Sobre crayones y esmalte para uñas

Sergio pasaba la tarde pensando en por qué la forma de hablar de Joel le resultaba tan intolerable. Joel nunca había sido grosero con él, al contrario, siempre mantenía cierta atención y cordialidad. Sergio creía fervientemente que Joel lloraba en rincones inesperados y que por algún motivo había dominado el arte de limpiarse las lágrimas sin dejar rastros posteriores al llanto; y amaestrado la confección de sonrisas, todo en cuestión de segundos.

Pero tal vez era por cómo Joel pronunciaba su nombre, y en general toda palabra que contuviera la letra «S»… con esa pronunciación arrastrada. Escuchar esas palabras le resultaba tortuoso, era como ver cientos de serpientes siendo vaciadas sobre la cuna de un bebé durmiendo.

Sus ojos hacían juego con su sonrisa falsa… estos parecían verte con cierta compasión, al mismo tiempo que emitían juicios de asco y repulsión. Le recordaba a los ojos vacíos de los peces muertos en el área de un supermercado en bancarrota.

Un día, mientras Sergio leía un libro durante su hora de descanso, Joel le señaló que sus uñas pintadas, se veían «lindasss». Sergio solo agradeció y le sostuvo la mirada hasta que Joel se retiró.

Joel pasó la tarde pensando en la forma de hablar de Sergio, siempre tan espontáneo, tan seguro, como gotas de lluvia fría sobre una suculenta moribunda… como una lluvia sin temor a ser diluvio. Pensó en las uñas que se le hacían bellas no por el color, sino por lo mal pintadas que estaban. La forma parecía torpe y brusca, como si la impaciencia de Sergio lo hubiera llevado a jugar con barro antes que la pintura se secara. Por algún motivo, esto no le resultaba ajeno a la naturaleza de su colega. Algunas uñas tenían grumos gruesos de esmalte y varias zonas de sus dedos también habían sido manchadas. Estaban terriblemente pintadas, y aún así le parecían bellas.

Joel recordaba sus días en el preescolar y lo frustrante que le era «pintar dentro de la raya». Tal vez Sergio era esa mancha fuera de ese límite y eso le traía paz o esperanza, no lo sabía. Aunque ssssiempre se preguntaba por qué no parecía serle de agrado a Sergio.

Publicado por

Oscar Mares

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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