Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en “Historias del Kronen” de José Ángel Mañas

El siguiente post es un un pequeño ensayo final para mi clase de literatura española. Comento un poco acerca de la novela que específico en el título el cual trata de un tema recurrente tanto en el cine como en la literatura: jóvenes, sexo, drogas y alcohol, junto con las dudas existenciales, el exceso y el sentimiento de la no pertenencia a la sociedad.


Los hijos de la televisión y la construcción del Eros en Historias del Kronen de José Ángel Mañas

“es el principio del arte que trata desesperadamente de ser
realidad, mientras que la realidad se disfraza de ilusión”
– Óscar Cornago

La España en la última década del siglo XX: el capitalismo, el consumismo foráneo y la estabilidad política y económica; son algunos de los elementos contextuales donde se desarrolla la novela del escritor José Ángel Mañas. Publicado en 1994, Historias del Kronen narra las dinámicas interactivas de un grupo de jóvenes desde el punto de vista de Carlos, un joven entrado en sus veintes, de clase media alta quien manifiesta comportamientos psicópatas. Ubicados en el espacio urbano de Madrid, este grupo de jóvenes viven de manera decantada, envueltos en una búsqueda recurrente del placer inmediato, que en la mayoría de los casos, lo solventan a través del sexo y las drogas.

La Generación X, una generación caracterizada por “la abundancia material, por una parte, [está] contrapuesta por el vacío espiritual” (Alchazidu, 21). Yvonne Gavela en su trabajo “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen”, acota y remarca un aspecto importante del período que permea a lo largo de la novela de Mañas: “los jóvenes que protagonizan las narrativas creadas por los escritores de la Generación X se han acostumbrado a recibir toda la información mediada por la cultura de la imagen”. En las notas del mismo artículo se esclarece que esta mediación es consecuente a la globalización el postmodernismo en España. Así como la patente renovada de los medios de comunicación que permitió la abolición de las fronteras para un mayor flujo de intercambio de contenido.

La información audiovisual mediática juega un papel primordial en la novela y en la construcción del “ideal” o de “meta” para los personajes de Mañas. “La cultura de nuestra época es audiovisual. La única realidad de nuestra época es la televisión. Cuando vemos algo que nos impresiona siempre tenemos la sensación de estar viendo una película […] Cualquier película, por mediocre que sea, es más interesante que la realidad cotidiana” (Mañas, 30). Este argumento de Carlos es seguido por una referencia inmediata a la película Drugstore cowboy: “Somos los hijos de la televisión (..)” (Mañas, 30). Esta característica forma parte del imaginario de los personajes de Historias del Kronen, debido a la activa participación de consumo de contenido

El presente trabajo tiene como objetivo el ubicar los elementos que construyen al Eros en el personaje de Carlos, tomando como referencias: el contenido audiovisual que consume y la interacción con su círculo social y familiar. El Eros es una conceptualización del principio del placer que fue propuesto por Sigmund Freud y que Marcuse cita en su texto Eros y civilización:

[…] el inconsciente regido por el principio del placer abarca ‘los más viejos procesos primarios, los residuos de una fase de desarrollo en la cual era la única clase de proceso mental’. No luchan más que por obtener placer, ante cualquier operación que puede provocar desagrado (‘dolor’) la actividad mental retrocede. (Marcuse, 28)

 Para analizar esta característica del principio del placer es necesario añadir el principio de la realidad al análisis para lograr la identificación de cada uno. Para esto, tomaré a los personajes: Pedro, Amalia y Roberto, los cuales llegan a entrar a la dimensionalidad del principio de la realidad. De esta manera, se buscará crear un contraste entre ambos principios y lograr, en la medida de lo posible, una analogía orgánica entre los conceptos freudianos y el análisis inter e intrapersonal del personaje protagónico de Historias del Kronen. Cabe señalar que la imagen mediática quedará como un factor subsiguiente al análisis.

Análisis

El rol del materialismo es un factor que afecta y caracteriza esta generación. El padre de Carlos menciona que “los jóvenes lo tenéis todo: todo” (Mañas, 46). Pero como ya he anotado previamente, y coincido con Alchazidu: hay un atosigamiento de la abundancia material, pero que, en mi opinión, no representa una solución a la enajenación de Carlos, ni al de ningún otro joven de la novela. Este consumismo de primera mano se integra al contexto en donde no hay tantos obstáculos que dificulten el acceso a las drogas, alcohol o los encuentros casuales de sexo, ya que el posicionamiento socioeconómico del personaje se lo permite.

Las drogas son el medio de escape “la droga representa un estimulante sencillo para poder conseguir emociones fuertes, es una forma de rellenar el vacío espiritual, para huir del aburrimiento” (Alchazidu, 25). La televisión y la música serán otra vía de escape a este aburrimiento. La problemática generacional  que es motivo de discusión entre padre-hijo se debe a la ausencia de motivo, Carlos alude a ello de manera introspectiva mientras su padre lo regaña “Son los viejos los que lo tienen todo: la guita y el poder. Ni siquiera nos han dejado la rebeldía: ya la agotaron toda los putos marxistas y los putos jipis de su época. Pienso en responderle que justamente lo que nos falta es algo por lo que o contra lo que luchar” (Mañas, 46).

El Eros suele estar ligado a la represión del hombre “La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano sino su estructura instintiva en sí misma” (Marcuse, 27). La represión que se genera en Historias del Kronen reside en las expectativas de los círculos sociales de Carlos: “¿Tienes novia?… No, qué va, todavía no… Tendrás que crecer algún día, Carlos. No puedes seguir siempre así” (Mañas, 67) le dice su amiga Nuria; más adelante Miguel: “mi dinero no se lo pido a papá, como el señor Carlos, sino que tengo que ganármelo en el trabajo” (Mañas, 137); su mamá lo cuestiona: “¿Por qué no puedes ir normalito y bien por una vez?” (Mañas, 122); su papá se añade a los cuestionamientos: “No te entiendo. ¿Por qué no aprovechas el verano para leer algo?, ¿o para hacer algo práctico?” (Mañas, 46); luego el abuelo: “Tenéis que estudiar mucho porque la gente de tu generación lo tiene muy difícil” (Mañas, 56). Estas expectativas no llegan a transgredir el plano dimensional de la palabra, a diferencia de la generación de su padre y abuelo, en donde el mismo contexto de dictadura y posguerra, eran catalizadores que inhibían la pasivación. Aún así, la civilización, la cultura y la sociedad mantienen vivo el factor represivo, que en este caso no parece afectar a Carlos debido a su enajenación. Este distanciamiento será el elemento que estimule en el personaje una plena manifestación del Eros.

El principio del placer está constituido por comportamientos distintivos que lo separan del principio de la realidad. El Eros: satisfacción inmediata, placer, gozo (juegos), receptividad y ausencia de represión. En cambio, el principio de realidad: satisfacción retardada, restricción del placer, fatiga (trabajo), productividad y seguridad (Marcuse, 28). Lo que el entorno de Carlos desea es la implementación del principio de la realidad que inhibe el principio del placer. En la novela de Mañas, existen personajes que trascienden el Eros y abordan el principio de la realidad de algún u otro modo. Un ejemplo de ello es Amalia:

“Ya te he dicho que estoy preparando unas oposiciones… coño, Amalia. Si no vienes hoy, que es mi última noche, te juro que no te vuelvo a llamar… Tú haz lo que quieras. Yo no me voy a meter en tu vida ¿recuerdas?… Te lo advierto, Amalia… Que no, Carlos […]” (Mañas, 140)

Aquí Amalia se proyecta desde el principio de realidad, tomando la productividad sobre la receptividad. Pedro es otro personaje que oscila entre el Eros y el principio de realidad, ya que a pesar de seguir en las dinámicas y juegos con el grupo, este se ve mediado por la relación afectiva con su pareja: “joder, con el Pedro desde que tiene novia pasa de todo el mundo” (Mañas, 08). Otro fragmento que descubre a Pedro en el plano de principio de realidad es cuando Carlos propone escalar los andamios del edificio Jaque Mate que está cerrado debido a una intervención de obra en el lugar “-Pedro, tronco, eres un pesado, siempre agobiando. Venga, siéntate/ -¿Os imagináis que se derrumba el edificio y quedamos atrapados aquí?” (Mañas, 15). En el primer fragmento, Pedro ejerce una restricción de placer y en la segunda, a pesar de que sube los andamios, llega a abogar por la seguridad, siendo así un personaje que transita entre ambos principios. Finalmente, por medio del epílogo de la novela, vemos como Roberto hace una introspección durante una cita con el psicólogo y hace evidente un despertar de la consciencia del miedo, lo cual lo conduce a una búsqueda por la seguridad, rechazando al principio del placer desde la realidad “Cuando me meto en el coche, tengo que ponerme el cinturón. Soy incapaz de ir a más de ochenta […]” (Mañas, 156).

Algunos de los hijos de la televisión muestran indicios de la transitividad al plano de principio de la realidad. Por el otro lado, el personaje de Carlos parece mantenerse en la enajenación, al final de la obra, el contacto con la muerte no fue un factor represivo que lo inhibiera del Eros. Podría considerarse que la salida de Roberto del principio de placer se debía al factor de culpa y a una posible proyección con Fierro y la presunta homosexualidad de este, así como presenciar la muerte de esa proyección. Es decir, Roberto experimenta la muerte a través de Fierro. Por otro lado, la transición de Amalia se manifiesta al lograr sobreponerse a la manipulación de Carlos, y de haber vivido un noviazgo complicado que la llevó a experiencias que catalizaron su pasividad. Amalia, en palabras del mismo Carlos, tenía un motivo de lucha que en consecuencia la extraía del Eros para llevarla al plano del trabajo y la fatiga (realidad). Pedro se veía ya en el principio de realidad al estar acatando las normas de la sociedad al formar parte de una relación afectiva con Silvia.

Pero la pregunta aquí es ¿qué sucede con Carlos? ¿cómo interpretar su comportamiento al concluir la novela? Víctor Mercado Durán puntualiza “hay un más allá de la muerte de Fierro que diferencia a Carlos de Roberto convirtiendo el primero en un psicópata en potencia” (Mercado, 150). Podemos hablar sobre Gavela cuando escribe que la violencia de la pantalla filtra la realidad de Carlos. Su carácter nihilista y hedónico florecen en el campo del Eros y su “etapa adolescente que él considera no como algo transitorio sino como una característica plena de su personalidad” (Gavela, 220). La emulación de sus héroes como Patrick Beitman en Psicópata Americano o de Alex en La Naranja Mecánica, añadiendo la estabilidad económica que le otorgan sus padres, hacen que la mezcla de la incomunicación, la interacción vacía frente al “telediario”, la ausencia mutua Carlos-familia / familia-Carlos y la búsqueda de la excitación efímera, resulte en un rechazo a las convenciones sociales.

“Dejados en libertad para perseguir sus objetivos naturales, los instintos básicos del hombre serían incompatibles con toda asociación y preservación duradera: destruirían inclusive lo que unen. Sus fuerzas destructivas [del Eros] provienen del hecho de que aspira a una satisfacción que la cultura no puede permitir” (Marcuse, 28)

En conclusión, Carlos, siendo hijo de la televisión, reúne todas las características del principio del placer que, llevado al extremo de la manifestación del Eros, trae consigo la desaprobación de las convenciones culturales. Y a pesar de que Carlos es joven, inteligente, de carácter egocéntrico y apático, me parece que no hay ningún tipo de comportamiento que no sufra los efectos de la represión social y cultural, ya sea de manera directo o indirecta.

Bibliografía consultada

ALCHAZIDU, Athena. “Tiempo y espacio en Historias del Kronen, una de las crónicas urbanas de la generación X”. Etudes romanes de Brno, 2009. No. 02, pp. 19-28. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4265570

MAÑAS, José Ángel. Historias del Kronen. España. Editor digital: othon_ot ePub baser r1.0, 1994.

MARCUSE, Herbert. Eros y civilización. Una investigación filosófica sobre Freud. EE. UU.: Beacon Press. Edición Joaquín Mortiz, 1965. 4ta. Edición 1969.

MERCADO, Víctor. “Historias del Kronen y la cultura post -68”. Cuadernos de Aleph, 2017. No. 09, pp. 141-154. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6026046

YVONNE, Gavela. “La imagen como elemento mediador de la realidad ficticia de Historias del Kronen” pp. 215-226 del libro Memoria histórica género e interdisciplinariedad: los estudios culturales hispánicos del siglo XXI, 2008. Madrid: Biblioteca Nueva. Disponible en: http://www.sjuannavarro.com/files/historias.del.kronen.gavela.pdf


PD: El blogtober, sigue y a pesar de estar publicando esto a la medianoche, ya siendo el día, ya queda publicado el post cuatro.

Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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