Cartas y caminos – No. 9

Fue en mi cumpleaños 25, era una caja pequeña de la cual ya intuía lo que había dentro: Un juego de cartas, mi primer tarot. El diseño era algo anticuado y la impresión era muy austera, di las gracias. Las observé y leí el “manual” que venía con las cartas. El librito empieza con su primer apartado introductorio “¿Qué es el Tarot?”:

El tarot es una baraja de 78 cartas, que se emplea para la adivinación, para la meditación en la practica de la magia ritual, y además como poderoso agente psicoterapéutico en el análisis y consejos psicológicos.

Hay algo magnético y fascinador en el Tarot, No hay dos personas que reaccionan del mismo modo frente a estas extrañas cartas, pero lo que no cabe duda es que nadie olvida la primera vez que las ve, o que se sientan como consultante a la mesa de un intérprete experimentado. Sirven para analizar la mente, el espíritu. Sacan del subconsciente temores y angustias.

Me acerqué a las cartas por un mero juego. Alguna vez estaba sintiéndome como un payaso, así que tomé las cartas de la baraja española e hice como si le fuera a “leer” las cartas a mi mamá. Al terminar, ella pensó que mi lectura había sido acertada. Ahora que lo pienso, creo que es algo de esperarse, considerando que es mi mamá y que la conozco de cerca. El caso es que mi mensaje resonó en ella. A esto le siguieron otras ocasiones esporádicas de lectura, luego serían lecturas con mi hermana también. Entre juego y juego, en ese cumpleaños me regalaron mi primer tarot.

Quise escribir sobre esto porque ayer hice una lectura de cartas en donde posiblemente tenga una retribución económica. Algo que no planeaba que pasara. Antes de esto, había hecho lecturas por mera diversión, a mis familiares y amigxs. Recuerdo haberle hecho una lectura a mi ex. Una vez hasta leí las cartas en una cita.

No se si mi interés por las cartas de Yu-Gi-Oh sean un antecedente a la manera en la que me llama la atención el Tarot. Ni siquiera he pensado si habrá un recorrido de aprendizaje. Tal vez solo deba seguir adelante, para ver hasta dónde llega este caminito.

Ilustración: @glaciars

Publicado por

Oscar Mares

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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