No rechace su confusión, señora

El sábado 26 de octubre, a eso de las 6:40 pm, estaba repartiendo programas para la presentación que habría del grupo de Núcleos de Antares. Caminaba alrededor de la puerta y le decía a la gente que iba entrando “¡Hola! ¿viene al evento?… bien, aquí le doy el programa… bienvenido” y les sonreía, la combinación de palabras variaba pero las palabras en sí, eran las mismas. Seguía caminando, cuando a ratos notaba que empezaba a seguir a alguien de manera psicótica para ver si ya tenía un programa. Me di cuenta de lo ansioso que estaba. Seguía dando vueltas como perrito atrapado, cuando llegó la muchacha que me orientó hacia mi tarea como voluntario “Ya es hora, ven”, me dijo mientras me indicaba con un ademán de que me acercara a la entrada para recoger boletos.

La primera presentación se llevó a cabo en el lobby del teatro, los intérpretes iban con pantalones de mezclilla y camisas/playeras blancas. Los veía mejor desde el lugar en el que me habían movido. Mientras observo a la gente, tanto a los que bailan como a los que no, siento como una señora se me acerca y la oigo murmurar algo, me había dirigido la palabra pero no la había escuchado. Luego de haberle pedido que me repitiera, si no me falla la memoria dijo algo como “Qué raro, ¿verdad?”. Opté por decirle “¿Qué cosa?”, aunque sabía que tendría algo que ver con lo que estábamos viendo. “Pues la danza, este tipo de presentaciones sólo me confunden y no las entiendo”, dijo con un gesto entre molestia y reproche. Le dije que su confusión era válida, pero que no la diera por sentado, que al contrario, buscara y hurgara dentro de esa confusión. Le comenté que las interpretaciones pueden partir de los gestos faciales de lxs danzantes, de los movimientos, el vestuario, los colores y hasta del título de la pieza. “No rechace la confusión, yo por ejemplo, veo el mar con la mezcla de colores entre azul marino y blanco… sus movimientos me recuerdan a las olas. Pero eso es sólo una interpretación que parte de yo querer ver una imagen”. Recuerdo que le comenté que su interpretación es válida, que la confusión no tiene nada de malo, pero que si decide quedarse ahí, en lugar de explorar esas dudas, se podría estar perdiendo de mucho.


PD: Creo que este Blogtober no salió como lo esperaba, pero al menos tengo algunas notas interesantes sobre la dinámica que pienso compartir,

9 preguntas, 9 respuestas en 9 pasos

Hace unos días una amiga publicó una historia en Instagram preguntando si había algún(a) bailarín(a) que le pudiera ayudar a contestar unas preguntas. Le pregunté si era necesario tener una formación dancística, a lo que ella me contestó que no. Me ofrecía a ayudarle. Durante el día de hoy me mandó las preguntas y a penas hace un momento se las mandé de regreso. Se los comparto, ya que hubieron algunas preguntas que me hicieron pensar en el camino que he tenido con la danza.


¿A qué edad iniciaste en el baile?

Desde pequeño, tengo muy claro que a mi mamá le gustaba/daba risa cómo bailaba. En ese entonces me gustaba mucho bailar la de “Más que tu amigo” de Marco Antonio Solís (en ese entonces tendría entre 6 u 8  años), una canción que mi mamá escuchaba mucho. Yo bailaba por gusto. Un día me hizo que bailara esa canción en casa de un tío en donde me vieron mis primas, primos, tía, tíos y no se quién más. También les gustaba/daba risa. Si algo noté desde esa vez, es que siempre buscaba crear una imagen. Esa canción tiene una parte que dice “en esta noche no hay más luna”, recuerdo que con mis brazos y manos, hacia movimientos circulares, aludiendo a la luna. No pensaba en el movimiento, sino en la imagen, lo demás lo resolvía mi cuerpo.

¿Por qué bailas en la actualidad?

Lo sigo haciendo por gusto. Nunca he recibido una educación dancística, pero siempre he bailado. Aquella ocasión que bailé en casa de mis tíos, algunos primos se rieron de mí, yo seguía bailando en mi cuarto y en la casa. No fue hasta en mi primer año de secundaria, entre cuatro y cinco años después de haber bailado en casa de mi tío, que volví a bailar a mi manera (descartando los bailables escolares). En esa ocasión fue para una calificación para mi clase de artes (estaba en otra etapa y escuchaba otra música: en esa clase bailé “Pose” de Daddy Yankee). Sigo bailando porque la danza ha sido un espacio que considero íntimo, es en donde conecto con la variedad de personalidades que fui, soy y busco ser. Actualmente, esta semana ha sido mi primer semana en Núcleo Antares, porque estoy en otro momento y esta vez deseo juntar lo que he hecho desde chico, con algo de técnica para ya no lastimarme al bailar y así prolongar el tiempo de baile a mi cuerpo.Ha sido un proceso de conocer géneros y explorar los movimientos de mi cuerpo.

¿Crees que la danza tiene su propio lenguaje?

Sí, creo que es el movimiento. Su pincel o su pluma, es el cuerpo mismo, porque pues al final de cuentas es a través del cuerpo en donde se genera y proyecta el movimiento.

¿Expresas sentimientos al momento de bailar?

Prefiero decir que son imágenes. La imagen como algo que te provoca a pensar en una secuencia. Como el ver un fotograma o pintura e imaginar el movimiento, la situación y el querer interpretar qué siente la persona o que está sucediendo en la escena ahí retratada. Eventualmente estas imágenes serán catalizadores a ciertos sentimientos, así que yo creo que sí hay algo de expresar sentimientos.

¿Qué sentimientos crees que tienen más protagonismo en la danza?

Los mismos que se proyectan en otras disciplinas artísticas como la literatura, la pintura o el cine: el miedo, el amor, la angustia, la felicidad, el orgullo, el poder y la debilidad, la vida y la muerte.

¿Qué sentimiento te resulta más fácil de expresar al momento de bailar?

El sufrimiento, con la música indicada, ya que es algo tan cotidiano y algo con lo que todos nos podemos conectar. Es un sentimiento indiscriminatorio, algo de lo que nadie puede escapar.

¿Qué tipo de movimientos utilizas para expresar ese sentimiento?

El apretarme y querer arrancar algo de mi piel (o arrancarme la piel), algo que no quiero tener y que se pega a mí, y yo sólo intento quitarmelo. O a veces es el alcanzar algo que se me escapa. No había caído en cuenta que el sufrimiento surge del deseo a algo: deseo de quitarme algo, de alcanzar algo, y esto, al no ser cumplido, provoca sufrimiento. 

Cuando haces esos movimientos ¿piensas en algún color? Si es así ¿cuál es?
No exactamente, pero pienso que el color es un catalizador importante que influye en el movimiento. A veces sí tomo en consideración el color de lo que traigo puesto, porque a veces me apoyo en ello al momento de bailar. Nunca será lo mismo bailar de noche o de día, con una playera blanca que con una camisa negra. Veo al color como  un escalón que me acerca a generar la imagen, pero el color como algo explícito, que está ahí, a diferencia de la imagen, que es algo que yo debo dibujar y que a veces llega al espectador y otras no.


PD: La danza es algo que atesoro y que a través de ella he logrado accesar a ese lugar al que las personas dejan de visitar cuando crecen. Es un espacio en donde soy yo y no soy nadie.

PD II: Esto ha hecho que me den ganas de entrevistar a gente…

Aplaudiéndole a los peces

Estos últimos días han sido algo apresurados, y es que han acontecido tantas cosas en tan poco tiempo que hasta parece que este 2019 condensó todo para lo último del año. Cosas que no esperaba, como el que de mis labios salieron las palabras “mi novio” o que mi cuerpo pisara el aula de Núcleos Antares. Sin duda, es lo primero lo que ha ocupado la mayor parte de mi tiempo. A mediados de agosto, alguien me dijo “No le aplaudas al pez por nadar”, la misma persona a la que hoy le contesto sus “¿Me quieres?” con un “Siento que te puedo querer más”.


¿Por qué te sorprenderías del cariño de una madre? Es lo que ellas hacen, ¿no? ¿Por qué apreciar ese abrazo, ese apoyo y esas palabras de ánimo? Es normal, me dices, eso hacen las parejas. Y sigo pensando porque creo que sí es necesario aplaudirle a los peces, aplaudirte.

Como inexperto a la entrega, como niño ingenuo, demonio juguetón y ángel prejuicioso, te comento que entendería por qué los dioses clásicos descendían del Olimpo para tocarnos.

Había visto nadar a peces hermosos sobre el pequeño canal al que salía a jugar. Me alegraba cuando los veía saltar hacia la corriente, huir de ese estanque en donde los tenía e irse al río que los arrastraba, tal vez a un lugar mejor. Aplaudía. Claro que hubo peces con los que me habría gustado ver por siempre en mi pequeño charco. Cuando esos se iban, yo lloraba. Aplaudía entre lágrimas. Acostumbrado estaba a este proceso que había momentos en los que me metía al agua a patalear y hacer pequeños huracanes, los ahuyentaba y les mostraba el camino hacia la corriente que eventualmente los arrastraría.

Fue después de una rabieta tonta cuando la arena fina debajo del agua empezaba a calmarse, el agua se aclaró… ahí te vi. Tranquilo y sin presunción, nadabas a mi alrededor. Te veía a través del velo acuático, te pateaba y seguías ahí. Brillabas y quise ver tus colores de cerca. Tenía miedo, porque no sabía nadar ni respirar bajo el agua. Dudé. Preferí no acercarme tanto, y mientras otros peces seguían saltando, vi que seguías ahí. Más grande, más bello, tan peculiar. Empezaste a ser necesario y fue ahí cuando quise ser pez. Tu nado despreocupado me calmaba. Un día, sin esperarlo, seguí las ondas de tus aletas y asome mi cara al agua.


Dicen que ya no ven al niño llorar sobre su charco. Ya no lo ven saltar. Pero en el canal se ven dos peces nadar, los mismos que a veces se van a nadar en el río y en el mar. Siempre regresan a ese pequeño oasis.


PD: Por estar enseñándome a nadar, por eso te aplaudo, B.

Notas de un cumple

El otro día estaba pensando en el cumpleaños ideal. Para algunos esto tal vez implica reunirse en familia en una cálida cena y para otros es tener una peda/borrachera masiva en donde no sepas nada de ti al final de la noche. He tenido ambas experiencias y aunque me la paso bien en ambas situaciones, he pensado que no me ubico mucho en ninguna de las dos. Así que últimamente he reflexionado acerca de cómo sería la dinámica de festejo idónea.

Este bosquejo parte de mis gustos personales. Me da la impresión que los cumpleaños deberían condensar los múltiples gustos que tiene una persona. Está descripción está viva y podría cambiar según mi estado de humor, pero hasta ahorita, la noche de cumpleaños:

  • Tendría que ser en un espacio amplio
  • Deberá haber un equipo de sonido potente
  • No habría sillas ni mesas, sino un área con sábanas y cobijas para tirarse en el suelo
  • No habría comida (porque qué hueva lidear con comida)
  • Las bebidas tendrían un área reducida en donde más que alcohol, deberá haber bebidas hidratantes, sueros y agua
  • Habría un lugar especial para depositar las latas
  • Habrías muchas gomitas de ositos y gusanos
  • Habría luces, tal vez no de colores, pero la iluminación deberá ser tenue, lo suficiente para que esté oscuro pero que sirva para que salgan fotos bien
  • La playlist lo armaría yo
  • Es requisito que los invitados propongan y bailen lo que hayan propuesto
  • El regalo de cumpleaños será que todos bailen
  • Se podrá platicar en el área de almohadas y cobijas
  • Deberá haber registros de vídeo con filtros de videocasetera noventera
  • Se aceptará el consumo de alcohol sólo si esto es indispensable para que el asistente se anime a bailar

Wow, voy viendo que mi lista necesita mucho trabajo. Además ¿qué de los amigxs que no les gusta bailar? Tal vez esta lista de cosas sería para una fiesta destinada al fracaso… o tal vez no. Realmente no es algo que me quite el sueño, pero debo admitir que últimamente pienso en el cumpleaños y le voy modificando cosas.

Saben, se nota que sólo quiero celebrar mi cumpleaños mientras bailo. Tal vez quiera bailar con él, o con mis amigos, o sólo… porque cumplir años me pone nervioso y me emociona, pero a mi cuerpo le asusta.


PD: Por eso dicen que escribir es bueno, porque a veces muchas ideas parecen tener sentido y una vez sobre el papel, pierde toda forma. Tal vez yo hice que perdiera su forma, eso podría ser también.

Una charla queer disfrazada de “Teoría de la recepción”

¿Por qué los temas de mis compañeros van acorde a sus clubs de lectura y el mío no?

Hace dos días, Elvis me mandó la imagen del foro de las jornadas de lectura que organiza la Biblioteca Fernando Pesqueira en mi universidad. Anteriormente publiqué una entrada en donde escribía acerca de cómo mi club de lectura, por tratar temas LGBT+, fue reubicado a otra biblioteca, diciendo que “los de artes son más abiertos”. Tiempo después supe que en realidad, quien coordina los eventos de la Biblioteca Pesqueira, que es donde se llevan a cabo todos los demás clubs de lectura, no quería “Arruinar todo el trabajo que llevan hecho” por incorporar temas como la diversidad sexual. Esto me sorprendió y hasta la fecha no he discutido al respecto con la coordinadora. Siendo muy honesto, le tengo cariño y respeto a la coordinadora, y entiendo que su opinión parte de un conservadurismo que (perdonen la generalización) suele caracterizar a los de su generación. Listo, lo dije.

Debemos hacer todo parejo, ¿no?

La imagen del evento, muestra a otros dos de mis compañeros que tienen un club de lectura; el de Ramón, sobre etnias sonorenses y el de mi amiga Elvis, que es sobre mujeres cuentistas. El mío se trata sobre el cuento “Lucy y el monstruo” de Ricardo Bernal, que aparece en el libro de lecturas de quinto grado de primaria de la Secretaría de Educación Pública en México. A finales del año pasado, este texto se vió envuelto en una polémica a raíz de un tweet que lo juzgaba como “pederasta”.
Pero la pregunta aquí es ¿qué tiene que ver ese cuento con mi club de lectura LGBT+? La verdad: nada. O al menos, eso pensé. Recordé que ese proyecto lo hice en colaboración con otra compañera. Cuando le planteé la idea, ella se mostró muy entusiasmada. Ese semestre, nuestro trabajo nos aseguró una buena nota en esa clase. El caso es que para presentar ese texto, tomamos de la teoría de la recepción ¿De qué trata esta teoría? En muy grandes rasgos: sobre el papel que juega el lector al rellenar los huecos o rasgos implícitos que contiene un texto. Estos vacíos se verán complementados por parte del lector, mismo que tomará de sus lecturas previas, experiencias personales y todo el bagaje necesario para armar y completar la lectura. Esto implica una reflexión de cómo leemos, juzgamos y asimilamos un texto, o en este caso, ideologías y formas de vida diversas. Pero más que nada, este tema se presta a poner bajo el foco, los prejuicios basados en experiencias o adopciones de modos de pensar que pasan de generación en generación.

Despacito para que nadie se moleste

La realidad es que tuve suerte. El año pasado participé en una edición de este evento, sólo que en aquella ocasión había leído “El corazón delator” de Edgar Allan Poe. Recuerdo que la audiencia estaba fascinada y yo junto con ellos. Tal vez la coordinadora busca que replique algo así, y espero hacerlo. Mi deseo no es irrumpir sino buscar de la manera más amena, las preguntas que lleven a la reflexión. ¿Qué caso tiene seguir sacándole la vuelta a temas tan a flor de piel en nuestra sociedad? Los temas de género están a la orden del día o por lo menos, deberían estarlo. Temo que los prejuicios de los adultos, tenga repercusiones en los más pequeños y que esas creencias se prolonguen. Pero he visto casos que me hacen creer lo contrario, que ahora los niños crecen con una mayor gama de plataformas que promueven el respeto al otro. Es por eso que me parece crucial el llevar a padres e hijos, a dialogar sobre la diversidad sexual, temas de género, violencia y la importancia del respeto.

Entiendo que tomará tiempo, pero quiero pensar que esto sólo es un paso para que se abra más el espectro para que haya debates densos que sean generados en las bibliotecas ¿y saben que me da gusto? que todo este “diálogo” surja a través de la literatura, a través del arte. No es imposición política, ni ideológica, sino que lo veo más como un estímulo a conversar y visibilizar a eso que se empeñan por ignorar o reubicar.


PD: Espero tener la sabiduría de emplear bien mis palabras, las imágenes y todo lo necesario para que mi mensaje sea recibido de la mejor manera. Porque hace falta hablar de estos temas, no se puede seguir como si no estuviera pasando nada, como si mañana el 10 de octubre del 2019, no vaya a haber una protesta pacífica a favor del matrimonio igualitario. Porque hay movimientos diversos que la literatura puede introducir.

PD II: Una amiga que tiene el club de lectura de literatura erótica ni siquiera se presentará. This one is for you too, G.

What if I want a kiss?

I would write a poem, but the dust in my keyboard just told me to look at the blank page. “Give the soil the water it deserves”, said letter B. These sand flakes arrive unexpected, similar as when I met you during those hot August days. Now I’m here, about to write how much I wish to kiss you, not inside our secret rooms, but outside where people push, kill, cry and laugh. Last night, I wandered in a warm what if and I smiled. I imagined my snaked fingers, drawing on the tip of your sea stones: so bright, hard and yet, so small. I praised death, and blew the candles of the Bible pages to die between the grace of your lips, to be crushed by them. I begged for a rock to land on my head and make me eat the dust of the Q W E R T Y…

Then the question comes back, what if I kissed you? There, where the Gods kneel upon destiny. It wouldn’t be a safe place, but you whispered enough protection. “We’ve battled greater wars”, said your eyes to mine. My Hydriaic tongue was cut again and again. No amount of words were enough. Being crushed by your lips is now a blessing. During cold nights I remember your warmth, typing to remove the sand out of these letters. I want you, but the statues you created will not move. A desert of your perpetual gaze, I run and find an arm of stone. I desire the day in which I find your lips over the dust. Maybe a flower will grow, or a tear might fall from the heavens… maybe you’ll stay forever, if I kiss you.


PD: First Blogtober post in English

¿Quién decides ser?

Un fragmento de La caída de los ángeles rebeldes (1660/1665) de Luca Giordano, justo a un lado de la puerta de mi cuarto

Recuerdo que ese día, en la app me salió esa pintura, era la pintura del día. Quedé enganchado de inmediato. La descargué y por mucho tiempo lo tuve como fondo de pantalla. Hay algo que me resulta fascinante de esa pintura. Ese algo tal vez sea el resplandor del arcángel Miguel, su gracia, su despreocupación, la sensación de que todo está bajo control, bajo su control. Su grandeza se ve enaltecida por las miradas de horror de los ángeles caídos. Miguel tiene porte, elegancia y parece acariciar el espacio que lo rodea, ¿o el espacio desea tocarlo a él? Su vestidura flotante sólo lo hace ver más etéreo, como si la escena quedara congelada y ante todo ese caos, su mirada es apacible, aún y cuando pareciera estar a punto de dar un golpe certero.

Cuando veía a Miguel, me decía “Yo quiero ser ese arcángel, quiero sobrellevar cada uno de mis propósitos y salir victorioso de mis obstáculos”, quería estar en la cima. Ahí, a esa altura, Miguel no se preocupa sobre tareas, si el amor verdadero llegará o no, si ya habrán depositado, si se va en bici o en camión a la escuela, si debería venderlo todo y escapar o si simplemente debería quedarse dormido todo el día. Esas cosas son preocupaciones terrenales. Pasado el tiempo, me di cuenta que había días en las que no me sentía como Miguel, sino más como ese ángel caído que está siendo pisado por él. A ratos simpatizo con ese ser aplastado. Cuando todo iba mal, deseaba con muchas ansias el ser ejecutado por una espada. Pero luego recordaba mis victorias, las veces en las que me caía una pizca de la gracia que porta Miguel en la pintura. Me daba cuenta que era una cuestión de perspectiva. Un día, imprimí la foto y de hecho a un amigo le regalé una igual. Hace un mes me mudé a un nuevo departamento, y luego de sentirme aplastado todo el mes de julio, para finales de septiembre le encontré un espacio clave en mi habitación. Lo pegué justo en la salida/entrada. La idea es que antes de salir a la calle, me pregunto “¿Quién decides ser hoy?” y hay días que me siento como ese ángel sentenciado, pero mi meta siempre será ser como el arcángel Miguel, porque la neta está cabrón que te anden aplastando a cada rato.


PD: Espero un día no sólo tener su porte, sino su físico también.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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[Video] Los motivos de un grito

El semestre pasado en la clase de Teoría Literaria II, le propuse a mi maestro si podía presentar un trabajo audiovisual. En ese momento no sabía qué le presentaría, pero realmente me entusiasmaba crear algo en vídeo. Ahorita mismo, mientras escribo esto en mi habitación, en lugar de estar leyendo Frankenstein para mi clase de literatura inglesa; veo el rompecabeza de El grito de Munch, que me prestó un amigo para el proyecto que le terminé presentando al maestro, junto con una amiga. Seré breve para explicar de qué se trató. Estaba un día en Instagram cuando me topé con un clip que decía que la famosa pieza de El grito, tenía la interpretación de que el grito como tal, no provenía del sujeto, sino del exterior y es el sonido estridente lo que le provoca tal expresión.

Edvard Munch, The Scream, detail of lithograph, 1895. CC BY 4 The Munch Museum.

Tenía mucha curiosidad de abordar los temas de la interpretación que estábamos viendo en clase, pero reproducida a través de distintas áreas artísticas. Dije “Estaría cool, ir a música, para que nos dijeran, qué pieza musical le adjudicarían a El grito y por qué, para luego llevar esa música a los de danza y que ellos hagan su interpretación libre”. Esa fue la idea que llevé a cabo con mi amiga Doriannel. Ambos tuvimos la oportunidad de acercarnos a estas áreas, a los maestros y alumnos.

Queríamos saber los motivos de un grito, por qué elegían esa música, por qué bailaban de esa forma y por qué nuestros maestros de literatura pensaban en ciertos textos cuando veían la obra.

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Desde que inició este semestre, sabía que quería presentar algo audiovisual como proyecto final para la materia de teoría literaria 2. Hace unas semanas le propuse a @dorianblackrose que se uniera conmigo para el trabajo final que aún no tenía muy claro. A veces me pasaba ratos pensando de qué sería ese trabajo final, hasta que un día, mientras scrolleaba en mi feed de Instagram, me topé con un vídeo de @insider En un minuto explicaba que Giulia Bartrum, curadora de una exhibición dedicada al pintor noruego en el British Museum, decía que el grito no surge del sujeto en la pintura sino que está escuchando el grito que proviene desde afuera. Ella se basa en una litografía de Munch que a diferencia de las obras a color, este tiene escrito: “I felt the great scream throughout nature.” [“Yo sentí el gran grito de toda la naturaleza”]. Ahí supe que esa obra sería un buen objeto de estudio para un proyecto y para ver las posibilidades de la interpretación. Escribí un post más en mi blog sobre cómo estamos planeando unir literatura, danza, música y artes plásticas, gracias a un grito 😱 Sin duda, el llegar a conocer y acercarnos a las otras áreas de la división de bellas artes, ha sido lo más cool del proceso. . . . . . #fineartphg #artlovers #arte #fineart_photobw #artsy #visualart #danza #myart #artcollector #instaartwork #instaartoftheday #instaartistic #mexigers #primerolacomunidad #igersmexico #igersdf #wu_mexico #mexicoalternativo

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Los motivos de un grito

En el vídeo intentamos que fluyera tanto la parte teórica como la práctica, en un intento de justificar con base a la teoría, la aproximación de cada artista. El vídeo en sí no tiene muy buen sonido y originalmente, quería esperarme a renderizarlo con mejor sonido y pasarles algo bien a los colaboradores (que por cierto no han visto el trabajo final), pero creo que eso ya queda descartado. Sólo espero compartirles este post como un agradecimiento muy tardío. Porque en verdad estamos muy agradecidos por habernos dado parte de su tiempo, de sus palabras y de su arte.

A pesar de que mi maestro creía que no teníamos las bases necesarias para llevar a cabo un trabajo así, le terminó gustando y pues gracias ello, mi amiga y yo tuvimos una buena nota en esa clase.


PD: No. 6 del Blogtober, just in time.