Pintura contemporánea

Introducción

Oscar Wilde tenía más razón de lo que él mismo creía tener al escribir que “la Naturaleza imita al Arte”. Lo que viene a significar que, sin la ayuda del Arte la Naturaleza es indescifrable.

Pintores que hoy nos parecen realistas, como el Greco o Velázquez, pasaron en su tiempo por excéntricos de vanguardia, el uno con sus “crueles borrones”, el otro con sus “manchas distantes”: muchos de sus contemporáneos no sabían ver en sus cuadros la verdad cotidiana.

Hasta cierto punto, tienen razón quienes aseguran que la invención de la fotografía trajo consigo la liberación de la pintura de sus fines imitativos; no la tienen a partir del punto en que declaran qué es invento supuso la muerte de la pintura figurativa.

La fotografía supuso la muerte de la mala pintura, de aquella que no basaba su valor en los valores plásticos del propio cuadro (color, composición, textura, grafismo, pasta), sino en su aspecto documental.

“El arte vuelve a ser creación lírica y poética” – Luis Fernández

Y hasta el siglo XIX muchos pintores de segundo orden, e incluso algunos de primero, presentarán como garantía de su arte el haber sido alumnos de otro pintor famoso. El Romanticismo creará el mito del artista incomprendido, el genio maldito de la sociedad filistea. La postura de la pintura moderna será de rebeldía frente a la pintura anterior. En lo personal, cada artista renegará de sus maestros o tratará de hacer lo contrario que ellos, incluso cuando los venere; éste es el caso de los discípulos del refinado pintor simbolista Gustave Moreau: Matisse, Marquet, Camoin, Rouoalt… Si es malo decir a un artista que su cuadro se confunde con la realidad, aún es peor comentar que se confunde con los de su maestro. Nadie reconoce maestros; y, sin embargo, ¿Cuántos pintores actuales están libres de la influencia de Picasso o de Wols, de Vasarely o de Bacon? Ni aún se percatan de ello: recuerdo la sorpresa de un buen pintor actual a quién dice que su pintura me recordaba a Schlemmer; tras un momento de reflexión, me dijo que era cierto, pero que nunca se le había ocurrido. Es que recibimos por ósmosis tal cantidad de informaciones, de formas, de colores o de técnicas, que luego podemos crear las propias de nuestra mente.

Publicado por

Oscar Mares

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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