Tarea de verano: Leer el Quijote [Diario de un estudiante de letras]

No tengo problema con leer. Me gusta leer. El problema está cuando tienes muchas lecturas que quieres leer y cuando mucho del tiempo que debes invertir leyendo, lo inviertes armando un plan de lectura que termina siendo ignorado ante la llegada de algún otro libro que te interese. Hoy en la mañana tomé mi lector digital y empecé a gestionar mis libros, busqué aquellos que tuvieran menos de doscientas páginas para empezar a leerlas. Luego recordé la tarea que me dejó mi maestro de literatura española «Empieza a leer el Quijote», ¡ni siquiera dijo terminen! simplemente dijo «empieza».

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Por el momento no se qué tan eficiente me resulte brincarme la nota introductoria, que es casi otro libro, y empezar directamente con la obra. Pero bueno, eso es lo que haré.

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PD: Esto fue solo una mini entrada de pánico para compartirles esta tarea que me fue encomendada ¡muchas gracias por leer!

¿Qué siente un lector cuando le regalas un separador?

Los separadores de libros son un elemento recurrente en la vida de un lector. Hay separadores de diferentes diseños y dimensiones. Incluso hay veces que ante la falta de un separador, una hoja de árbol, un ticket, un lápiz, un trozo de papel, alguna tela ¡muchas cosas pueden ser separadores durante una emergencia! Luego del libro, el separador es otro acompañante de la persona que lee. He sabido de gente que los colecciona. Librerías como Gandhi y Educal siempre te obsequian un separador luego de hacer una compra. Pero los separadores, más cuando se trata de un obsequio, adquieren o más bien, les atribuimos valores sentimentales por varios motivos: porque me lo regaló mi mejor amigo, porque me lo regaló alguien en un momento crítico o equis. Los separadores que me regalan en las tiendas suelo dejarlos en los libros de la biblioteca para que los use alguien más. Es un hábito nuevo que estoy poniendo en práctica. Los separadores que nos regalan, suelen capturar tal y como lo hace la fotografía, el tiempo. Captura el recuerdo de cómo y cuándo nos lo obsequiaron. Sabemos que un libro puede ser muy caro, pero a veces un separador puede causar un efecto similar al del libro. Explicaré esto más adelantito.

Un separador nuevo

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Este separador me lo regaló una amiga luego de su viaje a Puebla, Querétaro y México. Visitó junto con su novio el Museo Nacional de Antropología y me trajo un separador del Calendario Azteca o Piedra del Sol. Es un separador muy bonito con un adorno (tal vez tenga un nombre y significado pero por el momento desconozco lo que representa) en la parte de arriba. Hace unos meses, en Semana Santa si no me equivoco, la misma amiga fue a Yucatán y me trajo un imán. Las dos ocasiones en las que fue solo le mencioné que me trajera algo, nunca le especifiqué nada. Ahora que me trajo este separador, noté que mi reacción fue muy distinta que cuando vi el imán. Prefiero por mucho el separador que el imán. Definitivamente le diré que prefiero los separadores como recuerdo de sus viajes. Entonces si tienes un amigo lector y no sabes qué regalarle como recuerdito: compra un separador (es la vieja confiable).

¿Qué siente un lector cuando tiene un separador nuevo?

Mencioné que tener un separador nuevo puede causar un efecto similar al de tener un libro nuevo. Esto se debe a que el separador remite a un libro y aunque no tengamos un libro nuevo, siempre tenemos uno por ahí que está en nuestra lista de “por leer”. Entonces cuando un lector adquiere un separador, quiere a la vez empezar un libro nuevo para usarlo o usarlo con el libro que actualmente está leyendo. Un separador es casi como un recordatorio a ese hábito que tanto disfrutamos. Un separador te remite a la persona que te lo regaló. Un separador te es útil. Un separador te hace pensar en el tiempo que la persona dedicó para hacerlo o para elegir cuál era el separador indicado para ti. A veces ver cómo es el separador que te regalan puede darte un idea de cómo te percibe la otra persona. Así que para la otra no menosprecies el potencial de un separador.

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Algunos de los separadores que me han obsequiado.

PD: ¿Te gustan los separadores? ¿Los coleccionas? ¿Tienes algún tipo de separador que prefieras? ¡Muchas gracias por leer!

📚Joyas de 20 pesos💚[Diario de un estudiante de letras]

Querido *,
No acostumbro a compartir las compras de los libros que voy adquiriendo; y es que con todo eso del estilo de vida minimalista, se supone que ya no compraré tantos libros como antes. Entonces creo que aprovecharé más estas ocasiones para mostrarte mis adquisiciones. Si bien transmito el mensaje de los préstamos, creo que esta compra fue excelente. Aunque el libro está algo viejo,su contenido se parece a las clases de literatura española que llevé en el tercer y cuarto semestre ¿sabes lo emocionante que es encontrar un libro que te ayude a repasar o que sintetiza lo que viste en dos semestres? yo siento que me saco la lotería porque es conocer bibliografía y encontrar lo mismo, pero dicho de otra forma. El título original del libro es Literatura española. Tercer curso de español. Manual para uso de los alumnos de segunda enseñanza escrito por Soledad Anaya Solorzano, maestra en letras graduada en la Universidad de México y profesora de español en las escuelas secundarias de México. El libro se imprimió el 12 de agosto de 1968 y su primera edición se escribió en 1941, la edición que tengo es la vigésima edición. Es de la editorial Porrúa. Entre sus página hay ilustraciones de Imelda Calderón.

Te dejo algunas fotografías de su índice para que te des una idea de su contenido:

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El libro está rayado, tiene estampas y dibujos. Es un libro viejo que ha pasado ya por algunas manos. Es en sí uno de esos libros que ubicas de manera rápida por el contenido que tiene. Este es un libro que reúne el panorama de la literatura española que desde su primera edición fue pensada para servir a maestros y alumnos para cubrir el “tercer curso de literatura española”. Habría que reflexionar cómo eran construidos los programas de literatura española en aquel entonces, ya que el contenido del libro estaba destinado para alumnos de secundaria. Yo nunca vi temas de ese tipo en la secundaria. Es ahora en la universidad y en la carrera de literaturas hispánicas donde veo algunas de las cosas que este libro presenta. Me gusta porque al ser un manual de “temas por ver”, tiene la ventaja de argumentar cada tema nuevo que se empieza. No digo que mis maestros no hayan sido buenos, pero creo que libros como este pueden ser un complemento para sus clases.

Espero te encuentres bien *. Hasta pronto.

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PD:Insisto que los libros de segunda mano son cajas misteriosas en las que nunca sabes qué puedes encontrar. Te invito a que ubiques y visites algún espacio similar 🙂

[Blog personal] Un maestro me acusó de plagio y así reaccioné…

Creo que la labor de maestro es muy compleja, muchas veces se necesita de intuición, de un sexto sentido que logré descifrar los problemas de un alumno aún y cuando este no de indicios de necesitar ayuda. Mucho se ha dicho acerca de los maestros y el favoritismo. Eso de mostrar cierta inclinación hacia algunos alumnos ¡y es normal! No voy a negar que el comportamiento de crear alumnos favoritos es un proceso casi inconsciente y es ahí donde se resguarda el problema. Estar inconsciente de este comportamiento puede lidiar a un menosprecio o prejuicio no voluntario al resto del grupo si no se detecta. Brindar el apoyo y la ayuda necesaria que el alumno necesita hará que muchas veces el maestro se lleve una sorpresa y que algún alumno tenga una calificación que contraste con calificaciones anteriores. El caso aquí es no crear ningún prejuicio cuando se trata de alumnos, porque el proceso de aprendizaje es complejo y no todos aprenden al mismo ritmo, sin embargo eso no quiere decir que los que parecen ir un poco atrás no puedan rendir resultados igual o a veces mejores que sus demás compañeros. Desafortunadamente mi profesor que argumentaba no tener favoritos, no sólo mostró un comportamiento contrario sino que se basaba solamente en los números que anteceden a sus alumnos para medir su “nivel competente”.

¿Cómo hiciste tu trabajo?

Esa fue la pregunta que me hizo mi maestro al entrar a su cubículo. Entonces de forma rápida para crear contexto les cuento que con este maestro nunca había obtenido una calificación menor a nueve pero que en una ocasión cuando las actividades del trabajo coincidieron con los de la escuela, decidí no hacer uno de los exámenes que aplicó. Fue curioso que el maestro en ningún momento se acercara a preguntar qué era lo que pasaba porque cabe señalar que no fui el único que no hizo su examen. Su preguntas más bien, giraban entorno a hacer el examen y no al factor que nos orillaba a decidir no hacer dicha evaluación. Ese fue el momento donde me construí una imagen ante el maestro. De alguna forma el ir en contra del funcionamiento tradicional siempre tiene sus efectos.

Continuaré mi narración en forma de cuento en primera persona.

 

Pensé y recordé que había elegido ese tema porque me había gustado. Entonces empecé desde el principio.

—Pues elegí escribir sobre santa Teresa de Jesús por el fragmento de “muero porque no muero”, profe. Encontré siete artículos de los cuales me quedé con tres porque los demás hablaban de otras cosas. Creo que uno era sobre la música y otro sobre sus reformas.

 

El maestro me miraba con mucha atención.

 

—Los artículos eran… bueno, uno era sobre el misticismo, otro sobre santa Teresa y la literatura y religión; el último era sobre el análisis de santa Teresa desde una perspectiva psicoanalítica. Entonces lo que hice fue llevar una línea argumental donde tocara estos tres puntos.

 

El maestro seguía atento, me miraba fijamente.

 

—¿Por qué? — había tenido la curiosidad de saber, tal vez mi trabajo estaba muy bien hecho.

—Es que tuve algunos problemas con tu trabajo, ¿sabrías decirme cuáles crees que hayan sido esos problemas?

Lo que sí podía decir en ese momento es que soy muy optimista.

—¿El tema?

Solo movió su cabeza en negación y agregó un “No” al final. Yo seguí pensando y pensé que tal vez no estructuré bien mis ideas o…

—Mira, te lo pondré más fácil; yo te lo voy a decir. No oigo tu voz en tu trabajo.

Yo sonreí y creo que hasta reí un poco.

—Ah, sí, profe es que puse varias citas, ¿es eso?

—No, no es ese el problema, las citas están bien, sino que no escucho a Oscar cuando leo tu trabajo. Y es que es delicado creo que tu trabajo es… plagio.

No podía ver mi reacción pero estoy segurísimo que fruncí el ceño.

—¿Q…qué, por qué lo dice profe?— mi tono de voz había cambiado al ver que no era broma.

—Lo que pasa es que hay partes en las que no pareces ser tú y usas términos que aún no hemos visto…

—¿Cómo cuáles…?— mi molestia hizo que lo interrumpiera y seguí mientras el me mencionaba no sé qué cosas — porque si acaso me equivoque en algo, puede que sea en las citas y le haya atribuido la autoría de un artículo a la persona equivocada, pero no creo porque yo lo releí antes de mandarselo y corregí un error que encontré de ese tipo. O a ver, léame algún fragmento que según usted no es mío.

Solo me veía y creo que su bigote se movía.

—Pues mira, por aquí hay una parte— su atención se focalizó en encontrar ese fragmento— ah, aquí está: “De esta manera se justifica que el contacto de Santa Teresa con las escrituras bíblicas fue constante. Una característica de la literatura es su interpretación múltiple, así que se puede establecer un entorno de recurrencia a los estudios eclesiásticos. La lectura y estudio de los pasajes se ven complementados por los círculos sociales que funcionan como catalizadores en el ánimo de Santa Teresa”.

Yo ni siquiera reaccioné, esas palabras eran mis palabras. Y para no ser el cuento muy largo, recuerdo haberle dicho al maestro al maestro la materia, el semestre y el tema que vi según los términos que él creía que “aún no veíamos”.


Tuve que salir en defensa de mi texto y si algo aprendí de ese encuentro con mi maestro es que ser pre-juicioso puede cegar a un docente en ver las capacidades de un alumno.

Admito que después de analizar el asunto me sentí un poco mal porque el profesor tenían una concepción no muy competente de mi parte para poder escribir algo así y que la única forma de obtener un texto así es copiarlo. Pero bueno, siempre busca sacarle una buena lección a estos momentos desagradables. Yo aprendí algo sobre qué hacer y qué no hacer con mis alumnos.

PD: Debo señalar que aunque en esta entrada se vea algo de enojo (que lo hubo, un poco), al final del día respeto mucho a ese maestro porque es muy bueno en su área y de no ser por ese detalle en su comportamiento, sería un verdadero ejemplo a seguir en cuestión de disciplina.

[Diario de un estudiante de letras] Comentaron mi texto y esto fue lo que pasó

Este semestre estoy llevando una materia que se llama «Taller de composición«. Hasta ahora ha sido de mucha ayuda. Hemos estado viendo temas acerca de la estructuración de personajes y espacios, dentro de las historias. Hasta ahora hemos hecho dos trabajos de escritura automática. La escritura automática es, según tengo entendido, cuando se suelta la pluma y se escribe lo primero que venga en mente. En base esta definición, el maestro cataloga nuestros ejercicios como semi automáticos; porque la escritura se ve guiada por una letra ¿letra? Sí, el maestro asigna una letra para que nuestros textos vayan orientadas en escribir la mayor cantidad de palabras que se escriban con esa letra en específico, a lo largo de nuestros textos. Por eso es semi automática; escribimos lo que llegue en mente pero con la referencia de la letra que debemos usar. 

Ya hemos hecho algunos trabajos, pero a penas el viernes; luego de tres semestres en la carrera, me animé a que proyectaran mi texto a la clase. Aunque sigo pensando si cuenta o no porque los viernes; de los cuarenta y tantos alumnos que hay, suelen ir sólo siete u ocho, ya que la asistencia es opcional. Me sentí más cómodo con menos personas. La clase casi acababa sin que hubieran analizado mi texto pero un momento antes de que concluyeran; pedí que por favor se analizara mi escrito. El propósito o tema del texto era describir un objeto sin revelar el nombre de este. El texto:

Una disculpa si mi letra no se entiende D:

La primera lectura siempre lo hace el mismo escritor. Me puse muy nervioso; nunca había proyectado ningún texto mío. Luego de leerlo; empezaron los comentarios. El análisis no estuvo mal sino todo lo contrario; me dieron consejos y me comentaron algunas inconsistencias del texto que podría modificar.

Creo que el propósito de esta entrada es el de animarte a ti, sí, tú quien estás leyendo esto; a que des un pequeño paso a hacer eso que te da miedo realizar. Verás que la experiencia no será tan mala y que puedes tomar mucha ventaja de las circunstancias. 

El texto editado terminó así:

Mal tercio

Fueron muchos los conflictos. Eran uno sólo pero dos. Inseparables iban de aquí a allá. Se abrazaban cuuando menos lo pensaras. Resultaba chocante esa atracción, tan chocante como la necesidad de tenerlos a ambos. A veces se me acercaban y cada uno me decía que el amor no existía, que ella no me merecía, que fui un cobarde y muchas cosas más. Los estimaba porque alegraban esos días tristes. A susurros y a gritos, nunca me quejaba porque siempre me decían lo que quería oír. Por mucho tiempo me resultó extraño que no tuvieran problemas. Hasta que un día ella dejó de frecuentarnos. Con el tiempo me resultó incómodo su inestabilidad y la manera en la que boicoteaba esa relación. Frecuentemente hablaba sólo para distorsionar lo mismo que decía el otro; yo siempre me interponía entre ellos. La gente empezó a señalar lo obvio: ahora sólo frecuentaba a uno; se les había hecho una costumbre verme con los dos. 

Hoy conocí a otra pareja; los conocí en una tienda, me cayeron bien. Al otro, lo dejé de frecuentar. A pesar de todo; sigo sientiéndome como el mal tercio.

¿Tienes idea de qué podría ser ese objeto? Si tienes alguna sospecha; escribe un comentario 🙂

Muchas gracias por leer.
PD: Creo que compartir tus escritos y que te los critiquen; son procesos que pueden resultar intimidantes, pero sin duda, te brindan grandes oportunidades de crecimiento.

[Diario de un estudiante de letras] ¡Eso es conocimiento denigrante!

Leíamos «Canción V ode ad florem gnidi» del poeta Garcilaso de la Vega. Durante la clase hacíamos la interpretación de la canción. Se llegó a la conclusión que el yo poético de la canción hacia referencia a una mujer mala; muy mala que tenía el poder de hacer feliz a un hombre o rechazarlo. En ese momento escuché una voz: «Tan mala cómo la Teresa», era una compañera que suele interrumpir la clase con diferentes (que a veces contribuía a la clase y otras no; en esta ocasión fue esas veces en las que no). El maestro le contestó «Ese es un conocimiento denigrante«, luego continuó su clase como si nada. El maestro luego aclaró que el comentario lo dijo en broma. Esa broma me tuvo días pensando acerca de esos «conocimientos denigrantes».

A esta clase de conocimientos se la adjuntan esos referentes que tenemos y las aportaciones que podemos dar en una conversación al extraer los diferentes conocimientos previos que tengamos. Pero ¿qué es un conocimiento denigrante? 

Una amiga y yo, porque cabe aclarar que nuestra deducción del significado de conocimiento denigrante puede que no haya sido la misma que la del maestro; nosotros pensamos que se refería al acervo cultural de las personas. Por ejemplo, hubo una vez en la que hablabamos del amor cortés y de cómo la mayor parte de la poesía lírica abordaba temas de amores imposibles, no correspondidos y sufrimiento por la amada. En ese momento el maestro nos dijo que escribiéramos tres canciones, la primeras que llegaran a nuestra mente y  de esa forma veríamos que los temas de la poesía lírica siguen muy vigentes. Yo no escribí nada porque las canciones que tenía en mente eran canciones de banda y pop; canciones no muy impresionantes para impresionar a un maestro de amplios conocimientos culturales. 

Ese mismo día que le dijo eso a mi compañera, me pregunté «¿Qué tanto conocimiento denigrante tengo?». Busqué formas distintas de ver este asunto. Tengo muchos referentes de música popular. Mis conocimientos de música clásica y la música considerada «culta»; para ser sinceros, están por los suelos. Eso no me asustó tanto como el hecho de que mis conocimientos lectores tenían un aspecto semejante. Me dije «Oscar, quieres ser un gran escritor y leyendo esto (novelas juveniles) probablemente no sea el camino correcto». Digo, imagina que el espacio que está utilizando la saga de Cazadores de Sombras, lo puede usar Edgar Allan Poe u Octavio Paz. Aunque también lo vi por el aspecto positivo; estos conocimientos «denigrantes» son también un puente que permite una comunicación amena con otras personas que no tengan muchos referentes culturales. Y sin intentar ninguna connotación negativa o de superioridad, digo que esto permite ser una guía para proponer alternativas más enriquecedoras a personas que consumen entretenimiento popular. Se debe admitir que el entretenimiento en masa existe porque hay demanda y que todo queda en manos de los promotores para educar a las personas y brindar otras fuentes de entretenimiento y desmitifcar los aspectos de dificultad y aburrimiento que se le atribuyen a ciertas actividades, como la lectura.  

He decidido entonces; no quitar esa clase de entretenimiento sino mediarla y evitar estancarme en ella; porque siento que ese es el problema: consumir siempre lo mismo y no darle la oportunidad a otras cosas. Al negar cosas nuevas; podríamos estar negándole la entrada a otra clase de conocimiento.

Puede que ahí entre el debate sobre conocimiento denigrante y conocimiento general. 

Basado en esta línea de argumento: ¿crees tener conocimientos denigrantes?

Muchas gracias por leer.

PD: Esta clase de situaciones siempre me ayudan a enfocarme y tener más claro mis objetivos. Me hace recordar que lo que haga hoy; construirá mi mañana. Puede ue se oiga exagerado o banal, pero así veo las cosas.

[Diario de un estudiante de letras] Cuando el autor cree que sus lectores son idiotas

Imagen: Pexels

Todas las materias que llevaré este semestre se ven muy prometedoras, pero hay una clase en especial en donde tengo puestas expectativas muy altas. Esta clase: Taller de composición. La dinámica de esta clase, al ser un taller; consistirá en la escritura de textos, la edición individual y grupal en donde se buscará el ejercicio de la crítica de nuestras obras. El día de ayer, el maestro aclaro que los viernes (donde la única clase que tenemos es la de él) se dedicarán al análisis de nuestros textos para identificar los puntos débiles y fuertes para así trabajar sobre ello.

A veces en la carrera se crea un conflicto cuando se pregunta ¿qué es literatura?. Los debates simplemente no se dejan esperar. Pero hoy el caso fue distinto; mi punto de reflexión parte cuando mi profesor del taller de composición mencionó que hay autores que escriben pensando que los lectores son idiotas. Esto me hizo pensar. Mi profesor hace referencia a obras donde todo se explica y se le da al lector en la boca. Dijo que usualmente estos son los libros que más venden;porque son obras donde el lector no necesita pensar más allá de lo que se le está diciendo. Compara esta dinámica pasiva con ver la televisón, donde la construcción del mundo corre por cuenta de alguien más y no del imaginario del receptor (en este caso: el lector).Llegamos a esto mientras comentabamos el texto de un compañero en donde escribía una prosa poética donde construía un mundo. 

El maestro no menosprecia la escritura de ficción comercial, sino todo lo contrario, porque dice que lograr un dinamismo semejante también conlleva una práctica particular. La diferencia es que a veces los fines de estas obras es sólo vender.

Algo que sí no pude evitar recordar mientras el maestro hablaba al respecto: Cazadores de Sombras. La saga de Cassandra Clare es una que apenas empecé el año pasado. Recuerdo que al leer el primer o segundo capítulo del primer libro; me sentí un poco abrumado. Los personajes explicaban todo el funcionamiento de las cosas a un personaje intruso. Entonces cuando el maestro hablaba sobre evitar decirlo todo y explicar como si el autor pensara que su lector es un idiota; pensé en esas páginas del primer libro. Aunque entiendo que en el mercado y como gancho, estas técnicas funcionen muy bien. Y yo no tengo nada en contra de ello porque al menos alguien logró expresarse y publicar su obra. Además de ser entretenida y de lectura accesible; muchos de estos libros nos introducen a mundos fantásticos que de otra manera nunca hubieran salido a la luz. 

¿Qué opinan al respecto?

Muchas gracias por leer 🙂
PD: Hoy en la mañana diseñé una portada para mi historia en Wattpad y se la mostré a una amiga. Dice que le gustó pero que la imagen es bonita y que por eso no leería el libro. Dice que parece la portada de un libro como Juego de Tronos o algo por el estilo. Aclara que con frecuencia, los libros de los grandes autores suelen ser de portadas feas y que algo bonito suele ser de una obra fea. Puede que sea un comentario generalizador; pero creo que tiene algo de verdad porque a veces, por más que no queramos; es inevitable juzgar un libro por su portada.

Cazadores de Sombras- Ciudad de Hueso

Diario de un estudiante de letras | De cuando repruebo

Querido *,

El fin de semana está por terminar y sólo faltan tres días para entregar los trabajos de Dionisio ¿recuerdas que te dije que estaba batallando un poco? Pues, ahora ya no sé qué pasa. Es muy probable que haya cedido a la idea de no poder formular nada para un análisis decente. Entonces sustituí los intentos de análisis para hacer una evaluación e intentar ver  qué diablos pasa por mi cabeza cuando decido no hacer un trabajo que sé que si no entrego, me hará reprobar.
Bueno, empecé por una recapitulación académica; recordando el número de veces que haya reprobado una materia. Me di cuenta que en realidad, así de «reprobar», pues no, nunca. Sí hubo calificaciones que rosaban demasiado con el cinco, pero de ahí en fuera, no. La única explicación que encuentro es que, como ha sucedido en casos anteriores, me abrumo por la cantidad de trabajo y en lugar de terminarlos, no mas no lo hago.

Dionisio impartió su clase, yo asistí, participé y en verdad disfruté de los poemas que se analizaron en clase. Creo que el problema fue que terminé estrellándome con la pared abstracta de la poesía, de su consistencia semántica y el caótico mundo de interpretaciones. No logré sentar ideas concretas. Como digo, no es que no me haya gustado la materia; todo lo contrario, creo que ha sido una base fundamental para explorar a fondo el material bibliográfico de la materia y conocer más de lo que es la poesía. No sé si repruebe en sí, pero será algo muy similar… creo. Sólo sé que esta incertidumbre terminará junto con el semestre, y para eso aun faltan unos cuantos días.

¿Recuerdas los viajes interpretativos con Dionisio?

… me pregunto si no me embriague de poesía.

No lo sé, ahí luego te digo.

Hasta pronto, *, espero que esté bien. Saludos.

Atentamente,

Firma

Estudiante de Letras

 

Diario de un estudiante de letras: No entiendo el método dionisiaco

Querido *,

La tarea está a mi lado,
¿fácil? tediosos, gritando,
Mi cabeza en el caos se angustia,
con los ojos cerrados
y yo me miro y pienso
¿qué significa el silencio?

Dionisio nos dejó una tarea, quiere que sea un interprete, quiere saber qué papel juega el silencio en el poema quince de Pablo Neruda. Este famoso poema de voces poéticas antonímicas hace que se me dificulte un poco escribir acerca del silencio. Dionisio nos suele emborrachar de posibilidades, el vino de versos resulta abrumador y el mundo en el que tengo que estar a veces tiene una puerta difícil de abrir.

El método dionisiaco es confuso a veces, donde muchas realidades son posibles y donde tu cosmovisión es y no es.

Bueno *, la neta sólo vengo a quejarme y me voy con la esperanza de que probablemente pueda escribir algo que pueda darle voz a ese silencio.

Te dejo el poema para que lo leas, a mí me gustó mucho.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Lee todo en: Poema XV de Pablo Neruda – Me gustas cuando callas… http://www.poemas-del-alma.com/poema-15.htm#ixzz47QfTwGPf

Te escribo luego.

Atentamente,

Firma

Estudiante de Letras

 

Hoy vi a los literatos saltar

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Querido *,

Hoy los literatos saltaron la cuerda. La verdad siempre me resulta atrayente y agradable ver a mis colegas hacer uso del jardín. Me es reconfortante verlos correr por el pasto; como cuando llovió. El día de hoy no fue la excepción aunque no haya sido mucho el tiempo el que estuvieron saltando, el hecho de verlos ahí, corriendo, me hacía sentir bien… me sacan un momento de la realidad. Veamos, les escribiré algo. Espero te guste.


 

Al ritmo de un son, tal vez del compás
Cada salto, cada sonrisa,
Me remite a esa infancia que quedó atrás.

Veo la cuerda de un extremo a otro,
Entre gritos y risas,
Esos pasillos callados caían en un alboroto.

Tanto fue la felicidad de ver a los literatos saltar,
Que hoy querido *
Agrego estos versos que espero algún día me puedas recitar.

Atentamente,

Firma

Estudiante de Letras