Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en “Historias del Kronen” de José Ángel Mañas

El siguiente post es un un pequeño ensayo final para mi clase de literatura española. Comento un poco acerca de la novela que específico en el título el cual trata de un tema recurrente tanto en el cine como en la literatura: jóvenes, sexo, drogas y alcohol, junto con las dudas existenciales, el exceso y el sentimiento de la no pertenencia a la sociedad.


Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en Historias del Kronen de José Ángel Mañas

“es el principio del arte que trata desesperadamente de ser
realidad, mientras que la realidad se disfraza de ilusión”
– Óscar Cornago

La España en la última década del siglo XX: el capitalismo, el consumismo foráneo y la estabilidad política y económica; son algunos de los elementos contextuales donde se desarrolla la novela del escritor José Ángel Mañas. Publicado en 1994, Historias del Kronen narra las dinámicas interactivas de un grupo de jóvenes desde el punto de vista de Carlos, un joven entrado en sus veintes, de clase media alta quien manifiesta comportamientos psicópatas. Ubicados en el espacio urbano de Madrid, este grupo de jóvenes viven de manera decantada, envueltos en una búsqueda recurrente del placer inmediato, que en la mayoría de los casos, lo solventan a través del sexo y las drogas.

La Generación X, una generación caracterizada por “la abundancia material, por una parte, [está] contrapuesta por el vacío espiritual” (Alchazidu, 21). Yvonne Gavela en su trabajo “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen”, acota y remarca un aspecto importante del período que permea a lo largo de la novela de Mañas: “los jóvenes que protagonizan las narrativas creadas por los escritores de la Generación X se han acostumbrado a recibir toda la información mediada por la cultura de la imagen”. En las notas del mismo artículo se esclarece que esta mediación es consecuente a la globalización el postmodernismo en España. Así como la patente renovada de los medios de comunicación que permitió la abolición de las fronteras para un mayor flujo de intercambio de contenido.

La información audiovisual mediática juega un papel primordial en la novela y en la construcción del “ideal” o de “meta” para los personajes de Mañas. “La cultura de nuestra época es audiovisual. La única realidad de nuestra época es la televisión. Cuando vemos algo que nos impresiona siempre tenemos la sensación de estar viendo una película […] Cualquier película, por mediocre que sea, es más interesante que la realidad cotidiana” (Mañas, 30). Este argumento de Carlos es seguido por una referencia inmediata a la película Drugstore cowboy: “Somos los hijos de la televisión (..)” (Mañas, 30). Esta característica forma parte del imaginario de los personajes de Historias del Kronen, debido a la activa participación de consumo de contenido

El presente trabajo tiene como objetivo el ubicar los elementos que construyen al Eros en el personaje de Carlos, tomando como referencias: el contenido audiovisual que consume y la interacción con su círculo social y familiar. El Eros es una conceptualización del principio del placer que fue propuesto por Sigmund Freud y que Marcuse cita en su texto Eros y civilización:

[…] el inconsciente regido por el principio del placer abarca ‘los más viejos procesos primarios, los residuos de una fase de desarrollo en la cual era la única clase de proceso mental’. No luchan más que por obtener placer, ante cualquier operación que puede provocar desagrado (‘dolor’) la actividad mental retrocede. (Marcuse, 28)

 Para analizar esta característica del principio del placer es necesario añadir el principio de la realidad al análisis para lograr la identificación de cada uno. Para esto, tomaré a los personajes: Pedro, Amalia y Roberto, los cuales llegan a entrar a la dimensionalidad del principio de la realidad. De esta manera, se buscará crear un contraste entre ambos principios y lograr, en la medida de lo posible, una analogía orgánica entre los conceptos freudianos y el análisis inter e intrapersonal del personaje protagónico de Historias del Kronen. Cabe señalar que la imagen mediática quedará como un factor subsiguiente al análisis.

Análisis

El rol del materialismo es un factor que afecta y caracteriza esta generación. El padre de Carlos menciona que “los jóvenes lo tenéis todo: todo” (Mañas, 46). Pero como ya he anotado previamente, y coincido con Alchazidu: hay un atosigamiento de la abundancia material, pero que, en mi opinión, no representa una solución a la enajenación de Carlos, ni al de ningún otro joven de la novela. Este consumismo de primera mano se integra al contexto en donde no hay tantos obstáculos que dificulten el acceso a las drogas, alcohol o los encuentros casuales de sexo, ya que el posicionamiento socioeconómico del personaje se lo permite.

Las drogas son el medio de escape “la droga representa un estimulante sencillo para poder conseguir emociones fuertes, es una forma de rellenar el vacío espiritual, para huir del aburrimiento” (Alchazidu, 25). La televisión y la música serán otra vía de escape a este aburrimiento. La problemática generacional  que es motivo de discusión entre padre-hijo se debe a la ausencia de motivo, Carlos alude a ello de manera introspectiva mientras su padre lo regaña “Son los viejos los que lo tienen todo: la guita y el poder. Ni siquiera nos han dejado la rebeldía: ya la agotaron toda los putos marxistas y los putos jipis de su época. Pienso en responderle que justamente lo que nos falta es algo por lo que o contra lo que luchar” (Mañas, 46).

El Eros suele estar ligado a la represión del hombre “La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano sino su estructura instintiva en sí misma” (Marcuse, 27). La represión que se genera en Historias del Kronen reside en las expectativas de los círculos sociales de Carlos: “¿Tienes novia?… No, qué va, todavía no… Tendrás que crecer algún día, Carlos. No puedes seguir siempre así” (Mañas, 67) le dice su amiga Nuria; más adelante Miguel: “mi dinero no se lo pido a papá, como el señor Carlos, sino que tengo que ganármelo en el trabajo” (Mañas, 137); su mamá lo cuestiona: “¿Por qué no puedes ir normalito y bien por una vez?” (Mañas, 122); su papá se añade a los cuestionamientos: “No te entiendo. ¿Por qué no aprovechas el verano para leer algo?, ¿o para hacer algo práctico?” (Mañas, 46); luego el abuelo: “Tenéis que estudiar mucho porque la gente de tu generación lo tiene muy difícil” (Mañas, 56). Estas expectativas no llegan a transgredir el plano dimensional de la palabra, a diferencia de la generación de su padre y abuelo, en donde el mismo contexto de dictadura y posguerra, eran catalizadores que inhibían la pasivación. Aún así, la civilización, la cultura y la sociedad mantienen vivo el factor represivo, que en este caso no parece afectar a Carlos debido a su enajenación. Este distanciamiento será el elemento que estimule en el personaje una plena manifestación del Eros.

El principio del placer está constituido por comportamientos distintivos que lo separan del principio de la realidad. El Eros: satisfacción inmediata, placer, gozo (juegos), receptividad y ausencia de represión. En cambio, el principio de realidad: satisfacción retardada, restricción del placer, fatiga (trabajo), productividad y seguridad (Marcuse, 28). Lo que el entorno de Carlos desea es la implementación del principio de la realidad que inhibe el principio del placer. En la novela de Mañas, existen personajes que trascienden el Eros y abordan el principio de la realidad de algún u otro modo. Un ejemplo de ello es Amalia:

“Ya te he dicho que estoy preparando unas oposiciones… coño, Amalia. Si no vienes hoy, que es mi última noche, te juro que no te vuelvo a llamar… Tú haz lo que quieras. Yo no me voy a meter en tu vida ¿recuerdas?… Te lo advierto, Amalia… Que no, Carlos […]” (Mañas, 140)

Aquí Amalia se proyecta desde el principio de realidad, tomando la productividad sobre la receptividad. Pedro es otro personaje que oscila entre el Eros y el principio de realidad, ya que a pesar de seguir en las dinámicas y juegos con el grupo, este se ve mediado por la relación afectiva con su pareja: “joder, con el Pedro desde que tiene novia pasa de todo el mundo” (Mañas, 08). Otro fragmento que descubre a Pedro en el plano de principio de realidad es cuando Carlos propone escalar los andamios del edificio Jaque Mate que está cerrado debido a una intervención de obra en el lugar “-Pedro, tronco, eres un pesado, siempre agobiando. Venga, siéntate/ -¿Os imagináis que se derrumba el edificio y quedamos atrapados aquí?” (Mañas, 15). En el primer fragmento, Pedro ejerce una restricción de placer y en la segunda, a pesar de que sube los andamios, llega a abogar por la seguridad, siendo así un personaje que transita entre ambos principios. Finalmente, por medio del epílogo de la novela, vemos como Roberto hace una introspección durante una cita con el psicólogo y hace evidente un despertar de la consciencia del miedo, lo cual lo conduce a una búsqueda por la seguridad, rechazando al principio del placer desde la realidad “Cuando me meto en el coche, tengo que ponerme el cinturón. Soy incapaz de ir a más de ochenta […]” (Mañas, 156).

Algunos de los hijos de la televisión muestran indicios de la transitividad al plano de principio de la realidad. Por el otro lado, el personaje de Carlos parece mantenerse en la enajenación, al final de la obra, el contacto con la muerte no fue un factor represivo que lo inhibiera del Eros. Podría considerarse que la salida de Roberto del principio de placer se debía al factor de culpa y a una posible proyección con Fierro y la presunta homosexualidad de este, así como presenciar la muerte de esa proyección. Es decir, Roberto experimenta la muerte a través de Fierro. Por otro lado, la transición de Amalia se manifiesta al lograr sobreponerse a la manipulación de Carlos, y de haber vivido un noviazgo complicado que la llevó a experiencias que catalizaron su pasividad. Amalia, en palabras del mismo Carlos, tenía un motivo de lucha que en consecuencia la extraía del Eros para llevarla al plano del trabajo y la fatiga (realidad). Pedro se veía ya en el principio de realidad al estar acatando las normas de la sociedad al formar parte de una relación afectiva con Silvia.

Pero la pregunta aquí es ¿qué sucede con Carlos? ¿cómo interpretar su comportamiento al concluir la novela? Víctor Mercado Durán puntualiza “hay un más allá de la muerte de Fierro que diferencia a Carlos de Roberto convirtiendo el primero en un psicópata en potencia” (Mercado, 150). Podemos hablar sobre Gavela cuando escribe que la violencia de la pantalla filtra la realidad de Carlos. Su carácter nihilista y hedónico florecen en el campo del Eros y su “etapa adolescente que él considera no como algo transitorio sino como una característica plena de su personalidad” (Gavela, 220). La emulación de sus héroes como Patrick Beitman en Psicópata Americano o de Alex en La Naranja Mecánica, añadiendo la estabilidad económica que le otorgan sus padres, hacen que la mezcla de la incomunicación, la interacción vacía frente al “telediario”, la ausencia mutua Carlos-familia / familia-Carlos y la búsqueda de la excitación efímera, resulte en un rechazo a las convenciones sociales.

“Dejados en libertad para perseguir sus objetivos naturales, los instintos básicos del hombre serían incompatibles con toda asociación y preservación duradera: destruirían inclusive lo que unen. Sus fuerzas destructivas [del Eros] provienen del hecho de que aspira a una satisfacción que la cultura no puede permitir” (Marcuse, 28)

En conclusión, Carlos, siendo hijo de la televisión, reúne todas las características del principio del placer que, llevado al extremo de la manifestación del Eros, trae consigo la desaprobación de las convenciones culturales. Y a pesar de que Carlos es joven, inteligente, de carácter egocéntrico y apático, me parece que no hay ningún tipo de comportamiento que no sufra los efectos de la represión social y cultural, ya sea de manera directo o indirecta.

Bibliografía consultada

ALCHAZIDU, Athena. “Tiempo y espacio en Historias del Kronen, una de las crónicas urbanas de la generación X”. Etudes romanes de Brno, 2009. No. 02, pp. 19-28. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4265570

MAÑAS, José Ángel. Historias del Kronen. España. Editor digital: othon_ot ePub baser r1.0, 1994.

MARCUSE, Herbert. Eros y civilización. Una investigación filosófica sobre Freud. EE. UU.: Beacon Press. Edición Joaquín Mortiz, 1965. 4ta. Edición 1969.

MERCADO, Víctor. “Historias del Kronen y la cultura post -68”. Cuadernos de Aleph, 2017. No. 09, pp. 141-154. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6026046

YVONNE, Gavela. “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen” pp. 215-226 del libro Memoria histórica género e interdisciplinariedad: los estudios culturales hispánicos del siglo XXI, 2008. Madrid: Biblioteca Nueva. Disponible en: http://www.sjuannavarro.com/files/historias.del.kronen.gavela.pdf


PD: El blogtober, sigue y a pesar de estar publicando esto a la medianoche, ya siendo el día, ya queda publicado el post cuatro.

Literatura LGBT+: Los estigmas en un club de lectura

Como todos los miércoles, desde hace un mes, tomé el autobús a la escuela para llegar a las nueve de la mañana a la biblioteca de artes en mi universidad. Impartiría lo que vendría siendo la tercera sesión de mi club de lectura con temática LGBT+. La sesión de hoy fue peculiar, ya que a veces uno no viene preparado con pronunciar groserías a pesar de que al hablar fluyan naturalmente. El texto con el que nos enfrentamos hoy fue el cuento de Eduardo Antonio Parra “Nomás no me quiten lo poquito que traigo”, un texto crudo, en donde narra el momento en el que Estrella, una prostituta/un hombre trans, se enfrenta a unos policías y que a través de ese encuentro su sexualidad queda sujeta al reconocimiento, más allá de una operación, la identidad queda atada, en este caso, a la carnalidad y la lujuría como una supuesta forma de vivir la feminidad. Además de eso, hablamos acerca del género no-binario, y sobre el caso de Sam Smith al solicitar que se refieran a su persona con los pronombres they/them (los cuales se usan en el inglés para hacer referencia al género no-binario). Hablar de estos temas de sexualidad, identidad y género, me mueve mucho. A pesar de no ser experto en el área, gracias a este club, he podido acercarme a una variedad de artículos y textos queer. Pero lo que me interesa compartirles hoy, son otras cosas, no para problematizar o evidenciar, sino más bien para provocar la reflexión.

Este es el cartel que diseñé para mi club…

¿Quieres empezar un club de lectura?

Elvis (mi amiga, quien ahorita es becaria en la biblioteca que coordina los clubs de lectura) me preguntó eso y yo contesté con poco entusiasmo: “Estaría cool”. Sí, muy cool y todo ¿pero de qué lo haría? En verdad no tenía mucha idea de qué temática elegir. Estaba pensando cuando Elvis me ganó “Hazlo de literatura gays”, si no mal recuerdo, algo así dijo. Mi “¿sí?”, pasó a ser un “sí” y luego un “¡SEEEEE!”. No sabía que quería un club de literatura LGBT+, hasta que me lo propusieron. Al poco tiempo empecé a darme cuenta de la responsabilidad que eso implicaba.

Deseo poder hacer bien las cosas, poder moderar bien las charlas, elegir bien los textos, sacarle jugo a los poemas y cuentos que vemos. Ansío debatir, ṕrovocar y hacer pensar acerca de lo que se ha recorrido, reconocer en dónde estamos y lo que falta por recorrer en el camino de la diversidad. Curiosamente, no tardaría tanto en darme cuenta que nos falta un buen tramo por andar.

Llevemos este club de lectura a la Biblioteca de Bellas Artes porque allá son más “abiertos”

Eso se había comentado. Mi club de lectura era el único que no se impartía en el espacio en donde se daban los demás porque imagínate “¿qué iba a pensar la gente? ¿tanta labor echada a la basura?”. Como les digo, esto no se trata de buscar quién lo dijo, sino ver lo que se está diciendo, porque no es solamente una persona la que piensa así, son muchas. No me quiero ni imaginar la cara que hubiera puesto la persona que me reubico, si hubiera escuchado la lectura que tuve en mi club el día de hoy.

A ratos pensaba que debía abrir un club en la tarde ya que en la mañana sólo tenía a cuatro personas y en realidad, hay mucha gente interesada, pero que por cuestiones de horarios, no pueden asistir en la mañana. Ayer me di cuenta que no sería posible, porque mis horarios no lo permitirían. Preferí relajarme y aprovechar lo que ya tengo. Pensé en la historia de uno de los integrantes del club, el cual un día se me acercó y me dijo “Hola, sólo quería decirte que tal vez no pueda asistir a todas las sesiones. De hecho, yo tengo clase a esta hora, pero platiqué con mi maestra y acordamos en que me dejaría venir un miércoles sí y uno no”. No lo se, pero ese comentario me motivó mucho. Se siente bonito.

Un caso también que me gusta es el del integrante que se emociona y explícitamente comparte que él desconocía la variedad de debates y de diversidad que había en el mundo. Hoy sólo le sonreí y le dije que yo tampoco sabía. Eso es lo genial de la literatura, el ver cómo uno puede ir provocando la relfexión.

La dinámica de lectura del club

La sesión suele empezar con la lectura de un par de artículos recientes de relevancia en el mundo queer. Elaboro preguntas para provocar el diálogo, partiendo desde los artículos que les presento. Una vez dialogado el tema, busco abrirle camino al texto literario que veremos. Intento hacer que los artículos y el texto se relacionen de algún modo, pero no siempre es así. Una vez leído el cuento o poema, los comentamos y buscamos casos que tal vez conozcamos de cerca o que ubiquemos en nuestra realidad próxima.

Hasta ahora, sólo hemos leído poesía y cuento. Desde el inicio quedamos que leeríamos una novela y el día de hoy les pregunté: ¿prefieren que votemos por una novela y que todos leamos lo mismo o que cada quién elija su lectura y que comente en la sesión lo que haya leído durante la semana? Les dije un poco de los pros y contras, y al final decidieron que cada uno elegiría qué leer. Yo por lo pronto, quedé en mandarles opciones para que puedan guiarse. Estoy emocionado por saber qué van a elegir.

A ver qué me dicen

Este semestre, la coordinadora se enfrentó a una variedad de propuestas nuevas y frescas para los clubs de lectura. Junto con otras amigas, en esta ocasión sugieron clubs con hilos temáticos como mujeres cuentistas y literatura erótica (este ha sido otro club muy comentado). Pero se siente bien saber que tenemos espacios en donde podamos compartir la otra literatura no tan popular y que muchas veces sólo rondan en pasilloso de universidad. Me parece que en la uni he visto muchísimas historias que de no haber entrado a la carrera de literaturas hispánicas, dudo mucho que hubiera leído o conocido. Cuando la coordinadora dijo “A ver qué me dicen”, pensé que lo único que deberían decir respecto a las propuestas de estos clubs y temas, es “Muy bien, ya era hora”.

Lecturas

Ya es tarde y antes de dormir quiero compartirles, a las personas interesadas, el enlace a la carpeta de Drive que comparto con mi club para que puedan ver los textos que vemos en las sesiones.

Para entrar, sólo hagan clic aquí.

Espero que disfruten de los artículos y de algunos de los textos que se encuentran ahí. En esta semana tal vez vaya haber más libros debido a las posibles recomendaciones que les haga a los integrantes del club.


PD: Estaría cool que me compartieran un libro queer que les guste mucho para proponerlo en el club. Por lo pronto, sigan haciendo lo que tengan que hacer para alcanzar lo que quieren, así sea escribir antes de la medianoche para alcanzar a publicar el día dos del Blogtober.

Soy un gerundio

Querido *,

Creo que nunca te conté aquella historia en donde logré evitar una vergüenza muy grande en la clase de español superior. Aunque debo aclarar unas cosas que tal vez podrían interpretarse como “justificar mi ignorancia” (aunque admito que hay algo de eso):

  • No soy muy bueno en gramática (ni español, ni en inglés).
  • Hasta en el momento de ese acontecimiento, no solía tener el prúrito/curiosidad de resolver mis dudas gramaticales.
  • En el trancusro del bachillerato técnológico, mi cercánía a la gramática y a la lectura, era escaza.

Un día, mi roommie estaba contando una anécdota en donde su mamá había tenido una discusión con su vecino. El pleito tomó vuelo y pronto empezaron a salir los insultos y una de las cosas que le gritó su mamá al vecino fue “¡Gerundio!”. Mi roommie también utiliza la palabra gerundio con frecuencia para referirse a las personas vagas o a los indigentes. El caso es que empecé a relacionar la palabra gerundio al aspecto descuidado o personas vagas, y pronto empezaba a utilizar la palabra con esa connotación.

Tiempo después, en la clase de español, los comentarios se dirigieron hacia “el gerundio”. “Porque estarán hablando sobre indigentes”, pensé “De seguro, la palabra gerundio tiene otro significado”. Luché un poco por no preguntar qué era un gerundio enfrente de la clase, y hasta preferí ni siquiera preguntárselo al maestro, porque al escuchar a mis compañeros, obvio que era un término con el que yo ya debería haber estado familiarizado. Me esperé y en cuanto llegué a casa, busqué la definición. No aparecieron fotos de indigentes o jóvenes vagos. Pero sí habían definiciones similares a esta

El Gerundio es una forma no personal del verbo (como el Infinitivo o el Participio) que indica que una acción está en desarrollo.

En español el gerundio se forma añadiendo al lexema del verbo los siguientes sufijos:
-ando: caminando, cantando, jugando,…
-iendo: corriendo, entreteniendo, riendo,…
-yendo: oyendo, proveyendo,…

Fuente: Gramaticas.net

Fui prudente en no preguntar, igual y no hubiera pasado nada, ni se hubieran burlado de mí, eso nunca lo sabré. Hasta la fecha, suelo contar esta historia entre risas. Te la he contado a ti porque siento que ya tenemos la confianza suficiente para contarnos estas cosas. Espero que estes bien.

Atentamente,

El gerundio.


Me voy a graduar… ayuda

Hace aproximadamente cuatro años, en una noche templada, en la barra de una cafetería, mientras escuchaba los poemas de unos amigos; conocí a tres adultos mayores con los que tuve la suerte de coincidir cuando yo me encontraba en un momento de muchas dudas. El Oscar de aquel entonces estaba por graduarse de la preparatoria y preparándose mentalmente para visitar una comunidad rural a las afueras de su ciudad. Estaría ejerciendo un servicio comunitario para obtener un apoyo económico para seguir estudiando. Pero Oscar tenía dudas sobre qué iba a hacer una vez que terminara ese servicio. Ahí es donde entran en acción estas tres personas.


La importancia de un mentor

Quise escribir esta entrada para hacer énfasis en la importancia de tener un mentor o guía. En mi caso estas tres personas me ayudaron a aclarar muchas dudas a través de sus palabras, sus perspectivas más amplias y enriquecidas de experiencia. Sentía que veían en mí algo que yo no lograba distinguir. Sus anécdotas me dieron ánimos y hacían que los obstáculos se vieran pequeños.

Hace unos días visité a uno de ellos y a pesar de que la plática fue muy agradable, me quedé con dudas acerca de qué debía hacer. Estas cuestiones que merodean desde hace ya unos meses en mi cabeza, tiene que ver con el hecho de que ya estoy por graduarme de la universidad y quiero tener alternativas de lo que podría hacer después. Me preguntaba si debía regresar a mi ciudad natal o si debía seguir preparándome o seguir trabajando en esa otra ciudad que ya pasó a ser como otro hogar. Mis pensamientos, viendo cada vez más cerca el final de la licenciatura, divagaban en cosas relacionadas al trabajo, rentas, hobbies, sueños, lo que deseo hacer y “lo que debo hacer”. Ante tantas interrogantes, pensé en ellos, “Si me ayudaron hace cuatro años cuando salí de la prepa, tal vez puedan ayudarme ahora”. Si uno de ellos no logró disipar todas mis dudas, aún podía ir con las otras dos personas, la pareja que me motivó a irme a estudiar lo que quería. Lo que me agradaba de conversar con esta pareja, es que ambos comparten la característica de una mirada atenta al escuchar al interlocutor, y una forma de hablar que oscila entre la comprensión, intelecto y lo provocador. Una voz interior me pedía a gritos que los buscara, necesitaba escucharlos.

Una tarde, decidí mandarle un mensaje a la señora, me contestó, agendamos día, llegó ese día, toqué el timbre y de pronto ya estaba en la sala de estas dos personas, intentando responder a la pregunta “¿Cómo has estado?”. Decido no profundizar y espero el momento indicado para decirles “Quería platicar con ustedes porque los veo como mis mentores y esperaba que al escucharlos podría aclarar un poco mis dudas”. Les compartí mis inquietudes sobre querer explorar la danza, mi interés por el sector cultural de mi ciudad natal, sobre mis temas de tesis y lo importante que es para mí el decidir por lo mejor (tanto profesionalmente como a nivel personal). Pasaron las dos horas que pensé que tardaría mi visita y pasaron otras dos más y la plática pudo haber seguido. Pero luego del café y la comida que me invitaron y más que nada, luego de esas palabras que tal vez para ellos resultaba irrelevante o como un consejo más para un joven, para mí eran joyas que iluminaban un poco la oscuridad de la duda.

Salí revitalizado, con una motivación desempolvada y una sonrisa. A ratos pienso que parte de lo que ellos me aconsejaban, son palabras en mi interior que yo ignoro por temor a cometer un error, pero al escucharlo desde otra voz, me hace sentir que todo saldrá bien. Ver que ellos creen en mí, me hace reconocer que tiendo a menospreciar mis capacidades. Ahí con ellos, las barreras pasan a ser oportunidades para ser un mejor profesionista y mejor persona.

Me di cuenta que regresar a mi ciudad natal, era eso, un retroceso y que lo había considerado por ser “práctico” (mediocre, pues). De pronto, la idea de incorporarme a una academia de danza no parecía errado, el querer seguir con la maestría, hacer tesis, aplicar para un posgrado en el extranjero, de pronto todas y cada una de esas opciones están al alcance de mi mano. Solo debo ser sincero conmigo mismo, hacer una introspección y analizar qué es lo queyo quiero.

Finalmente, me agrada saber que a pesar de todo, mi realidad sigue ahí y la contemplo como un medio, no como obstáculo. La finalidad de esta entrada es compartirles a muy grandes rasgos la experiencia que me llevo cuando tengo contacto con gente tan sabia, moral e intelectualmente. Ellos mismos me dijeron que no viera sus comentarios y consejos como algo que debía hacer, sino que tomara lo que me sirviera cuando tuviera que elegir un camino. Eso es un mentor, alguien que te aconseja, guía, que te hace ver tus fortalezas y que te impulsa a ser mejor. Puede que ese mentor sea un familiar, un amigo, un maestro o alguien que conozcas en un café durante la lectura de poesía de tus amigos.


PD: Tal vez para algunos, el relacionarse con adultos mayores, lo vean como algo "anticuado", pero en mi experiencia, yo he recibido los mejores consejos de parte de ellos.


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Un grito que convoca a las artes [Diario]

Fragmento de “El grito” 1893

Desde que inició este semestre, sabía que quería presentar algo audiovisual como proyecto final para la materia de teoría literaria 2. Hace unas semanas le propuse a Doria que se uniera conmigo para el trabajo final que aún no tenía muy claro. A veces me pasaba ratos pensando de qué sería ese trabajo final, hasta que un día, mientras scrolleaba en mi feed de Instagram, me topé con un vídeo de INSIDER. En un minuto explicaba que Giulia Bartrum, curadora de una exhibición dedicada al pintor noruego en el British Museum, decía que el grito no surge del sujeto en la pintura sino que está escuchando el grito que proviene desde afuera. Ella se basa en una litografía de Munch que a diferencia de las obras a color, este tiene escrito: “I felt the great scream throughout nature.” [“Yo sentí el gran grito de toda la naturaleza”]. Ahí supe que esa obra sería un buen objeto de estudio para un proyecto y para ver las posibilidades de la interpretación.

A grandes rasgos, el proyecto consiste de los siguientes pasos:

  1. Entrevista con docentes de artes plásticas: Adriana Salazar y Leonel de Gunter.
  2. Entrevista con el profesor de música, Alejandro Corona, pianista y compositor mexicano.
  3. Una ejecución dancística de los alumnos de cuarto semestre en artes escénicas, coordinados a través de la maestra Abigail Nuñez y de Mario Lagarda.
  4. Entrevista con docentes de literatura: Manuel Llanes, Daniel Avechuco y César Avilés.

Buscamos que estas disciplinas se vean entretejidas, de manera que la información de los docentes de plásticas son la base del proyecto. De la misma manera, las personas de escénicas dependerán de lo que el maestro Alejandro Corona proponga en cuestión musical y trabajarán con las piezas que él crea atribuible a “El grito”. La contribución de los maestros de literatura son más que nada, un elemento complementario para así explorar las posibilidades de la interpretación a través de la multidisciplina.


Lo que falta

Por el momento, aún tenemos pendiente las interpretaciones escénicas, la entrevista con los docentes de plásticas y la grabación de elementos composicionales para acompañar a las entrevistas. Sabemos que la parte de edición va a hacer una de las más complicadas del proceso, sólo esperamos que no nos tome más de las semana, para así coordinarnos con los otros trabajos finales del semestre.

Otro elemento importante por revisar es el aspecto teórico del proyecto, el cual consiste en revisitar los textos de Susan Sontag “Contra la interpretación”, Umberto Eco “La sobreinterpretación de textos” y de Jonathan Culler “En defensa de la sobreinterpretación”. Añadido a esto está lo de localizar la mayor cantidad de referencias populares y como la obra de “El grito” ha sido apropiado por diversas vertientes comunicativas y artísticas.

Con el libro “Expresionismo” de Ashley Bassie, en los pasillos del departamento de letras y lingüística.

¿Cómo se escucharía “El grito”?

A continuación les adjunto el vídeo de la pieza musical que el profesor Corona nos sugirió como el elemento musical que podría ser representativo del cuadro. Esta será la pieza que las personas de danza utilizarán.


PD: De verdad estoy agradecido con las personas que se siguen uniendo al grito para participar en este proyecto, regalándonos su tiempo y apoyo. Espero publicar el vídeo aquí en el blog una vez que esté terminado.

PD II: Uno no puede evitar la expectativa, así que aspiramos a algo grande para ver cómo será el alcance y producto final.

PD III: Sin duda, el llegar a conocer y acercarnos a las otras áreas de la división de bellas artes, ha sido lo más cool del proceso.


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3 ejes centrales que no deben faltar en tu reseña

Un día la maestra de la clase de crítica literaria nos proyectó la siguiente imagen acerca de los ejes centrales de una reseña crítica y los elementos que la componen. Como trabajo final de la materia, teníamos que escribir una reseña crítica que tuviera las características necesarias para ser publicada en alguna revista académica.

Vimos diversos ejemplos de cómo algunos críticos abordan la reseña crítica. La mayoría cumplía con los aspectos anteriores. Ahí es donde me di cuenta que las reseñas de libros que antes hacía en el blog, son más como una manera informal de hacer reseñas. Entonces pude ver la diferencia entre el tipo de reseña que hacía y la reseña crítica. Pero en general, ambas coinciden en sus tres aspectos fundamentales: 1) contextualización, 2) descripción y evaluación, y 3) conclusiones y recomendación.

La primera reseña que subí en el blog que sigue una estructura similar que se propone en la imagen anterior, fue la reseña de Los visitantes, de Claudia Reina. Los invito a que lean la entrada, en busca de que les pueda servir como guía.


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No amo mi patria [Literatura mexicana]

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Esta entrada se basa en las notas tomadas en mi clase de literatura mexicana IV. Esta literatura abarca desde 1950 hasta nuestros días. El maestro dio inicio al curso a través de los versos de José Emilio Pacheco en su poema “Alta traición”.

Alta traición (1969)

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto     
es inasible.
Pero (aunque suene mal)     
daría la vida
por diez lugares suyos,     
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,     
fortalezas,
una ciudad deshecha,     
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,     
montañas
—y tres o cuatro ríos .

La Revolución Mexicana había prometido mucho y había cumplido poco. El maestro, luego de haberle pedido a alguien que lo leyera, comenta “[“Alta traición”] rompe con lo nacionalista, desde una visión crítica, a partir de la voz poética”.

Se establece el concepto de memoria a partir de los registros históricos compartidos. Es decir, todo los textos, obras, fotografías, películas, edificios y demás, sirven como registro de una época y tienen la capacidad de que estudiadas en conjunto, pueden construir una pequeña parte del panorama histórico de un momento en particular. Esa pequeña parte será vista como memoria.

Dos miradas del México “moderno”

Para 1950 hubieron dos obras que reunían dos miradas del panorama mexicano de la época. Una mirada la brindó Luis Buñuel con su película Los olvidados y la otra fue a través del ensayo de Octavio Paz con su libro El laberinto de la soledad . Por un lado, Buñuel propone una mirada al surgimiento de la marginalidad como cultura y Paz, voltea hacia el desgaste de la utopía del progreso. En ambas perspectivas hay un derrumbe del mito de que la Revolución lo resolvería todo.


Me parece que el poema que eligió el maestro puede ponernos en perspectiva al ver el pasado desde el presente y viceversa. Ante el cúmulo de corrupción, violencia e injusticia, es válido reflexionar en dónde estamos parados, hacia dónde vamos y tener presente el camino que se ha recorrido.


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Estudio literatura y no leo tanto como creen

—¿Y qué estudias?

Oscar podía sentir hacia donde desembocaba esa conversación, pero aun así contestó.

—Literaturas hispánicas— dijo mientras esbozaba una sonrisa.

Tres.

Dos.

Un…

—¡Ah, qué padre! ¿te gusta leer mucho, entonces?

Oscar sigue sonriendo, lo bueno es que ya ha vivido varios momentos como estos.


Confesión de un literato

La conversación anterior suele ser común y se entiende que la gente dé por sentado o reitere lo que a veces parece ser obvio. Pero también entiendo que habrá quien se pregunte “¿literatura? ¿qué es eso?” como un interés genuino por saber al respecto o curiosidad. Seguido de eso se preguntarán “¿por qué alguien estudiaría algo así?” y aquí ya todo es más subjetivo. Entré a la carrera con intenciones de escribir, (des)afortunadamente las cosas se dejan claras desde un principio y nos dicen que la universidad tiene un enfoque a la do-cen-cia. Y no es que me moleste eso, en realidad me gusta mucho, ademas de que hay otras especialidades muy interesante: investigación, crítica, promoción cultural, edición y corrección de estilo.

Aunque es curioso que a pesar de que el perfil del aspirante a la carrera debe incluir un gusto por la lectura, el perfil de egreso de varios es de no tener el mismo ahínco por la lectura como solían tener. Comentaba con una amiga que muchos de los egresados de la carrera no leen tanto y no hablan de literatura. Claro, esto es desde un aspecto generalizado y que tal vez se deba a que varios de los egresados no se dedican a áreas de especialización con las que salen de la universidad.

Anteriormente escribí acerca de esto en ¿Cómo llegué al quinto semestre de la licenciatura en literatura hispanoamericana sin haber leído a Juan Rulfo? y me doy cuenta que la lectura es un aspecto que funciona tanto como maestro y escritor. Gracias a la lectura, las ideas surgen; se estimula un aspecto creativo en el imaginario mientras leemos, tanto en la construcción abstracta del mundo que se construye en la narración o el poema y el imaginario propio que parte del mismo espacio-tiempo del texto. En ¿Qué deberían leer nuestros próximos alumnos? se hace un listado de cuentos que pueden ser un buen inicio para acercar a los estudiantes a la literatura. Y es aquí donde la lectura, el aumento del acervo literario y las referencias cumplen con un papel importante en cualquier área a la que se desea dedicar un estudiante de literatura. Pero hasta ahora solo he mencionado lo que estaría bien leer y lo que se debería hacer como docente y escritor: leer.

Decir es una cosa, hacer es otra

No leo tanto. A veces no leo más de una hora al día, a veces no leo más que artículos en Medium o mensajes de Whatsapp (o alguna otra cosa “banal”). Pero si alguien me pregunta si me gusta leer, no lo dudaría ni un segundo y le diría que sí. Las novelas del romanticismo han sido mis favoritas en la carrera y no se me dificulta nada, leer novelas de ese género. Entonces quiero pensar que aun conservo el toque para ser ese aspirante eterno de ser un literato.

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Imagen: Pexels

PD: Perdón por escribir esta entrada que fue como confesión y palabras de incertidumbre ante la duda de haber perdido mi lado lector.

¿Cómo llegué al quinto semestre de la licenciatura en literatura hispanoamericana sin haber leído a Juan Rulfo?

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Mesa redonda sobre Juan Rulfo. Foto: Anneth Marín.

 

[A Juan Rulfo] de que te lo vas a topar, te lo vas a topar.

Como parte de las actividades de la universidad por los 100 años de nacimiento del escritor mexicano, Juan Rulfo, el día de ayer [12/Oct/2017] se llevó a cabo una mesa redonda en donde se habló de la vida y obra del autor; se discutieron y analizaron algunos de sus cuentos, se habló sobre la influencia de Rulfo en la literatura y el cine; y que concluyó con lecturas dramatizadas de estudiantes de escénicas. En fin, todo muy bonito, y como alumno, ver a cinco de los mejores maestros del departamento de letras en un mismo espacio, es una imagen de edición limitada y un acontecimiento poco común.

Pero no vengo a escribir sobre lo que se dijo en dicho evento; en realidad vengo a escribir una entrada dedicada a los “ya deberías”, ya deberías haber leído el Quijote, ya deberías conocer los cuentos de fulanito y de sotanito *insert eye roll here*. Quiero que esta entrada plasme los juicios de un estudiante patético, un estudiante que parece tener una nueva excusa para no leer “Pedro Páramo”. Asistimos a charlas literarias porque sabemos que lo que se va hablar ahí es de nuestro interés. Recuerdo que en un Coloquio de hace dos años, entré a las salas con mis compañeros; salas donde se leían ponencias académicas profesionales. Ahí no sabía qué estaba pasando y no entendía gran porcentaje de lo que decían, pero aún así me quedaba ¿por qué? porque me interesaba. Me quedé a esta mesa redonda porque me interesaba lo que se iba a hablar, digo, por más que quieras sacarle la vuelta a Rulfo, para un estudiante de literatura es imposible. Tarde o temprano te debes enfrentar a los textos canónicos, que te guste es otra historia; pero de que te lo vas a topar, te lo vas a topar.

Yo he sido muy renuente en hacer las lecturas de este autor, no porque no quiero, sino porque me apetecen otras lecturas. Voy en quinto semestre de la licenciatura en literatura y sólo conozco el cuento de Diles que no me maten (y lo conozco porque lo vimos en una clase del primero o segundo semestre).

¿Cuál es el problema entonces?

Analizando mis comportamientos lectores (y contestando a la pregunta del título de esta entrada), encontré:

  • Si hay un libro basado en la serie de los ochentas, ¿Dallas de Burt Hirschfeld o la lectura de El Cantar de los Nibelungos (Anónimo)?… ¡Dallas!
  • Tengo libros de la escuela por leer. Yo: *avanzo dos páginas de una lectura de tarea* “Bueno, voy a hacer una pausa de este libro de la escuela…” *toma otro libro* “Leeré un poco de esto…”. Eventualmente leo mas del segundo libro que no es de la escuela o me duermo.
  • Ver película > leer libro
  • Ver Juego de Tronos > leer libro

Por el momento quiero tomar consciencia de mis lecturas, en el sentido de que quiero darme cuenta si lo que estoy leyendo le aportará algo a mi vida académica, que es lo que por el momento me interesa mejorar. No quiere decir que me vaya a encerrar en una burbuja y no vaya a leer nada que no sea académico o canónico, pero sí quisiera darle un poco de prioridad a mi repertorio de lecturas académicas, por el bien de un estudiante que desea acercarse a la literatura y ampliar su panorama literario.

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PD: El canon es así, la vida académica es así. Existe un convenio de libros que se deben comentar, libros que se deben citar, por más que intenté rechazar esa perspectiva, yo no soy un colectivo lo suficientemente grande para combatir esa tradición preestablecida. Y a veces tampoco deseo que sea combatida.

Querido sexto semestre

Querido sexto semestre,

Quisiera empezar por hablarte de mi relación anterior con el quinto semestre. Las cosas no estuvieron muy bien, aunque quedamos en buenos términos. Cuando empezamos a salir, todo parecía indicar una exitosa relación. Platicábamos, salíamos al siglo XVIII, fuimos a Perú, nos decíamos miles de cosas románticas, le escribía cartas y leía las suyas, íbamos al cine, me tomaba de la mano y me pedía que leyera; que le leyera “Lee, lee”, me decía. Hubo un momento en la que caí a sus pies llorando, hubo otros en los que pensaba en el suicidio, pero eso era demasiado romántico, más tarde descubrí que ella intentaría arrojarse a las vías del tren. Viajamos al Siglo de Oro, le recité los más hermoso poemas y me di cuenta de que la femme fatale estaba en todas partes. Me fue infiel múltiples veces. Al final, a pesar de que sentía que todo iba a nuestro favor, al culminar nuestra relación me di cuenta que fue la relación más baja y vil que había tenido en la universidad.

Te escribo esto para que entiendas mi fatiga, pero a pesar de eso, me gustaría que viajemos a otro siglo, llévame a conocer otras letras, otras páginas, nuevas historias y mundos que me apoyen en el descubrimiento del nuestro. Llévame a Cuba, Argentina, Uruguay, viaja conmigo a México, a su siglo XIX y descubre conmigo los secretos aun por descubrir. Pasemos por el romanticismo y así otorgarle una nueva oportunidad. Vayamos a Rusia, a Japón, Francia donde nadie conozca de nosotros. Querido sexto semestre disfrutaré de ti porque siento que hay más por venir.

Te odio 💚

Atentamente,

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