Nuestra supuesta normalidad no está bien, los incógnitos de la actual pandemia, celebridades y políticos que se ven envueltos en redes de tráfico de menores; feminicidios día a día y actos de injusticia por todas partes. Los grupos de poder se creen intocables y las protestas y marchas son una manera de exigir nuestros derechos: la libertad de elegir por nuestro bien estar, por nuestra seguridad e integridad, por nuestra identidad, por la protección y justicia de nuestras comunidades. Todas estas problemáticas podrían resultar abrumantes, pero no nos podemos quedar sin hacer nada. Les comparto la traducción de un post que encontré en Instagram acerca de esto:

«Si no estás segurx de cómo responder, escucha. Si no estás segurx de qué leer, investiga. Si no estás segurx de qué hacer, dona. El «no estar segurx» se convierte en un «no es mi problema». No es suficiente el «no estar segurx» cuando el racismo sigue arrebatando vidas«

En el texto se hace un énfasis sobre el racismo, pero me parece algo que se puede aplicar a cada uno de los movimientos sociales que comenté anteriormente. Empecemos a hacer preguntas ¿por qué desean el aborto libre y seguro? ¿por qué deben marchar vestidxs de mujeres/hombres? ¿por qué queman y destruyen? Debemos contestar esas preguntas con base al diálogo y la investigación, conocer al «otro». Tal vez no lo apoyes porque difieres de esas ideologías, pero podrías entender y ver el origen del por qué luchan. Luego, habríamos de preguntarnos ¿por qué no? ¿Por qué no quemarlo todo? Cuando actos de injusticia y asesinatos ocurren día a día y nadie hace nada ¿Por qué no vestirme de mujer/hombre durante una marcha que me cobija y reconoce mi identidad? Cuando todos los días la comunidad trans es víctima de burlas y violencia.

Sólo acercándonos a los problemas del otro, nos podríamos dar cuenta que también puede que sea nuestro problema.

#BlackLivesMatter

Desprendernos de nuestras opiniones no debería ser un acto doloroso, al contrario, enriquecernos ante la diversidad nos brinda la oportunidad de ser más solidarios. Tenía un maestro que nos decía que si leíamos algo y no salíamos con una nueva perspectiva hacia las cosas, no nos habríamos dejado afectar por el texto, y que eso no servía de nada. Tener una mentalidad cerrada, antes, durante y después de estos movimientos sociales, nos podría convertir a nosotros en parte del problema.

Sólo el diálogo y nuestra constante formación nos puede convertir en mejores ciudadanos, en mejores personas. Sí, piensa, analiza, critica y dialoga, pero luego date la oportunidad de hacer lo mismo desde el punto de vista del otro. Sólo acercándonos a los problemas del otro, nos podríamos dar cuenta que también puede que sea nuestro problema. Tal vez no sea fácil, pero vale muchísimo la pena intentarlo y en tiempos tan críticos como estos, es necesario hacerlo.


«El pensador», Auguste Rodin, 1880 (Art Nouveau)

Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en «Historias del Kronen» de José Ángel Mañas

El siguiente post es un un pequeño ensayo final para mi clase de literatura española. Comento un poco acerca de la novela que específico en el título el cual trata de un tema recurrente tanto en el cine como en la literatura: jóvenes, sexo, drogas y alcohol, junto con las dudas existenciales, el exceso y el sentimiento de la no pertenencia a la sociedad.


Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en Historias del Kronen de José Ángel Mañas

“es el principio del arte que trata desesperadamente de ser
realidad, mientras que la realidad se disfraza de ilusión”
– Óscar Cornago

La España en la última década del siglo XX: el capitalismo, el consumismo foráneo y la estabilidad política y económica; son algunos de los elementos contextuales donde se desarrolla la novela del escritor José Ángel Mañas. Publicado en 1994, Historias del Kronen narra las dinámicas interactivas de un grupo de jóvenes desde el punto de vista de Carlos, un joven entrado en sus veintes, de clase media alta quien manifiesta comportamientos psicópatas. Ubicados en el espacio urbano de Madrid, este grupo de jóvenes viven de manera decantada, envueltos en una búsqueda recurrente del placer inmediato, que en la mayoría de los casos, lo solventan a través del sexo y las drogas.

La Generación X, una generación caracterizada por “la abundancia material, por una parte, [está] contrapuesta por el vacío espiritual” (Alchazidu, 21). Yvonne Gavela en su trabajo “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen”, acota y remarca un aspecto importante del período que permea a lo largo de la novela de Mañas: “los jóvenes que protagonizan las narrativas creadas por los escritores de la Generación X se han acostumbrado a recibir toda la información mediada por la cultura de la imagen”. En las notas del mismo artículo se esclarece que esta mediación es consecuente a la globalización el postmodernismo en España. Así como la patente renovada de los medios de comunicación que permitió la abolición de las fronteras para un mayor flujo de intercambio de contenido.

La información audiovisual mediática juega un papel primordial en la novela y en la construcción del “ideal” o de “meta” para los personajes de Mañas. “La cultura de nuestra época es audiovisual. La única realidad de nuestra época es la televisión. Cuando vemos algo que nos impresiona siempre tenemos la sensación de estar viendo una película […] Cualquier película, por mediocre que sea, es más interesante que la realidad cotidiana” (Mañas, 30). Este argumento de Carlos es seguido por una referencia inmediata a la película Drugstore cowboy: “Somos los hijos de la televisión (..)” (Mañas, 30). Esta característica forma parte del imaginario de los personajes de Historias del Kronen, debido a la activa participación de consumo de contenido

El presente trabajo tiene como objetivo el ubicar los elementos que construyen al Eros en el personaje de Carlos, tomando como referencias: el contenido audiovisual que consume y la interacción con su círculo social y familiar. El Eros es una conceptualización del principio del placer que fue propuesto por Sigmund Freud y que Marcuse cita en su texto Eros y civilización:

[…] el inconsciente regido por el principio del placer abarca ‘los más viejos procesos primarios, los residuos de una fase de desarrollo en la cual era la única clase de proceso mental’. No luchan más que por obtener placer, ante cualquier operación que puede provocar desagrado (‘dolor’) la actividad mental retrocede. (Marcuse, 28)

 Para analizar esta característica del principio del placer es necesario añadir el principio de la realidad al análisis para lograr la identificación de cada uno. Para esto, tomaré a los personajes: Pedro, Amalia y Roberto, los cuales llegan a entrar a la dimensionalidad del principio de la realidad. De esta manera, se buscará crear un contraste entre ambos principios y lograr, en la medida de lo posible, una analogía orgánica entre los conceptos freudianos y el análisis inter e intrapersonal del personaje protagónico de Historias del Kronen. Cabe señalar que la imagen mediática quedará como un factor subsiguiente al análisis.

Análisis

El rol del materialismo es un factor que afecta y caracteriza esta generación. El padre de Carlos menciona que “los jóvenes lo tenéis todo: todo” (Mañas, 46). Pero como ya he anotado previamente, y coincido con Alchazidu: hay un atosigamiento de la abundancia material, pero que, en mi opinión, no representa una solución a la enajenación de Carlos, ni al de ningún otro joven de la novela. Este consumismo de primera mano se integra al contexto en donde no hay tantos obstáculos que dificulten el acceso a las drogas, alcohol o los encuentros casuales de sexo, ya que el posicionamiento socioeconómico del personaje se lo permite.

Las drogas son el medio de escape “la droga representa un estimulante sencillo para poder conseguir emociones fuertes, es una forma de rellenar el vacío espiritual, para huir del aburrimiento” (Alchazidu, 25). La televisión y la música serán otra vía de escape a este aburrimiento. La problemática generacional  que es motivo de discusión entre padre-hijo se debe a la ausencia de motivo, Carlos alude a ello de manera introspectiva mientras su padre lo regaña “Son los viejos los que lo tienen todo: la guita y el poder. Ni siquiera nos han dejado la rebeldía: ya la agotaron toda los putos marxistas y los putos jipis de su época. Pienso en responderle que justamente lo que nos falta es algo por lo que o contra lo que luchar” (Mañas, 46).

El Eros suele estar ligado a la represión del hombre “La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano sino su estructura instintiva en sí misma” (Marcuse, 27). La represión que se genera en Historias del Kronen reside en las expectativas de los círculos sociales de Carlos: “¿Tienes novia?… No, qué va, todavía no… Tendrás que crecer algún día, Carlos. No puedes seguir siempre así” (Mañas, 67) le dice su amiga Nuria; más adelante Miguel: “mi dinero no se lo pido a papá, como el señor Carlos, sino que tengo que ganármelo en el trabajo” (Mañas, 137); su mamá lo cuestiona: “¿Por qué no puedes ir normalito y bien por una vez?” (Mañas, 122); su papá se añade a los cuestionamientos: “No te entiendo. ¿Por qué no aprovechas el verano para leer algo?, ¿o para hacer algo práctico?” (Mañas, 46); luego el abuelo: “Tenéis que estudiar mucho porque la gente de tu generación lo tiene muy difícil” (Mañas, 56). Estas expectativas no llegan a transgredir el plano dimensional de la palabra, a diferencia de la generación de su padre y abuelo, en donde el mismo contexto de dictadura y posguerra, eran catalizadores que inhibían la pasivación. Aún así, la civilización, la cultura y la sociedad mantienen vivo el factor represivo, que en este caso no parece afectar a Carlos debido a su enajenación. Este distanciamiento será el elemento que estimule en el personaje una plena manifestación del Eros.

El principio del placer está constituido por comportamientos distintivos que lo separan del principio de la realidad. El Eros: satisfacción inmediata, placer, gozo (juegos), receptividad y ausencia de represión. En cambio, el principio de realidad: satisfacción retardada, restricción del placer, fatiga (trabajo), productividad y seguridad (Marcuse, 28). Lo que el entorno de Carlos desea es la implementación del principio de la realidad que inhibe el principio del placer. En la novela de Mañas, existen personajes que trascienden el Eros y abordan el principio de la realidad de algún u otro modo. Un ejemplo de ello es Amalia:

“Ya te he dicho que estoy preparando unas oposiciones… coño, Amalia. Si no vienes hoy, que es mi última noche, te juro que no te vuelvo a llamar… Tú haz lo que quieras. Yo no me voy a meter en tu vida ¿recuerdas?… Te lo advierto, Amalia… Que no, Carlos […]” (Mañas, 140)

Aquí Amalia se proyecta desde el principio de realidad, tomando la productividad sobre la receptividad. Pedro es otro personaje que oscila entre el Eros y el principio de realidad, ya que a pesar de seguir en las dinámicas y juegos con el grupo, este se ve mediado por la relación afectiva con su pareja: “joder, con el Pedro desde que tiene novia pasa de todo el mundo” (Mañas, 08). Otro fragmento que descubre a Pedro en el plano de principio de realidad es cuando Carlos propone escalar los andamios del edificio Jaque Mate que está cerrado debido a una intervención de obra en el lugar “-Pedro, tronco, eres un pesado, siempre agobiando. Venga, siéntate/ -¿Os imagináis que se derrumba el edificio y quedamos atrapados aquí?” (Mañas, 15). En el primer fragmento, Pedro ejerce una restricción de placer y en la segunda, a pesar de que sube los andamios, llega a abogar por la seguridad, siendo así un personaje que transita entre ambos principios. Finalmente, por medio del epílogo de la novela, vemos como Roberto hace una introspección durante una cita con el psicólogo y hace evidente un despertar de la consciencia del miedo, lo cual lo conduce a una búsqueda por la seguridad, rechazando al principio del placer desde la realidad “Cuando me meto en el coche, tengo que ponerme el cinturón. Soy incapaz de ir a más de ochenta […]” (Mañas, 156).

Algunos de los hijos de la televisión muestran indicios de la transitividad al plano de principio de la realidad. Por el otro lado, el personaje de Carlos parece mantenerse en la enajenación, al final de la obra, el contacto con la muerte no fue un factor represivo que lo inhibiera del Eros. Podría considerarse que la salida de Roberto del principio de placer se debía al factor de culpa y a una posible proyección con Fierro y la presunta homosexualidad de este, así como presenciar la muerte de esa proyección. Es decir, Roberto experimenta la muerte a través de Fierro. Por otro lado, la transición de Amalia se manifiesta al lograr sobreponerse a la manipulación de Carlos, y de haber vivido un noviazgo complicado que la llevó a experiencias que catalizaron su pasividad. Amalia, en palabras del mismo Carlos, tenía un motivo de lucha que en consecuencia la extraía del Eros para llevarla al plano del trabajo y la fatiga (realidad). Pedro se veía ya en el principio de realidad al estar acatando las normas de la sociedad al formar parte de una relación afectiva con Silvia.

Pero la pregunta aquí es ¿qué sucede con Carlos? ¿cómo interpretar su comportamiento al concluir la novela? Víctor Mercado Durán puntualiza “hay un más allá de la muerte de Fierro que diferencia a Carlos de Roberto convirtiendo el primero en un psicópata en potencia” (Mercado, 150). Podemos hablar sobre Gavela cuando escribe que la violencia de la pantalla filtra la realidad de Carlos. Su carácter nihilista y hedónico florecen en el campo del Eros y su “etapa adolescente que él considera no como algo transitorio sino como una característica plena de su personalidad” (Gavela, 220). La emulación de sus héroes como Patrick Beitman en Psicópata Americano o de Alex en La Naranja Mecánica, añadiendo la estabilidad económica que le otorgan sus padres, hacen que la mezcla de la incomunicación, la interacción vacía frente al “telediario”, la ausencia mutua Carlos-familia / familia-Carlos y la búsqueda de la excitación efímera, resulte en un rechazo a las convenciones sociales.

“Dejados en libertad para perseguir sus objetivos naturales, los instintos básicos del hombre serían incompatibles con toda asociación y preservación duradera: destruirían inclusive lo que unen. Sus fuerzas destructivas [del Eros] provienen del hecho de que aspira a una satisfacción que la cultura no puede permitir” (Marcuse, 28)

En conclusión, Carlos, siendo hijo de la televisión, reúne todas las características del principio del placer que, llevado al extremo de la manifestación del Eros, trae consigo la desaprobación de las convenciones culturales. Y a pesar de que Carlos es joven, inteligente, de carácter egocéntrico y apático, me parece que no hay ningún tipo de comportamiento que no sufra los efectos de la represión social y cultural, ya sea de manera directo o indirecta.

Bibliografía consultada

ALCHAZIDU, Athena. “Tiempo y espacio en Historias del Kronen, una de las crónicas urbanas de la generación X”. Etudes romanes de Brno, 2009. No. 02, pp. 19-28. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4265570

MAÑAS, José Ángel. Historias del Kronen. España. Editor digital: othon_ot ePub baser r1.0, 1994.

MARCUSE, Herbert. Eros y civilización. Una investigación filosófica sobre Freud. EE. UU.: Beacon Press. Edición Joaquín Mortiz, 1965. 4ta. Edición 1969.

MERCADO, Víctor. “Historias del Kronen y la cultura post -68”. Cuadernos de Aleph, 2017. No. 09, pp. 141-154. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6026046

YVONNE, Gavela. “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen” pp. 215-226 del libro Memoria histórica género e interdisciplinariedad: los estudios culturales hispánicos del siglo XXI, 2008. Madrid: Biblioteca Nueva. Disponible en: http://www.sjuannavarro.com/files/historias.del.kronen.gavela.pdf


PD: El blogtober, sigue y a pesar de estar publicando esto a la medianoche, ya siendo el día, ya queda publicado el post cuatro.

Tinder: la aplicación carnavalesca y la personificación del Don Juan en las dinámicas interactivas de sus usuarios [Ensayo]

El siguiente ensayo es uno de los trabajos escolares del que menos satisfecho me he sentido pero recientemente he estado pensando mucho sobre el estigma que Tinder tiene en muchas personas. A pesar de que su uso es normalizado en ciertos lugares, sigue habiendo espacios en donde el uso de Tinder es motivo de vergüenza, señal de una supuesta falta de habilidad por no saber conquistar a alguien en vida real y otros motivos que aunque no deben ser descartados, lo único que hacen es opacar al otro lado de la moneda de esta plataforma. En el momento que escribí este ensayo, quise hacerme un perfil pero no pude, porque en ese momento debías tener un perfil de Facebook y yo no uso FB. Esta app la usé a penas el año pasado al estar en una ciudad grande y la experiencia fue agradable, aunque al regresar a casa la di de baja, creo que me creí todas esas ideas externas a mí y que ya anoté. Supongo que este post es una apología a las aplicaciones de citas o algo así.


 Tinder: la aplicación carnavalesca y la personificación del Don Juan en las dinámicas interactivas de los usuarios

“Las fiestas de Carnaval,
al hombre más principal
permiten sin deshonor
de su linaje, servirse
de un antifaz, y bajo él,
¿quién sabe, hasta descubrirse,
de qué carne es el pastel?”
– Buttarelli en Don Juan Tenorio

El arquetipo literario del Don Juan es reconocido y explorado de manera internacional.  A este personaje se la ha analizado desde diversas áreas del sector de humanidades y bellas artes, así como el de salud. Marina Valero en su artículo “Donjuanismo: seducir y pasar página” cita un fragmento de la entrevista con la presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, Marina Díaz, en donde anota: “Las personas que padecen donjuanismo son incapaces de crear vínculos estables ante su imperiosa necesidad de perseguir nuevas aventuras sentimentales”. Al Don Juan lo caracterizan esa y otras conductas más, pero para fines de este trabajo, desarrollaré el tema en torno al concepto citado, además de hacer algunas referencias a El burlador de Sevilla, obra que inspiró al Don Juan de Zorrilla.

El Don Juan ha reencarnado en múltiples nombres de la cultura pop, en películas, libros, canciones y era de esperarse el desarrollo de una aplicación con características donjuanescas. Tinder es una aplicación de citas creada en el 2012. Rubén Vásquez en su artículo “Amor y redes sociales”, describe a grandes rasgos, el funcionamiento principal de la aplicación: “La idea es que crea un perfil con nuestros datos de usuario de Facebook y utiliza nuestras 6 últimas fotos de perfil. Después le indicamos qué tipo de personas buscamos, el rango de edad y la amplitud del área a buscar (por ejemplo, 10 km a la redonda) y acto seguido nos muestra personas que comparten nuestros intereses y a quienes podemos marcar como interesantes” (Vásquez). Este método de marcaje del que Vásquez hace referencia consiste en deslizar el dedo por la pantalla para así ver al siguiente candidato, hasta aprobar a la persona que nos agrade, basándonos en su foto y la información de su perfil. Esta forma interactiva parece agradar a muchos usuarios, ya que sólo en el 2016, la aplicación fue descargada más de cien millones de veces.

Elisabeth Timmermans y Cédric Courtis crean un panorama acerca de las conductas y costumbres del cortejo en el artículo “From swiping to casual sex and/or committed relationships: Exploring the experience of Tinder users”. Ambos, con base a diversos autores establecen una línea temporal que parte del siglo XIX hasta el XXI. En el siglo XIX el cortejo se caracterizaba por la supervisión familiar, todo desde un espacio asible: el hogar. El siglo siguiente rompe con esta dinámica al introducir espacios de entretenimiento como cines, la cultura del drive-in, discotecas y el automóvil, todo esto representaban espacios de escape. Esta diversidad de lugares dio pie a “niveles altos de interacción sexual” (Timmermans y Courtis, 4). Llegado el siglo XXI, las interacciones ya no se limitaban a salir con personas que estaban “física y socialmente cerca”, sino que ahora se podía establecer contacto con personas de cualquier parte del mundo. Y así dio inició el carnaval digital de las citas en línea y en donde ahora nuestros celulares funcionan como antifaces para asistir a un evento que parece nunca terminar.

Cabe destacar que tanto el Don Juan de Tirso como el de Zorrilla, empiezan en escenas que inducen al misterio y al ocultamiento. El Don Juan de Tirso se resguarda en la oscuridad y el de Zorrilla, se oculta detrás de un antifaz. Ante semejante reconocimiento que tienen los personajes en sus respectivos contextos, esas conductas son de extrañarse, ya que chocan con el carácter dominante que los caracteriza. Aunque resulta pertinente en cada caso, ya que eso le brinda una mayor dimensión al personaje. Un comportamiento semejante se crea en las redes y en Tinder. El usuario se resguarda tras una construcción que destaca, y enaltece sus aptitudes positivas como si fueran decorados, piedras preciosas y plumas que adornan las máscaras. Este tipo de interacción a incrementado, Vásquez expone lo siguiente:

Según un estudio de Badoo, la web especializada en hacer que las personas se conozcan, un usuario común de Internet pasa más tiempo socializando en las redes que cara a cara. Así, se calcula que uno de cada tres prefiere utilizar los medios digitales que contactar de frente a las personas. Además, uno de cada cuatro ha exagerado o mentido sobre sus conquistas o flirteos en las redes. (Vásquez)

Brígida, la alcahueta, parece ser una extensión de este carnaval digital. Ella es quien funciona como la mediadora y es la personificación del “match”, es decir, ella surge a raíz que la pareja comparte un cariño mutuo. Tinder media los puntos en común por medio de los perfiles de Facebook, en este caso el interés de Doña Inés por Don Juan y viceversa, desembocara en la activación de Brígida para emparejar a estas dos personas. En el siguiente fragmento se pueden señalar momentos mediadores sutiles por parte de este personaje.

Brígida. —¡Válgame Dios! Doña Inés,

según lo vais explicando,

tentaciones me van dando

de creer que eso amor es.

Doña Inés. —¿Amor has dicho?

Brígida. —Sí, amor.

Doña Inés. —No, de ninguna manera.

Brígida. —Pues por amor lo entendiera

el menos entendedor;

más vamos la carta a ver:

¿En qué os paráis? ¿Un suspiro? (Zorrilla, 35)

Brígida elabora los comentarios y las preguntas necesarias que catalizan una reflexión por parte de Doña Inés, trazando por medio de su discurso una posible afirmación del amor que Doña Inés siente. Así Brígida apoya ambas contiendas y a Don Juan le genera un reporte de qué le ha dicho a Doña Inés sobre él.

Le dije que erais el hombre

por su padre destinado

para suyo; os he pintado

muerto por ella de amor,

desesperado por ella,

y por ella perseguido,

y por ella decidido

a perder vida y honor.

En fin, mis dulces palabras

al posarse en sus oídos,

sus deseos mal dormidos

arrastraron de sí en pos;

y allá dentro de su pecho

han inflamado una llama

de fuerza tal, que ya os ama

y no piensa más que en vos. (Zorilla, 29)

Don Juan se da cuenta que su apuesta ahora es más que eso y que al igual que Doña Inés el también se ha enamorado. Pero su perfil de rebelde no le permite consumar ese amor, ya que no es por la transformación de sentimientos que ha tenido, sino la sociedad que no aceptará esa relación. En el argumento de la historia, Doña Inés y Don Juan quedan comprometidos, estado que se ve interrumpido en el momento en el que Gonzalo, papá de Doña Inés, descubre las malas intenciones que Don Juan tenía. Eventualmente, Don Juan mata al padre de Inés y a Don Luis, hombre con el que había hecho una apuesta para ver quién asesinaba a más hombres y seducía a más doncellas. Acto seguido Don Juan huye y abandona a Doña Inés.

Si bien, tal como el Don Juan de Zorrilla atraviesa un cambio ideológico. Los usuarios de Tinder, vistos desde una manera colectiva, generan posibles simulaciones de la complejidad del Don Juan. El colectivo tendrá una gran porción de usuarios quienes buscan encuentros sexuales esporádicos y otra porción será de quienes realmente la utilizan para encontrar a una pareja estable. Porque en palabras de Don Juan, habrá usuarios que también tengan una calendarización de conquistas.

Don Luis. —¡Por Dios, que sois hombre extraño!

¿Cuántos días empleáis

en cada mujer que amáis?

Don Juan. — Partid los días del año

entre las que ahí encontráis.

Uno para enamorarlas,

otro para conseguirlas,

otro para abandonarlas,

dos para sustituirlas,

y una hora para olvidarlas. (Zorilla, 19)

A pesar de que Tinder no ha sido considerado como factor directo en el cambio de conductas sexuales, se cree que aplicaciones de citas junto a todo el compendio de las nuevas tecnologías, han influido en ello.

Continuando con la historia, una vez que Don Juan regresa, este es asaltado y acosado por la memoria y las apariciones de Gonzalo y Doña Inés. Más tarde, luego de que ella le confiesa que ha abogado por él para que sea salvo, Don Juan de Zorrilla a diferencia al Don Juan de Tirso, sí se arrepiente y va al cielo. Respecto a esto, Más-López anota: “En el período barroco, don Juan es todo energía; con Zorrilla aspira a un ideal y finalmente se hace hombre contemporáneo, piensa sobre sí mismo” (Más-López, 6).

Don Juan. —¡Inés de mi corazón!

Doña Inés. —Yo mi alma he dado por ti,

y Dios te otorga por mí

tu dudosa salvación. (Zorilla, 73)

Don Juan y Doña Inés al final logran terminar juntos, pero es necesario apuntar que esta unión no se consuma en la tierra, lugar donde se ejecuta el carnaval. Pero a pesar de todo, la tierra sigue siendo la plataforma que los hizo coincidir y creo que Tinder de igual manera es el lugar que puede generar una relación sólida. Los usuarios podrán usar Tinder haciendo una representación del Don Juan antes y después de Doña Inés. Ambas fases tienen en claro lo que desean lograr, ganar una apuesta o adquirir el amor de la amada. Para cada propósito quedó establecida una conducta. Finalmente, uno decide si permanecer en el carnaval a seguir descubriendo rostros o despojarse de adornos y exponerse bajo la luz y develar la pureza de un amor que “no es esa chispa fugaz/ que cualquier ráfaga apaga; / es incendio que se traga / cuanto ve, inmenso, voraz” (Zorrilla, 45)

Bibliografía consultada

BARTOVA, M. “Cómo Zorrilla trata el mito donjuanesco en la obra Don Juan Tenorio”. Masaryk University. Disponible en: https://is.muni.cz/el/1421/podzim2017/SJIIA104/presentaciones_y_trabajos/Bartova_M–Don_Juan_Tenorio_12_diciembre_2017.pdf?lang=cs

LASAGA, José Medina. “Don Juan, ante el milenio”. El País. Disponible en: https://elpais.com/diario/1998/03/13/cultura/889743606_850215.html

MAS-LÓPEZ, Edita. “El don Juan del romanticismo poético del siglo XIX y el don Juan realista del siglo XX”. Letras de Deusto, 1985, no 33, vol. 15, pp. 155-164. Disponible en: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/boletin_32-33_17_85/boletin_32- 33_17_85_11.pdf

TIMMERMANS, E., & COURTOIS, C. (2018). “From swiping to casual sex and/or committed relationships: Exploring the experiences of Tinder users”. The Information Society, 34, 59-70. doi: 10.1080/01972243.2017.1414093 Versión de edición: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01972243.2017.1414093

VALERO, Marina. “Donjuanismo: seducir y pasar página”. La información. Disponible en: https://www.lainformacion.com/espana/salud/enfermedad-mental/donjuanismo-seducir-y-pasar-pagina_mudyirwgo1vs2qkysqk2r1

VÁZQUEZ, Rubén. “Amor y redes sociales”. Forbes México. Disponible en:  https://www.forbes.com.mx/amor-y-redes-sociales/

ZORRILLA, José. Don Juan Tenorio. Madrid: Edición Smoit (v1.0 a v1.x) ePub base v2.0, 2012. 76 p.