No rechace su confusión, señora

El sábado 26 de octubre, a eso de las 6:40 pm, estaba repartiendo programas para la presentación que habría del grupo de Núcleos de Antares. Caminaba alrededor de la puerta y le decía a la gente que iba entrando “¡Hola! ¿viene al evento?… bien, aquí le doy el programa… bienvenido” y les sonreía, la combinación de palabras variaba pero las palabras en sí, eran las mismas. Seguía caminando, cuando a ratos notaba que empezaba a seguir a alguien de manera psicótica para ver si ya tenía un programa. Me di cuenta de lo ansioso que estaba. Seguía dando vueltas como perrito atrapado, cuando llegó la muchacha que me orientó hacia mi tarea como voluntario “Ya es hora, ven”, me dijo mientras me indicaba con un ademán de que me acercara a la entrada para recoger boletos.

La primera presentación se llevó a cabo en el lobby del teatro, los intérpretes iban con pantalones de mezclilla y camisas/playeras blancas. Los veía mejor desde el lugar en el que me habían movido. Mientras observo a la gente, tanto a los que bailan como a los que no, siento como una señora se me acerca y la oigo murmurar algo, me había dirigido la palabra pero no la había escuchado. Luego de haberle pedido que me repitiera, si no me falla la memoria dijo algo como “Qué raro, ¿verdad?”. Opté por decirle “¿Qué cosa?”, aunque sabía que tendría algo que ver con lo que estábamos viendo. “Pues la danza, este tipo de presentaciones sólo me confunden y no las entiendo”, dijo con un gesto entre molestia y reproche. Le dije que su confusión era válida, pero que no la diera por sentado, que al contrario, buscara y hurgara dentro de esa confusión. Le comenté que las interpretaciones pueden partir de los gestos faciales de lxs danzantes, de los movimientos, el vestuario, los colores y hasta del título de la pieza. “No rechace la confusión, yo por ejemplo, veo el mar con la mezcla de colores entre azul marino y blanco… sus movimientos me recuerdan a las olas. Pero eso es sólo una interpretación que parte de yo querer ver una imagen”. Recuerdo que le comenté que su interpretación es válida, que la confusión no tiene nada de malo, pero que si decide quedarse ahí, en lugar de explorar esas dudas, se podría estar perdiendo de mucho.


PD: Creo que este Blogtober no salió como lo esperaba, pero al menos tengo algunas notas interesantes sobre la dinámica que pienso compartir,

Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en “Historias del Kronen” de José Ángel Mañas

El siguiente post es un un pequeño ensayo final para mi clase de literatura española. Comento un poco acerca de la novela que específico en el título el cual trata de un tema recurrente tanto en el cine como en la literatura: jóvenes, sexo, drogas y alcohol, junto con las dudas existenciales, el exceso y el sentimiento de la no pertenencia a la sociedad.


Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en Historias del Kronen de José Ángel Mañas

“es el principio del arte que trata desesperadamente de ser
realidad, mientras que la realidad se disfraza de ilusión”
– Óscar Cornago

La España en la última década del siglo XX: el capitalismo, el consumismo foráneo y la estabilidad política y económica; son algunos de los elementos contextuales donde se desarrolla la novela del escritor José Ángel Mañas. Publicado en 1994, Historias del Kronen narra las dinámicas interactivas de un grupo de jóvenes desde el punto de vista de Carlos, un joven entrado en sus veintes, de clase media alta quien manifiesta comportamientos psicópatas. Ubicados en el espacio urbano de Madrid, este grupo de jóvenes viven de manera decantada, envueltos en una búsqueda recurrente del placer inmediato, que en la mayoría de los casos, lo solventan a través del sexo y las drogas.

La Generación X, una generación caracterizada por “la abundancia material, por una parte, [está] contrapuesta por el vacío espiritual” (Alchazidu, 21). Yvonne Gavela en su trabajo “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen”, acota y remarca un aspecto importante del período que permea a lo largo de la novela de Mañas: “los jóvenes que protagonizan las narrativas creadas por los escritores de la Generación X se han acostumbrado a recibir toda la información mediada por la cultura de la imagen”. En las notas del mismo artículo se esclarece que esta mediación es consecuente a la globalización el postmodernismo en España. Así como la patente renovada de los medios de comunicación que permitió la abolición de las fronteras para un mayor flujo de intercambio de contenido.

La información audiovisual mediática juega un papel primordial en la novela y en la construcción del “ideal” o de “meta” para los personajes de Mañas. “La cultura de nuestra época es audiovisual. La única realidad de nuestra época es la televisión. Cuando vemos algo que nos impresiona siempre tenemos la sensación de estar viendo una película […] Cualquier película, por mediocre que sea, es más interesante que la realidad cotidiana” (Mañas, 30). Este argumento de Carlos es seguido por una referencia inmediata a la película Drugstore cowboy: “Somos los hijos de la televisión (..)” (Mañas, 30). Esta característica forma parte del imaginario de los personajes de Historias del Kronen, debido a la activa participación de consumo de contenido

El presente trabajo tiene como objetivo el ubicar los elementos que construyen al Eros en el personaje de Carlos, tomando como referencias: el contenido audiovisual que consume y la interacción con su círculo social y familiar. El Eros es una conceptualización del principio del placer que fue propuesto por Sigmund Freud y que Marcuse cita en su texto Eros y civilización:

[…] el inconsciente regido por el principio del placer abarca ‘los más viejos procesos primarios, los residuos de una fase de desarrollo en la cual era la única clase de proceso mental’. No luchan más que por obtener placer, ante cualquier operación que puede provocar desagrado (‘dolor’) la actividad mental retrocede. (Marcuse, 28)

 Para analizar esta característica del principio del placer es necesario añadir el principio de la realidad al análisis para lograr la identificación de cada uno. Para esto, tomaré a los personajes: Pedro, Amalia y Roberto, los cuales llegan a entrar a la dimensionalidad del principio de la realidad. De esta manera, se buscará crear un contraste entre ambos principios y lograr, en la medida de lo posible, una analogía orgánica entre los conceptos freudianos y el análisis inter e intrapersonal del personaje protagónico de Historias del Kronen. Cabe señalar que la imagen mediática quedará como un factor subsiguiente al análisis.

Análisis

El rol del materialismo es un factor que afecta y caracteriza esta generación. El padre de Carlos menciona que “los jóvenes lo tenéis todo: todo” (Mañas, 46). Pero como ya he anotado previamente, y coincido con Alchazidu: hay un atosigamiento de la abundancia material, pero que, en mi opinión, no representa una solución a la enajenación de Carlos, ni al de ningún otro joven de la novela. Este consumismo de primera mano se integra al contexto en donde no hay tantos obstáculos que dificulten el acceso a las drogas, alcohol o los encuentros casuales de sexo, ya que el posicionamiento socioeconómico del personaje se lo permite.

Las drogas son el medio de escape “la droga representa un estimulante sencillo para poder conseguir emociones fuertes, es una forma de rellenar el vacío espiritual, para huir del aburrimiento” (Alchazidu, 25). La televisión y la música serán otra vía de escape a este aburrimiento. La problemática generacional  que es motivo de discusión entre padre-hijo se debe a la ausencia de motivo, Carlos alude a ello de manera introspectiva mientras su padre lo regaña “Son los viejos los que lo tienen todo: la guita y el poder. Ni siquiera nos han dejado la rebeldía: ya la agotaron toda los putos marxistas y los putos jipis de su época. Pienso en responderle que justamente lo que nos falta es algo por lo que o contra lo que luchar” (Mañas, 46).

El Eros suele estar ligado a la represión del hombre “La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano sino su estructura instintiva en sí misma” (Marcuse, 27). La represión que se genera en Historias del Kronen reside en las expectativas de los círculos sociales de Carlos: “¿Tienes novia?… No, qué va, todavía no… Tendrás que crecer algún día, Carlos. No puedes seguir siempre así” (Mañas, 67) le dice su amiga Nuria; más adelante Miguel: “mi dinero no se lo pido a papá, como el señor Carlos, sino que tengo que ganármelo en el trabajo” (Mañas, 137); su mamá lo cuestiona: “¿Por qué no puedes ir normalito y bien por una vez?” (Mañas, 122); su papá se añade a los cuestionamientos: “No te entiendo. ¿Por qué no aprovechas el verano para leer algo?, ¿o para hacer algo práctico?” (Mañas, 46); luego el abuelo: “Tenéis que estudiar mucho porque la gente de tu generación lo tiene muy difícil” (Mañas, 56). Estas expectativas no llegan a transgredir el plano dimensional de la palabra, a diferencia de la generación de su padre y abuelo, en donde el mismo contexto de dictadura y posguerra, eran catalizadores que inhibían la pasivación. Aún así, la civilización, la cultura y la sociedad mantienen vivo el factor represivo, que en este caso no parece afectar a Carlos debido a su enajenación. Este distanciamiento será el elemento que estimule en el personaje una plena manifestación del Eros.

El principio del placer está constituido por comportamientos distintivos que lo separan del principio de la realidad. El Eros: satisfacción inmediata, placer, gozo (juegos), receptividad y ausencia de represión. En cambio, el principio de realidad: satisfacción retardada, restricción del placer, fatiga (trabajo), productividad y seguridad (Marcuse, 28). Lo que el entorno de Carlos desea es la implementación del principio de la realidad que inhibe el principio del placer. En la novela de Mañas, existen personajes que trascienden el Eros y abordan el principio de la realidad de algún u otro modo. Un ejemplo de ello es Amalia:

“Ya te he dicho que estoy preparando unas oposiciones… coño, Amalia. Si no vienes hoy, que es mi última noche, te juro que no te vuelvo a llamar… Tú haz lo que quieras. Yo no me voy a meter en tu vida ¿recuerdas?… Te lo advierto, Amalia… Que no, Carlos […]” (Mañas, 140)

Aquí Amalia se proyecta desde el principio de realidad, tomando la productividad sobre la receptividad. Pedro es otro personaje que oscila entre el Eros y el principio de realidad, ya que a pesar de seguir en las dinámicas y juegos con el grupo, este se ve mediado por la relación afectiva con su pareja: “joder, con el Pedro desde que tiene novia pasa de todo el mundo” (Mañas, 08). Otro fragmento que descubre a Pedro en el plano de principio de realidad es cuando Carlos propone escalar los andamios del edificio Jaque Mate que está cerrado debido a una intervención de obra en el lugar “-Pedro, tronco, eres un pesado, siempre agobiando. Venga, siéntate/ -¿Os imagináis que se derrumba el edificio y quedamos atrapados aquí?” (Mañas, 15). En el primer fragmento, Pedro ejerce una restricción de placer y en la segunda, a pesar de que sube los andamios, llega a abogar por la seguridad, siendo así un personaje que transita entre ambos principios. Finalmente, por medio del epílogo de la novela, vemos como Roberto hace una introspección durante una cita con el psicólogo y hace evidente un despertar de la consciencia del miedo, lo cual lo conduce a una búsqueda por la seguridad, rechazando al principio del placer desde la realidad “Cuando me meto en el coche, tengo que ponerme el cinturón. Soy incapaz de ir a más de ochenta […]” (Mañas, 156).

Algunos de los hijos de la televisión muestran indicios de la transitividad al plano de principio de la realidad. Por el otro lado, el personaje de Carlos parece mantenerse en la enajenación, al final de la obra, el contacto con la muerte no fue un factor represivo que lo inhibiera del Eros. Podría considerarse que la salida de Roberto del principio de placer se debía al factor de culpa y a una posible proyección con Fierro y la presunta homosexualidad de este, así como presenciar la muerte de esa proyección. Es decir, Roberto experimenta la muerte a través de Fierro. Por otro lado, la transición de Amalia se manifiesta al lograr sobreponerse a la manipulación de Carlos, y de haber vivido un noviazgo complicado que la llevó a experiencias que catalizaron su pasividad. Amalia, en palabras del mismo Carlos, tenía un motivo de lucha que en consecuencia la extraía del Eros para llevarla al plano del trabajo y la fatiga (realidad). Pedro se veía ya en el principio de realidad al estar acatando las normas de la sociedad al formar parte de una relación afectiva con Silvia.

Pero la pregunta aquí es ¿qué sucede con Carlos? ¿cómo interpretar su comportamiento al concluir la novela? Víctor Mercado Durán puntualiza “hay un más allá de la muerte de Fierro que diferencia a Carlos de Roberto convirtiendo el primero en un psicópata en potencia” (Mercado, 150). Podemos hablar sobre Gavela cuando escribe que la violencia de la pantalla filtra la realidad de Carlos. Su carácter nihilista y hedónico florecen en el campo del Eros y su “etapa adolescente que él considera no como algo transitorio sino como una característica plena de su personalidad” (Gavela, 220). La emulación de sus héroes como Patrick Beitman en Psicópata Americano o de Alex en La Naranja Mecánica, añadiendo la estabilidad económica que le otorgan sus padres, hacen que la mezcla de la incomunicación, la interacción vacía frente al “telediario”, la ausencia mutua Carlos-familia / familia-Carlos y la búsqueda de la excitación efímera, resulte en un rechazo a las convenciones sociales.

“Dejados en libertad para perseguir sus objetivos naturales, los instintos básicos del hombre serían incompatibles con toda asociación y preservación duradera: destruirían inclusive lo que unen. Sus fuerzas destructivas [del Eros] provienen del hecho de que aspira a una satisfacción que la cultura no puede permitir” (Marcuse, 28)

En conclusión, Carlos, siendo hijo de la televisión, reúne todas las características del principio del placer que, llevado al extremo de la manifestación del Eros, trae consigo la desaprobación de las convenciones culturales. Y a pesar de que Carlos es joven, inteligente, de carácter egocéntrico y apático, me parece que no hay ningún tipo de comportamiento que no sufra los efectos de la represión social y cultural, ya sea de manera directo o indirecta.

Bibliografía consultada

ALCHAZIDU, Athena. “Tiempo y espacio en Historias del Kronen, una de las crónicas urbanas de la generación X”. Etudes romanes de Brno, 2009. No. 02, pp. 19-28. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4265570

MAÑAS, José Ángel. Historias del Kronen. España. Editor digital: othon_ot ePub baser r1.0, 1994.

MARCUSE, Herbert. Eros y civilización. Una investigación filosófica sobre Freud. EE. UU.: Beacon Press. Edición Joaquín Mortiz, 1965. 4ta. Edición 1969.

MERCADO, Víctor. “Historias del Kronen y la cultura post -68”. Cuadernos de Aleph, 2017. No. 09, pp. 141-154. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6026046

YVONNE, Gavela. “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen” pp. 215-226 del libro Memoria histórica género e interdisciplinariedad: los estudios culturales hispánicos del siglo XXI, 2008. Madrid: Biblioteca Nueva. Disponible en: http://www.sjuannavarro.com/files/historias.del.kronen.gavela.pdf


PD: El blogtober, sigue y a pesar de estar publicando esto a la medianoche, ya siendo el día, ya queda publicado el post cuatro.

Literatura LGBT+: Los estigmas en un club de lectura

Como todos los miércoles, desde hace un mes, tomé el autobús a la escuela para llegar a las nueve de la mañana a la biblioteca de artes en mi universidad. Impartiría lo que vendría siendo la tercera sesión de mi club de lectura con temática LGBT+. La sesión de hoy fue peculiar, ya que a veces uno no viene preparado con pronunciar groserías a pesar de que al hablar fluyan naturalmente. El texto con el que nos enfrentamos hoy fue el cuento de Eduardo Antonio Parra “Nomás no me quiten lo poquito que traigo”, un texto crudo, en donde narra el momento en el que Estrella, una prostituta/un hombre trans, se enfrenta a unos policías y que a través de ese encuentro su sexualidad queda sujeta al reconocimiento, más allá de una operación, la identidad queda atada, en este caso, a la carnalidad y la lujuría como una supuesta forma de vivir la feminidad. Además de eso, hablamos acerca del género no-binario, y sobre el caso de Sam Smith al solicitar que se refieran a su persona con los pronombres they/them (los cuales se usan en el inglés para hacer referencia al género no-binario). Hablar de estos temas de sexualidad, identidad y género, me mueve mucho. A pesar de no ser experto en el área, gracias a este club, he podido acercarme a una variedad de artículos y textos queer. Pero lo que me interesa compartirles hoy, son otras cosas, no para problematizar o evidenciar, sino más bien para provocar la reflexión.

Este es el cartel que diseñé para mi club…

¿Quieres empezar un club de lectura?

Elvis (mi amiga, quien ahorita es becaria en la biblioteca que coordina los clubs de lectura) me preguntó eso y yo contesté con poco entusiasmo: “Estaría cool”. Sí, muy cool y todo ¿pero de qué lo haría? En verdad no tenía mucha idea de qué temática elegir. Estaba pensando cuando Elvis me ganó “Hazlo de literatura gays”, si no mal recuerdo, algo así dijo. Mi “¿sí?”, pasó a ser un “sí” y luego un “¡SEEEEE!”. No sabía que quería un club de literatura LGBT+, hasta que me lo propusieron. Al poco tiempo empecé a darme cuenta de la responsabilidad que eso implicaba.

Deseo poder hacer bien las cosas, poder moderar bien las charlas, elegir bien los textos, sacarle jugo a los poemas y cuentos que vemos. Ansío debatir, ṕrovocar y hacer pensar acerca de lo que se ha recorrido, reconocer en dónde estamos y lo que falta por recorrer en el camino de la diversidad. Curiosamente, no tardaría tanto en darme cuenta que nos falta un buen tramo por andar.

Llevemos este club de lectura a la Biblioteca de Bellas Artes porque allá son más “abiertos”

Eso se había comentado. Mi club de lectura era el único que no se impartía en el espacio en donde se daban los demás porque imagínate “¿qué iba a pensar la gente? ¿tanta labor echada a la basura?”. Como les digo, esto no se trata de buscar quién lo dijo, sino ver lo que se está diciendo, porque no es solamente una persona la que piensa así, son muchas. No me quiero ni imaginar la cara que hubiera puesto la persona que me reubico, si hubiera escuchado la lectura que tuve en mi club el día de hoy.

A ratos pensaba que debía abrir un club en la tarde ya que en la mañana sólo tenía a cuatro personas y en realidad, hay mucha gente interesada, pero que por cuestiones de horarios, no pueden asistir en la mañana. Ayer me di cuenta que no sería posible, porque mis horarios no lo permitirían. Preferí relajarme y aprovechar lo que ya tengo. Pensé en la historia de uno de los integrantes del club, el cual un día se me acercó y me dijo “Hola, sólo quería decirte que tal vez no pueda asistir a todas las sesiones. De hecho, yo tengo clase a esta hora, pero platiqué con mi maestra y acordamos en que me dejaría venir un miércoles sí y uno no”. No lo se, pero ese comentario me motivó mucho. Se siente bonito.

Un caso también que me gusta es el del integrante que se emociona y explícitamente comparte que él desconocía la variedad de debates y de diversidad que había en el mundo. Hoy sólo le sonreí y le dije que yo tampoco sabía. Eso es lo genial de la literatura, el ver cómo uno puede ir provocando la relfexión.

La dinámica de lectura del club

La sesión suele empezar con la lectura de un par de artículos recientes de relevancia en el mundo queer. Elaboro preguntas para provocar el diálogo, partiendo desde los artículos que les presento. Una vez dialogado el tema, busco abrirle camino al texto literario que veremos. Intento hacer que los artículos y el texto se relacionen de algún modo, pero no siempre es así. Una vez leído el cuento o poema, los comentamos y buscamos casos que tal vez conozcamos de cerca o que ubiquemos en nuestra realidad próxima.

Hasta ahora, sólo hemos leído poesía y cuento. Desde el inicio quedamos que leeríamos una novela y el día de hoy les pregunté: ¿prefieren que votemos por una novela y que todos leamos lo mismo o que cada quién elija su lectura y que comente en la sesión lo que haya leído durante la semana? Les dije un poco de los pros y contras, y al final decidieron que cada uno elegiría qué leer. Yo por lo pronto, quedé en mandarles opciones para que puedan guiarse. Estoy emocionado por saber qué van a elegir.

A ver qué me dicen

Este semestre, la coordinadora se enfrentó a una variedad de propuestas nuevas y frescas para los clubs de lectura. Junto con otras amigas, en esta ocasión sugieron clubs con hilos temáticos como mujeres cuentistas y literatura erótica (este ha sido otro club muy comentado). Pero se siente bien saber que tenemos espacios en donde podamos compartir la otra literatura no tan popular y que muchas veces sólo rondan en pasilloso de universidad. Me parece que en la uni he visto muchísimas historias que de no haber entrado a la carrera de literaturas hispánicas, dudo mucho que hubiera leído o conocido. Cuando la coordinadora dijo “A ver qué me dicen”, pensé que lo único que deberían decir respecto a las propuestas de estos clubs y temas, es “Muy bien, ya era hora”.

Lecturas

Ya es tarde y antes de dormir quiero compartirles, a las personas interesadas, el enlace a la carpeta de Drive que comparto con mi club para que puedan ver los textos que vemos en las sesiones.

Para entrar, sólo hagan clic aquí.

Espero que disfruten de los artículos y de algunos de los textos que se encuentran ahí. En esta semana tal vez vaya haber más libros debido a las posibles recomendaciones que les haga a los integrantes del club.


PD: Estaría cool que me compartieran un libro queer que les guste mucho para proponerlo en el club. Por lo pronto, sigan haciendo lo que tengan que hacer para alcanzar lo que quieren, así sea escribir antes de la medianoche para alcanzar a publicar el día dos del Blogtober.

¿Qué es el blogtober?

El año pasado, una amiga me pasó una imagen con un reto que se llama Inktober, que consistía en dibujar algo según una premisa diaria que venía en la imagen. 31 dibujos para cada día de octubre. Me llamó la atención la idea, pero olvidé considerar que en lo personal, no soy muy fan del dibujo. Tengo la libreta que usé en ese reto y acabo de verificar que solamente llegué al día siete. Para mediados de octubre del año pasado, cuando me di por vencido ante el Inktober, en Twitter me topé con un hashtag: #Blogtober18. Entré y vi que mientras estaba perdiendo el tiempo en el Inktober, a la par estaba corriendo el Blogtober. Me dije “¿Por qué no me encontré esto antes?” y fue ahí cuando me propuse participar en la edición del 2019. No se cómo llegamos a octubre tan pronto, pero en fin, ya está aquí junto con el Blogtober y estoy muy emocionado.

Antes de continuar escribiendo sobre el Blogtober, les comparto la imagen del Inktober, para los que sí sepan dibujar o pintar y que les interese participar.

Hay palabras muy abstractas que creo que son un buen ejercicio para estimular la creatividad

¿De qué trata el #Blogtober19?

“Escribir un post al día durante todo el mes de octubre”, eso es el blogtober. La única diferencia con el Inktober es que aquí no hay restricción temática sobre qué escribir. Eso para algunos les puede resultar bueno, tal vez para otros bloggers no tanto. En lo personal, escribir me resulta algo relajante, es un momento de conexión con mi interior y simplemente observar la gamma de ideas que pueden surgir. Aunque de igual manera estoy consciente de las implicaciones que hay en participar en esta dinámica, como crear un espacio en la agenda para dedicarle tiempo a escribir, rescatar ideas viejas que nunca vieron la luz y estar al acecho de nuevas historias que podría compartir.

Últimamente mi blog a sido un espacio en donde he dejado mucho de mi persona al hablar y abordar temas de mi sexualidad, pero además de eso, para este blogtober, quisiera incorporar más temas de literatura y arte, que son cosas de los que yo disfruto. Tengo planeado escribir posts compartiendo mis podcasts favoritos y posts en donde comparta algunas de mis cuentas favoritas de Instagram. Espero poder hacer reflexiones acerca del acto de bailar y tal vez hasta alguno que otro intento de escritura creativa con poemas o cuentos. El caso es que esta dinámica del blogtober me tiene muy entusiasmado.

Acá entre nos, también me gustaría escribir sobre el chico con el que estoy saliendo…

Blogtober como pretexto para al fin empezar un blog

Me parece que el blogtober es un pretexto excelente para empezar un blog y de compartir esas notas introspectivas que tienes en tu PC o en tus cuadernos. Tal vez sea momento de sacar esos bosquejos a la luz y buscarles un espacio en la web. Yo no le dedico el tiempo que me gustaría a mi blog, pero se que es un espacio al que puedo recurrir cuando la urgencia de escribir se vuelve insoportable. Así que ahí les dejo la invitación para las personas interesadas en escribir o empezar un blog ¡Ahora es cuando!


PD: Este es el primer post del mes.

What would’ve happened if I stayed in the US?

I was browsing Instagram when a notification popped up, I read it and thought “Another mass shooting?”. I immediately noticed my lack of empathy and now that I’m writing this post I question myself, Am I getting accustomed to reading about these hate crimes? I really wanted to dive a little on what I feel about this, me: a mexican literature college student who is supported economically by teaching English; language that I learned while living in the US.

What does the US mean to me?

First of all, living in the United States, gave me a lot of beautiful memories during my childhood that I cherish. Not to mention that it helped me get a good part time job while studying.

I lived in Farmington, New Mexico, a long with my sister and mom. I loved it there, the parks, my school, the libraries, everything seemed perfect. The only thing that I didn’t like that much was living in a trailer house. But basically, that was the preocupation of the seven year old me, most of it, related to location and space (ironic, now that I think of it). I returned to Mexico when I was in Fourth grade. But “returning” wouldn’t be the correct verb, they actually took our visas away when we tried to cross the border in El Paso. I remember thinking “Oh no! does that mean I’m not going to return my math book to class?”. It took a coulpe of years for me to understand that a visa is only a permit that allows you to stay for a certain period of time in the US, which makes a formal residency an illegal act. That was our fault. My mom still regrets that trip when we visited the family of my stepfather in Ciudad Juárez. Once we were in Mexico, the first few months seemed like we had the chance to go back to the US, but then my mom got a divorce, after that, the five years penalty they  gave to my sister and me passed, then my mom’s seven years penalty also passed, and to this day I’m writing in the kitchen of my house in the border city, Agua Prieta, after fourteen years of that incident.

But I still think those years in the US were crucial and I can’t help but to feel appreciation and love for that country just as I learned to love my own.

Source: NowThisIsNews

Would they bully me because I’m Mexican?

There is a moment when the world seems like a huge playground, then you learn about a bunch of issues that surround mankind: religion, politics, sexual identity, economy, and so on. Sooner or later, you get to know that people are willing not only to offend and make you feel worthless based on where you are from, but they also kill for that reason.

I sometimes think of what would’ve happened if I stayed, I imagine an older version of myself that grew up in the US. Would I be picked on for being Mexican? Would I deny or be ashamed of my Mexican origin? Would I use ethnicity as a form of verbal abuse? Would I bully or be bullied? Would I tolerate hate speech? What would of been my political views? I might never know, so I prefer thinking that I would be able to stand up for my culture and defend it, without diminishing others. Just being proud of where I came from.

For now, I can only deal with the fact that these horrible actions also damages society. I am scared of flash news, trends that blow up and vaporize in the shadow of another criminal act. How can I help from where I stand? How can art, literature and humanistic projects heal the wounds that affect us, not just as mexicans, but as humans.

How are we any different?

After reading the news and commenting about it, I notice that we need to talk about our lack of sensitivity and avoid adding it up to a murder counter without considering that we are talking about human lives. We have to acknowledge the victims: children that play in parks, teenagers and adults, people who are part of families who also get major injuries when a loved one is taken away.

Just as I was writing this post, we received guests, which made me put pause to my writing. As we spoke, my mom, who happened to arrive two days ago, was talking about central americans that were in the bus with her during the trip (a two day trip). During the conversation, my mom, aunt and uncle, said stuff like “Those people are lazy and ungrateful”, “By hiring them, mexicans are going to lose their jobs”, “If they delayed the bus, they should have left them out there to walk, either way they ‘re alread used to it”, “They are very dirty people who do not clean over their stuff”, “They are a bunch of stealers”. I almost felt like I was listening to Donald Trump speech, in my own house! I interfered and told them to listen to themselves, and made them think that a lot of american families might be having the same conversation, refering to mexicans. They run away because their countries are in conflict, surely this is a topic with major complexities, but we can’t judge the people of a whole country based on one or two of their citizens.

El Paso and facing the problem

Entering the comment section of a post related to gun regulation is overwhelming. One would think that a lot of people would be against current gun laws just by looking at the news such as the ones reported this weekend, but no, there are a lot of people who are OK with the actual policies. Then there’s the person who puts New Zeland as an honorable example, a country that banned semi automatic weapons after a mass shooting and executed a plan to avoid having another incident like it. I also remember a comment I once heard in a podcast (I’ll paraphrase): “The prototypical “american”, was known in movies as a white cowboy with a huge gun always by his side”.  Compared to the bohemian mexican mariachi who had his guitar. This is very generalized way to depict a culture, but it does play an important role when you comment about it. Although, when a problem reaches a cultural level, it messes with their foundations. So how can a society change ideologies that seem to be tatooed on it? My guess: By questioning. We need to question ourselves more. I say this because I sometimes find myself following traditions that do no good to my environment and society. It is a slow process, and I hope gun regulation does solve the issue, but I doubt that the whole resolutions is there. Society needs healing, and we should start that process now by talking about the issue and how we are processing it as individuals that are part of a bigger society.

(AP Photo/Andrés Leighton). Reposted from @elimparcial

PD: I wrote this in English as a way to have a dialogue with my own beliefs, where acts like the one in El Paso, resonate in me. Thanks for reading.

Soy un gerundio

Querido *,

Creo que nunca te conté aquella historia en donde logré evitar una vergüenza muy grande en la clase de español superior. Aunque debo aclarar unas cosas que tal vez podrían interpretarse como “justificar mi ignorancia” (aunque admito que hay algo de eso):

  • No soy muy bueno en gramática (ni español, ni en inglés).
  • Hasta en el momento de ese acontecimiento, no solía tener el prúrito/curiosidad de resolver mis dudas gramaticales.
  • En el trancusro del bachillerato técnológico, mi cercánía a la gramática y a la lectura, era escaza.

Un día, mi roommie estaba contando una anécdota en donde su mamá había tenido una discusión con su vecino. El pleito tomó vuelo y pronto empezaron a salir los insultos y una de las cosas que le gritó su mamá al vecino fue “¡Gerundio!”. Mi roommie también utiliza la palabra gerundio con frecuencia para referirse a las personas vagas o a los indigentes. El caso es que empecé a relacionar la palabra gerundio al aspecto descuidado o personas vagas, y pronto empezaba a utilizar la palabra con esa connotación.

Tiempo después, en la clase de español, los comentarios se dirigieron hacia “el gerundio”. “Porque estarán hablando sobre indigentes”, pensé “De seguro, la palabra gerundio tiene otro significado”. Luché un poco por no preguntar qué era un gerundio enfrente de la clase, y hasta preferí ni siquiera preguntárselo al maestro, porque al escuchar a mis compañeros, obvio que era un término con el que yo ya debería haber estado familiarizado. Me esperé y en cuanto llegué a casa, busqué la definición. No aparecieron fotos de indigentes o jóvenes vagos. Pero sí habían definiciones similares a esta

El Gerundio es una forma no personal del verbo (como el Infinitivo o el Participio) que indica que una acción está en desarrollo.

En español el gerundio se forma añadiendo al lexema del verbo los siguientes sufijos:
-ando: caminando, cantando, jugando,…
-iendo: corriendo, entreteniendo, riendo,…
-yendo: oyendo, proveyendo,…

Fuente: Gramaticas.net

Fui prudente en no preguntar, igual y no hubiera pasado nada, ni se hubieran burlado de mí, eso nunca lo sabré. Hasta la fecha, suelo contar esta historia entre risas. Te la he contado a ti porque siento que ya tenemos la confianza suficiente para contarnos estas cosas. Espero que estes bien.

Atentamente,

El gerundio.


Me voy a graduar… ayuda

Hace aproximadamente cuatro años, en una noche templada, en la barra de una cafetería, mientras escuchaba los poemas de unos amigos; conocí a tres adultos mayores con los que tuve la suerte de coincidir cuando yo me encontraba en un momento de muchas dudas. El Oscar de aquel entonces estaba por graduarse de la preparatoria y preparándose mentalmente para visitar una comunidad rural a las afueras de su ciudad. Estaría ejerciendo un servicio comunitario para obtener un apoyo económico para seguir estudiando. Pero Oscar tenía dudas sobre qué iba a hacer una vez que terminara ese servicio. Ahí es donde entran en acción estas tres personas.


La importancia de un mentor

Quise escribir esta entrada para hacer énfasis en la importancia de tener un mentor o guía. En mi caso estas tres personas me ayudaron a aclarar muchas dudas a través de sus palabras, sus perspectivas más amplias y enriquecidas de experiencia. Sentía que veían en mí algo que yo no lograba distinguir. Sus anécdotas me dieron ánimos y hacían que los obstáculos se vieran pequeños.

Hace unos días visité a uno de ellos y a pesar de que la plática fue muy agradable, me quedé con dudas acerca de qué debía hacer. Estas cuestiones que merodean desde hace ya unos meses en mi cabeza, tiene que ver con el hecho de que ya estoy por graduarme de la universidad y quiero tener alternativas de lo que podría hacer después. Me preguntaba si debía regresar a mi ciudad natal o si debía seguir preparándome o seguir trabajando en esa otra ciudad que ya pasó a ser como otro hogar. Mis pensamientos, viendo cada vez más cerca el final de la licenciatura, divagaban en cosas relacionadas al trabajo, rentas, hobbies, sueños, lo que deseo hacer y “lo que debo hacer”. Ante tantas interrogantes, pensé en ellos, “Si me ayudaron hace cuatro años cuando salí de la prepa, tal vez puedan ayudarme ahora”. Si uno de ellos no logró disipar todas mis dudas, aún podía ir con las otras dos personas, la pareja que me motivó a irme a estudiar lo que quería. Lo que me agradaba de conversar con esta pareja, es que ambos comparten la característica de una mirada atenta al escuchar al interlocutor, y una forma de hablar que oscila entre la comprensión, intelecto y lo provocador. Una voz interior me pedía a gritos que los buscara, necesitaba escucharlos.

Una tarde, decidí mandarle un mensaje a la señora, me contestó, agendamos día, llegó ese día, toqué el timbre y de pronto ya estaba en la sala de estas dos personas, intentando responder a la pregunta “¿Cómo has estado?”. Decido no profundizar y espero el momento indicado para decirles “Quería platicar con ustedes porque los veo como mis mentores y esperaba que al escucharlos podría aclarar un poco mis dudas”. Les compartí mis inquietudes sobre querer explorar la danza, mi interés por el sector cultural de mi ciudad natal, sobre mis temas de tesis y lo importante que es para mí el decidir por lo mejor (tanto profesionalmente como a nivel personal). Pasaron las dos horas que pensé que tardaría mi visita y pasaron otras dos más y la plática pudo haber seguido. Pero luego del café y la comida que me invitaron y más que nada, luego de esas palabras que tal vez para ellos resultaba irrelevante o como un consejo más para un joven, para mí eran joyas que iluminaban un poco la oscuridad de la duda.

Salí revitalizado, con una motivación desempolvada y una sonrisa. A ratos pienso que parte de lo que ellos me aconsejaban, son palabras en mi interior que yo ignoro por temor a cometer un error, pero al escucharlo desde otra voz, me hace sentir que todo saldrá bien. Ver que ellos creen en mí, me hace reconocer que tiendo a menospreciar mis capacidades. Ahí con ellos, las barreras pasan a ser oportunidades para ser un mejor profesionista y mejor persona.

Me di cuenta que regresar a mi ciudad natal, era eso, un retroceso y que lo había considerado por ser “práctico” (mediocre, pues). De pronto, la idea de incorporarme a una academia de danza no parecía errado, el querer seguir con la maestría, hacer tesis, aplicar para un posgrado en el extranjero, de pronto todas y cada una de esas opciones están al alcance de mi mano. Solo debo ser sincero conmigo mismo, hacer una introspección y analizar qué es lo queyo quiero.

Finalmente, me agrada saber que a pesar de todo, mi realidad sigue ahí y la contemplo como un medio, no como obstáculo. La finalidad de esta entrada es compartirles a muy grandes rasgos la experiencia que me llevo cuando tengo contacto con gente tan sabia, moral e intelectualmente. Ellos mismos me dijeron que no viera sus comentarios y consejos como algo que debía hacer, sino que tomara lo que me sirviera cuando tuviera que elegir un camino. Eso es un mentor, alguien que te aconseja, guía, que te hace ver tus fortalezas y que te impulsa a ser mejor. Puede que ese mentor sea un familiar, un amigo, un maestro o alguien que conozcas en un café durante la lectura de poesía de tus amigos.


PD: Tal vez para algunos, el relacionarse con adultos mayores, lo vean como algo "anticuado", pero en mi experiencia, yo he recibido los mejores consejos de parte de ellos.


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¿Cómo le explico a mi sobrina lo que es un feminicidio?

El día de ayer 01 de junio, marché junto a mujeres y hombres que salieron a las calles de Hermosillo, protestando contra la violencia de género y a exigir justicia por los feminicidios ocurridos en el estado. Uno de estos casos de feminicidio fue el de Itzel Nohemí Quiroa. Imagina que una niña de siete años, un día sale a jugar y ya no regresa. Ese fue el caso de Itzel, quien luego de haber sido secuestrada, la violaron y asesinaron. Pero para una síntesis de estos feminicidios y ataques, les dejo el siguiente vídeo, ya que más allá de hablar sobre estos actos de odio, me interesa reflexionar acerca de eso que llaman “atacar el problema desde la raíz” y el reto que podría implicar para la familia, el explicar este tipo de acontecimientos a los más pequeños.

Reporte de noticias Milenio, acerca de los feminicidios ocurridos recientemente en Sonora. 01/06/19

Ni al marido ni al patrón ¡mi cuerpo es mío y sólo mía la decisión!

¿La raíz del problema?

Una vez que los marchantes arribaron al Congreso del estado de Sonora, uno de los puntos del discurso de Silvia Núñez Esquer, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, fue el de educar a los niños y jóvenes, hacerles entender que “no es no”. Estoy más que de acuerdo. Esa idea me llevó a pensar sobre algunas cosas:

  • Pensé sobre las niñas y niños que marchaban,
  • Pensé en mis sobrinas y sobrinos, y me pregunté
  • ¿Cómo le hacen los padres y madres de familia para explicar lo que es el feminicidio?
  • ¿A qué edad se acercan al infante para hablar de estos temas?
  • ¿Cómo provocar la reflexión, evitando que domine el terror?
  • ¿Cómo mantener fuerte el discurso de empoderamiento femenino frente a estos actos de odio y violencia?

Señor, señora, no sea indiferente, ¡se matan a mujeres en la cara de la gente!

Es horrible pensar que los casos de Ámbar e Itzel, son contra mujeres que rondan la edad de mi sobrina y mi hermana; en cómo la voz de mi hermana se hunde entre los discursos de los hombres y su voz se difumina ante el miedo; en mi hermana mayor que es acosada por un ex marido que por mucho tiempo intentó reprimirla y obstaculizar la búsqueda de encontrarse a ella misma; en el miedo que día a día viven las mujeres.
Ante todo eso, también es grato pensar que por cada mujer, hay una voz de otra mujer está dispuesta a representarla, alzar la voz por ella y enseñarle a salir adelante.

Creo que la raíz del problema está en dos generaciones que involucra a hombres y mujeres: en la generación que aún muestra secuelas al emular una generación obsoleta en donde las mujeres atravesaban una fuerte represión y en la educación de las nuevas generaciones. Tenemos la oportunidad de educar y es esencial atacar el problema desde cómo se educan a los estudiantes. También es importante la re-educación como un factor determinante al momento de hablar sobre cambios sociales, para ya no repetir las conductas que se tenían sobre la mujer y los roles de género.

Mi sobrina

Tema permanente

Me parece que afrontar la realidad es la única solución, encararla, platicar, dialogar, “incomodar”, todo es un proceso y es algo por lo que se atraviesa al hacer una revaloración de nuestros ideales.

No son muertas, ¡son asesinadas!

A veces cuando mi mamá le manda a hacer algo a mi sobrina, ella le contesta “Uy, no soy la Mujer Maravilla”. No se quién le habrá hecho pensar eso, pero tal vez sea cierto, si atendemos a la mera ficcionalidad del personaje. Pero es ahí cuando digo “Bueno, tal vez no seas la Mujer Maravilla, pero sí una mujer que haga maravillas”.
Anhelo que mis sobrinas crezcan en un entorno que las eleve, que las impulse a alcanzar lo que deseen, así como también anhelo que mis sobrinos sean catalizadores y no inhibidores del trayecto femenino. Espero que mis sobrinos aboguen por el respeto hacia la mujer y por cuestionar y reformular toda conducta que involucre lo contrario.

Me habría encantado saber la respuesta al título de este post, pero no la tengo. Sólo se que le seguiré diciendo que ella merece ser tratada con respeto, que ella puede lograr lo que deseé y que si quiere ser policía para atrapar a la gente que roba dinero y a niños, lo puede ser.

PD: No sabía bien cómo aproximarme al tema del feminicidio y es por eso que decidí abordarlo desde otro ángulo.


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