Primer día de clase II

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Y la puerta se abre para un nuevo semestre.

Luego de aproximadamente un mes de vacaciones, regreso al aula 104 del Olimpo 15.9. Dejando a un lado los alias, escribiré acerca de este primer día de clase, no porque tenga algún tema en especial qué abordar, sino que solo sera eso: una narración de cómo fue este primer día. Dejando a un lado la inundación de imágenes de David Bowie, cantante súper famoso (creo que lo fue), que no conocía, hoy recordaré el día de inicio de clases como el día en el que una amiga me presentó a dicho cantante… será “El día en el que conocí a David Bowie… y entré a mi segundo semestre de la carrera”. Este semestre contiene, aparte, muchos dos, la materia de grecolatina II, español II, introducción a los estudios literarios II y taller de redacción II, la neta, siento que voy subiendo de nivel.


 

La madrugada oscura y el tercer piso

Es raro que yo le gane a mi alarma, pero hoy fue uno de esos días. Los motivos de mi temprano despertar pudo haber sido una acumulación de emoción y miedo, una ansiedad de querer ver a amigos, maestros y compañeros. Así que hoy experimenté más a fondo mi rutina, me levanté, desayuné y me bañe (normalmente primero me baño, pero estaba ocupado por unos de mis roommates). A pesar de la emoción, ese no fue el motivo por el que estuve saltando durante la ducha, era el agua, que siempre causa ese escalofrío 3D al tocar mi espalda. Por un momento pensé que nunca había salido de vacaciones, que siempre había sido rutina, igual que siempre, pero sabía que no lo era, eso me hizo sonreír mientras me lavaba los dientes.

Otra cosa que me sorprendió fue el sol, eran casi las siete ¡y aún no salía! Aun se veían las estrellas. Mi primera clase la tenía arriba de un edificio, en el departamento de arquitectura. La vista no era muy sorprendente, ya que el sol seguía sin salir. Uno a uno, empecé a ver a mis compañeros de clase, sí, no era la rutina. Platicamos y lo único que me molestó, no fue el hecho de que el profesor no haya llegado, sino el no haber tomado una foto a una gran parvada de aves que salían en la mañana a no sé, ¿divagar? ¿trabajar? no lo sé, era muchísimos. En Hermosillo, en el atardecer, se pueden observar esas aves volar (no sé cómo se llamen) y es un verdadero espectáculo, pero estoy seguro que no veré una parvada igual.

Al salir, le tomé una foto a un amigo que se puso a explorar el tercer piso de arquitectura. Más tarde nos venimos a enterar que esta clase la estaban impartiendo ¡en nuestro salón, a la misma hora!

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Estoy considerando pedir un cambio para llevar la materia en mi propio salón, pero les aseguro que son dos cosas las que me detienen: 1) Quisiera ver un amanecer desde allí 2) No me molestaría ver más parvadas matutinas de aves. Pero ese motivo puede o no cambiar, pero por el momento, no creo que lo haga. Allí en esa área hay ilustraciones, hasta en el suelo. Aquí una:

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Amigos, compañero y maestros

No sabía que extrañaba ese extraño aroma del pasillo, acompañar a mis amigos a la tienda, las voces de algunos compañeros, las bromas del maestro de introducción literaria, y el análisis de oraciones hasta que estaba enfrente de ellos o escuchándolos. Agradable fue, tener a las personas que estimo, cerca. A pesar de sentirme extranjero, me sentí parte de ello. Ese sentimiento de pertenencia terminó ahogando al extranjero que se había quedado en las vacaciones, ya me había caído el veinte, hasta en ese momento, al estar escuchando la primera clase, sabía que era el primer día de clase.

Rumbo a la tienda, estaba esto:

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Rodeada de flores.

 

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Fuera de que me regalaron un chocolate Ferrero Rocher durante la primera clase, de que me darán la clase de latín, de que tengo las clases de un profesor libres toda esta primera semana y de que vamos a hacer una encuesta acerca de cuántas personas han leído el Quijote, no hay otra cosa qué decir.

Probablemente esta entrada no la hubiera escrito de no ser por qué mi decisión de entrar a trabajar me haga apreciar más el tiempo con mis amigos y las clases. Además de las salidas a eventos culturales.

Unos minutos antes de llegar a casa, más o menos a la hora en la que las aves vuelan por el atardecer, me encontré a unos compas verdes por los árboles del departamento de letras y lingüística:

DSC07739 ¿Ya entraste a la escuela? ¿Cómo te sentiste? ¿Fue normal o había algo especial?

 

 

 

Escrito por

Estudiante de literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. A ratos es maestro de inglés. Fan de Instagram y a la búsqueda constante de su verdadero yo.

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