Carta a un joven bisexual

Recibí tu carta y esta respuesta no busca ser ninguna guía definitiva, aunque, a decir verdad, siento que si alguien se hubiera acercado a mí y me hubiera dicho algunas de las cosas que te voy a compartir, me habría ahorrado muchos desvelos. Te cuento.

Cosa de chicas

Hay personas que aseguran haber sabido su orientación sexual desde pequeños, alguien me dijo que sabía que era homosexual desde el kínder. Me decía que no recordaba a ninguna delas niñas del preescolar, pero que sí recordaba muy bien a los niños. Qué curioso, ¿no? Ese comentario me llevó a pensar acerca de lo que el Oscar peque pensaba cuando aun tenía siete u ocho años. Un “Me gusta” de ese tiempo es difícil de rastrear. La única exposición a una relación de pareja eran las telenovelas que a veces me sentaba a ver en las noches con mi mamá antes de que me dijera que me fuera a dormir.  Y aun así, pensaba que esos besos que salían en la pantalla eran efectos especiales. De mis primeros años de primaria recuerdo a Kalie, una niña que junto con Jazmin, me exigieron que eligiera quien era más bonita. Ambas eran lindas, pero Kalie, a pesar de que tenía chuecos los dientes, me gustaba más. Me llamaba la atención cómo me tomaba de la mano, cuando jugábamos sólos bajo el árbol que se traspasaba por la reja del campo de gol que había a un lado de la escuela; cuando nos trepábamos al domo de barras y quedábamos boca abajo riéndonos y tomándonos de las manos. Pero de todas esas cosas que hizo ella por mí, recuerdo un accidente. Me había sangrado la nariz, en el salón había un lavamanos así que fui a limpiarme y a dejar que la sangre cayera en el lavabo. Ella se paró y estuvo a mi lado, me pasó papel y recuerdo haberla sentido cerca. Kalie no se sentó hasta que regresé a mi mesabanco. Puedo decirte, que fue ella mi primer crush, desde esa vez, no quería separarme de ella y me molestaba que Cody, otro niño del salón se acercara a ella. Ese fue mi primer crush. Luego ella se fue y seguía pensando en chicas, Nayely, Stephanie, Ciara, hasta que…

Cosa de chicos

A lo que iba con la anécdota anterior es sobre las posibilidades de llegar a definir tu sexualidad. Puede que no te hayan gustado los chicos desde pequeño, puede que sí, todos tenemos una manera diferente de aterrizar nuestra identidad y preferencias. Ahora te cuento cómo llegué al punto en el que estoy ahora, en donde chicos y chicas me resultan atractivas. Lo pensé mucho antes de contestarte y decidí dejarlo todo para este día, el día internacional de la bisexualidad, una mamada porque pues te tuve con el suspenso todo este tiempo, per ahí va. Todo empezó por “admiración”, luego caí en cuenta que más que admiración, en realidad empezaba por algo más acertado que la palabra “admirar”. Mi gusto por los chicos parte más bien de la envidia. Cuando mi familia se mudó a México, y entré al aula de cuarto B, noté una gran diferencia al ambiente de la escuela de donde venía. Aquí las cosas solían salirse de control y los alumnos gritaban desde sus espacios para comunicarse, me sorprendí y quedé abrumado. Todo ese año transcurrió de manera rápida, al parecer en México era un alumno de diez, porque yo siempre fui de sietes y ochos. Llevar el título de alumno destacado es agobiante, pero esa es otra historia. Cuando entré a quinto empecé a querer “encajar” mejor en el grupo. En ese tiempo me empezó a gustar una niña que se llamaba Liliana. Pero además de ella, había un chico que me resultaba atractivo. Me atraía porque así era él, lograba que la gente quisiera estar a su lado, era alto y creo que era mayor uno o dos años que los demás. Se llamaba Oscar, igual que yo. Curioso porque yo quería ser igual a él. Solía estar junto a un grupo de chicas a su alrededor y con sus amigos que siempre lo seguían. Era alguien que me caía mal pero que admiraba, me decía “Si tan sólo se fuera del aula y pudiera sustituirlo”. Cabe aclarar que esos pensamientos eran resultado de la inconformidad que sentía hacía mi persona. Espero nunca caigas en esta clase de seguridades, para no dejar la historia así, te cuento que fue hasta en la Universidad donde pude ya moldear un yo con el que me siento más cómodo.

El primer chico que me llegó a gustar fue en segundo de secundaria. Y fue horrible, no por él sino por el conflicto interno por el que uno pasa. Lo primero que pensé fue “Soy gay (?)” en su momento no me agradaba pensar en esa posibilidad pero de alguna forma me decía “Bueno, ni qué hacer”. Pero había chicas que me seguían llamando la atención. Poco después me encontré con la palabra que vendría a resolver y sanar mi angustia: Bisexualidad. Leía la definición una y otra vez, me alegraba por fin tener un término que podía definir lo que estaba sintiendo. Este chico llegó a tener novias, más nunca sentí celos, como que me daba igual. No era algo posesivo, sólo quería verlo de cerca, tocarlo sin que eso resultara raro. Él tenía algo en su forma de sonreír que me agradaba. Decía cosas con las miradas, pero yo no sabía leer. Tal vez, nunca lo sabré, le resultaba divertido tener un admirador discreto en el salón.

Cosa de bisexuales

Se que tu historia es diferente, pero espero te pueda hacer de ayuda. Algunas de las cosas que dejo sobre la mesa son detalles que se resumen en haz lo que tú creas necesario hacer, analiza, observa y acciona (a veces estás cosas ni son necesarias para hacer y las cosas suceden cuando todo parece estar tranquilo), quizá no le quieras decir a nadie y está bien o probablemente sea lo contrario, no hay problema.

  • Si sales con un chico, eres bisexual. Si sales con una chica, sigues siendo bisexual.
  • Puede haber atracción sexual,
  • Puede que haya atracción sentimental y la valoración entre ambas es subjetiva.
  • Si un/a chica/o te deja por haber compartido tus preferencias sexuales, no pasa nada. Tú sexualidad es parte de lo que eres y de nada vale estar con alguien que no te aprecia.
  • Si sales con un chico que te gusta y no tuviste una erección, habrá una punzada en tu pecho que te presionará y probablemente entres en pánico. Sólo relájate, si las cosas no se dan, probablemente se de después. Lo mismo si esto sucede con alguna chica.
  • La erección o las cosas que te excitan no son buenas guías para formar ideas sobre tu sexualidad. Pueden ser tramposas.
  • Recuerda la dimensión afectiva, que no tengas una erección con un chico/a que te gusta, no significa que no quieras estar con esa persona.
  • No hay nada mejor que el autoconocimiento y ser sincero con uno mismo. Conocerte te evitará muchos problemas.
  • La sexualidad no se basa en porcentajes.
  • Aduéñate de tu homosexualidad y heterosexualidad. Vívelas si así lo quieres.
  • Tú eliges si decides seguir el cliché de bisexual que se tiene y no pasa nada. Puedes elegir no seguirlo también.
  • Tú eliges si le eres infiel a tu pareja.
  • Si te invitan a un trío, tienes derecho a arrepentirte y ya no querer participar. De nuevo: no pasa nada.
  • Mientras más claro tengas tu carácter, menos riesgos corres a ser moldeado por tu alrededor.
  • Importante: La bisexualidad no es una fase, si luego decides salir con chicos o chicas, tú decides si seguir llamándote bisexual o no. Es cuestión de ser sincero contigo mismo.
  • Las categorías pueden no ser necesarios, ah pero cómo ayudan a veces.
  • Ve el porno que quieras, pero recuerda que “Dat shit ain´t real life”
  • La bisexualidad no es exclusiva de las mujeres.
  • Prepárate porque los heteros no te bajarán de gay… los gays probablemente hagan lo mismo.
  • Créeme que toparte con otros bisexuales es algo chido.
  • La familia puede ser complicada, lleva las cosas al ritmo que mejor se ajuste a ti.
  • No importa si has salido más con mujeres que con hombres: #StillBisexual
  • Bisexualidad no es sinónimo de infidelidad y finalmente,
  • Bienvenido a la comunidad +LGBTQ

Yo tenía pensado ir por primera vez al antro gay más popular de la ciudad para celebrar este día, pero luego pensé que podía pasarme el tiempo contestándote. Hubo momentos en los que quería hacer los dos: ir a la fiesta y escribir. Pero aquí estoy contestándote y no creas, a mi me falta mucho por ver y personas con las que salir, todo recae en las decisiones.

Algo con lo que me gusta pensar es con quién iré a terminar, ¿una mujer un hombre… solo? Supongo que “el tiempo lo dirá”. Por lo pronto, feliz día, chico.

mi post data


PD: No te fíes si de repente escuchaste un tono de seguridad. No siempre fue así, por más resuelto que lo tengas, el salir y presentarte como bisexual nunca termina por eso creo que vivirlo es más importante que decirlo. Eso es algo en lo que aún sigo trabajando.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

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Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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