Tinder: la aplicación carnavalesca y la personificación del Don Juan en las dinámicas interactivas de sus usuarios [Ensayo]

El siguiente ensayo es uno de los trabajos escolares del que menos satisfecho me he sentido pero recientemente he estado pensando mucho sobre el estigma que Tinder tiene en muchas personas. A pesar de que su uso es normalizado en ciertos lugares, sigue habiendo espacios en donde el uso de Tinder es motivo de vergüenza, señal de una supuesta falta de habilidad por no saber conquistar a alguien en vida real y otros motivos que aunque no deben ser descartados, lo único que hacen es opacar al otro lado de la moneda de esta plataforma. En el momento que escribí este ensayo, quise hacerme un perfil pero no pude, porque en ese momento debías tener un perfil de Facebook y yo no uso FB. Esta app la usé a penas el año pasado al estar en una ciudad grande y la experiencia fue agradable, aunque al regresar a casa la di de baja, creo que me creí todas esas ideas externas a mí y que ya anoté. Supongo que este post es una apología a las aplicaciones de citas o algo así.


 Tinder: la aplicación carnavalesca y la personificación del Don Juan en las dinámicas interactivas de los usuarios

“Las fiestas de Carnaval,
al hombre más principal
permiten sin deshonor
de su linaje, servirse
de un antifaz, y bajo él,
¿quién sabe, hasta descubrirse,
de qué carne es el pastel?”
– Buttarelli en Don Juan Tenorio

El arquetipo literario del Don Juan es reconocido y explorado de manera internacional.  A este personaje se la ha analizado desde diversas áreas del sector de humanidades y bellas artes, así como el de salud. Marina Valero en su artículo “Donjuanismo: seducir y pasar página” cita un fragmento de la entrevista con la presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, Marina Díaz, en donde anota: “Las personas que padecen donjuanismo son incapaces de crear vínculos estables ante su imperiosa necesidad de perseguir nuevas aventuras sentimentales”. Al Don Juan lo caracterizan esa y otras conductas más, pero para fines de este trabajo, desarrollaré el tema en torno al concepto citado, además de hacer algunas referencias a El burlador de Sevilla, obra que inspiró al Don Juan de Zorrilla.

El Don Juan ha reencarnado en múltiples nombres de la cultura pop, en películas, libros, canciones y era de esperarse el desarrollo de una aplicación con características donjuanescas. Tinder es una aplicación de citas creada en el 2012. Rubén Vásquez en su artículo “Amor y redes sociales”, describe a grandes rasgos, el funcionamiento principal de la aplicación: “La idea es que crea un perfil con nuestros datos de usuario de Facebook y utiliza nuestras 6 últimas fotos de perfil. Después le indicamos qué tipo de personas buscamos, el rango de edad y la amplitud del área a buscar (por ejemplo, 10 km a la redonda) y acto seguido nos muestra personas que comparten nuestros intereses y a quienes podemos marcar como interesantes” (Vásquez). Este método de marcaje del que Vásquez hace referencia consiste en deslizar el dedo por la pantalla para así ver al siguiente candidato, hasta aprobar a la persona que nos agrade, basándonos en su foto y la información de su perfil. Esta forma interactiva parece agradar a muchos usuarios, ya que sólo en el 2016, la aplicación fue descargada más de cien millones de veces.

Elisabeth Timmermans y Cédric Courtis crean un panorama acerca de las conductas y costumbres del cortejo en el artículo “From swiping to casual sex and/or committed relationships: Exploring the experience of Tinder users”. Ambos, con base a diversos autores establecen una línea temporal que parte del siglo XIX hasta el XXI. En el siglo XIX el cortejo se caracterizaba por la supervisión familiar, todo desde un espacio asible: el hogar. El siglo siguiente rompe con esta dinámica al introducir espacios de entretenimiento como cines, la cultura del drive-in, discotecas y el automóvil, todo esto representaban espacios de escape. Esta diversidad de lugares dio pie a “niveles altos de interacción sexual” (Timmermans y Courtis, 4). Llegado el siglo XXI, las interacciones ya no se limitaban a salir con personas que estaban “física y socialmente cerca”, sino que ahora se podía establecer contacto con personas de cualquier parte del mundo. Y así dio inició el carnaval digital de las citas en línea y en donde ahora nuestros celulares funcionan como antifaces para asistir a un evento que parece nunca terminar.

Cabe destacar que tanto el Don Juan de Tirso como el de Zorrilla, empiezan en escenas que inducen al misterio y al ocultamiento. El Don Juan de Tirso se resguarda en la oscuridad y el de Zorrilla, se oculta detrás de un antifaz. Ante semejante reconocimiento que tienen los personajes en sus respectivos contextos, esas conductas son de extrañarse, ya que chocan con el carácter dominante que los caracteriza. Aunque resulta pertinente en cada caso, ya que eso le brinda una mayor dimensión al personaje. Un comportamiento semejante se crea en las redes y en Tinder. El usuario se resguarda tras una construcción que destaca, y enaltece sus aptitudes positivas como si fueran decorados, piedras preciosas y plumas que adornan las máscaras. Este tipo de interacción a incrementado, Vásquez expone lo siguiente:

Según un estudio de Badoo, la web especializada en hacer que las personas se conozcan, un usuario común de Internet pasa más tiempo socializando en las redes que cara a cara. Así, se calcula que uno de cada tres prefiere utilizar los medios digitales que contactar de frente a las personas. Además, uno de cada cuatro ha exagerado o mentido sobre sus conquistas o flirteos en las redes. (Vásquez)

Brígida, la alcahueta, parece ser una extensión de este carnaval digital. Ella es quien funciona como la mediadora y es la personificación del “match”, es decir, ella surge a raíz que la pareja comparte un cariño mutuo. Tinder media los puntos en común por medio de los perfiles de Facebook, en este caso el interés de Doña Inés por Don Juan y viceversa, desembocara en la activación de Brígida para emparejar a estas dos personas. En el siguiente fragmento se pueden señalar momentos mediadores sutiles por parte de este personaje.

Brígida. —¡Válgame Dios! Doña Inés,

según lo vais explicando,

tentaciones me van dando

de creer que eso amor es.

Doña Inés. —¿Amor has dicho?

Brígida. —Sí, amor.

Doña Inés. —No, de ninguna manera.

Brígida. —Pues por amor lo entendiera

el menos entendedor;

más vamos la carta a ver:

¿En qué os paráis? ¿Un suspiro? (Zorrilla, 35)

Brígida elabora los comentarios y las preguntas necesarias que catalizan una reflexión por parte de Doña Inés, trazando por medio de su discurso una posible afirmación del amor que Doña Inés siente. Así Brígida apoya ambas contiendas y a Don Juan le genera un reporte de qué le ha dicho a Doña Inés sobre él.

Le dije que erais el hombre

por su padre destinado

para suyo; os he pintado

muerto por ella de amor,

desesperado por ella,

y por ella perseguido,

y por ella decidido

a perder vida y honor.

En fin, mis dulces palabras

al posarse en sus oídos,

sus deseos mal dormidos

arrastraron de sí en pos;

y allá dentro de su pecho

han inflamado una llama

de fuerza tal, que ya os ama

y no piensa más que en vos. (Zorilla, 29)

Don Juan se da cuenta que su apuesta ahora es más que eso y que al igual que Doña Inés el también se ha enamorado. Pero su perfil de rebelde no le permite consumar ese amor, ya que no es por la transformación de sentimientos que ha tenido, sino la sociedad que no aceptará esa relación. En el argumento de la historia, Doña Inés y Don Juan quedan comprometidos, estado que se ve interrumpido en el momento en el que Gonzalo, papá de Doña Inés, descubre las malas intenciones que Don Juan tenía. Eventualmente, Don Juan mata al padre de Inés y a Don Luis, hombre con el que había hecho una apuesta para ver quién asesinaba a más hombres y seducía a más doncellas. Acto seguido Don Juan huye y abandona a Doña Inés.

Si bien, tal como el Don Juan de Zorrilla atraviesa un cambio ideológico. Los usuarios de Tinder, vistos desde una manera colectiva, generan posibles simulaciones de la complejidad del Don Juan. El colectivo tendrá una gran porción de usuarios quienes buscan encuentros sexuales esporádicos y otra porción será de quienes realmente la utilizan para encontrar a una pareja estable. Porque en palabras de Don Juan, habrá usuarios que también tengan una calendarización de conquistas.

Don Luis. —¡Por Dios, que sois hombre extraño!

¿Cuántos días empleáis

en cada mujer que amáis?

Don Juan. — Partid los días del año

entre las que ahí encontráis.

Uno para enamorarlas,

otro para conseguirlas,

otro para abandonarlas,

dos para sustituirlas,

y una hora para olvidarlas. (Zorilla, 19)

A pesar de que Tinder no ha sido considerado como factor directo en el cambio de conductas sexuales, se cree que aplicaciones de citas junto a todo el compendio de las nuevas tecnologías, han influido en ello.

Continuando con la historia, una vez que Don Juan regresa, este es asaltado y acosado por la memoria y las apariciones de Gonzalo y Doña Inés. Más tarde, luego de que ella le confiesa que ha abogado por él para que sea salvo, Don Juan de Zorrilla a diferencia al Don Juan de Tirso, sí se arrepiente y va al cielo. Respecto a esto, Más-López anota: “En el período barroco, don Juan es todo energía; con Zorrilla aspira a un ideal y finalmente se hace hombre contemporáneo, piensa sobre sí mismo” (Más-López, 6).

Don Juan. —¡Inés de mi corazón!

Doña Inés. —Yo mi alma he dado por ti,

y Dios te otorga por mí

tu dudosa salvación. (Zorilla, 73)

Don Juan y Doña Inés al final logran terminar juntos, pero es necesario apuntar que esta unión no se consuma en la tierra, lugar donde se ejecuta el carnaval. Pero a pesar de todo, la tierra sigue siendo la plataforma que los hizo coincidir y creo que Tinder de igual manera es el lugar que puede generar una relación sólida. Los usuarios podrán usar Tinder haciendo una representación del Don Juan antes y después de Doña Inés. Ambas fases tienen en claro lo que desean lograr, ganar una apuesta o adquirir el amor de la amada. Para cada propósito quedó establecida una conducta. Finalmente, uno decide si permanecer en el carnaval a seguir descubriendo rostros o despojarse de adornos y exponerse bajo la luz y develar la pureza de un amor que “no es esa chispa fugaz/ que cualquier ráfaga apaga; / es incendio que se traga / cuanto ve, inmenso, voraz” (Zorrilla, 45)

Bibliografía consultada

BARTOVA, M. “Cómo Zorrilla trata el mito donjuanesco en la obra Don Juan Tenorio”. Masaryk University. Disponible en: https://is.muni.cz/el/1421/podzim2017/SJIIA104/presentaciones_y_trabajos/Bartova_M–Don_Juan_Tenorio_12_diciembre_2017.pdf?lang=cs

LASAGA, José Medina. “Don Juan, ante el milenio”. El País. Disponible en: https://elpais.com/diario/1998/03/13/cultura/889743606_850215.html

MAS-LÓPEZ, Edita. “El don Juan del romanticismo poético del siglo XIX y el don Juan realista del siglo XX”. Letras de Deusto, 1985, no 33, vol. 15, pp. 155-164. Disponible en: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/boletin_32-33_17_85/boletin_32- 33_17_85_11.pdf

TIMMERMANS, E., & COURTOIS, C. (2018). “From swiping to casual sex and/or committed relationships: Exploring the experiences of Tinder users”. The Information Society, 34, 59-70. doi: 10.1080/01972243.2017.1414093 Versión de edición: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01972243.2017.1414093

VALERO, Marina. “Donjuanismo: seducir y pasar página”. La información. Disponible en: https://www.lainformacion.com/espana/salud/enfermedad-mental/donjuanismo-seducir-y-pasar-pagina_mudyirwgo1vs2qkysqk2r1

VÁZQUEZ, Rubén. “Amor y redes sociales”. Forbes México. Disponible en:  https://www.forbes.com.mx/amor-y-redes-sociales/

ZORRILLA, José. Don Juan Tenorio. Madrid: Edición Smoit (v1.0 a v1.x) ePub base v2.0, 2012. 76 p.

Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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