Feliz bloguervidad

Navidad se ha ido y de parte de este escritor ocasional, deseo de corazón que hayan compartido esta fecha con sus seres queridos. Desafortunadamente (o por fortuna, jaja) mi familia ha salido de viaje al centro de México. Admito que escribir esto para ustedes me quita un poco la tristeza de haber pasado la Navidad solo. Ni siquiera me dieron ganas de abrir los regalos que mi familia me dejó. Son tres cajas, una caja pequeña, una mediana y una grande. La caja pequeña me lo dejó mi hermana, la mediana es de parte de mi madre y la caja grande, de mi padre. He decidido abrir los regalos y escribir mis impresiones inmediatas. Pero antes quiero anotar mis predicciones; puedo casi predecir que mi hermana me regaló una tarjeta de regalo de alguna librería en línea, mi mamá de seguro me compró una camisa y mi papá, bueno, con eso de que le presenté a mi novio hace unos días, me sorprende que me haya dejado un regalo. La verdad no tengo ni idea de lo que podrá ser, supongo que han de ser unas botas.

Me gusta pensar que fui yo quien eligió no ir a ese estúpido viaje con ellos, pero no sé por qué me miento de esa forma. Quizá pienso así para no estar triste en pos Navidad. Sé que mi padre no quiso llevarme por pena a enfrentar los comentarios de mis tíos “Su hijo, el puto”, dirían. No lo culpo.

Hace un rato intenté hacer una llamada por Skype con mi novio pero no se conectó, cosa rara. Pero da igual, me siento feliz de poder compartir este momento contigo, sí, tú quien estás leyendo esto. Gracias por esta bloguervidad 🙂 Ahora, el primer regalo…

Regalo 1

¡Genial! Algo mucho mejor de lo que esperaba ¡es una carta donde mi hermana dice que en la tarde de ayer me depositaría la cantidad para comprar el dominio de este blog! La amo, la amo ¡La amo! Acabo de checar mi cuenta del banco en mi celular ¡y ahí está el dinero! Me alegra que sean ustedes los primeros en saber. Le mandé un mensaje de agradecimiento y sólo me llegó un gif. Una imagen negra con un puntito rojo en el centro que parece un foquito de grabación. Mi hermana es algo rara, pero no importa ¡me encantó su regalo!

Regalo 2

Le marqué a Rodolfo pero no me contestó, le dejé un mensaje de voz para que me marcara en cuanto viera mi llamada. Abriré el segundo.

Es un álbum con fotos, es muy bonito. Tiene fotos de mi familia y de mí. Fotos de nuestros viajes, hasta hay fotos de mis primeras novias, a mi mamá le gusta fotografiarme con mis parejas, siempre y cuando sean mujeres. Mi mamá siempre se toma su tiempo para hacer regalos personalizados como estos. Mis papás son un poco ortodoxos, mi hermana también, de hecho me sorprendió que hayan tomado bien la noticia de que salía con Rodolfo. Pensé que harían algo dramático o que pegarían el grito al cielo. Me alegra que no lo hayan hecho.

¡Me falta uno!…

Regalo 3

Iba a escribir hasta abrir mi tercer regalo, pero se me hizo raro que Rodolfo me mandara un mensaje “No abras el regalo de tú papá”, me escribió. Salí a buscarlo en el patio, tal vez estaba afuera ¿de qué otra forma puede saber que voy a abrir un regalo? Le marqué pero no me contestó. Me da algo de miedito esto, le marcaré a su casa. Admito que quisiera dejar de escribir pero parece que teclear lo que pasa, hace que me tranquilice un poco…

No le quise decir nada a sus padres, para no asustarlos. Estoy nervioso, me dijeron que no han visto a Rodolfo desde ayer, me han dicho que Rodolfo les dijo que pasaría la Navidad conmigo. No lo entiendo, estoy llorando… Creo que todo es un malentendido o una mala broma. Intento marcarle pero no me contesta.

Abrí la tercera caja. Nunca pensé escribir algo así aquí, nunca.
Encontré esto…

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Esa carta junto a una pistola. Esto lo escribió el pendejo de mi papá, es tan estúpido que cree que eligiendo la primera opción todo puede ser “felicidad”. Su letra toda esponjosa y femenina. Tumbé el pinche árbol de mierda. Me llegó un mensaje de mi hermana, es una foto de Rodolfo, atado y golpeado. Tomé la pistola y le disparo a la televisión. Qué pinche familia tan enferma tengo.  Les gritaré que la dos, esto debe ser una br

No lo era, y la puta pistola solo tenía una bala. Esta impotencia no la soporto, quiero matarlos, quiero matarme. Quiero estar con él.

 

Abrí el gas y tiré gasolina en la sala, que mejor manera de entrar al infierno al que me querían mandar mis padres. Si por esto debo quemarme, el infierno será mi nuevo cielo, porque ahí está él.


PD: Gracias por leer esta entrada, espero les haya gustado. Deseo que hayan tenido una excelente Navidad en familia y que tengan el estómago lleno 🙂 Nos estamos leyendo.

Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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