Vampiro

Querido Munch,

Hoy mientras observaba tu obra Vampiro (1893), recordé a una vieja amiga. Su nombre era (¿es?) Irania, era alta y muy blanca, de ojos almendrados… pero lo que más recuerdo de ella es su larga, larga cabellera negra. La punta de sus cabellos coquetaban con sus tobillos. Se decían muchas cosas sobre ella, y sobre su gusto por las jóvenes de la ciudad. Se escabullía en los antros, pero una vez adentro, pocos la habían podido encontrar. Una vez creí verla y recuerdo haberme preguntado, cómo es que todos en ese lugar no la rendían tributo, ante las luces de colores y el sonido estridente de las bocinas, parecía una aparición divina. Pero era como si no estuviera ahí, como si ella no se permitiera ser vista. Parecía como si las personas estuvieran en un trance que ella misma ejecutaba y en donde ella elegía quiénes la podían ver. Me sentí afortunado… aunque siempre que cuento esto olvido que ese día iba con mi novia. Fue la primera vez que vi a Irania y la última en la que vi a Mariana.

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Comer en el estacionamiento y bailar en la regadera

Tuve cuidado al dejar los pepinillos en su bolsa, uno de ellos se me cae y solo espero que no se haya dado cuenta. Me dice lo rico que están los pepinillos, yo le digo que tienen un sabor extraño, mientras le paso la cebolla de mi hamburguesa. Tampoco me gusta la cebolla. Estamos en el estacionamiento de un Burger King. Me propone que le inventemos historias a los carros que pasan por el drive thru.

-Ella es mamá soltera y paga esas hamburguesas con la manutención de los niños… Apuesto que compró premiums.

Sonrío y me limpio la mayonesa de la boca.

-Ellos están discutiendo, es probable que no coman bien y desayunen esas hamburguesas. Tal vez cojan.

Asiento con una sonrisa incierta.

-Él no tiene nada que hacer, se conectará para jugar algo en línea. Tal vez hizo tuvo un mandado acá cerca y se le anotojó una hamburguesa. Se ve del tipo que ordena por Uber eats.

Mi hamburguesa tiene un pelo, es probable que sea mío. Pero no tengo el cabello rubio.

-Mira eso, el papá, la mamá, el nene y la hija mayor. La hija está espiando a su crush o explicando que ya mero llega a casa, tal vez al novio que sus papás no saben que tiene.

Las papas están frías.

-Esos de ahí, no suelen pedir por drive thrus. Tal vez celebran algo, al fin y al cabo es quincena.

Bebo un sorbo del té helado para que suavice la textura de las papas.

-Sigues…

Me ahogo mientras bebo. Digo algo torpe como “No es de aquí y no tiene empleo, gastará lo que le queda de sus ahorros en una comida. Mañana buscará trabajo”.

Me observa.

-Hay que regresar a casa. Levanta el pepinillo que tiraste.

Arranca… 98.5-99.9-95.3-101.5… Laura Pausini.

Siete verdes. Cinco rojos y tres de ellos no fueron respetados. Cuatro personas sin casa, dos perros callejeros, Walmart y un Starbucks. Casas bonitas, nuestro departamento.

¿Cuál era nuestra historia? Quiero adivinarla…

Una pareja desequilibrada que hace malabares con las palabras. Llegaran a casa, se verán a los ojos y se empezarán a tirar las sobras de la comida. Uno se molestará mientras el otro desnuda a la otra persona. Sugerencia y pone Dusk till dawn en loop para escuchar mientras se bañan. Le dice “No mames”. Ignora el comentario, ignora el aroma a cebolla, ignora los números, la temperatura del agua, las imperfecciones de los cuerpos, su idealismo, su tristeza y lo que sabe… ignora los besos sabor a pepinillos.

Bailan en la regadora, tal vez cojan.

“Hold tight” (2020) de @oliviasteenart

¿Qué es el blogtober?

El año pasado, una amiga me pasó una imagen con un reto que se llama Inktober, que consistía en dibujar algo según una premisa diaria que venía en la imagen. 31 dibujos para cada día de octubre. Me llamó la atención la idea, pero olvidé considerar que en lo personal, no soy muy fan del dibujo. Tengo la libreta que usé en ese reto y acabo de verificar que solamente llegué al día siete. Para mediados de octubre del año pasado, cuando me di por vencido ante el Inktober, en Twitter me topé con un hashtag: #Blogtober18. Entré y vi que mientras estaba perdiendo el tiempo en el Inktober, a la par estaba corriendo el Blogtober. Me dije “¿Por qué no me encontré esto antes?” y fue ahí cuando me propuse participar en la edición del 2019. No se cómo llegamos a octubre tan pronto, pero en fin, ya está aquí junto con el Blogtober y estoy muy emocionado.

Antes de continuar escribiendo sobre el Blogtober, les comparto la imagen del Inktober, para los que sí sepan dibujar o pintar y que les interese participar.

Hay palabras muy abstractas que creo que son un buen ejercicio para estimular la creatividad

¿De qué trata el #Blogtober19?

“Escribir un post al día durante todo el mes de octubre”, eso es el blogtober. La única diferencia con el Inktober es que aquí no hay restricción temática sobre qué escribir. Eso para algunos les puede resultar bueno, tal vez para otros bloggers no tanto. En lo personal, escribir me resulta algo relajante, es un momento de conexión con mi interior y simplemente observar la gamma de ideas que pueden surgir. Aunque de igual manera estoy consciente de las implicaciones que hay en participar en esta dinámica, como crear un espacio en la agenda para dedicarle tiempo a escribir, rescatar ideas viejas que nunca vieron la luz y estar al acecho de nuevas historias que podría compartir.

Últimamente mi blog a sido un espacio en donde he dejado mucho de mi persona al hablar y abordar temas de mi sexualidad, pero además de eso, para este blogtober, quisiera incorporar más temas de literatura y arte, que son cosas de los que yo disfruto. Tengo planeado escribir posts compartiendo mis podcasts favoritos y posts en donde comparta algunas de mis cuentas favoritas de Instagram. Espero poder hacer reflexiones acerca del acto de bailar y tal vez hasta alguno que otro intento de escritura creativa con poemas o cuentos. El caso es que esta dinámica del blogtober me tiene muy entusiasmado.

Acá entre nos, también me gustaría escribir sobre el chico con el que estoy saliendo…

Blogtober como pretexto para al fin empezar un blog

Me parece que el blogtober es un pretexto excelente para empezar un blog y de compartir esas notas introspectivas que tienes en tu PC o en tus cuadernos. Tal vez sea momento de sacar esos bosquejos a la luz y buscarles un espacio en la web. Yo no le dedico el tiempo que me gustaría a mi blog, pero se que es un espacio al que puedo recurrir cuando la urgencia de escribir se vuelve insoportable. Así que ahí les dejo la invitación para las personas interesadas en escribir o empezar un blog ¡Ahora es cuando!


PD: Este es el primer post del mes.

¿Esa cosa? Pfff, yo no escribí eso *sí lo escribió* [Blog]

El internet y las redes sociales en especial, suelen tener una interacción con características dicotómicas en relación al contenido creativo: por un lado no quieres que nadie vea lo que publicas y por el otro, a veces esperamos pacientes a alguna reacción. Una maestra nos sugirió que aseguráramos una buena aproximación a la escritura, ya que esta representa la primera impresión que la gente tendrá de nosotros. Pero creo que hay mucha presión en esta forma de pensar ¿qué tal si en busca de la “perfección”, retraso el momento de sólo salir y exponerme? y si esa primera aproximación no es buena, ¿seré catalogado como un mal escritor de por vida?

Quise iniciar este 2019, escribiendo. A finales de diciembre me encontré un concurso de microrrelato en un comercial de Instagram, por parte de la plataforma de Sweek en colaboración con Milenio. Consistía en “escribir un microrrelato de máximo 500 palabras de tema libre pero en el que incluyas una palabra en portugués o un elemento de Portugal”.

Da clic en la imagen para ver más acerca de la convocatoria.

Nunca he confiado mucho en mi escritura creativa. Puedo generar una idea, pero plasmarla es la parte que se me complica. Creo que esto se debe a que simplemente no he hecho lo que se tiene que hacer: leer más y escribir más. Esta vez decidí idear algo, lo que fuera. Me dije “500 palabras no es tanto, es más o menos la extensión promedio que busco en mis posts del blog”. Con la idea de “no estará tan difícil”, me senté a escribir.

¿Estoy hablándole al vacío o conociéndome mejor?

Hace unos días vi la película de Bo Burnham: Eighth Grade. Esta peli explora la vida de Kayla (Elsie Fisher), en la idea de que encajar es la solución y que formar parte del grupo “cool” es lo mejor. Es una comedia dramática agradable y llega a ser como una ventana a las dinámicas interactivas de las nuevas generaciones. Pero opino que por más pantallas que insertes en esta generación y en las que vengan, los problemas de pertenencia e identidad seguirán siendo exactamente los mismos (o por lo menos lo seguirá siendo por un buen rato).

En la película hay una escena en donde alguien le dice a Kayla que esa persona ve sus vídeos de su canal en Youtube. En estos vídeos ella platica sobre experiencias de vida y da tips para “sobrellevar” las cosas. Cuando se lo mencionan, ella se niega y se avergüenza de ese material. Pero cuando está sola, a pesar de que tenga muy pocas vistas, ella sigue moviéndose entre Instagram, Twitter, Youtube, Snapchat (Facebook ya no porque “eso es para gente vieja”- algo así dice un personaje de la peli), para ingresar a lo que ella cree ser “mejor”.

Kayla, una niña de 13 años, tiene que lidiar con las inseguridades y terremotos del inicio de la adolescencia en la última semana de colegio, tras un año desastroso, antes de empezar el instituto. (FILMAFFINITY)

Método Kayla

Al estilo Kayla, les dejo los enlaces (en los títulos e imágenes) de los microrrelatos que escribí para la convocatoria de Sweek y la sinopsis de cada una. Digo “Método Kayla” porque siempre hay un elemento de vergüenza y vulnerabilidad detrás de toda creación artística. Los microrrelatos:

Aláti

Un joven mexicano encuentra una misteriosa criatura en los canales de la ciudad de Aveiro. Duda un poco, no de la criatura misma sino en la propuesta que le sugiere ese ser acuático.

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En el amor no hay secretos

Un chico de alguna ciudad turística de México conoce a Danilo, un joven portugués y con características de alma gemela que un día se va sin previa explicación. Un estuche de guitarra portuguesa, su gatita y el chico; juntos lidearán con esa repentina ausencia.

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El sueño de Coímbra

Luego de haber fallado dos veces en el proceso de ingreso, André aún sueña con ingresar a la Universidad de Coímbra. Una noche, un poco antes de que cerraran la biblioteca de la universidad, André conoce a Hypna, una joven que le propondrá ingresar a un mundo más fascinante que al de una vida universitaria.

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Prueba y error

Dos errores de ortografía y una letra volando, esos fueron los errores en los diseños de las portadas. Equivocaciones que alcancé a detectar justo AHORA que lo estoy compartiendo. No me quiero imaginar los errores en los textos, pero ahí se los dejo. Una vez escuché a alguien decir que “se aprende a escribir, escribiendo” y yo creo que eso aplica para todo.

PD: ¿te acuerdas de eso que no querías compartir o que aún no compartes?


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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“Cuando los lectores lean mis novelas, quiero que al final sientan _____”

El siguiente ejercicio es la primera actividad del libro Plot and Structure (Trama y estructura) escrito por James Scott Bell de la serie de libros Write Great Fiction. Ya hacía mucho tiempo que deseaba leerlo, pero cuando uno estudia literatura, las cosas llegan a saturarse un poco en cuestión de lecturas. Este libro es mi “guilty pleasure” ya que mis ganas de leerlo es solo una secuela de mi anhelo por querer ser escritor.

En fin, yo no pensaba compartirlo pero dije “Tal vez y a alguien le interese hacer estos ejercicios también”. Así que he decidido poner estas entradas en la categoría de “Ejercicios de escritura”, ahí podrán leer las demás actividades que comparta. Tal vez en algunas entradas escriba sobre en qué consiste el ejercicio y lo que yo escribí y en otras sólo pondré la descripción de la actividad para que ustedes la puedan hacer. En el primer capítulo de Scott, se escribe acerca de lo que es la trama y los elementos básicos que lo constituyen. Luego de hacer explicaciones generalizadas y sencillas sobre el tipo de trama, el autor Scott Bell nos invita a una reflexión sobre el tipo de texto (más que nada enfocado en el género de la novela) que queremos escribir. Para dicho ejercicio que les comparto a continuación, el autor recomienda unos diez minutos que sean exclusivos para esta actividad.

Ejercicio

La dinámica consiste en llenar los espacios en blanco. Es importante desbloquearse y ser sinceros. Escribe, escribe y escribe, deja que las palabras salgan y rompe las delimitaciones de tu mente e imagínate como el tipo de autor que quieres ser y el tipo de libros que deseas escribir.

Cuando los lectores lean mis novelas, quiero que al final sientan ________. Eso es porque, para mí, las novelas son _______.

¡Te veo en 10 minutos!

Mi respuesta

Cuando los lectores lean mis novelas, quiero que al final sientan lo que sintieron mis personajes, quiero que se enamoren, que sientan envidia y deseos de matar, de amar, odiar y que el cuerpo de mis lectores reaccionen ante estas emociones (causar escalofríos, inquietud, piel de gallina, latidos fuertes, tensión de labios y mandíbula, calor, etcétera). Eso es porque, para mí, las novelas son puertas que no solo son para que los lectores aterricen e interactúen en los mundos que creé sino un acceso mutuo en donde mis personajes tengan voces propias y sean ellos también los que se asomen y habiten el imaginario de mis lectores.

Por lo pronto, los veo hasta el próximo ejercicio. Estén atentos porque planeo compartirles uno de mis podcasts favoritos sobre escritura creativa aquí en el blog 🙂

mi post data


PD: Estaría genial que escribieran en un comentario lo que contestaron #JustSayin 🙂

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