Si esto fuera Oz

Esa noche pensé en las luces de esa cantina: rojas, azules, verdes, lilas y también pensé en una que no supe distinguir. Adentro del torbellino, donde el alcohol se revuelve con el sudor colectivo y la saliva del otro es ocasional; igual que Dorothy, tú también caíste en tierra desconocida. No sabía si eras mago o bruja, pero tu aura extranjera resultaba particular.

Caminaste sobre nuestro camino dorado. Te acompañé, nos acompañamos. Pero ni yo soy muy listo ni tu eres valiente, tal vez por eso fue fácil que te perdieras y que yo dejara que así fuera. Durante las tardes, cuando pensaba que giraría solo, aparecías tal vez del este o del oeste… pero recordaba que salías del norte. Ahí las brujas y magos se guardan la magia. Ahí el camino de ladrillos de oro, tiene baches.

Al final, aunque nos acerquemos lo suficiente para reafirmar que sí tenemos corazones, aunque nos besemos para asegurar que somos valientes y nos reconozcamos para sabernos inteligentes… esto no es Oz, es la Chila en un viernes por la noche en Hermosillo.

Aquí somos Dorothy, donde al final, cada quien regresa al sepia.

Publicado por

Oscar Mares

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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