Recomiéndame un libro

 

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“la lectura no debería ser una obligación, algo impuesto. Debería, a mi parecer, ser una actividad consciente, elegida; por ende: disfrutable”.

Por Elvia Isabel Castro Cruz

Siempre que menciono que estudio literaturas hispánicas, automáticamente se abre una puerta al mundo de los libros en el oyente. La parte incómoda es cuando dan por sentado que conozco todo el mundo literario: géneros, autores, premios, etc. La plática se dirige a una especie de entrevista que debo sortear lo mejor que puedo. Una de las preguntas que me causa más desasosiego es: ¿puedes recomendarme un libro? Juro que no sé la respuesta. Mi cabeza da vueltas unos segundos intentando adivinar qué tipo de lectura puedo recomendar, trato, a menudo, que sea contemporánea. Quisiera poder ayudar, desmitificar que la lectura es aburrida, pero sin tener conocimiento previo de los gustos de la persona, es arriesgado.  Y por si esto no fuera lo suficientemente molesto, el receptor inicia un diálogo de reciprocidad recomendándome libros; sin yo pedírselo, sin conocer mis gustos. Sé que podría resultar en una charla agradable, pero la mayoría de las veces no es así.

Admiro a los promotores del fomento a la lectura, a los que hacen posible la siembra de libros, a los que crean clubes de lectura, a los que les leen a otros, a los que traducen libros a otras lenguas para hacerlos accesibles a todos, a los que organizan ventas de viejo. No admiro a los que crean programas para leer 20 minutos al día, como si la lectura pudiera contabilizarse como una vil mercancía, a los que creen y comparten la idea de que leer te hace un ser superior, a los que van por la vida comprándose libros para adornar su biblioteca. A ésos, no.

Me he dado a la tarea de investigar, y superar el trago amargo de la sentencia: Recomiéndame un libro. Ha sido una bella sorpresa encontrar la página web http://unlibrocadadia.es/ (hoy en desuso); la sección de libros de la revista Letras libres y, algunas más por ahí.

En conclusión, la lectura no debería ser una obligación, algo impuesto. Debería, a mi parecer, ser una actividad consciente, elegida; por ende: disfrutable.

 

Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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