Una relación es aventarse a un cama destendida de un cuarto frío

¿Notas la cama destendida? Miras las sábanas revolverse en una especie de majestuoso baile en donde los cobertores a veces se vuelven líneas de expresión de recuerdos viejos, sueños estancados y pensamientos retorcidos.

¿Sientes tu piel erizarse? Sientes el frío de la habitación, observas el cuarto en oscuridad e intentas darle forma a los muebles. No sabes si debajo de la cobija duerme un demonio o un ángel; la oscuridad te dice que lo primero es lo más lógico. Pero tú no conoces la lógica, no te interesa ordenar el caos que duerme sobre tu cama. Piensas en los diablos que te envuelven.

No sabes como va a terminar la relación. Sólo tomas la cobija más tibia, la envuelves en tus piernas. Pareciera que tu eres quien envuelve hasta que notas que estás siendo enredado y paralizado.

La noche transcurre lenta y hay una batalla entre cubrirte o destaparte. En decidir si es necesario tomarte la molestia en destender el cobertor. Piensas en los involucrados: el tiempo, el sueño, la compañía, la soledad, en el frío…

Despiertas y sabes que cada noche es diferente: a veces la cobija termina en el suelo, a veces la sábana la usas como almohada, a veces terminas con frío porque tiraste ambas cosas al suelo, a veces el cansancio, a veces la vitalidad, a veces duermes cómodamente, a veces duermes.

Prefieres ya no planear la cama, prefieres tirarte en ella, dejarte llevar por el frío y el deslizamiento de las cobijas y sentir la reacción natural de tu cuerpo. Cubrirte a patadas, acomodarte a jalones y estirones hasta sentir el cobijo de la noche y el abrazo de los cobertores. Unos cuantos giros y el frío se va, un profundo suspiro y sientes la estabilidad de lo que te cubre, los demonios vuelan, las cobijas dejan de ser serpientes, tú pasas a ser una roca pesada que se sumerge en las profundidades de los ríos.

Las líneas de las sábanas pasan a ser venas que transportan culpa, satisfacción, pena, felicidad, miedo, tedio, fantasías, anhelos y susurros que desembocan en las almohadas.

Esta noche, las sábanas pasaron a ser brazos que te estrechan y las líneas ahora son cabellos pincelados.

La ceremonia encarnó en un “Buenos días, amor”…

Oscar Mares

PD: Es tarde y mi ceremonia debe empezar…

Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

2 comentarios sobre “Una relación es aventarse a un cama destendida de un cuarto frío

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