Kinestésick

Estaba parado y recuerdo cómo por tercera, tal vez cuarta ocasión, mi maestra número dos venía a sentarme, atendiendo las órdenes de la maestra uno. Por algún motivo, se me complicaba mucho recortar y estar sentado a la vez. Después descubrí que el hecho de no saber que era zurdo, complicaba un poco las cosas. Fui muy distraído, me gustaban los labios delgados de Nayeli, el elefante que veía en la letra E, los ojos grises de la maestra uno, el cabello de honguito de mi amigo Leonel, las colitas de colores que le hacían a Stephany y los cachetes de mi maestra dos. Ahí descubrí cierta inclinación hacia un tipo de aprendizaje visual-kinestésico, bueno, no ahí tal cual, ustedes me entienden.

Fue evidente que el aprendizaje del tipo auditivo no era mi fuerte, a menos que se tratara de un ruido constante y definido: como alguna gota cayendo en el lavamanos, el martilleo, el sonido de los autos, mi roommie teniendo sexo o Gabs diciendo que le gustaba… todas esas cosas me causaban náuseas, era como un síntoma obsesivo compulsivo de elementos que no toleraba escuchar.

Hasta la fecha siguen habiendo cosas que no puedo hacer simultáneamente, como ver a Cris a los ojos mientras le confesaba mi infidelidad por tercera vez, echarle crema batida a un frappe mientras hablo con mi compañera de trabajo o coquetear con algún cliente y mantener una cara firme de seguridad personal.

He intentado imaginarme todo como una especie de bloquecillos que puedo ensamblar, como Legos o el Tetris. Prefiero los Legos en cuestión kinestésica y el Tetris como orden visual. Desde pequeño sentía que lograba traducir ciertas necesidades a través de estos juegos. Nunca habría sospechado que durante mis 20s estaría usando Tetris y Legos para ensamblar, acomodar y jugar. Estas piezas eran de diferentes colores y tamaños: Carlos, Miriam, Daniel, Héctor, Ernesto, Julia, Julio, Sebastián… pronto me di cuenta que era mejor acomodarlos por categoría: Libra II, Cáncer VI, Virgo III, Piscis X, Escorpio II, Aries IV…

Ahora se que no valía la pena acomodar, recortar o ensamblar… porque siempre existirá el Game Over, el aburrimiento o el «Gerardo, creo que debemos terminar».

Publicado por

Oscar Mares

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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