El espejo dice que ya tengo 2|2 años

He escuchado a la gente decir que después de cierta edad todo pasa más rápido. No sé cuál sea ese número que le pisa al acelerador a la vida, pero siento que no me falta mucho para llegar ahí, sino es que ya lo estoy.

El 16 de noviembre cumplí 22 años y esta vez ni siquiera tuve tiempo para reflexionar un poco acerca de la edad, cosa que suele suceder en casa o en cualquier lugar en donde haya llegado el silencio luego de escuchar “Feliz cumpleaños” muchas veces, de haber contestado “Muchas gracias” a los mensajes de texto y de los cálidos abrazos de la gente.

Me alegra pensar que he crecido como persona.
Me alegra saber que hay gente que me aprecia.
Pienso en lo que se va y ya no retorna.
Pienso en la gente, en sus virtudes y vehemencia.

Me hace feliz pensar que la gente que me quiere
es más de la que yo pensé.
Me hace feliz saber que su cariño no hiere,
hoy aprendí y aun siento que no sé.

Siento alivio por tener la sexualidad y la poesía en mis manos;
por sonreír, por llorar, por llamar, escuchar, odiar y amar;
sentir que tengo el derecho y dejar que mis intentos por ser mejor
dejen de ser versos medidos y vanos.

Siento las palabras naufragar en mi cabeza,
Siento la música correr por mis raíces,
Siento mis errores sonreírme,
Siento todo con una extraña sensación de belleza…

2 | 2 años

[22 años]Es una persona encerrada en la dualidad contemplándose frente al espejo. Uno habita en el mundo y el otro se cobija en sus pensamientos, sin prejuicios y acepta la belleza de lo grotesco; su hermosa naturaleza sin ornamentos.

Si lees esto, formas parte de una frontera y desde este lado te digo: sé quien soy y me pierdo en lo que creo ser. Eres mi frontera, tú me dices cuando ya he abandonado el imaginario y me preguntas si ya hice la tarea, si quiero seguir con la maestría, si me gusta equis o ye persona, si ya terminé el ensayo que es para el martes.
Si te dijera lo poco que le importa eso a los pensamientos. Pero te contesto porque no puedo cruzar el espejo. Te escucho, te contesto, vivo y me dejo.

Estas fueron la mañanitas,
(lo susurras y lo gritas)
Que cantaba el rey David,
(camino al que me debo dirigir)
Hoy por ser día de tu santo,
(donde omites palabras y mi canto)
Me las cantaban a mí,
(queriendo olvidar lo que reprimí)
Despierta, mi bien despierta,
(Despierto y soy criatura que crea y avienta)
Mira que ya amaneció,
(Observo la nueva ave que del nido voló)
Ya los pajarillos cantan,
(junto a mi nuevo ánimo se levantan…)
La luna ya se metió,
(algo nació y algo murió).

Oscar Mares


PD: Los cumpleaños, para mí son la cosa más feliz y triste a la vez. No me molesta haber postergado esta reflexión pos-cumpleaños, ya que me doy cuenta que tanto amor por mis amigos y familiares, consumieron esos pensamientos.
¡Muchas gracias por leer! No tienen idea de lo agradecido que estoy de que hayas llegado hasta esta parte de la entrada. Seas quien seas, de corazón te digo que agradezco el tiempo que dedicaste en leer estas palabras :]

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